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La muerte del general Igor Sorgun desata las especulaciones

El 3 de enero murió el general Igor Sergun, director del GRU, la inteligencia militar rusa. La explicación oficial informa de un ataque cardiaco. Con 58 años de edad, su muerte prematura  ha levantado toda clase de especulaciones en los medios imperialistas que, a pesar de ser infundadas, resulta interesante consignar.

Con una extraña unanimidad, todos los medios de comunicación anglosajones ponen en duda la versión oficial del Kremlin. Ninguna fuente rusa, sobre todo si es cercana a Putin, es fiable. No hay ninguna imputación directa sino sólo esa manera sibilina de redactar que tiene la prensa anglosajona.

Después viene ese tipo de relatos tan golosos sobre luchas por el poder y peleas entre camarillas que cuando se trata de espionaje dan para muchos guiones de Hollywood. Los medios no podían sustraer la muerte de Sergun a este tipo de especulaciones, que ni tienen fuentes en las que apoyarse ni las necesitan. Son relatos que se venden a sí mismos.

El centro de todas esas especulaciones es, naturalmente, Putin. No podía ser otro. Tenían que aprovechar la muerte del jefe del espionaje militar para cargar contra Putin porque ahora mismo todos los caminos conducen… al Kremlin.

Cuando la prensa imperialista habla de Putin, divide a su entorno en dos tipos de personajes: los manipuladores y los manipulados.

Hay otro rasgo característico en la manera en que la prensa imperialista habla del Kremlin: los artículos están redactados de una manera, con un tipo de lenguaje, al que el lector habitual no está acostumbrado. Cuando hablan del Kremlin aparecen palabras mágicas, como “intriga”, que Ustedes jamás leerán en referencia a Cameron, Hollande, Obama o Merkel.

La primera impresión que Ustedes tienen que extraer es que ese tipo de cosas no pasan en Londres, París, Washington o Berlín. Allí no hay “intrigas”. En ese tipo de ciudades jamás se ha muerto un director del espionaje militar con 58 años de edad a causa de un fallo cardíaco. Imposible. El sistema político ruso no funciona como en los países más cercanos a nosotros.

Veamos un ejemplo. El 22 de enero el “Financial Times” publicaba una “información” según la cual Rusia habría exigido la dimisión de Bashar Al Assad, algo que fue desmentido inmediatamente por los portavoces autorizados de Putin. Pero esto es lo de menos.

El artículo era un poco sofisticado. Decía que tras su intervención en Siria, los rusos se habían apercibido de que la corrupción en Damasco era mucho mayor de lo que ellos habían sospechado inicialmente, lo cual estaba obstaculizando sus propias tareas. También esto era mentira, naturalmente.

Los plumíferos continuaban asegurando que también los sirios estaban decepcionados de los rusos porque jugaban un doble juego, algo que también es típicamente ruso. Los británicos nuca juegan un doble juego.

“Last but not least”. Tenía que aparecer el general Sorgun porque la muerte le había puesto de moda. Según “Financial Times” la exigencia de dimisión de Bashar Al-Asad procedía de Sorgun, muñidor del doble juego ruso, como corresponde todo espía que se precie.

Este tipo de intoxicaciones no podían faltar cuando en Ginebra se está negociando la paz en Siria. Se trata de un verdadero batiburrillo en el que no falta de nada, aunque su objetivo es evidente: enfrentar a Siria con Rusia para ganar terreno en la mesa de negociaciones.

Un medio tan exquisito como “Financial Times” no podía dejar de indicar las fuentes de sus mentiras: “dos funcionarios de alto rango de un servicio de información occidental”. No hacía falta que lo indicara porque suponíamos que el espionaje utiliza a medios de comunicación como “Financial Times” para difundir sus bulos. Quien trata de enfrentar a Siria con Rusia es el espionaje imperialista. Tampoco aquí encontramos nada nuevo.

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Estados Unidos editó y financió manuales de la yihad para niños

El llamado “terrorismo islámico” no existía antes de que la CIA emprendiera la Operación Ciclón en Afganistán. El 23 de marzo de 2002 el Washington Post (1) informó de que entre 1984 y 1994 Estados Unidos gastó 51 millones de dólares en un programa escolar para formar yihadistas para la Operación Ciclón. Cuando no existían las redes sociales, la CIA se dedicó a eliminar los libros islámicos tradicionales para sustituirlos por otros.

Aquellos libros siguieron siendo utilizados por los talibanes después de 1994. Contenían propaganda anti-soviética y afirmaban que los afganos eran “guerreros naturales”, llamados por dios a las armas. Los niños aprendían a contar con tanques, misiles y minas.

Los libros de textos fueron editados por el Afghanistan Centre en la Universidad de Nebraska. En ellos se enseñaba el Corán con profusas referencias a armas, bombas y tanques, poblando la psique de los jóvenes de estos países de un paisaje de violencia y terror.

Ahmad Fahim Hakim, un maestro que en 2002 trabajaba en la organización sin ánimo de lucro Cooperation for Peace and Unity en Pakistán, dijo que “las imágenes eran horrendas, pero los textos eran mucho peores”. De 100 páginas, 43 contenían pasajes o imágenes violentas.

Un oficial estadounidense del Asia Task Force, dijo al Washington Post que “estábamos muy contentos de ver que estos libros destrozaron a los soviéticos”. Cuando en su momento le preguntaron al Consejero de Seguridad Nacional Brzezinski, contestó que pese a que se formaron terroristas, el plan fue un éxito puesto que detuvieron la expansión del comunismo.

En 2011 el periodista Syed Nadir del Express Tribune de Pakistán señaló (2) que los libros de texto crearon “una generación que celebra la muerte y no la vida” y en la que “la violencia es aceptada como algo natural y cotidiano”. La propaganda, escribió, “transformó la región en los últimos 25 años. No cabe sorprenderse entonces de que, tras la aceptación y proliferación de la violencia en las clases y en las pantallas de televisión, los niños están recreando ataques suicidas como juego”.

(1) https://www.washingtonpost.com/archive/politics/2002/03/23/from-us-the-abcs-of-jihad/d079075a-3ed3-4030-9a96-0d48f6355e54/
(2) http://blogs.tribune.com.pk/story/4877/learn-to-be-taliban-k-is-for-kalashinkov/

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‘La Izquierda’ es igual a los neonazis

En las elecciones alemanas de 2013 el partido Die Linke (La Izquierda) fue el tercero más votado. Surgió en 2007 de la fusión del Partido del Socialismo Democrático, heredero del SED de la RDA- y la WASG, una escisión de la socialdemocracia.

