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La antesala del hambre: los precios mundiales de los alimentos alcanzan máximos históricos

El año pasado los precios mundiales de los alimentos se dispararon hasta alcanzar máximos históricos, lo que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los llamados “países en desarrollo”.

Aunque en 2020 ya se produjo un repunte respecto a 2019, la situación ha empeorado en el último año.

El índice de la FAO, que sigue la evolución de los precios de los cinco productos básicos más comercializados en el mercado mundial (cereales, aceites, carne, azúcar y productos lácteos), ha alcanzado efectivamente los 125,7 puntos, lo que supone un aumento del 28 por cien respecto a 2020 y el nivel más alto desde 2011.

Aunque este aumento afectó a todos los productos, la tendencia fue especialmente marcada en el caso de los aceites vegetales, los cereales y el azúcar. En el caso de la primera materia prima, los precios aumentaron un 65,8 por cien respecto a 2020, alcanzando un máximo histórico.

Los precios de los cereales subieron un 27,2 por cien interanual, alcanzando su nivel más alto desde 2012. El maíz y el trigo han llevado este impulso con aumentos respectivos del 44 por cien y el 31 por cien, en comparación con 2020, debido a las tensiones de la oferta. En el caso del azúcar, el índice alcanzó en 2020 un máximo no visto desde 2016.

Aunque el aumento general es problemático para los habitantes de los llamados “países en desarrollo”, que gastan gran parte de sus ingresos en productos básicos, la FAO afirma que podría continuar este año. “El aumento de los precios de los insumos, la pandemia de coronavirus y las incertidumbres climáticas dejan poco margen para el optimismo sobre la vuelta a unas condiciones de mercado estables”, advierte Abdolreza Abbassian, economista jefe de la FAO.

El organismo alimentario espera que el aumento de los precios de los alimentos contribuya a una factura mundial de importación de alimentos de 1,75 billones de dólares el pasado año.

El fondo buitre BlackRock es el mayor accionista de la revista médica The Lancet

La revista The Lancet es una de las más antiguas que se publican sobre medicina en el mundo. Se fundó en 1823 y, sin duda, es una de esas referencias a las que algunos les gusta calificar de “prestigiosas”, por más que no la hayan leído nunca.

Su redactor jefe es Richard Horton, que aparece en la foto de portada. En 2020 Horton publicó un libro titulado “The Covid-19 Catastrophe” (1), que ya va por su segunda edición. En su obra culpa de la crisis sanitaria y de las muertes a los gobiernos occidentales, una tesis con la que no puedo estar más de acuerdo.

También anuncia el advenimiento de una especie de “cientificismo”, al que llama “biocracia” o gobierno de las ciencias biológicas, que recuerda bastante al complejo militar industrial al que hizo referencia Eisenhower en 1960. Otras veces se ha llamado “tecnocracia”, un término que evoca la banalización de la política posmoderna, un terreno abonado a la mediocridad.

Según Horton, se ha firmado una especie de nuevo “contrato social” entre los gobiernos y los científicos que viven en un estado de emergencia permanente. Los gobiernos no podrían sostenerse sin dar un tufillo “técnico” a su gestión diaria que, muchas veces, sirve para encubrir la corrupción, porque según una opinión muy extendida la corrupción es algo inherente sólo a los políticos, no a los médicos, o a los académicos.

Así se han justificado muchos golpes de Estado: para acabar con la corrupción y sustituir a los políticos por los expertos. Pero, como dice Horton, los científicos son tan corruptos como los políticos. En otra entrada ya ha quedado expuesto que las publicaciones científicas están involucradas en los montajes políticos de la pandemia (2).

Horton lo sabe bien porque en mayo de 2020 su revista -junto con otras- orquestó un montaje fraudulento contra la hidroxicloroquina y luego él personalmente trató de lavarse las manos, achacándolo a los autores del artículo (3).

No hace falta decir, pero quizá sí, que otra de las opiniones de Horton también me parece totalmente correcta: “La transferencia del poder a la ciencia podría resultar una peligrosa subversión de los últimos vestigios de nuestros valores democráticos”.

Si la ciencia no es lo que muchos creen, la revistas científicas, que a veces se identifican con ella, tampoco lo son. Como las cadenas de televisión, las revistas también son marcas comerciales de empresas privadas. Se rigen por lo mismos principios. Da lo mismo que hablen de política, del automóvil, de cotilleo o de ciencia.

The Lancet es una marca comercial de Elsevier, un gigante monopolista de la edición que se fusionó con Reed International y cambió su nombre por el de Relx (4). En su cartera comercial tiene otras revistas científicas como Cell. Su capitalización bursátil es 170.000 millones de dólares y obtiene 2.000 millones de dólares de beneficios al año. Su tamaño le sitúa entre los cinco primeros grupos de producción de contenidos del mundo, no muy lejos de Netflix y Disney y por delante de Sony.

La ciencia es un gran negocio y las revistas también. Muchas universidades, laboratorios y científicos no pueden pagar el elevado precio de las suscripciones para acceder a los artículos de investigación que, por lo demás, casi siempre se financian con fondos públicos.

Desde 2018 en el consejo de administración de Relx se sientan dos nuevos socios: los fondos buitre BlackRock y Artisan Partners. El primero es el mayor accionista de Relx, con más del 10 por cien del capital. También es el segundo mayor accionista de las farmacéuticas Pfizer, Johnson & Johnson y Merck, justo por detrás de Vanguard, otro buitre gigantesco.

Deberían estar claros los motivos por los cuales las revistas científicas publican ciertos artículos, no publican otros y orquestan montajes fraudulentos para mejorar los beneficios de las grandes empresas farmacéuticas: los mismos que nombran al director de Relx, nombran también al director de Pfizer.

(1) https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/27/11/21-1257_article
(2) https://mpr21.info/las-publicaciones-cientificas-aparecen-envueltas-en-los-montajes-politicos-de-la-pandemia/
(3) https://mpr21.info/el-papel-de-la-farmaceutica-gilead-en-la-guerra-contra-la-hidroxicloroquina/
(4) https://thisyear.com/company-product/the-lancet-parent-company-relx-plc-relx-uk-1894

El endeudamiento de la población agobia a Tailandia

En Tailandia hay un 89,3 por cien de hogares sobreendeudados, justo por debajo del récord de más del 90 por cien. Los tailandeses se enfrentan a una serie de condiciones socioeconómicas que empujan a innumerables residentes a actos de desesperación. La pandemia ha exacerbado muchas de estas condiciones.

