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Categoría: América Latina (página 4 de 7)

Estados Unidos deja al oro fuera de las sanciones contra Nicaragua

A pesar de las sanciones estadounidenses, el sector del oro de Nicaragua está en auge y se ha convertido en la principal exportación del país. Estados Unidos es el principal destino, importando el 79 por cien del oro del país, según un informe del Instituto Oakland (*).

Las sanciones impuestas por el gobierno de Biden en junio de 2022, ampliadas mediante una orden ejecutiva en octubre de 2022, no se han aplicado, lo que ha permitido a las empresas mineras extranjeras expandir sus operaciones.

Aunque es una candidata obvia para esas sanciones, Caliber Mining, la principal beneficiaria del auge del oro en Nicaragua, no sufre contratiempos. Desde la primera ronda de sanciones sobre el oro, ha ampliado significativamente sus concesiones, que ahora cubren el 9 por cien del territorio del país centroamericano.

El informe identifica varias empresas multinacionales que controlan grandes concesiones mineras en Nicaragua, entre ellas la canadiense Mako, la china Zhong Fu Development, la colombiana Grupo Mineros y las británicas Condor Gold y Royal Road Minerals. En las empresas mineras participan importantes fondos buitre con sede en Estados Unidos y Canadá, incluidos BlackRock, Van Eck Associates, Invesco, B2Gold y Agnico Eagle Mines.

En junio de 2022 Estados Unidos impuso sanciones contra la empresa minera pública Eniminas, acusando al gobierno nicaragüense “de utilizar los ingresos del oro para seguir oprimiendo al pueblo de Nicaragua y de participar en actividades que constituyen una amenaza a la seguridad de el hemisferio”. En octubre de 2022 Biden amplió las sanciones, autorizando al Tesoro de los Estados Unidos a bloquear a cualquier entidad con vínculos financieros con Estados Unidos e involucrada en el sector del oro de Nicaragua.

El gobierno de Estados Unidos no ha aplicado las sanciones, lo que ha permitido que el sector del oro se expanda masivamente y siga proporcionando ingresos significativos a los accionistas de las empresas interesadas. Muchas empresas mineras sujetas a sanciones continúan operando con impunidad y adquieren nuevas concesiones mineras.

El principal beneficiario del auge del oro es la empresa canadiense Caliber Mining cuyas 57 concesiones cubren más de 1,1 millones de hectáreas, o el 9 por cien del territorio de Nicaragua. 26 de sus concesiones de minería metálica, que cubren más de 940.000 hectáreas, se otorgaron entre junio de 2021 y diciembre de 2022. 11 de ellas, por un total de 336.598 ha, se otorgaron después de que el Tesoro de Estados Unidos anunciara sanciones en junio de 2022. Si se conceden las 15 solicitudes restantes de Caliber, una sola empresa extranjera controlará 1,57 millones de hectáreas, o el 13,1 por cien de la superficie terrestre de Nicaragua.

La superposición de muchas concesiones de Caliber con territorios indígenas y afrodescendientes reconocidos por el Estado, donde los miembros de la comunidad denuncian una falta de consulta y consentimiento –una violación de la ley nicaragüense y de las normas internacionales– aumenta la preocupación. Como empresa canadiense que opera en Nicaragua y que también posee concesiones mineras en Estados Unidos a través de subsidiarias de su entera propiedad, Caliber es un candidato obvio para la designación de sanciones según el decreto de Biden.

(*) https://www.oaklandinstitute.org/amidst-failed-us-sanctions-indigenous-pay-price-nicaragua%E2%80%99s-gold-rush

El papel de la CIA en el Golpe de Estado de 2004 en Haití

Un cable diplomático clasificado revela el papel de una veterana agente de la CIA en el derrocamiento violento del popular presidente antimperialista de Haití, Jean Bertrand Aristide, en 2004.

En una espectacular fuga de prisión en Gonaives, Haití, en agosto de 2002, una excavadora atravesó los muros de la prisión local, lo que permitió huir a los partidarios armados de Amiot “Cubain” Metayer, dirigente de una pandilla encarcelado semanas antes por acosar a figuras políticas haitianas. Metayer escapó, al igual que otros 158 prisioneros. Entre ellos se encontraban los autores de la masacre de Raboteau de abril de 1994, que dejó decenas de haitianos muertos y desplazados. Las víctimas eran partidarios de Aristide.

