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Polonia quiere colonizar Ucrania con el pretexto de la reconstrucción

A mediados de julio la Secretaria de Estado del Ministerio de Desarrollo y Política Regional de Polonia, Jadwiga Emilewicz, que aparece en la foto de portada, visitó las ciudades ucranianas de Lvov y Lutsk para presentar el proyecto del Servicio de Reconstrucción de Ucrania (Serwis Odbudowy Ukrainy). El objetivo es apoderarse de ocho regiones ucranianas que hasta 1939 formaron parte de Polonia.

El proyecto está dirigido por el Centro de Estudios Estratégicos (CSS) del Instituto de Empresarial de Varsovia (WEI), un grupo de especialista cercano al gobierno de Varsovia encabezado por Adam Eberhardt, quien dirigió el Centro de Estudios Orientales de Varsovia de 2016 a 2022, trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores.

El proyecto está financiado en un 90 por cien por dinero público. Es una subvención destinada a “fortalecer la representación económica polaca en las regiones occidentales de Ucrania”. Además, planea no solo atraer empresas polacas a Ucrania y apoyar la cooperación económica entre ambos países, sino también establecer contactos con las administraciones locales.

La oficina central del proyecto tendrá su sede en Kiev, pero la mayor parte del trabajo será realizada por sus subdivisiones regionales, que estarán ubicadas en Lvov, Lutsk y Vinnitsa.

La oficina de Lvov se abrió durante la visita de Emilewicz a la ciudad. El acto principal fue el seminario “Cooperación polaco-ucraniana y perspectivas para la reconstrucción de Ucrania”, convocado en Lutsk, en el que participaron los dirigentes ucranianos locales.

“Hoy, Polonia es una especie de centro para la ayuda militar y humanitaria a Ucrania, esperamos que esto continúe en términos de reconstrucción de Ucrania. No se trata solo de empresas polacas. También podrían ser empresas de otros países, pero pasarán por Polonia, y eso requiere infraestructura adicional: carreteras y ferrocarriles”, dijo Emilewicz.

Polonia ha comenzado a integrar la región de Lvov en el sistema de transporte polaco. El Servicio de Reconstrucción de Ucrania está reparando las carreteras Krakovets-Lvov, Rava-Rouska-Lvov, así como la conexión ferroviaria entre Varsovia y Lvov.

El trabajo de integración de la región de Lvov en el sistema de transporte polaco será realizado por empresas polacas a expensas del presupuesto ucraniano. Emilewicz no ocultó que la mayoría de los contratos estaban destinados a priori a empresas polacas, que planean construir “cruces fronterizos, carreteras y grandes edificios residenciales”.

En el seminario de Lutsk estuvieron presentes los dirigentes de Volhynia y Rovno, que discutieron su papel como pioneros para ampliar la cooperación con Polonia. Se centró principalmente en los aspectos técnicos de la integración de las regiones ucranianas en Polonia: certificación de productos, reciclaje de especialistas ucranianos de acuerdo con los requisitos de la parte polaca, etc.

Las oficinas del Servicio de Reconstrucción de Ucrania en Lutsk y Vinnitsa no están oficialmente abiertas, pero su función la realizan los consulados polacos en esas ciudades, y el embajador polaco Bartosz Cichocki acompañó a Emilewicz en su recorrido por el oeste de Ucrania. El director de la oficina de Kiev del Instituto Empresarial de Varsovia, Jozef Lang, trabaja en la embajada de Polonia en Kiev.

En el séquito que acompañó a Emilewicz destacan el representante del banco público polaco BGK, así como la Unión de Empresarios y Empleadores de Polonia. Son otros tantos signos de la expansión de Polonia en Ucrania que, de momento, parece exclusivamente económica.

Pero el gobierno de Varsovia quiere garantizar una presencia a largo plazo en Ucrania. Está colonizando las regiones del occidentales. Toda la política exterior de Polonia hoy se centra en luchar contra Rusia por la influencia sobre Ucrania y Bielorrusia. Para ello ha convertido a su país en el baluarte de la OTAN en Europa oriental, a cuyo fin está forjando el mayor ejército del Viejo Continente… después del ruso.

