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Francia indemniza por los estragos de las vacunas

La actual alarma sobre el virus del Ébola, que parece esfumarse con mucho más sigilo del que llegó, replantea por enésima vez el debate acerca de las enfermedades denominadas contagiosas y de los medios impuestos (en ocasiones a la fuerza) para prevenirlas, las vacunas, entre otras cosas porque las mismas suponen administrar un fármaco a una persona que no padece ninguna enfermedad, es decir, medicar a alquien que no lo necesita porque está sano.

La administración de vacunas puede causar estragos importantes sobre la salud de las personas. El año pasado el Estado francés fue condenado a pagar una cuantiosa indemnización de casi 2.400.000 euros a una enfermera que contrajo una esclerosis múltiple después de haber sido vacunada contra la hepatitis, quedando postrada en una silla de ruedas. La esclerosis múltiple es una enfermedad invalidante que afecta el sistema nervioso central.

La sentencia la dictó el Tribunal Administrativo de apelación de Nancy pero no se ha difundido hasta mediados de agosto de este año.

La enfermera presentó los primeros síntomas de la esclerosis en 1991, un par de semanas después de las primeras inyecciones, y se tuvo que jubilar en 1997. Le han reconocido una incapacidad permanente parcial del 60 por ciento.

En Francia la vacunación contra la hepatitis B se recomienda a los lactantes, con la posibilidad de una recuperación hasta la edad de 15 años para los que no se vacunan. Para las personas adultas, la vacunación se recomienda a quienes están en riesgo de exposición a la hepatitis B, como los profesionales de enfermería.

En 2003 la enfermera recurrió al Ministerio de Sanidad pidiendo una indemnización por daños y perjuicios que fue rechazada después de tres años de litigio. Pero en 2012 durante la apelación el Tribunal Administrativo de Nancy ordenó un nuevo peritaje sobre la causa de las graves lesiones sufridas por la enfermera.

La decisión forma parte de una evolución reciente de la jurisprudencia francesa que se inició a finales de la década de 2000. Las autoridades administrativas y judiciales han empezado a reconocer la relación de causalidad entre la vacuna contra la hepatitis B y el desarrollo de ciertas patologías como la esclerosis múltiple, a pesar de que se han llevado a cabo numerosos estudios en todo el mundo, que no han resultado suficientemente concluyentes.

No obstante, se ha abierto un debate sobre los peligros de las vacunas, incluyendo aquellos para la hepatitis B, por la presencia en ellas de coadyuvantes, como el aluminio.

La sentencia del Tribunal de Nancy ha esperanzado a las víctimas, dijo Catherine Gaches, presidenta de la asociación REVAHB, que agrupa a las víctimas de la vacuna contra la hepatitis B. «No es la primera vez pero este tipo de decisiones son aún demasiado excepcionales», dijo. «Una misma persona puede obtener sentencias distintas de tribunales distintos, incluso con los peritajes a favor», subrayando que el proceso de compensación es particularmente difícil para las personas que se vacunan voluntariamente, sin haber sido obligadas a ello.

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Sostiene Cortázar

Nicolás Bianchi

Este año se cumplen 100 del nacimiento del escritor Julio Cortázar. Mucho se ha escrito sobre esta efeméride en su costado puramente estético y literario. Nosotros solo espigaremos someramente su costado «comprometido» o «político», vale decir. Con alguna que otra leve contradicción, habla Cortázar.

«Hay que superar la vieja noción de lo cultural como un bien inmueble e intentar lo imposible para que se convierta en un bien mueble, en un elemento de la vida colectiva que se ofrezca, se dé y se tome, se trueque y se modifique tal como lo hacemos con los bienes de consumo, con el pan, y las bicicletas, y los zapatos».

«Han empujado la palabra ‘cultura’ a la calle como si fuera un carrito de helados o frutas, se la han puesto al pueblo en la mano y en la boca con el gesto simple y cordial del que ofrece un plátano» [esto se escribe en tiempos de la Nicaragua sandinista].

«Un hombre ‘culto’ para quien la cultura es ante todo una difícil adquisición individual, lo que naturalmente reduce el número de quienes la poseen y además los distingue claramente de los que no han accedido a ella».

«Palabras como ‘intelectual’ o ‘latinoamericano’ me hacen levantar instintivamente la guardia. Me considero sobre todo como un ‘cronopio’ que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir, su regocijo personal. A riesgo de decepcionar a los catequistas y a los propugnadores del arte al servicio de las masas, sigo siendo ese cronopio que escribe para su regocijo o sufrimiento personal, sin la menor concesión, sin obligaciones ‘latinoamericanas’ o ‘socialistas’ entendidas como ‘a prioris’ pragmáticos».

«No creo en los universalismos diluidos y teóricos, en las ‘cuidadanías del mundo’ entendidas como un medio para evadir las responsabilidades inmediatas y concretas -Vietnam, Cuba- en nombre de un universalismo más cómodo y menos peligroso» [es una carta que escribe desde Francia al intelectual cubano Roberto Fernández Retamar en 1967 y que publicó ese año Casa de las Américas].

«Comprendí que el socialismo, que hasta entonces me había parecido una corriente histórica aceptable e incluso necesaria, era la única corriente de los tiempos modernos que se basaba en el hecho humano esencial y en el simple principio de que la humanidad empezará verdaderamente a merecer su nombre el día que haya cesado la explotación del hombre por el hombre».

