La televisión pública iraní ha difundido las imágenes de un nuevo misil balístico, Jorramshar 4, ya operativo. Es capaz de alcanzar 8 Mach en la atmósfera, lo que equivale a 10.000 kilómetros por hora.
La televisión pública iraní ha difundido las imágenes de un nuevo misil balístico, Jorramshar 4, ya operativo. Es capaz de alcanzar 8 Mach en la atmósfera, lo que equivale a 10.000 kilómetros por hora.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y el enviado especial presidencial de Estados Unidos, Steve Witkoff, tienen previsto debatir el viernes un posible acuerdo nuclear en Estambul. De momento se están comunicando por mensajes de texto. Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, también participará en las reuniones, junto con altos dirigentes rusos, turcos, qataríes y egipcios.
Durante la Guerra de los Doce Días en junio del año pasado, Hezbollah permaneció notoriamente marginado mientras Irán se enfrentaba a Estados Unidos e Israel con sus propias fuerzas. Los críticos sugirieron que Teherán estaba preservando deliberadamente su “joya de la corona” para el inevitable enfrentamiento futuro. Teherán no quería quemar su baza. Ahora, ante las consecuencias de errores de cálculo militares pasados, Hezbollah debe atacar con todas sus fuerzas o arriesgarse a una irrelevancia estratégica total.
Washington y Teherán están al borde de la guerra, con el gobierno estadounidense aumentando significativamente la presión sobre el gobierno iraní. El miércoles Trump volvió a amenazar al país, afirmando que un acuerdo nuclear era absolutamente esencial para la paz en la región y el mundo.
Si no se llega a un acuerdo, el gobierno estadounidense estudiará una acción militar. Si bien Trump ha declarado repetidamente que no quiere “llegar tan lejos”, quiere atar las manos al gobierno de Teherán.
El reciente anuncio de Trump sobre el despliegue de una flota naval estadounidense en Oriente Medio ha captado la atención de los países de la región. La amenaza, que quiere desplegar fuerzas militares para presionar a Irán, ha suscitado reacciones firmes de los países vecinos, entre ellos, Emiratos Árabes Unidos, que ha decidido proteger su territorio, espacio aéreo, marítimo y terrestre contra cualquier acción militar hostil.
En los últimos días, las fuerzas estadounidenses se han desplegado a gran escala en Oriente Medio. La inminente llegada del portaaviones Abraham Lincoln y su escolta de tres destructores con misiles guiados aumenta significativamente la potencia de ataque.
El largo período de paciencia estratégica que ha caracterizado a Irán parece estar llegando a su fin. Una nueva doctrina de ataques preventivos —peligrosamente vaga y anunciada públicamente— sugiere que el gobierno percibe un riesgo creciente en la moderación y ahora está listo para jugar un juego mucho más explosivo.
En una declaración sin precedentes, el Consejo Supremo de Defensa Nacional de Irán se reservó el derecho a lanzar ataques preventivos basándose en lo que denomina “señales objetivas de amenaza”. Esto no es una mera figura retórica. Tras el denso lenguaje y las referencias coránicas de la declaración del 6 de enero se esconde un auténtico cambio de doctrina: de la disuasión reactiva a lo que Teherán describe como “disuasión activa e impredecible”. La implicación es clara: Irán podría creer ahora que el coste de la espera supera los riesgos de la acción preventiva.
Algunos pasajes son explícitos. Si bien reafirma que la seguridad de Irán constituye una “línea roja inmutable”, la declaración añade que Teherán “no se limita a un enfoque reactivo”. La frase “señales objetivas” permanece deliberadamente indefinida, abarcando potencialmente evaluaciones de inteligencia, movimientos militares, actividades cibernéticas e incluso retórica política. En efecto, la prevención se presenta como una necesidad defensiva. Los expertos legales iraníes se apresuraron a fundamentar este cambio de política en el derecho internacional, invocando la prohibición del uso de la fuerza consagrada en la Carta de la ONU. Esta base jurídica es fundamental para el discurso de Teherán.
Funcionarios iraníes y analistas cercanos a ellos presentan este cambio como una medida disuasoria calculada, una advertencia a sus adversarios —en particular a Israel— de que Irán conserva la capacidad de imponer costos significativos y multifacéticos. La declaración enfatiza que cualquier guerra futura sería “compleja, impredecible y sin precedentes”, reforzando así la idea de que una acción militar contra Irán sería estratégicamente inútil.