A pesar de su nombre, Die Linke es un partido reaccionario que está haciendo causa común con los neonazis que se enfrentan a los emigrantes y llaman a fortalecimiento de la represión policial en su contra.

Uno de los portavoces de su grupo parlamentario, Dietmar Bartsch, ha dicho que en Alemania hay un “déficit de vigor” a la hora de hacer que los emigrantes respeten las leyes y se comporten como lo que son: invitados.

Es el lenguaje neonazi: los que llegan a Alemania no son refugiados sino exactamente eso: invitados que se aprovechan de la “hospitalidad” alemana.

En una entrevista a la revista Der Spiegel, su colega Sahra Wagenknecht ha dicho que no pueden admitir la entrada en Alemania de un millón de emigrantes cada año, por lo que hay que poner límites y expulsar a los que no acepten las leyes del país.

Wagenknecht, antigua portavoz de la “Plataforma Comunista”, ha criticado que en Alemania se hayan eliminado tantos puestos de policía como consecuencia de los recortes presupuestarios, proponiendo como tarea un reforzamiento de los aparatos represivos.

El presidente del partido, Berndt Riexinger, ha dicho que la reducción del número de policías supone una desestabilización para Alemania, una disminución de su capacidad funcional que conduce a la “quiebra del Estado”.

En una entrevista a “Tagesschau” el dirigente parlamentario del mismo partido, Jan Korte, se preguntaba si la policía estaba suficientemente equipada y si se había producido una quiebra del Estado alemán.

En una maniobra aún más sucia, Die Linke trata de lanzar a los trabajadores contra los refugiados e emigrantes. Wagenknecht ha dicho varias veces que presionan para bajar los salarios y que agravan los problemas de vivienda, ya que si no se construye más vivienda pública, la oleada de emigrantes incrementará los precios de los alquileres.

Lo que se callan como perros es que allá donde gobierna, Die Linke está vendiendo viviendas públicas para sanear los presupuestos. En Dresde han apoyado la venta por el ayuntamiento de la empresa pública inmobiliaria HLM que disponía de 60.000 viviendas y que el comprador es Forteresse, el típico fondo buitre de especuladores. En total el ayuntamiento de Dresde ha vendido 120.000 viviendas públicas en los últimos 15 años.

Su marido, el conocido dirigente socialdemócrata Oskar Lafontaine, que luego se pasó a Die Linke, utiliza los mismos trucos sucios que sus demás colegas de “la izquierda” para enfrentar a los trabajadores y a los sectores más humildes de la población, en contra de los refugiados, culpables de todos los males de Alemania.

No hay ninguna diferencia entre los neonazis y “la izquierda” reformista. Todos ellos buscan un chivo expiatorio entre los refugiados para tapar que el problema procede del capitalismo, del imperialismo y de las guerras desencadenadas por ellos en el norte de África y Oriente Medio.

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Wikipedia es un portavoz de la propaganda imperialista

La dirección de la enciclopedia digital Wikipedia ha censurado la entrada de un investigador ruso, Boris Borisov, que evaluaba las desapariciones ocurridas en Estados Unidos como consecuencia de la gran depresión que sucedió a la crisis de 1929.

El texto de Borisov ha desatado debates acalorados y los blogueros rusófonos han comenzado a difundir masivamente artículos contra la enciclopedia.

Borisov había titulado su entrada como el “Holodomor americano”, lo cual ya era toda una declaración de intenciones. En la jerga imperialista se llama “Holodomor” a los fallecidos en Ucrania durante la supuesta hambruna de aquella misma época, un tópico corriente en las críticas del imperialismo contra la URSS.

Hay aspectos de la historia que el imperialismo quiere dejar asociados exclusivamente a Stalin y a la URSS. La Wikipedia abunda en el Holdomor soviético, pero no en el americano, del mismo modo que admite el gulag soviético, pero no el americano, ni el francés, ni el británico. Por poner un ejemplo elemental: al finalizar la guerra civil española, Francia internó a los republicanos españoles en campos de concentración, pero a eso nadie le ha llamado gulag. ¿Por qué?

Lo mismo sucede con el Holodomor. Borisov es el primer historiador que ha comparado este fenómeno histórico en ambos países que aparece simultáneamente: Estados Unidos y la URSS. Según el investigador, el número de víctimas de la gran depresión en Estados Unidos es superior a los 7 millones de personas.

“Según la dinámica de crecimiento de la población, si las estadísticas estadounidenses son exactas, en diez años, de 1931 a 1940, Estados Unidos han perdido no menos de 8.553.000 habitantes; por otra parte, en el transcurso de 1930-1931 las estadísticas de población se han doblado en relación al año precedente y después han caído y se han mantenido en ese nivel durante exactamente diez años… No hay ninguna otra explicación en los centenares de páginas del enorme ‘Statistical Abstract of the United States’ del Departamento de Comercio”, dice Borisov.

“Pocos saben [que…] exactamente en la misma época, unos cinco millones de agricultores estadounidenses (cerca de un millón de familias) fueron desahuciados por los bancos a causa de sus deudas hipotecarias, pero el régimen no les ayudó con tierra o trabajo o ayuda social o jubilación, absolutamente nada”, afirma Borisov.

Ciertamente, se pueden presentar opiniones diferentes al respecto. Es poco probable que en Washington se acepten los argumentos de Borisov. Presentarán su propia versión del asunto, como siempre, confirmada por las “estadísticas oficiales”. Pero al margen de las instrucciones de la Casa Blanca, la versión oficial se podría debatir… Ni siquiera eso.

Con este tipo de censuras y con otras parecidas, o peores, la Wikipedia se destapa como un instrumento de propaganda imperialista férreamente controlado. Estados Unidos es un país que debe quedar asociado al poder, al lujo y a la opulencia. Los amigos se caracterizan por algo menos y los enemigos por todo lo contrario.

Hay que felicitarles. Los instrumentos de censura de la Wikipedia son, por lo menos, tan eficaces como la Inquisición y la “mano divina” se nota mucho menos.

—http://journal-neo.org/2016/01/05/holodomor-in-the-united-states/

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El secuestro de las palabras

Cualquier materialista sabe que las ideas (y las palabras que las acompañan) no circulan por sí mismas. Algo y alguien las impulsa, y se trata de averiguarlo, sobre todo cuando las ideas y las palabras empiezan a proliferar por todos los circuitos intelectuales de la noche a la mañana.

