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Categoría: Ecología (página 3 de 30)

Las inundaciones de Texas según los medios de intoxicación

Las inundaciones del pasado mes de julio en Texas causaron la muerte de al menos 135 personas, de las que 117 ocurrieron en el condado de Kerr. Después de las de Valencia, ha sido otra oportunidad para que los medios de intoxicación vuelvan a la carga con las pesadillas de los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático.

“La catástrofe de las inundaciones de Texas muestra la vulnerabilidad de millones de personas frente a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes”, tituló Univisión de manera tópica (1).

El cambio climático no sólo causa sino que “agrava” inundaciones como la de Texas, a la que Euronews califica de “única” en cien años (2). También es mentira. Entre 1998 y 2000 las inundaciones en Texas se cobraron más de 100 vidas, obligando a evacuar a más de 50.000 personas.

Texas ostenta la mitad de los récords mundiales de precipitaciones de corta duración y tiene una gigantesca superficie de llanura aluvial, a la que llaman “Flash Flood Alley” (El Callejón de las Inundaciones Repentinas), que se extiende desde Dallas hasta Del Río, bordeando la región montañosa. Es una de las zonas más propensas a inundaciones en Estados Unidos.

Lo mismo que en el caso de Valencia, el fenómeno es tan frecuente, que tiene su propia literatura y sus propias películas y documentales. Por ejemplo, el periódico San Antonio Express News documentó la inundación de 1978 que mató a 25 personas en la zona de Hill Country y sus alrededores (3).

Al igual que en el desastre del mes de julio, la causa de las inundaciones de 1978 fue una tormenta tropical, llamada “Amelia”, que se disipó arrancando cipreses centenarios de más de dos metros de diámetro.

Los intoxicadores, como Euronews, dicen que la inundación de Texas ha sido “única” porque no les basta con falsificar la actualidad, sino que tienen que hacer lo mismo con el pasado y con el futuro, porque mañana todo será mucho peor, sobre todo estos “fenómenos meteorológicos extremos” que, según la ONU, serán “cada vez más corrientes y difíciles de predecir por los modelos meteorológicos“ (4).

En efecto, los modelos no son capaces de predecir las inundaciones, de la misma manera que tampoco son capaces de predecir el clima. El motivo es que no son tales “modelos meteorológicos”, como pretende la ONU, sino simples programas informáticos que han demostrado su falta de consistencia demasiadas veces.

A pesar de ello, Mónica Monsalve vuelve desde las páginas de El País con las tradicionales letanías seudocientíficas: “Un estudio publicado en la revista Nature en 2022, encontró que, si el mundo sigue el rumbo del cambio climático sin tomar acciones, Texas está entre los Estados que experimentarán el mayor aumento de pérdidas medias anuales por inundaciones de aquí a 2050, con un incremento de más del 900%”, escribe (5).

Lo cierto es que el estudio “científico” al que se refiere (6) no es tal porque, como es costumbre, sustituye la realidad por el ordenador, a lo que se añaden predicciones catastróficas que jamás se van a cumplir.

No hay más que leer a otro elenco de charlatanes, como los que se agrupan en torno al periódico mexicano El Financiero, donde se entremezclan las sequías con las inundaciones (7) para que las predicciones no fallen nunca: si hay sequía es el cambio climático y si hay inundaciones también es el cambio climático.

Cuando se pasa del teclado a los registros de las precipitaciones en la región de Kerr, que se conocen desde finales del siglo XIX, las conclusiones son muy contundentes: no han cambiado en ningún sentido; no llueve más ni llueve menos.

Lo mismo se puede decir de otras tres estaciones meteorológicas cercanas, Boerne, Fredericksburg y Hondo, que tampoco muestran tendencias pluviométricas significativas en ninguna dirección. La conclusión es que en un siglo el volumen de precipitaciones no ha cambiado en Texas.

Lo mismo que en el caso de Valencia, se pueden producir inundaciones repentinas en lugares en los que no ha llovido porque el agua fluye río abajo desde otro lugar, por lo que es necesario analizar la topografía local, además de las precipitaciones.