«No creo que la literatura de mera creación imaginativa baste para sentir que me he cumplido como escritor, puesto que mi noción de esa literatura ha cambiado y contiene en sí el conflicto entre la realización individual como la entendía el humanismo, y la realización colectiva como la entiende el socialismo, conflicto -dice Cortázar- que alcanza su expresión quizá más desgarradora en el ‘Marat-Sade’ de Peter Weiss [que en España, en 1968, quisieron adaptar y montar teatralmente Alfonso Sastre y Adolfo Marsillach siendo prohibido al poco, N. B.] Jamás escribiré -continúa Cortázar- expresamente para nadie, minorías o mayorías, y la repercusión que tengan mis libros será siempre un fenómeno accesorio y ajeno a mi tarea; y sin embargo, hoy sé que si alguna vez se pudo ser un gran escritor sin sentirse partícipe del destino histórico inmediato del hombre, ‘en este momento no se puede escribir sin esa participación que es responsabilidad y obligación'» [subrayado mío, N. B.]

«A ningún escritor le exijo que se haga tribuno de la lucha que en tantos frentes se está librando contra el imperialismo en todas sus formas, pero sí que sea testigo de su tiempo [está pensando en A. Camus]. Ya no es posible respetar como se respetó en otro tiempo al escritor que se refugiaba en una libertad mal entendida para dar la espalda a su propio signo humano.

En lo más gratuito que pueda yo escribir asomará siempre una voluntad de contacto con el presente histórico del hombre, una participación en su larga marcha hacia lo mejor de sí mismo como colectividad y humanidad».

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Un Califato en el norte de Irak

Juan Manuel Olarieta

El grupo islamista ahora conocido con las siglas EIIL ha cambiado varias veces de nombre en muy poco tiempo. Apareció en 2003 durante la resistencia contra la invasión de Irak, llamándose Tawhid al-Jihad. En la época de Ayman Al-Zawahiri se convirtió en «Organización de la Base de la Yihad en los países de los dos ríos», en referencia al Tigris y el Eufrates. Tres años después se coaligó con grupos internacionales en la órbita de Al-Qaeda para aprovecharse de sus fuentes de financiación y sus recursos, cambiando su nombre por el de «Califato de Irak», una expresión que hace referencia a su voluntad de constituir un Estado confesional. En 2013 amplió su organización a Siria, calificándose como «Califato de Irak y Levante», en donde «Levante» es el sinónimo geográfico de una extensa región que -fundamentalmente- se refiere a Siria.

Se trata de una organización muy pequeña típicamente takfirista, es decir, que no reconoce a los musulmanes como una comunidad unificada, por lo que apela a la lucha contra otros musulmanes, especialmente chiítas, y ha convertido a la población civil, incluidos los sunitas, en objetivo militar de sus ataques, lo que ha dado lugar a conocidas y estremecedoras matanzas en masa, ampliamente divulgadas en los medios. El propio jefe de Al-Qaeda, Al-Zawahiri, tuvo que entrevistarse con los dirigentes del Califato para que cesaran las matanzas de chiítas.

Que los chiítas se hayan convertido en su objetivo militar se explica porque fueron quienes asumieron las riendas del Estado tras la retirada de los imperialistas en 2011, su victoria electoral y su subsiguiente política de marginación -por decirlo de una manera suave- de las minorías irakíes, especialmente en el norte del país. La culminación llegó cuando el presidente chiíta de gobierno Nuri al Maliki expulsó al vicepresidente sunita Tariq al Hashemi, que tuvo que huir a Turquía y fue condenado en rebeldía por «apoyar al terrorismo».

Desde el primer día los imperialistas han promocionado esa política sectaria, ya que fueron ellos quienes después de la invasión dividieron a Irak arbitrariamente en tres regiones diferenciadas: la kurda, la sunita y la chiíta. Hasta la retirada de 2011 su propósito ha sido siempre el de mantener la inestabilidad política, un objetivo que coincide exactamente con la situación internacional en todos los puntos calientes del mundo, desde Ucrania a Centroáfrica, no sólo porque la confusión habilita acciones criminales, como el derribo de tres aviones de pasajeros en un plazo muy breve de tiempo, sino porque es la antesala de la próxima guerra mundial.

Las mutuas matanzas expresan la política escisionista del imperialismo en Oriente Medio, favorecen su dominación y su presencia en la región y, finalmente, desarrollan el sectarismo religioso hasta tal punto que han logrado dividir a los propios sunitas, consecuencia lógica de un grupo minoritario que unilateralmente se constituye a sí mismo como Califato, es decir, como Estado, lo cual ha engendrado una espiral ya que, Estados Unidos, ha reaccionado poniéndose en contacto con otras milicias de la resistencia a fin de que dejen de combatirles a ellos y traten frenar al Califato.

Bajo el gobierno de Al Maliki, el ejército irakí, creado, sostenido y entrenado por los imperialistas, demostró su artificiosidad. Sus acciones incrementaron el descontento, especialmente entre las minorías del norte del país hasta el punto de que en algunas poblaciones las milicias del Califato fueron recibidas como libertadores. La propaganda imperialista está haciendo el resto, al poner al EIIL en primer plano, bien por sus crímenes, bien por sus rutilantes victorias militares, como la toma de Mossul, la segunda ciudad en importante de Irak, «defendida» por 30.000 soldados del ejército irakí que la abandonaron sin combatir.

El EIIL parece así como una gigantesca fuerza militar, de la que se ignora su origen, su armamento, su financiación y su reclutamiento. Incluso parece la única fuerza militar en el norte de Irak, en donde hay otras milicias mucho más potentes, como los antiguos baasistas o el Mando Supremo para la Yihad y la Liberación, una coalición de 23 organizaciones armadas encabezados por el «Ejército de los Hombres de Orden Naqshaband» de Ansar ul Sunna.

