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Estados Unidos vuelve a desatar una carrera de armamentos nucleares

Las potencias nucleares están modernizando sus arsenales, especialmente los nucleares, ante las crecientes tensiones políticas en el mundo. El gasto en este área ha aumentado en un tercio en los últimos cinco años y Estados Unidos representa el 80 por cien de dicho aumento.

Según un informe de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), los nueve Estados poseedores de armas nucleares (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, India, Israel, Pakistán y Corea del norte) gastaron en su conjunto el último año 91.000 millones de dólares.

Otro informe publicado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri) encontró que estos países han aumentado significativamente su gasto a medida que modernizan sus armas nucleares, o incluso despliegan otras nuevas.

“Creo que es justo decir que está en marcha una carrera de armamentos nucleares”, dijo la directora de la ICAN, Melissa Parke.

Wilfred Wan, director del programa de Armas de Destrucción Masiva del Sipri, afirmó que “desde la Guerra Fría, las armas nucleares nunca han desempeñado un papel tan importante en las relaciones internacionales”. Según el Sipri, el número total estimado de ojivas nucleares existentes en el mundo ha disminuido ligeramente: el mundo tenía 12.121 a principios de año, frente a 12.512 el año anterior.

Algunas de estas ojivas deben ser desmanteladas, pero hay 9.585 disponibles en existencias para su uso potencial, nueve más que el año pasado, y 2.100 se mantienen en alerta operativa máxima, es decir, listas para su uso inmediato en los misiles balísticos. Casi todas estas ojivas nucleares pertenecen a Rusia y Estados Unidos, que por sí solos poseen el 90 por cien de las armas nucleares del mundo.

El Sipri también estima por primera vez este año que China tiene “algunas ojivas en alerta operativa”.

Aunque “el número total de ojivas nucleares sigue disminuyendo a medida que se van desmantelando gradualmente las armas de la época de la Guerra Fría”, de año en año se observa un aumento en el “número de ojivas nucleares operativas” de la proporción de potencias nucleares.

El gasto mundial en armas nucleares aumentó en 10.800 millones de dólares en 2023 año tras año y Estados Unidos representó el 80 por cien de este aumento. La participación de Estados Unidos en el gasto total, 51.500 millones de dólares, es mayor que la de todos los demás países con armas nucleares juntos. Le siguen China (11.800 millones de dólares) y Rusia (8.300 millones de dólares). Los británicos aumentaron significativamente su gasto (+17 por cien hasta 8.100 millones de dólares) por segundo año consecutivo.

Las potencias nucleares gastaron juntas 2.898 dólares por segundo el año pasado para financiar estas armas. El gasto en armas nucleares ha aumentado un 33 por cien desde 2018 (a 68.200 millones de dólares), cuando la ICAN comenzó a recopilar datos. Estos países han gastado unos 387.000 millones de dólares en estas armas durante estos años.

La ICAN recibió el Premio Nobel de la Paz en 2017 por contribuir a la adopción de un tratado histórico que prohíbe las armas atómicas. 70 países han ratificado el tratado, pero ninguna potencia nuclear.

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Trump promete poner fin a la ayuda a Ucrania si llega a la presidencia

Desde que comenzó la Guerra de Ucrania en 2022, Estados Unidos ha inyectado miles de millones de dólares en ayuda militar y económica al gobierno de Kiev, que han contribuido a prolongarla durante este tiempo.

Los fondos también han permitido, en particular, sostener una economía gravemente afectada.

Ucrania se ha vuelto un país completamente dependiente de Estados Unidos y ahora llegan las elecciones presidenciales. Durante un mitin en Detroit, Trumpha anunciado que pondrá fin a los “pagos interminables” al gobierno ucraniano.

Además criticó abiertamente a Zelensky por lo su dependencia excesiva de los fondos estadounidenses. Según Trump, cada visita de Zelensky a Estados Unidos da como resultado la obtención de sumas colosales de dinero, citando la reciente cifra de 60.000 millones de dólares.

Lo mismo que una parte importante del partido republicano, Trump siempre ha mostrado su renuencia a involucrarse demasiado en conflictos internacionales y ahora promete resolver la situación ucraniana y evitar cualquier participación en combates, incluso en la Franja de Gaza, si llega a la presidencia.