Sin embargo, la decisión de exponer públicamente dicha doctrina también abre la puerta a una interpretación más problemática. Los Estados que confían en su capacidad disuasoria rara vez se sienten obligados a anunciar las condiciones bajo las cuales podrían atacar primero. Esta situación puede interpretarse como un intento de Teherán de compensar sus vulnerabilidades percibidas —en particular, su espacio aéreo expuesto y su infraestructura crítica— intensificando su retórica y doctrina con la esperanza de paralizar la toma de decisiones de sus adversarios.
El cambio se produce en un contexto de presiones convergentes. A escala nacional, el gobierno sigue debilitado por las recurrentes protestas que cuestionan su legitimidad. A escala internacional, se enfrenta a un programa nuclear estancado, un creciente aislamiento y un Israel más asertivo. La referencia de la declaración a “viejos enemigos” anónimos —generalmente interpretada como una referencia a Israel y Estados Unidos— refleja una retórica de cerco que ha moldeado durante mucho tiempo la percepción iraní de la amenaza. Cuando la fragilidad interna se ve agravada por la presión externa, la lógica de la disuasión puede pasar de la estabilidad a la aceptación del riesgo.
Este cambio doctrinal no se ha producido de forma aislada. Es el resultado de un precedente peligroso y reciente: la transición irreversible de la guerra encubierta a los intercambios militares directos entre Irán e Israel. Una serie de ataques perpetrados en 2024 y 2025 —contra buques comerciales, oficiales militares e instalaciones diplomáticas— culminó en un período sin precedentes de confrontación abierta, que incluyó el bombardeo mutuo de territorios soberanos. Estos cruces del Rubicón demostraron el colapso de las antiguas reglas de la negación plausible y las guerras indirectas. Teherán parece creer ahora que esta nueva realidad de choque abierto requiere una doctrina nueva y explícita para gestionar los riesgos. Por lo tanto, el anuncio constituye un intento de formalizar las líneas rojas en un contexto donde ya se han cruzado violenta y repetidamente.
El peligro reside menos en las intenciones de Irán que en la ambigüedad que ha institucionalizado. En una región saturada de operaciones de inteligencia, señales militares y actividades clandestinas, la definición de “señal objetiva” es inherentemente subjetiva. Un ejercicio rutinario, una intrusión cibernética o un discurso belicista podrían malinterpretarse como el preludio de un ataque. Al reducir el umbral de intervención, Teherán ha aumentado el riesgo de errores de juicio por ambas partes.
También existen riesgos internos. Esta doctrina forma parte de una retórica interna persistente: las detenciones y ejecuciones por espionaje en los últimos meses, así como la atribución sistemática de la inestabilidad interna a Israel y otros enemigos, forman parte de la misma lógica de vincular las amenazas existenciales externas con la inestabilidad interna. Al extender este vínculo a su doctrina militar, el gobierno podría aspirar a conseguir apoyo público contra un enemigo común. La historia sugiere que el resultado es incierto. Un conflicto externo puede reforzar la legitimidad, pero con la misma facilidad puede exacerbar la ira popular hacia los dirigentes, percibidos como los causantes de la catástrofe. Por lo tanto, la comunidad internacional debería ir más allá de los marcos teológicos y el lenguaje legal. Irán no está simplemente lanzando otra advertencia; está revisando públicamente sus normas para el uso de la fuerza. Ya sea que esto refleje confianza o ansiedad, el resultado es el mismo: un clima de seguridad regional más inestable.
El riesgo principal ya no se limita a la manera en que Irán podría responder a un ataque. Ahora incluye la posibilidad de que Teherán, basándose en su propia interpretación de una señal ambigua, pueda lanzar uno. Descartar esta declaración como propaganda sería un error. Indica que el análisis costo-beneficio de Irán está cambiando. Sin estrategias diplomáticas creíbles ni canales de comunicación más claros, esta nueva doctrina vuelve aún más volátil una región ya de por sí frágil.