En otras palabras, las inundaciones periódicas que se producen en el “corredor” tejano no son consecuencia de cambios en la lluvia, sino de otros fenómenos atmosféricos, como los huracanes o las tormentas tropicales, por ejemplo. Sería mucho más certero decir, como la cadena CBS, que la tormenta Barry fue uno de los desencadenantes de las inundaciones del mes pasado: “Las fuertes lluvias procedentes de la humedad remanente de la antigua tormenta tropical Barry cayeron rápidamente en la región montañosa de Texas durante la madrugada del viernes, provocando que el río Guadalupe, en las afueras de San Antonio, creciera 8 metros en tan solo 45 minutos” (8).

A pesar de lo que digan los medios, el informe más reciente del IPCC (AR6) afirma que hay “poca confianza en los cambios observados en la magnitud o frecuencia de las inundaciones a nivel mundial”.

Pero los agoreros pasan por alto este tipo de afirmaciones del IPCC; prefieren pintar de negro sus pronósticos porque se venden mejor.

(1) https://www.univision.com/noticias/estados-unidos/inundaciones-en-texas-muertos-alerta-nacional-cambio-climatico
(2) https://es.euronews.com/green/2025/07/07/una-inundacion-unica-en-100-anos-como-el-cambio-climatico-ha-agravado-la-catastrofe-en-tex
(3) https://www.expressnews.com/news/article/texas-1978-storm-lessons-2025-camp-mystic-flood-20766855.php
(4) https://news.un.org/es/story/2025/07/1540138
(5) https://elpais.com/america-futura/2025-07-09/las-mortales-inundaciones-de-texas-presagian-las-nuevas-tormentas-perfectas-bajo-el-cambio-climatico.html
(6) https://www.nature.com/articles/s41558-021-01265-6
(7) https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2025/07/06/sequia-y-cambio-climatico-asi-se-propiciaron-las-letales-inundaciones-repentinas-en-texas/
(8) https://www.cbsnews.com/news/texas-flooding-guadalupe-river-how-much-rain-fell-national-weather-service/

Las aguas del Atlántico Norte se están enfriando desde hace más de cien años

Rectificar no es de sabios. A casi nadie le gusta rectificar, sobre todo si ha repetido sus errores una y otra vez. A algunos científicos les ocurre, y se aferran a sus tonteorías como a un clavo ardiendo. Por ejemplo, cuando los “expertos” tienen que reconocer que ciertas regiones del planeta no están experimentando un calentamiento sino un enfriamiento, cambian el lenguaje para hablar de “agujeros de calentamiento”. Son fenómenos excepcionales, locales, anomalías que no cambian la tendencia general.

Se salen del promedio, dice la revista seudocientífica Biology Insights (1), que ignora que para que haya un promedio tiene que haber cifras por encima y por debajo, menores y mayores. En una parte del mundo hace calor porque es verano y en la otra hace frío porque es invierno. Las dos cosas se producen al mismo tiempo y no son fenómenos extraordinarios sino absolutamente normales.

“Estas tendencias regionales de enfriamiento pueden persistir durante décadas, influenciadas por una combinación de ciclos naturales y otros factores. Por ejemplo, se ha observado un agujero de calentamiento en el centro de Estados Unidos, donde las temperaturas diurnas de verano han mostrado una tendencia al enfriamiento desde mediados del siglo XX”, dice la revista.

El requiebro verbal sirve para “explicar” el enfriamiento de las aguas del Atlántico Norte, concretamente en la región subpolar al sur de Groenlandia. La revista dice que es una zona que ha mostrado una “tendencia persistente al enfriamiento durante más de un siglo”, un fenómeno a veces denominado “mancha fría”. Si bien las temperaturas promedio del planeta han aumentado aproximadamente 1ºC durante el último siglo, esta zona específica del océano se ha enfriado hasta 0,9ºC.

El enfriamiento es más evidente en los datos de temperatura superficial del mar, que muestran una distintiva mancha azul, o fría, en los mapas que ilustran los cambios de temperatura del planeta. Es un fenómeno que se observa también en las profundidades del océano, hasta los 3.000 metros, lo que indica que el fenómeno no se limita a un efecto superficial, sino a toda la columna de agua.

El artículo acaba enredado en especulaciones de todo tipo, salpicadas de “quizás” y “es posible”, como por ejemplo que el nivel del mar a lo largo de la costa este de Estados Unidos puede aumentar a un ritmo tres o cuatro veces superior al promedio mundial.