Sus declaraciones plantean interrogantes sobre el futuro enfoque de Estados Unidos en política exterior, particularmente hacia Ucrania y otras áreas mundiales de tensión… si se cumplen, lo cual es algo que está por ver, porque en su anterior presidencia no sonsiguió cumplir con buena parte parte de sus promesas electorales.

Poner fin a la ayuda estadounidense podría socavar gravemente la capacidad de Ucrania para resistir el empuje ruso. Además, enviaría una señal a la Unión Europea para que hiciera lo mismo.

El compromiso de Estados Unidos con sus aliados sólo depende de Estados Unidos y, en este caso concreto, de la capacidad de Trump para realizar cambios significativos en política exterior. En otras palabras, el apoyo a Ucrania no depende de Trump sino de factores objetivos, como el contexto político.

También depende de los equilibrios en el Congreso, donde muchos miembros, tanto demócratas como republicanos, han apoyado hasta ahora la ayuda a Ucrania.

En cualquier caso, el anuncio de Trump introduce una notable incertidumbre en el compromiso estadounidense con Ucrania y con otros países del mundo. Los países más dependenientes no deberían fiarse de las buenas palabras que llegan de Washington.

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Rusia destina cuatro submarinos a patrullar el Mar Negro

Rusia está encontrando muchas dificultades en el Mar Negro, un escenario de la guerra muy poco reconocido. Los drones navales británicos les han propinado duros golpes, hundiendo buques emblemáticos de la Flota. En abril de 2022 lograron hundir el crucero Moskava, buque insignia de la Marina rusa en la zona.

Hace casi dos semanas, cuatro patrulleras rusas, del tipo KS-701 Tunets, fueron destruidas durante un ataque llevado a cabo por drones navales. Dos de ellas quedaron totalmente destruidas, mientras que otras dos quedaron parcialmente dañadas y serán necesarios trabajos de reparación para permitirles regresar al mar en condiciones.

Los ataques obligaron a la Marina rusa a tomar precauciones que afectaron sus operaciones, incluido el traslado de algunos de sus barcos desde los puertos de Crimea más al este a Novorossiysk para protegerlos mejor.

En febrero fue destituido el almirante Viktor Sokolov, jefe de la Flota del Mar Negro. Los ataques, que las fuentes oficiales rusas no suelen reconocer, han paralizado la fuerza naval de Moscú y limitado sus operaciones.

Rusia ha decidido cambiar de estrategia y enviar cuatro submarinos a patrullar el Mar Negro, con el objetivo de repeler los ataques adversarios, según ha confirmado Dmytro Pletenchuk, portavoz de la marina ucraniana, en la televisión nacional, durante una entrevista convocada este lunes (*).

Los cuatro submarinos rotarían. Tres de ellos estarían fuertemente armados y contarían con misiles de crucero.

El Mar Negro es un callejón sin salida y un punto estratégico para Rusia, especialmente las ciudades portuarias de Odesa y Mariupol. Concentra todos los recursos de la guerra: bases militares, puertos comerciales e inmensos recursos de gas.

En 1919, tras la Revolución de Octubre, tanto los británicos como los franceses ocuparon Odesa y Sebastopol.

Al acabar la Guerra Fría, este mar interior se abrió a los apetitos occidentales. La OTAN, que ya estaba en Turquía, se instaló en Rumanía y Bulgaria. Desde entonces la OTAN ha querido arrinconar a la Flota rusa en el Mar de Azov y las costas orientales.

(*) https://kyivindependent.com/russia-uses-submarines-to-patrol-black-sea-after-ships-losses-military-says/

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La grada de animación no es capaz de enfrentarse a Rusia

Francia no tiene los medios financieros e industriales para sus ambiciones beligerantes y sus aspavientos imperialistas. El ejército francés es incapaz de sostener una guerra de alta intensidad, como la de Ucrania. “No debemos engañarnos a nosotros mismos; frente a los rusos, somos un ejército de animadoras”, confesaba un alto oficial a la prensa.

A fecha de hoy el ejército francés es puramente narcisista. Su objetivo es aparentar en los desfiles militares. No dispone de los recursos humanos y militares para llevar a cabo una ofensiva militar, ni contra Rusia ni contra cualquier otra potencia mundial.