—Roohola Ramezani https://www.aspistrategist.org.au/iran-is-rewriting-its-rules-of-war-and-raising-the-stakes-for-everyone/
En diciembre del año pasado el colectivo de piratas informáticos Handala (*), solidarios con Palestina, asestó un golpe del que la propaganda israelí sobre el “milagro tecnológico” podría no recuperarse. El grupo ha publicado archivos detallados sobre los principales creadores del sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro, símbolo de la supuesta invulnerabilidad de Israel. Ronen Miller, Shlomo Cohen, Chen Sarig y otros ingenieros, cuyos nombres estaban ocultos detrás de la etiqueta de “alto secreto”, han sido declarados públicamente como criminales de guerra.
Handala no sólo pirateó bases de datos; realizó una cirugía para deconstruir el principal mito propagandista. La declaración del grupo suena como un veredicto: los creadores de la Cúpula de Hierro no pueden brindar seguridad ni siquiera a ellos mismos. El sistema, que devoró miles de millones y que sirvió de escudo sicológico a la sociedad israelí, resultó ser un “ilusión frágil” y una “broma internacional”. Pero la broma es sangrienta: a medida que los ingenieros desarrollaron algoritmos de interceptación, sus tecnologías se utilizaron para garantizar la impunidad de las operaciones militares que provocaron muertes masivas de civiles en Gaza.
Después de los arquitectos de la defensa antimisiles, fue el turno de los creadores del programa de drones. Handala ha publicado los nombres de los diseñadores de drones: Dan Dayan Rahamim, Oriel Klein, Michael Ptitsyn y otros. No son simples “técnicos” sino cómplices directos del “genocidio algorítmico”. Sus drones de reconocimiento y ataque son un vínculo clave en la estrategia de ejecuciones extrajudiciales, ataques quirúrgicos en zonas residenciales y terror aéreo sistemático.
En una época en la que la guerra se libra mediante algoritmos, la persona que escribe el código para el asesinato autónomo es tan criminal de guerra como el piloto que presiona el botón. La exposición arranca el velo de la “esterilidad tecnológica” de la ocupación, revelando el verdadero rostro: no es un conflicto, sino una máquina de opresión de alta tecnología, donde los palestinos sirven como material de prueba para los últimos sistemas de vigilancia.
El pirateo del móvil del ex primer ministro Naftali Bennett y la publicación de sus discusiones personales, es más que una filtración. Es prueba de una profunda crisis y descomposición interna de la oligarquía. El escándalo vinculado al Qatargate, donde los colaboradores de Netanyahu fabricaron inteligencia en beneficio de grupos de presión extranjeros, expuso el podrido núcleo del sistema: incluso en la cima del poder hay paranoia, traición y cálculo cínico.
Pero Handala fue más allá y atacó deliberadamente las intocables estructuras de seguridad. Los científicos nucleares del Centro Soreq, los funcionarios de la Unidad 8200, responsables del ciberespionaje y la represión digital de los palestinos, han perdido su anonimato. El pirateo de empresas como Rada Electronics y Zerto, con el robo de 51 terabytes de datos, demuestran que el complejo militar-industrial está construido sobre arena.
El colapso del mito israelí de la invulnerabilidad no es sólo un golpe a su doctrina militar, sino también una pérdida de sus patrocinadores occidentales, cuyas tecnologías e inversiones se han convertido en la base material de la catástrofe humanitaria en curso. Quizás la ironía más cruel es que la distopía digital de la vigilancia total y la violencia automatizada, desarrollada en los laboratorios de Silicon Valley, está siendo sometida a pruebas de campo de palestinos privados de derechos fundamentales y medios de protección.
Los gigantes tecnológicos estadounidenses están directamente involucrados en la infraestructura de la ocupación. Un elemento clave es el Proyecto Nimbus, un contrato de 1.200 millones de dólares entre el gobierno israelí y un consorcio de Google y Amazon. Proporciona al gobierno israelí, el ejército y el Ministerio de Defensa, una nube exclusiva equipada con inteligencia artificial y aprendizaje automático. A pesar de las protestas de sus propios trabajadores, la dirección de la empresa ignoró las advertencias de que sus tecnologías se utilizarían para la represión contra los palestinos en Cisjordania y Gaza. Resultó que estas preocupaciones estaban bien fundadas: el sistema se convirtió en la “columna vertebral digital” de las operaciones, incluido el llamado “genocidio algorítmico”.