Pero no es suficiente con que una teoría se extienda por los estrechos círculos universitarios o académicos. Para la burguesía nada que no llegue a las masas tiene sentido político hoy. A su vez, para que la ideología y el lenguaje burgueses penetren en las masas no es suficiente con que un pequeño grupo de intelectuales y estudiosos asimile como suyos, autóctonos, los conceptos ideológicos del imperialismo fabricados en las universidades de Estados Unidos. Necesitan bisagras: ese es el papel que desempeña la constelación de grupos y colectivos pequeño burgueses radicalizados.

En todo el mundo, esos colectivos “de izquierdas” no son el destinatario final de la ideología burguesa moderna; sólo sirven de puente para que la burguesía llegue hasta el proletariado. Es una traslación ideológica de una clase a otra que requiere dos operaciones simultáneas.

En primer lugar, esos grupos tienen que aparentar una cierta proximidad al proletariado mostrando su oposición a la burguesía. La pequeña burguesía desempeña a la perfección ese papel intermediario, sobre todo cuando desencadena su verborrea radical, que es capaz de ir mucho más allá del movimiento obrero. Ellos (y no las organizaciones de la clase obrera) son los revolucionarios auténticos. A eso responde su búsqueda de otros “sujetos históricos” y de otros asuntos, ajenos a la clase obrera, en torno a los cuales hay exhaustivas enciclopedias y teorías escritas.

Uno de los ejemplos de ese tipo es la “crítica” del papel del PCE en la guerra civil española, que no fue suficientemente revolucionario. Para ellos el PCE debió hacer lo mismo que los fascistas: combatir a la República. Entonces obra la magia: la burguesía convierte a la revolución, y al partido que la dirige, en contrarrevolucionaria.

Pero también puede obrar el milagro contrario, convirtiendo a una contrarrevolución en una revolución. Es el caso reciente de la Primavera Árabe, a la que califican como una “revolución” porque en cuanto la gente se agolpa en las calles, los ojos se les escapan de las órbitas. La simple presencia de una multitud en la calle protestando es, para ellos, el no va más de la revolución.

Como consecuencia de ello, se produce la confusión: el enemigo habla como nosotros y de esa manera parece que ya no es tan inamistoso. La burguesía es capaz de secuestrar el lenguaje ajeno y travestirse con cualquier indumentaria. Puede aparentar cualquier cosa, parecer cualquier otra clase social.

No obstante, además del secuestro, es imprescindible la sustitución del lenguaje, tras el cual hay una suplantación conceptual. La pequeña burguesía usa palabras que parecen decir lo mismo que queremos decir nosotros. Un ejemplo es la palabra “activista”, que sustituye a “militante”. Es un término que procede de la sociología estadounidense de pacotilla y que la pequeña burguesía asimila a través del lenguaje policiaco de las dictaduras militares de Chile y Argentina.

Aunque la consecuencia es siempre la misma, la suplantación y el truque, obedecen a muchos factores inconfesados. Por ejemplo, a la aceptación implícita de que el lenguaje comunista es arcaico, o caduco, o excesivamente directo, y por dicho motivo, suscita rechazo entre ciertos sectores sociales exquisitos. La intelectualidad burguesa es pedante, alardea de sutileza, quiere algo más florido, para lo cual recurre a un lenguaje indirecto.

A veces el origen de las palabras muestra el origen geográfico del pensamiento. La palabra “empoderamiento” (empowerment), por ejemplo, procede de la ideología imperialista que difunden las universidades anglosajonas. Es lo que dijo Albert Rivera de los andaluces en plena campaña electoral: “no les des pescado, enséñales a pescar”. Es el paternalismo de que hacen gala los superiores con aquellos que consideran inferiores. Pero Albert Rivera no sabe ni coger una caña de pescar, ni se ha paseado nunca por la bahía de Cádiz, donde cualquiera le podría darle lecciones.

La pequeña burguesía piensa como Rivera. Incluso han creado una plataforma de peticiones para el empoderamiento ciudadano que tiene una página propia en internet (http://www.exodo.org/) para enseñarnos a valernos por nosotros mismos, porque nos consideran así: menores de edad. Los mismos que llaman a la lucha contra el patriarcado son así de paternalistas.

El empoderamiento se ha convertido en la consigna de moda de las ONG de ayuda al desarrollo del Tercer Mundo: la tarea de los ricos es empoderar a los pobres. Hay que darles la tierra a los indígenas, enseñarles a trabajarla, a buscar agua para regarla, pero si nos piden armas para defenderla, nos meten en un compromiso muy serio.

El verbo “empoderar” ya existía en castellano como variante de “apoderar”. El apoderado es un gestor que actúa en nombre y en interés de otro. Sigue sus instrucciones y defiende sus intereses. El dueño otorga poderes al capataz. El listo enseña al tonto. Es un regalo, aunque está envenenado: quien concede poderes también los puede quitar.

Se pueden poner infinidad de ejemplos parecidos, como la palabra “referente”, con el quieren suplantar al término obsoleto de “vanguardia”, estrechamente relacionado con otro, que es el de “visibilidad”. Es una concepción reformista y legalista del trabajo político revolucionario, del cual queda automáticamente excluido su contrario, la invisibilidad, es decir, el trabajo clandestino, que impide a una organización convertirse en “referente”.

Es algo sociológicamente curioso porque la “visibilidad” de los partidos comunistas es algo bien reciente y la mayor parte de ellos crecieron y se desarrollaron en condiciones de clandestinidad. Precisamente ahora, cuando dormitan en la legalidad y el pacifismo, los partidos comunistas son más “invisibles”.

En la actualidad no son necesarias grandes argumentaciones ideológicas y políticas para descubrir la verdadera naturaleza de clase de las organizaciones que se llaman comunistas. Basta hacer un recuento del vocabulario cutre que utilizan: precariado, sostenibilidad, transversalidad, contrainformación, lucha de líneas, masa crítica, decrecimiento, resiliencia…

Pongo como ejemplo el siguiente extracto de una organización comunista española, que en un texto dice lo siguiente: “Sin algo así como una conciencia en sí no puede darse un tránsito a una conciencia para sí […] pero es más difícil imaginarse algo así como una falta de la misma conciencia en sí que abre esta posibilidad”.

Es posible que alguien trate de entender lo que eso significa. Desde luego que deberá tener estudios cualificados de metafísica en alguna universidad alemana. Yo simplemente estoy convencido de que es una gilipollez propia de alguien que dentro de poco empezará a hablar también de “finiquitos en diferido”.

