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El ejército ruso está a punto de completar el cerco sobre Bajmut

El ejército ruso ha dado dos pasos importantes para cambiar el equilibrio de fuerzas en Ucrania. El primero fue la retirada de la región de Jerson, al sur del Dnieper, en una línea que los ucranianos no pueden cruzar, y la estabilización de la línea defensiva en el eje Kupyansk-Kreminna.

En una segunda fase, Wagner tomó la iniciativa de lanzar una ofensiva a media escala en la zona de Bajmut. El éxito de Wagner en el frente norte de Donbas, en Bajmut, obligó al ejército ucraniano a trasladar fuerzas de otros frentes a esta región.

Posteriormente, los rusos pasaron a acciones ofensivas de menor envergadura, primero en la región de Zaporiya y luego en otras cinco direcciones tácticas, incluida Ugladar, en el frente sur del Donbas. La apertura de nuevas direcciones de ataque significó que todas las reservas disponibles de Kiev fueron transferidas al frente e incorporadas a la batalla.

La apertura de una nueva dirección ofensiva por parte de Rusia hubiera sido catastrófica para el ejército ucraniano. Si Ucrania se ve obligada a lanzar una contraofensiva en los próximos dos meses para demostrar a sus patrocinadores de la OTAN los temibles efectos de las armas que ha recibido, caerá en la trampa. Porque el ejército ruso ha aprendido la lección del otoño y se ha estado preparando durante todo el invierno.

En la región de Zaporiya y en los otros cinco ejes secundarios, el ritmo de la ofensiva rusa se ralentizó y luego se detuvo. Sin embargo, la trampa rusa funcionó, ya que se trajeron fuerzas ucranianas adicionales y las mantuvieron en esos ejes. En cambio, el 31 de enero, varias brigadas Wagner ocuparon una aldea al norte de Soledar, rebautizada por los ucranianos como Sacco y Vanzetti, confirmando que en este frente los rusos estaban acelerando la ofensiva.

Este punto era de especial importancia táctica, ya que se trataba de una cabeza de puente en la orilla norte del río Bajmutivka. También era una intersección con la carretera Bajmut-Siversk. Desde este cruce, una carretera discurre hacia el oeste a lo largo del río Bajmutivka a través de las localidades de Vasyukivka, Bondarne y conecta con la carretera M 03 de Bajmut a Slaviansk.

Desde Sacco y Vansetti, las brigadas Wagner pueden avanzar hacia el norte hasta Siversk y hacia el oeste, interceptando y cruzando la carretera M 03. Luego, cambiando la dirección de su avance hacia el sur, llegarán al oeste de Bajmut. La maniobra de fuerzas y medios iniciada hoy por las brigadas de reserva Wagner puede durar dos semanas y al final de la misma, desplazándose hacia el norte, llegarán a las puertas de la ciudad de Siversk, en poder de los ucranianos.

Las aldeas de Parascoviivka y Krasna Gora, al norte de Bajmut, están a punto de ser ocupadas en su totalidad por otra unidad Wagner. Como resultado, las posiciones del ejército ucraniano en el interior de Bajmut se verán sometidas al fuego de un gran número de piezas de artillería de corto alcance y morteros rusos.

Por esa razón, las unidades de Kiev comienzan a retirarse, una a una, hacia la ciudad fortificada de Chasiv Yar. Un grupo especial dedicado a esta tarea mantenía la única ruta de salida de Bajmut a Chasiv Yar. No por mucho tiempo, ya que las brigadas Wagner de Sacco y Vansetti, tras cruzar la autopista M 03, intentarán rodear el flanco defensivo ucraniano de Chasiv Yar por el oeste.

Al sur de Bahmut, las otras unidades Wagner que habían despejado las fortificaciones al norte de Klishchiivka sólo tenían 3 kilómetros para llegar a la carretera Bajmut-Chasiv Yar.