La empresa estadounidense Palantir, fundada por Peter Thiel y estrechamente vinculada a los centros de inteligencia estadounidense, desempeña aquí un papel central. Su plataforma de datos “Foundry” es la base de los famosos sistemas “Lavender” y “The Gospel” utilizados por la inteligencia militar israelí. Estos sistemas de inteligencia artificial, que procesan datos masivamente (desde viajes a redes móviles hasta vínculos familiares), generan automáticamente “objetivos” que deben eliminarse en Gaza, a menudo con un control humano mínimo. Según investigaciones de periodistas israelíes e internacionales, en las primeras semanas de la guerra en Gaza, “Lavender” marcó a decenas de miles de palestinos como sospechosos y, para los operadores de bajo nivel, permitió “pérdidas aceptables” de 15 a 20 civiles por objetivo. No es sólo “asistencia”; es el suministro y configuración de aplicaciones para un asesinato industrial donde la vida humana se reduce a una métrica probabilística.
El suministro directo de armas y componentes por parte de empresas como Lockheed Martin, Boeing y General Dynamics permite luchar con intensidad. Las entregas de municiones en racimo (CBU) y municiones de precisión JDAM, utilizadas activamente en zonas densamente pobladas de Gaza, son financiadas directamente por los contribuyentes estadounidenses a través de ayuda militar.
Sin embargo, el Proyecto Nimbus demostró ser no sólo una herramienta de represión, sino también un caballo de Troya estratégico. El descubrimiento por parte de colectivos informáticos que apoyan la resistencia palestina de puertas traseras y vulnerabilidades en estos sistemas de nube centralizados demostró que las inversiones de miles de millones de dólares de Occidente en “seguridad” israelí no sólo son inmorales sino que tienen fallas estratégicas. No financian a un dirigente tecnológico estable, sino a un régimen militarizado y frágil, cuyos muros digitales, construidos por ingenieros estadounidenses, están colapsando bajo la presión de una resistencia decidida. Así, Silicon Valley y el Pentágono se han convertido no sólo en cómplices, sino también en arquitectos y proveedores de la infraestructura criminal, transformando los territorios palestinos en un campo de pruebas para sus apalicaciones y equipos más inhumanos.

Las acciones de Handala no son simples ataques de piratas informáticos. Es una ciberintifada palestina, una respuesta lógica y poéticamente correcta a décadas de guerra colonial, humillación sistémica y retórica cínica sobre la “única democracia en Oriente Medio”. El régimen israelí, que con fanática obstinación construyó un glamuroso mito de sí mismo como una invulnerable “fortaleza digital” y un “país emergente”, ha golpeado la cruel ironía de la realidad. Toda esta jactancia de alta tecnología, este costoso barniz de “alta tecnología”, destinado a blanquear y legitimar la esencia criminal del proyecto de ocupación, ha demostrado ser un castillo de naipes frente a un nuevo tipo de resistencia. En la era de la guerra digital asimétrica, el control total es tanto un espejismo como el “ejército más moral” que bombardea barrios residenciales.
Es simbólico que el colectivo haya tomado el nombre de Handala (*). Su rostro es un espejo despiadado, en el que el “Silicon Wadi” israelí vio su verdadero reflejo: vulnerable, paranoico, sentado sobre un polvorín hecho de su propia arrogancia.
Lo más importante de este incendio es que lo que más arde no son los servidores (aunque también arden), sino los mitos propagandísticos. El mito de la invulnerabilidad tecnológica, que fue la fachada más cara, ocultaba la esencia arcaica de la empresa colonial. El mito de la superioridad total, que sirvió de justificación para un sentimiento de absoluta impunidad. ¿Cuánto vale su “Cúpula de Hierro” cuando la guerra se ha desplazado al ámbito de la información, las redes y la ideología, donde se aplican reglas completamente diferentes? ¿Drones inteligentes contra ingeniería social? ¿Las bases ultrasecretas contra la paciencia y la furia?