Pero la propaganda imperialista no admite situaciones complejas; por eso para los medios no existen otras acciones más que las del Califato, cuanto más truculentas, mejor, porque se trata de poner la barbarie en primer plano, es decir, de inculcar que la resistencia a los planes de imperialismo tanto en Oriente Medio como en África es una forma de salvajismo. Lo que es una barbarie no es el imperialismo sino la lucha contra el imperialismo. El mundo no puede prescindir de la ayuda de los países «civilizados», que están moralmente obligados a intervenir «por razones humanitarias» y -naturalmente- desinteresadas.

Una cierta corriente minoritaria de opinión viene sosteniendo el apoyo de Estados Unidos al EIIL, lo cual se puede acabar convirtiendo en una tesis tópica. Pero a los imperialistas lo que realmente les interesa es el avispero en sí mismo, no una u otra de las avispas, la mayor parte de las cuales son intercambiables.

El asunto es aún más claro en lo que a los saudíes concierne. No sólo los wahabitas no apoyan al Califato sino que han impedido reclutar fuerzas para combatir en las filas del EIIL, alguno de cuyos comandos han sido detenidos y encarcelados sobre el terreno cuando se disponían a ejecutar acciones armadas contra los dirigentes del país, a quienes consideran apóstatas. No obstante, sí es cierto que muchos caciques saudíes han financiado al EIIL a título individual y de manera discreta.

Queda esclarecer el papel de Irán en el avispero, un país que desempeñó un papel fundamental en la retirada de 2011, que después de la caída de Ajmadineyad mantiene un acuerdo con Estados Unidos y aspira a sustituir sus tropas por las suyas propias, con la consabida excusa del terrorismo del EIIL, cuyas acciones todos critican y a todos benefician. No cabe duda que la proclamación del Califato coincide con los objetivos estratégicos de Estados Unidos de contener a Rusia, China y la India, como sostiene la prensa rusa (2) y, como consecuencia de ello, las acciones militares del imperialismo contra las posiciones del EIIL son un simulacro, como recordaba Pedro Rojo recientemente en el diario «El Mundo»: sólo pueden ayudar a ampliar «la capacidad de convocatoria del califato»(3). Eso es lo que pretende Estados Unidos.

(1) Rusia Today, 17 de julio de 2014, http://actualidad.rt.com/actualidad/view/134244-snowden-mosad-crear-estado-islamico
(2) http://actualidad.rt.com/actualidad/view/134540-califato-arma-geoestrategica-contra-brics
(3) http://www.elmundo.es/internacional/2014/08/11/53e9178c22601d1a7a8b4596.html
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¡No me toque los pepinos!

Nicolás Bianchi

Ya no saben cómo acojonarnos. No nos mata una bomba de racimo, que eso queda para otras civilizaciones, pero puede hacerlo un modesto pepino. Y antes una vaca majara o una gripe aviar o A.

Ahora –de momento la última plaga bíblica- nos salen con el “pepinazo” y nos hablan de pérfidas bacterias intrínsecamente malignas y antropomorfizadas como si estuvieran pertrechadas con cartucheras y cananas de genomas diseñados aposta sólo para jodernos el piscolabis dominguero. Va a resultar que las bacterias se dividen en dos: las “demócratas” y las “terroristas” que van por libre y se la pasan maquinando siniestros planes para amargarnos el picnic.

Y la cosa viene ya de origen. La microbiología definió a una parte de la naturaleza viva (bacterias, virus) como un enemigo –según me informa un camarada a quien sigo- , desatando una paranoia de medidas higiénicas contra lo que consideraba peligrosos parásitos. Los investigadores buscaban un hábitat aséptico, sin virus, bacterias, hongos o insectos, es decir, dieron por supuesto que eso era posible, como también supusieron que era posible fabricar sustancias químicas artificiales (antivirales, antibióticos, insecticidas) capaces de lograr su objetivo exterminador.

Sucede que los antibióticos no han acabado con las bacterias, sino al revés. Ocurre que ahora hay bacterias más resistentes. Y es que, como dice Miguel Jara (que no es mi fuente), las bacterias no son patógenas en sí, sino que se vuelven “malas” como consecuencia de algún tipo de agresión o desequilibrio en su entorno, o sea, se defienden. Y un abuso de antibióticos puede provocar nuevas bacterias incontrolables.

Lo advirtió el mismo el mismo Fleming: ”los que abusen de la penicilina serán moralmente responsables de la muerte de los pacientes que sucumban a las infecciones de gérmenes resistentes” (New York Times, 26 de junio de 1945). La penicilina (que, por cierto, no la inventó Fleming, que esa es otra) no aniquilaba a las bacterias sino que las modificaba, creaba otras capaces de subsistir en un medio hostil. Cuando a partir de 1935 se empezaron a utilizar sulfamidas y luego antibióticos, se comprobó que las bacterias se adaptaban a ellos adquiriendo una resistencia creciente, de manera que para lograr la efectividad del antibiótico era necesario aumentar la dosis o aplicar otro diferente. Los conejos de hogaño australianos no son los mismos que los que murieron antaño con el virus del mixoma. Mutaron.

No sólo la política comercial de las multinacionales farmacéuticas nos tratan como “clientes” y no pacientes, sino que también se han utilizado, esto es sabido, los antibióticos para el engorde de ganado, lo mismo cuando caía enfermo que cuando estaba sano dizque todo bicho viviente dopado.

La microbiología sólo presta atención a las bacterias perniciosas. Sin embargo, lo que la ciencia tiene que analizar son las causas por las cuales en determinadas condiciones las bacterias se transforman en nocivas para la salud humana. El problema no está en la bacteria sino en el terreno propicio que encuentra dentro del cuerpo humano. Lo que hay que vigilar no es el microbio sino a su anfitrión. No tanto el frigorífico como el botiquín.