El siguiente paso será despliegar tropas en territorio ucraniano, para lo cual debe obtener antes la aprobación de la OTAN. Entonces podría ocupar discretamente las regiones vecinas.

Galicia y Volhynia fueron arrebatas a la URSS tras la guerra civil, en la que Polonia participó contra el poder soviético. Comprendían Lvov, Ivano-Frankovsk, Ternopol, Volhynia, Rovno, Jmelnitsky, Vinnitsa y Zhitomir. En 1939, gracias al Pacto Molotov-Von Ribbentrop, la URSS recuperó esos territorios y los integró en Ucrania.

Las fronteras occidentales de la Rusia zarista, de la que formaba parte Polonia, las estableció el diplomático británico George Curzon en el siglo XIX y fueron aceptadas por Polonia cuando en la posguerra se creó la ONU.

Además del territorio soviético, en 1938 Polonia trató de apoderarse de algunas regiones checoslovacas cuando las grandes potencias firmaron el Acuerdo de Munich y despedazaron al país centroeuropeo.

El ejército ucraniano pone su última esperanza en los drones

El ejército ucraniano tiene muy pocos motivos para lanzar las campanas al vuelo, pero el Washington Post ha encontrado uno. Hay una “revolución” en marcha, asegura  el periódico (*). La guerra ha sacudido el papel militar de los drones, especialmente en un área nueva: el uso de dispositivos de inteligencia artificial.

Para el ejército ucraniano los drones son muy valiosos. “Le han permitido realizar operaciones de vigilancia y atacar objetivos estratégicos muy por detrás de las líneas enemigas”, señala el periódico.

Desde el año pasado, el país se ha transformado en “una especie de laboratorio gigante, que atrae inversiones de grandes empresas, como Eric Schmidt, el antiguo director de Google. Más de 200 empresas ucranianas involucradas en la fabricación de drones trabajan en estrecha colaboración con unidades militares en el frente “para mejorar los dispositivos”.

Rusia ha respondido “desplegando nuevas armas de interferencia electrónica”. Pero los drones equipados con programas de inteligencia artificial ofrecen una ventaja. Pueden llegar a su objetivo incluso si pierden contacto con el operador humano. Ante la interferencia de la señal, el programa “estabiliza el dron, que permanece orientado hacia el objetivo preseleccionado”. El dispositivo equipado con una bomba también puede golpear “incluso si el objetivo se mueve”.

No obstante, con los nuevos drones puede ocurrir lo mismo que con el resto del armamento enviado a Ucrania. Quizá nunca lleguen a su destino. “Podrían ser explotados por infames actores no estatales”, advierte el Washington Post. Una vez que se han desarrollado este tipo de programas, se pueden difundir y reutilizar en otros lugares casi sin cargo.

“Es realmente fácil para los actores no estatales obtener el programa de internet y reutilizarlo”. El viceprimer ministro ucraniano, Myjailo Fedorov, que supervisa el programa de drones, reconoce que esta tecnología representa “una amenaza para el futuro”.

Pero la supervivencia de Ucrania está por encima de todo lo demás, dice Fedorov.

(*) https://www.washingtonpost.com/world/2023/07/26/drones-ai-ukraine-war-innovation/

La Guerra de Ucrania sólo continua porque la OTAN tiene miedo al fracaso

La Guerra de Ucrania no va bien para Estados Unidos y la OTAN, pero no les queda otro remedio que continuarla. Si la guerra sigue, parece que aún tienen una oportunidad. Si paran ahora, estarán confesando su fracaso.

“El freno a la ofensiva de Ucrania pone a Biden en una posición política incómoda”, reconoce el Wall Street Journal (*). La estrategia de Occidente se está poniendo a prueba en Ucrania. Estados Unidos tiene que seguir proporcionando ayuda militar multimillonaria a Kiev para “comenzar negociaciones con Moscú desde una posición de fuerza”, dice el periódico.

“Obviamente, es más fácil brindar apoyo cuando las cosas van bien”, afirma John Herbst, antiguo embajador de Estados Unidos en Ucrania que trabaja para el grupo de expertos del Consejo Atlántico.

Herbst opina que a la Casa Blanca no le queda más remedio que seguir suministrando armas, porque cortar la ayuda a Ucrania y permitir una victoria rusa, aunque sea parcial, “sería un gran fracaso de la política exterior de Joe Biden, que incluso superaría la retirada de las tropas de Afganistán”.

