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Categoría: Economía (página 53 de 101)

Rusia ha creado una flota clandestina de barcos para transportar petróleo

En respuesta a las sanciones occidentales, Rusia ha creado una flota de más de cien buques adquiridos por compradores anónimos para transportar petróleo sin permitir la verificación de su contenido ni el valor de la mercancía.

Estos buques han sido bautizados como “petroleros en la sombra”. Rusia cuenta con 29 superpetroleros capaces de transportar más de 2 millones de barriles, 31 petroleros de tamaño “suezmax” (1 millón de barriles) y 49 petroleros “aframax” con una capacidad de unos 700.000 barriles.

Estos petroleros, de más de diez años de antigüedad, estaban destinados al desguace. Fueron adquiridos por compradores anónimos o desconocidos en los registros de la marina mercante. La mayoría están destinados a Rusia.

Desde el verano, el mercado de petroleros de segunda mano se ha disparado. Los buques más antiguos han visto duplicarse sus precios bajo la presión de una nueva demanda de compradores vinculados a Rusia.

Desde octubre, algunos de los petroleros que antes tenían su base en Chipre y Malta se han ido a registrar a otros lugares, donde pueden seguir transportando petróleo ruso sin trabas, como solían hacer. En las próximas semanas se verá si las capacidades de este transporte de mercancías en la sombra son suficientes para cubrir las necesidades de Moscú.

En octubre Andrei Kostin, director del banco público ruso VTB, destinó un presupuesto de 16,2 millones de dólares para comprar buques de segunda mano. La flota debería poder abastecer a países como India, China y Turquía sin pasar nunca por los puertos o las aguas territoriales de los países occidentales. Para ser aún más invisibles, apagan su AIS, el GPS marítimo, para no ser vistos ni identificados.

También están apareciendo nuevas empresas navieras, como tras las sanciones a Irán, Venezuela y Corea del Norte. Cuando se impusieron las primeras sanciones a Irán, los barcos apagaban su AIS y se quedaban a oscuras, para luego reaparecer en otro lugar.

Queda la cuestión del seguro necesario para permitir la navegación de los buques mercantes. La flota clandestina de barcos no puede contratar un seguro comercial y ninguna naviera individual asumirá el riesgo, especialmente para el transporte de mercancías peligrosas, como el petróleo.

También tiene truco. Irán ha creado una póliza de seguros P&I (Propiedad e Indemnización del transporte marítimo) que ha inspirado a los rusos. En junio la Empresa Nacional Rusa de Reaseguros cubrió a los petroleros rusos después de que las aseguradoras occidentales cancelaran su cobertura.

Los maestros en la venta clandestina de petróelo: Irán

Irán es maestra en el comercio clandestino de petróleo. Hace apenas una semana, un gran cargamento de crudo iraní (700.000 barriles) fue descargado en el puerto sirio de Banias. Estados Unidos había sido localizado y bloqueado en Grecia el barco que lo transportaba. Finalmente partió hacia su destino final por decisión de los tribunales griegos. Las aventuras de este petrolero son sólo la punta del iceberg de estas ventas ocultas.

En teoría, desde 2018 y 2019, los años del embargo impuesto por Estados Unidos, el petróleo iraní es casi imposible de exportar. En la práctica, sigue saliendo del país, hasta un millón de barriles diarios en los últimos meses. A medio plazo, las sanciones estadounidenses han reducido al menos a la mitad las exportaciones de crudo iraní. Así que son eficaces, pero no totalmente.

Fuera de la vista, frente a las costas de Malasia por ejemplo, las tripulaciones confunden los orígenes del petróleo, o transbordan cargamentos a otros buques y falsifican los documentos de la carga.

Estas prácticas son complicadas, costosas y ralentizan el comercio, pero consiguen su objetivo. El otro reto de este comercio oculto para Irán, que tiene prohibidas todas las transacciones en dólares, es obtener el pago en un mercado que funciona con la divisa estadounidense.

Aquí es donde entran en juego las cámaras de compensación iraníes. Su función es convertir esos dólares a través de un laberinto de empresas tapadera. Tienen filiales en países amigos como China -principal receptor de este crudo vendido bajo cuerda-, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Los bancos occidentales se niegan a financiar este tipo de contratos por temor a las represalias estadounidenses, pero pueden ser utilizados por las cámaras de compensación iraníes, sin su conocimiento, o por empresas pantalla que no figuran en la lista negra de Estados Unidos.

Rusia solía delegar el transporte de su crudo en empresas europeas de flete y seguros, lo que ahora tiene prohibido si supera el tope de 60 dólares por barril. Por tanto, le interesa utilizar la flota clandestina para seguir sirviendo a los mercados europeos a través de canales secundarios.