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El origen moderno del islamismo político

Juan Manuel Olarieta

La vertiente política del Islam se difundió a los cuatro vientos en 1991 cuando en Argelia el gobierno, apoyado por Estados unidos y la Unión Europea, dio un autogolpe de Estado, prohibió al partido islamista FIS para «proteger la democracia» y suprimió las elecciones que estaban a punto de perder.

El FIS había obtenido una victoria aplastante en la primera vuelta y no hubo oportunidad de una segunda. El autogolpe condujo a un levantamiento popular que duró 10 años y costó miles de muertos. La resistencia armada fue apoyada por una gran parte de la población argelina, e incluso, en medio de una impresionante campaña de intoxicación mediática en todo el mundo, el propio gobierno argelino creó un grupo terrorista islámico, el GIA (Grupo Islámico Armado), para combatir a los islamistas del FIS.

Cuando los islamistas del GIA comenzaron a matar islamistas, el asunto empezó a oler mal porque apareció la esencia misma del imperialismo: divide y vencerás. Fue una guerra civil dentro de otra guerra civil porque, una vez reducido a la clandestinidad, el FIS creó su propio grupo armado, denominado AIS (Ejército Islámico de Salvación).
       
Con los años un coronel del servicio secreto argelino, Mohammed Samraoui, escribió un libro («Crónica de los años de sangre») en el que reconocía que el GIA lo crearon ellos. El subtítulo era «Cómo los servicios secretos manipularon a los groupos islamistas» (1). No era muy exacto. En realidad lo que hicieron fue inventarse un cierto islamismo para combatir al islamismo.

Hablar del Islam como una unidad política o religiosa es, pues, un grave error. Incluso el GIA nunca logró convertirse en una marioneta de los militares argelinos, que sólo llegaron a controlar a una fracción muy minoritaria, de la que la mayoría se desligó para crear, a su vez, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).

El gobierno argelino se frotó las manos cuando estos grupos comenzaron a matarse entre ellos. Los militares parecieron el mal menor, un concepto que en el Islam no tiene cabida: no hay males mayores y menores, el mal siempre es malo. Aprovecharon las matanzas indiscriminadas de la población civil para recuperar la confianza de los argelinos situándose al margen de aquellos bárbaros islamistas.

No obstante, en su libro el coronel Samraoui reconoce que el servicio secereto argelino creó los comandos armados islamistas bastante antes de las elecciones, algo que debió conocer muy de cerca porque entre 1990 y 1992 fue el adjunto de Smain Lamari, el jefe del contraespionaje argelino. El coronel confirma que los terroristas más sanguinarios, como el propio Djamel Zitouni, el jefe del GIA, un mercenario analfabeto, antiguo vendedor de pollos, era un agente a sueldo de los generales, dice Samraoui, que fueron quienes le promocionaron dentro de la organización, hasta el punto de que se convirtió en un emir de la misma en 1994.

La responsabilidad de la Unión Europea en el terrorismo del GIA no se ciñe sólo a la aprobación del golpe de Estado de 1992 sino que la DST, el contraespionaje francés, fue cómplice de los militares argelinos, a pesar de los asesinatos que el GIA cometió en suelo francés. El espionaje argelino operaba en Francia bajo la supervisión francesa, a la que mantenía puntualmente informada, incluidos sus infiltrados, cuyos planes la DST protegió.

Es el caso de Alí Touchent, un agente de la inteligencia argelina, conocido por los franceses, que fue enviado a Europa para cometer atentados sangrientos, como los de París de 1995, que se podían haber evitado, según Samraoui. No le interesó al contraespionaje francés porque les permitió poner a Francia y, sobre todo a París, bajo un estado de excepción con el que cualquier cosa se podía justificar.

El caso del GIA en Argelia es la continuación de la táctica de los escuadrones de la muerte que los militares pusieron en marcha en Latinoamérica en los años setenta. Se supo desde el primer momento. El mérito de haberlo denunciado corresponde, además de los propios espías y policías argelinos (2), a los islamistas argelinos, es decir, que ellos eran las víctimas y no los victimarios.

Lo único que cabe añadir es que ninguno de los crímenes del GIA hubiera sido posible sin el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea, especialmente Francia.
(1) Mohammed Samraoui, Chronique des années de sang. Algérie: comment les services secrets ont manipulé les groupes islamistes, Éditions Denoël, 2003
(2) Un officier algérien accuse les services secrets dans les attentats de Paris, Le Monde, 10 de noviembre de 1997, http://www.algeria-watch.org/mrv/mrvmass/officieraccuse.htm.
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El tiro al negro: militarización policial en Estados Unidos

 Nicolás Bianchi

Esta vez ha sido en Ferguson, un pueblito al norte de St. Louis (Missouri), de unos 20. 000 habitantes, algo así como El Escorial. El asesinato a sangre fría -seis tiros a bocajarro- de un joven afroestadounidense de 18 años (Michael Brown) a manos de un «cop» (policía, madero) blanco, además de indignar a esta ciudad y reavivar las latentes tensiones raciales en EE.UU., ha reabierto un debate del que se habla poco o se invisibiliza: la militarización de la policía.

La Policía ha ido recibiendo ayudas de miles de millones de dólares para equiparse con armamento militar. El New York Times hablaba de más de 500 aviones de guerra (¡una Policía con aviones!), 432 blindados (suponemos que como las tanquetas tan «populares» en Euskadi no hace tanto), 44. 900 equipos de visión nocturna y 93. 763 fusiles de asalto a disposición de, como se diría por estos pagos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tan de corrido les sale a las «autoridades». Ya algo parecido se experimentó en la California de los años 60 para sofocar disturbios, como dicen ellos, en ciudades como Los Ángeles.

