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Categoría: Economía (página 50 de 101)

‘Se acabó la era de los trabajadores tecnológicos felices’

Los recortes de empleo en la industria tecnológica han alcanzado un nuevo nivel. No se ha agotado el primer mes del año y los empleos suprimidos han alcanzado ya un tercio del total del sector el año pasado: 241.000 despidos.

Amazon ha enviado a la calle a 18.000 trabajadores. La empresa matriz de Google, Alphabet, ha despedido a 12.000 trabajadores. Microsoft a unos 10.000, Salesforce a 7.000, Cloud Software Group a 2.000 y Spotify ha anunciado el de otros 600 más.

Los despidos en otras 200 empresas tecnológicas, incluidos 1.100 puestos de trabajo en Capital One, 950 en CoinBase, 900 en la empresa de juegos Black Shark y 800 en Crypto.com suponen que el sector ha perdido un 6 por ciento de la fuerza de trabajo en el mundo.

Las plataformas de criptomonedas siguen quebrando. Las cotizaciones bursátiles han caído, a pesar de que debería tratarse de un sector con mucho futuro por delante. Se suponía que ese futuro era prometedor. Había que poner el dinero ahí.

También se suponía que una fuerza de trabajo cualificada tendría mejores condiciones laborales que la convencional, pero las previones han vuelto a fallar. En definitiva, un trabajador siempre es un trabajador.

Las causas son la superproducción, el empobrecimiento masivo y, naturalmente, el monopolismo. Una multinacional puntera, como Alphabet/Google, con una capitalización bursátil billonaria, despide a un parte de sus trabajadores para ahorrarse unos pocos céntimos.

En un sector, como el tecnológico, a los trabajadores despedidos les cuesta cada vez más encontrar otro empleo. Muchos de ellos ya no están a la altura de las nuevas exigencias profesionales. “Se acabó la era de los trabajadores tecnológicos felices”, titulaba el New York Times. Se acabó el trabajo a distancia, el pago de dietas, las largas vacaciones y los salarios de alta gama.

La militarización del sistema financiero internacional

Recientemente se ha celebrado en Singapur una reunión de países del sudeste asiático sobre la militarización del dólar. Inclusos los más fieles aliados de Estados Unidos están preocupados por las sanciones, los embargos y el uso continuo del sistema financiero internacional como un arma en manos de Estados Unidos. Ese arma puede volverse en contra de cualquiera.

George Yeo, antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Singapur, afirmó que “si se militariza el sistema financiero internacional, se desarrollarán alternativas para sustituirlo”.

Otro antiguo ministro indonesio, Thomas Lembong, elogió a los bancos centrales del sudeste asiático por crear sistemas de pago digitales con monedas locales. También pidió nuevas formas de evitar la dependencia del dólar. “Hace tiempo que creo que la diversificación de las monedas de reserva es absolutamente esencial”, afirmó Lembong.

Como se ve, las críticas no proceden de China o Rusia. La mayor parte del mundo piensa igual. Los países del Sudeste Asiático acumularon grandes reservas de dólares para evitar una retirada masiva de depósitos de los bancos locales e importar alimentos y petróleo para las épocas de crisis.

Ahora esos dólares les queman en las manos porque Estados Unidos los utiliza para castigar a los países que no apoyan sus políticas internacionales. Todos quieren reducir su dependencia del dólar, lo que significa un dólar más débil y quizá más inflación en el futuro.

También significa que los precios del oro seguirán subiendo, ya que el oro no se puede volver contra el que lo tiene en su poder. Todo lo contrario. El oro es el único dinero, en el sentido en el que definió Marx hace mucho tiempo. Abastecerse de oro es un medio de protegerse de las convulsiones y las amenazas, tanto políticas como económicas.

Es algo a tener muy cuenta cuando determinadas mercancías, como el oro, se convierten en un arma de guerra, como está ocurriendo ahora.

