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Ha comenzado la segunda fase de la Guerra de Ucrania

Los servicios de inteligencia de los Estados de la OTAN e incluso el general Valery Zaluzhni, Jefe del Estado Mayor del Ejército Ucraniano, han declarado que es inminente una gran ofensiva terrestre del ejército ruso. Pero sus declaraciones no se corresponden con el plan del general ruso Serguei Surovikin. Sobre todo porque la lógica más elemental en el ejército es no atarse los cordones antes de calzarse.

El nuevo plan de Rusia comenzó en octubre, con ataques de misiles de crucero y drones Geran que dañaron gravemente las infraestructuras críticas de Ucrania. Uno de los objetivos era neutralizar la capacidad de transporte del sistema energético. Eso le creó grandes dificultades al ejército ucraniano, e incluso bloqueó durante un tiempo el transporte ferroviario eléctrico.

El bloqueo del transporte ferroviario impide el flujo de armas occidentales, piezas y transformadores necesarios para reemplazar los que han sido destruidos, así como el combustible necesario para hacer funcionar los generadores diésel y de gasolina, desde las fronteras de Ucrania hasta la línea del frente.

Pero el bloqueo de estos suministros de Occidente en su camino hacia el oeste y suroeste de Ucrania es sólo el primer paso para impedir que el ejército ucraniano los utilice en el frente. El ejército ruso está procediendo en paralelo con el segundo paso, que consiste en destruir los almacenes temporales de suministros de la OTAN y la Unión Europea.

En lugar de una ofensiva terrestre, los rusos seguirán el plan de Surovikin, que implica ataques a las infraestructuras críticas de Ucrania, combinados con una caza en dos fases de las armas occidentales que cruzan las fronteras ucranianas y la creación de corredores seguros para los cazabombarderos y bombarderos rusos. Estos corredores seguros significan la destrucción de las baterías ucranianas de misiles AA de medio alcance en las regiones de Jerson, Nikolaiev, Dnepropetrovsk, Zaporiya, Donetsk y Jarkov.

—https://politros.com/23806234-ruminskii_ekspert_vasilesku_plan_rossii_na_ukraine_rabotaet_nachalsya_vtoroi_etap

La Unión Europea traerá electricidad de Azerbayán por un cable que elude a Rusia

Azerbayán suministrará electricidad a la Unión Europea a través de un nuevo cable submarino, según un acuerdo firmado el ayer en Rumanía destinado a diversificar las importaciones de energía. Antes que depender de Rusia, Ursula von der Leyen prefiere firmar un pacto con el diablo.

Está previsto que las obras comiencen en septiembre del año que viene y que electricidad llegue en 2029 como muy pronto. El marco financiero y técnico del acuerdo no se especifica en el comunicado emitido por el Presidente rumano, Klaus Iohannis, al margen de una reunión entre los distintos firmantes.

El cable, de 1.195 kilómetros de longitud y sumergido casi por completo en el Mar Negro, unirá Azerbayán con Hungría a través de Georgia y Rumanía. Los cuatro países han firmado el acuerdo. Rumanía y Hungría, miembros de la Unión Europea, cuentan con el apoyo de la Comisión Europea. “Estamos preparando la construcción del cable eléctrico submarino más largo”, dijo el Primer Ministro húngaro, Viktor Orban.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania en febrero, la Unión Europea ha ido llamando a todas las puertas en un intento de reducir su dependencia de los hidrocarburos rusos. Se trata de “nuestra contribución a la seguridad energética europea” y de “un nuevo puente entre la UE y Azerbaiyán”, declaró el Presidente azerí, Ilham Aliyev.

El cable representa una “nueva ruta llena de oportunidades” para Georgia, “un país con destino europeo” que podría convertirse en un “centro energético”, según Von Der Leyen. Permitirá transportar electricidad a vecinos, como Moldavia y Ucrania, y contribuirá a la “modernización del sistema energético ucraniano”.