Bajmut está completamente aislado del este, sur y norte. Sus defensas están formadas por más de 20 brigadas, el equivalente a dos cuerpos de ejército, de las cuales entre 8 y 10 sufrieron enormes pérdidas de personal y material de combate. Han sido sustituidas por reservistas territoriales tres veces en los últimos dos meses. Por lo tanto, nadie espera que aguanten demasiado tiempo.

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Rusia recibe una oferta de Estados Unidos a través de Egipto

Ayer el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, declaró que había recibido un mensaje del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, sobre lo que Rusia debía hacer en Ucrania. Blinken estuvo recientemente en El Cairo y le entregó un mensaje al ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Shukry, que luego se reunió en Moscú con Lavrov.

Tras recibir la propuesta, Lvrov confirmó que Rusia está dispuesta a escuchar cualquier ofrecimiento encaminado a resolver la situación actual en su contexto mundial. “Hemos vuelto a escuchar el mensaje de que Rusia debe parar, Rusia debe irse y entonces todo irá bien”, declaró Lavrov tras su reunión con Shukry en Moscú.

Lavrov añadió que el mensaje de Blinken tiene una segunda parte que no se ha transmitido a Rusia: “Tony Blinken no transmitió la segunda parte de esta llamada. Pero la segunda parte del llamamiento -y éste es el verdadero interés de Estados Unidos y Occidente- fue esbozada por el Secretario General de la OTAN. Dijo en uno de sus discursos que Rusia debe perder, que Rusia debe ser derrotada y que Occidente no puede permitir que Ucrania pierda, porque entonces Occidente perderá y el mundo entero perderá”, añadió.

Como es característico, la OTAN se toma la licencia de hablar no sólo en nombre de tres docenas de miembros de la Alianza, sino también en nombre de todos los demás países del mundo, de Asia, África y América Latina, dijo Lavrov.

Existe un acuerdo de principio para implicar a Irán en las conversaciones trilaterales entre Rusia, Turquía y Siria, declaró Lavrov. Rusia apoya el interés de Ankara por mejorar las relaciones con Damasco y trabajará en ese sentido, añadió. “Ahora se ha alcanzado un acuerdo de principio sobre la implicación de Irán en estos trabajos”, declaró.

En Moscú están preocupados por la situación en Irán y creen que la actitud de Estados Unidos hacia el Plan Integral de Acción Conjunta es similar a la de Occidente hacia los Acuerdos de Minsk, dijo también Lavrov.

“Las acciones de Occidente sólo significan una cosa: que siguen prefiriendo, al igual que hicieron con los acuerdos de Minsk sobre la solución ucraniana, rechazar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y prefieren pasar a las acciones agresivas, incluido el uso de la fuerza militar, en lugar de aplicar las decisiones del órgano supremo de la ONU”, concluyó.

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El Pentágono vacía sus arsenales en Israel para enviarlos a Ucrania

El Pentágono dispone de un vasto arsenal de armas y municiones escondido en Israel y ahora lo ha vaciado para enviar los proyectiles que necesita la artillería ucraniana.

El arsenal se formó para ayudar a los soldados estadounidenses que participaban en las diversas guerras de Oriente Próximo. Israel tiene licencia para sacar armas para sus propias necesidades de emergencia.

Dado que la guerra ucraniana es de desgaste y cada bando dispara miles de proyectiles cada día, Ucrania se quedó sin municiones. Además, como la artillería preside la guerra, la potencia de fuego terrestre es fundamental para ambos beligerantes.

Quedarse sin municiones significa perder la guerra. Con las existencias agotadas en Estados Unidos y los fabricantes incapaces de seguir el ritmo de las operaciones ucranianas, el Pentágono ha decidido echar mano de sus reservas de proyectiles: una en Corea del Sur y otra en Israel.

El envío de cientos de miles de proyectiles de los arsenales coreano e israelí a Ucrania no está exento de consecuencias diplomáticas para estos dos aliados de Estados Unidos. Corea e Israel se han comprometido públicamente a no proporcionar ayuda militar a Ucrania.

