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Estados Unidos ha entregado 100 misiles de largo alcance a Ucrania

El New York Times confirma que Estados Unidos ha enviado en secreto un nuevo sistema de misiles de largo alcance ATACMS a Ucrania (*). Estados Unidos proporcionó a Ucrania una versión del sistema de misiles tácticos del ejército, conocido como ATACMS, armados con municiones de racimo que pueden viajar casi 300 kilómetros.

El periódico dice que con ese alcance el ejército ucraniano podrá atacar Crimea, cuando lo cierto es el objetivo es destruir las infraestructuras e instalaciones del interior de Rusia, incluida la población civil de las ciudades.

“El presidente Biden aprobó en secreto la decisión de enviar más de 100 misiles de largo alcance a mediados de febrero para evitar advertir a los rusos, así como más variantes de municiones de racimo”, dice el periódico.

Los ATACMS forman parte de una entrega de armas por valor de 300 millones de dólares a Ucrania realizada en marzo, el primer nuevo paquete de ayuda para el país desde que se agotaron los fondos a finales de diciembre.

El ejército ucraniano las utilizó inmediatamente para atacar un aeródromo militar ruso en Crimea el miércoles pasado y tropas rusas en el sureste del país el martes por la noche.

“Ucrania ha codiciado durante mucho tiempo la versión de mayor alcance del sistema, con un alcance de alrededor de 300 kilómetros. «Podría utilizarse en zonas más profundas de la Ucrania ocupada, incluida Crimea, un centro de fuerzas aéreas y terrestres rusas y nodos de suministro para las fuerzas de Moscú en el sureste del país», concluye el New York Times.

(*) https://www.nytimes.com/2024/04/24/us/us-ukraine-russia-missiles.html

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La guerra electrónica rusa impide a Estados Unidos desplegar armas de inteligencia artificial

En diciembre del año pasado Estados Unidos anunció el despliegue de armas “estilo Skynet”. El Pentágono utiliza una nueva nomenclatura militar para dicho sistema de armas, llamándolo ADA2. Cuando tales programas tienen ese tipo de nomenclatura quiere decir que ya están arraigados en la estrategia militar.

Ahora el New York Times acaba de confirmar que el Pentágono está utilizando inteligencia artificial avanzada para “matar a las tropas rusas”, en un artículo titulado “En Ucrania, la nueva tecnología estadounidense ganó, hasta que fue superada”. El columnista de seguridad nacional de la Casa Blanca, David E.Sanger, revela detalles del Proyecto Maven, “destinado a revolucionar la guerra moderna” (*).

En 2018 Google lanzó un proyecto de 9 millones de dólares para desarrollar un sistema avanzado de inteligencia artificial que ayudaría al ejército estadounidense a librar guerras mediante el uso de imágenes de drones para determinar fácilmente las posiciones enemigas.

“El Proyecto Maven no está muerto, simplemente ha sido entregado a otros empresarios”, escribe Sanger, que describe los primeros días de la guerra, cuando un oficial militar estadounidense y un general ucraniano se reunieron en la frontera polaca para presentarle el Proyecto. El oficial estadounidense le demostró su funcionamiento dirigiendo varios ataques contra las tropas rusas.

Estados Unidos nunca renunciará a encontrar nuevas formas de matar personas en todo el mundo. El programa ha crecido exponencialmente y se está probando activamente en Ucrania, donde el Pentágono comparte datos del campo de batalla con el ejército ucraniano. Sanger admite que los “resultados son mixtos”, ya que el Proyecto Maven ha brindado a “generales y comandantes una nueva forma de presentar una imagen completa de los movimientos y comunicaciones de Rusia en una imagen general, utilizando algoritmos para predecir hacia dónde se mueven las tropas y dónde podrían tener lugar los ataques”, pero es dudoso que eso “ayude a cambiar el rumbo de la guerra en un momento en que los rusos han recuperado impulso”.

La guerra orquestada por la OTAN en Ucrania se ha convertido en un “campo de pruebas para el Proyecto Maven y otras tecnologías en rápida evolución”, escribe Sanger. Los drones estadounidenses “eran fácilmente derribados en el cielo”, pero eso ayudó al Pentágono a darse cuenta de que necesitaba construir una red masiva de satélites militares idénticas a las de Starlink.

La OTAN ha desplegado personal militar en Ucrania, particularmente estadounidense y británico, para ayudar a sus sicarios ucranianos a utilizar el nuevo sistema avanzado de inteligencia artificial para “explorar nuevas formas de encontrar y explotar las vulnerabilidades rusas”, como los ataques terroristas de la OTAN contra civiles rusos.