La acumulación de deuda coincide con la creciente desigualdad de ingresos, el aumento del desempleo juvenil y la imposibilidad de seguir el ritmo del aumento de los precios de la propiedad en las zonas urbanas.

Muchas personas optan por quitarse la vida. Un tailandés intenta suicidarse cada diez minutos. La Organización Mundial de la Salud calcula que en Tailandia se producen 14,4 suicidios por cada 100.000 habitantes, frente a sólo 5,3 en Camboya o 3,2 en Filipinas.

En Nakhom Phanom, un hombre y su hija de siete años se ahogaron tras saltar al río Mekong, en lo que se describió como un asesinato-suicidio. Antes de su muerte, en agosto, su esposa le dejó la custodia exclusiva de sus dos hijas y él había expresado su preocupación por su creciente deuda. En mayo, un taxista, también espoleado por la penuria económica, saltó del puente Rama 7, dejando una carta de desesperación.

En Hat Yai, nueve guías turísticos se suicidaron a causa del cierre de las fronteras por el virus. Los 600 guías restantes llevan más de 18 meses sin ingresos a la espera de una afluencia de turistas extranjeros, sobreviviendo principalmente de las limosnas.

Cuando el suicidio no es una consideración, se emplean otros actos de desesperación. En Ubon Ratchathani, un empleado del gobierno local se ofreció a vender los ojos y los riñones de su familia después de que le confiscaran su casa y sus tierras. Fue garante de la compra de un tractor de 860.000 baht (26.267 dólares) por parte de la esposa de un policía, que no pagó.

Las soluciones al problema de la deuda de los hogares tailandeses no son fáciles ni sencillas. El Banco Central de Tailandia señaló en diciembre de 2020 que gran parte de la carga estaba causada por las tarjetas de crédito y los préstamos personales. En general, hay tres opciones políticas principales para reducir la deuda de los hogares: reestructurar la deuda de los consumidores, cancelar la deuda o introducir nuevos límites de préstamo. Tailandia comenzó a reestructurar su deuda en marzo de 2020, pero la pandemia ha frustrado este intento, provocando graves pérdidas de medios de vida y empujando a más tailandeses a endeudarse.

Los peligros de una elevada deuda en relación con el PIB suponen riesgos adicionales para la estabilidad financiera de Tailandia y, en última instancia, limitan el gasto de los consumidores. La economía de Tailandia no es la misma que la de Corea del Sur, por lo que las soluciones deben basarse únicamente en las mejores prácticas pertinentes. Por ejemplo, Tailandia podría emular un programa de Corea del Sur para aumentar la oferta de créditos a personas de bajos ingresos que son vulnerables en condiciones económicas débiles. Un crédito legítimo podría evitar que los tailandeses tomaran medidas drásticas, como recurrir a los préstamos del mercado negro.

También sería posible una réplica del Fondo Nacional de la Felicidad existente en Corea del Sur, en el que el sector privado y las instituciones financieras públicas reúnen fondos para ayudar a cancelar la deuda de los solicitantes más vulnerables. Lo más importante es que exista un entorno en el que los prestamistas eviten conceder préstamos excesivos en relación con la capacidad de reembolso del prestatario, mientras que los prestatarios se beneficiarían de una mejor educación sobre las implicaciones financieras del crédito al consumo barato.

El único extranjero en el drama surcoreano es Abdul Ali, un trabajador inmigrante pakistaní que recurre al juego cuando se da cuenta de que no puede mantener a su joven familia después de que su jefe le niegue el salario. Los trabajadores migrantes en Corea del Sur, especialmente los agrícolas, se enfrentan a condiciones difíciles.

Reuters informó en diciembre de que 522 trabajadores migrantes tailandeses en Corea del Sur habían muerto desde 2015, algunos por causas desconocidas, otros por problemas de salud, accidentes o suicidio. El problema puede estar relacionado con un sistema de empleo que falla y con el aumento de la demanda de trabajadores extranjeros en una sociedad que envejece rápidamente.

En Tailandia, los trabajadores inmigrantes se enfrentan a condiciones similares o peores. La Red de Migración del Mekong descubrió que nueve de cada diez migrantes del sector agrícola trabajaban en condiciones difíciles durante más de ocho horas al día y recibían un salario muy inferior al mínimo. Aunque muchos han emigrado a Tailandia para enviar dinero a sus familias en el sudeste asiático, esto está resultando difícil en las condiciones actuales.

Antes de la pandemia, los trabajadores inmigrantes en Tailandia eran más de 3 millones y contribuían hasta el 6,6 por cien del PIB, pero la actitud pública hacia ellos ha sido decididamente negativa. La Organización Internacional del Trabajo señaló recientemente que el 53 por cien de los tailandeses encuestados afirmaba que el país no necesitaba inmigrantes poco cualificados y el 40 por cien pensaba que los trabajadores inmigrantes eran una carga para la economía. Convertidos en chivos expiatorios por algunos políticos tailandeses, como el ministro de Salud Pública, Anutin Charnvirakul, los inmigrantes son blanco fácil de la ira pública.

En el deplorable sector pesquero de la economía tailandesa, los emigrantes de Camboya y Myanmar suelen verse obligados a firmar contratos de trabajo que no entienden. La reputación de Tailandia en el sector pesquero es decididamente negativa en lo que respecta al tráfico de personas y a los brutales ataques a los barcos pesqueros. El abuso de los inmigrantes en la industria de la fruta enlatada ha sido bien documentado por el activista británico Andy Hall, que fue procesado por su investigación en nombre de una ONG finlandesa, que describió casos de trabajo infantil, horas extras forzadas y tráfico de personas.

El final de la desesperación para los trabajadores inmigrantes parece aún menos prometedor que para los tailandeses fuertemente endeudados. Aunque la pandemia ha impulsado a muchos emigrantes a regresar a su país, su vuelta a Tailandia en malas condiciones es casi segura, incluso después de que la actividad económica vuelva a la normalidad.