Israel se ha negado a ayudar a Ucrania para no dañar sus relaciones con Moscú y ahora teme que parezca que se enfrenta militarmente a Rusia si el Pentágono utiliza sus municiones israelíes. Alrededor de la mitad de los 300.000 proyectiles destinados a Ucrania ya han sido enviados a Europa y se entregarán finalmente a través de Polonia.

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Se acerca a los Balcanes una tormenta perfectamente controlada

Occidente cree, quizá no del todo equivocadamente, que Serbia y la República Srpska, sus objetivos perennes en los Balcanes porque hasta ahora se han resistido a la sumisión total, están ahora en desventaja para seguir resistiendo eficazmente. Pretendiendo encarnar a la “comunidad internacional”, aunque esté formada principalmente por el bloque de países OTAN/Unión Europea, la Alianza se sitúa cada vez más abiertamente en pie de guerra. Esto da una nueva dimensión a su habitual beligerancia y desprecio por las normas de la legalidad internacional y las prácticas diplomáticas clásicas. En el pasado, nunca se ha preocupado demasiado por respetar las normas de interacción civilizada entre Estados. Pero ahora, ante la intensa presión para obtener algún tipo de victoria política que compense el fracaso en Ucrania, se han quitado definitivamente las máscaras.

Esto coloca a Serbia y a su Estado hermano, la República Serbia de Bosnia, en una posición más precaria que en cualquier otro momento de los últimos tiempos. Ambos están geográficamente alejados de sus aliados naturales y rodeados de territorio hostil controlado política y militarmente por la Alianza Occidental, que planea su desaparición. Una comparación con la posición del Reino de Yugoslavia en la primavera de 1941 no estaría lejos de la verdad.

Además de una situación geopolítica igualmente poco envidiable, existe otra analogía desfavorable para Serbia. Su élite dirigente es tan débil, vacilante, corruptible, traicionera y desorientada como lo era el gobierno real yugoslavo en marzo de 1941. Fue entonces cuando la Alemania nazi pasó al ataque e hizo imperativo que, en el inminente conflicto mundial, Yugoslavia se uniera a su bando o sufriría graves consecuencias. Hoy, son la OTAN y la Unión Europea las que pretenden matar y el pretexto es Kosovo.

Hace unos días, el gobierno serbio recibió un ultimátum. Serbia debía renunciar a sus reclamaciones de soberanía sobre el Kosovo ocupado por la OTAN y alinearse inequívocamente con la agresiva alianza en el conflicto de Ucrania. El ultimátum lo dio una delegación de embajadores occidentales en forma de advertencia tajante de que había que poner fin urgentemente a las vacilaciones sobre Kosovo. A Serbia se le dijo que tenía que consentir sin reservas el saqueo de su cuna cultural y religiosa firmando la secesión de Kosovo y aceptando sus frutos ilegales. Cabe recordar que la ocupación de Kosovo comenzó en 1999, cuando la OTAN cometió una agresión no provocada contra Yugoslavia, y terminó en 2008 con una declaración unilateral de “independencia” bajo los auspicios de la OTAN.

Como siempre ocurre, el verdadero interés de Occidente en Kosovo no tiene nada que ver con las razones declaradas públicamente. Baste decir que Kosovo es el emplazamiento de Camp Bondsteel, la mayor base militar de Europa, estratégicamente situada para ser de gran utilidad en caso de que el conflicto ucraniano desemboque en una guerra mundial total.