Se utilizan cada vez más comandos SWAT (Armas y Tácticas Especiales), una especie de «Hombres de Harrelson» que pasaron por la TVE en los años 70, finales, en una serie televisiva absolutamente demencial pero con pretensiones alienantes, que otra cosa ya no saben hacer. Ya no son tan «especiales» estas fuerzas pues se las ve en «misiones» rutinarias. Los SWAT intervienen para asuntos tan triviales -sigo aquí a Ángel Villarino- como una partida de póquer trivial -¡¡qué pensaría Maverick !!-, para cerrar una peluquería que trabaja sin licencia o un local donde presuntamente se vende alcohol a menores, e incluso para detener a un monje tibetano, pobrecillo, invitado poir una asociación pacifista a quien le había expirado el visado de turista. No consta un recuento oficial de las víctimas y estragos que dejaron en el camino estos robocops descerebrados a quienes no pagan por pensar, precisamente.

Las calles son patrulladas como zonas de guerra. Francotiradores con casco y traje especial, fusiles de asalto, lanzagranadas con lacrimógenos. ¿Estamos en Irak ? No, en Ferguson. El exalcalde («Mayor», en inglés) de Nueva York, Michael Bloomberg, un «bussinesman» bostoniano, un especulador, se mostraba orgulloso de ello y declaraba este tarado en 2011: «tengo mi propio ejército en el Departamento de Policía de Nueva York, que es el séptimo ejército más grande del mundo». No comment.

El Gobierno, tras la retirada de las tropas estadounidenses, al menos en teoría, en Irak y Afganistán, ha patrocinado el desvío de armamento hacia los cuerpos de Policía. Una Policía que se está militarizando enviando este mensaje, alto y claro, a los afroamericanos: «sois el enemigo». Suerte tiene Obama que no es negro-negro («nigger», como les llaman despectivamente) como los cojones de un grillo, o sea, que no va con él…

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Altruismos rentables

Nicolás Bianchi

Para una vez que una alta funcionaria dice cosas de sentido común van y le enmiendan la plana y la acusan poco menos que de cruel e inhumana. Nos referimos a la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa, que comentó (el 7 de agosto pasado) que iniciaría gestiones con la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios -a la que pertenecía, entonces vivo, el sacerdote Miguel Pajares- por los costes de la repatriación.

Un día después, el Gobierno asumiría los gastos del traslado del religioso afectado por el virus del ébola. El presidente Rajoy dijo que «esto lo va a pagar el Gobierno español», lo cual, por otra parte, es de puro «sentido común» (cursiva nuestra, NB).

Minutos antes de anunciar el Gobierno esta medida, la ONG Juan Ciudad (nombre del fundador portugués en el siglo XVI de esta Orden), aseguraba que se haría cargo de los costes, aunque Sanidad, al menos todavía, no le había hecho «ningún requerimiento económico». Y es que fondos tienen. Y no pocos.

Esta Orden tiene presencia en más de 50 países de cuatro continentes (informa El País). Gestiona más de 350 centros, de los que 80 son hospitales, 48 otro tipo de instalaciones sanitarias y el resto servicios sociales para enfermos mentales, discapacitados o ancianos. El país en el que más operan es España donde tienen convenios con todos los Gobiernos autonómicos. Está formada por 1.200 hermanos, más de 40.000 colaboradores entre profesionales y voluntarios. En España, el país con más infraestructura, disponen de 65 centros, de los que la mayoría son hospitales. Cerca de la mitad de sus fondos mundiales provienen de las administraciones. Como curiosidad diremos que el primer centro de la orden en África se abrió en Mozambique en el siglo XVIII.

No hay otro tema en las tertulias mediáticas acerca del virus ébola -de cuyo invento en algún siniestro laboratorio para acojonar al personal no nos ocuparemos a la espera de lo que diga Olarieta que de pandemias «fabricadas» sabe un rato- y la «repatriación» de un patriota «que da la vida por los demás, por el prójimo, desinteresadamente». Vergüenza debería dar a quienes meramente discuten el soporte y reparto del coste de tal repatriación, por no hablar -como así se ha denunciado- del disparate que supone traer al enfermo de donde contrajo el virus a miles de kilómetros de ahí. Gente inicua, sin duda. Como la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública que critica que mientras millones de españoles están sufriendo por los recortes sanitarios (que hasta Tomás Gómez ha tenido que reconocer poniéndole a caldo el búnker mediático), se costea el traslado solicitado por una congregación religiosa «que ingresa millones de euros gracias a conciertos con las administraciones sanitarias españolas». Un traslado en un avión del Ejército medicalizado y cuyo coste la Orden, ya se ha dicho, se avino a sufragar antes de que el Gobierno, que todavía no ha dicho oficialmente a cuánto asciende la operación de traslado, se sintiera aludido por la patria afligida ante uno de los suyos, un misionero cual caballero español haciendo el bien por doquiera tu vayas.

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios cuenta con una SICAV llamada «Finanzas Querqus». Las SICAV son Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable que pretenden conseguir beneficios a través de sus inversiones en los mercados de capitales, mediante la compra de bonos, obligaciones, acciones o cualquier otro tipo de activo financiero. A su vez, estas sociedades se pueden recapitalizar cuando vuelven a reinvertir sus beneficios en la misma sociedad. Respecto a la fiscalidad de las SICAV, acabáramos, es mucho más favorable para estas sociedades que para el resto de sociedades que operan en el Estado español. Las mayores fortunas de España están incluidas en este tipo de sociedades (SICAV) fundamentalmente por razones fiscales, al tributar muchísmo menos que las personas físicas o que el resto de sociedades. Por ejemplo, Pedro Almodóvar, Ana Rosa Quintana, la familia Polanco, Amancio Ortega, etc., cuentan con una o más SICAV.