Francia recibe uranio reciclado de Rusia para sus centrales nucleares

La semana pasada Francia recibió un cargamento de uranio reciclado procedente de Rusia. No vulnera las sanciones contra Rusia porque la energía nuclear no está incluida en la lista negra. Uno de los cuatro reactores de la central de Cruas cargará pronto con la materia prima rusa. No obstante, el 1 de marzo el Parlamento Europeo invitó “a los Estados miembros a poner fin a toda colaboración con Rusia en el ámbito nuclear, en particular con Rosatom y sus filiales”.

Es la primera vez en una década que la empresa pública EDF recibe una entrega de uranio reciclado. En 2018 la empresa reactivó un contrato con Rusia para reciclar el uranio de su combustible, después de que estas relaciones franco-rusas estuvieran suspendidas durante una década.

Estas importaciones ilustran la dependencia de Europa de Rusia para el reciclaje de su uranio. Ningún país de Europa Occidental dispone de la tecnología industrial necesaria para reciclar el uranio del combustible irradiado una vez en los reactores nucleares.

Por ello, EDF siempre ha recurrido a Rusia para este proceso industrial y la empresa eléctrica francesa sigue comerciando con Tenex, la filial de la empresa rusa Rosatom. Las relaciones entre Francia y Rusia sobre el reciclaje del uranio se remontan a la década de los setenta, pero se suspendieron en 2013 y luego se reactivaron cinco años después.

El ciclo del combustible nuclear

Para producir electricidad, un reactor nuclear debe cargarse con combustible de uranio enriquecido (UOX). Para ello, primero hay que extraer el uranio natural de las minas y luego enriquecerlo.

El combustible permanece en el núcleo del reactor, donde se irradia entre 12 y 18 meses, según el tipo de reactor. Cuando se gasta y ya no tiene suficiente energía, se retira del reactor y se almacena en una piscina de refrigeración dentro de la central nuclear.

Al cabo de unos años, se traslada a una de las cuatro piscinas de almacenamiento, donde permanecerá durante algunos años más. Sólo después de siete a diez años, cuando se ha enfriado lo suficiente, se puede reprocesar el combustible gastado, de modo que parte de él puede reciclarse.

A continuación, el combustible se divide en tres partes: los residuos nucleares (4 por cien), que nunca podrán reutilizarse y que están destinados a ser almacenados durante mucho tiempo; el plutonio (1 por cien), que se reutiliza para fabricar combustible “mox” (mixed oxide, mezcla de óxidos de uranio), un tipo de combustible utilizado en algunos reactores nucleares de fisión compuesto por una mezcla de óxido de uranio natural, uranio reprocesado o uranio empobrecido y óxido de plutonio; y el uranio reprocesado, o uranio reprocesado, (95 por cien), que se recicla en Rusia, gracias a las operaciones de conversión y enriquecimiento.

Auge y crisis de la industria de enriquecimiento del uranio

Entre 1972 y 2010 Francia envió a Rusia varios miles de toneladas de residuos de uranio para su reciclaje. La materia prima se puede reutilizar de nuevo en los reactores. En 2013 EDF dejó de reciclar el uranio. Para la empresa resultaba más barato extraer uranio natural y enriquecerlo que reciclar el uranio, dado el bajo precio de mercado del uranio natural, que se desplomó tras el accidente de Fukushima. El reciclaje de uranio ya no era competitivo. La industria del reciclaje en Rusia también cerró por razones técnicas.

Hoy, la subida del precio del uranio natural y la acumulación de materia prima en los reactores franceses, llevaron a EDF a reactivar el reciclado. A partir del próximo año, uno de los cuatro reactores de la central de Cruas recibirá uranio reciclado de Rusia.

El objetivo europeo es sacudirse a Rusia de encima y tener una línea de producción propia, pero la construcción de una nueva planta de conversión en Europa Occidental llevará unos diez años. EDF trabaja en ello con Westinghouse y Orano.

Aparte de Francia, sólo Japón y China son capaces de reutilizar el uranio de los residuos. Una línea de conversión de la URT europea también parece peligrosa debido al plutonio. Al separar el combustible nuclear para reprocesar el uranio, se acumula plutonio. Sin embargo, el Tratado de No Proliferación Nuclear prohíbe acumular reservas de plutonio separado.

En Francia esa cuestión no se plantea porque el plutonio se utiliza como materia prima para fabricar combustible “mox”. No es el caso de otros países europeos.