Un impago de Estados Unidos desencadenaría una crisis financiera mundial

Como anunciamos, el jueves Estados Unidos alcanzó su techo de deuda pública. Este límite obliga al Departamento del Tesoro estadounidense a recortar gastos para garantizar el cumplimiento de sus compromisos financieros. El gobierno de Biden tiene que recortar el gasto público y subir los impuestos.

El techo de endeudamiento lo fijó el Congreso en unos 31 billones de dólares. ¿Conseguirá Estados Unidos evitar el impago? No sólo tendría consecuencias para el funcionamiento de los servicios públicos del país, sino también, como mayor economía, para el resto del mundo.

La Secretaria de Finanzas estadounidense, Janet Yellen lo advirtió el viernes. En caso de impago “nuestros costes de endeudamiento subirían y todos los estadounidenses verían subir los suyos”.

“Pero más que eso, la incapacidad de hacer un pago, ya sea a nuestras obligaciones de deuda, a nuestros beneficiarios de gasto social o a nuestro ejército, causaría sin duda una recesión en Estados Unidos y podría conducir a una crisis financiera mundial”, dijo Yellen.

En sí mismo, no se trata de un hecho insólito, ya que el límite máximo se ha legislado 79 veces desde 1960. El límite actual de 31 billones fue fijado por el Congreso en diciembre de 2021, antes de la Guerra de Ucrania. “Sin duda dañaría el papel del dólar como moneda de reserva utilizada en las transacciones de todo el mundo. Muchos estadounidenses perderían su empleo”, insistió Yellen.

Una vez alcanzado el techo, el Tesoro estadounidense ya no puede pedir dinero prestado, ni siquiera a corto plazo con fines de capital circulante, y ha puesto en marcha un periodo de suspensión de la emisión de deuda que durará hasta el 5 de junio.

También se han puesto en marcha medidas excepcionales, como la suspensión de los pagos a varios fondos de pensiones y de las prestaciones sanitarias y por incapacidad de los funcionarios públicos, ajustes técnicos que no son inmediatamente necesarios para pagar las pensiones.

Estas medidas sólo pueden ser temporales y, si el Congreso no llega a un acuerdo, Estados Unidos podría acabar incurriendo en impago.

Sólo el 8,5 por cien de las empresas europeas ha abandonado Rusia

Sólo el 8,5 por cien de las empresas de la Unión Europea y el G7 han abandonado Rusia, a pesar de las sanciones económicas, informa un estudio suizo publicado el jueves. Algunas empresas aún no han sido sancionadas y otras se mantienen a pesar de ello.

El estudio cuestiona “el discurso sobre un vasto éxodo” de empresas desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

Antes de febrero del año pasado, operaban en Rusia 2.405 filiales pertenecientes a 1.404 empresas de la Unión Europea y los países del G7, según los profesores Simon Evenett, de la Universidad de San Gall, y Niccolò Pisani, del IMD de Lausana, un instituto de gestión empresarial.

A finales de noviembre, nueve meses después del inicio de la intervención militar rusa, menos del 9 por cien había vendido al menos una filial rusa, y las salidas afectaban principalmente a empresas estadounidenses, más que europeas o japonesas.

En esa fecha, menos del 18 por cien de las filiales propiedad de empresas con sede en Estados Unidos habían completado la desinversión de sus filiales rusas, frente al 15 por cien de las de empresas japonesas y el 8,3 por cien de las de empresas de la Unión Europea.

“Muchas empresas domiciliadas en estos Estados han resistido la presión de gobiernos, medios de comunicación y ONG para abandonar Rusia desde la invasión de Ucrania”, señala el comunicado de la Universidad de St. Gallen en el que se presenta el estudio.

Varios factores pueden explicar por qué las empresas no han abandonado Rusia. Por ejemplo, su actividad puede no estar cubierta por las sanciones. Otros pueden no querer retirarse debido a la utilidad social de sus mercancías, enumeran los autores del estudio.

Algunos pueden no haber encontrado un comprador a un precio suficiente, mientras que otros, incluso cuando lo han encontrado, se enfrentan a obstáculos que el gobierno ruso puede haber puesto en marcha “para impedir” o “retrasar la desinversión”, y evitar la repatriación de los ingresos.

