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Categoría: Opinión (página 11 de 17)

El derecho a matar a los malos gobernantes: de Santo Tomás a la Audiencia Nacional

La teoría política de nuestros días parte de socializar entre la población la idea de que, de manera preexistente, las personas que forman una sociedad son caóticas por naturaleza, y que necesitan orden y disciplina por el bien de todos. En la Edad Media, aparecían figuras políticas como el monarca, que sintetizaba ese concepto, pero que tenía un límite infranqueable: el derecho de los gobernados a eliminarlo si no obraba en consecuencia. Leer más

¿Herramientas, accesorios o prótesis?

Herramienta: Cualquier instrumento dispositivo o medio para realizar un trabajo o lograr determinado fin
Accesorio: dependiente de una cosa principal. No necesario, secundario.
Prótesis: Colocación de una pieza postiza en sustitución de una parte del cuerpo.

“Este modelo de mundo trae la obligación de que cada habitante del mismo sea un cyborg, como tal no tiene herramientas de comunicación: tiene prótesis adosadas al cuerpo. Pese a que el usuario cyborg todavía cree tener el control de las mismas, la desmentida reina cuando observamos el padecimiento que el teletrabajo o la teleducación producen en cada uno” (César Hazaki, Planeta cyborg recargado)

De la implantación de prótesis

El capitalismo, después de provocar cada crisis, sufre una mutación, es lo mismo pero reavivado en un contexto en el cual hay muchos perdedores pero al mismo tiempo grandes ganadores. La crisis desencadenada en 2008 fue la antesala de la del 2020, en la primera se realizó una limpieza del sistema financiero mediante la liquidación de miles de grandes, medianas y pequeñas empresas financieras que fueron fagocitadas por las que estaban mejor relacionadas con las esferas de poder. De paso evaporaron cientos de miles de millones de los fondos de pensiones en todo el mundo y los ahorros de trabajadores que habían depositado su confianza en los consejos de miles de funcionarios bancarios los cuales les endosaban las llamadas obligaciones preferentes sin explicar en qué consistía esta modalidad de ahorro.

En el 2020, corregida y aumentada, la crisis provocada se ha dirigido a los sectores productivos y manufactureros destruyendo una parte importante del comercio convencional, como también de los servicios personales en especial los dedicados al ocio y turismo que quebrarán y su espacio comercial será fagotizado por las grandes cadenas internacionales mediante franquicias, siendo un caso peculiar de concentración empresarial en el caso de las aerolíneas, y al mismo tiempo de estos procesos más segmentados se ponían en juego toda una batería de medidas en la perspectiva de cambios radicales en el trabajo asalariado, en el consumo, en la cultura, en la economía y en la dependencia de las nuevas tecnologías de la información.

Los algoritmos, los smartphones, las fibras ópticas, el comercio on line, la enseñanza on line, la consulta sanitaria on line, la persecución de los supuestos contagiados on line, el trabajo on line,… Han supuesto un cambio cultural brutal impuesto bajo el reinado del terror pandémico. A la par, se han establecido legislaciones “ad hoc” reguladoras del trabajo a domicilio y del teletrabajo, legislaciones en lo que respecta a España han tenido su plasmación en los Decretos 8/2020, 15/2020 y el 28/2020.

Randstad destaca que a diciembre de 2020, 3.015.200 ocupados de nuestro país teletrabajan de manera habitual, es decir, más de la mitad de los días que trabajan, lo hacen desde sus domicilios (1).

El smartphone ha dejado de ser una herramienta o un accesorio para facilitar la comunicación y se ha convertido en una prótesis biométrica sustitutiva que forma parte del cuerpo y que sin ella una mayoría se siente inválida e incapacitada para el nuevo trabajo. Pero además las plataformas denominadas “sociales” (Whatsapp, Facebook, Twitter, Instragram…) se ha convertido en un elemento de ruptura con los circuitos de cultura popular que primaban la relación corpórea, física, entre las personas.

Jóvenes y no tan jóvenes, caminando por la calle, en metro, tren o autobús, en la cafetería o restaurante, adosados al celular constantemente alerta del pitido emitido que anuncia un nuevo mensaje quién sabe de que, convierten dicho aparato en una prótesis de su cuerpo y a través del cual se indica cuantos pasos se han caminado, cual es el ritmo cardíaco, por donde andar para llegar a un determinado lugar, las ofertas de Amazón, las órdenes del jefe de personal sobre el horario flexible, el minivideo del gato del vecino, los chismes del grupo de whatsapp, los twits… los comentarios sobre que hemos comprado, que hemos comido insertado en el perfil de facebook. Todo al instante, pitido tras pitido, frase tras frase, emoticón tras emoticón y con la misma rapidez que se emite, se olvida o se reenvía sin constatar su veracidad. Un imparable bombardeo cibernético cuyos daños colaterales son ignorados por los usuarios pero de gran alegría para los que almacenan toda esta cantidad de datos. Daños colaterales que incluyen el registro de las conversaciones privadas que escuchan desde los propios smartphones diseñados para permitirlo.

“Ya no podemos decir que los ciborg “están entre nosotros”, sin más bien que “somos nosotros”. No han bajado de un platillo volante, sino que, como dice Donna Haraway, forman parte de nuestra postmoderna naturaleza. A la vista de que cada vez un mayor número de nuestras funciones mecánicas y cognoscitivas están siendo usurpadas por la tecnología, en algunos ámbitos empieza a hablarse del cuerpo post-humano como aquel que ha sido modificado en su corporeidad. Los emoticonos, por ejemplo, sirven para suplir el componente gestual visible en la comunicación cara a cara (llanto, risa, emoción, acercamiento, alejamiento, deseo, etc.). Por otra parte, es interesante comprobar cómo en el desarrollo actual de las modernas tecnologías de lo virtual se produce una progresiva “encarnación”, que consiste en un creciente acoplamiento del cuerpo a los sensores y expositores de la interfaz (2).

Es un trascendental cambio cultural que salvando el tiempo, podemos asemejarlo a lo ocurrido a finales del siglo XIX cuando deliberadamente se destruyeron los circuitos culturales para intentar eliminar las resistencias ante las siniestras consecuencias de los cambios de patrón tecnológico y disciplinar y domesticar culturalmente el proletariado.