60 euros el barril de petróleo ruso (la pescadilla que se muerde la cola)

A partir de hoy la Unión Europea ha fijado un precio máximo de 60 dólares por cada barril de petróleo ruso. Es lo que tienen los países que defienden la economía de libre mercado: que sólo funciona cuando les interesa a ellos.

Rusia ya está vendiendo petróleo a unos 70 dólares, un 1 por cien menos que su precio de hace un año. Además, para sus clientes no europeos, negocia el crudo con unas rebajas que lo dejan entre 48 y 50 dólares el barril. Por eso, que la Comisión Europea haya puesto el tope en 60 dólares ha provocado el enfado de Zelensky. Esperaba mucho más.

Una vía de escape: Rusia puede negarse a vender productos refinados (gasolina, gasóleo, fuel) a los países europeos, cuyo embargo no se aplicará oficialmente hasta el 5 de febrero.

El caso es que, por fin, los compradores van a imponer a los vendedores los precios de mercado. Al menos lo van a intentar, con los resultados que cualquiera es capaz de imaginar.

Ahora bien, como el mercado del petróleo está cartelizado, los compradores quieren imponer su voluntad a unos vendedores que toman decisiones de manera coordinada. Ayer la OPEP acordó mantener la producción de petróleo. Pero queda a la expectativa y es muy probable que en cualquier momento reduzca la oferta.

Rusia vende el 12 por cien del mercado mundial de petróleo y si no acepta los topes a los precios, la reducción de la oferta será aún mayor.

Lo que no va a ocurrir es que el mercado mundial tenga dos precios, uno para el petróleo que exporta Rusia y otro para el de cualquier otra procedencia.

La Comisión Europea no se conforma con sancionar a Rusia y ha preparado medidas para sancionar a los países que, como Turquía, eluden el embargo, es decir, las compras indirectas.

Pero son las empresas privadas las que compran y venden petróleo. Después de años de embargos, se ha creado una flota clandestina de más de mil petroleros que transportan petróleo de Venezuela, Irán y Rusia. Más de la mitad de ellos son buques de gran tamaño, algunos de los cuales han sido vendidos desde el inicio de la guerra a pequeñas empresas navieras, que tratan de aprovecharse de las sanciones.

Para el año que viene la empresa polaca Orlen ha encargado a Rusia el suministro de 3 millones de toneladas de petróleo a través del oleoducto Druzhba.

En el puerto báltico de Ventspils, el comerciante de petróleo Trfigura mezcla petróleo ruso con noruego en una proporción de 49 a 51 y lo vende a las empresas europeas.

La Comisión Europea también ha impuesto un embargo a los envíos marítimos de petróleo, así como la prohibición de su transporte y aseguramiento para los países que no se adhieran al embargo.

Pero Rusia apenas transporta petróleo a Europa por mar. El volumen cayó a 770.000 barriles diarios en octubre, frente a los 1,6 millones de barriles diarios de enero.

Hungría tiene carta blanca para comprar petróleo ruso. Los envíos a Italia se han duplicado y a Bulgaria se han multiplicado por cuatro porque no les queda más remedio.

El petróleo ruso va a parar a India y China. En noviembre India compró cerca del 40 por cien de todas las exportaciones de crudo de los Urales por vía marítima, superando al resto del mundo.

Estados Unidos les ha dicho a los indios que les permite seguir comprando petróleo ruso sin límite de precio, siempre que no utilicen los servicios de las empresas europeas.

En el Mediterráneo, Turquía se ha convertido en el mayor comprador de petróleo de los Urales, con un 15 por cien de los envíos por mar. La Unión Europea recompra luego ese petróleo pagando un recargo a empresas de Turquía, India y Egipto.

El volumen de petróleo y productos derivados procedentes de Rusia que llega a Europa aumenta. Para el gasóleo, del 1 al 24 de noviembre, la Unión Europea y Reino Unido recibieron por vía marítima casi la mitad de sus importaciones de gasóleo procedentes de Rusia.

El nivel de dependencia del gasóleo ruso ha aumentado considerablemente desde octubre. La Unión Europea y Reino Unido han aumentado sus compras debido a las huelgas que impidieron a Francia el refinado.

A su vez, las huelgas estuvieron causadas por la subida de los precios, que a su vez fueron consecuencia directa del aumento de los precios de la energía.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Airbus no se libera del titanio ruso

El titanio, indispensable para la aeronáutica moderna, no está afectado por las sanciones contra Rusia. “Nos sancionaríamos a nosotros mismos”, dijo el director de Airbus, Guillaume Faury. Si los rusos dejan de suministrar a la industria aeroespacial mundial, “sería el fin de la historia”, sentenció Faury.