Janice Elmore

Los documentos revelan que la fuga de la cárcel fue parte de una compleja operación de inteligencia estadounidense, destinada a socavar la presidencia de Aristide. En el centro de la operación estaba Janice L. Elmore, una agente de la CIA que trabajaba encubierta como “oficial política” del Departamento de Estado en la embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe en aquel momento.

La fuga puso en marcha una violenta campaña de cambio de régimen, que finalmente derrocó a Aristide de su cargo el 29 de febrero de 2004. Después de ser depuesto y trasladado en avión a Sudáfrica, Aristide afirmó haber sido “secuestrado” por fuerzas estadounidenses y acusó directamente a Washington de orquestar el complot. Su nación se transformó rápidamente en un Estado despótico fallido, mientras paramilitares despiadados pisoteaban a la población. Se desplegaron marines estadounidenses y más tarde tropas de la ONU para “mantener la paz”, lo que, en la práctica, significó reprimir violentamente no sólo a los militantes armados antigolpistas sino también a los manifestantes y civiles indignados.

En 2022, el antiguo embajador de Francia en Haití admitió que Francia y Estados Unidos orquestaron el golpe, que se debió “probablemente” a las repetidas demandas de Aristide de que se devolvieran a los haitianos los 21.000 millones de dólares en reparaciones que habían pagado por la fuerza a los antiguos propietarios de esclavos en París desde 1825. El embajador dijo que el exilio de Aristide les facilitó el trabajo de socavar las peticiones de los haitianos de devolver el dinero.

Los estadounidenses han negado repetidamente cualquier participación en el derrocamiento de Aristide, afirmando que sólo intervinieron después para restablecer el orden. Pero el cable diplomático secreto cuenta una historia muy diferente.

Enviado desde la embajada estadounidense en Puerto Príncipe en septiembre de 2002 por el entonces embajador estadounidense Brian Dean Curran, el archivo sitúa a Elmore, aparentemente una veterana agente de la CIA, en una reunión con policías locales desleales y golpistas en Gonaives la noche anterior a la fuga.

El archivo se lee como una confirmación de la participación de alto nivel del gobierno estadounidense en el golpe de 2004 en Haití y plantea preguntas sobre la participación estadounidense en otras campañas recientes de cambio de régimen en todo el hemisferio.

Aristide exiliado y sus partidarios masacrados

En diciembre de 1990, el carismático sacerdote católico Jean Bertrand Aristide, de 37 años, fue elegido por abrumadora mayoría en las primeras elecciones presidenciales democráticas celebradas en Haití. Arrastrado al poder sobre una plataforma de democratización y soberanía nacional, Aristide difundió una forma de Teología de la liberación: una filosofía cristiana que aboga por la liberación de los oprimidos mediante la revolución.

Pero apenas siete meses después de su toma de posesión, miembros de las fuerzas armadas haitianas entrenadas por Estados Unidos sacaron a Aristide a punta de pistola del palacio presidencial de Puerto Príncipe y lo obligaron a exiliarse. Durante los tres años siguientes, el país estuvo gobernado por una junta brutal y miles de personas fueron masacradas por el ejército, la policía y los paramilitares fascistas.

El reinado de terror alcanzó su cenit el 22 de abril de 1994, cuando fuerzas militares y paramilitares atacaron el barrio fuertemente pro­Aristide de Raboteau, en Gonaives. Muchos residentes habían participado en manifestaciones a gran escala exigiendo el regreso de su Presidente desde su destitución. En una salvaje incursión al amanecer, los soldados fueron casa por casa, golpeando y arrestando a los vecinos, incluidos niños, mientras disparaban indiscriminadamente contra los transeúntes y los que intentaban huir. Cuando cesaron los disparos, al menos 30 vecinos habían muerto.

Raboteau estuvo lejos de ser la única masacre llevada a cabo por la junta militar de Haití durante el exilio de Aristide. Pero sí produjo el primer juicio por crímenes contra la humanidad en la historia del país. En septiembre de 2000, 53 de 59 acusados fueron condenados por asesinato en masa por su papel en la violencia. Entre ellos se encontraban los dirigentes golpistas de 1991, declarados culpables en rebeldía. Como informó el New York Times en ese momento: “El juicio fue un hito para Haití, un paso para llevar ante la justicia a un grupo de élite de oficiales militares y paramilitares y sus secuaces por abusos contra los derechos humanos cometidos durante un período de gobierno militar violento después del derrocamiento del ex presidente”.