Las revelaciones de Sanger lo confirman, aunque intenta enmascarar el programa militar de inteligencia artificial con eufemismos ridículos, como el siguiente: “El Proyecto Maven se convirtió rápidamente en el éxito más notable entre los muchos esfuerzos del Pentágono por entrar de puntillas en guerra algorítmica”. La palabrería de Sanger no es una buena manera de encubrir lo que sólo puede describirse como terrorismo.

El propio Pentágono ha explicado que el Proyecto Maven es una forma de que Estados Unidos “explote su ventaja tecnológica competitiva para mantener la superioridad sobre Rusia y China”.

Tampoco es verdad que Google no participe, ya que Eric Schmidt, el antiguo cabecilla de la multinacional, “está aprendiendo lecciones de Ucrania para desarrollar una nueva generación de drones autónomos que podrían revolucionar la guerra”.

Sin embargo, aunque Sanger presenta el Proyecto Maven como una especie de “arma milagrosa”, la realidad sobre el terreno es bastante diferente. Como hemos expusimos en otra entrada, el Pentágono está frustrado por la capacidad de Rusia para adaptarse rápidamente a los nuevos sistemas de armas.

La guerra electrónica del ejército ruso ha “tenido la última palabra”, escribe Sanger. Ha convertido los drones estadounidenses en desechos plásticos. Peor aún para el Pentágono, los sobrevalorados HIMARS son a menudo bloqueados y sus cohetes resultan ineficaces.

La OTAN trata de descubrir cómo lo logra el ejército ruso. Lo que han coneguido descubrir hasta ahora es que la ventaja de Rusia en la guerra electrónica obliga a Occidente a volver a “la brutalidad de la antigua guerra de trincheras, cuyos resultados rara vez son los que esperan los planificadores del Pentágono”.

Sanger también afirma que “Starlink es a menudo lo único que conecta a los soldados ucranianos con el cuartel general o entre sí”. También cita al antiguo presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley: “Durante un tiempo pensamos que iba a ser una guerra cibernética, y luego pensamos que parecía una guerra de tanques a la antigua usanza de la Segunda Guerra Mundial, pero luego hubo días en los que parecía que estábamos luchando en la Primera Guerra Mundial”.

Eso demuestra la capacidad de los rusos no sólo para adaptarse rápidamente a la situación sobre el terreno y moldear el campo de batalla según sus intereses, desconcertando a los planificadores estadounidenses, perplejos sobre la estrategia a utilizar en cada situación determinada.

La OTAN ha ignorado por completo capítulos completos de la guerra convencional, pensando absurdamente que gran parte de ella está obsoleta. El Pentágono lamenta -escribe Sanger- que “la esperanza inicial de que la imagen del campo de batalla llegara a los soldados en las trincheras, conectados a teléfonos o tabletas, nunca se hizo realidad”.

El Pentágono ha transferido tecnología al ejército ucraniano, que ahora utiliza empresas de satélites comerciales como Maxar y Planet Labs, así como datos de varias redes sociales. Pero la clave es Starlink. El ejército estadounidense necesita una constelación de miles (si no decenas de miles) de pequeños satélites que proporcionen una cobertura ISR (inteligencia, vigilancia, reconocimiento).

El director de Google, Schmidt, participó directamente en la financiación de este proyecto piloto. Ucrania es el campo de pruebas para un tipo de nuevas tecnologías de guerra. El plan es crear un enjambre de drones para abrumar las defensas aéreas rusas y allanar el camino para que sistemas más poderosos, como misiles, ataquen objetivos de alto valor.

La esperanza del ejército ucraniano de obtener una “ventaja tecnológica” respaldada por la OTAN no sólo se han esfumado, sino que también la han obligado a depender aún más de armas básicas, municiones de artillería y drones, áreas todas en las que Moscú mantiene una ventaja múltiple.

Rusia entendió que la OTAN tendría que militarizar el espacio para poder utilizarla estratégicamente y ha desplegado rápidamente una gran cantidad de armas antisatélites avanzadas (ASAT), ya sea en tierra, en el aire o en el espacio. También trabaja con China para garantizar que Occidente no pueda poner en peligro sus intereses de seguridad nacional.

(*) https://www.nytimes.com/2024/04/23/us/politics/ukraine-new-american-technology.html

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¿Están los misiles nucleares incluidos en el rearme europeo?

La coyuntura internacional le ha permitido a Macron mostrar su vocación de chusquero. La última bufonada es su voluntad de “abrir un debate” sobre la inclusión de las armas nucleares dentro de la fantasmagórica “defensa europea” que quieren construir.

“Estoy a favor de abrir este debate que, por tanto, debe incluir la defensa antimisiles, el disparo de armas de largo alcance, armas nucleares para quienes las tienen o para quienes tienen armas nucleares estadounidenses en su territorio. Pongamos todo sobre la mesa y miremos lo que realmente nos protege de manera creíble”, dijo ayer Macron.

