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Represalias: Rusia ha confiscado 400 aviones extranjeros

Al comienzo de la guerra en Ucrania, las potencias occidentales robaron activos rusos por un importe de unos 300.000 millones de dólares.

Las represalias de Moscú no se hicieron esperar, apoderándose de 400 aviones extranjeros que alquilaban a los principales fabricantes europeos y estadounidenses.

El precio de un avión oscila entre 10 y 15.000 millones de dólares. Basta con multiplicar esa cifra por 400 para sacar conclusiones: Rusia sale ganando porque los aviones cuestan el doble que los haberes confiscados por las potencias ocidentales.

Pero hay más. Las empresas aseguradoras se niegan a indemnizar a Airbus, Boeing y las empresas intermediarias de alquiler por el embargo de los aviones en Rusia. Nadie quiere pagar los platos rotos.

Las compañías de seguros no pagan las primas porque los fabricantes suspendieron oficialmente sus contratos en Rusia después del comienzo de la guerra, pero antes de darse cuenta de que los aviones estaban atrapados en suelo ruso. El retraso de sólo unos días podría perjudicarles.

Pero hay otro argumento, que es mucho más interesante: las aseguradoras no quieren pagar porque consideran que quienes están en guerra en Ucrania son… Estados Unidos y Europa. Aunque no estén combatiendo directamente contra el ejército ruso, su apoyo militar a Ucrania, en particular mediante el suministro de armas y municiones, pone de manifiesto una participación real en la guerra, según las aseguradoras.

Por su parte, las aseguradoras rusas han tomado cartas en el asunto, ofreciendo contratos a las empresas intermediarias de alquiler de aviones. Les han pagado miles de millones de dólares a algunas de ellas a cambio de que retiren los pleitos y dejen los aviones en Rusia.

Es una forma de recompra de los aparatos a precios muy reducidos, que no impedirá una batalla legal con las compañías de seguros occidentales. Los pleitos serán una de las consecuencias más llamativas de estos expolios mutuos, como les ha advertido el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. Habrá muchos pleitos, serán muy largos y los países occidentales no tendrán ninguna posibilidad de ganarlos.

“Los europeos deben ser muy conscientes del daño que tales decisiones podrían causar a su economía, a su imagen, a su reputación como garantes fiables de una propiedad inviolable”, advirtió a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

“Las personas, los estados, que participarán en la toma de tales decisiones, naturalmente serán objeto de pleitos durante muchas décadas”, añadió.

El precio del oro alcanza las mayores cotas de la historia

Resulta hasta pintoresco constatar que, una y otra vez, los “expertos” no aciertan ni una. En septiembre de 2022 el Wall Street Journal pronosticó que el oro estaba perdiendo su papel de reserva monetaria. Sin embargo, los hechos mostraban todo lo contrario. Entonces y ahora el metal se sigue acumulando en las cajas fuertes de los bancos centrales a un ritmo mayor que nunca y el precio está por las nubes. Ya ha superado los 2.200 dólares la onza.

En un clima económico mundial marcado por una crisis galopante, el precio del oro marca un récord histórico cada día. En contra de lo que decia el Wall Street Journal, el aumento del precio del oro refleja su papel como refugio seguro por excelencia, particularmente en períodos de crisis.

El espectacular aumento se debe en parte a las expectativas de caída de los tipos de interés, que hacen que el oro, que no genera réditos, sea más atractivo en comparación con otras inversiones. A este impulso contribuyó la confirmación por parte de la Reserva Federal estadounidense de su intención de reducir los tipos tres veces durante este año, a pesar de la persistente inflación.

La debilidad del dólar estadounidense, acentuada por estos anuncios, también jugó un papel clave en la valoración del oro. Los inversores están recurriendo al metal amarillo en un contexto en el que las tensiones geopolíticas, en particular las guerras en curso, refuerzan la necesidad de seguridad.

Paralelamente a esta dinámica en los mercados internacionales, China continúa su estrategia de consolidar sus reservas de oro. En un contexto de diversificación de sus activos para reducir su dependencia del dólar estadounidense, el Banco Popular de China aumentó sus reservas por decimosexto mes consecutivo, fortaleciendo así su posición en la economía mundial.

Las empresas chinas no se quedan al margen y ocupan posiciones estratégicas en el sector de la minería del oro, particularmente en África. La adquisición del proyecto Twin Hills en Namibia por Yintai Gold, por un importe de 368 millones de dólares, demuestra este deseo de asegurar el suministro de oro a largo plazo.