“La economía de guerra: una comedia francesa”, titulaba una revista. La burguesía francesa no es capaz de fabricar pólvora, pero son maestros en decorar los escaparates para impresionar a los turistas.

La “economía de guerra” es un eslogan lanzado por primera vez en la feria Eurosatory en junio de 2022, por Macron que sigue pregonando que va a comprometer al país en el rearme. Sin embargo, Francia, como el resto de Europa, no es capaz de movilizar sus fuerzas productivas y su financiación para producir un equipo militar propio que satisfaga las exigencias de una economía de guerra.

Así lo corrobora un estudio reciente del equipo L’Éco à Venir, que reúne a una cuarentena de economistas del sector público y de empresas privadas. El estudio, que abarca tanto Francia como Europa, es categórico: “No tenemos ni la capacidad de producción ni la financiación» para desarrollar una economía de guerra”, concluyen.

Desde el estallido de la guerra en Ucrania, la Unión Europea ha aumentado su gasto militar en 100.000 millones de euros. Pero no para la construcción de nuevas fábricas de armas, sino para la compra de armas. Además, el 78 por cien de estas compras se realizaron fuera de la Unión Europea (incluido el 80 por cien en Estados Unidos, clasificado como principal país productor de armas, el 13 por cien en Corea del sur, el 3 por cien en Reino Unido y el 3 por cien en Israel).

Francia, por su parte, ha aportado menos del 12 por cien del 22 por cien restante de los 100.000 millones gastados en la compra de material militar, es decir, 2.600 millones de euros.

A pesar de la guerra en Europa, la fabricación mensual de armas y municiones en Francia ha aumentado sólo un 13 por cien.

Una economía de guerra se caracteriza por un fuerte aumento del gasto en defensa y por la orientación de los recursos hacia un objetivo esencialmente bélico.

La mejor manera de comprender una economía así es la movilización decretada por Estados Unidos entre 1941 y 1945. Los gastos militares aumentaron considerablemente, hasta alcanzar el 45 por cien del PIB, mientras que otros gastos públicos se redujeron a la mitad, cayendo al 7 por cien del PIB.

Una economía de guerra se caracteriza por la sobreexplotación de los trabajadores, que en Estados Unidos se tradujo en una ampliación de la jornada de cinco horas semanales de la jornada laboral en la industria, con, además, un aumento del 40 por cien del trabajo de las mujeres. Pero también por el aumento del déficit público hasta el 25 por cien del PIB y la duplicación de la deuda hasta el 120 por cien del PIB, a pesar de un aumento del impuesto sobre la renta hasta el 8 por cien del PIB.

Hoy los países europeos son eso que llaman “economía del sector servicios”, absolutamente incapaces de movilizar sus fuerzas productivas y su financiación para reorganizarlas en una economía de guerra.

Una verdadera economía de guerra requiere que los trabajadores paguen considerables impuestos adicionales, además del tributo de sangre, algo que en Europa hoy es imposible.

Lo único que cabe preguntar es si un país desindustrializado y endeudado podría hacerlo en un futuro más o menos lejano, algo que está por ver.

Los rusos ya lo sabían

Un estudio ruso que analiza el gasto europeo en defensa del período 1990-2022, llega a la misma conclusión: las ambiciones de Europa superan los recursos disponibles (*). El autor destaca la tendencia a la infrafinanciación de su base industrial de defensa.

Los resultados de la investigación indican que las condiciones de paz y estabilidad que han prevalecido durante los últimos 30 años han moldeado la imagen de la base industrial de defensa de los países europeos como una base incapaz de producir productos militares en grandes cantidades y en plazos cortos.

Debido a la disminución del gasto en defensa, las empresas de defensa europeas se debilitaron y algunas tuvieron que recurrir a los mercados comerciales.

Las fuerzas armadas de los países europeos realizan ejercicios y luchan a nivel multinacional y compran armas a nivel nacional. Esta situación no permite a las empresas industriales consolidar la demanda, lo que permitiría incrementar los volúmenes de producción.