El acuerdo abarca otros ámbitos de cooperación, como “las nuevas tecnologías energéticas”, “la producción de hidrógeno” y “la ampliación de las infraestructuras de tránsito”, según un comunicado de prensa del Presidente rumano.

Hasta aquí todo parece casi normal, pero tratándose de los burócratas europeos también hay que leer la letra pequeña. “Hemos decidido dar la espalda a los combustibles fósiles rusos y recurrir a nuestros socios energéticos de confianza”, declaró Von der Leyen en Bucarest.

La Presidenta de la Comisión Europea considera que un país como Azerbayán, que no es capaz de situar en el mapa, es un socio que le da más confianza que Rusia, incluso en un tiempo tan remoto como 2029, muy poco antes de que se agote la Agenda 2030.

En Bruselas confunden la “fiabilidad” con la “docilidad”. Lo que quieren los europeos son peleles manejables a los que se les pueda presionar y saquear, como Azerbayán, Georgia y otros parecidos. Nada de huesos duros de roer, como Rusia.

El ejército de Estados Unidos se establece permanentemente en Lituania

La noticia de que la OTAN está ampliando gradualmente su presencia en los países bálticos se ha convertido en algo habitual y no constituye ninguna sorpresa. El territorio de estos países se utiliza como puesto militar de avanzada contra Rusia.

Los aliados, y Estados Unidos en particular, se preparan para reforzar aún más su presencia militar en Lituania. Washington cambiará el estatus de las fuerzas estadounidenses en Lituania a una “presencia rotativa persistente”, según declaró el 7 de diciembre la embajada estadounidense en Vilna.

“En Lituania, esto incluye inicialmente la transición de despliegues episódicos de un elemento del tamaño de un batallón acorazado y una batería de artillería de campaña a una presencia rotatoria persistente”, añade el comunicado.

El batallón estadounidense lleva desplegado en la zona de entrenamiento de Pabradė, cerca de Vilna, desde 2019, con periodos de tiempo variables entre rotaciones.

El gobierno de Vilna ve esta presencia como una protección contra una posible agresión militar y su dependencia de la ayuda exterior ha aumentado considerablemente. Lituania está haciendo todo lo posible por crear la infraestructura necesaria para el despliegue y está malgastando mucho dinero. Recientemente, se informó de que el país iba a aumentar significativamente el gasto en defensa en el proyecto de ley de presupuestos para 2023.

A principios de diciembre, el Jefe de Defensa de la República de Lituania, Valdemaras Rupšys, declaró que los soldados estadounidenses estaban satisfechos con las condiciones en Lituania, pero que había planes para mejorarlas aún más.

Sobre todo porque la Agencia de Suministro y Apoyo de la OTAN coopera con el Ministerio de Defensa Nacional en numerosos proyectos de modernización de las fuerzas armadas, infraestructuras para las fuerzas lituanas y aliadas y adquisición de equipo militar y armamento.

En septiembre se pondrá en marcha en Rukla un proyecto para desarrollar una zona permanente de apoyo logístico que garantice unas buenas condiciones de servicio para el Grupo de Batalla del Batallón de Presencia Avanzada Reforzada de la OTAN.

El proyecto incluye la construcción de una instalación de mantenimiento, dependencias administrativas, una instalación de servicio técnico y mantenimiento, almacenes y otros edificios logísticos. La parte lituana ya ha limpiado el territorio, demolido los edificios, ha preparado el suelo y el cauce del arroyo Ruklele. Se rehabilitará la red de carreteras, se construirán nuevas instalaciones de fontanería, una central de energía solar fotovoltaica para las necesidades de la zona de apoyo logístico permanente, así como sistemas de seguridad física y electrónica.

Todas estas acciones van en contra de los intereses de la población local. Las tierras agrícolas tradicionales, así como las zonas forestales y los pastizales, se están transformando en campos de entrenamiento militar. Estos territorios se vuelven inaccesibles para la población local.

Puede ocurrir que Lituania ya no necesite defender su territorio porque ya no le pertenece.

