Rusia ha creado una flota clandestina de barcos para transportar petróleo

En respuesta a las sanciones occidentales, Rusia ha creado una flota de más de cien buques adquiridos por compradores anónimos para transportar petróleo sin permitir la verificación de su contenido ni el valor de la mercancía.

Estos buques han sido bautizados como “petroleros en la sombra”. Rusia cuenta con 29 superpetroleros capaces de transportar más de 2 millones de barriles, 31 petroleros de tamaño “suezmax” (1 millón de barriles) y 49 petroleros “aframax” con una capacidad de unos 700.000 barriles.

Estos petroleros, de más de diez años de antigüedad, estaban destinados al desguace. Fueron adquiridos por compradores anónimos o desconocidos en los registros de la marina mercante. La mayoría están destinados a Rusia.

Desde el verano, el mercado de petroleros de segunda mano se ha disparado. Los buques más antiguos han visto duplicarse sus precios bajo la presión de una nueva demanda de compradores vinculados a Rusia.

Desde octubre, algunos de los petroleros que antes tenían su base en Chipre y Malta se han ido a registrar a otros lugares, donde pueden seguir transportando petróleo ruso sin trabas, como solían hacer. En las próximas semanas se verá si las capacidades de este transporte de mercancías en la sombra son suficientes para cubrir las necesidades de Moscú.

En octubre Andrei Kostin, director del banco público ruso VTB, destinó un presupuesto de 16,2 millones de dólares para comprar buques de segunda mano. La flota debería poder abastecer a países como India, China y Turquía sin pasar nunca por los puertos o las aguas territoriales de los países occidentales. Para ser aún más invisibles, apagan su AIS, el GPS marítimo, para no ser vistos ni identificados.

También están apareciendo nuevas empresas navieras, como tras las sanciones a Irán, Venezuela y Corea del Norte. Cuando se impusieron las primeras sanciones a Irán, los barcos apagaban su AIS y se quedaban a oscuras, para luego reaparecer en otro lugar.

Queda la cuestión del seguro necesario para permitir la navegación de los buques mercantes. La flota clandestina de barcos no puede contratar un seguro comercial y ninguna naviera individual asumirá el riesgo, especialmente para el transporte de mercancías peligrosas, como el petróleo.

También tiene truco. Irán ha creado una póliza de seguros P&I (Propiedad e Indemnización del transporte marítimo) que ha inspirado a los rusos. En junio la Empresa Nacional Rusa de Reaseguros cubrió a los petroleros rusos después de que las aseguradoras occidentales cancelaran su cobertura.

Los maestros en la venta clandestina de petróelo: Irán

Irán es maestra en el comercio clandestino de petróleo. Hace apenas una semana, un gran cargamento de crudo iraní (700.000 barriles) fue descargado en el puerto sirio de Banias. Estados Unidos había sido localizado y bloqueado en Grecia el barco que lo transportaba. Finalmente partió hacia su destino final por decisión de los tribunales griegos. Las aventuras de este petrolero son sólo la punta del iceberg de estas ventas ocultas.

En teoría, desde 2018 y 2019, los años del embargo impuesto por Estados Unidos, el petróleo iraní es casi imposible de exportar. En la práctica, sigue saliendo del país, hasta un millón de barriles diarios en los últimos meses. A medio plazo, las sanciones estadounidenses han reducido al menos a la mitad las exportaciones de crudo iraní. Así que son eficaces, pero no totalmente.

Fuera de la vista, frente a las costas de Malasia por ejemplo, las tripulaciones confunden los orígenes del petróleo, o transbordan cargamentos a otros buques y falsifican los documentos de la carga.

Estas prácticas son complicadas, costosas y ralentizan el comercio, pero consiguen su objetivo. El otro reto de este comercio oculto para Irán, que tiene prohibidas todas las transacciones en dólares, es obtener el pago en un mercado que funciona con la divisa estadounidense.

Aquí es donde entran en juego las cámaras de compensación iraníes. Su función es convertir esos dólares a través de un laberinto de empresas tapadera. Tienen filiales en países amigos como China -principal receptor de este crudo vendido bajo cuerda-, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Los bancos occidentales se niegan a financiar este tipo de contratos por temor a las represalias estadounidenses, pero pueden ser utilizados por las cámaras de compensación iraníes, sin su conocimiento, o por empresas pantalla que no figuran en la lista negra de Estados Unidos.

Rusia solía delegar el transporte de su crudo en empresas europeas de flete y seguros, lo que ahora tiene prohibido si supera el tope de 60 dólares por barril. Por tanto, le interesa utilizar la flota clandestina para seguir sirviendo a los mercados europeos a través de canales secundarios.

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