Sean cuales sean las condiciones económicas, Tailandia sigue siendo uno de los principales destinos del sudeste asiático para la mano de obra poco cualificada. Los emigrantes de Camboya también se enfrentan a problemas de deudas, y muchos temen que sus casas puedan ser embargadas si no pagan. Para muchos emigrantes del sudeste asiático, la deuda es a menudo un factor de motivación en su migración, tanto para financiar su migración como para pagar la deuda del hogar.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) está cada vez más preocupada por el endeudamiento de los inmigrantes, especialmente en relación con los servicios financieros. Las instituciones de microfinanciación han ofrecido agresivamente productos financieros como transferencias de dinero, cuentas de ahorro y préstamos de microcrédito a las poblaciones migrantes. La importancia de la deuda para la migración queda expuesta en una encuesta de la OIM de 2016 que muestra que el 41 por cien de los migrantes camboyanos abandonaron su país principalmente por deudas financieras.

A medida que los trabajadores domésticos tailandeses y los trabajadores migrantes entran y salen del país, la deuda es el principal motor de la desesperación. A corto plazo, es probable que las malas condiciones económicas de Tailandia agraven el endeudamiento de los emigrantes, ya que la demanda de mano de obra poco cualificada se atempera mientras el país se recupera del impacto económico de la pandemia. Las soluciones para los tailandeses altamente endeudados también siguen siendo limitadas en el futuro inmediato.

Puede que la pandemia haya aumentado el endeudamiento de los tailandeses y los trabajadores inmigrantes, pero la recuperación no acabará con su desesperación en breve.

—https://southeastasiaglobe.com/debt-thailand-squid-game/

La pechuga de pollo cultivada en laboratorio ya alcanza costes competitivos

La empresa Future Meat Technologies acaba de anunciar que ha logrado rebajar el coste de fabricación de pechuga de pollo cultivada en laboratorio a sólo 1,70 dólares los 110 gramos, frente a los de 18 dólares por libra de hace sólo seis meses (*).

Dentro de muy poco la carne cultivada en laboratorio estará en los supermercados y en los platos de comida de los más empobrecidos.

La empresa también anunció que había recaudado 347 millones de dólares de nueva financiación, por lo que tendrá mucho dinero para seguir con su misión de llevar la carne cultivada en laboratorio a las mesas.

“Estamos increíblemente entusiasmados por el abrumador apoyo de nuestra red mundial de inversores estratégicos y financieros”, dijo Yaakov Nahmias, fundador y presidente de Future Meat, en un comunicado. “La financiación consolida la posición de Future Meat como actor principal en la industria de la carne cultivada, apenas tres años después de nuestro lanzamiento. Nuestra singular tecnología ha reducido los costes de producción más rápido de lo que nadie creía posible, allanando el camino para una expansión masiva de las operaciones. Nuestro equipo sentará las bases para una instalación de producción a gran escala, la primera de este tipo en Estados Unidos en 2022”.

En julio Future Meat inició conversaciones con el monopolio de la alimentación Nestlé para incorporar su carne cultivada en laboratorio a futuros productos alimenticios.

La empresa puso en marcha la primera línea de producción de carne cultivada del mundo en Israel a principios de este año, y ahora pretende expandirse a Estados Unidos.

Future Meat describe su tecnología como basada en fermentadores de acero inoxidable que eliminan los residuos generados por las células de los tejidos “inmortales” para mantener un entorno propicio a la proliferación de las células animales. La empresa afirma que este enfoque es más robusto y eficaz que otros que utilizan células madre, reciclando más del 70 por ciento de los nutrientes.

En el pasado, la empresa afirmó que tiene capacidad para producir 500 kilos de carne cultivada al día y que su ciclo de producción es al menos 20 veces más rápido que la agricultura tradicional.

(*) https://www.prnewswire.com/news-releases/future-meat-technologies-raises-347-million-series-b-marking-the-largest-investment-ever-in-cultivated-meat-301447939.html

‘O comes o calientas la comida’ (en Reino Unido hay más de 14 millones de pobres oficiales)

En un barrio de lujo en el oeste de Londres, un número creciente de personas está visitando un escaparate escondido entre una tienda de bicicletas y una cafetería que no cobra dinero y atiende exclusivamente a los menos afortunados.

Dad’s House es uno de los 2.200 bancos de alimentos de Reino Unido que sirven a británicos que luchan por cubrir sus necesidades básicas. Billy McGranaghan, su fundador, dice que “el futuro es sombrío” para las personas que frecuentan su tienda.

Los bancos de alimentos de Londres estaban ocupados antes de la pandemia. Pero ahora, mientras Reino Unido se prepara para un segundo invierno con coronavirus, el aumento de los precios de los alimentos, los mayores costos de la energía y los recortes en los beneficios del gobierno están ejerciendo una gran presión sobre los presupuestos familiares y obligando a legiones de personas a recurrir a la caridad.

Los bancos de alimentos de la capital han informado de un aumento repentino de visitas en las últimas semanas, con más y más profesionales que trabajan buscando ayuda con los comestibles, tras el final de un programa del gobierno que subsidió millones de empleos durante la pandemia y una reducción en los pagos de asistencia social para aquellos con ingresos más bajos.

McGranaghan, de 58 años, estima que desde mediados de septiembre ha agregado 70 destinatarios a su banco de alimentos, además de los 300 a 400 que ya se sirven cada semana. La variedad de los nuevos clientes es más amplia que nunca, dijo. “Ha sido una revelación, donde nunca hubieras pensado que esa persona usaría un banco de alimentos”, dijo. “Nunca han estado en esa posición”.

En Dad’s House se atiende a cientos de personas cada semana. McGranaghan dice que Dad’s House ha servido a maestros, diseñadores gráficos y periodistas durante la pandemia. Las personas tienden a acudir al banco de alimentos a través de referencias del gobierno local o después de buscar ayuda en línea.