“Hay una historia oculta del capitalismo industrial. Tiene dos partes relacionadas. Una es cómo las tradiciones precapitalistas, las formas no racionales de cultura, el juego, la fantasía y la imaginación proporcionaron fuentes de resistencia al intercambio y a la racionalidad formal. La otra implica la represión sistemática y la eliminación de estas tradiciones y culturas. Durante el último siglo más o menos, la asimilación de las personas con tradiciones no industriales en un mercado laboral individualizado, el trabajo duro y alienante, la separación del trabajo y el ocio, y un mundo cosificado de valores e ideas cuantificados, estuvo plagado de sufrimiento, angustia, dolor y conflicto” (3).

De los datos

Para poner en funcionamiento esta “nueva normalidad” se precisan una gran cantidad de “datos” y una gran velocidad en la transmisión de los mismos y el capitalismo del siglo XXI ha realizado el descubrimiento de los datos como materia prima y dicha materia prima se encuentra instalada en las denominadas plataformas cuya misión es la recolección y procesamiento de dichos datos. Las plataformas como Google o Facebook analizan los perfiles de consumo y comportamiento ya sea social, laboral o político de cientos de millones de personas y los datos resultantes una vez analizados son vendidos o alquilados a las grandes corporaciones ya sean estas de carácter comercial o político (4).

Los “datos” son el petróleo del siglo XXI al mismo tiempo que los minerales necesarios para la fabricación de los componentes de las prótesis digitales tales como computadoras, teléfonos celulares, cámaras de infrarrojos y otros aparatos tanto de procesamiento de datos y videovigilancia como de aplicaciones en robótica industrial y material militar. Dichos minerales comúnmente denominados “tierras raras” abarcan una diversa gama (actinio, plutonio, torio, protactinio, uranio, americio, berkelio, californio, einstenio, fermio, nobelio, lawrencio, escandio, itrio lantano, cerio, praseodimio, neodimio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio, lutecio,…) cuyas mayores reservas se encuentran en el continente asiático, siendo Afganistán un enorme reservorio de ellas.

Así como el tantalio del que se extrae el coltán, el estaño, el tungsteno del que se extrae el wolframio y el oro denominados 3TG (Tin, Tantalum, Tungsten, Gold) ha sumido la República Democrática del Congo en una guerra que se está cobrando cientos de miles de vidas financiada por las grandes corporaciones de la industria electrónica, el litio y los minerales procedentes de las tierras raras son los nuevos objetivos del capitalismo del siglo XXI. Sus aplicaciones son diversas: la industria del automóvil para los coches eléctricos, la militar para misiles teledirigidos y la industria nuclear para sus reactores y a medida que la dependencia de los combustibles fósiles disminuya, la necesidad de guardar energía recolectada de diversas fuentes alternativas se volverá más importante y, con ella, la necesidad de estas tierras raras (5).

En Afganistán los marines estadounidenses fuertemente armados se despliegan en helicópteros por toda su geografía pero con ellos viajan también geólogos ataviados con cascos, chalecos antibalas y equipo militar con el objetivo de dibujar un mapa lo más preciso posible de las reservas minerales afganas. «En cuanto desciendes, asumes tu función como geólogo, casi te olvidas de que estás rodeado por marines», dice Jack H. Medlin, director de las campañas del Servicio de Inspección Geológica de EE.UU. (USGS) en Afganistán (6).

El gobierno americano estima cerca de un billón de dólares en recursos y el Pentágono lo llama la “Arabia Saudita del litio y tierras raras” (7).

En el informe “Mineral Resources of Afghanistan. Driver for Regional Economic Development” de Afghanistan Geological Survey 2011 (8) dice que se necesitan grandes cantidades de energía para explorar los recursos naturales en Afganistán. Para garantizar un suministro continuo de energía, se están construyendo plantas de energía a carbón en el centro de Afganistán y plantas de energía a gas en el norte de Afganistán. La infraestructura está creciendo rápidamente en todo el país. Se construyen autopistas, vías de acceso, líneas de ferrocarril, electricidad, suministro de agua, centros comerciales, etc. El gobierno de Kabul está promoviendo este proceso mediante la emisión de garantías de que la inversión extranjera no será nacionalizada. Las licencias para minas se otorgarán por un período de 30 años, con la posibilidad de extenderlas posteriormente cada 5 años (9).

Las negociaciones del gobierno títere de Kabul con las grandes corporaciones se basa en dos compromisos: la continuidad de producción de opio para satisfacer la demanda tanto de los consumidores particulares como de la industria químico-farmacéutica occidental y la venta a mejor postor de las riquezas del subsuelo.

Todo ello forma parte del gran cambio de patrón tecnológico controlado por un pequeño grupo de corporaciones transnacionales y junto a este cambio la modificación de los comportamientos humanos culturales, sociales, políticos e ideológicos cuyos primeros resultados podemos comprobar a través de la gran campaña pandémica iniciada en marzo de 2020.

Lo que se pone en juego no es otra cosa que la mercantilización integral de la vida y una organización algorítmica de la sociedad. De esta manera, bajo la promesa de hacer del mundo un lugar “mejor, sustentable e inteligente”, se constituye como el faro mundial de un nuevo tipo de negocios y el epicentro de una visión de mundo con rasgos totalitarios que erige a las tecnologías por encima del ser humano, presentándolas como la solución incuestionable para todos los problemas. “El espíritu de Silicon Valley, entonces, encarna la verdad económico-empresarial, interiorizada e integrada en todo lugar” (10).