Para constituir una SICAV se necesita un capital mínimo de 2.400.000 euros y 100 socios. En sus inicios, estas sociedades se crearon para agrupar los ahorros de las familias y así canalizarlos hacia los mercados de inversión -algo parecido a los «preferentistas» o fórum filatélico o Bankia, pero en otro nivel-, pero hoy en día, la mayor parte de las SICAV están formadas por una única persona o familia que es la propietaria de la mayor parte del capital.

«Finanzas Querqus SICAV SA» es una SICAV cuyos dueños son los Hermanos de la OHSD. Tiene su sede en Boadilla del Monte (Madrid) y está gestionada por el Banco Santander. En el último ejercicio contaba -esta SICAV- con un patrimonio de 14.990.000 euros y consiguió una rentabilidad superior al 7%.

Esta SICAV invirtió en renta variable parte de su capital en grupos como PRISA (El País, Cadena SER, etc.) o Mediaset (La Sexta), no precisamente proclives a la Iglesia Católica, pero ya lo dijo el emperador romano Vespasiano al imponer una tasa a las letrinas romanas: el dinero «non olet» (no huele).

La propia Orden, en su web, se autocalifica como mendicante, movida por el espíritu misionero y por la caridad, valores que contrastan por completo con el hecho de que hay capital que la Orden va consiguiendo a través de sus actividades que, sin duda, va dirigido a incrementar el capital de su SICAV (Finanzas Querqus, creada en el año 2000) cuyo objetivo no es construir nuevos hospitales (prefiere «gestionar» los ya construidos) ni ayudar a los que más lo necesitan, sino que es un dinero que se dirige hacia los mercados financieros para conseguir el máximo de rentabilidad económica. La OHSJD recibe dinero público, lo desplaza a una SICAV para pagar los menos impuestos posibles y finalmente invierte en renta pública soberana de España, para seguir recapitalizándose. También invierten en Bolsa. Y en el extranjero lo hacen cotizando en dos gigantes del acero, Kloeckner y Arcelor Mittal.

Las SICAV, ya se insinuó, son instrumentos especialmente creados para proteger a los grandes capitales. Dicen que todo es legal, y lo será, pero si bien ahí invierten gente amoral como Elena Valenciano o un eurodiputado de IU, en el caso de una Orden Religiosa va a ser que chirría pelín, pero, qué oxtias, viva la virgen (nunca mejor dicho, ¿no es cierto?).

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No sólo los cometas tienen cola

No todos los astros con cola son cometas. Venus, por ejemplo, tiene una cola filiforme, semejante a la de un cometa, que se extiende a lo largo de millones de kilómetros. En su punto más cercano a la Tierra, cada 584 días su cola interactúa con la magnetosfera de la tierra.

La magnetosfera de Júpiter, con forma de elipse alargada, se extiende hasta la órbita de Saturno, a la increíble distancia de 680 millones de kilómetros que es cuando están más próximos. Cuando la nave espacial Pioneer 10 cruzó la órbita de Saturno, también estuvo detrás de Júpiter con relación al Sol. En ese momento los especialistas de la misión se sorprendieron al descubrir que no podían detectar ninguna partícula cargada procedente del Sol, lo que indica que la magnetosfera de Júpiter atenúa el viento solar a una distancia de varios cientos de millones de kilómetros.

Compuesta de plasma, la cola de cometa de la Tierra, también conocida como magnetosfera, cambia de forma y de fuerza adaptándose a las cargas eléctricas procedentes del Sol (viento solar). La cola de la magnetosfera terrestre está orientada en dirección opuesta al Sol, lo mismo que la cola de los cometas, debido a los efectos eléctricos de los iones a altas velocidades.

Cuando la Luna atraviesa el plasma ionizado que rodea la Tierra, la capa de polvo de su superficie adquiere una carga negativa, que hace que se repelan y se alejen de la superficie. La diferencia de carga eléctrica entre el lado visible y el invisible de la Luna crea un «viento» de iones que fluye del lado oscuro, cargado negativamente, hacia la cara soleada, cargada positivamente. Los campos eléctricos entre los dos hemisferios presentan una diferencia de al menos 1.000 voltios.

La cola del planeta Mercurio ha sido un descubrimiento inesperado, ya que los especialistas en planetología ignoran la física del plasma. La teoría del universo eléctrico establece que la cola de un cometa se forma cuando la vaina de cometas de plasma acumula suficiente potencial eléctrico para descargar, procediendo a iluminarse. Independientemente de su propia composición, los cometas se comportan como objetos cargados eléctricamente y envueltos en plasma.

La cola de Mercurio contiene una alta concentración de átomos de sodio. En 2008, después de haber medido la cola de sodio y Mercurio, los astrofísicos del Observatorio McDonald, en Texas, encontraron que era tan largo como cuatro lunas llenas. Uno de los aspectos más interesantes de sus observaciones es que el sodio parece provenir de dos «puntos calientes» a una alta latitud sobre Mercurio.

Cuando la nave espacial Messenger pasó a toda velocidad cerca de Mercurio, los puntos calientes se localizaron donde, según los expertos, la materia se había retirado de la superficie del planeta por la «presión de radiación» del Sol. Como Mercurio no tiene atmósfera ni campo magnético que le proteja del Sol, la Luna podría ayudar a explicar esos fenómenos. Si las diferencias de voltaje de la Luna se explican por la electricidad, las peculiaridades de Mercurio también se pueden aclarar por la hipótesis eléctrica. Io, la luna de Júpiter, también podría servir como un modelo para los puntos calientes de Mercurio.