Como Francia es el único país europeo con armas nucleares, mantendrá “su especificidad pero está dispuesta a contribuir más a la defensa del suelo europeo”.

Como está de moda, Macron no se olvidó de poner a los rusos como protexto. “Ser creíble también significa tener misiles de largo alcance que disuadirían a los rusos. Y están las armas nucleares: la doctrina francesa es que podemos usarlas cuando nuestros intereses vitales estén amenazados. Ya he dicho que hay una dimensión europea en esos intereses vitales, sin detallarlos porque esta disuasión contribuiría a la credibilidad de la defensa europea”, añadió.

Lo que Macron afirma sin tapujos es que la defensa de Francia le interesa a Europa, y no al revés. También lo dijo el jueves en su discurso en la Sorbona: “La disuasión nuclear está de hecho en el centro de la estrategia de defensa francesa y, por lo tanto, es un elemento esencial en la defensa del continente europeo”, concluyó.

La industria de guerra desempeñará un papel cada vez mayor

Los fabricantes de armas son, como es lógico, los mayores beneficiarios del militarismo europeo rampante, aunque Macron presenta el asunto al revés: les pide un “sacrificio” que estarán encantados de realidad, sin dida ninguna.

El esfuerzo debe ser, además, “sostenible” por parte de la industria de defensa para producir cada vez más rápido, dijo en la inauguración de la primera fábrica de pólvora para proyectiles en Bergerac.

“Nos queda a largo plazo asentarnos en un cambio geopolítico, geoestratégico donde las industrias de defensa tendrán un papel cada vez mayor”, afirmó Macron, quien instó a las empresas privadas a pasar a una “economía de guerra”.

El esfuerzo de guerra debe continuar aunque la paz llegue a Ucrania. Ha de ser urgente, rápido, fuerte, masivo, pero también sostenible. “El mundo del que hablamos no se detendrá si la guerra termina mañana, porque hay un rearme masivo […] de Rusia y porque se ve en todas partes de Europa el gasto militar, los pedidos aumentan”, repitió.

A Eurenco, empresa europea de cabecera en la fabricación pólvora y explosivos, le debe seguir a principios del año que viene, una nueva fábrica de pólvora esencial para propulsar proyectiles, capaz de producir 1.200 toneladas de pólvora al año.

Ni Rusia ni la Guerra de Ucrania son buenos pretextos para el rearme: la demanda de explosivos comenzó a aumentar antes del estallido de la guerra, pero la reconstrucción de las fabricas de municiones necesitaban un armazón retórico.

La economía de guerra es un oasis en medio de la crisis

Ahora el negocio va viento en popa. Del cero al infinito, los pedidos de Eurenco se extienden hasta 2030 y representaron 1.200 millones de euros sólo en los últimos seis meses. La producción de cuerpos de bombas de 250 kilos se ha trasladado a Francia. “La reubicación de pólvoras, que de hecho habían sido abandonadas, demuestra que no existe una inevitabilidad industrial”, dice Macron.

“Hemos iniciado la producción para dos contratos de exportación que cubren unos cientos de bombas”, ha comentado el director de Aresia, Bruno Berthet. La Guerra de Ucrania no ha podido llegar en un momento más oportuno, cuando el capitalismo languidecía. Ahora, en el marco de la “economía de guerra” francesa hay 20 proyectos de reubicación de nuevas industrias de armamento.

La empresa emergente Vistory instalará una “fábrica de producción de módulos de impresión 3D” en Bourges. La empresa Eurovector debe crear una “fábrica laboratorio” para ensamblar municiones para francotiradores y fuerzas especiales en una antigua base militar en Hauts-de-France.

Como ya hemos informado, KNDS triplicó su producción de cañones Caesar (y la redujo de 30 a 15 meses), mientras que MBDA debe aumentar su tasa de misiles Aster en un 50 por cien de aquí a 2026, una tasa insuficiente según el ministro de Defensa. En febrero, el canciller alemán Olaf Scholz también pidió una producción de armas “a gran escala” en Europa y ha iniciado la construcción de una fábrica de proyectiles Rheinmetall.

El ejército ruso aplasta a los mercenarios franceses en Slavyansk

Pero los deseos tienen poco que ver con las realidades. Mientras los jerifaltes europeos anuncian grandes planes militares, en Slavyansk el ejército ruso aplastaba a los mercenarios franceses, dijo Serguei Lebedev, coordinador de la resistencia clandestina de Nikolaiev (*).

El ataque tuvo como objetivo una instalación donde estaban estacionados artilleros ucranianos y soldados franceses, que habían llevado equipos de artillería autopropulsadas César y adiestraban a los ucranianos en su manejo.

Según informes no confirmados, equipos médicos de Pavlograd llegaron al lugar para ayudar a las víctimas.