El aumento del precio del oro, junto con el enfoque proactivo de China para engrosar sus reservas de oro, pone de relieve la transformación de los mercados financieros mundiales. La carrera por el oro, reforzada por las incertidumbres económicas y políticas, está remodelando los equilibrios mundiales, con China como actor importante en esta nueva situación.

La Unión Europea está discutiendo la manera de financiar la industria de guerra

Desde 1945 Europa siempre ha dependido a Estados Unidos para su armamento y cuando en el Continente hablan de la ayuda a Ucrania se refieren a un rearme que ahora mismo es imposible. Europa no está a altura que se necesita en una guerra moderna contra un adversario como Rusia. Ni tiene armas ni posibilidad material para fabricarlas de manera inmediata.

En febrero del año pasado el general Richard Barrons, exjefe del Estado Mayor británico, declaró que “para ciertos tipos de armas clave, el ejército [británico] se quedaría sin municiones después de una tarde atareada”. Sólo tiene reservas de municiones para sostener una guerra de alta intensidad durante una semana.

Las municiones convencionales son diferentes de las nucleares. La disuasión nuclear funciona según el principio de no uso, es decir, que la existencia de estas armas debe por sí sola impedir la acción enemiga. Pero en las armas convencionales la cantidad es importante por sí misma, como ya hemos expuesto en otras entradas.

Es de perogrullo: una guerra se gana, entre otras cosas, con armas y municiones, que Europa no tiene. Por eso esta mañana el Consejo Europeo se ha reunido en Bruselas para encontrar la manera de financiar el rearme y crear una base industrial y tecnológica para la guerra. Desde hace dos años los países miembros de la Unión Europea han movilizado alrededor de 28.000 millones de euros para apoyar a Ucrania militarmente, incluidos 6.100 millones de euros en el marco del llamado “Fondo Europeo de Paz”.

A unos les parece mucho y a otros muy poco porque depende del adversario que Europa tenga a la vista. El ejército ucraniano consume entre 5.000 y 8.000 proyectiles al día y hasta finales de año la empresa francesa Nexter no será capaz de producir entre 4.000 y 5.000 proyectiles al mes. Ahora mismo sólo es capaz de llegar a los 3.000.

Bruselas quiere reforzar su capacidad de producción de municiones y misiles con la aprobación de la Acción de Apoyo a la Producción de Municiones (ASAP), que debería permitir a la industria de defensa europea poder producir mejor y más rápido. Habrá que verlo.

Los países europeos tienen un buen recurso en el robo de los activos rusos, la mayor parte de los cuales se encuentra en Europa (200.000 millones de euros de un total de 300.000 millones). Es una tentación, pero deberían pensarlo bien porque es una trampa de consecuencias incalculables a largo plazo.

Ursula Von der Leyen ha mencionado varias veces la posibilidad de apoderarse de los bienes rusos. El plan es empezar por quedarse con los intereses, que suman casi 3.000 millones de euros al año con un guión que tienen ya preparado para los medios de intoxicación desde hace tiempo: Rusia ha atacado a Ucrania injustamente, los europeos apoyan a Ucrania y la van a ayudar con… el dinero ruso.

Alguno pensará que los europeos son muy poco generosos: no gastarán ni un céntimo en ayudar a Ucrania; todo saldrá de los bolsillos de los rusos.

Otra vía es financiar el rearme con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) que preside Nadia Calviño. Hasta la fecha no ha puesto objeciones a gastar el dinero en armas… dejando al margen otro tipo de necesidades más perentorias.

Sin embargo, llevará algún tiempo resolver esta cuestión y eliminar ciertos obstáculos ideológicos, en particular dar unos retoques cosméticos a la declaración de intenciones con la que se fundó el BEI, es decir, el banco debe reconocer abiertamente que se fundó con unos objetivos determinados (paz), pero que ahora se va a dedicar a otros distintos (guerra).

Francia y otros países, como Estonia, son partidarios de lanzar un empréstito gigantesco, como se hizo durante la pandemia. Pero Alemania se opone y los Veintisiete tendrán que examinar las opciones en materia de financiación con vistas a redactar un informe, que está previsto para junio.

Se trata de un debate que se iniciará en las próximas semanas, o incluso meses. La Comisión tiene un estudio keynesiano, al más viejo estilo, encima de la mesa según el cual es positivo endeudarse para sostener el crecimiento en períodos de crisis. En otras palabras, en el futuro lo único que va a crecer en Europa son los gastos militares y las deudas.

El holding de telecomunicaciones Bell despide a 6.000 trabajadores

El holding canadiense de telecomunicaciones Bell va a despedir a 4.800 trabajadores, el 9 por ciento de la pantilla, porque traslada sus oficinas a Turquía y el norte de África, en condiciones laborales mucho peores que las que tenían hasta ahora.