Orbitando cerca de Júpiter, Io es bombardeada por una radiación electromagnética tan intensa, que levanta casi una tonelada por segundo de gas y otros materiales de su superficie. A través de la plasmaesfera de Júpiter, Io actúa como un generador eléctrico. Una corriente de más de tres millones de amperios en 400.000 voltios fluye entre el entorno eléctrico de Júpiter y Io.

Quizá Mercurio conozca algo similar. Los puntos calientes podrían ser los focos de un plasma denso en los que Mercurio se conecta con el Sol. La erosión catódica de Mercurio podría proporcionar un motivo de que su cola parezca una estructura filamentosa que recuerda las corrientes de Birkeland.

El concepto de cola filamentosa inducida por el cambio de carga eléctrica no se aplica sólo al Sistema solar. Lo mismo que las galaxias, las estrellas también tienen cola. Mira, una estrella gigante roja, tiene una cola que se estira a lo largo de 13 años-luz. La galaxia ESO 137-001 tiene una cola de más de 200.000 años-luz de larga. Parece que todos los cuerpos celestes están movidos por el plasma que los rodea. Puesto que el Universo está compuesto en un 99,99% de partículas cargadas, podemos decir que el plasma impera en todas partes.

Fuente: Stephen Smith, Comets are not the only objects with tails, 8 de agosto, https://www.thunderbolts.info/wp/2014/08/08/16273/
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La lucha contra la opresión nacional es un campo de minas

Juan Manuel Olarieta

La lucha contra la opresión nacional es el típico campo de minas al que la burguesía arrastra a las organizaciones del proletariado para aplastarlas de una manera bastante sencilla. El proletariado se introduce en la trampa movido por un poderoso cebo: en definitiva, se apresta a defender una causa aparentemente justa, que es la de las naciones oprimidas. De esa manera, se desangra a medida que van explotando bajo sus pies todos y cada uno de los explosivos que la burguesía ha ocultado cuidadosamente.

Una de esas minas es la de que la opresión justifica casi cualquier cosa. Las naciones oprimidas (y las colonias) son intocables por el mero hecho de serlo. Cuando no es sólo la opresión de una nación sino la de un continente entero y cuando la naturaleza política de los movimientos populares a duras penas va más allá de la liberación nacional, parece obligado callarse la boca: ningún extranjero (sobre todo si es originario de un país colonizador) puede hacer otra cosa que lamentarse y seguir la corriente.

En Latinoamérica la inmunidad se extiende a la burguesía nacional, que juega el papel de víctima como nadie, de tal manera que una crítica a Bolívar, por ejemplo, se convierte en un ataque a Venezuela o incluso a toda América Latina. La figura de Bolívar debe quedar como la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro en plena Semana Santa. Marx tuvo que equivocarse. Necesariamente. Quien resulta intocable no es Marx sino Bolívar.

La burguesía ha convertido a Bolívar en una figura de culto, en un mito Libertador y en los años sesenta los revisionistas hicieron lo propio, lo que les caracteriza (seguidismo respecto de la burguesía) reconvirtiendo al héroe de una clase social en el héroe de la otra. Según el revisionismo Venezuela necesitaba menos Marx y más Bolívar. El país no estaba maduro para el socialismo sino que debía atravesar uno de esos procesos previos de liberación nacional y de lucha contra el imperialismo que conducen siempre a una línea política muy cómoda: luchamos contra un enemigo extranjero (el imperialismo) de la mano de «los nuestros» (la burguesía).

¿Qué tenía Bolívar que Marx no supiera apreciar?, ¿estaba mal informado alguien tan meticuloso como él que hizo de la información una obsesión? Algunos lo explican recurriendo al «eurocentrismo», lo que es harto significativo. Las opiniones de Marx sobre Bolívar podrán ser erróneas (que no lo son) pero no como consecuencia de ningún eurocentrismo. Por el contrario, la defensa a ultranza de Bolívar es típicamente burguesa y lo más significativo es que no creo que nadie en Catalunya -por ejemplo- saque las uñas porque alguien llene de lodo a una figura como Prat de la Riba.

Sobre México Marx y Engels no escribieron absolutamente nada. Se limitaron a referirse al país incidentalmente en unos pocos escritos y cartas, todas ellas redactadas entre 1848 y 1864. Caben en una pequeña cuartilla y sobra papel. En sus comentarios Engels afirma algo sobre la situación previa del país que nadie ha desmentido, por lo que habrá que darlo por bueno: a medidos del siglo XIX México se encontraba desgarrado por «perpetuas guerras civiles» y a punto de caer en el «vasallaje industrial» de Inglaterra. Cuando Estados Unidos se apoderó de Texas y California el país centroamericano fue «lanzado al movimiento histórico», escribió Engels, del mismo modo que la historia moderna de España empieza con la invasión por las tropas napoleónicas de 1808.

Lo que diferencia a Marx y Engels de la burguesía nacionalista es que ellos no exponen ningún proceso histórico de manera unilateral. Engels refiere los dos aspectos divergentes de la conquista de Texas y California. Alude a la vulneración de «principios morales» como la independencia o la justicia, que son los únicos que las plañideras nacionalistas lamentan, pero valora otros aspectos que, incluso, resultan favorables a México, según Engels. Por consiguiente, no se pronuncia contra México, como dicen los nacionalistas, sino a favor de México. No se refiere al beneficio de Estados Unidos sino al del propio México.