(1) https://www.observatoriorh.com/diversidad-conciliacion-e-igualdad/el-numero-de-espanoles-teletrabajando-se-triplica-en-un-ano.html
(2) Carolina Sánchez-Palencia Carazo. De Cuerpo Presente: Prótesis, Pliegues y la Nueva Carne
(3) Frank Hearn “Domination, Legitimation and Resistence: The incorporation of The 19th-century English Working Class
(4) Nick Srnicek, “Capitalismo de plataformas”, Buenos Aires, 2018
(5) https://www.infotechnology.com/labs/Que-son-las-tierras-raras-que-se-usan-para-fabricar-celulares-y-aviones-20180427-0001.html
(6) https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/el-lado-oscuro-de-la-va-lctea-539/riqueza-mineral-de-afganistn-8832
(7) http://elcopernico.com/2018/04/17/tierras-raras-el-pilar-desconocido-de-la-economia-moderna/
(8) http://www.mom.gov.af
(9) https://institut-seltene-erden.de/wp-content/uploads/2019/08/Afghanistan.pdf
(10) Éric Sadin, La silicolonización del mundo. La irresistible expansión del liberalismo digital

Puigdemont y el exilio republicano y antifascista son fenómenos homogéneos

Y, por descontado, comparables.

Iba a escribir unas pocas líneas sobre las que denominan «desafortunadas» declaraciones de Pablo iglesias en las que compara el exilio del líder independentista catalán con los exiliados españoles al término de la guerra civil española, cuando veo que el asunto está perfectamente zanjado por el magnífico artículo de Alan Herchoren escrito en este blog.

Aquí hemos zurrado de lo lindo a Pablo iglesias desenmascarando su pose artificiosa de «izquierdas», pero no se nos caen los anillos por admitir que lleva razón cuando compara ambos exilios, al menos objetivamente. Porque no más exponer su idea, se apresura, casi se atropella fonológicamente, a decir que no está de acuerdo con la causa de Puigdemont y que él no quiere que Catalunya se vaya de España, o sea, que tranquilícese la tropa, que soy un patriota. Ocurre lo de siempre en la supuesta «izquierda progre», o «caviar», que se quedan varados en las consecuencias de los conflictos sin atender ni analizar las causas de los mismos. O, si las atienden, se quedan a medio camino, en un amagar y no dar. Iglesias piensa que Puigdemont se ha tenido que exiliar por mantener y profesar unas ideas políticas al igual que los exiliados españoles tuvieron que hacer lo propio después de perder una guerra contra el fascismo, dos fenómenos comparables, pues. Pero, si Iglesias fuera consecuente consigo mismo, si llevara su conclusión hasta el extremo lógico, tendría que deducir que la CAUSA, el precipitado, es la misma en ambos casos, esto es, la existencia y pervivencia del fascismo, ayer en su forma más cruda, la guerra, y hoy, con otro ropaje si bien inspirado en la fuerza bruta, que eso es el fascismo:mandando esbirros uniformados a reprimir a los independentistas o, simplemente, demócratas que están por el libre derecho a la autodeterminación de los pueblos aún no siendo, muchos, independentistas. Es esta una conclusión a la que no quiere llegar Iglesias -se queda a medio camino- porque para él vivimos en una democracia, burguesa o formal, pero democracia, y, por lo tanto, según esto, según este imperativo categórico, SE DEBERÍA permitir el ejercicio de ese derecho a decidir, pero ocurre lo contrario, que SE IMPIDE, y ello en «democracia», de modo que una de dos: o esto es una democracia de pacotilla, de cartón piedra, o, sencillamente, no es democracia. A estos corolarios debería llegar Iglesias si estirase su razonamiento dialécticamente, pero se detiene en cuanto ve, barrunta el peligro de ser consecuente, por lo tanto, es mejor vivir (políticamente) en la inconsecuencia y, en adelante, tratar de apurar mejor el arsenal argumental con el que enredar el «conflicto», enmarañarlo, oscurecerlo, obnubilarlo, aunque sea para ganar unos votos en el caladero pequeñoburgués del independentismo catalán.

De otra parte, triste y lamentable el papel -como señala Herchoren- de las asociaciones memorialistas (o el Wyoming) calificando de «desafortunadas» las comparaciones de Iglesias prestándose al juego cínico e hipócrita de la caverna y brunete mediática fingiendo dolerse hipócritamente del exilio republicano, como si les importara una mierda a estos fascistas. Lo que causó su exilio y el exilio de Puigdemont es el fascismo imperante desde abril de 1939, ayer sin disfraz y hoy con vacuna.

¿Aló, aló?

Se habrán fijado los perspicaces lectores de este blog incomparable que muchos de los informes y noticias, incluso opiniones, proceden de fuentes extranjeras. Uno, que ya es añoso, como los buenos caldos, escuchaba en tiempos de Franco emisoras extranjeras, alógenas, tipo “Radio París” y hasta “Radio Tirana” o “La Voz de Canarias Libre” del MPAIAC canario de Antonio Cubillo, para tratar de enterarse de algo que tuviera que ver con la realidad nacional e internacional. Y no con las “versiones oficiales” de los medios de desinformación de los boletines oficiales del Régimen franquista. A las noticias que daba a las horas en punto Radio Nacional de España (no había apenas otras) se las llamaba “el parte” a lo que la ironía popular añadía «el parte… de guerra». El monopolio de la información (?), pues, era cosa del Régimen (me niego a decir “anterior”) y sus sistemas de consignas (se decía así) que eran los mantras que toda la prensa y demás medios tenían que poner de titulares. Era obligatorio.

Bueno, pues, me ocurre que, en tiempos de “democracia”, me tengo que ir -también- al exterior para tratar de enterarme de algo potable y fiable. Igual que con el general Franco. Y no ya tanto por ver de enterarme de cuestiones y entresijos políticos, que también, pues en las redes hay buena información, si se sabe elegir, como en temas puntuales; por ejemplo, el coronavirus y el tratamiento informativo que dan los massmedia españoles sobre el mismo, que no es sino monolítico, monocorde y que responde, calcadamente, al sistema de consignas franquista sin posibilidad de crítica ni, dicho en términos periodísticos, feedback. El mensaje es el mismo en todo el espectro radiológico y escrito y televisivo, que eso debe ser el “pluralismo informativo”. Y si dan la palabra a algún “replicante” tipo “Blade Runner”, o bien se le trata de desacreditar presentándolo como un bicho raro, semiparanoico, iluminado, negacionista, personalizando, grotescamente, en un Miguel Bosé, o bien se le corta seca y abruptamente la comunicación (que lo he visto yo dos veces en tv, concretamente en “Todo es mentira” y el programa que le sigue de J. Prat en “La Cuatro”).