Pero si el número de empresas occidentales que se retiran “no aumenta significativamente” en los próximos uno o dos años, “podría cuestionarse la voluntad o la capacidad de muchas empresas occidentales de desinvertir en jurisdicciones que sus gobiernos consideran rivales geopolíticos”, argumentan.

120 empresas occidentales habían abandonado Rusia a finales de noviembre. De los que siguen operando allí, el 19,5 por cien son alemanes, el 12,4 por cien estadounidenses y el 7 por cien japoneses.

El termómetro del miedo

Muchas personas miran cada día el parte meteorológico antes de salir de casa y porían hacer lo mismo con la cotización del oro porque es lo que mide el miedo y, por lo tanto, la inestabilidad y las preocupaciones, que no son sólo económicas, sino también internacionales.

El oro sube porque los que tienen mucho dinero no se creen las noticias de la televisión. Tienen muchas dudas y mucho miedo. Es muy fácil hacer pronósticos sobre la cotización de oro porque a largo plazo sube siempre. Es un reflejo de la crisis general del capitalismo.

Ahora bien, los especuladores se mueven a corto o muy corto plazo. No les interesan las tendencias, como la del oro… salvo como medio de atesoramiento. Empezamos el año anunciando que el precio del oro había alcanzado su cotización máxima con 1.836 dólares la onza y ahora tenemos que insistir porque vuela hacia los 2.000 dólares.

La Guerra de Ucrania asusta, las relaciones con China se deterioran, la crisis económica es galopante y el mundo baila sobre un volcán. En Estados Unidos van a elevar el techo de la deuda por enésima vez, o sea, la deuda no tiene techo… hasta que el tejado se hunda estrepitosamente.

La Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, envió una carta al Congreso advirtiendo de que el gobierno podría alcanzar su límite de deuda el jueves de esta semana. Reaparece el fantasma de un impago, aunque sea momentáneo. En otras palabras: el gobierno de Estados Unidos está a punto de bajar la persiana, como cualquier ferretería de barrio.

Sería el mejor momento para ver por una rendija a Putin y la corte del Kremlin al completo brindando con champán ruso, que tiene su propia denominación de origen, mientras el champán francés sólo se puede llamar “vino espumoso” en caracteres cirílicos.

¿Cómo va a financiar Estados Unidos la guerra de Ucrania si no puede subir el techo del déficit presupuestario?

La consecuencia es lógica: los bancos centrales, los monopolios, los fondos buitre y todos los especuladores parásitos se deshacen de sus dólares y compran oro creyendo que algún día la tormenta va a pasar.

Pero eso no va a ocurrir. En cuanto el oro supere la barrera de los 2.000 dólares se enfrentará a un nuevo reto: los 3.000 dólares. La única duda es el tiempo que va a tardar en alcanzar esa cota.

Francia se prepara para un enfrentamiento dentro de la Unión Europea por los precios de la energía

Francia se prepara para un enfrentamiento dentro de la Unión Europea sobre el mercado común de la electricidad. El gobierno de Macron quiere obtener una desvinculación de los precios del gas y la electricidad, es decir, lo mismo que Portugal y España.

Dentro de diez días se celebra un consejo de ministros franco-alemán que promete ser muy tenso, dado que los temas de discordia entre París y Berlín se han acumulado y el tono adoptado por el gobierno de París se está volviendo bastante agresivo.

Entre bastidores, un miembro del gobierno ha declarado que Francia está dispuesta a “ir a la guerra” si no obtiene de Europa la desvinculación de los precios de la electricidad de los del gas, y ello “en un plazo de seis meses”.

Si no nos dan lo que pedimos, ¿iremos a la guerra con la Unión Europea?, pregunta el diario francés Le Point (*). La palabra “guerra” se ha puesto de moda, lo que refleja que el nerviosismo está cundiendo en Europa a toda velocidad.