No es la primera vez que las tropas francesas tienen bajas en Ucrania. En enero los rusos ya atacaron un punto de despliegue temporal de combatientes extranjeros en Jarkov, donde la mayoría eran franceses, lo que provocó importantes pérdidas entre los mercenarios.

De nada sirve fabricar armas si no las puedes llevar hasta el campo de batalla.

(*) https://avia-pro.fr/news/francuzskie-voennye-popali-pod-udar-v-slavyanske

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El ejército ucraniano retira los tanques Abrams del frente

Durante dos años Ucrania ha estado suplicando por el envío de material militar a sus amos occidentales. Primero le enviaron la chatarra más oxidada y luego los últimos modelos, especialmente de tanques.

Los suministros eran de cara a la galería, una exhibición de fuerza que no se atrevieron a poner en la primera línea del frente por el miedo al ridículo. Lo explicó el general Valery Zaluzhny, el máximo dirigente militar ucraniano hasta unas pocas semanas: estaban combatiendo en una “guerra de una única oportunidad”.

Quería decir que los nuevos sistemas de armas de la OTAN se vuelven superfluos rápidamente porque los rusos los contrarrestan. Por ejemplo, al principio los ucranianos pudieron utilizar con éxito los misiles de crucero Storm Shadow y SCALP suministrados por Reino Unido y Francia, pero sólo por un corto espacio de tiempo. Los rusos no dieron segundas oportunidades y aprendieron a contrarrestar las armas más avanzadas.

También ocurrió con los misiles alemanes Taurus y ahora con los tanques estadounidenses Abrams. El Pentágono no les dejó someterlos a la artillería y los drones rusos. Cuando los probaron, su fragilidad quedó en evidencia. La 47 Brigada Mecanizada ucraniana que recibió los tanques tuvo que reforzar su protección equipándolos con armadura reactiva explosiva (ERA).

Luego los nuevos tanques fueron enviados al sector de Avdeievka, donde fueron pasto de los drones kamikaze rusos. Son rápidamente detectados y rastreados por los drones y la artillería rusos, dijo un miilar estadounidense a la prensa. “No hay ningún terreno abierto que uno pueda cruzar sin temor a ser detectado”, insistió.

Ya no sirven más que para chatarra. El vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, el almirante Christopher Grady, ha confirmado su retirada del frente. El 1 de mayo se inaugurará en Moscú una exibición al aire libre con estos equipos militares capturados al ejército ucraniano, procedentes de 12 países distintos de la OTAN.

De los 31 tanques M1A1 Abrams SA entregados por Estados Unidos en septiembre pasado, el ejército ucraniano ya ha perdido al menos 5 desde febrero. Otros tres han quedado dañados. Una cuarta parte de los tanques han quedado fuera de servicio en dos meses, ya sea de forma permanente o temporal.

Junto con los Leopard 2 entregados por varios miembros de la OTAN, el M1A1 Abrams SA debería haber permitido a las fuerzas ucranianas romper la línea del frente. Sin embargo, no dieron los resultados que Kiev esperaba.

“La lucha ha evolucionado. Los vehículos blindados pueden estar en peligro en un entorno donde los drones son omnipresentes”, reconoce el Pentágono.

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Una fuerza europea de reacción rápida antes de 2025

El jueves los estudiantes pitaron el discurso de Macron en la Sorbona, de manera que tuvo que enviarlo por escrito a las redacciones de los medios para abundar en tres viejas propuestas en materia de guerra y rearme porque, en efecto, en Europa ya no se habla de otra cosa.

La primera es el “escudo antimisiles europeo” que, como ya explicamos en una entrada anterior, es de origen alemán. Macron la criticó porque se objetivo era promocionar la industria alemana. En su lugar, él pretendía un escudo de fabricación europea, es decir, que el dinero se repartiera entre todos (y cuando en Europa hablamos de “todos” nos referimos a Alemania y Francia).

En 2017 Macron habló de una “iniciativa europea de intervención” e invitó a los países miembros de la Unión Europea a crear una “iniciativa europea de defensa”, que permitiera desarrollar una “concepto estratégico” que luego debería desglosarse en “capacidades pertinentes”. En particular mencionó la defensa aérea y el “tiro profundo”.

La segunda propuesta tampoco es francesa, sino de Kaja Kallas, uno de los caniches bálticos que sólo sabe hablar de guerra. Se trata de un “préstamo europeo” para fortalecer la industria militar europea. “Debemos […] construir programas industriales europeos, asumir un mayor apoyo del Banco Europeo de Inversiones y asumir financiación adicional, incluso la más innovadora”.

