El termómetro del miedo

Muchas personas miran cada día el parte meteorológico antes de salir de casa y porían hacer lo mismo con la cotización del oro porque es lo que mide el miedo y, por lo tanto, la inestabilidad y las preocupaciones, que no son sólo económicas, sino también internacionales.

El oro sube porque los que tienen mucho dinero no se creen las noticias de la televisión. Tienen muchas dudas y mucho miedo. Es muy fácil hacer pronósticos sobre la cotización de oro porque a largo plazo sube siempre. Es un reflejo de la crisis general del capitalismo.

Ahora bien, los especuladores se mueven a corto o muy corto plazo. No les interesan las tendencias, como la del oro… salvo como medio de atesoramiento. Empezamos el año anunciando que el precio del oro había alcanzado su cotización máxima con 1.836 dólares la onza y ahora tenemos que insistir porque vuela hacia los 2.000 dólares.

La Guerra de Ucrania asusta, las relaciones con China se deterioran, la crisis económica es galopante y el mundo baila sobre un volcán. En Estados Unidos van a elevar el techo de la deuda por enésima vez, o sea, la deuda no tiene techo… hasta que el tejado se hunda estrepitosamente.

La Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, envió una carta al Congreso advirtiendo de que el gobierno podría alcanzar su límite de deuda el jueves de esta semana. Reaparece el fantasma de un impago, aunque sea momentáneo. En otras palabras: el gobierno de Estados Unidos está a punto de bajar la persiana, como cualquier ferretería de barrio.

Sería el mejor momento para ver por una rendija a Putin y la corte del Kremlin al completo brindando con champán ruso, que tiene su propia denominación de origen, mientras el champán francés sólo se puede llamar “vino espumoso” en caracteres cirílicos.

¿Cómo va a financiar Estados Unidos la guerra de Ucrania si no puede subir el techo del déficit presupuestario?

La consecuencia es lógica: los bancos centrales, los monopolios, los fondos buitre y todos los especuladores parásitos se deshacen de sus dólares y compran oro creyendo que algún día la tormenta va a pasar.

Pero eso no va a ocurrir. En cuanto el oro supere la barrera de los 2.000 dólares se enfrentará a un nuevo reto: los 3.000 dólares. La única duda es el tiempo que va a tardar en alcanzar esa cota.

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