“Debemos poner todo nuestro peso político detrás”, insistió el ministro francés, visiblemente alterado por una polémica que dura ya más de un año y que se está convirtiendo en un choque político.

Es lo que tiene presumir de “libre mercado” cuando los precios no sólo está regulados sino mal regulados para engordar a las grandes empresas energéticas. Lo volveremos a ver el 30 de junio, cuando el asaunto se vuelva a discutir en Bruselas.

También es consecuencia del seguidismo europeo respecto a Estados Unidos y las delirantes sanciones a Rusia.

(*) https://www.lepoint.fr/economie/marche-europeen-de-l-electricite-la-france-se-prepare-au-bras-de-fer-12-01-2023-2504618_28.php

La militarización del dólar acaba con el libre comercio

La invasión rusa de Ucrania está acelerando la fragmentación de la economía mundial que comenzó con la crisis económica de 2008. Los países occidentales proponen la formación de una “OTAN económica” y el traslado de las actividades de sus grupos industriales a países amigos. China se considera el rival más importante, un adversario tanto económico como político.

La crisis de 2008 acercó el mercado mundial a la política internacional y la erección de barreras proteccionistas por parte de los países desarrollados, con el pretexto de la “seguridad nacional”. Desde febrero del año pasado la guerra se ha convertido en la norma de las relaciones económicas internacionales. El mundo ha pasado de las guerras comerciales a la guerra total. Hoy en día, las guerras movilizan tanto medios militares como instrumentos económicos.

El dólar se ha militarizado y ha fragmentado la economía mundial. Estados Unidos propone a la Unión Europea la ampliación de la alianza militar entre las dos orillas del Atlántico a otros terrenos y pide a los monopolios de esos países que las cadenas de producción vuelvan a los “países amigos”. El objetivo es que China deje de ser la “fábrica del mundo” y expulsarla de los mercados mundiales.

El objetivo también es Rusia naturalmente: en marzo del año pasado Estados Unidos y los países europeos revocaron la cláusula de nación más favorecida, que constituye el núcleo del multilateralismo en sus relaciones comerciales con Rusia.

Poco después de la crisis financiera de 2008, la Secretaria de Estado Hillary Clinton propuso que la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) entre Estados Unidos y la Unión Europea para contrarrestar el ascenso de China y, más en general, de los Brics (Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica). En 2013 el Wall Street Journal habló de una “OTAN económica” y otros, como la antigua primera ministra británica Liz Truss, propusieron convertir al G7 en esa “OTAN económica” (1).

El proyecto fracasó y luego fue retomado por equipos próximos a la Casa Blanca para formar un bloque de países asociados a Estados Unidos. El libre comercio (“globalización”), que se basaba en las reglas del multilateralismo, encarnadas por la Organización Mundial del Comercio, tuvo su luna de miel con la caída del Muro de Berlín y se ha acabado en Ucrania treinta años después.

Además, en 2020 Janet Yellen, actual Secretaria del Tesoro estadounidense, pidió a los monopolios la segunda deslocalización: que devuelvan las cadenas productivas a los países aliados, políticamente sumisos (2). Esta posición se aprobó en una conferencia especialmente convocada sobre el futuro de la economía mundial y la dirección económica de Estados Unidos dos meses después del estallido de la Guerra de Ucrania. Varios dirigentes europeos, entre ellos la Presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, apoyan esta exigencia (3).

Es el fin del “libre comercio”, e incluso de internet como red mundial interconectada. Las grandes potencias occidentales han comenzado a elaborar listados de “países aliados” y de sectores estratégicos que no se pueden deslocalizar. Es lo que el Comisario Europeo de Industria, Thierry Breton, califica de “geopolítica de las cadenas de suministro”.