Comandos británicos han ejecutado operaciones encubiertas de alto riesgo en Ucrania

Rusia carga las tintas contra Reino Unido con plena razón. El pasado mes octubre el Ministerio de Defensa ruso ya acusó a los comandos británicos de operaciones especiales tras el ataque con drones a la base naval de Sebastopol, en Crimea.

“La preparación de este acto terrorista y el entrenamiento del personal militar del 73 centro ucraniano de operaciones marítimas especiales fueron llevados a cabo por especialistas británicos con base en Ochakov, en la región ucraniana de Mykolayev”, afirmó Moscú, mientras que Londres también fue acusada de participar activamente en el sabotaje de los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 unas semanas antes.

Los portavoces oficiales de Downing Street rechazaron las acusaciones rusas sin poner demasiado énfasis en los desmentidos. Se trata de otro caso de desinformación procedente del Kremlin. Nada nuevo.

Los comandos británicos de operaciones especiales, pertenecientes al Royal Marine Corps, que forma parte de la Royal Navy y del que también deriva el Special Boat Service, han sido desplegados en Ucrania en al menos dos ocasiones.

Esta vez no es desinformación rusa, sino una confesión del general Robert Magowan, que fue su comandante antes de ser destinado al Cuartel General de las Fuerzas Británicas en mayo de este año. Ya no intentan disimular.

“Ya hemos visto un atisbo del nuevo concepto de ‘Fuerza de Comandos’, que fructificó durante el horrible conflicto de Ucrania”, escribe el general Magowan en las páginas del Globe and Laurel, la revista oficial de los Royal Marines.

“En enero de este año, el comando 45 fue llamado, con muy poca antelación, desde Noruega”, donde se preparaba para participar en el ejercicio Cold Response 22, “para evacuar la embajada británica de Kiev a Polonia”, asegura el general. Después la unidad de Royal Marines regresó en abril para restablecer la presencia diplomática británica en la capital ucraniana, que ya no estaba amenazada por las fuerzas rusas, y para proporcionar protección.

Con sede en Arbroath, Escocia, el Comando 45 cuenta con unos 500 efectivos. Adscrito a la 3 Commando Brigade, lleva a cabo tareas operativas en todo el mundo, según confiesa la Royal Navy.

Durante estas dos fases, los comandos británicos “apoyaron otras operaciones discretas en un entorno extremadamente delicado y con un alto nivel de riesgo político y militar”, reveló el general Magowan.

Es la primera vez que el gobierno de Londres admite oficialmente que las tropas británicas han participado en misiones encubiertas en Ucrania, al menos aparte de proteger recintos diplomáticos o entrenar a soldados ucranianos.

En agosto, el Ministerio de Defensa reconoció que se había enviado personal militar británico a Ucrania “para apoyar la presencia diplomática del Reino Unido” y preparar el adiestramiento de las fuerzas ucranianas. “No tienen función de combate”, insistió. “Nos tomamos muy en serio la seguridad de nuestro personal y este despliegue se revisa constantemente”, añadió el Ministerio.

El general Magowan también reconoce que los Royal Marines “han participado intensamente en el adiestramiento de cientos de militares ucranianos durante todo el verano”.

China y Arabia saudí sellan una alianza estratégica integral

La semana pasada el presidente chino Xi Jinping encabezó una amplia delegación que durante tres días se reunió con los dirigentes saudíes en Riad. Ha sido la primera visita de Xi a un país extranjero desde la pandemia y los confinamientos.

China y Arabia saudí se han convertido en aliados estratégicos integrales. La visita ha conducido a la firma de 34 acuerdos económicos clave. Se firmaron acuerdos de inversión bilaterales por 50.000 millones de dólares.

Ambas partes también acordaron la coordinación entre el programa de desarrollo Visión 2030 de Arabia Saudí y la Ruta de la Seda de China, lanzada en 2013.

La visita se produjo con el telón de fondo de las tensas relaciones de Estados Unidos con ambos países, pero no es el resultado de un cambio repentino de política derivado de la Guerra de Ucrania.