Además de las conjeturas, volvemos a los promedios y a los tópicos. Hay que recordarles a los “científicos” de Biology Insights un artículo publicado en febrero en la revista Nature en el que se demuestra que el nivel del mar no ha subido en los últimos dos mil años, al menos en la costa atlántica de África (2). Por el contrario, ha bajado.

Quizá en la costa de Estados Unidos la situación sea distinta, o sea, que el nivel del mar en el Atlántico no tenga los mismos movimientos en todas partes.

(1) https://biologyinsights.com/the-warming-hole-why-the-north-atlantic-ocean-is-cooling/
(2) https://www.nature.com/articles/s41467-025-56721-0

El Ártico se ha enfriado a pesar de que la concentración de CO2 ha aumentado

La doctrina del calentamiento del planeta predica que el aumento del CO2 está impulsando la subida de las temperaturas atmosféricas. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista científica Nature indica todo lo contrario (*).

Durante el Holoceno, es decir, hace unos diez mil años, las temperaturas del Ártico eran hasta 9ºC más altas que las actuales, a pesar de que en aquella época la concentración atmosférica de CO2 rondaba las 260 partes por millón.

El año pasado la concentración fue notablemente más alta: 420 partes por millón, es decir, que ha subido un 160 por cien.

Durante los siguientes diez mil años se ha producido el fenómeno opuesto al que pregona la doctrina: la concentración de CO2 ha aumentado, mientras que el Ártico se ha enfriado.

El estudio, que se llevó a cabo en el archipiélago de Svalbard, al noroeste de Noruega, también afirma que -posiblemente- la pérdida de hielo debido a la temperatura fue compensada por el aumento de las nevadas, ya que los glaciares y los casquetes polares de la región no sólo responden a las variaciones de temperatura, sino también a las precipitaciones.

Ambos fenómenos, tanto la temperatura como la humedad, cambian muy rápidamente en el Ártico, mucho más que en cualquier otro rincón de la Tierra. El estudio no se atreve a hacer predicciones sobre el balance de masa de los glaciares porque “los datos de las estaciones meteorológicas árticas son escasos, y las nevadas a menudo se miden incorrectamente”.

“Las simulaciones subestiman los aumentos observados de las precipitaciones y discrepan sobre la distribución estacional del cambio futuro”, añaden los autores. En el pasado algunos glaciares del Ártico ya sobrevivieron a temperaturas bastante más cálidas que las actuales.

(*) https://www.nature.com/articles/s43247-025-02064-z.pdf

En pleno verano caen fuertes nevadas en la costa turca del Mar Negro

El 20 de marzo de 2000 el periódico británico The Independent informaba de que la nieve desaparecería de nuestras vidas. La noticia no la había inventado el periódico sino David Viner, un seudocientífico de la Universidad de East Anglia, el oráculo de la climatología moderna.

Lo más lógico es que la nieve empezara a remitir durante los estíos, pero no es así. En pleno verano las temperaturas han descendido drásticamente en las zonas montañosas del interior de Rize, una ciudad en la costa noreste de Turquía, en el Mar Negro, a unos 120 kilómetros de la frontera con Georgia. Las típicas mesetas de exuberante vegetación estival se han transformado en paisajes nevados.

Los meteorólogos señalan que, si bien la nieve de verano en las montañas de Kaçkar no es un fenómeno sin precedentes, la magnitud y el momento de este fenómeno fueron muy inusuales.

Una periodista de Rize, Gencaga Karafazlioglu, de 65 años de edad, comentó que nunca antes había visto nieve en julio. “En Rize, estamos acostumbrados a las anomalías climáticas. Hemos nevado varias veces en marzo, pero nunca con tanta intensidad. La gente mayor dice haber visto nieve en julio hace 30 ó 40 años, pero nunca con tanta intensidad”.

Han caído nevadas en mesetas como Anzer, Kavron, Samistal y Ovit, donde residentes y visitantes observaron acumulación de nieve a pesar de que las temperaturas diurnas en las zonas más bajas oscilaban entre 24 y 27ºC. Los habitantes de pueblos de montaña como Çamlıhemşin, Hemşin e İkizdere se despertaron con escenas que recordaban a pleno invierno.