Sin embargo, Airbus quiere desembarazarse de las importaciones rusas. Quiere pero no puede, al menos para la producción de aviones comerciales. El fabricante europeo de aviones recibe la mitad de su suministro de titanio de Rusia.

El director de la rama militar de Airbus, Michael Schoellhorn, asegura que el proceso de desvinculación del titanio ruso es cuestión de meses, “no de años”. No lo tienen fácil. El número de países que producen titanio de calidad aeroespacial y productos semiacabados para aviones y motores es muy limitado.

Rusia produce aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales. Muchos países tienen minerales de titanio, ilmenita y rutilo, pero la capacidad de convertirlos en su forma pura, que después se mezcla en aleaciones para fines industriales, es mucho más limitada.

La empresa rusa Vsmpo es el mayor productor mundial de titanio, una materia prima esencial para la construcción de aviones porque es fuerte, resistente a la corrosión y mucho más ligero que el acero. Casi la mitad del titanio mundial se utiliza en el sector aeronáutico.

De las 240.000 toneladas de titanio producidas al año, Japón representa la mitad, Rusia entre el 30 y el 40 por cien, y Kazajistán completa el lote. Detrás hay un desierto: Estados Unidos abandonó la producción en 2020, mientras que China es un gran productor de titanio, pero muy poco de calidad aeroespacial.

Un tercio de los suministros de titanio para Boeing y la industria aeroespacial estadounidense también dependen de Rusia. En agosto el director de Raytheon, Greg Hayes, dijo que varios fabricantes de aviones de negocios que son clientes de su división Pratt & Whitney Canada se van a quedar sin motores este año.

En julio Rusia impidió que un exportador ruso de titanio vendiera a una importante empresa aeroespacial occidental. Putin podría cerrar todas las exportaciones de titanio en cualquier momento, redirigiéndolas a China, como ha hecho con el petróleo.

Europa prepara su respuesta frente a la guerra comercial de Estados Unidos

Ninguno de los dirigentes europeos se atreve a hablar demasiado alto todavía por miedo a romper la débil alianza que se ha formado entre Estados Unidos y Europa contra Rusia. En su estrategia Rusia se ha apoyado en la división entre Europa y Estados Unidos. Pero cuanto más tiempo pasa, más se impacientan los países europeos con el gobierno estadounidense.

Las divisiones se centran en la Ley de Reducción de la Inflación (IRA). Aprobada el 15 de agosto, este programa de 369.000 millones de dólares está destinado a promover la reconversión energética ayudando al desarrollo de nuevas tecnologías con bajas emisiones de carbono. Pero sobre todo es una formidable máquina de succionar industrias y conocimientos europeos, y de animarles a instalarse en Estados Unidos con subvenciones y ayudas de todo tipo.

“En medio de la guerra en Ucrania, el gobierno de Biden está mostrando una agresividad sin precedentes contra Europa”, denunció un alto funcionario europeo. Las subvenciones masivas puedan provocar una guerra comercial entre ambos lados del Atlántico.

El tema ha estado en el centro de las discusiones entre Macron y Biden estos días, cuando se han reunido en Washington. El ministro de Economía checo, Jozef Síkela, que actualmente dirige las conversaciones económicas y comerciales europeas en el marco de la presidencia rotatoria, declaró el 25 de noviembre que “es importante que Estados Unidos escuche nuestras preocupaciones y que un grupo de trabajo busque una solución aceptable para ambas partes”.

Mientras que toda Europa está pagando muy cara la Guerra de Ucrania, Washington está haciendo una fortuna a costa de los europeos. El país que más se beneficia de la guerra es Estados Unidos, porque vende más gas a precios muy altos y porque vende más armas.

La sustitución del gas ruso por el gas de esquisto estadounidense beneficia masivamente a Estados Unidos: por primera vez en décadas, Washington tiene un superávit comercial gracias a sus ventas de gas y petróleo a precios elevados a Europa.

Hay un doble rasero en el mercado del gas. Los precios del gas comprado en Estados Unidos por Europa, señaló, eran de tres a cuatro veces superiores a los del mercado local.

Dumping de Estados Unidos

Pero el tono se ha elevado con la promulgación de la Ley de Reducción de la Inflación. Al principio, los funcionarios europeos no le tomaron la medida a este programa. Bruselas no podía imaginar que Estados Unidos relanzara una política de subvenciones masivas para reindustrializarse. Le costó aún más admitir que, en medio del conflicto con Rusia, el gobierno de Biden seguía en cierto modo los pasos de Trump.