Los trabajadores se manifestaron en Ottawa y luego convocaron una rueda de prensa. El sindicato canadiense Unifor, que representa a 21.000 trabajadores de BCE, Bell y sus filiales califica los despidos de “chantaje”.

Las deslocalizaciones, la subcontratación y el aumento de la carga de trabajo están causando estragos en las plantillas. En junio del año pasado la empresa eliminó 1.300 puestos de trabajo. En total, más de 6.000 el número de puestos de trabajo han desaparecido en el holding en los últimos ocho meses, entre ellos técnicos, asesores de atención al cliente, instaladores, vendedores y periodistas.

La cobertura de noticias se vio diezmada por la eliminación de la mayoría de las transmisiones de noticias del mediodía y los fines de semana en CTV News, así como por el desmantelamiento de W5, una unidad de periodismo de investigación con una larga trayectoria.

El gigante de los medios también se ha desprendido de las emisoras de radio regionales y sus decisiones también afectan a las retransmisiones de noticias. “Creemos que se avecinan más recortes de empleo” en el BCE, denunció la presidenta del sindicato, Lana Payne.

Fundada hace 144 años, Bell se convirtió en BCE (Bell Canada Enterprises), el conglomerado de comunicaciones más grande de Canadá. El año pasado registró unos gigantescos beneficios de 2.300 millones de dólares.

Las empresas canadienses y estadounidenses han comenzado el año como acabaron el anterior, con miles de recortes de empleos en todos los sectores, por lo que la ola de despidos masivos va a continuar.

Los anuncios de recortes de plantillas en Estados Unidos se duplicaron, con 82.307 despidos en enero, según un informe publicado por Challenger, Gray & Christmas a principios de febrero.

El sector de medios de comunicación es uno de los más afectados por los despidos. Los Angeles Times pretende despedir a 94 periodistas miembros del sindicato del periódico.

Business Insider planea despedir a alrededor del 8 por cien de su plantilla.

La cadena británica Sky, propiedad de Comcast, planea eliminar alrededor de 1.000 puestos de trabajo en todas sus secciones este año.

En el sector audiovisual, los recortes también son brutales. La multinacional Sony acometerá un ajuste de plantilla que afectará al 8 por cien de los trabajadores en el mundo, lo que supondrá la salida de unos 900 trabajadores de PlayStation (*).

Pixar Animation Studios, del holding Walt Disney, también recortará puestos de trabajo porque el estudio ha terminado la producción de varios programas.

Paramount planea realizar un número de despidos que aún no ha concretado…

(*) https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/Sony-despedira-a-900-empleados-de-PlayStation-Naughty-Dog-e-Insomniac-Games-entre-los-estudios-afectados-20240227-0030.html

Los métodos mafiosos de Estados Unidos para apoderarse de la empresa china TikTok

Entre Estados Unidos y China ya nada va bien. Con la aplicación informática TikTok lo han intentado todo; han iniciado las provocaciones más diversas para erradicarla de los móviles, pero no han logrado su objetivo.

Ahora la presión mafiosa llega a su último grado: el Congreso estadounidenses ha concedido seis meses a la empresa china para vender la aplicación informática a otra empresa diferente… siempre que no sea china.

Es como si a TelePizza le quitaran sus pizzas.

Si los chinos no venden TikTok, la aplicación será excluida de las plataformas de descarga, como AppStore (la tienda de aplicaciones gestionada por Apple) o Google Play Store (la tienda de aplicaciones gestionada por Google).

El mercado estadounidense supone 170 millones de usuarios y es muy goloso para los propietarios chinos.

Es lógico que el gobierno de Pekín haya levantado la voz. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, dice que los métodos estadounidenses de funcionamiento son propios de “matones”, de las peores épocas de la mafia, el gangsterismo y el pistolerismo que siempre han caracterizado a Estados Unidos.

Excluir a las empresas chinas de manera completamente arbitraria perjudica el comercio mundial, añadió Wang.

También perjudica a Estados Unidos, donde algunos creen que perder TikTok es un duro golpe para la economía. Unas 300.000 personas dependen directamente de la plataforma, lo que les privaría de su fuente de ingresos.

Las aerolíneas tampoco quieren aviones de Boeing

Como ya anunciamos, los viajeros ya no quieren subir a los aviones que fabrica Boeing. Las aerolíneas no confirman las compras de los aparatos y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) empieza a hacer preguntas.

La crisis de Boeing no es la de una multinacional cualquiera, sino la de un país, Estados Unidos, que ha perdido su poderío industrial. Incluso se puede decir que es el fracaso de décadas de recortes, precariedad y privatizaciones.