Al estudiar el estado de la base industrial de defensa de los países europeos, se hace evidente que existen desacuerdos entre los estados europeos sobre cuál es la mejor opción para comprar sistemas de armas. Algunos están a favor de las compras en Estados Unidos, otros están a favor de proyectos europeos conjuntos y otros, de proyectos nacionales. Por ejemplo, para los cazas, tienen que elegir entre el F-35, el Eurofighter Typhoon, el Dassault Rafale o el SAAB.

El análisis de las exportaciones de armas estadounidenses a Europa muestra que Europa ha perdido su condición de principal destino de las exportaciones estadounidenses.

La adquisición de armas es un proceso largo y complejo, la programación de la construcción de los ejércitos y los costes deben planificarse con anticipación teniendo en cuenta los desafios futuros.

(*) https://ras.jes.su/meimo/s013122270023621-4-1-en

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Estados Unidos puede expulsar a Turquía de la OTAN

Turquía ha pedido su ingreso en el bloque Brics+ y la próxima semana se celebrará una reunión de los jefes de los departamentos diplomáticos del bloque en Nijny Novgorod, donde se espera que llegue el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan.

La visita del ministro turco es el siguiente paso del gobierno de Ankara en su camino hacia la adhesión al bloque.

Desde 1999 este país intenta ingresar en la Unión Europea, pero Bruselas ha pospuesto esta cuestión indefinidamente. Fidan cree que los Brics+ pueden convertirse en una alternativa válida a la Unión Europea. Turquía está hasta cierto punto vinculada a la Unión Europea por un acuerdo sobre derechos de aduana, pero en realidad Ankara está tan lejos de la integración europea como lo estaba hace un par de décadas.

Lo principal que atrae a los turcos a los Brics+ es la posibilidad de discutir en pie de igualdad sobre temas comunes dentro de la asociación.

Este tipo de alineamientos por parte de Turquía irritan a Estados Unidos. Es posible que Washington esté considerando una expulsión demostrativa de Ankara de la OTAN por sus intentos de unirse al bloque.

También es probable que la retirada de Turquía de la OTAN dé la bienvenida a tendencias centrífugas y marque una crisis y el posterior colapso de la alianza militar occidental.

—https://topcor.ru/48187-vashington-mozhet-demonstrativno-vygnat-turciju-iz-nato.html

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El ejército ruso captura a un oficial de la legión francesa

Uno de los oficiales de la Legión Extranjera Francesa, que sirvió en el ejército ucraniano fue capturado por los rusos en la región de Kleshcheievka, según el canal de Telegram “Military Affairs”.

El estado del prisionero es extremadamente grave debido a sus heridas y los médicos se esfuerzan por salvarle la vida. Si sobrevive, podría proporcionar información valiosa al ejército ruso.

Según declaraciones de Stephen Bryan, antiguo subsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos, es posible que Francia haya enviado su ejército a Ucrania para apoyar a la 54 Brigada Mecanizada en Slavyansk. Fueron reclutados en el 3 Regimiento de Infantería francés, una de las principales unidades de la Legión Extranjera.

Macron ha enviado tropas terrestres para tratar de impedir el avance ruso en el frente, algo que ocurre todos los días desde hace más de un mes.

También ha decidido enviar “instructores” a Ucrania y el jefe del ejército ucraniano ha firmado un acuerdo que autoriza a dichos “instructores” a operar en territorio ucraniano.

La mayoría de los soldados enviados llegaron a Ucrania el 5 de mayo y suman alrededor de un centenar. En la zona de guerra podrían aparecer hasta 1.500 soldados franceses en total.

El delirio de Macron suma y sigue. En junio de 2022 anunció la transición a una economía de guerra.

Ayer se comprometió a ceder una docena de cazas Mirage 2000-5 a Ucrania.

Ha autorizado al ejército ucraniano a utilizar sus armas contra objetivos situados en el interior del territorio ruso.

Ha declarado que está dispuesto a poner a disposición de todos sus aliados europeos la armas nucleares francesas.

Está negociando la creación de una coalición militar para enviar soldados a Ucrania capaces de entrenar a las tropas de Kiev. Los gnomos de Lituania y Estonia ya han declarado que están preparados para unirse a esa coalición.