En Ovit Yaylasi, una meseta a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar, los campos estaban cubiertos de blanco tras la nevada. La nevada cubrió un área que se extiende al menos 100 kilómetros, desde Anzer Yaylasi, pasando por el Parque Nacional de las Montañas Kackar y más allá.

Se observaron condiciones similares en partes de la provincia de Bayburt, lo que sugiere que el fenómeno afectó una amplia zona de la cordillera del noreste de Turquía.

Según la Dirección General de Meteorología, este fenómeno fue causado por una repentina masa de aire frío que impactó el noreste de Anatolia, provocando precipitaciones y temperaturas significativamente más bajas en regiones por encima de los 2.000 metros.

Uruguay declara el estado de emergencia por una ola de frío que ha matado a siete personas

Hace unos días el gobierno uruguayo declaró el estado de emergencia a causa de una inusual ola de frío que azoto al país, que se ha cobrado la vida de al menos siete indigentes. Las autoridades encargadas de la emergencia, que son muy poco comunes en el país, autorizaron a la policía a evacuar a los sin techo de las calles.

El inusual aire gélido proveniente de la Antártida bajó los termómetros drásticamente, impactando a un país costero con un terreno llano acostumbrado a los inviernos suaves del hemisferio sur.

Una ligera nevada cubrió algunas zonas del país por primera vez en cuatro años, con temperaturas que alcanzaron los -4ºC.

Las autoridades sanitarias emitieron numerosas advertencias sobre los peligros de congelación e hipotermia, y los indigentes se enfrentaron a codiciones climáticas devastadoras, así como el ganado, que también ha sido conducido a establos al brigo de las inclemencias meteorológicas.

Los trabajadores sociales se desplegaron por Montevideo, intentando convencer a los sin techo de que se refugiaran en los albergues públicos. Los siete indigentes que murieron por exposición al frío fueron encontrados en diversas partes del país: uno había estado durmiendo bajo un puente, otro en una estación de autobuses y otro en una tienda de campaña cerca del río.

En los últimos años el número de indigentes ha aumentado continuamente en Uruguay. El año pasado el Ministerio de Desarrollo Social registró más de 2.700 personas sin hogar, la gran mayoría en Montevideo.

El presidente Yamandú Orsi invocó las inusuales prerrogativas de emergencia que facultan a la policía y otros funcionarios para evacuar por la fuerza a los indigentes de las calles, citando un nivel de riesgo para quienes duermen a la intemperie.

“La posibilidad de la evacuación obligatoria se ha aplicado por primera vez porque la magnitud del problema realmente requiere otras herramientas”, declaró Leandro Palomeque, director del Sistema Nacional de Emergencias de Uruguay.

El gobierno abrió 32 nuevos centros de calentamiento y tres puntos de evacuación más, incluyendo la conversión de gimnasios públicos y una academia de policía, y prepararon unas 1.000 camas adicionales.

En ocasiones anteriores el Sistema Nacional de Emergencias y el Instituto Uruguayo de Meteorología ya emitieron alertas rojas, pero siempre estuvieron asociadas a tormentas, lluvias intensas o vientos fuertes. Es la primera vez que se promulga una alerta por frío extremo.

Hasta los canguros tiemblan en Australia a causa de una ola de frío récord

La costa este de Australia se ha visto afectada por una ola de frío récord, lo que confirma que este invierno llega más frío de lo habitual. La temperatura mínima de Canberra, de -7,2ºC, es la más baja desde 2018 y la más baja para un mes de junio desde 1986.

El interior de Nueva Gales del Sur batió varios récords de temperatura en junio, incluyendo Bathurst, que llegó a alcanzar los -7,5ºC, y Scone, que registró una temperatura mínima de -5,1ºC. El termómetro cayó a -1,6ºC en Campbelltown, al suroeste de Sídney, lo que la convirtió en la mañana más fría en cinco años.

Según Miriam Bradbury, de la Oficina de Meteorología, “las últimas dos mañanas hemos visto entre 4 y 8ºC por debajo de la media en gran parte de la costa este”.