Hemos perdido la cuenta de los incidentes que afectan a los aviones fabricados por Boeing en las últimas semanas. Una auténtica serie negra. Una puerta se rompe en pleno vuelo, una rueda se desprende durante el despegue, un parabrisas se parte, el mantenimiento se hace con lavavajillas…

La cartera de pedidos ha bajado. La United Airlines es el segundo cliente de Boeing y un socio histórico. Tenía un pedido de 277 aparatos 737 Max, pero se ha echado para atrás y ha anunciado que está dispuesto a optar por el A321neo de Airbus.

Es un revés para Boeing. United Airlines iba a ser el escaparate del Max 10, la primera aerolínea en volarlo mediante un supercontrato de 277 unidades más otras 200 opcionales.

El inicio de las entregas, previstas este año para 80 aparatos, ya no es nada creíble. “Por mucho que me gusten esas entregas, no es un problema de 12 meses, es un problema que ha durado dos décadas”, dijo Scott Kirby, el drector de la aerolínea.

Es más, United ya ha realizado un pedido de 174 aviones A321neo a Airbus. La aerolínea espera este año más de 100 entregas de aviones Boeing menos de lo previsto contractualmente, es decir, 63 aviones en lugar de 165. Suficiente para obligar a Boeing a revisar sus planes.

Avisaron a Alaska Airlines de los problemas del aparato

El 5 de enero un Boeing 737 Max operado por Alaska Airlines perdió una puerta en pleno vuelo. El día antes del incidente la aerolínea fue alertada sobre el estado del avión. Los técnicos e ingenieros abogaron por que el avión fuera retirado de servicio antes del incidente.

La portavoz de Alaska Airlines explicó que solicitaron una inspección exhaustiva del avión, pero que optaron por no cancelar el vuelo 1282 de Portland a Ontario ese día.

Pocas horas después de aterrizar en Ontario, el avión debería haber regresado a Oregón, donde se encuentra uno de los centros de mantenimiento de la aerolínea para realizar un análisis. Pero el avión nunca llegó a Ontario. Perdió una puerta en pleno vuelo, momentos después de despegar de Portland. Los pilotos pudieron aterrizar el 737 Max y ningún pasajero resultó herido.

¿Controles de calidad de los aviones?

En un informe publicado a finales de febrero, una comisión independiente designada por la Administración Federal de Aviación (FAA) consideró que la seguridad en Boeing era “confusa e inadecuada”.

La FAA y la EASA regulan las fábricas de sus respectivos fabricantes de aviones y reconocen mutuamente sus homologaciones de seguridad. Si una de ellas pierde la confianza en los controles de cumplimiento realizados por la otra, puede convocar consultas y, en caso de que éstas fracasen, suspender el reconocimiento de las aprobaciones.

El miedo ha llegado a la EASA, que ha sido invitada por primera vez por la FAA a unirse a una auditoría de Boeing como observador a finales de este año. “Será la primera vez y puede considerarse un importante paso hacia el establecimiento de la confianza mutua”, ha dicho su director, Luc Tytgat.

Quieren transmitir tranquilidad, como es lógico en estos casos. Dicen que las relaciones con la FAA son muy buenas. También dicen que están tranquilos por los esfuerzos realizados por el fabricante para corregir los defectos.

“He visto un cambio en la administración. Pusieron mucho énfasis en los controles de calidad, la calidad del producto y realmente la alta gerencia está dispuesta a cambiar el control de calidad de la producción”, afirma Tytgat.

La tecnología es el aspecto fundamental de la guerra económica contra China

El bloqueo tecnológico, que es parte de la guerra económica de Estados Unidos contra China, está adquiriendo una nueva dimensión con la limitación del uso de equipos y servicios informáticos chinos en territorio norteamericano.

Un analista del Centro para la Seguridad de Tecnologías Emergentes de la Universidad de Georgetown, Jack Corrigan, compareció en una sesión de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos y China, para indicar que la erradicación completa de las tecnologías chinas de las redes estadounidenses resulta extremadamente costosa, por no decir imposible.

La declaración de Corrigan se produce en un contexto en el que Washington ya ha eliminado las infraestructuras de telecomunicaciones de Huawei y ZTE de las redes estadounidenses con el pretexto de que suponen un riesgo para su seguridad.

En Canadá el gobierno ha tomado medidas similares con la prohibición de los equipos 5G de Huawei y ZTE, lo que exigió una gigantesca operación para desmontarlos y reemplazarlos, que fue financiada por un fondo de 1.900 millones de dólares aprobado por el Congreso en 2020.