Estados Unidos mantiene la esperanza de un avance de las tropas ucranianas o de que dentro de Rusia estallen protestas y disturbios. La pregunta principal, sin embargo, es si Estados Unidos y sus aliados tendrán la voluntad de continuar con su apoyo al gobierno de Kiev, o incluso ampliarlo, si la ofensiva del ejército ucraniano no avanza como se esperaba.

El Wall Street Journal cita a la viceprimera ministra canadiense, la nazi Chrystia Freeland, quien dice: “Mi principal preocupación sobre Ucrania somos nosotros mismos”.

En cuanto dejen de enviar armas, la guerra se acaba.

(*) https://www.wsj.com/articles/ ukraines-stalled-offensive-puts-biden-in-uneasy-political-position-6f686ab5

La ‘fase principal’ de la contraofensiva ucraniana es igual que la anterior

La noticia del New York Times sobre el inicio de la “fase principal” de la contraofensiva del ejército ucraniano dio a Putin el jueves la oportunidad de exponer el punto de vista de Rusia en medio de la cumbre con los países africanos que se celebra en San Petersburgo.

Todos los intentos del ejército ucraniano de relanzar su contraofensiva se han detenido y el enemigo ha sido empujado hacia atrás, sufriendo numerosas bajas, dijo. Durante el último ataque del ejército ucraniano, más de 200 soldados ucranianos murieron y las fuerzas rusas destruyeron al menos 26 tanques enemigos. Agregó que el 60 por cien del equipamiento militar del ejército ucraniano ya había sido destruido durante la reanudación de las hostilidades.

Según él, “el enemigo no tuvo éxito en ninguna de las direcciones de la batalla”. Puede tener algunos éxitos tácticos temporales… pero la situación en el frente no va a cambiar. Lo más probable es que termine de la misma manera que terminaron las fases anteriores de la guerra.

La llamada segunda fase de la contraofensiva de Kiev no es más que un truco propagandístico del New York Times para transmitir que Kiev todavía es capaz de llevar a cabo operaciones militares de cierta envergadura.

El punto clave es la central nuclear de Zaporiya, que conduce directamente a Crimea por la ruta más corta. Si el ejército ucraniano se apoderara de ella, podría simular una posible contaminación radiactiva de la región y exigir que Rusia retire sus tropas y desmilitarice la zona, supuestamente para proteger a Europa de una nube radiactiva.

El ejército ruso apenas se mueve de sus posiciones. Le basta con la superioridad aérea para triturar las sucesivas oleadas ucranianas en cuanto se acercan. Los medios occidentales señalan resignados que los resultados de la contraofensiva son muy poco relevantes.

Zelensky admite que el progreso ha sido “más lento de lo deseado” y el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, también ha tenido que reconocer que la contraofensiva ucraniana no estaba progresando tan rápido como esperaban.

En el otro bando, el Ministerio de Defensa ruso afirma que las tropas ucranianas lo siguen intentando, pero no logran avanzar. Según Shoigu, desde el inicio de la contraofensiva el 4 de junio, Rusia ha destruido 21 aviones enemigos, cinco helicópteros y unos 1.244 tanques, eliminando también a más de 26.000 militares ucranianos.

Putin dijo lo mismo en una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia la semana pasada: la contraofensiva ucraniana no estaba dando resultados y que el ejército de Kiev había sufrido bajas masivas, con “decenas de miles” de soldados muertos.

Ha comenzado la fase principal de la contraofensiva ucraniana

Según el New York Times, ha comenzado la fase principal de la controfensiva del ejército ucraniano. La dirección principal del ataque está al sur de Orejov, en la provincia de Zaporiya.

El ejército ucranianano ha destinado al combate a algunas de las nuevas unidades, preparadas específicamente para la contraofensiva y mantenidas en la reserva hasta este momento.

Desde el inicio de la contraofensiva los ucranianos habían llevado a cabo operaciones ofensivas en varios sectores del frente, en lo que parecía ser una búsqueda de vulnerabilidades en las defensas rusas, o bien maniobras engañosas destinadas a trasladar las reservas del ejército ruso fuera de la ubicación del ataque principal.