Tenemos, pues, unos aparatos ideológicos del Estado (hay que hablar así) que, lejos de informar, sólo están para mantener la tensión en el televidente, en el (situacionistamente hablando) “espectáculotariado”, creando una psicosis de miedo informando a diario de los muertos del día ofrecidos en el altar fantasmático al dios Moloch del nuevo virus diabólico (ayer el «terrorismo», anteayer el comunismo), combatiéndolo con mascarillas, distancias, confinamientos, y también fases, toques de queda, estados de alarma, multas, malos tratos, etc., como en la guerra.

No olvidemos que en las primeras comparecencias del portavoz del Gobierno para dar el parte (de guerra), el señor Simón, aparecían militares uniformados, que lo mismo informan de bajas por pandemia que de independentistas encarcelados. Por no hablar de las innumerables contradicciones en que caen nada más abrir la bocota dando la sensación de estar improvisando continuamente por no saber ni de lo que tratan ni lo que traen entre manos, pendientes de lo que hagan o dejen de hacer lo demás. Ahora ya nadie se muere de gripe, todos de Covid-19. Estamos en manos de delincuentes que son capaces de obligar a los niños a ponerse una ineficaz mascarilla causando irreparables transtornos psíquicos que no olvidarán en sus vidas, ya hablan de la “generación del virus”. Lo dicho, unos delincuentes.

Es la guerra

Pienso que es importante seguir el hilo conductor de las reflexiones sobre salud y bioética, su descalabro y su puesta al servicio de las grandes corporaciones con motivo de las campañas de despersonalización a raíz de las medidas ordenadas para combatir, dicen, una pandemia. Es importante, pienso, avanzar en la reflexión y análisis sobre el conjunto del conglomerado químico, farmacéutico y biotecnológico que, como parte principal de la nueva guerra mundial invisible, está afectando al conjunto de la humanidad. Bueno, no al conjunto, sino al proletariado mundial, pues como en todas las guerras convencionales, quién ha perdido realmente ha sido la clase obrera, mientras la burguesía y el capital en su conjunto han aprovechado estos acontecimientos para aumentar su poder, tanto político, como económico y cultural.

Una primera fase de esta guerra, que como todas, ha estado cuidadosamente planificada desde hace años. La podríamos definir como un símil de la primera guerra mundial, largamente preparada a partir de la famosa crisis de 1873, síntesis del capitalismo industrial de la segunda mitad del siglo XIX que alternó periodos de expansión y otros de estancamiento. La situación económica se agravó hacia 1873, cuando se produjo una crisis que ocasionó la quiebra de las principales Bolsas de valores, paralizó a importantes compañías de actividad industrial en un tira y afloja que duró hasta 1896 y que puede considerarse la primera gran crisis de sobreproducción con unas características de acumulación de productos que no conseguían ser comercializados, cierres de empresas y despidos masivos de trabajadores/as. Y pequeños y medianos establecimientos fabriles absorbidos por grandes empresas o grupos financieros.

Las actuaciones del capital para salir reforzado de aquella crisis fueron unas medidas proteccionistas, unos impresionantes avances tecnológicos: descubrimiento y difusión de nuevas fuentes de energía (electricidad y petróleo), nuevas técnicas (motores eléctricos, radio) y nuevos sectores industriales (química y electricidad) junto a una llamada racionalización empresarial que en aquellos momentos tuvo su máximo exponente en la “organización científica del trabajo” de Frederick Taylor. La concentración económica de capitales y la búsqueda de nuevos mercados en un cambio que John Atkinson Hobson analiza en su obra “Imperialism: A Study” (1) (2) en 1902 en la que hace mención a “la gran coalición imperialista” que amparada por las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies por selección natural, sostenía que de la misma forma que las diferentes especies o razas, las sociedades más avanzadas tenían derecho a imponerse y a continuar creciendo a expensas de las más inferiores o atrasadas y paralelamente un interés para descubrir y analizar nuevas especies de animales y plantas y realizar investigaciones de todo tipo en biología y química.

Hobson se hace una serie de preguntas, y en una de ellas se interroga cómo es posible que el imperialismo contara con el apoyo de la mayoría de la población y para responder a esta pregunta dice que “la única respuesta posible es que los intereses económicos del conjunto de la nación están subordinados a los de ciertos grupos privados que usurpan el control de los recursos nacionales y los utilizan para su beneficio personal” con una serie de maniobras para convencer a la sociedad de lo maravilloso del imperialismo y para lo cual tenían que recurrir a explotar los sentimientos de la población que en un primer paso era atraer a los grupos políticos, y dado que estos están formados por personas que pertenecen a estas clases dirigentes, conseguir su favor no será difícil, puesto que los intereses de ambos van de la mano. Para convencer al resto de la población se apela a la “misión civilizadora” de occidente sobre el resto de las sociedades. Por otro lado, se recurre a los instintos más primitivos de la especie humana.

Los años no pasan en vano, y la historia nunca se repite, pero el olvido del transcurso de la historia y del quehacer del capital puede ser que nos ponga una venda ante los ojos que nos impida ver la realidad del momento actual, pues si bien los tiempos han cambiado, los mecanismos del poder para mantener sometida la mayoría de la población y aumentar sus beneficios, también han cambiado, se han vuelto mucho más sofisticados y al mismo tiempo más peligrosos como podemos comprobar en este año 2020 en el que podemos hablar “de imperialismos biotecnológicos” que atraviesan el planeta desde China hasta la Unión Europea y desde Estados Unidos hasta Rusia, y seguramente es adecuado hacernos la misma pregunta que se hacía Hobson: ¿cómo es que el capital cuenta con el apoyo de la mayoría de la población?