Sin embargo, el costo real es mucho mayor, con un déficit de financiación de aproximadamente 3.100 millones de dólares, lo que genera preocupación sobre la viabilidad de ampliar esos programas para despedir a otros proveedores de equipos chinos de telecomunicaciones.

China no permanece pasiva. Desde hace tiempo el gobierno fortalece su producción en todos los sectores, particularmente en el campo tecnológico, para lograr la autosuficiencia y reducir su dependencia de las tecnologías estadounidenses.

El plan cristalizó en 2022 con la aprobación del “Documento 79”, que marca un punto de inflexión en la estrategia china. El plan lo ha destapado el Wall Street Journal y anima a las empresas públicas chinas a sustituir las aplicaciones informáticas estadounidenses por alternativas locales, reafirmando el compromiso de Pekín con la independencia tecnológica.

El plan chino es una respuesta simétrica hacia Estados Unidos, lo que marca una nueva fase en la “desconexión” del mercado mundial y, en particular, del sector tecnológico.

Los esfuerzos de China por sustituir las tecnologías estadounidenses con soluciones autóctonas, como las de Huawei y ZTE, ya le han costado a Estados Unidos aproximadamente 5.000 millones de dólares.

En Estados Unidos el bloqueo tecnológico contra China se ha convertido en una paranoia, especialmente acusada en los medios académicos. A Nazak Nikajtar, un antiguo funcionario del Departamento de Comercio durante el gobierno de Trump, cualquier medida contra China le parece insignificante. Acusa a la Casa Blanca de falta de determinación para imponer una prohibición total de los equipos y aplicaciones chinos.

Cada vez es más evidente que la tecnología es un aspecto fundamental de la guerra económica contra China. El ejemplo de TikTok y su empresa matriz ByteDance ilustra el empeño que ponen en la guerra económica. Después de intentarlo todo, no ha sido suficiente: Estados Unidos quiere quitar la empresa a sus accionistas chinos para ponerla en manos de los suyos.

Nunca se vio nada parecido en la historia del capitalismo, de los mercados y de las bolsas de valores.

Los viajeros ya no quieren subir a bordo de un avión de Boeing

Los repetidos incidentes aéreos han destruido la confianza de los viajeros en los aviones de Boeing. En enero la empresa fue noticia porque su avión 737 Max 9 perdió una puerta en pleno vuelo. Unos días más tarde el parabrisas de uno de esos aparatos se rompió, a pesar de que se encontraba a una altitud de 8.500 metros.

Los viajeros ya no quieren subir a bordo de esos aviones. Hay mucha gente asustada. En las redes sociales una joven reveló que logró evitar abordar un 737 Max 9 de United Airlines. Todo empezó cuando hizo su reserva. La joven compró un billete de avión para un avión que no era un 737 Max 9, apoyada en su elección por las conversaciones que pudo mantener con los asistentes de vuelo. Pero una notificación de un cambio de avión trastocó todos sus planes.

Afortunadamente, es posible cambiar de vuelo a través de la aplicación de United Airlines. Sin embargo, hay que pagar una determinada cantidad, a veces varios cientos de dólares estadounidenses. Pero es posible obtener un reembolso. Para ello, simplemente llamó a United Airlines y pidió que le compensaran por el cambio improvisado y no deseado.

En las redes sociales, la joven volvió a hacerlo y contó que su socio, ingeniero de Boeing, le recomendó recurrir a la competencia, concretamente a los aviones Airbus, que para él son mucho más seguros. Para su denuncia, la joven también estudió las estadísticas de supervivencia de cada asiento.

La estrategia industrial de los grandes monopolios, como Boeing, ha cambiado en las últimas décadas. Este tipo de grandes empresas apenas fabrican nada. Son meros subcontratistas, por lo que el trabajo recae sobre terceros… lo mismo que la seguridad. A veces ni siquiera ensamblan las piezas de los aviones. Los gigantes como Boeing son meros intermediarios entre los verdaderos fabricantes y las aerolíneas que compran los aviones.

Un suicidio bajo sospecha

El 9 de marzo apareció suicidado en el aparcamiento de un hotel de Charleston, Carolina del Sur, un antiguo trabajador de Boeing, John Barnett. Murió por lesiones “autoinfligidas”, dice el informe oficial del médico forense.

Barnett había sido controlador de calidad de Boeing y tenía un pleito con su antigua empresa. Dos años después de su jubilación en 2017 reveló problemas de seguridad en la fabricación de los aviones. Presentó una demanda contra Boeing el mismo año en que se jubiló, exponiendo su preocupación por la seguridad del Boeing 787 Dreamliner.