A medida que ha llegado el invierno, las temperaturas se han desplomado y las heladas se extendieron por Nueva Gales del Sur, Victoria y algunas partes de Queensland. Pero la época más fría del año aún está por venir.

La Oficina de Meteorología asegura que las condiciones de El Niño afectarán a Australia en la segunda mitad del año. Los fenómenos de El Niño ocurren cuando las temperaturas superficiales del agua de mar en el Pacífico tropical central y oriental son más cálidas de lo habitual, mientras que los fenómenos de La Niña se caracterizan por aguas más frías de lo habitual. Estos cambios provocan una alteración en la circulación atmosférica.

La temperatura más fría jamás registrada en Australia fue el 29 de junio de 1994 en Charlotte Pass, cuando el termómetro bajó hasta -23ºC.

El concepto de ‘temperatura media mundial’ tiene poco que ver con la ciencia

Las ideologías posmodernas asumen que la atmósfera y los océanos se han calentado durante las últimas décadas. Insisten en que es eso que llaman un “dato”: la “temperatura mudial” sigue una tendencia ascendente. Esa temperatura se obtiene mediante la recopilación de mediciones del aire en un gran número de estaciones meterológicas repartidas por el mundo, su peso según el área que representan y, a continuación, el cálculo del promedio anual según el método habitual de sumar todos los valores y dividirlos entre el número de puntos.

Sin embargo, el concepto de “temperatura mundial” es engañoso, tanto termodinámica como matemáticamente, afirma Bjarne Andresen, profesor del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague (*).

“Es imposible hablar de una temperatura única para algo tan complejo como el clima de la Tierra”, afirma Andresen, experto en termodinámica. “Una temperatura solo puede definirse para un sistema homogéneo. Además, el clima no se rige por una temperatura única. Más bien, las diferencias de temperatura impulsan los procesos y crean las tormentas, corrientes marinas, tormentas, etc., que conforman el clima”.

La temperatura mundial es otro concepto tan poco válido como la “clase media”, donde un artificio matemático convierte a una sociedad dividida en clases sociales en algo homogéneo y uniforme. Sólo les falta repetir entelequias como la de que “todos somos iguales ante la ley” o que “todos tenemos los mismos derechos”.

Si bien es posible tratar la temperatura estadísticamente a escala local, no tiene sentido hablar de una temperatura general para la Tierra. El planeta consta de una gran cantidad de componentes que no se pueden promediar. En economía, tiene sentido comparar el tipo de cambio de las monedas de dos países, pero no se puede hablar de un “tipo de cambio mundial” promedio.

Si la temperatura disminuye en un punto y aumenta en otro, el promedio se mantendrá igual que antes, pero dará lugar a una termodinámica completamente diferente y, por lo tanto, a un clima diferente. Si, por ejemplo, la temperatura es de 10 grados en un punto y de 40 grados en otro, la media es de 25 grados. Pero si, en cambio, la temperatura es de 25 grados en ambos puntos, la media sigue siendo de 25 grados. Estos dos casos darían lugar a dos tipos de condiciones climáticas completamente diferentes, ya que en el primero habría diferencias de presión y vientos fuertes, mientras que en el segundo no habría viento.

Si en lugar de temperatura se quiere calcular el “salario medio”, es casi seguro que la medición no tenga en cuenta a los parados, cuyo salario es cero, por lo que el promedio bajaría bastante.

También es casi seguro que en el cómputo un académico va a incluir todo tipo de ingresos económicos que no son salario, es decir, que va a sumar los emolumentos de la burguesía, que gana mucho más dinero, lo que va a seguir elevando el “salario medio”.

Otro problema con la “temperatura mundial” es que existen muchas maneras de calcular el promedio.

Por ejemplo, hay dos vasos de agua del mismo tamaño. En uno de ellos el agua está a 0 grados, en el otro a 100. Al sumar esos dos números y dividirlos entre dos, se obtiene una temperatura media de 50 grados. Se denomina media aritmética. Sin embargo, la media geométrica de esos dos números es 46 grados. La diferencia de 4 grados es la energía que impulsa todos los procesos termodinámicos que generan tormentas, truenos, corrientes marinas, etc.