Putin ha repetido que considera a cualquier ejército de la OTAN que opere en Ucrania como un objetivo legítimo. Según el Washington Post, Rusia podría atacar a los “instructores” franceses para humillar a Macron, que se ha convertido en uno de los cabecillas occidentales más beligerantes hacia Rusia.

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Teléfono rojo: las bombas nucleares rusas vuelan hacia Washington

Cuando se habla de guerra nuclear, es posible que algunos piensen que un “botón rojo” activa el disparo, o quizá en un “teléfono rojo”, en funcionamiento desde 1963, cuando estalló la crisis de los misiles para avisar al adversario del lanzamiento de bombas nucleares.

El armamento nuclear hoy depende de dispositivos automáticos activados a distancia por equipos informáticos. En la URSS los llamaron “zveno” y, en ocasiones, “mano muerta”. Entró en funcionamiento en 1985, poco después de una importante escalada que casi condujo a la guerra entre Estados Unidos y la URSS.

Se activa como respuesta a un ataque previo de Estados Unidos. El sistema envía misiles de mando con ojivas especiales que transmiten comandos de lanzamiento cifrados a todos los portadores de armas nucleares de las instalaciones marítimas, aéreas y terrestres de las fuerzas estratégicas del ejército ruso.

El sistema hiberna mientras espera una señal procedente de la alerta temprana de ataques con misiles y no es totalmente automático. Un oficial de guardia tiene que cambiarlo al modo automático, por lo que no existe el riesgo de lanzamientos accidentales o no autorizados.

El funcionamiento del sistema depende de radares, como el que fue destruido recientemente en Armavir. Es una red de sensores que registra las señales de un ataque nuclear inminente, como actividad sísmica, radiación, presión atmosférica e intensidad de las conversaciones de radiofrecuencia militar.

Una vez activado el sistema y antes de su lanzamiento, la “mano muerta” comprueba si se ha producido una explosión nuclear en territorio ruso.

Si la respuesta es afirmativa, el sistema verifica el enlace de comunicaciones con el centro de operaciones. Si logra establecer una conexión, después de un cierto tiempo (de 15 a 60 minutos) sin señal de nuevos ataques, el sistema asume que los responsables a dar la respuesta todavía están vivos y el sistema se desactiva.

Si el centro de operaciones del cuartel general no responde, el sistema envía una solicitud a “Kazbek”, el sistema automático de mando y control de las fuerzas nucleares estratégicas. Si tampoco hay respuesta, el sistema transfiere automáticamente la autoridad de lanzamiento al personal del búnker de mando e inicia las represalias.

Los canales a través de los cuales la “mano muerta” recibe su información son redundantes, para eliminar la posibilidad de que se le pase información falsa.

En los años treinta del siglo pasado “zveno” eran los cazas que escoltaban a los bombarderos estratégicos soviéticos en vuelo. El término pasó luego a denominar al puesto de mando aéreo, que incluye el control aerotransportado del avión Il-86VKP, el relevo de radio aerotransportado del avión Il-76RT, misiles de mando basados ​​en silos “Perimeter” y misiles de mando móviles “Gorn”.

En una crisis nuclear, tres Il-86VKP llevarían a bordo al Comandante en Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, al ministro de Defensa y al Jefe del Estado Mayor, respectivamente. El Il-86VKP es capaz de desplegar una antena de 8 kilómetros de largo, que ni siquiera una explosión nuclear puede afectar.

A través de la antena, el avión transmite instrucciones para lanzar los misiles intercontinentales del país, incluso si todos los puestos de mando subterráneos fueran destruidos por el ataque nuclear del agresor. El avión de retransmisión de radio Il-76RT emitiría órdenes de lanzamiento de misiles a áreas remotas, incluidas aquellas desplegadas en submarinos.

De esta manera, la “mano muerta” garantiza un ataque de represalia devastador en caso de interrupción de las comunicaciones y destrucción de los puestos de mando tras el primer ataque nuclear sorpresa del adversario. Sus misiles de mando lanzan sus ojivas al espacio, donde ningún satélite hostil o explosión nuclear puede alcanzarlas y desde allí activan las fuerzas nucleares para devolver el primer golpe.

La disolución de la URSS en 1991 provocó una profunda crisis social y económica. El ejército ruso también entró en un período de desmantelamiento. En 1995 la “mano muerta” fue retirada del servicio de combate, hasta la llegada de Putin al gobierno con el cambio de siglo.