(1) https://www.gov.uk/government/speeches/foreign-secretarys-mansion-house-speech-at-the-lord-mayors-easter-banquet-the-return-of-geopolitics
(2) https://home.treasury.gov/news/press-releases/jy0714
(3) https://www.ecb.europa.eu/press/key/date/2022/html/ecb.sp220422~c43af3db20.en.html

Estonia quiere entregar a Ucrania los bienes confiscados a Rusia

Estonia ultima los preparativos para entregar a Ucrania los bienes confiscados a Rusia en virtud de las sanciones de la Unión Europea. Como es ilegal, primero tienen que cambiar la ley para que todo quede aparente. Según el portavoz diplomático Mihkel Tamm, la nueva ley se presentará a finales de este mes (*).

Es otra provocación que traerá consecuencias. Incluso los países de la Unión Europea se han abstenido de confiscar propiedades rusas individuales, reconociendo que es contrario a las leyes que protegen la propiedad privada.

Mientras los países europeos prefieren esperar a ponerse de acuerdo sobre el reparto del botín, Estonia juega con sus propias reglas, que no son las de los demás países de la Unión Europea. Tratan de abrir un nuevo camino, demostrar que David puede contra Goliat. Si ellos son capaces, ¿por qué no los demás países europeos?

La suma de activos rusos bloqueados en Estonia ronda los 20 millones de euros, una fracción ínfima del importe total de las sanciones. Los países de la Unión Europea han bloqueado 300.000 millones de euros de reservas del Banco de Rusia, así como 19.000 millones de euros de empresas y particulares incluidos en la lista negra.

La ministra lituana de Interior, Agne Bilotaite, declaró recientemente que la solución más eficaz para transferir a Ucrania los activos financieros rusos bloqueados sería una “posición común y coordinada de Europa”.

El gobierno alemán apoya la idea de destinar fondos rusos a la reconstrucción de Ucrania, si es posible “eliminar las barreras legales y los aliados hacen lo mismo”. Pero el ministro de Economía, Christian Lindner, pide “cautela” porque sentaría un “peligroso precedente”.

El portavoz del Presidente ruso, Dmitry Peskov, dice que cualquier expolio es ilegal desde el punto de vista del derecho internacional. Por supuesto, añadió, tendrá consecuencias para los países que lo apoyen.

Para la Unión Europea la cuestión no es el expolio en sí, sino cómo saltarse a la torera sus propias leyes.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2023-01-09/estonia-to-move-ahead-of-eu-with-plans-to-seize-russian-assets

Los gastos militares provocan desavenencias dentro de la OTAN

Existe el riesgo de que se produzca una nueva brecha en el seno de la OTAN sobre los gasto militares de los Estados miembros, asegura la televisión alemana (1). Son épocas de vacas flacas y Europa está al borde de la recesión.

Los gobiernos firman muchos compromisos que no podrían cumplir aunque quisieran. Francia es el primer país que se hunde en una profunda crisis, sobre todo con el gasto en pensiones y en las calles de Reino Unido las manifestaciones y protestas son diarias.

Las encuestas muestran que los europeos no apoyan una solución militar a la Guerra de Ucrania porque no pueden pagarla. Tampoco pueden asumir los crecientes gastos militares de la OTAN.

Pero el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, vive en su propia nube. Dice que en 2024 todos los socios habrán alcanzado el objetivo de destinar al menos el 2 por cien de su PIB a defensa y que algunos están decididos a hacer de ese objetivo un mínimo, siempre con el pretexto de la Guerra de Ucrania.

En 2014 los cabecillas de la OTAN acordaron en una cumbre en Gales fijar un objetivo de gasto militar del 2 por cien del PIB para cada país miembro. Ese porcentaje no es vinculante, sino un objetivo a alcanzar. De hecho, no todos los países lo han alcanzado, como Canadá y Bélgica. En una situación de recesión económica va a ser difícil que lo consigan.

En 2014 tres socios gastaron al menos el 2 por cien de su PIB en defensa. En el primer semestre del año pasado fueron nueve los que lo hicieron. Pero las contribuciones de varios miembros están muy por debajo del nivel del 2 por cien.

Los principales Estados de Europa occidental son los más reacios a aumentar el gasto militar porque requiere un aumento de los impuestos y una reducción de las prestaciones sociales en un momento en el que las protestas llenan las calles. Un colectivo de 36 organizaciones belgas han escrito al Primer Ministro Alexander De Croo para pedirle que no aumente el presupuesto de defensa. “¿Quieres ser leal a la OTAN o quieres ser leal a tu pueblo?”, le preguntan.