Sin querer dar una respuesta acabada y total a esta pregunta, podemos intuir que toda la propaganda dirigida a las masas recurre a uno de los instintos más primitivos de la especie humana: el miedo. Y, para conjurar este miedo se han establecido una serie de mecanismos amparados en declaraciones supuestamente científicas, entre las cuales y dándole un carácter especial está el milagro de las vacunas. Pero también caeríamos en un error al pensar que este es el único instrumento de sumisión y control, pues, sin ser tan vistosos, toda una batería de cambios se están produciendo y de los cuales solo conocemos una pequeña parte.

Alrededor de toda la industria biotecnológica, hay un montón de nuevas aplicaciones de las cuales nos tenemos que preguntar cuál es su finalidad, pues las noticias, fragmentadas, que van apareciendo de vez en cuando a través los medios de comunicación, tienen un eje común: mejorar la vida y la salud humana. ¿Es cierto esto?

Una de estas últimas noticias, aparecidas en el periódico “El Temps” en fecha 11 de diciembre de 2020, que publica la traducción de un artículo del diario alemán Der Spigel: “¿La leche materna saldrá en un futuro del laboratorio biológico?”… Michelle Egger lo cree así, esta experta en nutrición es la directora de la empresa estadounidense Biomilq. Aparentemente, la empresa ha encontrado una manera de producir leche materna fuera del cuerpo. Las células de la glándula mamaria humana producen la leche en un biorreactor… Si amamantar no es una opción, vemos nuestro producto como la mejor alternativa para alimentar a los bebés”, dice Egger, como si fuera la última novedad de esta serie de ingenios biotecnológicos.

Pero, veamos el trasfondo de este anuncio. En primer lugar un laboratorio: Biomilq, y detrás suyo “Breakthrough Energy Ventures” la sociedad de inversión propiedad mayoritaria de Bill Gates (3). La coalición inversora Breakthrough Energy Ventures incluye, además de Bill Gates a Jeff Bezos (Amazón), Mark Zuckerberg (Facebook), Richard Branson (VirginGroup), Masayoshi Son (SoftBank), Jack Mi (Alibaba), Michael Bloomberg (Bloomberg Family Foundation) y MarcBenioff (Salesforce) los cuales ya realizaron una primera inversión en la citada empresa, y ésta anuncia que se encuentra en la primera fase de la investigación y que en menos de cinco años ya la podrán comercializar.

Al otro lado del planeta, el laboratorio Turtle Tree de Singapur también está investigando la producción de leche a partir del cultivo de células mamarias humanas con inversiones de Green Monday Ventures, el fundador de la cual, David Yeung, declara: “Si la situación de cambio climático que se deteriora rápidamente no es suficiente para convencer en el mundo, la pandemia seguramente aumenta la urgencia que necesitamos revisar el sistema alimentario por el bien de la salud pública, la salud alimentaria y la seguridad alimentaria” (4).

Disponemos pues, de un cuadro justificativo del entramado biotecnológico: cambio climático, seguridad alimentaria, mejoramiento de la salud, protección de las criaturas y liberación de las mujeres al no tener que dar de mamar. Estas apuestas “científicas” están estrechamente ligadas a las propuestas de “edición de criaturas” mediante el “Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats” (CRISPR/Cas) (5). La introducción de fragmentos de ARN dentro de las vacunas, la expansión de alimentos genéticamente modificados y el control del comportamiento humano.

Pero, ¿qué dicen otros científicos sobre la lactancia materna?, por ejemplo la Asociación Española de Pediatría: “Cubre las necesidades nutricionales de las criaturas para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de inclinación segura con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura. Por todo esto la lactancia materna es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño” (6).

Natalie Shenker, investigadora de la leche materna en el Imperial College de Londres afirma que en el transcurso de sus investigaciones ha podido determinar que “la leche elaborada en un laboratorio no puede reproducir los beneficios inmunológicos que brinda la lactancia materna a los bebés. La leche materna humana contiene grandes cantidades de anticuerpos producidos en la sangre que después se transmiten al bebé para protegerlo de dolencias… La leche materna es un biofluído extremadamente complejo… No solo contiene centenares de proteínas y más de 200 oligosacáridos, sino que también contiene una amplia variedad de hormonas, grasas y bacterias beneficiosas que se producen en otras partes del cuerpo y se transportan en las células mamarias. Estos componentes, que no se pueden replicar en el laboratorio, son fundamentales para el desarrollo de los riñones, las membranas celulares y el sistema inmunológico. También ayudan a mantener constante el nivel de líquidos y electrólitos… y la leche materna se adapta a la genética de la madre y el niño, el entorno en el cual viven, la geografía, la época del año e incluso la temperatura del día; así de sensible es la leche materna” (7).

En la misma dirección, Maryanne Perrin, investigadora de la leche materna en la Universidad de Carolina del Norte afirma estar comprobado que “además la leche materna es una sustancia dinámica que responde a las necesidades cambiantes del bebé, la saliva de la criatura puede fluir hacia atrás en el conducto de la leche y enviar señales a la madre”.

La pregunta, o las preguntas a realizar son muchas, pero por poco que queramos hurgar podremos ver que detrás cada propuesta “a favor de la humanidad” hay las grandes corporaciones financieras que imprimen la dirección de las investigaciones, corporaciones que al mismo tiempo controlan la mayoría de medios de comunicación mundiales y no nos debe extrañar que desde emisoras de radio, televisiones, diarios y webs haya un bombardeo constante magnificando las virtudes de esta nueva guerra: una guerra imperialista contra la salud del proletariado mundial.

(1) https://www.cscd.osaka-u.ac.jp/user/rosaldo/Hobson_Imperialism_1902.pdf
(2) https://archive.org/stream/HOBSONJohnA.EstudioDelImperialismo/HOBSON%2C+John+A.+Estudio+del+imperialismo_djvu.txt
(3) https://www.foodretail.es/food/bill-gates-inversion-investigacion-leche-materna-artificial_0_1448255184.html
(4) http://www.alfa-editores.com.mx/biotecnologia-para-la-obtencion-de-lacteos-cultivados-en-laboratorio/
(5) https://www.sciencedirect.com/topics/immunology-and-microbiology/clustered-regularly-interspaced-short-palindromic-repeat
(6) https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/lactancia-materna/documentos/recomendaciones-sobre-lactancia-materna
(7) https://hitechglitz.com/spanish/los-cientificos-quieren-eliminar-la-formula-de-la-leche-materna-cultivada-en-laboratorio/

‘La lucha da lo que la ley niega’

Las nuevas leyes represivas aprobadas por el Congreso chileno, inicialmente presentadas por el gobierno y la democracia cristiana, han contado con el apoyo de socialistas e incluso diputados del Frente Amplio.