Los ucranianos se habían atascado, lo que el mando de Kiev ha reconocido en las últimas semanas, principalmente debido a los densos campos de minas y la falta de cobertura aérea.

Ahora el ejército ucraniano pretende romper las defensas rusas para avanzar hacia Tokmak y Melitopol, cerca del Mar de Azov, rompiendo en dos partes las fuerzas rusas.

El Ministerio ruso de Defensa informa de un “intento de ataque masivo de las fuerzas de tres batallones, reforzados por tanques” en el área. Por primera vez los ucranianos lograron romper la principal línea de defensa, que estaba defendida por las tropas del 58 ejército ruso.

Durante la ofensiva de ayer en Rabotino, en dirección a Orejov, mando militar ucraniano envió a la batalla al menos dos destacamentos de asalto, reforzados por dos compañías de tanques y vehículos blindados.

La contraofensiva ucraniana sigue un plan elaborado por la OTAN

El ministro de las Fuerzas Armadas de Reino Unido, James Heappey, ha negado que la contraofensiva ucraniana se haya estancado frente a las defensas rusas, incluidas las minas terrestres. “Ucrania está cumpliendo con nuestras expectativas en este momento”, ha reconocido (1).

Heappey admite que los aliados occidentales de Kiev ayudaron a planificar la contraofensiva: “En general, están llevando a cabo el plan que se elaboró ​​con nosotros, con los estadounidenses y otras partes durante el invierno”.

El ministro justificó la lentitud de la ofensiva del ejército ucraniano por la necesidad de ahorrar personal y equipo para un avance posterior, respondiendo a las críticas de un documento del Bundeswehr reconociendo que la contraofensiva ucraniana “no está saliendo según lo planeado”.

El gobierno ucraniano no sólo ha admitido que la contraofensiva avanza muy lentamente, sino que es “prácticamente imposible” lograr resultados rápidos.

Por su parte, Putin ha anunciado repetidamente el fracaso de la controfensiva. Las formaciones ucranianas han sufrido enormes pérdidas. “Nni los recursos que se han inyectado en el régimen de Kiev, ni el suministro de armas occidentales, ni el envío de miles de mercenarios y asesores extranjeros” para ayudar a romper las líneas del frente, han ayudado a Ucrania.

El 23 de julio, en una conversación con Lukashenko, dijo que la contraofensiva del ejército ucraniano había fracasado por completo.

(1) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2023/07/26/minister-james-heappey-ukraine-counter-offensive-succeeding/
(2) https://www.bild.de/bild-plus/politik/ausland/politik-ausland/geheim-papier-enthuellt-bundeswehr-kritisiert-erstmals-die-ukraine-armee-84802800.bild.html

La OTAN cambia su estrategia para seguir armando a Ucrania

Una buena parte del equipo militar enviado por la OTAN a Ucrania ha demostrado numerosas deficiencias en el campo de batalla. Además, hay otra parte que ha quedado averiada como consecuencia de los bombardeos rusos. Finalmente, como los arsenales están agotados, la OTAN ha cambiado de estrategia: en lugar de enviar más armas, van a reparar las que ya están sobre el terreno.

El equipo enviado a Ucrania en 17 meses de guerra necesita ser reparado, dice Politico, por lo que los aliados occidentales se están centrando en encontrar piezas de repuesto para el armamento y los vehículos dañados.

“Estamos instalando fábricas de reparación en Europa, estamos traduciendo manuales de reparación y manuales de funcionamiento”, dice el subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Mantenimiento de los Estados Unidos, William LaPlante.

Un grupo de apoyo para el mantenimiento en condiciones operativas de los equipos entregados a Ucrania incluye representantes de 22 países. Estados Unidos, Reino Unido y Polonia juegan un papel destacado. El equipo está supervisado por LaPlante.

Además, existe un Grupo de Contacto sobre la Defensa de Ucrania, que no solo se centra en enviar armas a Kiev, sino también en reponer las existencias de los arsenales de Estados Unidos y Europa. Este grupo está dirigido por el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin.