A Ursula von der Leyen le pilló muy atolondrada. Al día siguiente de la aprobación del programa estadounidense, se congratuló de que sentara las bases de una economía verde en Estados Unidos. Esta vez no pudo maquillar su desafortunado mensaje. Hay otros que lo ven como una muestra más de su alineamiento ciego con Estados Unidos.

A principios de septiembre, muchos directores de grandes monopolios europeos empezaron a dar la voz de alarma a la Comisión Europea. Habián descubierto los efectos devastadores de la nueva Ley. Con el pretexto de descarbonizar la industria, Estados Unidos hace dumping con la industria y los conocimientos técnicos. No se trata sólo de sectores o tecnologías estratégicas como los semiconductores. La energía, la solar, el hidrógeno, la automoción, el acero, el zinc, las baterías… Todos los sectores recibirán enormes subvenciones si se instalan o se trasladan a Estados Unidos.

La amenaza de una desindustrialización masiva

El gobierno estadounidense pretende ofrecer un crédito fiscal de hasta 7.500 dólares para la compra de cualquier vehículo eléctrico fabricado en Estados Unidos. Se ha establecido un plan de 52.000 millones de dólares para que los fabricantes de semiconductores trasladen su producción y financien su investigación y desarrollo. A los productores de hidrógeno, considerado como una de las energías del futuro, se les ofrecen subvenciones del 60-70 por cien para construir nuevas plantas en Estados Unidos. Además, el gobierno estadounidense les garantiza un precio de la energía inferior a 30 dólares por MWh durante quince años. Pero estas garantías de precios de la energía también se aplican a los productores de acero, zinc y fertilizantes.

Ningún monopolio europeo puede resistirse a chupar de ese caramelo en un momento en que los costes de la energía se disparan en el Viejo Continente, donde los precios son diez veces más altos que en Estados Unidos. Casi el 60 por cien de las instalaciones metalúrgicas de Europa ya han cerrado en los últimos meses debido a la subida de los precios del gas y la electricidad. También se ha detenido la mitad de la producción de fertilizantes, así como la producción de vidrio y papel. Dado que el continente europeo no puede ofrecer ninguna garantía sobre los costes de la energía dentro de tres a cinco años, muchos dicen que ya no les interesa expandirse en Europa.

Basf fue uno de los primeros monopolios en romper el tabú. A principios de otoño, el grupo químico alemán anunció que estaba considerando mantener parte de su producción en Europa. “Se plantea la cuestión de si los productos básicos, en particular, pueden seguir produciéndose de forma competitiva en Europa y en Alemania a largo plazo”, confirmó en una entrevista con el diario económico Handelsblatt el 17 de noviembre.

Iberdrola: el irresistible atractivo de Estados Unidos

Desde entonces, la lista ha crecido. Los fabricantes de automóviles, con PSA a la cabeza, han anunciado que están estudiando la posibilidad de ubicar parte de la producción de sus vehículos eléctricos en Estados Unidos para beneficiarse de las subvenciones que no tienen en Europa. Iberdrola ha decidido vender parte de sus activos europeos para reducir su deuda, con el fin de financiar mejor un programa de desarrollo de 15.000 millones de dólares en Estados Unidos. El fabricante de equipos aeronáuticos Safran ha suspendido sus proyectos de inversión en Europa, a la espera de más aclaraciones. ArcelorMittal está cerrando altos hornos en Europa, por considerar que es mucho más rentable producir acero en Estados Unidos, aunque luego haya que importarlo a Europa.

Incluso los grandes proyectos “verdes” europeos que encarnan la reconversión energética se ven afectados. Tesla, propiedad del multimillonario Elon Musk, anunció a finales de octubre que abandonaba su proyecto de gigafactoría en Berlín en favor de Austin (Texas). Northvolt, el fabricante sueco de baterías, que iba a construir una fábrica en colaboración con Volkswagen, ha suspendido su proyecto por considerar que Estados Unidos es ahora mucho más atractivo. Los fabricantes de vehículos eléctricos japoneses y surcoreanos de Asia, mucho más avanzados que los europeos en cuanto a componentes electrónicos, son ahora reacios a proseguir sus planes de expansión en Europa junto a los fabricantes de automóviles europeos.

Lo que es cierto para las baterías lo es también para los semiconductores, las turbinas eólicas y los paneles solares. Todos los monopolios eurpeos meditan la situación y se preguntan si, en un contexto de incertidumbre total, merece la pena invertir en Europa.

Los gobiernos se alarman. Europa está amenazada por una desindustrialización masiva, que corre el riesgo de comprometer su futuro económico y social. Detrás de los grandes monopolios, son todos los ecosistemas industriales los que están en peligro. No sólo la cadena de subcontratistas y de servicios, sino también todas las cadenas de investigación y de valor añadido que trabajan en simbiosis con los grandes grupos y que están llamadas a formar la nueva matriz de la reindustrialización, tras el gran período de perturbación ligado a la mundialización y a la deslocalización.