“Ley anti protestas” o “Ley anti saqueos” permite condena de hasta 5 años de cárcel por lanzar una piedra.

Libertad y Amnistía para los presos de la revuelta y para los miles de procesados por participar en la rebelión.

Fue la explosión social y el levantamiento nacional que le siguió lo que permitió desbloquear la parálisis en los cambios a la Constitución y el régimen político. Después de las jornadas nacionales de paro y protestas la casta política se vio obligada a abrir un proceso que nunca quiso. Camilo Escalona, dirigente del PS, había calificado la aspiración a una Asamblea Constituyente como “fumar opio”.

Aunque el proceso constituyente está lleno de trampas al punto que puede calificarse con justicia de Gran Fraude, gracias al llamado “Acuerdo por la Paz” que firmaron en el Congreso el conjunto de los partidos con pocas excepciones desde la extrema derecha, la ex Concertación y hasta el Frente Amplio, abrió un proceso de deliberación que la casta política nunca deseó.

Sin el levantamiento social seguiríamos esperando el cumplimiento de promesas de los políticos por otros 30 años. Hay que aplaudir y con los jóvenes valerosos que saltaron los torniquetes del metro en octubre de 2019.

Nuestro pueblo trabajador, nuestros jóvenes, nos ha enseñado una lección que no hay que olvidar: “La lucha da lo que la ley niega”. Con ello han puesto en crisis todo el régimen político y el modelo económico y social heredado de la dictadura cívico militar de Pinochet consolidado en los sucesivos gobiernos civiles.

El movimiento social ha dado muestras de gran resiliencia, ha enfrentado y superado la represión, ha dado respuestas autónomas a la crisis económica y de salubridad, y hay que avanzar en la construcción de un liderazgo representativo de las aspiraciones populares, capaz de unir y dar conducción a las decenas de miles de iniciativas fragmentadas de unificar las luchas y levantar un poder popular que pese en la balanza de correlación entre las clases.

Es el momento de poner en pie un Comité Nacional por la Huelga General y la Protesta Nacional, y organizarla efectivamente en todo el país para ganar nuestras demandas como el alza de los salarios, el fin de las AFP, la gratuidad real de la educación y la salud. Educación, Salud y Vivienda de buena calidad de carácter público…

https://werkenrojo.cl/la-lucha-da-lo-que-la-ley-niega/

El teletrabajo es una contrarrevolución que convierte el hogar en una tortura

El enorme crecimiento del trabajo telemático a causa del confinamiento no es ninguna “revolución” sino todo lo contrario, dice la historiadora Raquel Varela, especialista en el cambio de las condiciones laborales, el movimiento obrero y la historia europea del siglo XX.

No es un motivo de celebración. “Yo no lo llamaría una revolución laboral, sino una contrarrevolución, porque es dramática la gestión que se está haciendo del teletrabajo. Cuando más necesitábamos del trabajo colectivo, en equipo, creativo… Estamos devolviendo a la gente a su casa, transformando no el trabajo en una casa acogedora, sino nuestra casa acogedora en una tortura de trabajo”.

“Desaparece la frontera público y privado y se intensifica mucho la demanda de trabajo. Lo que pasa con el teletrabajo es una intensificación de la ganancia de las empresas, porque disminuyen los costes inmediatos e invaden la casa de la gente”, lamenta Varela.

Con la pandemia los servicios de salud han sido desmontados de su excedente “Si miras una autopista, tiene dos o tres vías y una cuarta de parada (la banquina o arcén). Esta vía cuesta mucho construirla, pero casi nadie la utiliza, solo cuando hay un accidente. En los servicios de salud necesitamos también de una vía extra para situaciones de excepción. Lo que pasa es que los países del proceso neoliberal han desmontado esta vía de seguridad y han reducido los centros sanitarios al mínimo para funcionar.

El confinamiento es una práctica medieval que se aplicaba cuando no había ciencia, no existían servicios públicos de salud… Los gobiernos capitalistas del mundo tuvieron que admitir que no tienen medios para combatir una pandemia de baja letalidad. Imagínese si hay una pandemia de alta letalidad. La única solución es una idea completamente enloquecedora desde el punto de vista de la salud mental y física de la gente que es el confinamiento, y que tiene un impacto destructivo en la economía. Se habla ya de que hay 30 millones de personas que pueden morir de hambre, se habla ya de una pandemia mental tremenda”.

“Los trabajadores están pagando la factura de la crisis y no quienes tienen grandes ganancias. Y el dinero no produce dinero”.

Varela entiende que es necesario “situar a los servicios públicos fuera de la ganancia. Tenemos que considerarlos esenciales y pagar muy bien a los funcionarios públicos, porque son los garantes de la civilización. Y eso implica una inversión en trabajadores, no en tecnología y máquinas. Nosotros necesitamos gente que trabaje. No podemos seguir premiando a los empresarios del mundo que ganan millones y consentir que los servicios públicos funcionen con salarios que no permitan soñar. Hay que devolver la esperanza a los centros de trabajo, hay que devolver la autonomía, la creatividad, la reducción del horario del trabajo, la progresión en la carrera: la gente tiene que trabajar feliz; el trabajo no puede ser una tortura”.