Estos aviones, cuyo lanzamiento se anunció en 2007, tuvieron un éxito inmediato entre las aerolíneas que buscaban aparatos que consumieran menos combustible. La fábrica de Carolina del Sur donde trabajaba Barnett, tuvo una escasez de mano de obra cualificada y retrasos en la producción, agravados por el volumen de pedidos.

Desplegada en 2011, la flota mundial del 787 quedó en tierra por primera vez, poco más de un año después, después de que una batería se incendiara en un avión de Japan Airlines.

Después de haber pagado indemnizaciones a sus clientes por este bloqueo en tierra y temiendo ser superado por Airbus, que estaba a punto de lanzar su A350, Boeing empezó a presionar sobre su fábrica, en detrimento de la calidad de los aviones.

Desde entonces los aparatos padecen averías constantes.

Barnett descubrió en particular fragmentos de metal (producidos cuando los trabajadores atornillaban los fijadores) que podrían cortar los cables de control de vuelo, lo que, según dijo, podría tener consecuencias catastróficas si los fragmentos penetraran el cableado.

Más tarde afirmó haber visto a trabajadores uniendo piezas de contenedores de chatarra a aviones. También destapó que hasta una cuarta parte de las mascarillas de oxígeno habían fallado durante una prueba de emergencia.

Finalmente, en enero informó de casos en los que los inspectores sólo tenían dos horas para encontrar defectos en las piezas utilizadas, tiempo insuficiente para garantizar su calidad.

A pesar de que Boeing niega las acusaciones, un control de la Administración Federal de Aviación (FAA) realizado en 2017 finalmente demostró que Barnett tenía razón en algunas de ellas.

Recortes masivos de plantilla en los grandes monopolios alemanes

Se avecina una enorme sangría en las plantillas de la industria alemana. Están en juego cientos de miles de puestos de trabajo, algunos de ellos altamente cualificados, sobre todo en la industria del automóvil y de repuestos, donde, sin contar los talleres de reparación, las estaciones de servicio, el comercio y las ventas, la fuerza de trabajo está por encima de los 800.000 trabajadores. Según las previsiones, más de la mitad de estos puestos de trabajo están en peligro.

Pero los despidos no se limitan al sector del automóvil. Los sectores químico, siderúrgico, de la construcción, de electrodomésticos y de las nuevas tecnologías también están afectados. En el comercio minorista, la sanidad, donde decenas de hospitales están amenazados de quiebra, y en el transporte ferroviario, también están en peligro decenas de miles de puestos de trabajo.

La sangría de empleos se extiende desde las fábricas hasta los centros administrativos y de desarrollo. También los mandos intermedios, los ingenieros y la fuerza de trabajo cualificada corren el riesgo de perder su puesto de trabajo. Los afectados por la actual oleada de despidos no sólo llevan un mono, sino también un traje y una bata de laboratorio.

Los excedentes de plantilla no podrán pasar fácilmente a otros puestos vacantes, como antiguamente, ni mucho menos en las mismas condiciones que habían logrado.

Según una encuesta del Instituto de Economía Alemana, solo 5 de las 47 asociaciones patronales esperan un aumento en el número de empleos este año, mientras que 23 industrias esperan una reducción, incluidos los sectores intensivos en fuerza de trabajo, como el comercio mayorista y minorista, la fabricación de maquinaria y la construcción. La aseguradora de crédito Allianz Trade espera que el número de quiebras en Alemania alcance 20.260 en 2024, un 5 por ciento más que el año anterior.

Industria automotriz y de repuestos

En las industrias automotriz y de repuestos, la transición a los vehículos eléctricos, cuya fabricación requiere mucha menos fuerza de trabajo, va acompañada de una feroz batalla para competir con las empresas chinas.

Los principales fabricantes de automóviles, en estrecha colaboración con el sindicato IG Metall y los comités de empresa, han aprobado durante años programas de austeridad que (como en el caso de Volkswagen) han costado miles de puestos de trabajo o, como en el caso de Ford, el cierre de fábricas enteras. Se está produciendo un tira y afloja en el sector de la electrónica, que involucra a fabricantes estadounidenses, europeos, japoneses, coreanos y chinos.

El director de Stellantis, Carlos Tavares, habló de un “baño de sangre” y de un “2024 agitado” por la crisis de superproducción. Las fábricas del holding, al que pertenece Opel en Alemania, alcanzaron sólo el 60 por ciento de su capacidad de producción el año pasado.

La situación en el sector de repuestos es aún peor. Las pequeñas empresas con unos pocos cientos o miles de trabajadores, a menudo especializadas en componentes individuales, están cerrando por docenas.