Engels no tiene las estrechas miras de la burguesía (la pérdida de una parte del territorio), sino que lleva su análisis muy lejos: la apertura de las minas de oro de California -dice- interesa al desarrollo de América entera porque se trata de un acontecimiento histórico de primera magnitud. Junto con el ferrocarril que de costa a costa unió a Nueva York con San Franciso, California imprimió una nueva orientación al comercio mundial incorporando por primera vez al Océano Pacífico al comercio mundial («a la civilización», dice Engels).

Para los cortos de vista los artículos de Engels se prestan hoy a una manipulación estúpida, también típica del cretinismo burgués, por lo que parece necesaria otra aclaración: en aquella época, mediados del siglo XIX, el capitalismo no había entrado en su etapa imperialista y Estados Unidos no desempeñaba el papel que hoy desempeña, ni en América Latina ni en el mundo, sino más bien todo lo contrario, era la locomotora más avanzada de América, mientras que no cabe decir lo mismo de México. Es cierto que la «doctrina Monroe» (América para los americanos) no era nada inocente (América para los norteamericanos). Estados Unidos trataba de expulsar a Inglaterra (y a los europeos, en general) del continente. Sin embargo, ¿hubiera sido preferible para México el vasallaje industrial de Inglaterra al que se refería Engels?

A mediados del siglo XIX la situación de México era tan lamentable que en 1863, después de perder Texas y California, el país entero cayó bajo las garras de Maximiliano, que estableció un imperio… francés. Pero no sólo fue México. En aquella época las fronteras no tenían el significado que ahora tienen y países enteros se compraban y se vendían como mercancías. Francia vendió Luisiana, Rusia vendió Alaska, España vendió Florida… y si no había acuerdo sobre el precio, un país aún podía expandir sus dominios a las bravas, como hizo Estado Unidos con Puerto Rico (a costa de Puerto Rico y de España) en 1898.

Salvo en la época de la Unión Soviética, en el derecho internacional siempre ha imperado la «ley de la bandera», según la cual las fronteras de un país llegan hasta donde la fuerza del ejército sea capaz de sostenerlas. El caso reciente de Crimea ha vuelto a demostrar que las fronteras son una especie de termómetro que mide la capacidad de un ejército y, por consiguiente, de un Estado. ¿Qué opinión puede merecer un Estado y un ejército que no son capaces de defender sus fronteras? Pues bien: despues de perder Texas y California, México siguió perdiendo más territorios y no reaccionó hasta la gran revolución de 1911. El México que hoy conocemos no empieza con el «Grito de Dolores» de 1810 sino un siglo después.

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Rehenes políticos

Nicolás Bianchi

La lucha armada de ETA y, por extensión, la del segmento más concienciado políticamente del pueblo vasco, no ha sido tanto –a mi juicio- la brega por la liberación nacional, puesto que Euskal Herria nunca ha sido una colonia de la “metrópolis” española, como la permanente denuncia, empleando vías armadas o pacíficas, de una nación sin Estado que grita su derecho a la autodeterminación y, en su caso, la independencia y, por ende, a formar un Estado. El carácter que adopte este futuro Estado es ya otro cantar que sólo la lucha de clases, en primer término, aparte otros factores, decantará (más que una “sociedad” indiscernible).

En Euskadi no se han enfrentado, militarmente hablando, dos ejércitos. Si así fuera, los militantes de ETA hubieran ido uniformados para enfrentarse a un enemigo que SÍ va uniformado como las FSE. He aquí una diferencia. Otra es que un voluntario de una organización armada que aspira a la independencia de su pueblo –ahora sí cabe hablar de liberación nacional o MLNV- o a la revolución política (que implica la social), está dispuesto a matar y morir por su causa, que no es cualquier causa sino la más democrática de todas, es decir, el derecho a decidir de la población de un territorio geográfico y un marco político concreto y no otro, mientras el ocupante, el invasor, el que oprime nacionalmente a un pueblo determinado, quien va uniformado, quien representa una autoridad “política” ilegítima por antidemocrática y fascista, está dispuesto a matar pero no a morir, ah, esto no. Y ello porque no tiene ninguna causa que defender salvo la de una soldada, esto es, un interés particular frente a una causa desinteresada exceptuando unos objetivos políticos por los que se juega la vida que la hipócrita burguesía tanto consagra otrosí sus piscinas. En conclusión: el carácter político del enfrentamiento armado lo da el enemigo que disimula tal carácter llamando “terrorista” a quienes se resisten a la opresión. Esto ha pasado toda la puta vida y no digo nada nuevo. Para ello, como es sabido, cuentan con la maquinaria propagandística para cloroformar y lobotomizar a eso que llaman la “opinión publica”. Conviene recordar estas cosas, pinten bastos o la ocasión la pinten calva, salvo que estemos hablando de otra cosa. Como también conviene no olvidar –otra diferencia- que ETA (o los GRAPO en su día) que no es un ejército uniformado, no hace prisioneros uniformados del enemigo ni tiene cárceles ni territorios liberados, no es –no era- una guerra convencional (hoy ninguna lo es), aunque me hablen de “cárceles del pueblo” y secuestrados, pero no es lo mismo, mientras que las fuerzas de ocupación invasoras y uniformadas, sí. Que me demuestren lo contrario.

Pues bien, si es verdad, como se viene diciendo, que vivimos nuevos tiempos de cambio de ciclo, es preciso poner en primer lugar y no posponer la lucha por la excarcelación de todos los presos políticos vascos y no vascos. Especialmente los más chantajeados, o sea, los que están enferm os o han cumplido sobradamente su condena. Ellos son la verdadera memoria histórica de los pueblos. Y las auténticas víctimas directas de la opresión terrorista.