El equipo de LaPlante se reúne regularmente con el personal militar ucraniano. Durante las reuniones, discuten las piezas que necesitan para reparar los materiales que ya están sobre el terreno. El grupo ya ha ayudado a Ucrania a organizar compras y aprender a rastrear más de 4.000 líneas de suministro de piezas para equipos militares fabricados en diferentes países y ya entregados.

Otra tarea del equipo es la de traducir la documentación técnica para el funcionamiento y reparación de los equipos suministrados. Estados Unidos ya ha traducido al ucraniano más de 700 manuales técnicos de armas suministradas a Kiev. Funcionarios del Pentágono han entrevistado a fabricantes de armas de todo el mundo para obtener datos técnicos de estos sistemas.

LaPlante señala que desde el inicio de la contraofensiva ucraniana, ha aumentado la cantidad de equipos que requieren reparación. Sin embargo, el año pasado los occidentales crearon una infraestructura de reparación que permite a los talleres encontrar rápidamente las piezas necesarias y entregarlas desde cualquier lugar del mundo.

Las entregas de armas occidentales a Ucrania continúan creciendo. En la reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania a mediados de julio, la OTAN se centró en proporcionar vehículos y equipos para la remoción de minas. También se hace hincapié en los sistemas móviles de defensa aérea de corto alcance.

El nivel operativo del material enviado es muy importante para Ucrania. A diferencia de Ucrania, Rusia tiene arsenales ubicados en la retaguardia para traer cada vez más materiales a los campos de batalla y reparar los equipos dañados.

Por su parte, Ucrania tiene que enviar los equipos militares a talleres en Polonia o la República Checa.

Polonia concentra tropas a lo largo de la frontera con Bielorrusia

Ucrania está a punto de perder su guerra contra Rusia. El Pentágono ha publicado una serie de informes negativos, incluido uno del Jefe de Estado Mayor ucraniano, Valerii Zaluzhny, que intenta replantear la situación militar tras la fallida ofensiva.

Pero la solución no está en manos de Zaluzhny ni de ninguna marioneta ucraniana, sino de la OTAN. El recambio a Ucrania bien podría ser Polonia, que tiene pretextos mucho más convincentes para emprender una guerra contra Rusia, como Kaliningrado, el corredor de Suwalki, el Báltico, Bielorrusia, Wagner… Sin olvidar que, a diferencia de Ucrania, no necesita pedir su incorporación a la OTAN.

Polonia ha concentrado tropas a lo largo de la frontera con Bielorrusia. Los “asesores” extranjeros, incluidos los británicos, también están presentes como “técnicos” del ejército polaco, lo que podría ser intrpretado como un movimiento de la OTAN para rescatar a Ucrania atacando a Bielorrusia. De esa manera la OTAN obligaría a Rusia a dividir sus fuerzas.

Andrey Kartapolov, presidente del Comité de Defensa del Parlamento ruso, dijo: “Está claro que Wagner fue a Bielorrusia para entrenar a las fuerzas armadas bielorrusas. El corredor Suwalki existe. Si sucediera algo, necesitaríamos urgentemente este corredor de Suwalki. Una fuerza de ataque está lista para tomar este corredor en unas pocas horas”.

El corredor de Suwalki es una franja de tierra de 96 kilómetros que conecta el enclave ruso de Kaliningrado con Bielorrusia. Aunque Kaliningrado puede recibir apoyo por mar o aire, el puente terrestre es importante para garantizar las comunicaciones normales. Hay conexiones por carretera y ferrocarril. La franja de tierra se encuentra en territorio polaco por un lado y lituano por el otro.

El año pasado los lituanos bloquearon el tránsito a lo largo de esa ruta. Sólo levantaron el bloqueo cuando los rusos los amenazaran con tomar represalias.

El corredor es también un eslabón débil para la OTAN, ya que es la única conexión terrestre de la OTAN con los estados bálticos desde Polonia y Europa. La OTAN necesita el transporte terrestre, además del transporte aéreo, para apoyar a estos países.

El 6 de julio los rusos llevaron un Tu-214SR y dos cazas Su-30M a aguas internacionales cerca de Kaliningrado, y luego a Rusia. Fueron recibidos por los Typhoon británicos que llegaron desde Estonia para seguirlos. El Tu-214SR es conocido como el avión ruso del fin del mundo. Es una plataforma móvil de mando y control, con una gran carga útil de inteligencia múltiple.