Pero ahora los nuevos clientes tienden a ser más jóvenes y solteros. Y a pesar de un desempleo relativamente bajo y un número récord de puestos vacantes en todo el país, McGranaghan anticipa un “gran aumento” de asistentes durante los próximos meses. “Estamos viendo un aumento de nuevo […] por los precios de la electricidad, por el gas, por el fin de la licencia”, dijo.

Marie, de 63 años, que se niega a dar su apellido, llegó por primera vez a Dad’s House hace cuatro meses y ya está preocupada por su próxima factura de calefacción trimestral. Su esposo tiene problemas con la circulación sanguínea, dijo, por lo que mantener una casa cálida es esencial. En cuanto a la comida, no comemos mucho porque no nos permitimos la comida lujosa, es simplemente básico”, dice. “Son los precios de la energía los que nunca bajan, así que esa es la preocupación”.

Siete millas al este, en otro banco de alimentos de Londres, esperaban hasta 100 clientes en un servicio de cena. Los voluntarios prepararon sopa de calabaza. Robert Hunningher, de 42 años, convirtió parte de su negocio de catering, Humdingers, en un banco de alimentos en mayo del año pasado, atendiendo hasta 1.000 personas a la semana durante el confinamiento.

Dice que el número de visitantes se ha disparado hasta 250 por semana desde finales de septiembre. Ahora está apareciendo una amplia gama de personas, dijo, incluidos jóvenes profesionales, maestros de escuela y un jugador de tenis semiprofesional. “Incluso si tiene un trabajo, no hay esperanza porque no puede permitirse vivir aquí”, dijo Hunningher. “Todo está fuera del alcance de la mano y luego los precios están subiendo mucho”.

Gary Lemon, director de políticas de investigación de The Trussell Trust, que distribuye comestibles a aproximadamente dos tercios de los bancos de alimentos de Reino Unido, aunque no a Dad’s House o Humdingers, dice que muchos de sus miembros están “muy ocupados con más personas que necesitan venir a ellos por una comida de emergencia”.

“Esperan que esto continúe en las semanas previas a Navidad”, agregó Lemon.

La factura de la electricidad por las nubes

El aumento de los costos del combustible y los alimentos han hecho subir las facturas de los hogares de millones de británicos. Desde enero, los precios mayoristas del gas se han disparado un 423 por cien. Una combinación de factores explica el aumento, incluida una mayor demanda de Asia y exportaciones de gas ruso menores de lo esperado.

En respuesta, el regulador de energía de Reino Unido aumentó su precio máximo al consumidor (el máximo que los proveedores pueden cobrar a los clientes por unidad de energía) hasta en un 13 por cien a partir del 1 de octubre, lo que afecta a 15 millones de personas.

Jameson Keane, de 49 años, un artista que se preocupa por su madre, comenzó a venir a Dad’s House durante la pandemia. “Tengo un presupuesto limitado, alrededor de 100 libras (138 dólares) a la semana”, dice. “Mi dinero se consume muy rápido”.

Keane dijo que sus costos de energía son más altos que nunca, a pesar de usar cantidades similares de combustible. Estima que el dinero en su medidor de energía se está gastando aproximadamente “un tercio más rápido en las últimas dos semanas, especialmente el gas”.

Los precios más altos de la energía son un problema en toda Europa, pero los niveles relativamente bajos de gas almacenado en Gran Bretaña lo hacen particularmente expuesto a los mercados energéticos volátiles.

Muchos británicos se están preparando para facturas más altas en abril, cuando el regulador de energía vuelva a ajustar su límite de precios al consumidor.

‘O calentar la comida o comer’

Más de una década de austeridad gubernamental en Reino Unido ha erosionado los presupuestos para atención médica, vivienda y bienestar. Un abrumador informe de 2019 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU culpó a los recortes de gastos por el “empobrecimiento sistemático de millones”.

Antes de la pandemia, alrededor de 14,5 millones de británicos, o el 22 por cien, vivían en la pobreza, según la propia medida del gobierno. La Fundación Joseph Rowntree, un grupo de expertos, espera que incluso más personas caigan en la pobreza a medida que disminuyen los beneficios de la pandemia.

Kadriye Ali está fuera del comedor social de Humdinger. Ha notado que la comida se encarece y comenzó a ir al banco de alimentos hace 10 meses.

A principios de octubre, el gobierno recortó el Crédito Universal, un beneficio reclamado por los desempleados o con bajos ingresos, a su nivel anterior a la pandemia. Más de 5,8 millones de personas perdieron 20 libras a la semana, sumando 1.040 libras al año.

McGranaghan dice que los recortes han obligado a algunos de sus clientes a tomar decisiones difíciles. “Comerán una ensalada en una fría noche de octubre en lugar de tener algo que podrían haber puesto en el horno”, dijo. “Esa es la realidad de perder 20 libras a la semana: es calentar o comer”.

Amina, una clienta del banco de alimentos que se negó a dar su nombre completo, dijo que el aumento temporal de los beneficios había sido un salvavidas para su familia de cinco. “Para mí es muy útil, 20 libras, tal vez para otro, alguien más no es nada, pero para mí es dinero, especialmente para la familia, si tienes hijos”, dijo. “Cuando estás acostumbrado a tener algo y te lo quitan, puedes sentir la diferencia”, agregó. “No sabemos cómo manejarnos, honestamente”.

El gobierno de Reino Unido también ha finalizado su programa de 69.000 millones de libras. En agosto redujo los pagos a los empresarios del 70 por cien del salario mensual de un trabajador al 60 por cien, antes de suspenderlos por completo a fines de septiembre.

Sabine Goodwin, coordinadora de Independent Food Aid Network, una organización que representa a más de 500 bancos de alimentos, incluida Dad’s House, dice que “existe un peligro real de que la demanda supere la capacidad de los bancos de alimentos para apoyar a las personas” este invierno. La dependencia del gobierno de las organizaciones benéficas para alimentar a su gente “no es moralmente aceptable ni sostenible”.

Los bancos de alimentos están sobrecargados

Los bancos de alimentos no son un fenómeno nuevo en la Gran Bretaña moderna. Entre 2010 y 2019 la cantidad de paquetes de alimentos de emergencia distribuidos por The Trussell Trust aumentó un 2.543 por cien, impulsado en parte por recortes en el sistema de seguridad social del país.