Los países europeos responden de forma dispersa

Pero ante esta amenaza ya identificada, los europeos responden como siempre de forma dispersa. Los altos funcionarios de la Comisión Europea están elaborando una respuesta jurídica y formal. El Presidente de la Comisión ha amenazado con llevar el conflicto entre Europa y Estados Unidos a la Organización Mundial del Comercio, alegando que la Ley de Reducción de la Inflación elude las normas comerciales internacionales.

Esta respuesta es considerada totalmente inadecuada por sus críticos. La OMC es una estructura muerta con el fracaso de la Ronda de Doha en 2008. Su incapacidad para ir más allá de su insistencia en el mantra del cambio climático, demuestra su inutilidad. Sus opiniones ya no interesan a nadie. Aunque se ocupara de la cuestión, emitiría un dictamen en cinco años. Para entonces, los daños habrán sido irreversibles.

El Comisario Europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis, considerado como el lacayo más atlantista de la Comisión, apuesta por la reunión bilateral del Consejo de Comercio y Tecnología prevista para el 5 de diciembre. Pero esta reunión será un lugar de bonitos discursos y vagas promesas para adormecer a los europeos. En el mejor de los casos, los estadounidenses van a ofrecer a los europeos los mismos esquemas de compensación que ofrecieron a México y Canadá en materia de ayudas a los vehículos eléctricos. Un sistema muy insuficiente para contrarrestar la amenaza de la desindustrialización en Europa y para compensar el enorme choque económico causado por la guerra en Ucrania.

Viraje histórico

En una reunión en Berlín con el Canciller alemán Olaf Scholz, el 25 de noviembre, la Primera Ministra francesa, Elisabeth Borne, se mostró partidaria de utilizar todas las herramientas europeas para promover la inversión en la reconversión energética. Junto con el italiano Paolo Gentiloni, Comisario Europeo de Economía, Thierry Breton, Comisario de Mercado Interior, defiende la idea de un mecanismo europeo que pueda ofrecer las mismas condiciones y garantía de deuda a todos los Estados miembros, para ayudar a cada uno a proteger su industria. También es una forma de luchar contra el plan de 200.000 millones de euros lanzado por el gobierno alemán para ayudar a las empresas y los hogares a hacer frente a la subida de los precios de la energía.

“La carrera por las subvenciones es muy cara e ineficaz”, ha respondido ya el lacayo Dombrovskis. “Nadie quiere entrar en la carrera de las subvenciones, pero lo que ha hecho Estados Unidos no se ajusta a los principios del libre comercio y la competencia leal”, respondió el viceprimer ministro irlandés y ministro de Empresa, Leo Varadkar.

Los salarios reales disminuyen en todo el mundo por primera vez en 20 años

La inflación está golpeando el poder adquisitivo de los trabajadores. Los salarios reales cayeron un 0,9 por cien en el primer semestre de este año por término medio en todo el mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe sobre salarios.

En la Unión Europea, los salarios reales cayeron un -2,4 por cien en el primer semestre.

En muchos países, los salarios reales cayeron con descensos impresionantes como el -6,9 por cien en Polonia, el -6,8 en Chipre, el -5,9 por cien en Italia, el -5 por cien en los Países Bajos, el -3,5 por cien en España, el -3,4 por cien en Suecia y el -3,2 por cien en Reino Unido.

Los cálculos no incluyen a países de renta media como Brasil (-6,9 por cien) o México (7,6 por cien), donde las caídas fueron a menudo incluso más acusadas.

En total, la caída de los salarios reales en los diez primeros meses de este año fue del -0,9 por cien. Es la primera vez en más de veinte años que la OIT registra un crecimiento salarial real negativo.

Por el contrario, en los países emergentes del G20 los salarios reales crecieron un 0,8 por cien.

En España la caída de los salarios es superior a la media europea. “En 2020 y 2021 España, como otros países del entorno europeo, puso en marcha políticas para ayudar a las familias, un estímulo fiscal que ayudó a que la pérdida de masa salarial no fuera tan alta […] pero en 2022 la inflación erosiona los salarios sin que haya habido aún ajuste de estos a la subida de precios”, ha dicho Rosalía Vázquez-Álvarez, especialista en salarios de la OIT.