En 2004 China y los 22 miembros de la Liga Árabe crearon el Foro de Cooperación China-Estados Árabes, lo que ha dado a China la ventaja de desarrollar una estrategia colectiva para tejer lazos comerciales, económicos y políticos con todo el mundo árabe, basados en los cinco principios tradicionales de coexistencia pacífica.

El año pasado China anunció proyectos para construir mil escuelas en Irak, una noticia de la que ningún medio informó en los países occidentales, pero que ocupó un espacio considerable en el mundo árabe.

Durante el primer semestre de este año Riad ha sido el mayor receptor de inversiones chinas dentro de la nueva Ruta de la Seda. En 2021 el volumen de negocios comerciales entre Arabia saudí y China ascendió a 80.000 millones de dólares.

Arabia Saudí ocupó el puesto 12 en la lista de países en términos de inversión en la economía china. El año pasado China compró el 17 por cien del petróleo importado por el reino. En marzo de este año Arabia saudí acordó vender su petróleo a China utilizando el yuan chino en lugar del dólar estadounidense. Esta decisión tendrá repercusiones irreversibles en el mercado financiero mundial y en la situación del dólar.

El mapa político y ecnómico mundial está cambiando de manera acelerada. En octubre Arabia saudí renovó su interés por unirse al bloque Brics, un interés expresado por primera vez el pasado mes de julio.

La nueva estrategia de guerra: a la disuasión por la ‘decapitación’

En una conferencia de prensa celebrada tras la cumbre de la Unión Económica Euroasiática en Bishkek, la capital de Kirguistán, Putin aclaró la estrategia rusa de disuasión, consecuencia de la introducción de los misiles hipersónicos en los campos de batalla.

Desde hace tiempo Estados Unidos tiene una estrategia de “decapitación” contra los sistemas de mando y control rusos y chinos, que forma parte de la doctrina del ataque preventivo o de golpear en primer lugar de manera demoledora, de tal manera que no conceda oportunidad a ninguna réplica por parte de Rusia o China.

Rusia no tiene un planteamiento parecido, aunque en la actualidad, dispone de misiles hipersónicos más eficaces que los estadounidenses, por lo que “quizá deberíamos plantearnos adoptar los avances y las ideas de nuestros socios estadounidenses a la hora de garantizar la seguridad”, dijo Putin.

“Si estamos hablando de este ataque de decapitación, entonces tal vez deberíamos pensar en seguir los logros de nuestros socios estadounidenses, sus ideas para garantizar nuestra propia seguridad”, señaló Putin. “Estamos empezando a pensar en ello, mientras que ellos llevan años hablando públicamente de ello”, añadió.

El plan estratégico ruso sería lanzar un ataque preventivo de decapitación “subnuclear”, utilizando misiles hipersónicos guiados con carga convencional. Ni Rusia ni China necesitarían recurrir a las armas nucleares. Tampoco necesitarían renunciar a su compromiso de no ser los primeros en lanzar ese tipo de bombas de destrucción masiva e indiscriminada.

Las armas hipersónicas suponen un grado más de disuasión, justo por debajo de la nuclear y con efectos parecidos. Debido a su fantástico poder de choque, los misiles hipersónicos pueden alcanzar con ojivas convencionales una capacidad destructiva sobre objetivos bien identificados, equivalentes a los de una bomba nuclear, pero sin unos daños colaterales tan grandes.

A diferencia de Estados Unidos, Rusia puede decapitar con un primer ataque sin recurrir al armamento nuclear. Puede golpear de forma selectiva y quirúrgica para destruir los centros de control y mando (militares y políticos) de las fuerzas estratégicas de Estados Unidos.

En caso de escalada, existe un nivel intermedio entre la guerra convencional de alto nivel y la guerra nuclear. Rusia podría descabezar, total o al menos parcialmente, a la dirección política y militar de Estados Unidos, conservando al mismo tiempo su arsenal nuclear intacto.