Son solo dos ejemplos de métodos diferentes para calcular promedios y todos son igualmente correctos, pero se necesita una razón física sólida para decidir si el promedio de temperaturas se debe calcular de una manera u otra. Dependiendo de ella, el mismo conjunto de datos medidos puede mostrar simultáneamente una tendencia al alza y una tendencia a la baja del promedio de temperaturas.

Por lo tanto, las conclusiones sobre la tendencia de las temperaturas mundiales pueden ser consecuencia del método matemático utilizado para obtener el promedio y si nunca hay una buena explicación de los motivos por los cuales se elige uno u otro medio, tampoco lo hay cuando se cambia sobre la marcha.

(*) https://www.sciencedaily.com/releases/2007/03/070315101129.htm

Una poderosa masa de aire polar azota varias regiones de Brasil

Este mes de junio las ciudades brasileñas están registrando mínimos históricos, con temperaturas bajo cero, heladas y sensación térmica bajo cero en el sur y sureste. Una poderosa masa de aire polar azotó esas regiones, provocando las temperaturas muy bajas y activando las medidas de emergencia en varios estados.

En Urupema, en la Serra Catarinense, los termómetros registraron -8ºC a las 4:00 de la madrugada, con una sensación térmica oficial de -29ºC.

La escarcha fría se extendió por la ladera de la Serra do Rio do Rastro y provocó nevadas en al menos un municipio de Rio Grande do Sul, donde se suspendieron las clases y se distribuyó ayuda alimentaria. Los servicios meteorológicos contabilizaron más de 80 localidades con temperaturas bajo cero en Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná.

En Sao Paulo, el Instituto Nacional de Meteorología registró 6,6ºC en la estación Mirante de Santana, la temperatura más fría del año, mientras que el Centro Municipal de Gestión de Emergencias registró 0ºC en el distrito sureño de Capela do Socorro y valores similares en Parelheiros.

La temperatura media de la ciudad al amanecer fue de unos 6ºC. La defensa civil municipal ha mantenido el estado de alerta desde el domingo y, junto con el ayuntamiento, abrió albergues adicionales, extendió el horario de atención hasta las 13 horas de la tarde y ofreció comidas calientes, mantas y asistencia médica a los indigentes que viven en la calle.

El servicio meteorológico advierte que la masa de aire polar aún podría provocar temperaturas bajo cero en el interior de São Paulo, el sur de Minas Gerais y partes del centro-oeste, antes de retirarse hoy.

La ola de frío también ha generado preocupación para la agricultura, con pronósticos de heladas generalizadas en las regiones cafetaleras y cerealeras. La lluvia se limita al extremo norte del país, dejando la mayor parte del centro-sur con cielos despejados que acentúan el enfriamiento nocturno.

En 2016 Sao Paulo batió récords de bajas temperaturas, matando al menos a 5 indigentes que pernoctaban en las calles de Sao Paulo.

Yakutia registra la temperatura más baja de la historia a mediados de junio

El lunes Saskylah, una remota localidad de Yakutia, en Siberia, registró una temperatura de -7,7ºC, excepcionalmente baja para esta época del año. Podría ser una de las más frías jamás documentadas para mediados de junio en la región, acercándose al récord histórico de -12,6ºC.

Yakutia es famosa por sus inviernos crudos, pero suele experimentar un rápido calentamiento a medida que se acerca el verano. Una temperatura de -7,7ºC a mediados de junio desafía las expectativas, ya que junio en esta zona de Siberia suele marcar la transición a condiciones templadas.

Curiosamente, las temperaturas mínimas récord contrastan marcadamente con el clima de julio. La temperatura más baja registrada en julio fue de tan solo -2,1ºC, lo que ilustra la rareza de las heladas a medida que avanza el verano en el hemisferio norte.

Esta marcada diferencia pone de manifiesto el rápido calentamiento de junio a julio, donde las temperaturas de julio rara vez bajan de cero, lo que indica la llegada definitiva del calor estival.

El clima de Siberia sigue siendo muy variable. Olas de frío tardías como ésta se ven influenciadas por complejas interacciones entre las masas de aire árticas y los patrones de circulación atmosférica.