A principios de este mes, Eissmann Automotive se declaró en quiebra. La empresa fabrica componentes de revestimiento para casi todas las marcas de automóviles y emplea a 5.000 trabajadores en 17 ubicaciones en todo el mundo, 1.000 de ellas en Alemania.

Los gigantes de la industria Bosch, Continental y ZF Friedrichshafen también están eliminando miles de puestos de trabajo. ZF, que emplea a 165.000 trabajadores en todo el mundo, pretende reducir su fuerza de trabajo en Alemania en 12.000 para 2029, casi una cuarta parte de la plantilla. Sin embargo, esta cifra podría llegar a 18.000, según el presidente del comité de empresa. El holding, muy endeudado, quiere reducir sus costes en 6.000 millones de euros.

Bosch, que genera alrededor del 60 por ciento de su facturación, está transformando completamente el sector. El monopolio, que sólo en Alemania emplea a casi 134.000 personas, anuncia desde hace meses recortes de plantilla. En total, actualmente se están debatiendo 4.000 despidos. Sin embargo, la empresa no descarta la posibilidad de que haya más. Por ejemplo, sólo detener el desarrollo del diésel resultará en la pérdida de 1.500 puestos de trabajo. En el sector de la informática, otros 1.200 puestos de trabajo están en la mira.

Continental planea eliminar 7.150 puestos de trabajo a nivel mundial, o más del 3 por ciento de la fuerza de trabajo total. La división administrativa representa 5.400 y 1.750 en investigación y desarrollo. A pesar de los rápidos avances técnicos, el fabricante de neumáticos y piezas de automóviles está reduciendo su gasto en investigación y desarrollo del 12 al 9 por ciento de su facturación. También figura en la lista la filial de informática Elektrobit, que emplea a 380 trabajadores.

Otros fabricantes de neumáticos están cerrando sus fábricas por completo. Por ejemplo, Michelin se retira de la producción de neumáticos pesados ​​en Alemania y eliminará más de 1.500 puestos de trabajo hasta finales de 2025.

Goodyear planea cerrar su fábrica en Fürstenwalde, Brandeburgo, lo que provocará la pérdida de 700 puestos de trabajo.

La industria química

La empresa química Bayer (100.000 trabajadores en todo el mundo y 22.000 en Alemania) ha decidido eliminar varios miles de puestos de trabajo para aumentar sus beneficios y reducir su deuda en más de 30.000 millones de euros. Los mandos intermedios se ven especialmente afectados. En Estados Unidos la división farmacéutica del grupo ya ha eliminado el 40 por ciento de los puestos directivos. Las viejas jerarquías deben ser reemplazadas por equipos flexibles para aumentar la carga de trabajo.

Para que los recortes sean lo menos tramáticos posibles, el comité de empresa acordó unas condiciones de indemnización por despido y jubilación anticipada ligeramente superiores a las habituales. Para presionar a los trabajadores para que abandonen, cuanto más esperen, menor será su indemnización por despido. A partir de 2027, Bayer ya no descarta los despidos forzosos. La difícil situación económica actual de la empresa significa que se esperan despidos forzosos una vez que finalice el plan de recortes voluntarios del empleo.

La empresa química BASF (112.000 trabajadores en todo el mundo) ya anunció hace un año un programa de austeridad. Eliminando 2.600 puestos de trabajo (dos tercios de ellos en Alemania) se ahorrarán 1.100 millones de euros al año. El monopolio quiere ahora ahorrar otros 1.000 millones de euros en su sede de Ludwigshafen. Esto también estará asociado a nuevos recortes de plantilla.

La empresa química Evonik, con sede en Essen, también planea eliminar 2.000 de sus 33.000 puestos de trabajo en los próximos dos años, incluidos 1.500 en Alemania. Al igual que en Bayer, el énfasis está en los mandos intermedios. El monpolio alegó la caída de los beneficios para justificar su decisión. En 2024 la empresa espera un beneficio operativo de entre 1,7 y 2.000 millones de euros.

Las nuevas tecnologías

El mes pasado ya anunciamos los drásticos recortes de plantillas en todo el mundo en el sector de la informática y los videojuegos. Lo mismo ocurre en Alemania, donde SAP, el grupo de nuevas tecnologías más grande de Europa, ha anunciado la eliminación de 8.000 puestos de trabajo. Lo justificó centrándose en otras industrias, incluida la inteligencia artificial para empresas. Eso debería crear aproximadamente el mismo número de nuevos puestos de trabajo, pero no para los mismos trabajadores. Sólo alrededor de un tercio de las 8.000 personas afectadas necesitan volver a formarse y dos tercios deben abandonar la empresa, que quiere “eliminar de la nómina a los trabajadores con mayor antigüedad y salarios más altos.