El Tu-214SR probablemente estaba en el área informando sobre operaciones polacas y de la OTAN cerca de Bielorrusia y Kaliningrado. Los rusos otorgan una gran importancia estratégica a Kaliningrado y son sensibles a los acontecimientos que podrían amenazar el enclave.

En un mes Rusia fabrica tantas armas como a lo largo de todo el año pasado

Si bien las entregas de armas de los 30 países de la OTAN a Ucrania han aumentado considerablemente en los últimos meses, Rusia no pierde el pulso. Ayer anunció que cada mes fabrica tanta munición como a lo largo de todo el año pasado. Es un aviso a la OTAN, que lleva meses apostando por el agotamiento de sus capacidad armamentista.

“Desde principios de año, muchos tipos de armas y equipos militares especiales ya se están produciendo en proporciones mucho más altas que el año pasado”, reveló el viceprimer ministro de Defensa ruso, Denis Manturov.

«En cuanto a las municiones, ahora estamos alcanzando un nivel en el que las entregas de un mes superan los pedidos totales del año pasado», agregó Manturov, quien también es ministro de Industria.

Todas las empresas de defensa rusas, con algunas excepciones, logran producir estos volúmenes y cumplir con los plazos de producción.

El 23 de junio Prigojin reprochó al Ministerio de Defensa que no le estaba suministrando la munición que Wagner necesitaba, pero se trataba de una fantasmada para justificar la asonada posterior.

En el frente el ejército ruso ha aumentado la presión. El lunes los almacenes de granos ucranianos en el delta del Danubio fueron destruidos en un ataque con drones, mientras que un depósito de municiones ruso fue atacado en Jankoy, en la península de Crimea.

Los ataques rusos se han intensificado desde que el Kremlin suspendió su participación en el Acuerdo sobre los Cereales, y se dirigen principalmente contra la ciudad portuaria de Odesa.

Los países de la OTAN también han alcanzado sus máximos de gasto militar. A finales de abril proporcionaron a Ucrania 230 tanques de combate y 1.550 vehículos blindados para emprender la contraofensiva. Los rusos ya han destruida una tercera parte de esos equipos pesados.

Para darle a Ucrania todas las posibilidades de tener éxito, la OTAN también ha acelerado el paso, incluso suministrando municiones en racimo a través de Estados Unidos.

En mayo la Comisión Europea propuso un instrumento financiero para aumentar la capacidad de producción de municiones a un millón de proyectiles por año para reponer sus arsenales y ayudar a Ucrania.

La ayuda militar también está aumentando. A mediados de mayo el gobierno alemán anunció que preparaba un nuevo plan de ayuda militar a Ucrania por valor de 2.700 millones de euros, que incluía la entrega de numerosos tanques, vehículos blindados y sistemas de defensa antiaérea. La dotación es casi equivalente a la de Estados Unidos que anunció un nuevo tramo de ayuda militar que se refiere principalmente a equipos de defensa antiaérea, en forma de varios pedidos a la industria de defensa, de unos 2.000 millones de dólares.

Primer país suministrador de Ucrania, Estados Unidos ha entregado o prometido más de 39.700 millones de dólares en armamento diverso a Ucrania desde el inicio de la ofensiva rusa el 24 de febrero del año pasado.

Ucrania y Georgia están al borde de la ruptura de relaciones diplomáticas

Ucrania ha expulsado al embajador de Georgia. Es un caso que no tiene precedentes en la relaciones diplomática, dijo el ministro de Justicia de Georgia, Rati Bregadze.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano sugirió al embajador de Georgia, Giorgi Zakarashvili, que abandonara el país en el plazo de 48 horas y el 6 de julio regresó a su país.

“Con respecto a las declaraciones del presidente ucraniano y el posterior llamamiento del embajador georgiano para salir de Ucrania y venir a Georgia, este es un acto desconocido en la práctica diplomática hasta entonces, nada de esto sucede y prácticamente no hay ejemplos”, dijo Bregadze.

El ministro de Justicia dijo que es absolutamente inaudito que a una persona que se mantuvo tan valientemente con el pueblo ucraniano, arriesgando su vida, se le pida que abandone Ucrania.