Pero los cuellos de botella de la cadena de suministro, la inflación de los precios de los alimentos y la escasez en los supermercados han limitado su capacidad para alimentar a los hogares en apuros a medida que la economía emerge de su recesión pandémica.

McGranaghan le dijo a CNN Business que esto pone a Dad’s House en un Catch-22. “Confiamos en que el público done alimentos, pero no tienen suficiente comida en los estantes para sus familias”, dijo. “Ahí es cuando las donaciones disminuyen y eso es una gran preocupación para todos los bancos de alimentos independientes”.

En el este de Londres, Hunningher dijo que los supermercados ya no le permiten comprar al por mayor porque están escasos de existencias. “Tengo que ir a lugares más caros”, dijo. “La pasta de 20 (peniques) en el (supermercado) de Tesco es fantástica y necesito siete cajas a la semana, no puedo”.

Mai Pedersen recibe una comida caliente del comedor social de Humdinger. Como muchos otros, estuvo trabajando hasta la pandemia, y luego atravesó tiempos difíciles y comenzó a acceder a comidas gratuitas.

Los supermercados están teniendo problemas para mantener sus estantes abastecidos porque a Reino Unido le faltan 100.000 camioneros, debido en parte al éxodo de trabajadores de la Unión Europea tras el Brexit. La pandemia también limitó el número de pruebas de certificación para los nuevos conductores de camiones comerciales. La escasez empeoró aún más en septiembre cuando las estaciones de servicio de todo el país se quedaron sin combustible tras una serie de compras de pánico.

FareShare, una organización benéfica que redistribuye los excedentes de alimentos del supermercado a organizaciones benéficas y grupos comunitarios, incluidos los bancos de alimentos, dice que sus 30 centros regionales se habían visto afectados por la escasez.

Lindsay Boswell, directora ejecutiva de FareShare, dice que normalmente recibe hasta 160 toneladas métricas de alimentos al día, pero la escasez de combustible reduce las entregas a menos de 100 toneladas métricas. “Hasta el 30 por cien de los alimentos que normalmente esperaríamos recibir en nuestros almacenes en un día promedio corre el riesgo de no llegarnos”, dice Boswell. “Y, por lo tanto, corre el riesgo de no llegar a las personas vulnerables a las que apoyamos”.

‘Estamos retrocediendo en el tiempo’

El aumento de la inflación en Reino Unido, combinado con un débil crecimiento económico, podría conducir a un período de “estanflación” que recuerda a la década de 1970, cuando los salarios no lograron mantener el ritmo del vertiginoso costo de vida.

A medida que los precios más altos de los comestibles erosionan el poder adquisitivo de los británicos, los bancos de alimentos se están preparando para recibir más visitantes y para gastar más ellos mismos.

Rajesh Makwana, director de Sufra, un banco de alimentos en el noroeste de Londres, dice que está “preparándose para una mayor demanda a medida que el costo de vida sigue aumentando”.

“Nuestros costos de alimentos ya son insosteniblemente altos, por lo que incluso un pequeño aumento sería doloroso”, agregó.

La inflación subió un 3,1 por cien en septiembre, según datos oficiales. Eso está por encima de la tasa objetivo del banco central del 2 por cien, pero muy por debajo del ritmo del 5 por cien que podría alcanzarse a principios del próximo año.

El gobierno planea aumentar el salario mínimo de 8,91 libras a 9,50 la hora en abril, pero el creciente costo de vida atenuará el aumento del poder adquisitivo de los británicos.

Geraldine Hurley, de 62 años, una jubilada del este de Londres, pasó junto a Humdingers cuando abrió su servicio de cena. “Mi café, siempre ha costado 5 libras el frasco, ahora está en Tesco’s por 5,75, dijo. “¿Qué tipo de aumento es ese?”

Aunque Hurley aplaude a los bancos de alimentos como Humdingers por dar un paso al frente para apoyar a su comunidad, está frustrada por su necesidad. “Realmente no deberíamos estar haciéndolo hoy en día”, dijo. “Estamos retrocediendo en el tiempo”.

Jimit Patel https://edition.cnn.com/interactive/2021/11/business/london-food-banks-cnnphotos/

Negocio y corrupción política en torno a la vacuna rusa Sputnik

El Instituto Gamaleya figura como titular de la vacuna rusa Sputnik y, sin embargo, se las compra al por mayor a un proveedor misterioso, que cobra en dólares estadounidenses. El centro ha firmado unos 30 contratos con dicho proveedor para la producción de decenas de millones de dosis.

Las vacunas llevan la marca “Gamaleya” pero no las fabrica Gamaleya. El nombre del proveedor es un misterio porque no aparece en ninguna de las fuentes abiertas que ha podido consultar la agencia de noticias Regnum (1).

Con los datos del Tribunal de Cuentas, Regnum ha analizado los contratos del Instituto Gamaleya a partir del año pasado por una cuantía superior a un millón de rublos, relacionados con la fabricación de vacunas. Aparecen 30 contratos para la “ejecución de trabajos de producción del medicamento Gam-COVID-Vac” firmados por Gamaleya con el mismo proveedor.

Pero, además de comprador, el Instituto aparece como (re)vendedor de las mismas vacunas a varios organismos públicos regionales. Como en cualquier transacción comercial, el precio de (re)venta no sólo es superior al de compra, sino que es superior al precio establecido por el gobierno central.

Además del Instituto Gamaleya, hay otros seis centros que figuran oficialmente como fabricantes de Sputnik: JSC Binnopharm (Zelenograd), JSC Generium (Vladimir), JSC R-Pharm (región de Yaroslav), CJSC Biocad (San Petersburgo), CJSC Pharmaceutical Firm LEKKO (Vladimir), OJSC Pharmstandard-Ufa Vitamin Plant (Bashkiria).

Al menos tres de ellos están interconectados y conducen a un oligarca que figura de la Lista Forbes de grandes millonarios: Viktor Jaritonin, fundador de un holding de medicamentos: Pharmstandard.

El principal accionista de Pharmstandard es la empresa chipriota Augment Invesments Limited, en la que aparece Jaritonin. Para muchos oligarcas rusos, Chipre es una especie de paraíso fiscal a partir del cual mueven el dinero por los mercados mundiales.