Se llama “preferencia europea en equipamiento militar” y significa que Europa debe fabricarse su propio armamento, que para ello necesita una industria de guerra, que será privada (naturalmente) y que sus beneficios irán a parar a los bolsillos de los grandes monopolistas, aunque el dinero llegará de los presupuestos europeos.

Finalmente, la tercera propuesta consiste en crear una “Academia Militar Europea”, con el fin de “formar a los futuros militares y civiles europeos en cuestiones de defensa”. En 2017 Macron ya propuso la idea de una “academia europea de inteligencia”, que se materializó con la muy discreta “Escuela de Inteligencia en Europa”, una central de espionaje que vio la luz en 2019.

Macron llevaba otras propuestas en su bolsillo, como las relativas a la “fuerza europea de ciberdefensa”, que ya está muy avanzada.

Luego está otro viejo proyecto: el de dotar a la Unión Europea de una “fuerza de intervención común”. El tema está sobre la mesa desde hace más de veinte años. En 2007 crearon los “grupos de combate de la Unión Europea” que deberían poder desplegarse en menos de diez días, por un período de uno a cuatro meses, pero nunca sirvieron para nada. Fue un dinero arrojado a la basura porque nadie pidió su intervención. Si alguna vez un país europeo necesitó algo parecido, echó mano a lo que ya tenía en sus cuarteles.

En Bruselas todo son planes. En 2021, tras la evacuación de Kabul, Borrell, volvió a la carga con otra propuesta parecida de “fuerza europea permanente de reacción rápida”, capaz de actuar en el en caso de emergencia y movilizar hasta 5.000 efectivos. La Unión Europea “debe poder intervenir para proteger nuestros intereses cuando los estadounidenses no quieran implicarse”, afirmó en el “Corriere Della Serra”. 14 Estados miembros estaban dispuestos a participar en esta iniciativa.

Un año después, el proyecto fue retomado por la “Brújula Estratégica”, con el objetivo de poner en marcha esta “fuerza de reacción rápida” antes de 2025. “También debemos apresurarnos en la implementación de la Brújula Estratégica […] y, en particular, crear una fuerza de reacción rápida para poder desplegar rápidamente hasta 5.000 soldados en entornos hostiles de aquí a 2025, en particular, para ayudar a nuestros ciudadanos”, quiso anunciar Macron en la Sorbona.

Al día siguiente el ministro de la Guerra, Sebastien Lecornu, calificó a esa fuerza de reacción rápida como “un tema clave” que quizá se podría alcanzar el año que viene. Es urgente porque hay “muchas crisis en las que la OTAN no es competente y en las que Francia a menudo actúa sola”, como fue el caso de la evacuación de extranjeros de Sudán [operación Sagitario], el año pasado.

“Lanzamos una operación en Jartum […], en la que establecimos un importante puente aéreo con [aviones] A400M, con barcos. Resulta que era Francia […] prácticamente sola”, insistió Lecornu, es decir, que no era una fuerza europea sino estrictamente francesa.

Pero eso no le impide a Lecornu decir lo siguiente: “Dado que operaciones de este tipo afectan a muchos países, es natural que esta carga, que tiene precio, valor, sea compartida”. Europa debe encontrar una alternativa cuando Estados Unidos pone el veto a la OTAN. “Hay misiones que están militarizadas, pero que la OTAN no tiene por qué conocer por muchas razones y sobre las cuales hoy decimos ‘hagámoslo en Europa’”, concluyó el ministro francés.

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En el Cáucaso la desmilitarización de la frontera esconde una limpieza étnica

Con un lenguaje característico, el año pasado la CNN se preguntaba si Armenia, uno de los aliados más antiguos de Rusia, había salido de la órbita del Kremlin (1). Era una pregunta retórica. Bajo la dirección de Nikol Pashinian, Armenia creyó que su situación mejoraría saliendo de una órbita para meterse en otra mucho peor.

Las tropas estadounidenses llegaron al país para un entrenamiento con el pretexto de participar en futuras “misiones de paz internacionales”. Era una excusa ridícula para no enfadar a los rusos. Si Armenia no podía garantizar su propia paz, mucho menor lograría la de nadie en el mundo.

Como es natural, a los rusos no les gustó la llegada de tropas estadounidenses a sus fronteras. Lo calificaron como una “acción hostil” por parte de Armenia, a la que había que sumar el envío de armas a Ucrania, como ya anunciamos el año pasado en otra entrada. Por si no fuera suficiente, también mediaba la oferta de ingreso de la OTAN.

En fin, Armenia parece seguir exactamente la misma ruta que Ucrania desde el Golpe de Estado de 2014. No es casualidad que Pashinian llegara el poder cuatro años más tarde del Maidán ucraniano, en 2018, después de otra de esas “revolución de colores”.