—https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/—publ/documents/publication/wcms_862574.pdf

El gobierno ucraniano pone sus inversiones en manos del fondo buitre BlackRock

El gobierno ucraniano se ha aliado con el fondo buitre BlackRock para “reactivar su economía”. El 10 de noviembre se firmó un memorando de entendimiento, según anunció al día siguiente el Ministerio de Economía ucraniano (1). Este acuerdo se refiere a la creación de una plataforma para atraer capital privado.

El memorando de entendimiento, firmado en Washington, prevé la puesta a disposición del gobierno ucraniano de una plataforma de inversiones privadas que se creará según una hoja de ruta que establecerá una filial del fondo buitre, Financial Markets Advisory.

La consulta de BlackRock se centrará en “la estructura de la plataforma, su mandato y su admnistración”. La plataforma “se centrará en la movilización de inversiones en sectores clave de la economía ucraniana”, prosigue el comunicado.

“Es muy importante para nosotros demostrar al mundo que la guerra no prohíbe la inversión en Ucrania. Al fin y al cabo, la inversión es la clave de una futura recuperación económica rápida y eficaz”, declaró la ministra de Economía ucraniana, Yulia Svyrydenko. “Esperamos que esta plataforma de recuperación se convierta en un mecanismo eficaz para movilizar inversiones en sectores clave de nuestra economía”, añadió Svyrydenko.

Hace dos meses Zelensky negoció con el cabecilla BlackRock, Larry Fink, la posibilidad de crear una misión de asesoramiento, que se centraría en “la estructuración de un fondo de reconstrucción, el proceso de inversión, la administración y el uso del dinero recaudado para el fondo”.

Una semana después de la firma del acuerdo, la filial de BlackRock consiguió 500 millones de dólares del magnate australiano del mineral de hierro Andrew Forrest para lanzar un fondo de inversión internacional de 25.000 millones de dólares para Ucrania.

El fondo se utilizará para financiar “infraestructuras de energía y comunicaciones, incluida una red de energía verde”. Según Zelensky, no pretenden sustituir la infraestructura de la época soviética, sino dar un “salto a las últimas tecnologías”. Lo que los rusos han destruído en la guerra “puede ser fácilmente sustituido por la última y más moderna infraestructura verde y digital”, añadió Zelensky.

En las primeras semanas de la Guerra de Ucrania, BlackRock registró una pérdida de 17.000 millones de dólares. Según el Financial Times, la valoración de los títulos rusos gestionados por el fondo buitre se redujo de 18.200 millones a finales de enero a 1.000 millones el 28 de febrero (2).

Zelensky es un vendido. Ha vendido Ucrania a Estados Unidos en todos los sentidos posibles de la palabra “vender”.

(1) https://www.kmu.gov.ua/en/news/ministerstvo-ekonomiki-ukrayini-pidpisalo-memorandum-iz-najbilshoyu-investkompaniyeyu-svitu
(2) https://www.ft.com/content/e7967c06-77f3-45f6-9bf5-f141f899dba5

Otro chiringuito de criptomonedas va a la bancarrota

Ayer la plataforma de préstamos en criptomonedas BlockFi se declaró en bancarrota en Estados Unidos, en un nuevo golpe para el mercado digital después de la quiebra de FTX y los apuros de Genesis.

BlockFi, que llegó a estar valorada en 3.000 millones de dólares, fue fundada en 2017 por Zac Prince y Flori Marquez y su objetivo era prestar dinero usando sus activos en criptomonedas como garantía.

El chiringuito tenía una exposición significativa a FTX y su sucursal de inversión Alameda Research, de las que obtuvo un crédito de 400 millones de dólares, que daban a FTX la opción de compra de la plataforma.

BlockFi fue una de las muchas empresas de intercambio de criptomonedas en problemas que cerró acuerdos de rescate con la malograda FTX en los pasados meses, según el Wall Street Journal.

En la nota publicada hoy, BlockFi ha anunciado un plan para reducir considerablemente los gastos, incluido los costes laborales, aunque no ofreció más detalles. Según el comunicado, cuenta con más de 250 millones en efectivo que espera que sean suficientes para apoyar ciertas operaciones durante el “proceso de restructuración”.

La quiebra de BlockFi sigue a la de FTX, la lavadora del dinero negro del gobierno ucraniano y el Partido Demócrata de Estados, que llegó a estar valorada en 32.000 millones de dólares y que podría tener más de un millón de acreedores en todo el mundo.

La venganza de la economía real

La mayor parte de las personas son conscientes de que lo que llaman “dinero” no vale nada, en realidad. Sólo son papeles. Muy codiciados, pero papeles.

Lo mismo cabe decir de las deudas. Los acreedores saben que no valen nada porque se han inflado de tal manera que no las van a poder cobrar nunca.