Jaritonin es el hijastro del antiguo ministro ruso de Industria y Comercio y antiguo viceministro de Finanzas, Viktor Jristenko, que es el marido de Tatiana Golikova, viceprimera ministra del gobierno y jefa del equipo político de respuesta a la pandemia en Rusia.

El antiguo adjunto de Jristenko en el Ministerio de Industria y Comercio, Andrei Reus, junto con Jaritonin, es miembro del Consejo de Administración de OTCPharm de la división Pharmstandard. Junto con otros, Golikova, Jristenko y Reus son los promotores de una fundación que quiere rehabilitar un viejo monasterio ortodoxo en Staritsky.

Jristenko, es también el fundador y presidente de la empresa farmacéutica Nanolek, que tiene previsto producir la segunda vacuna rusa: KoviVac, aprobada por el gobierno central en febrero de este año. Quien figura como propietario de Nanolek LLC también es otra empresa chipriota, Nanolek Holding Limited, en la que también figura Reus.

La farmafia es igual en todas partes. El modelo de negocio de las vacunas es el mismo en Rusia que en cualquier otro país del mundo: empresas “off shore”, capital riesgo, fondos de inversión, conexiones políticas, subvenciones públicas… Los intereses comerciales son idénticos y cuantas más ventas, mejor para la cuenta de resultados.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

Para calcular el coste de las vacunas para el presupuesto público del Rusia hay que remitirse a los datos del sitio web ruso Stop Coronavirus (2), según el cual Rusia ha vacunado a 51 millones personas en su totalidad. La parte del león de esas inyecciones corresponde a Sputnik y el precio oficial es de 850-870 rublos por cada dos dosis.

Bastaría, pues, con hacer una multiplicación para obtener una cifra por debajo de 44.000 millones. Pero no es así. A pesar de que en febrero el gobierno anunció una reducción de los precios de compra, un representante del Ministerio de Industria y Comercio declaró a Rossiyskaya Gazeta que las vacunas habían costado al presupuesto público casi 60.000 millones.

Una estimación más realista duplicaría esa cifra.

(1) https://regnum.ru/news/economy/3412179.html
(2) https://стопкоронавирус.рф/

¿Cómo es posible que en plena crisis se cierren centrales eléctricas?

En vísperas del invierno y en plena crisis energética, Iberdrola ha cerrado la mayor central de carbón de Europa, que estaba en Longannet, Escocia. Endesa ha cerrado la de Carboneras, en Almería, con el aval del gobierno del PSOE y Podemos.

En 2018 Greenpeace realizó una protesta delante de esa central, exigiendo su cierre, como muestra la foto de portada, porque el carbón es el “principal responsable del cambio climático en el mundo”.

Lo mismo hace Alemania, que ha echado la llave a tres reactores nucleares y 11 centrales de carbón. El país perderá 6,4 GW de capacidad de generación. En total Alemania quiere cerrar 15.000 MW de capacidad de las centrales eléctricas para 2023.

Es posible que las redes eléctricas dejen de permanecer estables porque, por un lado, la expansión de la energía eólica se ha estancado, las instalaciones de almacenamiento que absorben los cortes de energía relacionados con la meteorología apenas están planificadas y la salida de la producción de carbón va más rápido de lo previsto.

Esta política, insistimos, tiene menos que ver con la protección del medio ambiente que con la economía. Debido al aumento de los precios del comercio de emisiones en la Unión Europea, las centrales eléctricas de carbón son cada vez menos atractivas.

El precio de la electricidad en Europa sigue batiendo récords. Las tarifas eléctricas diarias superan los 300 euros/Mwh en España, Francia, Suiza, Austria, Italia, Eslovenia, Croacia, Serbia y Hungría.

En Alemania, los Verdes aplauden con las orejas y, desde que están en el gobierno, aún con más entusiasmo. El nuevo gobierno de coalición ha elaborado más planes para abandonar la producción de carbón antes de 2030. Ya veremos lo que ocurre cuando la población no pueda encender la calefacción en medio del hielo.

Las posibilidades de que se produzcan apagones son muchas, porque es imposible aumentar la oferta y reducir la demanda porque hasta ahora eranlos combustibles fósiles los que permitían mantener el balance energético. El desmantelamiento de la capacidad nuclear y de carbón en Alemania en diciembre hará que, en pleno invierno, la capacidad de generación alemana disminuya en 6,4 GW.

En Alemania la generación a partir de energías renovables fue significativamente inferior a la del año anterior (56 por cien). Los sistemas de energía solar y eólica suministraron conjuntamente 87,3 teravatios hora (Twh) a la red pública, frente a los 102,9 TWh del primer semestre de 2020. Esto se debe principalmente a la fuerte caída del 20 por cien de la energía eólica.

Por otro lado, ha aumentado la generación de electricidad a partir del lignito (+37,6 por cien), la hulla (+38,9 por cien), el gas (+18,6 por cien), la energía hidráulica (+15,9 por cien) y la nuclear (+7,1 por cien).

El gobierno de socialmócratas y verdes va, pues, a contrapelo de lo que la realidad (o sea, el mercado mundial) indica. Tras caer en 2019 y 2020, la generación de electricidad con carbón repuntará un 9 por cien este año, hasta alcanzar un nuevo máximo histórico de 10.350 Twh, ha advertido esta mañana la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Después de caer en 2019 y 2020, se espera que la generación de energía a base de carbón repunte un 9 por cien este año. La demanda de carbón podría alcanzar nuevos máximos históricos el año que viene.

Los altos precios del gas hacen que el carbón sea más competitivo económicamente.

La demanda total de carbón (que incluye no sólo la electricidad, sino también la producción de cemento y acero) aumentará un 6 por cien este año. Seguirá siendo inferior a los niveles récord de 2013 y 2014, pero estos podrían superarse pronto.

“Dependiendo de la climatología y del crecimiento económico, la demanda total de carbón podría alcanzar nuevos récords ya en 2022 y mantenerse en estos niveles durante los dos años siguientes, lo que subraya la necesidad de adoptar medidas políticas rápidas y contundentes”, advierte la AIE.