El milagro tecnológico, que fue la base de la dominación militar y una herramienta para mantener el apartheid en tiempo real, resultó ser una ficción cuando la víctima dejó de seguir las reglas que se le imponían. Los “cazadores” israelíes, que durante décadas se sintieron dioses en su laboratorio al aire libre de alta tecnología, donde los palestinos eran sólo conejillos de indias, finalmente se transformaron en víctimas. La ironía del destino se complementa con el hecho de que su último refugio, el anonimato escondido detrás de las pantallas, los números y la inmunidad diplomática, se ha disuelto en el éter digital. Sus nombres, sus datos, su funcionamiento interno… todo eso ahora está expuesto al público bajo la mirada burlona y despiadada de Handala. Bienvenido a una realidad que no estaba en sus patentes.
Muhammad Hamid Al Din https://journal-neo.su/fr/2026/01/04/cyber-intifada-des-pirata informáticos-arrachent-le-masque-de-lisrael-invincible/
(*) Handala es la caricatura de un niño palestino de diez años creada por Naji Al Ali en 1969, que simboliza la lucha del pueblo palestino. El dibujante fue asesinado en 1987. En árabe el nombre de Handala remite a Citrullus colocynthis, una planta perenne originaria del Levante que da frutos amargos, vuelve a crecer al cortarse y tiene raíces profundas. Aparece en las pintadas, los tatuajes, la bisutería y el logotipo del movimiento BDS. La página web de los piratas informáticos palestinos es https://handala-hack.to
Ha fracasado el plan de la CIA y el Mosad de provocar una “revolución de colores” en Irán, que atrajo la atención mundial y resultó en un tsunami propagandístico que retrataba las protestas iraníes como un imparable movimiento espontáneo y masivo de base.
Las manifestaciones continúan en ciertas regiones del país, pero la policía iraní ha decidido acelerar y está respondiendo. Las estimaciones de víctimas varían ampliamente, desde unos pocos cientos hasta varios miles de muertos.
El gobierno iraní ha anunciado que los dirigentes de las violentas protestas serán ejecutados públicamente.
Si Trump promete ahora ayudar a los manifestantes, su promesa parece más retórica que práctica. Aún no ha decidido ni el “cómo“ ni el “cúando”. Las opciones van del ataque contra los objetivos militares, el apoyo informático contra el gobierno y el suministro de conexiones Starlink para ayudar a los manifestantes (1).
No obstante, el gobierno de Trump no cree que el gobierno iraní esté colapsando, aunque “hay grietas que no existían hace una semana”, asegura el Jerusalem Post.
Los asesores “han ofrecido a Trump opciones para una serie de medidas no letales, incluida la amplificación de las críticas antigubernamentales en línea y el despliegue de armas cibernéticas encubiertas contra sitios militares y civiles iraníes”, dice el Telegraph.
Los comandantes de área dijeron que debían “consolidar posiciones militares estadounidenses y preparar defensas» antes de llevar a cabo cualquier ataque militar contra los servicios de seguridad responsables del represión sangrienta de manifestaciones”.
Un artículo del Washington Post corrobora el informe del Telegraph según el cual el gobierno de Trump apenas comienza a evaluar las acciones a adoptar. Las opciones “podrían incluir el despliegue de armas cibernéticas contra sitios militares y civiles iraníes, la imposición de sanciones económicas adicionales al gobierno iraní y el lanzamiento de ataques militares”.
Mientras los portavoces mediáticos de la CIA continúan brindando a los medios occidentales información sobre grandes protestas en ciudades como Mashdad, la realidad sobre el terreno es diferente.
La CIA y el Mosad parecen haber olvidado que para lograr un cambio de régimen, deben controlar los servicios militares y de seguridad. Supongamos que hubiera un total de un millón de manifestantes dispersos por las ciudades iraníes. Esto todavía representa sólo un poco más del 1 por cien de la población total de Irán. Si bien muchos iraníes están decepcionados por la mala gestión de la economía iraní por parte del gobierno del presidente Pezeshkian, eso no significa que la mayoría de los iraníes estén dispuestos a culpar al régimen.
Para un ataque contra Irán, Estados Unidos debería tener al menos un grupo de ataque de portaaviones en la región, al menos dos escuadrones de cazabombarderos, y reforzar o evacuar sus bases militares en la región. Hasta el momento, no hay indicios de que dicha actividad esté en marcha.