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El origen de la guerra sicológica

Se denomina guerra sicológica al engaño y la manipulación sistemática de las masas a través de los medios de comunicación. Se trata de una disciplina universitaria como cualquier otra, en cuya elaboración han participado sicólogos, sociólogos y periodistas. Surgió en Estados Unidos en los años treinta del siglo pasado impulsada por la Fundación Rockefeller como una de las modalidades de ingeniería social. Es mucho más que propaganda, publicidad o mercadotecnia; es “opinión pública”, es decir, la población considerada no como actora sino como espectadora, o sea, como “público”.

La Fundación Rockefeller financió la creación de Institutos que llamaron “de Investigación Social” en las Universidades de Princeton y Stanford, así como de la Nueva Escuela de Investigación Social con la misión de analizar las transmisiones de radio de onda corta procedentes del extranjero.

Su nacimiento cumplió dos objetivos principales. El primero fue el de preparar a la población de Estados Unidos para la entrada en la Segunda Guerra Mundial y el segundo fue el de suprimir la oposición que crecía en Latinoamérica ante las políticas imperialistas procedentes de Washington.

Los incipientes estudios partieron de autores como Harold Laswell, un profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chicago que participó en la campaña propagandística de la Primera Guerra Mundial.

Otro profesor universitario pionero en este tipo de investigaciones fue el sicólogo Hadley Cantril, que fue compañero de habitación de Nelson Rockefeller cuando ambos estudiaban en Darmouth a finales de los años veinte.

Entonces Rockefeller era un colaborador muy próximo de Roosvelt. Supervisaba la oficina del coordinador de asuntos inter-americanos del Departamento de Estado, una sección de la inteligencia estadounidense cuya principal actividad consistía en iniciar operaciones de guerra sicológica en Latinoamérica. Una de las preocupaciones más importantes de Rockefeller era la de controlar el estado de la opinión pública en Latinoamérica, donde pretendía defender sus intereses bancarios y petrolíferos.

Rockefeller creía que la penetración en el mundo capitalista se lograba más fácilmente mediante la influencia que mediante el empleo de la fuerza. Para ello había que conocer en cada momento el estado de lo que desde entonces empezaron a llamar “opinión pública”.

Cantril se doctoró en sicología en Harvard y en 1935 escribió en colaboración con Gordon Allport, su director de tesis, un libro pionero, cuyo título lo dice todo: “Sicología de la radio”. En esta obra Cantril y Allport sostenían que la radio es “un medio de comunicación completamente nuevo, primordial como instrumento de control social, e histórico por su influencia sobre el paisaje intelectual de la humanidad”.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Cantril colaboró con los capitalistas estadounidenses suministrando las modernas técnicas de medida y control de la “opinión pública”, tales como sondeos y encuestas, típicos del empirismo anglosajón.

Esta obra influyó en John Marshall, responsable de la sección de ciencias humanas de la Fundación Rockefeller, que le encargó convencer a los medios de comunicación de la época, como CBS y NBC, para que incluyeran más contenidos educativos en su programación, hasta entonces centrada casi exclusivamente en atraer publicidad. Para lograrlo, la Fundación financió la creación de asociaciones en el seno de las grandes cadenas de difusión.

Con 67.000 dólares Rockefeller le financió a Marshall el Proyecto de Radio Princeton durante dos años dentro de la Universidad. En dicho Proyecto Cantril estudió la influencia de la radio sobre la población. En 1938 Cantril se convirtió en uno de los redactores que fundaron la revista “Public Opinion Quarterly”, también financiada por Rockefeller y estrechamente vinculada a las operaciones de guerra sicológica del imperialismo tras la Segunda Guerra Mundial.

Cuando la empresa de Pinceton inició sus actividades, el director de investigación de la CBS, Frank Stanton, que también era un sicólogo cercano a Rockefeller, fue nombrado director de investigación del Proyecto de Radio Princeton, aunque desempeñó un papel secundario de director asociado por su posición dentro de CBS.

En aquella época Paul Lazersfeld, un emigrante austriaco experto en ciencias sociales, fue reclutado para sumarse al equipo de Cantril. De este modo, Cantril, Stanton y Lazersfeld se asociaron en una investigación a largo plazo sobre las técnicas de persuasión.

El experimento más conocido que llevaron a cabo fue la emisión el 30 de octubre de 1938 a través de la CBS de la adaptación que hizo Orson Welles de “La Guerra de los Mundos” de H.G.Wells para la radio. Lazersfeld pidió a Stanton que la CBS financiara la emisión y resultó un acontecimiento particularmente ilustrativo para estudiar las reacciones de los oyentes al primer acto de persuasión de masas de la historia de la humanidad. Durante los meses que siguieron a la emisión, se fueron recogiendo los testimonios de los oyentes, que luego Stanton transmitió a la CBS antes de que fueran analizados en 1940 en un estudio publicado por Cantril, titulado “La invasión de Marte, un estudio de la sicología del pánico”.

La Fundación Rockefeller destacó la falta de estudios universitarios previos sobre la manera de crear y manipular la “opinión pública”, especialmente en relación con la guerra imperialista. El informe de la Fundación de 1939 decía que “la guerra de Europa ofrece a esos países la oportunidad única de estudiar el desarrollo de la opinión pública, los cambios que le afectan en función del contexto y los motivos de dichos cambios”.

Tras confiar a Cantril la tarea de agrupar y revisar los datos de varios años de sondeos y encuestas, la dirección de la Fundación Rockefeller concluyó que el proyecto “proporcionaría los hechos esenciales en cuanto a la formación y las tendencias de la opinión pública cuando se pasa de una situación de paz a la de guerra” en función de factores tales como las relaciones familiares, los niveles de formación y el empleo profesional, así como el origen de los grupos que manifiestan interés o desinterés sobre diversos aspectos.

Ante la inminente entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Rockefeller entregó 15.000 dólares a la Universidad de Princeton para poner en marcha la Oficina de Investigación de la Opinión Pública. Uno de sus principales objetivos era el de examinar de manera sistemática el proceso de formación de la “opinión pública”, los factores que motivan los sentimientos del “público” hacia ciertos asuntos y, como decía Cantril, “seguir las fluctuaciones de la opinión pública durante la guerra que había comenzado en Europa y en la cual tengo la impresión de que pronto participará Estados Unidos”.

En 1940 la Fundación Rockefeller financió proyectos de investigación sobre manipulación de masas con 65.000 dólares, de los que 20.000 fueron entregados a la Oficina de Investigación de la Opinión Pública de Cantril. Además, con otros 25.000 dólares financiaron la Escuela Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton para investigar las emisiones de radios europeas de onda corta. Finalmente, 25.000 dólares fueron a parar a los bolsillos a Lasswell, especialista en ciencias políticas de la Universidad de Chicago, para crear un instituto en la Biblioteca del Congreso que estudiara las emisiones de radio, la prensa y otros medios de comunicación. En la Universidad de Stanford se creó una estación de vigilancia de las transmisiones de radio de onda corta para evaluar las emisiones procedentes de Asia.