A juzgar por las primeras reacciones oficiales de Belgrado, es concebible que el gobierno serbio esté considerando un curso de acción inspirado en el colapso de la voluntad experimentado por el Gobierno Real Yugoslavo en marzo de 1941, cuando, bajo la presión nazi, obedeció órdenes y firmó el Pacto del Eje. Sin embargo, conviene recordar a todos los afectados que las consecuencias de este infame colapso fueron efímeras. En pocos días, la revuelta popular en Serbia forzó la destitución de los funcionarios responsables de esta vergonzosa traición a la confianza pública. Los compromisos inmorales que habían contraído en nombre de la nación quedaban efectivamente anulados. Si se quieren establecer más analogías con la situación de 1941, hay que señalar que la reputación de los protagonistas de la cobardía y la traición mostradas entonces vive en la infamia hasta el día de hoy.

Queda por ver si estas consideraciones serán suficientes para disuadir a los actuales funcionarios de las decisiones oficiales de Serbia.

Además de Serbia, la vecina República de Bosnia, entidad predominantemente serbia de Bosnia y Herzegovina, que recientemente ha vivido unas turbulentas elecciones seguidas de un intento de cambio de régimen utilizando las herramientas del manual de la revolución de colores, también es objeto de un duro trato por parte de las despiadadas democracias occidentales. Al igual que Serbia, su población está firmemente en el “lado equivocado de la historia” en general y en el conflicto ucraniano en particular, con todo lo que ello implica. Con un grado de unanimidad similar, la población y el gobierno también se oponen a cualquier relación con la OTAN. Según los términos de los Acuerdos de Dayton de 1995, que rigen las prerrogativas de las entidades bosnias, esto bloquea de hecho la entrada de Bosnia en la OTAN y su participación en sus actividades.

Comprensiblemente, este bloqueo de lo que eufemísticamente se denomina “integraciones euroatlánticas” de Bosnia es una afrenta insoportable. En consecuencia, ahora se están estudiando medidas punitivas contra los dirigentes recalcitrantes de la República de Bosnia. Es una apuesta segura que si Serbia cede y la cuestión de Kosovo se resuelve a lo cowboy, la desafiante entidad serbia de Bosnia será pronto la siguiente. Se encontrará de nuevo en el punto de mira de la indignada “comunidad internacional”.

Por supuesto, aún es prematuro anunciar el desenlace del nuevo e inquietante capítulo de la crisis de Kosovo, pero parece acercarse una tormenta perfectamente controlada y de efectos devastadores. La misma temeridad que el año pasado se manifestó en Ucrania es cada vez más evidente en los Balcanes. La repetida evaluación de Andrey Martyanov de las élites occidentales como arrogantes, ignorantes e incompetentes, que ilustra con un flujo constante de ejemplos del teatro ucraniano, pronto podría encontrar una nueva confirmación resonante en los Balcanes, para inmensa desgracia de todos sus habitantes.

Stephen Karganovic, 28 janvier 2023, https://strategic-culture.org/news/2023/01/28/going-for-the-kill-in-kosovo

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Ucrania secuestra a su propia población para meterla en la picadora de carne

El ejército y la policía ucranianos secuestran en la calle y en las viviendas a hombres de todas las edades para llevarlas a la picadora de carne. En Dnipropetrovsk han llegado a detener a hombres en las entradas de las estaciones de metro durante las alertas antiaéreas.

El Estado Mayor del ejército ucraninano ha acordado con la Oficina Presidencial distribuir cartuchos de fogueo para la movilización a los automovilistas en los puestos de control de la policía.

Los ucranianos han dejado de acudir a las inglesias, donde tanbién se han producido secuestros de feligreses para llevarlos al frente a la fuerza.

La movilización se ha vuelto implacable, ya que el Estado Mayor ha aumentado sus planes para llegar hasta las 200.000 hombres.

Los países de la OTAN van a enviar a Ucrania carros de combate y otros equipos militares a cambio de Kiev intente una ofensiva en primavera.

El objetivo no es crear dos nuevos batallones de tanques, sino formar un cuerpo de ataque mecanizado capaz de romper la línea del frente y penetrar profundamente en el territorio controlado por Rusia.