Desde 2018 el Pentágono es consciente de que los rusos y los chinos les han sacado ventaja en la técnica militar hipersónica. El almirante Richard, jefe del Mando Estratégico, declaró hace muy poco que por primera vez los rusos les superaban en factores clave del dominio estratégico.

Si este análisis es correcto, explicaría ciertos ataques llevados a cabo en Siria y Ucrania, pero no sólo los disparos de los rusos a larga distancia sino también la correspondiente respuesta de la OTAN sobre el territorio ruso. Los rusos prueban las defensas antiaéreas de la OTAN y la OTAN hace lo propio con las rusas.

Por ejemplo, el aeródromo de Dyagilevo está a más de 500 kilómetros del territorio controlado por Ucrania, mientras que el de Engels está a unos 700 kilómetros en el interior de Rusia. Ambos aeródromos fueron ampliamente fotografiados a principios de este mes por los satélites de Maxar, una empresa privada que trabaja para el Pentágono.

Este tipo de ataques de la OTAN son muy pequeños y no tienen ninguna influencia sobre el curso de la guerra. Es lo que el Pentágono llama “una provocación sigilosa”. Están probando las defensas antiaéreas rusas. Rusia es capaz de atacar en profundidad, pero ¿puede también defenderse de manera eficaz?

Europa paga el precio de la sumisión de sus dirigentes a Estados Unidos

Ya hemos explicado en otra entrada que no todos en la socialdemocracia alemana aceptan de buen grado la sumisión a la política de Estados Unidos en la Guerra de Ucrania. Uno de los disidentes más destacados es Oskar Lafontaine, que en 1999 abandonó el gobierno por su oposición a la agresión de su país en las agresiones contra Serbia y Afganistán.

La postura de Lafontaine está mucho más extendida de lo que parece, tanto en Alemania como en otros países europeos, como Francia. Sucede que la censura no permite la emergencia de este tipo de criterios políticos, como ya ocurrió durante la pandemia.

Es interesante darlos a conocer en España, donde el seguidismo respecto a Estados Unidos apenas tiene fisuras, ni siquiera entre los que alardean de un patrioterismo de opereta.

Lafontaine siempre se ha opuesto a los esfuerzos por alinear los intereses europeos con los de la OTAN, que no son otros que los de Estados Unidos. “Europa está pagando el precio de la cobardía de sus propios dirigentes”, dice en una entrevista concedida al Deutsche Wirtschafts Nachrichten (*). El motivo de la conversación es su reciente libro, que tiene un título que no deja lugar a dudas: “Amigos, es tiempo de que os vayais”, en referencia a Estados Unidos y a sus bases militares en Alemania.

El cierre de las bases estadounidenses en Alemania, asegura Lafontaine, “no ocurrirá de la noche a la mañana, pero el objetivo debe ser claro: la retirada de todas las instalaciones militares y nucleares estadounidenses de Alemania y el cierre de la base aérea de Ramstein. Hay que trabajar en ello con perseverancia y, al mismo tiempo, construir una arquitectura de seguridad europea, porque la OTAN encabezada por Estados Unidos está obsoleta, como entretanto ha reconocido con razón el presidente francés, Emmanuel Macron. Esto se debe a que la OTAN ya no es una alianza defensiva, sino una herramienta para hacer valer la pretensión estadounidense de seguir siendo la única potencia mundial”.

“¿Estados Unidos abandonará Alemania sin luchar?”, le preguntan, y responde que no, que va a ser muy duro, pero que no hay otra alternativa.

Estados Unidos es el responsable de la voladura de los oleoducto rusos. “La explosión de los dos gasoductos es una declaración de guerra a Alemania y es patético y cobarde que el gobierno federal quiera esconder el incidente bajo la alfombra. Alemania dice que sabe algo pero no puede decirlo por razones de seguridad nacional. Los gorriones llevan mucho tiempo silbando desde los tejados: Estados Unidos llevó a cabo directamente el ataque o, al menos, dio luz verde. Sin el conocimiento y el consentimiento de Washington, la destrucción de los oleoductos, que atentan contra nuestro país, paralizan nuestra economía y van en contra de nuestros intereses geoestratégicos, no habría sido posible”, afirma con claridad.