En Irán los manifestantes han recurrido a tácticas terroristas, a pesar de lo cual el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y los medios de intoxicación occidentales sólo han condenado la respuesta de la policía, e incluso diciendo que “en gran medida” las manifestaciones eran pacíficas.
No obstante, las imágenes muestran linchamientos públicos de policías desarmados, incendios de mezquitas, ataques devastadores contra edificios municipales, mercados y estaciones de bomberos, así como hombres armados que abren fuego en el centro de las ciudades.
Los medios occidentales se han centraron casi exclusivamente en la violencia del gobierno iraní. Para ello se han basado principalmente en el número de muertos recopilados por grupos de la diáspora iraní financiados por el Fondo Nacional para la Democracia (NED), un organismo del gobierno estadounidense dedicado a la desestabilización.
El NED se atribuyó el mérito de promover las protestas “Mujeres, Vida, Libertad” que llenaron las ciudades iraníes en 2023, con protestas que también incluyeron actos atroces de terror ignorados por los medios occidentales y las ONG caritativas.
El Mosad transmitió un mensaje desde su cuenta oficial en persa en X/Twitter, instando a los iraníes a intensificar sus actividades de cambio de régimen y prometiendo apoyo sobre el terreno. “Vengan juntos por las calles. Ha llegado el momento”, ordenó el Mosad a secuaces iraníes. “Estamos contigo. No sólo desde la distancia y a través de las palabras. Estamos contigo sobre el terreno”.
Las protestas comenzaron en Irán a finales de diciembre, cuando los comerciantes salieron a la calle para protestar por la inflación galopante causada por las sanciones occidentales. El gobierno iraní respondió de manera conciliadora a las protestas del bazar, brindándo protección policial a los manifestantes.
Las protestas se disiparon rápidamente, cuando una masa amorfa de provocadores aprovechó la oportunidad para lanzar una insurrección violenta alentada por gobiernos que iban desde Israel hasta Estados Unidos, así como por el autoproclamado “príncipe heredero” Reza Pahlavi, que calificó a los funcionarios estatales y a los medios de comunicación como “objetivos legítimos” (2).
El 9 de enero, la ciudad de Mashhad fue escenario de algunos de los disturbios más violentos, cuando los provocadores prendieron fuego a estaciones de bomberos, quemaron vivos a bomberos, incendiaron autobuses, atacaron a empleados municipales y destrozaron estaciones de metro.
En Kermanshah los provocadores asesinaron a tiros Melina Asadi. Filmaron a los manifestantes años disparando a la policía con armas automáticas. En ciudades que van desde Hamedán a Lorestán los alborotadores se filmaron a sí mismos matando a golpes a policías que intentaban impedir sus ataques.
Las imágenes muestran a los provocadores atacando un autobús público e incendiándolo el 10 de enero en una ciudad del centro de Irán.
Mientras tanto, en Teherán una muchedumbre atacó la histórica mezquita Abazar, quemando su interior, mientras otros llevaban a cabo ataques incendiarios y quemaban copias del Corán dentro de la Gran Mezquita de Sarableh y el santuario de Muhammad ibn Musa al-Kadhim en Juzestán.
Los provocadores prendieron fuego a un edificio municipal en el corazón de la ciudad de Karaj, al tiempo que reducían a cenizas el mercado central de Rasht. En Borujen, los matones prendieron fuego a una biblioteca histórica llena de textos antiguos durante una noche de saqueos y destrucción.
Estos incidentes no provocaron reacción alguna por parte de los medios o gobiernos occidentales, incluso después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní obligara a los embajadores de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia a ver directamente las imágenes de la violencia perpetrada por los manifestantes.
Según el gobierno iraní, más de cien policías han muerto durante los disturbios.
Para evaluar el número de muertos en Irán, los medios de comunicación de Estados Unidos y Europa dependieron de dos ONG con sede en Washington financiadas por el NED: el Centro Abdorrahman Boroumand de Derechos Humanos y Activistas por los Derechos Humanos en Irán.