El nuevo cuerpo de ataque tendrá unos 60.000 hombres y 250 carros de combate. Como Ucrania no puede lograrlo, los equipos occidentales serán operados por tripulaciones de la OTAN. No hay tiempo ni recursos para formar a las tripulaciones ucranianas.

Los secuestros en las calles de las ciudades ucranianas no pueden servir para operar los nuevos tanques que la OTAN quiere enviar. Están destinados a las brigadas de defensa territorial, que emprenderán la primera oleada de ataques. Son la carne de cañón.

Sin su sacrificio ni siquiera podrán emprender la nueva ofensiva. Según el plan, tras ellos llegarán los especialistas de la OTAN para golpear a la agrupación de tropas rusas en el Donbas e irrumpir en Crimea.

Las brigadas de defensa territorial y las brigadas de infantería motorizada formadas con los movilizados atravesarán primero las defensas rusas. En el que improbable caso de que lograran hacerlo sería, obviamente, a costa de pérdidas colosales.

A continuación llegarán los restos de las brigadas de tanques del ejército ucraniano, armadas con vehículos de la era soviética. Están destinados a chocar con las defensas rusas y sus unidades móviles.

Si tienen éxito, allanarán el camino para que los nuevos cuerpos mecanizados, equipados con las nuevas armas occidentales, rompan las líneas rusas.

El ataque irá acompañado de ofensivas de distracción en otras direcciones para impedir el redespliegue de las reservas rusas.

Al final, la OTAN busca implementar uno de los dos escenarios, o bien llegar a Crimea (y quizá penetrar en la península), o cortar al Donbas de Rusia, como se planeó en 2014, es decir, destruir una de las dos agrupaciones del ejército ruso.

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El ‘dios de la guerra’ ha caído (los Himars son un trofeo en las vitrinas del ejército ruso)

Los bots de la OTAN inundan las redes sociales cantando alabanzas a los tanques que la OTAN va a enviar a Ucrania, que son la octava maravilla del mundo. Ya lo hicieron antes con los Himars, otra joya de la artillería occidental ensalzada hasta el aburrimiento por los tertulianos de la radio y la televisión.

Himars son las iniciales de “High Mobility Artillery Rocket System” o sistema de artillería de misiles de alta movilidad. Tienen troneras para disparar hasta seis misiles casi simultáneamente.

Los traficantes de armas que los venden, Lockheed Martin, los calificaron de “temibles” y, desde luego, Rusia no es capaz de fabricar nada parecido. Newsweek dijo que eran el “dios de la guerra” (1). Según la BBC, los Himars estaban destinados a cambiar el curso de la Guerra de Ucrania. “Se han convertido en un símbolo de la vulnerabilidad rusa”, decían (2).

Ahora el ejército ruso ha logrado derribar varios misiles disparados por los sistemas Himars y capturar su sistema de control (3). A juzgar por el estado visual, la unidad de control del misil no ha resultado dañada, lo que permitirá estudiar sus capacidades y desarrollar una solución para contrarrestar mejor los ataques con este tipo de sistemas de guiado.

En las fotos que ha presentado el ejército ruso se puede ver la unidad de control del misil M30\M31, capturado como trofeo. El bloque no ha sido dañado en absoluto.

Es difícil adivinar qué tipo de información revelará dicha unidad de control, aunque es obvio que es un sistema de guiado de misiles a través de protocolos especiales de satélites militares y GPS.

Hasta la fecha el ejército ucraniano sigue utilizando sistemas Himars para lanzar ataques, pero su eficacia ha disminuido muy rápidamente desde que llegaron a los campos de batalla. No son la panacea que habían prometido a los ucranianos.

(1) https://www.newsweek.com/himars-form-nato-shield-against-russia-baltics-depth-analysis-1759659
(2) https://www.aljazeera.com/news/2022/7/26/the-russians-have-nothing-equivalent-how-himars-help-ukraine
(3) http://avia-pro.fr/news/rossiyskie-voennye-zahvatili-sistemu-upravleniya-raketami-himars

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¿Le interesa a Estados Unidos la prolongación de la Guerra de Ucrania?