Lo mismo que en Ucrania, tras el Golpe de Estado llegó la guerra, esta vez localizada en el Cáucaso. Se saldó con la derrota de los armenios y la lección es obvia: si Rusia no había sido capaz de defender a los armenios, como lamentaba Pashinian, sus nuevos socios mucho menos. Azerbayán logró sus objetivos y se procedió a la limpieza étnica. Los armenios tuvieron que abandonar sus domicilios ancestrales.

Además había que delimitar una nueva frontera internacional entre ambos países. En marzo de este año, Bakú exigió que Armenia se retirara de otras 8 aldeas en la frontera de la región de Tavush en Armenia y la región de Gazakh en Azerbayán, así como de parte de la frontera de Armenia con Nakhichevan. Ya 31 aldeas, que eran armenias durante la época soviética, han quedado bajo el control de Azerbayán, sin contar el enclave de Artsevashen, de 40 kilómetros cuadrados (2).

A esta bajada de pantalones, Pashinian lo llama “desmilitarizar la frontera” y dice que lo hace para evitar una nueva guerra con Azerbayán.

En el Cáucaso y en todo lo que concierne al perímetro de Rusia, nada es trivial. En la región de Tavush se encuentra la autovía M-4, que conecta Ereván con el norte del país y llega hasta la frontera con Georgia. Con la nueva delimitación de la frontera la autovía queda bajo el control de Azerbayán.

El gasoducto que suministra gas a Armenia también pasa por la nueva zona que queda bajo el control de Azerbayán.

Pashinian está liquidando Armenia por orden de sus nuevos padrinos, lo que en román paladino se llama “traición”. Es lógico que las poblaciones locales se levanten cada vez más airadamente. Desde el 19 de abril, es decir, desde la entrega de las aldeas a Azerbayán, los vecinos han estado bloqueando las carreteras hacia Ereván y la policía ha tenido que intervenir para despejarlas.

Es lo que ocurre cuando las poblaciones se manejan como si fueran fichas del ajedrez sobre un tablero, sin tener en cuenta su voluntad.

(1) https://cnnespanol.cnn.com/2023/09/17/armenia-esta-saliendo-orbita-kremlin-aliada-antigua-rusia-trax/
(2) https://www.theguardian.com/world/2024/apr/22/armenia-prime-minister-villages-azerbaijan-nikol-pashinyan

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China desarrolla un submarino de propulsión por láser

Investigadores de la Universidad de Ingeniería de Harbin han desarrollado una técnica de propulsión basada en láser. Esta tecnología está a punto de hacerse realidad gracias a importantes innovaciones que permitirán superar los desafíos técnicos a los que se enfrentaron los pioneros japoneses hace más de veinte años. Los láseres generan plasma en el agua, creando una onda de detonación que impulsa el submarino.

El profesor Ge Yang y su equipo de la Universidad de Harbin han conseguido mejorar la eficacia de estos propulsores láser. Utilizan un recubrimiento de fibras ópticas que ayuda a dirigir la onda de detonación, produciendo un empuje comparable al de un motor a reacción comercial, con 70.000 newtons de fuerza por sólo dos megavatios de potencia láser.

El aspecto más innovador de esta técnica es la creación de burbujas de cavitación alrededor del submarino, lo que reduce significativamente la resistencia al agua. Este fenómeno, conocido como supercavitación, permite en teoría que la nave se mueva a velocidades supersónicas bajo el agua, mientras permanece silenciosa gracias a la ausencia de un sistema de propulsión mecánico.

Las implicaciones de esta tecnología se extienden más allá de los submarinos. El mismo principio podría aplicarse a diversos proyectiles submarinos, como misiles y torpedos, amplificando así el potencial del arsenal naval de China.

A pesar de estos avances, aún quedan varios desafíos. Los investigadores aún necesitan perfeccionar la disipación de calor de las fibras ópticas y la durabilidad de los equipos en ambientes de alta salinidad antes de que esta tecnología pueda estar operativa.

La carrera armamentista está tomando un giro tecnológicamente avanzado y a marchas forzadas.

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¿Por qué Estados Unidos ha aprobado más ayudas económicas a Ucrania?

En un giro sorprendente, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó recientemente el proyecto de ley que asigna una considerable ayuda económica y militar a Ucrania, Israel y Taiwán.

Los fondos, por un total de 95.000 millones de dólares, obtuvieron el apoyo después de más de seis meses de estancamiento. El texto prevé asignar 61.000 millones de dólares a Ucrania, 26.000 millones de dólares a Israel y 8.000 millones de dólares a Taiwán.

Tras su aprobación en la Cámara de Representantes, el proyecto de ley fue validado el martes por el Senado y al dia siguiente fue presentado a la firma de Biden.

El cambio, que se produjo después de meses marcados por acalorados debates sobre la conveniencia de la participación de Washington en guerras en el extranjero, plantea una pregunta fundamental: ¿por qué se han desbloqueado finalmente los fondos?