Gracias a métodos de muestreo secretos, Cantril logró predecir el comportamiento de los votantes en importantes referéndums que se celebraron en Canadá y Estados Unidos. A finales de los años 40 Rockefeller ayudó a Cantril y al primer empresario de la “opinión pública”, George Gallup, a crear la “American Social Surveys”, una sociedad sin fines lucrativos que tenía por objeto analizar meticulosamente la evolución de la opinión pública en Latinoamérica.

En 1942 Cantril estableció en la Universidad de Princeton los fundamentos del Research Council, financiado por el magnate de la publicidad Gerard Lambert. El Research Council comenzó a pulsar los estados de opinión relacionados con la guerra y a tratar de anticipar lo que podría ocurrir tras ella. Utilizando a Rockefeller como intermediario, Roosvelt siguió con atención las investigaciones de Cantril para elaborar sus discursos de guerra. El Research Council comenzó entonces a poner en marcha proyectos en el norte de África por cuenta del departamento de guerra sicológica de a inteligencia militar, por la del Departamento de Estado sobre la actitud de los estadounidenses hacia los asuntos exteriores y para Oficina de Servicios Estratégicos, precursora de ls CIA, sobre el estado de la “opinión pública” en Alemania.

Tras la guerra el Research Council de Cantril continuó sus actividades en pro de los intereses del imperialismo, evaluado el estado de la “opinión pública” en Francia, en Holanda y en Italia para aplastar a los movimientos populares y sociales. Durante la mayor parte de sus existencia el Research Council estuvo financiado por la CIA a través de la Fundación Rockefeller, un mecanismo utilizado frecuentemente por Rockefeller para financiar proyectos secretos.

Cuando en 1955 ocupaba el cargo de consultor de guerra sicológica en el gobierno de Eisenhower, Rockefeller concedió a Cantril y a su socio Lloyd Free un patrocinio vitalicio de un millón de dólares, que en realidad procedían de la CIA, para que continuara suministrando informes. Con ese dinero, los universitarios crearon el Instituto Internacional de Investigación Social, del que Rockefeller era uno de sus administradores más importantes.

El interés de Rockefeller por la persuasión en Estados Unidos fue más allá de la guerra. Entre 1938 y 1944 su Fundación gastó 250.000 dólares en la producción de documentales “educativos” a través del American Film Center. A finales de los años cuarenta, los dirigentes de las Fundación intensificaron su interés por la manipulación de la “opinión pública”. Como se reconoce en el informe de 1948, “una buena comprensión de los cambios en la comunicación y en el estado general del espíritu es importante para nuestro sistema educativo, para los dirigentes de las grandes organizaciones y para quienes se interesan por el comportamiento y las opiniones políticas”.

La Fundación Rockefeller emprendió una operación de financiación sin precedentes en la investigación de la guerra sicológica. En 1954 detinaron 200.000 dólares a Carl Hovland, sicólogo de la Universidad de Yale, para financiar estudios sobre persuasión y modificación del estado de la opinión.

Sin embargo, con la guerra fría como telón de fondo, la financiación de este tipo de estudios empezó a ser asumida por el ejército, que la mayor parte de las veces reclutaba a los expertos en ciencias sociales formados bajo la férula de Rockefeller. Como dice el historiador Christopher Simpsons, la financiación gubernamental durante la posguerra supuso al menos el 75 por ciento del presupuesto de la Oficina de Investigación Social Aplicada de Lazarsfeld en la Universidad de Columbia, así como por el Instituto de Investigaciones Sociales que Cantril dirigía en Princeton.

Tradicionalmente, la clase dirigente a la que pertenecían los Rockefeller no distinguía entre estadounidenses y extranjeros. Unos y otros eran los objetivos de la propaganda y la modificación del comportamiento, lo que explica los esfuerzos emprendidos por la Fundación Rockefeller en áreas más generales, como la educación y la ciencias sociales. Cuando uno se sitúa en una perspectiva en la que las fronteras nacionales son consideradas cada vez más como obstáculos a proyectos de poder y de control político-económico, todos y cada uno están sometidos igualmente a maniobras de manipulación y de persuasión, así como a la ingeniería del consentimiento que se pone en marcha.

Sin embargo, el interés de los Rockefeller por una guerra sicológica no constituye más que un capítulo de una saga más amplia. Para dar cuenta de ello, basta contemplar las consecuencias del apoyo aportado a ciertas aproximaciones filosóficas y pedagógicas del sistema educativo estadounidense puestas en marcha desde comienzos del siglo XIX y que han ocasionado un descenso importante en la calidad de las instituciones educativas. Se puede examinar igualmente otras actividades filantrópicas de los Rockefeller, como los intentos de apaciguamiento de una población sobresaltada por la masacre de Ludlow o las famosas donaciones de monedas de diez céntimos de John D.Rockefeller, que han constituido un ejercicio profundo y meticulosamente orquestado de gestión de la impresión.

John F. Tracy http://www.globalresearch.ca/early-psychological-warfare-research-and-the-rockefeller-foundation/30594

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La alianza de los Cinco Ojos

Recientemente Snowden desveló un archivo informático en formato PowerPoint en el que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos describe la manera en la que se organizaron las revoluciones de colores y la Primavera Árabe. Los planes fueron aprobados por lo que se conoce como los Cinco Ojos, la alianza de los servicios de espionaje de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

No obstante, el archivo no está completo porque hay partes que han sido censuradas por First Look Media, una organización financiada por el fundador de eBay, el multimillonaario Pierre Omidyar, según ha relatado el periodista estadounidense Wayne Madsen (*).

En 2011 la alianza de los Cinco Ojos puso en funcionamiento un método no sólo para vigilar sino también para controlar los móviles y las redes sociales con objetivos políticos. El programa se conoce como “Synergizing Network Analysis Tradecraft” y fue implementado por “Network Tradecraft Advancement Team Five Eyes” (NTAT).

En plena Primavera Árabe, los servicios de espionaje electrónico de los cinco países actuaron de manera coordinada por un plan llamado “Irritant Horn” para apoderarse de los servidores de países no pertenecientes a la alianza de los Cinco Ojos mediante una técnica informática de ataque conocida por “Man-In-The-Middle” (MITM) a fin de obtener datos de geolocalización de las redes y de titularidad de cada una de las IP.