La Rand Corporation ha elaborado un informe para identificar las diversas áreas en las que Estados Unidos puede obtener un beneficio de su pugna con Rusia y China (*). Sobre todo, busca las vulnerabilidades económicas, políticas y militares de Rusia, incluidas las opciones aéreas y espaciales, marítimas y terrestres.

La Rand Corporation es un instituto de investigación financiado por el gobierno de Washington y la industria de guerra. Fundada poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, trabaja principalmente para el Pentágono en la elaboración de estrategias.

No hace falta recordar que el informe está redactado en el contexto de la Guerra de Ucrania y ninguno de los escenarios que estudia la Rand contempla la posibilidad de que Rusia sea derrotada. Estados Unidos debe suministrar “ayuda letal” a Ucrania, pero debe impedir tanto la escalada militar como la prolongación de la guerra.

En el caso contrario, si la guerra se prolongara, Estados Unidos debería “tomar medidas que hagan más probable un eventual final negociado del conflicto”. Para ello tiene dos opciones, que son compatibles. Puede presionar a Ucrania a negociar y aceptar un mal resultado amenazando con dejar de financiar la guerra y, por el otro lado, puede presionar a Rusia para que inicie negociaciones ofreciéndole un alivio sustancial de las sanciones económicas.

A Estados Unidos no le interesa la prolongación de la guerra porque puede distraerle de “sus otras prioridades internacionales”, en particular la pugna con China, que “seguirá siendo limitada mientras la guerra [de Ucrania] absorba el tiempo político y los recursos militares de los altos cargos estadounidenses”.

A largo plazo a Washington le interesa que Rusia no se subordine completamente a Pekín y la prolongación de la Guerra de Ucrania aumentaría la dependencia de Moscú respecto de China, lo cual beneficia al país asiático en su lucha con Estados Unidos.

Lo interesante del informe de la Rand es que no se trata del primer llamamiento a iniciar negociaciones para poner fin a la guerra. El anterior procedió del Jefe del Estado Mayor estadounidense, Mark Milley, y el hecho de que lo hiciera públicamente es una señal de que había perdido el debate interno en la Casa Blanca.

Es muy posible que su fracaso le condujera a pedir a la Rand que apoyara su propuesta con más argumentos. Si esta hipótesis es correcta, entonces en la Casa Blanca hay dos posturas enfrentadas. La de Milley y la Rand está enfrentada a la del consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan, el secretario de Estado Anthony Blinken y su adjunta Victoria Nuland, que son los principales artífices de la guerra contra Rusia.

La conclusión es bastante obvia, aunque parece una paradoja: en la medida en que Rusia avance en los campos de batalla y en la medida en que guerra se prolongue, la paz estará más cerca.

Es lo contrario de una opinión bastante extendida, según la cual a Estadas Unidos le interesa prolongar la guerra para “desgastar” a Rusia. Es probable que hayan caído en la cuenta de que no está ocurriendo eso, sino todo lo contrario, de que lo que se “desgastan” son sus promotores: Estados Unidos y sus socios de la OTAN.

(*) https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/perspectives/PEA2500/PEA2510-1/RAND_PEA2510-1.pdf

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La carrera de armamentos no existe: Estados Unidos siempre va muy por delante

Antes de la Guerra de Ucrania, en 2021, se superó la barrera de los 2.000 millones de dólares de gasto militar por primera vez en la historia de la humanidad. Por lo tanto, es un tópico volver a repetir que en todo el mundo el gasto militar sigue superando todas las cotas anteriores.

Pero no lo es constatar la desproporción abismal entre lo que gasta Estados Unidos, por un lado, seguido también por el resto de los países miembros de la OTAN, y, por otro, lo que gastan los demás países del mundo. En consecuencia, la carrera de armamentos no existe; no hay tal “carrera” porque uno de los corredores siempre va por delante.