Interrogada acerca de si esta coyuntura puede servir de “escarmiento” o aprendizaje, la historiadora se muestra más bien escéptica. “Yo no creo que las sociedades funcionen por causa de la racionalidad científica, sino por la fuerza política. No he visto nada en los gobiernos europeos que muestre un cambio en las políticas. La gran política ahora es la reconversión industrial a la tecnología 4.0 de industria verde, cuando lo que necesitamos más que nunca son educadores, médicos, enfermeros, transportistas… Necesitamos cuidar a quien trabaja, no necesitamos una supuesta inversión de capitales en maquinaria”.

https://www.montevideo.com.uy/Ciencia-y-Tecnologia/Teletrabajo-una-contrarrevolucion-que-convierte-el-hogar-en-tortura–afirma-historiadora-uc767430

Cálculos infinitesimales

A los que sostenemos que este Estado es fascista donde brilla la democracia por su ausencia, hechos como la decisión del Tribunal Supremo español de mandar repetir el juicio en la Audiencia Nazional a Otegi, que ya cumplió condena, y que fuera declarado nulo o improcedente por el Tribunal de Estrasburgo, parece darnos, una vez más, la razón en vez de quitárnosla.

O la penúltima diciendo que la libertad de expresión no ampara el ultraje a la bandera (española).

Pero tanta aberración antijurídica y burricie antipolítica nos mosquea. Nos pone alerta, en estado de alerta, haciendo un chiste malo. Aparte de la naturaleza vengativa del fascismo, o de unos magistrados podridos de furores antigubernamentales, ¿cabría pensar en alguna segunda, o tercera, intención en estas maniobras que atentan contra los más elementales derechos políticos burgueses donde nadie puede ser condenado dos veces por un mismo delito? ¿O que no pueda haber otro juicio si no es a instancia del interesado, Otegi en este caso ?

Tal vez veamos tres pies al gato, pero afirmaríamos que esa decisión está dirigida, no tanto a la parroquia españolaza y patriotera dándola algo de carnaza, como a la élite -hay que hablar en estos términos- de EHBildu. Pero no para atacar un proyecto independentista , que ya se ha visto domado y domesticado, sino por algo más hondo. Y es hacer ver a la dirigencia de Bildu, a la intelligentsia abertzale, que con Arnaldo Otegi de líder les va a ir mal pues arrastra represión y reproduce el discurso oficial de una Bildu «filoterrorista» y «proetarra».

Sin él, sin Otegi, que recuerda demasiado el pasado de los años del «terrorismo», todo sería más sencillo y expedito. No bastarían las innumerables muestras de arrepentimiento y genuflexión ante el poder, pues éste siempre les exigiría un gesto más, sino que tendrían que pensar en deshacerse del máximo jefe, de «jubilarlo», como hicieron ellos con el rey emérito. Ni le recordarían a Otegi su pasado como militante de ETA ni a Felipe VI un pasado franquista inexistente, como sí pasaba con su padre.

Tal vez los tiros vayan por senderos más llanos, como podría ser el ADN fascista del Régimen del 39, y no haya que enredarse tanto. Es posible. Pero, si algo hubiera de lo que atisbamos, compadecemos a Otegi que, de haberse comido una condena (seis años) por decirle a ETA que abandone las armas, que eso fue el juicio «Bateragune», como ya se reconoce abiertamente ahora, de «hacer política» en el sentido que entiende el fascismo, esto es, la apariencia, y participar en sus instituciones inoperantes, o sea, rellenar un vacío democrático secular, se vea en un futuro inmediato, Otegi decimos, descabalgado por su gente del machito abertzale y dando conferencias. Cosas más raras se han visto.

Tecnología persuasiva

Una imagen: una bola con pinchos
Una palabra: coronavirusUna interpelación: peligro
Una solución: aislamiento, mordaza, vacuna…

En el mismo año 1971 que en Alemania Federal se cerraba el centro correccional Eichenhof dependiente del Tribunal Tutelar de Menores después de una ola de protestas posteriores a la realización del documental con guión de Ulrike Meinhof y dirigido por Eberhard Itzenplitz “Bambule” en el que se denunciaba las condiciones de represión en el citado centro (1), en la Universidad de Stanford en Estados Unidos se realizaba el experimento sobre comportamiento social “La Cárcel” el cual fue suspendido, dicen, debido a los nefastos efectos psicológicos sobre los participantes. De todos modos las técnicas en aquel momento puestas en práctica no solamente no se detuvieron sino que se han ido acrecentando, modificando y perfeccionando a lo largo de los años por parte de los sistemas represivos en todo el mundo, carcelarios o no carcelarios.

Y, es dentro de los no carcelarios, es decir dirigidos a las personas aparentemente en libertad, que los laboratorios de investigación psicológica y sociológica de las universidades más “prestigiosas” han realizado y están realizando los experimentos de condicionamiento social más despóticos, dirigidos básicamente al mercado, al consumo y a la aceptación voluntaria del estado de las cosas. Concretamente en Stanford desde 1997 está en funcionamiento un laboratorio de investigación sobre tecnología del comportamiento, el Stanford Persuasive Tech Lab que forma parte del departamento H-Star Institut.

Dentro de este entramado está la llamada “Tecnología Persuasiva” en la cual, a tenor de sus defensores, prima la persuasión a la represión en un alarde de cinismo sin precedentes para justificar el lavado de cerebro de miles de millones de personas, como hemos podido comprobar en todo el mudo a partir del 11 de marzo cuando la OMS siendo portavoz de las grandes corporaciones declaró una pandemia mundial a sabiendas de las repercusiones éticas, sociológicas, psicológicas y económicas que conllevaba tal declaración paralela a una serie de medidas insólitas desde tiempos inmemoriales del siglo XIV en plena peste negra derivada de las consecuencias de la guerra de los cien años.

Burrhus F. Skinner, el psicólogo conductista más conocido y representativo, llegó a afirmar que el uso extendido de estas técnicas podría emplearse para modificar la sociedad humana, practicando en ella una especie de ingeniería. En su novela Walden dos, describe el funcionamiento y lo que podría llegar a ser una sociedad científicamente construida.

En el vídeo (2) de la web Wired titulado Cuando “la tecnología te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo” se entrevista a Yuval Noah Harari y Tristan Harris, miembros de CHT (Centro para la Tecnología Humana) que anteriormente habían trabajado en el Stanford Persuasive Tech Lab, Harari afirmó que «Ahora nos enfrentamos no sólo a una crisis tecnológica, sino a una crisis filosófica. Las corporaciones, los gobiernos están jugando con la tecnología para hackear a los seres humanos. Tal vez el hecho más importante de vivir en el siglo XXI es que ahora somos animales hackeables. Si sigues con la ilusión de que la elección humana no puede ser hackeada, no puede ser manipulada, y puedes confiar en ella completamente, y esta es la fuente de toda autoridad, entonces muy pronto terminas siendo un espectáculo de marionetas emocional”.