Recambios y accesorios

El fabricante de electrodomésticos Miele quiere recortar 2.000 puestos de trabajo de sus 23.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Por motivos de costes, se tienen que trasladar a Polonia setecientos puestos de montaje de lavadoras en la sede central de Gütersloh. Los motivos aducidos por la empresa fueron la caída de los pedidos tras un año récord de ventas en 2022 y el aumento de los costes.

Varios miles de puestos de trabajo también están amenazados en la división de electrodomésticos de Bosch (BSH), líder del mercado europeo. El comité de empresa está negociando actualmente una reducción masiva del empleo.

Industria siderúrgica

ThyssenKrupp planea eliminar al menos 5.000 de los 27.000 puestos de trabajo restantes en la alguna vez poderosa industria siderúrgica de la región del Ruhr. En Duisburgo se cerrarán un alto horno y dos laminadoras.

La multinacional lo niega en redondo, pero lo ha confirmado el antiguo presidente del Partido Socialdemócrata, Sigmar Gabriel, ahora presidente del consejo de supervisión de ThyssenKrupp Steel y de IG Metall.

En una entrevista Gabriel admitió que la dirección de la empresa trabaja actualmente en propuestas para reestructurar el sector siderúrgico, sumido en una fuerza crisis de superproducción: tiene una capacidad anual de 12 millones de toneladas, pero sólo vende 9 millones.

Knut Giesler, director regional del sindicato IG Metall, pidió un plan general para siderurgia. El sindicato apoya la próxima sangría de empleo, exactamente igual que ha hecho con las anteriores.

Sector ferroviario

Al menos 2.500 puestos de trabajo de DB Cargo están amenazados de eliminación. En septiembre del año pasado apareció el primer libro blanco, que pronostica la eliminación de 1.800 puestos de trabajo a escala nacional. Un segundo documento técnico agregó 700 más. Este número podría aumentar aún más.

Del ‘colapso de China’ a la ‘amenaza de China’

La tasa de crecimiento económico de China supera la de otras economías importantes. Según estimaciones del Banco Mundial, fue aproximadamente 1,5 veces el de Estados Unidos y aproximadamente 16,5 veces el de la eurozona.

El superávit de las exportaciones chinas alcanza el 4% del PIB de China. Las exportaciones chinas representan el 15 por cien del total mundial. La balanza comercial de China con el resto del mundo alcanzó un récord de 125.000 millones de dólares en febrero.

El año pasado el consumo total de electricidad de China fue 2,3 veces mayor que el de Estados Unidos y sus ventas de vehículos fueron casi el doble que las de Estados Unidos.

La producción de acero bruto de China fue 12,6 veces mayor que la de Estados Unidos y el volumen de construcción naval terminada fue más de 70 veces mayor que el de Estados Unidos.

El primer ministro chino, Li Qiang, ha fijado un objetivo de crecimiento del PIB real para este año de “alrededor del 5 por ciento”, crear 12 millones de nuevos empleos urbanos y un aumento de los precios al consumidor de alrededor del 3 por cien.

Se espera que el gasto del gobierno central aumente un 8,6 por cien para compensar la debilidad del consumo y las dificultades de las administraciones locales.

Dado el cerco militar de China por parte de las potencias occidentales, las previsiones apuntan a que el gasto en defensa va a aumentar un 7,2 por cien.

Sin embargo, entre agosto de 2023 y principios de 2024 el Wall Street Journal publicó más de 160 artículos sobre el país asiático, la mayor parte de ellos anunciando su hundimiento económico, con titulares como “El mundo espera otro shock de China”, “El auge de 40 años de China ha terminado”, “Cómo China hizo desaparecer la crisis del desempleo juvenil”, “¿Es la situación económica de China tan grave como la de Japón? Podría ser peor”, “La economía china está atrapada en un círculo vicioso”…

Para los “expertos” del Wall Street Journal, cualquier situación de la economía china es mala para el resto del mundo. Si la economía de China no está al borde del colapso es porque crece tan rápidamente que tampoco es saludable para el mundo.

El mes pasado publicó un artículo titulado “En China, la deflación refuerza su control”, mientras que el año pasado afirmó lo contrario: la recuperación económica del país iba a impulsar un aumento de la inflación que “se propagaría a los mercados mundiales”.

La “amenaza china” no solo es militar sino también económica. Por eso lo mejor es desconectar a China de los mercados mundiales, es decir, imponer un bloqueo económico que evite un “efecto dominó”.

¿Ya nadie se acuerda de que la pandemia comenzó en China? Fue premonitorio de que lo que llega de oriente siempre es malo.

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