El plan no se circunscribía sólo a los países árabes ni islámicos. Entre otros, fueron espiadas las comunicaciones de países como Francia, Cuba, Senegal, Suiza, Bahamas o Rusia. Para espiar a los usuarios de Blackberry en Arabia saudí, los Cinco Ojos crearon un dispositivo especial llamado “Eonblue”. Según Madsen, el interés por Arabia saudí pondría de manifesto un plan de guerra sicológica con dos objetivos. El primero, dirigir las operaciones de desestabilización en los países vecinos, como Egipto, Libia o Siria. El segundo, advertir a la autocracia saudí de las manifestaciones que se preparaban en sus calles.

Otra operación tuvo como objetivo a los usuarios de teléfonos Samsung, Nokia y otros suscriptores de redes de telefonía móvil Warid-Congo en la República Democrática del Congo. En una de las diapositivas PowerPoint se vanagloriaban de tener una lista de los teléfonos inteligentes más utilizados entre la clientela de Warid-Congo y sus números de identidad internacional como abonados a redes de telefonía móvil.

La empresa Warid-Congo es propiedad del jeque Nahayan bin Mubarak Al Nahayan, ministro de Cultura de los Emiratos Árabes Unidos. Aunque tiene su base en Dubai, presta servicios de telefonía móvil en Uganda, Georgia, Costa de Marfil y Pakistán.

La alianza de los Cinco Ojos reparaba un “revolución” en el Congo por medio de los móviles y las redes sociales. El Congo es uno de los productores de petróleo más importantes de la región y desde 1997 el Congo está dirigido por Denis Sassou-Nguesso, un peón del imperialismo francés. A los miembros de los Cinco Ojos les gustaría algún otro que se mostrara más dócil a sus indicaciones.

Cuatro meses después de la reunión NTAT se organizó una gran manifestación en parte por medio de las redes sociales, en el barrio de Talangani, en Brazzaville, la capital congolesa. Un despacho de 26 de marzo de 2012 de la embajada de Estados Unidos declaraba lo siguiente: “Los manifestantes están descontentos de la manera en la que el gobierno de la República Democrática del Congo ha gestionado el reparto de las indemnizaciones a las personas que han perdido su casa como consecuencia de las explosiones que tuvieron lugar el 4 de marzo en el depósito de municiones del regimiento blindado. Fuentes próximas a la embajada afirman haber escuchaado disparos en el lugar donde se desarrolla la mnifestación en la Avenida Marien Nguabi, cerca del mercado de Talangai. Se espera que los manifestantes marchen en dirección al Palacio Presidencial. Se aconseja a los residentes americanos que permanezcan en el distrito de Talangai y en los barrios vecinos al Palacio Presdencial durante todo el día”. La embajada parecía conocer las intenciones de los manifestantes, probablemente gracias a las informaciones suministradas a la vez por Irritant Horn.

En enero de 2012, sólo dos meses después de la reunión NTAT, estallaron manifestaciones antigubernamentales en Senegal, otro país en el punto de mira de Irritant Horn, después de que el presidente Abdulaye Wade, partidario del plan gadafista de los Estados Unidos de África, declarara su intención de presentarse para un tercer mandato. En aquella época la heroína de Euromaidan, Victoria Nuland, era portavoz del Departamento de Estado y presionaba al viejo Presidente, de 85 años de edad, para que cediera el poder a la nueva generación. Fue derrotado en las elecciones que se celebraron un mes después del estallido de violencia que tuvo lugar en Dakar, la capital senegalesa. El Instituto Open Society de George Soros y el Grupo de Crisis Internacional, también financiado por Soros, prestaron un importante apoyo a las manifestaciones de Brazzaville y Dakar.

El PowerPoint describe igualmente la manera en que un analista del GCHQ, una de las centrales de espionaje británicas, descubrió que uno de los navegadores de internet chinos para móviles tenía varios agujeros de seguridad.

A pesar de la censura, los documentos de la Agencia de Seguridad Nacional que ha divulgado Snowden confirman el vínculo entre el espionaje de los Cinco Ojos sobre las comunicaciones y la desestabilización de los gobiernos de Oriente Medio. También confirman la convergencia entre las actividades ligadas a las revoluciones de colores del Instituto Open Society de George Soros y el National Endowment for Democracy, por un lado, y el espionaje de los países de los Cinco Ojos, por el otro.

También hay una correlación evidente, dice Madsen, entre la operación de las cuentas falsas de Twitter que llevó a cabo la USAID en Cuba bajo el nombre en clave de ZunZuneo, e Irritant Horn. ZunZuneo tenía por objeto formar muchedumbres inteligentes por toda la Isla para manifestarse y reclamar el derrocamiento del gobierno en el marco de una Primavera cubana. Hay que recordar que Irritant Horn incluyó a Cuba en su programa de vigilancia de móviles y redes sociales, así como en los ataques informáticos MITM.

En Costa Rica utilizaron dos empresas para la Operación ZunZuneo: Contractor Creative Associates International y Mobile Accord de Denver. Obtuvieron 400.000 números de teléfono de la sociedad CubaCel Mobile que formaba parte del programa Irritant Horn. Después empezaron a enviar a los cubanos mensajes de tipo Twitter que, supuestamente, llegaban desde España.

La financiación de ZunZuneo procedía de una sociedad pantalla con base en las Islas Caimán: MovilChat. La USAID y MovilChat tenían su residencia en la filial de las Islas Caimán del Banco N.T.Butterfield & Son Ltd., con base en las Bermudas. Se trata de un banco entre cuyos accionistas están en Banco de Comercio Imperial Candiense y el grupo Carlyle.

La USAID ha utilizado una técnica parecida a la ZunZuneo para movilizar muchedumbres inteligentes en Moldavia, Filipinas y Ucrania. En Camboya, las grandes manifestaciones antigubernamentales del Primero de Mayo de 2014 parecen también haber sido promovidas por una operación de USAID y la CIA en la que también se utilizaron redes sociales como Twitter.

El año pasado la movilización de la Plaza Maidan en Kiev también siguió las pautas establecidas por la alianza de los Cinco Ojos. El proyecto Irritant Horn descubre que la frontera entre los manipuladores de la democracia como Soros y Nuland y la vigilancia de la redes sociales por la alianza de los Cinco Ojos es muy fina.