En consecuencia, no hay nada más alejado del mundo actual que esos planes de “transición ecológica”, en los que los gobiernos europeos están derrochando gigantescas cantidades de dinero público de forma absurda.

Con el mantra del ‘cambio climático’ el gobierno francés obliga a aislar mejor las viviendas

En agosto Francia promulgó una ley llamada “de clima y resiliencia” que impone una especie de transición ecológica en el sector inmbiliario y la construcción de edificios.

Lo mismo que el coronavirus, el clima es un pretexto perfecto para justificar cualquier cosa. El sector inmobiliario no podía ser una excepción.

Si las temperaturas del planeta van a subir, una ley de la edificación debería diseñar viviendas bien ventiladas para que las corrientes de aire bajen los termómetros.

Sin embargo, la ley francesa pronostica todo lo contrario, algo muy poco “ecológico”: en el futuro unas temperaturas bajas harán necesario un mayor aislamiento.

La ley pretende luchar contra los “coladores”, esos edificios con malos revestimientos y peores cerramientos. Los propietarios tendrán que realizar auditorías térmicas de sus viviendas y no las podrán alquilar si el aislamiento no es bueno.

4,4 millones de viviendas se verán afectadas en un plazo de 12 años, incluidas 600.000 en los próximos tres años.

La situación inmobiliaria en Francia no es tan distinta a la de España. Los trabajadores no pueden pagar los precios de los alquileres y cada vez hay más desahucios. A pesar de ello, la ley aumentará los precios aún más y, sin duda, dejará a miles de familias obreras en la calle.

Los pequeños propietarios también van a perder sus viviendas, es decir, se va a producir una concentración de la propiedad en favor de las grandes inmobiliarias y los fondos buitre porque muy pocos van a poder pagar el coste de las reformas de las viviendas.

El 75 por ciento de los pequeños propietarios confiesa que no puede pagar el coste de la rehabilitación. Un 43 por ciento de ellos dice que no aplicará la nueva, es decir, que no hará las reformas impuestas y un 32 por ciento tirará la toalla.

El cambio climático ya ha subido el precio de los carburantes. También ha subido el precio de los vehículos y ha puesto peajes en carreteras que antes no tenían. Los viajes son un artículo de lujo que, además, sólo están al alcance de los que tengan un pasaporte sanitario.

La supervivencia es cada vez más difícil con unos salarios que pierden poder adquisitivo por momentos.

Alemania no admite la calificación de la energía nuclear como ‘verde’

Alemania se opone a calificar la energía nuclear como “verde”, ha dicho la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, que está de visita en París. Se lo ha dicho a la cara porque es Francia quien pretende ese galardón para sus centrales nucleares.

A diferencia de los franceses, Baerbock, que es de Los Verdes, sabe diferenciar a ese color de los demás.

Macron quiere hacer una lista europea de energías para separar a las “verdes” de las demás. El que no esté en la lista no saldrá en la foto, es decir, no tendrá acceso a la financiación verde y, en consecuencia, perderá la ventaja competitiva con los sectores etiquetados.

El debate es económico y no ecológico, por lo que ganará Macron. La subida de los precios de la energía ha revalorizado los galardones de las centrales nucleares.

La cara oscura de la energía nuclear son los residuos, un asunto peliagudo que está uy lejos de haberse resuelto.

La llegada de Los Verdes al gobierno alemán de coalición ha sido un contratiempo para los franceses y sus centrales. En septiembre el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, pidió a la Unión Europea que reconozca la contribución de la energía nuclear a la lucha contra el cambio climático y la incluyan en una lista de inversiones sostenibles para facilitar su financiación.

Los pronucleares se presentan como los campeones de la lucha contra el cambio climático. “O luchamos contra el cambio climático con un enfoque ideológico y fracasamos, o luchamos contra el cambio climático con un enfoque científico y tenemos éxito. Pero esto significa reconocer el valor añadido de la energía nuclear”, dijo Le Maire en una reunión en Eslovenia.

Francia se abriga con la misma manta ecológica que China. En 2019 un grupo de expertos en “finanzas sostenibles” concluyó que, como no emite CO2, la energía nuclear podría ayudar a mitigar el cambio climático, pero se callaba sobre otro tipo de incidencias ambientales, como los residuos.

En un informe publicado a finales de marzo, el servicio científico de la Comisión Europea (Centro Común de Investigación) concluyó que “ningún análisis aporta pruebas científicas de que la energía nuclear perjudique a la salud humana o al medio ambiente más que otras energías” que se puedan incluir en la lista.

Es otro de esos apasionantes debates científicos, como cuando a uno le preguntan: “niño, ¿le quieres más a tu padre o a tu madre?” El niño no tenía respuesta porque se crió en un orfanato.

Los monopolios eléctricos compiten en la carrera del hidrógeno (un mercado billonario)

La carrera por liderar la industria del hidrógeno en Europa sólo acaba de empezar. Basta con leer los planes estratégicos de las principales compañías del sector para darse cuenta de que es el nuevo milagro energético llamado a acelerar la descarbonización. Iberdrola, Endesa, Naturgy o Repsol prevén más de 15.000 millones de inversión en proyectos relacionados con este nuevo combustible y aspiran además a captar parte de los 1.500 millones de fondos públicos que el Gobierno quiere destinar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Abundante, almacenable, transportable y bendecido por Europa, promete un mercado billonario, aunque, también despierta recelos entre los ecologistas, que no lo ven renovable 100%.

Hace sólo unos días, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico anunció que lanzará en breve a audiencia e información pública dos programas de ayudas para el impulso del hidrógeno renovable, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), diseñado por el Gobierno para la movilización de los fondos europeos ‘Next Generation. La secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, en su intervención en la jornada ‘Las oportunidades del Plan de Recuperación en la transición energética’, organizada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en la Feria Internacional de Energía y Medio Ambiente Genera 2021, señaló que el hidrógeno renovable es “clave” para la descarbonización de los sectores más difíciles de electrificar y que supone una oportunidad de industrialización de alto valor añadido para España.