La diferencia entre lo que Estados Unidos gasta y lo que gastan sus competidores más cercanos siempre ha sido abismal. Según el Instituto de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri), el gasto militar de Estados Unidos en 2021 supuso el 41 por cien del gasto militar total en el mundo (1).

El competidor más cercano de Estados Unidos, es decir, el segundo país que más dinero gasta en armamento, es China, con la diferencia de que en 2021 “sólo” gastó 293.000 millones de dólares, es decir, menos de la mitad que Estados Unidos.

Rusia es un pariente pobre, con La carrera de armamentos no existe: Estados Unidos siempre va muy por delante “sólo” 69.500 millones de dólares gastados en armas.

La cantidad total de todo tipo de armamento que se habría fabricado y vendido en 2021, así como la forma en que se distribuiría (2). Según estos otros datos, Estados Unidos seguiría estando a la cabeza, muy por delante del resto del mundo, en cuanto a todos los diferentes tipos de armamento fabricados por empresas estadounidenses y vendidos al gobierno estadounidense, entre otros; estos datos también incluirían todas las ventas de armas a escala mundial.

El 40 por cien de las mayores empresas de armamento del mundo son estadounidenses. Las 5 primeras son también estadounidenses, por tamaño: Lockheed Martin, seguido de Raytheon Technologies, Boeing, Northrop Grumman y General Dynamics.

El 51 por cien de todas las armas vendidas en 2021 procedían de Estados Unidos y fueron fabricadas por empresas estadounidenses, frente al 18 por cien de China y sólo el 3 por cien de Rusia.

Si a todas las armas fabricadas por empresas estadounidenses se añaden las que también han sido fabricadas por empresas europeas, que operan en países miembros de la OTAN, así como las procedentes de Israel, así como de Japón y Corea del Sur, se obtiene una proporción del 75 por cien.

En otras palabras, el 75 por cien del valor de todas las armas vendidas en 2021 procedía de Estados Unidos o de sus aliados incondicionales.

Cualquier discurso de paz que no incluya, al mismo tiempo, un llamamiento concreto al desarme de Estados Unidos, en primer lugar, junto con la disolución de la OTAN, es falaz.

(1) https://sipri.org/media/press-release/2022/world-military-expenditure-passes-2-trillion-first-time
(2) https://sipri.org/media/press-release/2022/arms-sales-sipri-top-100-arms-companies-grow-despite-supply-chain-challenges

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El curso de la Guerra de Ucrania no depende de los tanques

La entrega de los tanques Leopard a Ucrania es más política que militar. No se trata sólo de someter a Alemania, una vez más, sino de forzar a Ucrania a que pase a la ofensiva.

En un discurso ante el Parlamento británico, el Secretario de Defensa, Ben Wallace, ha asegurado que la entrega de los nuevos tanques “significa que pueden pasar de resistir a expulsar a las fuerzas rusas del suelo ucraniano”.

Es imposible. Pero aún en el caso de que el ejército ucraniano pudiera pasar al ataque en algún sector del frente, tendría que sacrificar las reservas que pudiera reunir. Los ataques resultarían infructuosos contra un oponente ruso que es muy diferente del que Ucrania tuvo que afrontar en septiembre y octubre del año pasado.

Entonces, un ejército ucraniano reforzado por decenas de miles de millones de dólares en equipamiento, adiestramiento y apoyo operativo de la OTAN, fue capaz de aprovecharse de unas fuerzas rusas escasas, incapaces de sostener los territorios que había logrado en Jarkov y Jerson y con muchas porosidades en varios sectores de la línea de contacto.

En la actualidad, la situación del ejército ruso en Ucrania dista mucho de lo que era en otoño del año pasado. Tras la movilización de 300.000 reservistas en septiembre, Rusia ha consolidado la línea del frente, asumiendo posiciones más densas y, por lo tanto, más defendibles. También ha reforzado sus fuerzas con unos 80.000 soldados, lo que le ha permitido mantener operaciones ofensivas frente a Donetsk.