(*) http://www.strategic-culture.org/news/2015/05/26/five-eyes-and-color-revolutions.html

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Internet en Cuba y contra Cuba

En los últimos meses varias noticias publicadas por medios de comunicación refieren pronunciamientos de poderes estadounidenses en relación con el acceso a internet en Cuba. En todos los casos se manifiestan los aires injerencistas que provienen del norte y ratifican que los objetivos del imperio en relación con Cuba no han cambiado.

La última fue divulgada  por el estadounidense Tracey Eaton en su blog The Along the Malecon, donde da cuenta que el pasado 11 de junio el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que asignaría 17,5 millones dólares para programas de “libertad en internet” en la mayor de las Antillas. En el mismo se plantea: “La recomendación del Comité continúa la directiva de financiación de 17,5 millones de dólares para la expansión del libre acceso a la información en Internet, de acuerdo con la sección 7078 de esta Ley. El Comité apoya el trabajo para mejorar el acceso a la información y a medios de comunicación independientes, incluyendo la expansión operativa a través de adquisiciones competitivas otorgadas a programas probados en campos que proporcionen acceso sin control y sin censura a Internet para un gran número de usuarios, y la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías”.

Por su parte, un despacho de la agencia de prensa AP fechado el 9 de junio informa que Estados Unidos dijo tener la impresión de que el gobierno cubano aún no ha decidido una estrategia sobre cómo modernizar su infraestructura en el área de telecomunicaciones. Según este medio, la Subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson, dijo que “si bien no tiene duda alguna del interés de las autoridades cubanas para avanzar en ese ámbito y tras numerosas reuniones que han sostenido con empresas y expertos estadounidenses, no creo que han tomado una decisión aún”.

En mayo el diario español El Mundo publicó una noticia en la que anunciaba que Silicon Valley iniciaba la tarea de digitalizar y subir a Cuba a internet. Según este medio Facebook auspició el evento Coding for Cuba, con el objetivo de construir herramientas de hardware y software dirigidas a “ayudar” a los cubanos a mejorar su conectividad y acceso a la información.

Es conocido que en menos de un año directivos de Google han visitado Cuba en dos ocasiones. A partir de las preguntas que realizaron en el recorrido que efectuaron por instituciones cubanas se evidenció su interés en el sector no estatal y que su principal objetivo era buscar información sobre las redes cubanas, la conectividad y programas que se desarrollan, así como presentarse como el hada madrina que puede solucionar los problemas de infraestructura para la conectividad y ampliación del ancho de banda que presenta nuestro país. La realidad es que no presentaron ningún proyecto concreto, ni respuestas a las preguntas que les realizaron en varios centros relacionadas con las limitaciones para acceder desde Cuba a varios servicios de Google.

En la visita de la delegación encabezada por Daniel Sepúlveda, Subsecretario de Estado y coordinador para la política internacional de las comunicaciones de Estados Unidos en marzo de este año, se evidenció también la intención de accionar con el sector no estatal.

Lo cierto es que el gobierno cubano tiene concebido el programa de informatización del país, que incluye la modernización de la infraestructura de telecomunicaciones y del equipamiento informático, la actualización del marco legal, la seguridad tecnológica, el desarrollo de contenidos, aplicaciones, servicios, comercio electrónico y del capital humano.

Cuba asumirá los propósitos planteados en el “Programa Conectar 2020” para el desarrollo mundial de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), sostuvo hace cerca de un mes Ernesto Rodríguez Hernández, Director General de Informática del Ministerio de Comunicaciones de Cuba.

Creo que en sentido general los principales objetivos del programa son alcanzables en el 2020: Un 60% de penetración del servicio móvil es posible si tenemos en cuenta que este año se activarán alrededor de un millón de líneas para cerrar el 2015 con cerca de 3,5 millones de usuarios –un millón de ellos con servicio de correo electrónico– y esa tendencia creciente se va a mantener.

Es factible lograr que en el 2020 el 50% de los hogares cubanos tengan acceso a Internet vía alámbrica o inalámbrica. A las personas que ya poseen acceso a la red de redes en sus viviendas a través de sus instituciones, se unirán otras en los próximos meses de manera gradual y paulatina, comenzando por aquellas que residen en el área de cobertura de los puntos de conexión inalámbrica (Wifi) que se pondrán en servicio en zonas públicas en La Habana, las capitales provinciales y otras ciudades del país, y posteriormente por vía alámbrica y a través de los móviles.

En la clausura del Primer Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad, el Primer Vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó:

“Las acciones de divulgación sobre el evento han permitido informar al pueblo la determinación de la dirección de la Revolución en llevar a cabo un proceso de informatización de la sociedad, masificando el uso de las TIC, satisfacer las necesidades crecientes de información y servicios, elevar el bienestar de la población y acelerar el desarrollo económico y social, y dar a conocer las razones de Cuba y nuestra verdad en la red.

“Un tema como este no puede verse des­vinculado del resto de los grandes temas a los que se enfrenta el país, y existe la voluntad y disposición efectiva del Partido y el Gobierno cubanos de desarrollar la informatización de la sociedad y poner Internet al servicio de to­dos, facilitando una inserción efectiva y au­téntica de los cubanos en ese espacio.

“El bloqueo a Cuba, aunque algunos no lo quieran considerar, ha limitado el acceso a fi­nanciamiento, tecnología, sistema, infraestructura, software y aplicaciones. El reconocimiento de su fracaso como política por parte del presidente Obama y el anuncio de realizar inversiones en el sector de las telecomunicaciones para que el pueblo cubano pueda ac­ceder a las mismas, es un reconocimiento de ello. El cambio de táctica, pero no de los ob­jetivos de la política del gobierno de Es­tados Unidos hacia Cuba, acentúa la necesidad de que avancemos más en el proceso de informatización cubano”.

En resumen, en el campo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, el imperialismo norteamericano tiene un plan dirigido a subvertir el orden y la constitución cubana, empleando las redes y aplicaciones informáticas.

“A un plan -dijo José Martí- obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan; enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan”.

Omar Péres Salomón https://lapupilainsomne.wordpress.com/2015/06/15/los-poderes-del-imperio-y-la-internet-en-cuba/

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Guerra psicológica

El mito de la masacre de la Plaza de Tienanmen

Mientras la revista trotskista española “Sin Permiso” sigue ejerciendo de fiel portavoz del imperialismo al denunciar la “tragedia” de Tienanmen (1), ocurrida en Pekín en 1989, el antiguo diplomático australiano Gregory Clark afirma en un reciente artículo que dicha tragedia es un mito y una operación de intoxicación informativa por parte del imperialismo británico (2).