La imagen de portada es de Chyskhaan, el señor del frío, un personaje de la cultura de Yakutia, que camina con un largo bastón mágico. En Yule, la noche más larga y el día más corto, la población se reunía en santuarios construidos en su nombre y le ofrecía regalos para alejar el frío y permitir el regreso del sol.
Chyskhaan recogía las ofrendas y las redistribuía entre los necesitados, quedándose con lo necesario para honrar la magia que realizaría durante los meses siguientes: que llegara el buen tiempo. Al mismo tiempo, controlaba la velocidad con la que se derretían el hielo y la nieve para evitar las inundaciones en las aldeas. También enterraba lugares sagrados bajo la nieve para que no los detectaran quienes buscan el conocimiento para fines personales y de poder.
Además de Chyskhaan, en la imagen aparece Ded Moroz, el Papá Noel de la cultura eslava. La traducción literal del nombre es “Abuelo Escarcha”.

Un nuevo estudio demuestra que los modelos de cambio climático son erróneos

Los modelos de cambio climático que utiliza el IPCC y las previsiones basadas en ellos son erróneos, según un nuevo estudio que publica Nature (*). La investigación demuestra que los ríos son importantes vías de escape para antiguos depósitos de carbono que han permanecido retenidos durante miles o incluso millones de años, mucho antes de la aparición de los seres humanos en el planeta.

Más de la mitad del dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) emitidos por los ríos en todo el mundo provienen de depósitos de carbono a largo plazo (suelos profundos, sedimentos e incluso rocas meteorizadas), y no de la descomposición reciente de material vegetal, como se creía anteriormente.

Los intoxicadores hablan, una y otra vez, de las emisiones de carbono, pero nunca de las absorciones del gas. El carbono recorre un ciclo, del que los ríos forman parte, conectando los sistemas terrestres, aéreos y oceánicos.

Hasta ahora la opinión predominante sostenía que las emisiones de CO2 y CH4 procedentes de los ríos rotaba rápidamente: las plantas absorben el carbono atmosférico mediante la fotosíntesis, parte de ese carbono se descompone rápidamente en el suelo y se vierte en los ríos, para luego ser liberado de nuevo al aire en cuestión de años o décadas.

La investigación, dirigida por Josh Dean, de la Universidad de Bristol, desmonta el modelo al demostrar que alrededor del 60 por cien de las emisiones de carbono de los ríos provienen, en realidad, de antiguos depósitos de carbono, algunos de los cuales datan de millones de años.

El equipo llegó a esta conclusión recopilando una base de datos mundial con más de 1.100 mediciones de radiocarbono de más de 700 emplazamientos fluviales en 26 países. Al analizar el contenido de carbono-14 del carbono inorgánico disuelto, CO2 y CH4 en las aguas fluviales y compararlo con los niveles atmosféricos, pudieron determinar la edad del carbono liberado. Sus cálculos de balance de masa isotópico revelaron que, en promedio, el 59 por cien (±17 por cien) de las emisiones de CO2 de los ríos provienen de carbono antiguo, ya sea materia orgánica del suelo milenaria o carbono petrogénico de las rocas, mientras que solo alrededor del 41 por cien proviene de carbono fijado recientemente.

En pocas palabras, se trata de una gran cantidad de carbono antiguo. El estudio estima que los ríos emiten a nivel mundial alrededor de 2 gigatoneladas (2.000 millones de toneladas métricas) de carbono cada año en forma de CO2 y CH4. De esa cantidad, aproximadamente 1,2 gigatoneladas provienen de esas fuentes antiguas. Es una cantidad comparable a la absorción neta de carbono por todos los ecosistemas terrestres del mundo anualmente. En otras palabras, la fuga de carbono antiguo a través de los ríos es lo suficientemente grande como para requerir una revisión a fondo del ciclo del carbono y, en consecuencia, de los modelos climáticos usuales.

En un comunicado de prensa Dean dice que las conclusiones del descubrimiento son “potencialmente enormes”. El carbono antiguo “se está filtrando a la atmósfera mucho más de lo que sugerían las estimaciones previas”. Si los ríos actúan como una vía principal para el retorno del carbono antiguo a la atmósfera, los ecosistemas terrestres deben estar absorbiendo al menos una gigatonelada de CO2 al año más de lo estimado previamente.

(*) https://www.nature.com/articles/s41586-025-09023-w

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