En febrero del año pasado, durante el discurso sobre lla financiación del ejército, el canciller Scholz anunció: “A partir de ahora, invertiremos cada año más del 2 por cien del producto interior bruto en nuestra defensa”. Es mentira. Alemania ha incumplido sistemáticamente el objetivo de alcanzar el 2 por cien de gasto militar (2).

Ocurre lo contrario con los países del Báltico, que son los perritos falderos más fieles de la OTAN. El 2 por cien les parece poco. A principios de este invierno, tras las conversaciones mantenidas en Riga, anunciaron planes para aumentar en los próximos años el gasto militar hasta un 3 por cien del PIB.

Polonia es un Estado que se está militarizando rápidamente. Quiere formar el ejército más poderoso de la Unión Europea. El gobierno va a aumentar el número de efectivos del ejército polaco. Si a fines del año pasado tenía 164.000 soldados, el plan es llegar a los 300.000, de los que 250.000 quedarían adscritos al ejército profesional y 50.000 a las fuerzas de defensa territoriales.

Además de esos países del este, en junio de 2021 seis miembros del bloque -Estados Unidos, Reino Unido, Croacia, Grecia, Rumanía y Francia- están dispuestos no sólo a mantener, sino incluso a superar el nivel de gasto militar del 2 por cien del PIB.

La pasada primavera se abrió el debate interno. El objetivo de la OTAN es alcanzar un consenso en la próxima cumbre ordinaria, que se celebrará en la capital lituana, Vilna, los días 11 y 12 de julio.

De momento, el año pasado las empresas que trafican con armas alcanzaron grandes éxitos comerciales: aumento de las ventas, de los beneficios y máximas cotizaciones en las bolsas mundiales.

Es el momento de invertir en la guerra.

(1) https://www.tagesschau.de/ausland/europa/nato-verteidigung-ausgaben-stoltenberg-101.html
(2) https://www.rnd.de/politik/2-prozent-ziel-der-nato-kritik-an-scholz-weil-nach-zeitenwende-rede-keine-taten-folgten-UIJL4MFWCRCRHKE64H37Y43FGY.html

El Banco Nacional Suizo anuncia las mayores pérdidas de su historia

El Banco Nacional Suizo ha anunciado unas pérdidas colosales de 143.000 millones de francos suizos sólo en los primeros nueve meses del año pasado. Son las peores pérdidas en sus 116 años de historia. El récord es cinco veces mayor que el último de 2015 y representa el 18 por cien del PIB suizo.

Otra comparación: las pérdidas equivalen al PIB de un país como Marruecos. Si el Banco no quiebra es porque, como banco central, puede emitir nueva moneda.

El año pasado el Banco obtuvo unos beneficios de 41.000 millones de francos suizos.

La mayor parte de las pérdidas proceden del intento de evitar la apreciación del franco suizo. El importe de las reservas se depreció un 17 por cien a lo largo del año. La ganancia de aproximadamente 400 millones de francos suizos en sus reservas de oro no fue suficiente para compensar el desastre.

El déficit afectará a la credibilidad del Banco como autoridad monetaria y, lo que es peor, significará que no podrá pagar dividendos a la Confederación Helvética y a los cantones, que se enfrentarán a un agujero en su presupuesto. En 2021 les pagó 6.000 millones de francos.

La mayoría de los bancos centrales se enfrentan a un riesgo de pérdidas debido a los cambios en la situación monetaria. Para luchar contra la inflación, han aumentado fuertemente los tipos de interés, por lo que tienen que pagar más dinero por los depósitos.

Por el contrario, sus activos, acumulados durante el periodo de bajos tipos de interés, no rentan. El Banco Nacional Suizo elevó su tipo de interés oficial al 1 por cien ante la inflación del 3 por cien registrada en Suiza en noviembre.

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