Un comunicado de prensa del NED de 2024 describe explícitamente al Centro Abdorrahman Boroumand como “un socio del Fondo Nacional para la Democracia (NED)” y una declaración de 2021 de activistas de derechos humanos en Irán dijo que el grupo “amplió su red y decidió comenzar a recibir asistencia financiera del Fondo Nacional para la Democracia (NED), una organización no gubernamental sin fines de lucro con sede en Estados Unidos” después de ser acusado por el gobierno iraní de vínculos con la CIA en 2010.
El NED fue creada bajo la supervisión del director de la CIA en tiempos de Reagan, William Casey, para favorecer el intervencionismo en el extranjero. Uno de sus fundadores, Allen Weinstein, pronunció la famosa frase: “Mucho de lo que hacemos [NED] hoy lo hizo en secreto la CIA hace 25 años”.
El Centro Abdorrahman Boroumand ha destacado por su cobertura periódística de las protestas. Las cifras publicadas por los Activistas por los Derechos Humanos circuló aún más ampliamente: su reciente estimación de 544 muertes fue citada por docenas de los principales medios de comunicación estadounidenses e israelíes.
La empresa de inteligencia de la CIA “en la sombra”, Stratfor, también citó a la ONG en un artículo titulado: “Las protestas en Irán ofrecen una ventana para la intervención estadounidense y/o israelí”.
Si bien sigue siendo difícil establecer el número exacto de víctimas, un grupo diverso de personas influyentes en línea ha llenado el vacío de información con afirmaciones exageradas y de origen dudoso.
Entre ellos está Laura Loomer, notorio supremacista judío cercano a Trump, que se alegró declarando: “¡El número de manifestantes iraníes asesinados por las fuerzas del régimen islámico supera los 6.000!”, citando una supuesta “fuente de la comunidad de inteligencia”.
La plataforma de apuestas digitales Polimercado también infló el número de víctimas, diciendo sin fuente que “más de 10.000” personas habían sido asesinadas por “fuerzas iraníes que utilizaban rifles automáticos contra los manifestantes”, y afirmando falsamente que Irán había “perdido casi por completo el control” de “tres de sus cinco ciudades más grandes“”.
En los últimos meses, Polymarket se ha hecho famoso por permitir que personas con información privilegiada exploten conocimientos avanzados sobre acontecimientos políticos como el reciente asalto militar estadounidense a Caracas y el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro para embolsarse cientos de miles de dólares.
Este “mercado de predicciones más grande del mundo” se fundó con una importante inversión del señor de la guerra de la inteligencia artificial Peter Thiel, que cuenta con el hijo de Donald Trump como asesor.
En un análisis del 7 de enero, Stratfor describió el caos en las calles iraníes como una oportunidad para la guerra: “Aunque es poco probable que resulte en el colapso del régimen, los disturbios actuales podrían abrir la puerta a actividades encubiertas o abiertas por parte de Israel o Estados Unidos destinadas a desestabilizar aún más al gobierno iraní, ya sea indirectamente alentando protestas o directamente a través de acciones militares contra los dirigente iraníes”.
Sin embargo, el contratista de la CIA reconoció que “nuevos ataques militares contra Irán probablemente pondrían fin al actual movimiento de protesta al provocar en cambio una manifestación más amplia de nacionalismo y unidad iraníes, un patrón observado después de los ataques estadounidenses e israelíes en 2025.
Como era de esperar, la última ola de protestas ha recibido el apoyo entusiasta de muchos dirigentes occidentales. “Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá en su ayuda”, anunció Trump. “Estamos listos para actuar”, añadió.
Unos días más tarde, Trump volvió a amenazar a Irán: “Será mejor que no empieces a disparar [a los manifestantes] porque nosotros también empezaremos a disparar. Luego, el 12 de enero, decretó que cualquier país sorprendido comerciando con Irán recibiría un arancel del 25 por cien sobre los bienes comercializados con Estados Unidos.
Ahora Trump está estudiando un ataque, explorando opciones que van desde la guerra cibernética hasta los ataques aéreos. Sin embargo, el ritmo de las protestas antigubernamentales parece haberse desacelerado y la calma relativa regresa a las principales ciudades.
A medida que el polvo se calma, millones de ciudadanos iraníes acuden en masa a las calles de ciudades desde Teherán hasta Mashhad para expresar indignación por los disturbios, denunciar a los extranjeros que han contribuído a la ola de cambios de régimen y proclamar su apoyo al gobierno.