Clark, que actualmente reside en Japón, donde dirige una universidad, la califica como una de las operaciones más espectaculares de desinformación por parte del Reino Unido, casi a la altura del mito de las armas de destrucción masiva con las que justificaron la agresión a Irak. Los hechos, escribe Clark, ni siquiera ocurrieron en la misma Plaza de Tienanmen sino en las calles adyacentes.

El artículo lo escribe Clark con motivo del 26 aniversario de aquella matanza y sostiene que las tropas chinas no ametrallaron a los estudiantes chinos indefensos en la noche del 3 al 4 de junio de 1989, aportando como prueba varios testimonios de testigos presenciales de los hechos, entre ellos un equipo de TVE, un corresponsal de la agencia Reuters y los propios manifestantes, quienes siempre reconocieron que en la Plaza sólo entró una unidad del ejército chino para pedir a los pocos centenares de estudiantes que permanecían en ella que abandonaran el lugar.

La falsificación de la historia comenzó con un artículo publicado seis días después de los hechos en el diario de Hong Kong South China Morning Post, cuando Hong Kong aún era colonia británica, por un supuesto estudiante del que nunca más se supo. Este tipo de historias anónimas y rumores son una de las técnicas tradicionales de los imperialistas británicos encargados de las operaciones de desinformación.

A pesar de ello, el 12 de junio el New York Times retomó el bulo, al que añadió fotos que mostraban 400 autobuses de transporte de tropas incendiados, seguidas por la más conocida, que mostraba a un estudiante plantado delante de un carro de combate en actitud de pretender detener su avance hacia el centro de la Plaza para proteger a los manifestantes.

A raíz de la “noticia” del New York Times, el mito adquirió vida propia y empezó a circular por todas las televisiones, constituyendo una de las noticias más relevantes de Asia en el pasado siglo, e incluso todo un icono del hombre que protesta contra un gobierno despótico, como el de Pekín, o la lucha en condiciones muy desiguales, la humanidad contra la maquinaria de guerra… algo más bien propio de filósofos de cátedra que de las crónicas políticas de finales del siglo pasado.

La intoxicación imperialista transmitió que los estudiantes quemaron los autobuses de tropas encolerizados después de que comenzaran a disparar. En realidad, fueron quemados antes, como se comprobó al observar los cadáveres calcinados y colgados de cuerdas sobre los pasos de cebra de la calzada. Un fotógrafo de Reuters logró tomar las imágenes, que jamás han sido publicadas. Otras fotos muestran a los soldados chinos gravemente afectados por las quemaduras que buscan refugio en las casas vecinas. Algunos de ellos abrieron fuego contra la multitud que se congregaba por los alrededores, causando un número indeterminado de muertos.

La embajada de Estados Unidos en Pekín publicó en internet los informes puntuales de los acontecimientos según se iban produciendo. Inicialmente el gobierno chino quiso enviar tropas desarmadas para evacuar la Plaza de los estudiantes congregados en ella, que eran cada vez menos numerosos. Bloqueados por la multitud, las tropas armadas llegaron en autobús y fueron recibidos por los estudiantes con bombas incendiarias, con un resultado aterrador. Algunas unidades militares trataron de calmar a los soldados, presas del pánico. Uno de los informes de la embajada relata el asesinato por los estudiantes de un soldado del ejército chino que trataba de entrar en la Plaza para explicar la carnicería que estaba ocurriendo en los alrededores.

En lo que concierne al estudiante que se plantó delante de los carros de combate, el propio fotógrafo dijo que tomó la imagen desde la ventana de la habitación del hotel en el que se hospedaba al día siguiente de los hechos y que los tanques no trataban de entrar en la Plaza sino de abandonar la zona.

El conocido escritor taiwanés Hu Dedjian estaba en la Plaza en aquel momento en huelga de hambre y explicó así lo sucedido: “Algunos dicen que 200 personas murieron en la Plaza y otras gritan que fueron 2.000. También hay historias de carros de asalto aplastando a los estudiantes que trataban de salir. Debo decir que yo no vi nada de eso. Esa noche yo estuve en Tienanmen hasta las 6 y media de la mañana. No he dejado de preguntarme: ¿vamos a utilizar la mentira para atacar a un enemigo que miente?”

Un detallado informe de la Columbia Journalist Review, titulado “El mito de la masacre de Tienanmen y el precio a pagar por una prensa pasiva” se lamentaba de la preferencia de los medios de comunicación por las historias sangrientas. Sin embargo, nada de eso parece haber desacreditado la leyenda oficiosa de la masacre de Tienanmen.

Una parte de la responsabilidad incumbe al propio gobierno de Pekín, lo cual siempre fue asumido de manera expresa. Entonces se hallaba más que nunca bajo la férula de Den Xiaoping que dos años antes había expulsado del gobierno a Hu Yaobang, antiguo Secretario General del Partido Comunista de China, porque se había escorado excesivamente hacia Estados Unidos. En 1989 la división interna aún no se había superado y los partidarios de Den Xiaoping seguían temiendo que Estados Unidos manejara ciertas riendas dentro del país, lo cual no era descabellado del todo.

En el desencadenamiento de las protestas Tienanmen concurrió mucha frustración por la deriva capitalista de China, alimentada sin duda por manejos del imperialismo que luego se hicieron típicos en otros países, desde las revoluciones de colorines hasta las primaveras árabes.

No cabe duda que la protesta era absolutamente legítima, ni tampoco que se agrupó de manera pacífica y que inicialmente contra ella no intervinieron ni la policía ni las tropas del ejército. El secretario general del Partido Comunista de China, Zhao Ziyang en persona, trató de negociar con ellos personalmente. Pero a medida que durante seis semanas la concentración se prolongó, fue perdiendo fuelle porque la pasividad del gobierno chino sorprendió a los imperialistas que movían los hilos desde la trastienda. Necesitaban carnaza y empujaron a los peones que aún les quedaban en las calles a la provocación.

No se sabe la manera en que los estudiantes se apoderaron de las bombas incendiarias, ni tampoco quién las fabricó. Pero es un arma completamente desconocida en las protestas chinas.

(1) http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8055
(2) Tiananmen Square Massacre is a Myth, All We’re ‘Remembering’ are British Lies, http://www.ibtimes.co.uk/tiananmen-square-massacre-myth-all-were-remembering-are-british-lies-1451053

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Mentiras, medias verdades y estadísticas

El titular procede del genial escritor Mark Twain, que dividía así los tipos de fraudes con los que se suele embaucar a quienes no analizan las noticias con la atención que merecen, es decir, a aquellos que con las prisas se limitan a leer y, a veces, a echar sólo un vistazo.