Las empresas ya están lanzadas. Todas tienen millonarios planes de inversión en marcha. Repsol, por ejemplo, tiene previsto destinar 2.549 millones de euros hasta 2030 con el que prevé alcanzar los 1,9 GW de capacidad instalada al final del periodo. La opera en Cartagena la mayor planta de hidrógeno de Europa y además recientemente se ha aliado con la empresa pública Talgo para poner en circulación el Vittal One, el primer tren propulsado por hidrógeno renovable. En este negocio es común ver alianzas. Por ejemplo, la de Enagás con Repsol, Acciona, Navantia o Naturgy. 34 proyectos en total por toda España y en los que se han conseguido grandes hitos en los últimos meses. Es el caso del proyecto Power to Green Hydrogen Mallorca, en el que se ha comenzado a construir la planta fotovoltaica de Lloseta, una de las dos que alimentará la primera planta de hidrógeno verde de España, y que Enagás promueve junto a sus socios. En este mismo proyecto, Enagás y Acciona han firmado con Iberostar un acuerdo para abastecer de hidrógeno verde a todos los hoteles que la cadena tiene en Mallorca, convirtiéndose en el primer suministro de hidrógeno verde del sector turístico en España. Petronor y Repsol ya promovieron la creación del Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C), que tiene previsto movilizar 1.431 millones de euros hasta 2026, con el objetivo de crear un hub europeo del hidrógeno verde en hidrógeno de Castilla-La Mancha, que situará al Complejo Industrial de Puertollano.

Naturgy por su parte, analiza hoy proyectos de gases renovables e hidrógeno por valor de 4.000 millones de euros.  Entre los proyectos más destacados en el área del hidrógeno destaca la colaboración con Enagás para impulsar conjuntamente en León la mayor planta de hidrógeno de España, con el objetivo de producir hasta aproximadamente 9.000 toneladas al año de hidrógeno renovable, a partir de una planta fotovoltaica de 400 MW y un electrolizador de hasta 60 MW, para cubrir consumo local, inyección a red gasista y posibilitar una futura exportación hacia el noroeste de Europa. Asimismo, ambas compañías estudian también producir hidrógeno verde a partir de 350 MW de energía eólica en Asturias. Concretamente se produciría desde un parque eólico marino flotante de 250 MW y otro terrestre de 100 MW en Asturias, para consumo de la industria ubicada en esta Comunidad Autónoma.

Otro de los proyectos más representativos en los que ha participado la compañía se ubica en Galicia y se denomina Unidad Mixta de Gas Renovable. Se trata de un proyecto conjunto de Naturgy y el Centro Tecnológico EnergyLab, que cuenta con la colaboración de EDAR Bens, empresa pública supramunicipal que presta el servicio de depuración de aguas residuales en los ayuntamientos de A Coruña, Arteixo, Cambre, Culleredo y Oleiros.

Para impulsar la movilidad sostenible, Naturgy ha presentado un proyecto para la construcción de 38 hidrogeneras a nivel nacional que busca dar servicio de repostaje de hidrogeno al entorno urbano a interurbano y potenciar así la movilidad sostenible en la Península Ibérica. En una segunda fase la infraestructura total a desarrollar llegará a las 120 hidrogeneras. La compañía estima disponer de las 38 hidrogeneras antes de 2025, y calcula una reducción de emisiones de más de 30.000 toneladas de CO2 al año.

Por lo que respecta a Iberdrola, su objetivo global es tener 3 GW en 2030 y para ello tienen en marcha un plan de inversiones de 3.100 millones de euros, y tienen ya una cartera de más de 60 proyectos en 8 países. La compañía presidida por Ignacio Galán ha presentado al Ministerio para la Transición Ecológica 53 proyectos que movilizarán una inversión de 2.500 millones de euros para instalar en los próximos años una potencia de más de 1 GW de electrolizadores. Cuatro de los proyectos se realizarían bajo la alianza alcanzada por Iberdrola y Fertiberia, que prevé el desarrollo de 800 MW de hidrógeno verde en las plantas de Puertollano (Ciudad Real) y Palos de la Frontera (Huelva), hasta 2027. La iniciativa representa una inversión de 1.800 millones de euros y supondría la primera planta de producción de amoniaco para fertilizantes completamente verde. Iberdrola también crearía una red de corredores de hidrógeno verde en Zaragoza, Murcia y la Comunidad Valenciana para el abastecimiento a flotas de transporte pesado por carretera

Tampoco se queda atrás Endesa, que ya ha anunciado inversiones por 2.900 millones para instalar 2.000 MW entre electrolizadores (340 MW) y parques renovables asociados. Los proyectos más ambiciosos que se llevarán a cabo dentro de la península se ubican en las zonas en las que la compañía está cerrando las plantas térmicas: Teruel, Compostilla (León), As Pontes (A Coruña), Litoral (Almería) y Alcudia (Menorca). Los planes de la energética pasan por transformar las plantas que usaban carbón como combustible generador y convertirlas en instalaciones modernas que produzcan hidrógeno y estén alimentadas por energía verde. El proyecto más avanzado es el de As Pontes, que contará con un electrolizador de 100 MW y seis parques eólicos asociados, con una potencia conjunta de 611 MW y cuya construcción conllevaría la creación de unos 1.600 empleos durante los 18 meses de construcción.

Los planes de España son ambiciosos. La propia secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen ha señalado que “con estos nuevos programas España quiere que la cadena de valor del hidrógeno renovable se quede en nuestro país”. Según la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde aprobada por el Gobierno, el objetivo a 2030 es instalar 4 GW de potencia instalada de electrolizadores a través de fuentes de energías renovables, lo que representa un 10% del objetivo marcado por la Comisión Europea para el conjunto de la UE. La inversión necesaria para llevar a cabo este plan asciende a unos 8.900 millones de euros, si se tiene en cuenta también las instalaciones de renovables asociadas a los electrolizadores. El Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico calcula que la Hoja de Ruta posibilitará reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 4,6 millones de toneladas equivalentes de CO2 (CO2eq). Además, se fija un hito intermedio para el año 2024 cuando sería posible contar con una potencia instalada de electrolizadores de entre 300 y 600 MW.

Nuria Díaz https://elnuevolunes.es/portada/ofensiva-energetica-para-liderar-el-hidrogeno/

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