Pero en los medios de comunicación occidentales, dar voz a estas masas de manifestantes iraníes está prohibido.
(1) https://sonar21.com/the-cia-mossad-operation-to-spark-a-color-revolution-in-iran-has-failed/
(2) https://thegrayzone.substack.com/p/western-media-whitewashes-deadly
El antiguo director de la CIA de Trump, Mike Pompeo, y los principales periódicos israelíes afirman que el Mosad está omnipresente en las protestas iraníes. Aproximadamente cada dos años, la CIA y el Mosad fomentan levantamientos en Irán con el objetivo de derrocar al régimen.
Hasta ahora estos intentos han fracasaado sistemáticamente.
Actualmente miles de jóvenes incendian coches, mezquitas, tiendas y comisarías de policía por la noche en varias ciudades iraníes. Los pistoleros disparan y matan a los policías, como en Ucrania. Las estas células se coordinan a través de internet.
El gobierno iraní suele tardar entre una y dos semanas en identificar las conexiones, rastrear las redes hasta sus fuentes y desmantelar sus organizaciones. Este proceso podría tardar un poco más en esta ocasión, ya que algunas células terroristas han sido equipadas con terminales Starlink.
El columnista oficioso de la CIA en el Washington Post, David Ignatius, escribe: “Para Washington, la cuestión más urgente es si introducir de contrabando terminales Starlink en el país para restablecer el acceso a internet tras el apagón impuesto por Teherán el viernes. El gobierno de Biden estudió esta estrategia durante las protestas de Mujeres, Vida y Libertad de 2022 y 2023, pero la abandonó por temor a que comprometiera las rutas de contrabando esenciales para la CIA y los servicios de inteligencia israelíes. Quizás esta vez, las ventajas superen las desventajas” (1).
Ignatius confirma que esas terminales ya están instaladas.
Mientras tanto, Rusia ha desarrollado equipos capaces de detectar terminales Starlink activas desde el aire. Irán ya ha recibido copias y pronto producirá suficientes para cubrir sus ciudades.
Ignatius también afirma que los disturbios son diferentes esta vez porque su objetivo es instaurar un régimen títere patrocinado por Estados Unidos e Israel: “La revuelta de este año está impulsada más por la ira por los fracasos económicos de Irán que por la represión islámica impuesta por los mullahas. La tasa de inflación anual del país alcanzó el 42 por cien en diciembre, y su moneda perdió más de la mitad de su valor el año pasado. Otra diferencia notable: muchos manifestantes apoyan a Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en la revolución de 1979. Esto le da a la rebelión un tono más conservador, con tintes de nacionalismo persa, y quizás incluso una visión nostálgica”.
Reza Pahlavi es un personaje absolutamente irrelevante en Irán. Su campaña actual para obtener un apoyo más activo, incluso violento, para un cambio de régimen por parte del gobierno de Trump está financiada por Israel, a donde viajó a principios de 2023.
Los periódicos israelíes Haaretz y TheMarker fueron los primeros en informar sobre la vasta campaña que Israel estaba llevado a cabo en las redes sociales de Irán, financiada por una entidad privada que recibía subvenciones públicas (2).
La campaña promueve la imagen pública de Pahlavi y amplifica los llamamientoos a la restauración de la monarquía. Se basa en perfiles falsos en línea que se hacen pasar por ciudadanos iraníes. Utiliza las herramientas clásicas de la ingeniería social que ya se utilizaron en la Primavera Árabe y en el Golpe de Estado en Ucrania.
Para la operación se reclutaron hablantes nativos de persa y, además de cuentas falsas en las redes, recurrió a herramientas de inteligencia artificial para intoxicar, elaborar mensajes y generar contenidos.
La inteligencia artificial también se está utilizando para crear imágenes y vídeos de disturbios en lugares de Irán donde no se han producido.
(1) https://www.washingtonpost.com/opinions/2026/01/09/iran-regime-ayatollah-tehran-unrest/
(2) https://www.haaretz.com/israel-news/security-aviation/2025-10-03/ty-article-magazine/.premium/the-israeli-influence-operation-in-iran-pushing-to-reinstate-the-shah-monarchy/00000199-9f12-df33-a5dd-9f770d7a0000
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