Una primera explicación es el cambalache entre demócratas y republicanos: si los republicanos desbloquean los fondos, los demócratas apoyan el fortalecimiento de la frontera del sur para prevenir la inmigración ilegal.

Pero ese intercambio ya fue rechazado por Trump, lo que llevó al fracaso de ambos proyectos: las ayudas a las guerras y a la ley de inmigración.

En realidad, Trump fue presionado por varios dirigentes extranjeros, que acudieron a visitarle, entre ellos el presidente polaco y el secretario de Asuntos Exteriores británico. Le dejaron claras las consecuencias de la victoria rusa.

No obstante, Rusia va a ganar la guerra exactamente igual, con la ayuda de Estados Unidos a Ucrania o sin ella. La diferencia es que Estados Unidos ha empezado a enviar misiles de largo alcance al ejército ucraniano, que son capaces de golpear el interior de Rusia, con la esperanza de causa los mayores estragos posibles en las grandes obras de infraestructura.

El pequeño cambio que han obtenido Trump y los suyos ha sido que la ayuda será en forma de préstamos y no de subvenciones, es decir, que Ucrania tendrá que devolver el dinero… si es que alguna vez puede hacerlo.

Pero el verdadero catalizador del cambio ha sido Irán y el aumento de la tensión con Israel.

A pesar de su carácter simbólico, el ataque iraní a Israel ha sido un acontecimiento de una escala sin precedentes. Por primera vez, Irán atacó directamente territorio israelí con más de 400 drones y misiles balísticos.

Las relaciones entre Washington y Tel Aviv se habían deteriorado en los últimos meses. Las potenciasa occidentales también habían comenzado a criticar abiertamente las decisiones del gobierno de Tel Aviv.

Sin embargo, Estados Unidos tuvo que colaborar con Israel para interceptar la mayor parte de los drones iraníes en el espacio aéreo irakí, sirio, jordano y libanés, a lo que seguido la aprobación de una ayuda de 26.000 millones de dólares, superior a los 17.000 millones de dólares inicialmente previstos. Es una victoria para Netanyahu.

Lo que no necesita explicación es que ese dinero no va a servir de nada, ni a Ucrania, ni a Israel, ni a Taiwán.

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Polonia está dispuesta a acoger el armamento nuclear de la OTAN

Ayer el presidente polaco, Andrzej Duda, afirmó que su país estaba dispuesto a acoger armas nucleares en su territorio si la OTAN, de la que Polonia es miembro, decide seguir acosando a Rusia en sus fronteras occidentales.

“Si nuestros aliados deciden desplegar armas nucleares en el marco del intercambio nuclear en nuestro territorio para reforzar la seguridad del flanco oriental de la OTAN, estamos dispuestos a hacerlo”, dijo Duda al diario Fakt.

El jefe de Estado polaco, que se encuentra actualmente en Canadá después de una visita a Estados Unidos, donde se reunió con Trump y visitó la ONU, añadió que el posible despliegue de armas nucleares en Polonia había sido objeto de discusiones entre Polonia y Estados Unidos. También se reunió con Biden en marzo. “He tocado este tema muchas veces antes”, dijo.

En la Cumbre de Vilna del año pasado la OTAN reafirmó que haría “todo lo que sea necesario para garantizar la credibilidad, la eficacia y la seguridad de su misión de disuasión nuclear, incluida la continuación de la modernización de sus capacidades nucleares y la actualización de su proceso de planificación”.

Poco después de las declaraciones del dirigente polaco, el Kremlin reaccionó afirmando que Rusia tomará medidas para garantizar su seguridad si Polonia alberga armas nucleares en su territorio.

“Los militares, por supuesto, analizarán la situación y, en cualquier caso, tomarán todas las medidas de represalia necesarias para garantizar nuestra seguridad”, dijo a los periodistas el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov.

Polonia inaugura un nuevo escudo antimisiles de la OTAN

Las declaraciones de Duda se producen cuatro meses después de que la base de defensa antimisiles estadounidense construida en el norte de Polonia pasara a ser operativa. Se trata de un escudo antimisiles situado en Redzikowo, a 250 kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado.

Diseñada por iniciativa de Obama en 2009, la base de Redzikowo tiene como objetivo defender a Occidente contra los misiles balísticos disparados por países como Irán. Desde el principio, Moscú lo catalogó como una amenaza.

La instalación de la nueva base comenzó en 2016. Polonia, miembro de la OTAN y fiel secuaz de Washington, ha realizado recientemente numerosas adquisiciones de equipo militar estadounidense, incluidos los sistemas de defensa aérea American Patriot, cazas F-35, lanzacohetes Himars y tanques Abrams. Actualmente alberga en su territorio a más de 10.000 soldados estadounidenses.