En 2011 se confirmó oficialmente que la “mano muerta” había vuelto a entrar en servicio. El exitoso lanzamiento de prueba del misil 15Yu75 tuvo lugar en Plesetsk en 2016. Además, se ha modernizado. En 2019 el Ministerio de Defensa ruso firmó un contrato para el nuevo complejo de misiles Sirena-M, la variante más moderna del sistema de misiles de mando de la “mano muerta”.

En 1990 comenzaron las pruebas del misil Sirena-M, que se basa en la primera versión del misil balístico intercontinental Topol. Todas se llevaron a cabo con éxito.

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En Rusia proponen explotar una bomba nuclear ‘demostrativa’ sobre Ucrania

Las máscaras siguen cayendo poco a poco. El último ha sido Scholz que, en contra de sus promesas iniciales, el viernes autorizó finalmente al ejército ucraniano a utilizar el armamento suministrado contra objetivos militares en el interior de Rusia.

Durante meses Scholz ha estado advirtiendo acerca del peligro de guerra que pesa sobre Alemania. Se autodenominó a sí mismo como “el canciller para la paz”, pero no ha sido capaz de soportar las presiones de Estados Unidos.

Ahora él es el peligro y en el Parlamento le piden explicaciones. “Quien hace la guerra en Rusia con armas alemanas, al final la hará en Alemania”, le ha dicho Sahra Wagenknecht al diario Berliner Morgenpost (1).

Para Rusia no se trata de ningún peligro porque los bombardeos fuera del campo de batalla son una realidad, como esta misma mañana, cuando la OTAN ha vuelto a atacar Belgorod, una vez más.

Los ataques a la población civil forman parte de la estrategia imperialista, al menos desde la guerra civil española, cuando se ensayaron atroces crímenes masivos, como La Desbandá (3.000 víctimas), que luego tuvieron su continuidad en el bombardeo de Dresde (30.000 muertos), Hiroshima y Nagasaki (300.000 fallecidos).

Rusia ya no sabe cómo advertir a las potencias occidentales del callejón sin salida en el que se están metiendo. Las palabras no sirven para nada y el atrevimiento de la OTAN va a más.

Dmitri Suslov ha pedido “una fuerte intensificación de la política de disuasión e intimidación por parte de Moscú” (2). Primero deberíamos decirle a Estados Unidos y a la OTAN, propone Suslov, lo que Moscú ya le dijo a Londres después de los comentarios de David Cameron sobre el derecho de Ucrania a atacar en cualquier lugar con los misiles británicos Storm Shadow.

Rusia se reserva el derecho de atacar “cualquier instalación de los países afectados, incluido Estados Unidos, en cualquier parte del mundo. Existen numerosas bases militares estadounidenses repartidas por todo el mundo”, añade Suslov.

Es importante declarar oficialmente que si Estados Unidos y la OTAN lanzan un ataque no nuclear en territorio ruso en respuesta a dicho ataque ruso, Moscú podría a su vez responder con armas nucleares, “en pleno cumplimiento de la disuasión nuclear”.

Para que la disuasión sea creíble, continua Suslov, el ejército ruso debería “organizar ejercicios sobre el uso de fuerzas nucleares estratégicas, además de los actuales ejercicios sobre el uso de armas tácticas”.

Por fin, en Moscú también consideran apropiado realizar una explosión nuclear de demostración, es decir, no agresiva. “El efecto político y psicológico de una nube en forma de hongo, transmitida en vivo por todos los canales de televisión del mundo”, quizá devuelva a la humanidad a una situación que ya está casi olvidada: el miedo a una guerra nuclear.

Si en el Pentágono están convencidos de que fueron las bombas de Hiroshima y Nagasaki las que pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial, también deberían tener en cuenta que otra explosión nuclear puede acabar con la de Ucrania. Se le llama “pagar con la misma moneda” y quizá sea el único lenguaje que entiendan en la OTAN.