El dirigente socialdemócrata también se muestra partidario, como los rusos, de la multipolaridad. “Estamos en plena fase de transición de un orden mundial unipolar a uno multipolar”, afirma. En ese nuevo orden, Europa tiene que ocupar su sitio, junto a otros bloques, de manera independiente y sostenida por una alianza entre Alemania y Francia.

Si Europa se deja arrastrar por las guerras de Washington contra Moscú y Pekín como vasallos estadounidenses, los europeos “sólo podemos perder”, añade.

(*) https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/701200/Oskar-Lafontaine-Europa-zahlt-den-Preis-fuer-die-Feigheit-der-eigenen-Staatenlenker

Japón va a duplicar sus gastos militares

Japón quiere convertirse de nuevo en una gran potencia militar. Para rearmarse ha modificado su Constitución y ha aumentado su gasto en defensa desde hace diez años sin interrupción.

El Partido Liberal Democrático, al que pertenece el actual primer ministro, Fumio Kishida, propuso duplicar el gasto militar en las elecciones legislativas de octubre del año pasado.

Sin embargo, la promesa electoral aún no se ha cumplido. El Ministerio de Defensa ha solicitado un aumento de sólo el 2 por cien de su presupuesto para el año que viene: unos 40.000 millones de euros.

Pero Kishida está empeñado en romper una regla adoptada tácitamente por toda la oligarquía japonesa en los años setenta, que establece que el gasto militar del no debe superar el límite del 1 por cien del PIB.

A principios de este mes, Kishida prometió reforzar las potencia militar de Japón, incluidas la naval. “Vamos a acelerar los debates realistas sobre lo que se necesita para defender a nuestro pueblo con todas las opciones sobre la mesa”, dijo, antes de subrayar la urgencia de la situación política internacional.

El lunes, tras una reunión con Fushida y el ministro de Finanzas, Shunichi Suzuki, el ministro de Defensa de Japón, Yasukazu Hamada, confirmó el objetivo de aumentar el gasto militar del país hasta alrededor del 2 por cien del PIB, siempre con los mismos pretextos de inseguridad y conflictividad internacionales.

“Debemos aumentar urgentemente el gasto en defensa en cinco años”, dijo. Las previsiones son las de superar los 80.000 millones de euros en 2027.

Sin embargo, Japón está endeudado hasta las cejas y necesitará recortes y aumentos de impuestos para financiar un esfuerzo de guerra sin precedentes. El gasto militar va a caer en los bolsillos de la industria estadounidense, pero -al menos en parte- también va favorecer a los grandes monopolios japoneses.

El mantra imperialista del orden internacional basado en las reglas de Estados Unidos

Cada día hay más focos de guerra en el mundo, desde Irán hasta el Cáucaso, desde Etiopía hasta Yemen, donde Estados Unidos busca sembrar el caos para desestabilizar y derrocar a los gobiernos que no se ajustan a sus propias reglas e incitar disturbios y guerras civiles.

Mientras tanto, en Ucrania la guerra continúa y marca una nueva fase después de que los ataques rusos a las infraestructuras energéticas ucranianas paralizaran el país. Las fuerzas ucranianas de la OTAN, las que creían tener la victoria en el bolsillo, están empantanadas en sus posiciones a la espera de la ofensiva invernal rusa que, según todos los indicios, será la última.

La población ucraniana es la primera víctima sacrificial de la guerra por delegación deseada y fomentada por Washington y Londres para acosar y desgastar a Rusia, pero las cosas no van según las expectativas de las élites de poder anglosajonas.

En el frente de fuerzas de Rusia, todas las formaciones de misiles han sido reequipadas con el moderno sistema Iskander-M OTRK, que no tiene equivalente en el mundo. Según el Ministerio de Defensa ruso, estos sistemas, dado su poder destructivo y su precisión, así como el hecho de que pueden llevar ojivas nucleares, son los que están marcando la diferencia sobre el terreno en la guerra con Ucrania y la OTAN.