Rusia ha establecido posiciones diseñadas para derrotar un ataque concertado de la OTAN y con suficiente apoyo de artillería.

El propio general Zaluzhnyi ha reconocido que Ucrania no dispone de fuerzas suficientes para una ofensiva. Incluso si fuera capaz de concentrar en un mismo lugar y al mismo tiempo a las tres brigadas de hombres y material que se están preparando tras la reunión de Ramstein, los aproximadamente 20.000 efectivos no serían capaces de romper las posiciones defensivas rusas en ningún lugar del frente.

En los frentes de Ucrania no ha habido batallas de tanques, como en Kursk, durante la Segunda Guerra Mundial. El curso de la guerra no depende de los Leopard, Abrams o Challenger, ni de la cantidad ni de la calidad de los que envíen.

En el Tiergarten de Berlín hay un monumento a los soldados soviéticos caídos en la desnazificación de Alemania. Son dos tanques soviéticos T-34 de la Segunda Guerra Mundial.

Un diputado alemán del partido reaccionario AfD (Alternativa para Alemania), Petr Bystron, lo ha recordado en el Bundestag. “Históricamente a los tanques alemanes no les ha ido bien contra los tanques rusos en suelo ucraniano”, les dijo a sus colegas. “Sus abuelos intentaron hacer lo mismo, junto con [los nazis ucranianos] Melnik, Bandera y sus partidarios”.

“El resultado fue un inmenso sufrimiento, millones de bajas en ambos bandos y, finalmente, los tanques rusos vinieron aquí, a Berlín. Dos de esos tanques permanecen expuestos permanentemente en las cercanías, y hay que tenerlo presente cuando se pasa junto a ellos cada mañana”, dijo Bystron.

Hasta los fascistas lo saben: hay muchos monumentos a los tanques soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, pero no hay ninguno a los tanques alemanes.

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Del sabotaje del Nord Stream al sabotaje de toda la economía alemana

Si bien Rusia está en primer plano en la mira de Washington, la estrategia apunta igualmente a domesticar a los países occidentales y especialmente a Alemania, que es la piedra angular del contrapeso económico europeo y sobre todo una pesadilla para Washington por su asociación con Rusia.

El sabotaje del Nord Stream, que afecta a los intereses germano-rusos, es un ejemplo de ese doble objetivo de los imperialistas. Esta misma semana el director de gasoducto, el alemán Matthias Warnig, ha confirmado que el responsable de la voladura fue “uno de los países de la OTAN”, en referencia a Reino Unido.

Un reciente estudio del Instituto Alemán de Economía sobre los daños colaterales de la guerra asegura que para Alemania el coste de la Guerra de Ucrania será de un 4,5 por cien del PIB.

La pérdida colectiva para la economía del país entre 2020 y 2023 se estima en casi 600.000 millones de dólares. La Guerra de Ucrania costará a la mayor economía de Europa 175.000 millones de euros este año, lo que equivale a 2.000 euros per cápita.

El estallido de las hostilidades en Ucrania coincidió con una situación económica ya difícil en Alemania a causa de la pandemia. El banco federal de desarrollo del país, KfW, ya advirtió de una amenaza para la prosperidad en Alemania debido a la falta de trabajadores cualificados y al insuficiente crecimiento de la productividad.

En 2020 Alemania registró una pérdida de PIB de unos 175.000 millones de euros, otros 125.000 millones de euros en 2021 y casi 120.000 millones de euros el año pasado.

La situación de la economía seguirá siendo crítica en los próximos meses, lo que dificultará el crecimiento. La incertidumbre en el sector energético, la escalada de los precios de la energía y otras materias primas, y la consiguiente restricción de la inversión, seguirán provocando vientos en contra para la economía del país.