Estados Unidos siempre supo que a Ucrania no le bastaba con entrar en la OTAN para derrotar a Rusia en el campo de batalla. Contaban con abrir un segundo frente en el Cáucaso y para ello han estado presionando a Georgia, que ya había entrado en guerra con Rusia en 2008 por Osetia del norte.

Pero las relaciones entre Ucrania y Georgia nunca han sido buenas, hasta el punto de que Kiev no ha nombrado embajador en Georgia. El último fue Igor Dolgov, que abandonó su cargo en junio del año pasado.

El gobierno de Kiev acusa a Georgia de no imponer sanciones a Rusia y, además, de ayudar a Rusia a eludir las que le impone occidente. No se le ha ocurrido mejor idea que sancionar a empresas y ciudadanos y georgianos por su cuenta y riersgo, entre ellos a familiares de ministos y altos cargos de Tblisi.

Por su parte, Georgia tiene la intención de hacer lo mismo con Ucrania: imponer sanciones.

El niño mimado del imperialismo

El embajador de Georgia en Kiev se ha trasladado a Georgia, oficialmente, por encargo de Ucrania con una misión insólita: realizar una consulta sobre Mijail Saakashvili, el mafioso que cumple condena en una cárcel de Georgia y aparece en la foto de portada.

Saakashvili es el antiguo presidente georgiano, el niño mimado de los imperialistas entre los nuevos países surgidos del desmantelamiento de la URSS. En el Cáucaso buscaban una cuña, tanto contra Rusia como contra Irán y en 2008 Saakashvili se prestó a ello. Por encargo de Estados Unidos desató la guerra contra Rusia. Entonces ejerció de Zelensky, con el mismo resultado.

Georgia no sólo perdió la guerra sino que Saakashvili acabó con el rabo entre las piernas. En 2013 era un personaje amortizado. Abandonó la Presidencia e inmediatamente tuvo que abandonar el país para evitar la cárcel. La mayoría de sus propiedades fueron incautadas.

Se trasladó a Ucrania tras el Golpe de Estado fascista. Se convirtió en un peón del nuevo presidente golpista Petro Poroshenko, que le nombró gobernador de Odessa, permaneciendo en el cargo de 2015 a 2016. Hizo lo mismo que en su país: saquear las propiedades públicas, e incluso las privadas. Tanto en Georgia como en Ucrania, su latrocinio está a la altura de su belicismo antirruso.

En Ucrania siempre tuvo el apoyo del partido nazi Svoboda y del Batallón Azov, pero se acabó enfrentando a Poroshenko. En 2017 le despojaron de la nacionalidad ucraniana y luego le detuvieron en Kiev. Como aún tenía buenos padrinos entre los golpistas, en lugar de extraditarle a Georgia para cumplir una condena a tres años de prisión, le deportaron a Polonia.

La condena de Saakashvili no deja lugar a dudas: durante su presidencia, el Ministerio del Interior había encubierto el asesinato de un banquero. Pero también tenía otras acusaciones por malversación de fondos y abuso de poder en la dispersión violenta de las protestas populares de 2007.

Los crímenes de Saakashvili en Ucrania no eran menos graves. En diciembre de 2017 grabaron con cámara oculta a uno de sus sicarios en Kiev, Severion Dangadze, aceptando cientos de miles de dólares y euros en efectivo del enviado de un empresario exiliado acusado por la policía ucraniana de formar parte de una banda criminal vinculada al depuesto presidente Yanukovych.

Escapó dos veces de ser detenido por la policía, pasó un fin de semana en la cárcel y luego un tribunal le mantuvo confinado.

A pesar de sus crímenes, al año soguiente el gobierno golpista ucraniano no le encarceló ni le entregó tampoco a Georgia. Ahora Zelensky procede de la misma manera. Se olvida de sus crímenes y le utiliza como arma arrojadiza contra Georgia. A principios de este mes Zelensky acusó a Rusia de utilizar al gobierno de Georgia para asesinar a Saakashvili.

La realidad es muy diferente. Zelensky quiere encubrir los preparativos para un Golpe de Estado en Tblisi que acabe con el gobierno actual y en el cual participa activamente el gobierno de Kiev.

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