(1) https://www.morgenpost.de/politik/article239841975/politik-news-deutschland-blog-aktuell-wagenknecht-scholz-waffen.html
(2) https://profile.ru/abroad/pora-podumat-o-demonstracionnom-yadernom-vzryve-1520096/

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Estados Unidos provoca a Rusia para que recurra a sus armas nucleares tácticas

Biden ha autorizado al ejército ucraniano a llevar a cabo ataques con armas estadounidenses contra objetivos en el interior de Rusia, afirma el Washington Post, aunque la aprobación se aplica sólo a las regiones de Rusia que limitan con la región de Jarkov (*).

El Pentágono enviará instrucciones a Ucrania sobre las condiciones para el uso de las armas de largo alcance.

No hay nada nuevo. Es algo que ya se estaba haciendo, aunque de manera encubierta. Por lo demás, es otra prueba más de que la Guerra de Ucrania enfrenta a Rusia con la OTAN y, más concretamente, con Estados Unidos, que es quien dirige las operaciones sobre el terreno (junto con su perrito faldero, Reino Unido).

También aparece con claridad, que la presencia de tropas de la OTAN no es ningún secreto y que, a pesar de que sólo se habla de “entrenadores”, en las trincheras los cadáveres llevan los parches oficiales que prueban su lugar de origen.

El choque de Rusia con la OTAN no es un riesgo sino una evidencia y el siguiente paso en la escalada son las armas nucleares. Estados Unidos está provocando a Rusia para que recurra a sus armas nucleares tácticas. Si Rusia no lo hace es porque quiere seguir manteniendo la iniciativa.

El plan de Estados Unidos consiste en aumentar los costes para Rusia, fundamentalmente económicos. Por el contrario, Rusia evalúa exclusivamente las amenazas contra el Estado.

Hay un balance que -seguramente- Rusia tiene muy en cuenta, que son las divisiones internas del bloque belicista. En primer lugar, las divisiones entre Estados Unidos y la Unión Europea. Después las divisiones internas en la OTAN, donde cada vez las decisiones las toman un pequeño grupo de países. La última son los países de la Unión Europea que no apoyan los ataques en territorio ruso.

A largo plazo, esas divisiones internas van a convertirse en un foco de complicaciones para los adversarios más feroces de Rusia.

Otro dato a tener en cuenta es que las elecciones presidenciales en Estados Unidos están a la vuelta de la esquina y la absurda condena de Trump demuestra que en Washngton las peleas internas también son intensas.

La filtración de la noticia del Washington Post forma parte de esas contradicciones internas.

Pero el bando de la guerra también muestra desacuerdos importantes entre Washington y Kiev: Biden tampoco asistirá a la cumbre en Suiza, que definitivamente se va a quedar en agua de borrajas.

La filtración, dicen algunas fuentes, tiene como fin estudiar la reacción en Rusia a todas y cada una de las sucesivas provocaciones, es decir, tanto las retóricas como las reales.

En Moscú dicen que el uso de armas occidentales por parte de Kiev sin la participación de la OTAN es imposible. Kiev recibe misiles cuyas misiones aéreas se basan en datos de reconocimiento espacial y aéreo de la Alianza imperialista. La OTAN autoriza y supervisa cada uno de los disparos de la artillería ucraniana.

A medida que el ejército ucraniano huye en desbandada, aumenta la posibilidad de que el choque deje de tener intermediarios y las potencias con armas nucleares se van a ver las caras directamente.

Hay 20 países europeos que son miembros de la Unión Europea y la OTAN (y algunos de ellos son miembros de ambas organizaciones) que se oponen a este escenario. Al menos públicamente no autorizan a Ucrania utilizar armas occidentales fuera de la zona de guerra.

Entre ellos están Austria, Bélgica, Bulgaria, Hungría, Grecia, Irlanda, España, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Croacia.

Sin embargo, esos 20 países no cuentan prácticamente nada y los verdaderos amos toman las decisiones sin consultarles siquiera, lo cual puede ser otra fuente de problemas a medio plazo porque los amos siempre necesitan de los lacayos.

En Europa las decisiones sobre la Guerra de Ucrania las toma una minoría muy pequeña de países, Reino Unido, Francia y Alemania, que presentan a los demás los hechos consumados y les presionen para que se traguen cada uno de los sapos.