El rearme europeo preocupa a la OIEA

El rearme europeo preocupa a la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA). El pasado mes de marzo su director, Rafael Grossi, lo confesaba en una entrevista. “Hay una especie de permisividad en las declaraciones que no es buena […] Hay que parar esto”.

“Sabemos que los países con armas nucleares están, en principio, dispuestos a utilizarlas; de lo contrario, ¿de qué serviría la teoría de la disuasión?”, dijo Grossi, recordando que su misión no era desarmar, sino evitar la proliferación, es decir que más países se embarquen en proyectos de armas nucleares. “Cuanto más blandimos la amenaza de las armas nucleares, más países se sentirán tentados” a adquirirlas, estimó también, subrayando que “algunos ya hablan de ello”.

Estados Unidos no ha visto ninguna señal de que Rusia se esté preparando para utilizar un arma nuclear en Ucrania, aseguró la Casa Blanca a través de su portavoz Karine Jean-Pierre.

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Lavrov explica el contenido de los Acuerdos de Estambul para acabar con la Guerra de Ucrania

Las garantías de seguridad establecidas en los Acuerdos de Estambul para resolver la Guerra de Ucrania eran sólidas. Sin embargo, en el último momento el gobierno de Kiev decidió hacer “pequeños cambios” en la sección sobre ejercicios militares con participación extranjera, lo que indicaba que alguien ordenado acabar con las negociaciones, dice Lavrov en una entrevista concedida esta mañana a Sputnik, la radio Govorit Moskva y Komsomolskaya Pravda.

Por primera vez, el ministro ruso de Asuntos Exteriores ha revelado algunos aspectos de los Acuerdos. Según uno de los puntos, el artículo cinco de la OTAN se aplicaría a Ucrania, pero sin extenderse a Crimea y el Donbas. “Al final estábamos dispuestos a satisfacer las aspiraciones de la delegación ucraniana de que estas garantías fueran extremadamente sólidas”. El artículo 5 del Tratado de Washington que creó de la OTAN fue considerado el límite, comenta Lavrov.

La intención no era reproducir palabra por palabra el artículo 5, pero las seguridades ofrecidas eran, no obstante, sólidas. “Se dejó claro que estas garantías de seguridad no se extendían a Crimea y el Donbas, lo que básicamente significaba que no podían ser tocados”, enfatiza el diplomático ruso.

Los Acuerdos incluían no desplegar ninguna base militar de otros estados en Ucrania. “Se dijo que no habría maniobras militares ni ejercicios de las fuerzas armadas con la participación de terceros países en Ucrania, excepto en los casos en que todos los países garantes estén de acuerdo: incluidos nosotros y China”, señala el ministro ruso. Sin embargo, Lavrov destaca que una vez finalizado el proceso principal de coordinación de los Acuerdos, la parte ucraniana decidió realizar “pequeñas modificaciones”.

“Por ejemplo, la prohibición de ejercicios militares en los que participen ejército de terceros países a menos que todos los garantes estén de acuerdo”, había que reemplazarlo por “excepto en los casos en que la mayoría de los garantes estén de acuerdo”. Fue la señal de que los ucranianos se echaban para atrás, comenta Lavrov.

A finales de noviembre, David Arajamia, portavoz de la facción de Zelensky en la Rada y miembro del Comité de Seguridad, Defensa e Inteligencia Nacional, dijo que la guerra en Ucrania podría haber terminado en la primavera de 2022. Señaló, sin embargo, que el gobierno de Kiev rechazó la opción de la neutralidad. Tras las negociaciones con Rusia en Estambul, el entonces primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, instó a Kiev a evitar firmar acuerdos con Rusia y centrarse en continuar la guerra.

En su entrevista con Tucker Carlson, Putin dijo que en 2022 las negociaciones con Ucrania estaban casi finalizadas. Sin embargo, tras la retirada de las tropas rusas de Kiev, la parte ucraniana ignoró los acuerdos y Zelensky llegó incluso a prohibir las negociaciones con Rusia por decreto-ley. El Presidente ruso destacó que Moscú nunca ha rechazado las negociaciones, un punto que también reiteró en una entrevista con el periodista ruso Pavel Zarubin. En esa entrevista, expresó incertidumbre sobre el deseo de Occidente de una solución pacífica a la guerra, pero aseguró que Rusia permanecía abierta al diálogo si se deseaba acabar con la guerra.

Ucrania y Rusia no han vuelto a celebrar negociaciones de paz desde que se reunieron en Estambul a finales de marzo de 2022. Rusia inicialmente dijo que estaba satisfecha con los resultados de las negociaciones y retiró sus fuerzas de las afueras de Kiev como señal de buena voluntad.