Es extremadamente irresponsable que se pueda tener un título en informática y en codificación, que se pueden diseñar todos estos algoritmos que ahora dan forma a la vida de las personas, y que no se tenga ningún conocimiento para pensar ética y filosóficamente sobre lo que se está haciendo. Resulta que estar dentro de la sociedad y tener contacto personal puede ser lo mejor, pues el confinamiento solitario es el peor castigo que nos podemos dar los seres humanos, puesto que la tecnología basada para maximizar el aislamiento está diseñada para maximizar el tiempo que permanecemos en la pantalla. Si nos damos cuenta de que nuestros cerebros pueden ser pirateados, necesitamos un antivirus para el cerebro, al igual que tenemos uno para el ordenador.

Brian Jeffrey Fogg ha sido fundador y director del Laboratorio de Tecnología Persuasiva de Stanford. En el 2009, Fogg publicó el Modelo de Comportamiento Fogg (FBM), un modelo para analizar y diseñar el comportamiento humano. El FBM describe tres condiciones necesarias para que un comportamiento ocurra: (a) motivación, (b) habilidad y (c) un estímulo. La motivación puede ser influenciada por factores como el placer/dolor, la esperanza/miedo, y la aceptación/rechazo social. La habilidad puede verse afectada por el tiempo, el dinero, el esfuerzo físico, los ciclos cerebrales, la desviación social y la falta de rutina. Los estímulos también se conocen como desencadenantes. A partir de ahí diseñó el concepto “Captología” que, según sus palabras “se focaliza en el diseño, investigación y análisis de productos informáticos (o, más ampliamente, digitales) interactivos, creados con el propósito de cambiar las actitudes y comportamientos de la gente”.

Hemos podido comprobar sobradamente que la preparación, diseño y puesta en práctica del discurso pandémico se ha realizado siguiendo las pautas del FBM: utilizando el placer/dolor, la esperanza/ miedo, la aceptación/ rechazo social; el tiempo (las largas horas y días de confinamiento y restricciones a la movilidad, los problemas económicos, el cambio de los ritmos; y finalmente como estímulo la promesa de una vacunación.

En el blog de seguridad Security art Work, en un extenso análisis sobre la tecnología persuasiva, se pregunta: ¿por qué hablamos de programación o tecnología persuasiva en un blog de seguridad? Muy sencillo: para convencernos de que es preciso aplicar esas mismas estrategias al ámbito de la seguridad, por ejemplo para realizar ataques de ingeniería social. Fabriquemos un bulo y convenzamos a la gente de algo que nosotros queremos, transmitiéndoles que es lo correcto para ellos (3).

Nir Eyal explica en su libro Hooked, How to Build Habit-Forming Products que ha venido aplicando estas técnicas en el diseño de productos que crean dependencia. Para Eyal, el comportamiento de una persona puede ser diseñado por medio de la creación de hábitos que aseguren la fidelización de sus consumidores, manteniéndolos enganchados como el adicto a las drogas. “Lo reconozcamos o no, estamos manipulados. Las tecnologías que usamos nos han forzado a adoptar conductas y también han generado nuevas adicciones. Los psicólogos cognitivos definen los hábitos como “conductas automáticas estimuladas por señales situacionales” (4).

FOMO: Fear of Missing Out (el miedo a perdernos algo importante) nos obliga incoscientemente a revisar de manera compulsiva la pantalla del teléfono, de este modo cada minuto que pasa sin estar “en las redes” se convierte desde la psicología de los “infectados por la tecnología persuasiva”, en la posibilidad de perder algo y para que esto no suceda, se siente la necesidad de estar permanentemente conectados. Así han programado las redes sociales desde el inicio de la declaración de la pandemia enviando constantemente twits con frases o fotos de muertes, infecciones, contagios… sean o no reales.

Y, la pandemia ha funcionado como un test, estableciendo que los usuarios estén preparados para que la vida virtual 24/7 funcione (veinticuatro horas al día y siete días a la semana). Son la parte necesaria para que esta situación se reproduzca en la subjetividad de cada usuario, a efectos de la puesta en funcionamiento los grandes cambios tecnológicos exigidos por la industria 4.0.

Para evitar cualquier grieta en el sistema, los servicios de seguridad nacional de los Estados Unidos, Reino Unido (5), Unión Europea, Rusia, China y otros, han concretado que las herramientas cibernéticas previamente diseñadas para su uso en la «guerra contra el terror» posterior al 11 de septiembre de 2001, ahora se están aplicando para su uso contra fuentes de información que promuevan la vacilación sobre la beneficencia de las vacunas, que denuncian la corrupción de la industria farmacéutica o la información relacionada con la pandemia que va en contra del discurso oficial.

La tecnología se ha convertido en el petróleo del siglo XXI. (6). Las empresas tecnológicas, grandes defensoras de la pandemia, han sabido sacar buena tajada de ella para detentar el control de una parte muy importante de la economía mundial y para ello han recibido la inestimable ayuda de un virus microscópico. Es el mismo capitalismo con traje nuevo.

(1) Documental que a pesar de estar programado para emitirlo a través de la Arbeitsgemeinschaft der Rundfunksanstalten Deutschlands (Radio-Estudio de Alemania Federal) se eliminó de la programación en un alarde de censura
(2) https://www.wired.com/story/artificial-intelligence-yuval-noah-harari-tristan-harris/
(3) https://www.securityartwork.es/2014/03/26/tecnologia-persuasiva/
(4) https://www.leadersummaries.com/es/libros/detalle/enganchado-hooked
(5) https://unlimitedhangout.com/2020/11/reports/us-uk-intel-agencies-declare-cyber-war-on-independent-media/
(6) Boletín Tropia. El futuro llegó hace rato

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