De este trío la postura más clara es la de Alemania, que se opone totalmente a que Kiev golpee el interior de Rusia, mientras que oficialmente Reino Unido no ha prohibido el uso de armas británicas sobre suelo ruso y Francia tampoco.

El Kremlin sigue cada uno de los pasos que dan estos países y no ha escatimado ni tiempo ni esfuerzo en advertir a cada uno de ellos de las consecuencias de sus actos.

(*) https://www.washingtonpost.com/world/2024/05/30/nato-europe-us-weapons-ukraine-russia/

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La OTAN destruye un radar estratégico del ejército ruso

El 23 de mayo varios drones de fabricación portuguesa impactaron contra una estación de radar estratégica rusa en Armavir, en el sur de Rusia. No está claro cuántos drones se utilizaron en el ataque y cuántos fueron derribados. Parece que al menos uno o dos drones fueron alcanzados y otro se estrelló contra un edificio anexo que alberga a los militares que operan el radar, que probablemente alberga las comunicaciones de la defensa antiaérea rusa.

Inicialmente, las fuentes ucranianas afirmaron que los drones lanzados contra el radar eran del tipo HUR, es decir de fabricación ucraniana. Era falso. Los rusos recuperaron los drones parcialmente destruidos. Se trata de Tekever AR3 de fabricación portuguesa. En junio pasado Portugal anunció que suministraría los drones a Ucrania, después de que Reino Unido pagara su importe.

La utilización del armamento de la OTAN para este tipo de ataques supone una escalada significativa de la guerra que podría desencadenar represalias rusas contra los países de la OTAN. Hasta ahora, Rusia apenas ha dicho nada, pero podría atacar instalaciones de la OTAN o incluso comenzar a usar armas nucleares tácticas.

En definitiva, el motivo fundamental de la guerra de Ucrania es el intento de evitar este tipo de provocaciones y que el país vecino se convierta en una base de misiles nucleares de la Alianza imperialista.

Armavir está en la Base Aérea Baranovsky, en Krasnodar Krai, cerca del Cáucaso. Se compone de dos radares de largo alcance destinados a advertir de un ataque nuclear. Eliminar los radares estratégicos expone a Rusia a ataques con misiles de largo alcance lanzados desde cualquier punto, especialmente si parten cerca de sus fronteras.

Es la primera vez que instalaciones estratégicas de defensa nuclear son atacadas en Rusia o en otro país. Si los rusos hubieran creído que se trataba de un ataque de la OTAN a sus instalaciones nucleares, podrían haber desencadenado una respuesta nuclear.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, entre otros belicistas, ha instado a Ucrania a disparar misiles de largo alcance hacia el interior del territorio ruso, a pesar de que saben que los radares no pueden distinguir si un misil tiene una ojiva convencional o nuclear.

Los rusos sospechan que Estados Unidos, sobre todo desde 2019, prepara en secreto un arsenal nuclear en Europa del este, junto a las fronteras de Rusia, principalmente en Polonia y Rumanía. Como ya hemos anunciado en entradas anteriores, hay países fronterizos con Rusia que han manifestado su interés por acoger el armamento nuclear de la OTAN.

En 2019 Putin denunció que Estados Unidos estaba instalando lanzaderas en Rumania y Polonia que podrían disparar misiles de defensa aérea o misiles de crucero Tomahawk con ojivas nucleares. Oficialmente, los misiles de los cruceros Tomahawk están equipados con ojivas convencionales. aunque originalmente son nucleares.

Desde los años ochenta, el tratado INF regulaba el armamento nuclear intermedio. En 2019 Trump retiró a Estados Unidos de la regulación e inmediatamente después Rusia hizo lo propio. En diciembre de 2021, antes de atacar a Ucrania, Putin se dirigió a Biden y a la OTAN para proponer que Rusia, la OTAN y Estados Unidos retiraran las armas estadounidenses y de la OTAN de Europa del este, en particular de Polonia.

El llamamiemto de Putin no fue atendido y el ejército ruso atacó Ucrania el 24 de febrero de 2022. De aquellos polvos vienen estos lodos. Ya no cabe discutir sobre la escalada o el ataque en profundidad contra Rusia. Es un hecho, y cuando el ejército ruso responda, las plañideras volverán a llorar, como lloran desde hace dos años.