En Ucrania ha comenzado un combate directo entre la empresa rusa Wagner y la estadounidense Mozart. En respuesta a la implicación de la empresa rusa en Ucrania, varios centenares de estos mercenarios extranjeros estadounidenses fueron enviados al territorio de Ucrania para enfrentarse a ella, siendo éste, de hecho, el primer enfrentamiento directo entre fuerzas rusas y estadounidenses en el territorio de Ucrania. Se trata de una empresa privada estadounidense que opera en una zona restringida que coincide con la zona donde se encuentra la empresa rusa. No está claro cuánto tiempo estará esta fuerza militar, pero las pruebas sugieren que estos mercenarios ya están presentes desde hace unos dos meses y son la mayor empresa extranjera que participa en la Guerra de Ucrania, además de las unidades de la OTAN disfrazadas de unidades ucranianas.

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, en su intervención en el Foro de Seguridad Internacional de Halifax (Canadá), afirmó que el resultado de la Guerra de Ucrania marcará el orden geopolítico del siglo XXI y que está en juego la estabilidad y la prosperidad de Occidente.

“El resultado del conflicto determinará el curso de la seguridad mundial para todo el siglo”, dijo Austin. “Todos nosotros en América del Norte corremos el riesgo de quedarnos atrás […] La prosperidad y la estabilidad a ambos lados del Atlántico están en riesgo”, continuó, añadiendo que la operación militar rusa en Ucrania pone en peligro “el orden internacional basado en reglas” que nos mantiene a todos seguros.

El mantra del orden internacional basado en las reglas de Estados Unidos es el que repiten sin cesar y de forma indiscriminada varios miembros del gobierno de Washington para justificar el orden unipolar dominado por ellos que, de hecho, incluye instituciones dominadas por Occidente, como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la ONU, la OMS, la UE, la OTAN y otros organismos que han regulado el orden, la diplomacia y el comercio internacionales desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

En un discurso pronunciado en septiembre, Putin comentó que ese orden, más que beneficiar al mundo, implementa un instrumento de hegemonía, utilizado por Estados Unidos para convertir a los países del resto del mundo en vasallos, con el fin de someter a todos los demás a sus intereses. “Occidente insiste en un orden basado en reglas fantasmas, pero ¿de dónde viene este orden, quién ha visto declarar estas reglas? ¿Quién los ha aprobado o acordado?”, dijo Putin.

Según el director del Consejo de Política Exterior de Defensa de Rusia, Serguei Karaganov, Rusia es una gran potencia milenaria, una civilización que no se adapta a vivir con reglas falsas e improvisadas. Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo orden mundial, en el que Occidente tendrá que vivir dentro de sus posibilidades, ha afirmado Putin en repetidas ocasiones en sus discursos, expresando su deseo de construir un nuevo orden multipolar en el que las distintas potencias deben coexistir en igualdad de condiciones y con respeto a las diferentes culturas, y en el que las disputas entre Estados deben resolverse en el marco de las normas del derecho internacional, sin la injerencia y las sórdidas maniobras de la potencia hegemónica.

Sólo entonces podrá restablecerse un sistema de estabilidad, equilibrio y paz, exactamente lo que ha faltado desde que la superpotencia hegemónica se embarcó en guerras directas o por delegación para restablecer lo que llama el “orden basado en reglas”.

Eso explica la hostilidad y el espíritu agresivo que la élite anglosajona muestra en todos los sentidos contra Rusia y sus aliados. Temen perder el antiguo privilegio de la dominación del mundo que derivan de un mal entendido sentido de excepcionalismo y supremacía sobre los pueblos. La historia definirá el fin de un imperio que se encuentra en su fase final.

Luciano Lago https://www.ideeazione.com/lordine-basato-sulle-regole-il-mantra-della-propaganda-usa/

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