A pesar de ello, los papeles y las burbujas suman para el Producto Interior Bruto y su cifra aumenta a medida que aumenta el volumen de humo.

A veces la economía ni siquiera se infla con papeles, sino con intangibles como las criptomonedas. Entonces, una empresa como FTX, que valía más de 30.000 millones de dólares a principios de año, ahora no vale nada.

Hace un año el mercado mundial de criptomonedas sumaba de tres billones de dólares. Hoy sólo suma la tercera parte.

Estas cosas no sólo ocurren con las mercancías ficticias, el dinero ficticio y las empresas ficticias, sino con todo tipo de capitales. En 2001 quebró Enron, una empresa energética de Texas, por una revisión de su contabilidad. Cuando realizan una auditoría y miran los libros de cuentas con otros ojos, la cotización de muchas empresas se esfuma en el aire.

Fue la bancarrota más grande de la historia de Estados Unidos y se llevó por delante a Arthur Andersen, una de las mayores empresas de auditoría del mundo. Como en el caso de Al Capone, el contable cayó con sus libros de contabilidad. Había escondido las deudas debajo del felpudo. Un contable te dice que tienes mucho dinero; el otro te dice que estás arruinado.

Los economistas, lo mismo que los epidemiólogos, no saben sumar y tampoco saben lo que suman. Les ocurre lo mismo que a todos esos ingenuos que se imaginan que “dos y dos son cuatro”. ¿A que se refieren? Si debes dos y luego debes el doble, estás en quiebra, o sea, eres un cero.

El capitalismo está en bancarrota, sobre todo en los países más desarrollados. Está jugando con fuego, pero se ha acostumbrado tanto a vivir del humo que los incendios le entusiasman. Lo llaman “reactivación económica”.

Biden prohíbe los equipos chinos de telecomunicaciones

La guerra económica y tecnológica da un paso adelante: la FCC, el organismo regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos, anunció el viernes que va a prohibir los equipos y servicios de telecomunicaciones suministrados por casi media docena de empresas chinas, entre ellas los fabricantes de equipos Huawei y ZTE.

El decreto se dirige a las empresas que se consideran una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y afecta a la venta de cualquier nuevo producto en suelo americano, al no permitirles obtener la autorización de comercialización.

Afecta a Huawei y ZTE, que ya han sido objeto de normas equivalentes en el pasado, así como a Dahua y Hikvision, que proporcionan equipos de videovigilancia, y a Hytera, especializada en equipos de radio. Sin embargo, los productos ya autorizados por la FCC seguirán teniendo licencia por el momento.

“Estas nuevas normas son una parte importante del esfuerzo por proteger al pueblo estadounidense de las amenazas a la seguridad nacional relacionadas con los equipos de telecomunicaciones”, dijo la presidenta de la FCC, Jessica Rosenworcel, en un comunicado.

El regulador también está estudiando una revisión de las autorizaciones ya concedidas, así como de los procedimientos de revisión de las prohibiciones anunciadas.

En línea con la política iniciada por Trump, el gobierno de Biden ha quiere cerrar las puertas a los fabricantes de equipos de telecomunicaciones chinos, con el pretexto de que espían para Pekín.

En mayo de 2020 el gobierno de Trump exigió a los subcontratistas de Huawei que pidieran autorización para utilizar componentes estadounidenses, bloqueando de hecho el suministro de productos fabricados por empresas con sede en Estados Unidos a la compañía. La decisión había penalizado el negocio del holding chino, sobre todo en los teléfonos inteligentes, donde Huawei prácticamente ha desaparecido del mercado.

Entonces la FCC dio un paso adelante. Incluyó entonces a Huawei, ZTE, Hytera Communications, Hangzhou Hikvision Digital Technology y Dahua Technology en una lista negra de empresas que suponen un “riesgo inaceptable” para la seguridad de Estados Unidos en marzo del año pasado. En junio del año pasado, la FCC también apoyó una propuesta de prohibición de licencias para empresas chinas de equipos de telecomunicaciones.

“En 2019 dejamos abierta alguna puerta a las tecnológicas chinas para que se mantuvieron en Estados Unidos a través de nuestro proceso de aprobación de equipos. Ahora proponemos cerrar esa puerta”, añadió Rosenworcel.

La prohibición suscitó preocupación entre los pequeños operadores de telecomunicaciones, que son los únicos que utilizan equipos de Huawei y ZTE en sus redes. En septiembre de 2020, la FCC calculó que la sustitución de estos equipos les costaría más de 1.800 millones de dólares. Un ruina para las pequeñas empresas estadounidenses.

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