Bajo una creciente presión pública en su país y en todo el Caribe, Washington se comprometió a devolver el gobierno electo de Aristide el 15 de octubre de 1994. Para garantizar esto, más de 20.000 soldados estadounidenses ocuparon brevemente el país junto con un pequeño contingente de CARICOM. El regreso del gobierno electo puso fin a las masacres. El gobierno de Aristide finalmente pudo comenzar a reformar la policía y disolver el ejército notoriamente represivo del país, mientras lanzaba proyectos de construcción de escuelas y otros programas que beneficiaban a los pobres.

Estos proyectos continuaron después de que el sucesor de Aristide, René Préval, ganara la presidencia en 1996. Aunque Préval decepcionó a muchos de los partidarios del movimiento popular después de que pareciera que apoyaba la privatización, parecía que el país volvería a la normalidad cuando Aristide obtuvo casi el 92 por cien de los votos en una elección aplastante y volvió al poder en 2001.

Al cabo de unos meses, Bush impuso sanciones devastadoras, congeló los préstamos del Banco Mundial y del FMI y bloqueó a Puerto Príncipe de la ayuda y la asistencia para el desarrollo de Estados Unidos. Washington justificó las medidas destructivas alegando que hubo irregularidades en las elecciones, señalando a figuras de la oposición del país que boicotearon la votación.

Sin embargo, las encuestas mostraron que los votantes apoyaron firmemente a Aristide y rechazaron el boicot. Sin inmutarse, el gobierno de Aristide rápidamente se dedicó a movilizar a los pobres, fomentar treguas vecinales, reforzar los sistemas de salud y educación, duplicar el salario mínimo y exigir responsabilidades a los paramilitares y a sus financieros. El Presidente también restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, allanando el camino para el despliegue de brigadas médicas cubanas en Haití.

Aunque populares entre los haitianos, los programas fueron vistos como una grave amenaza política por las figuras de la oposición local y sus partidarios en Washington. El gobierno de Bush impuso un embargo de asistencia para el desarrollo, que presionó con éxito a la mayoría de las ONG y otros gobiernos para que cortaran la ayuda. El Fondo Nacional para la Democracia, un organismo de inteligencia estadounidense creado para influir en las elecciones en el extranjero, comenzó a unir a los partidos de la oposición bajo un solo grupo paraguas con el pretexto de “promoción de la democracia”.

Muy pronto, estalló una violenta campaña paramilitar dirigida contra las infraestructuras gubernamentales en Puerto Príncipe, antes de extenderse a áreas rurales que apoyaban firmemente a Lavalas, el movimiento asociado a Aristide. En medio del tumulto, se llevó a cabo la espectacular fuga de la cárcel en Gonaives en agosto de 2002, y Metayer fue liberado junto con decenas de paramilitares y matones antigubernamentales.

La huella del Golpe de Estado

El 18 de septiembre de 2002 se envió un cable desde la embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe a la mesa del Secretario de Estado Colin Powell, claramente sellado con el sello “recomendar denegación total”. En él se dice que un confidente de Aristide, Pere Duvalcin, se acercó a la misión diplomática y “se quejó” de que un vehículo de la embajada de Estados Unidos había sido visto en Gonaives la noche anterior a la fuga. Según el cable, el embajador de la República Dominicana en Haití señaló que el propio Aristide había planteado esta cuestión, señalando a una funcionaria estadounidense llamada Janice Elmore como orquestadora de la inestabilidad.

El cable revela que poco antes de la fuga de la cárcel, Elmore informó a los funcionarios de la embajada que tenía reuniones en Cap­Haitien, “y que regresaría por carretera”. Los funcionarios “le advirtieron sobre viajar a Gonaives y nuestra prohibición de viajar allí”. En respuesta, dijo que simplemente estaría “en tránsito” por el área y que estaría acompañada por una escolta policial.

El subjefe de misión de la embajada, Luis Moreno, no mencionó que Elmore detuviera o “realizara cualquier negocio” allí, lo que iría “en contra de los procedimientos de la embajada”. El funcionario la instó además a “tener mucho cuidado y buen juicio”.

Si bien posteriormente Elmore nunca mencionó sus actividades en Gonaives, el confidente de Aristide ofreció una gran cantidad de información. Duvalcin afirmó que Elmore se reunió con policías cercanos a Dany Toussaint, una figura política local que había servido en el ejército, encabezó la fuerza policial interina de Haití y alguna vez fue guardaespaldas personal de Aristide.

El carismático y hambriento de poder Toussaint se ganó la reputación de camaleón político. Como se ha documentado, a espaldas de Aristide coordinó con la embajada de Estados Unidos y los poderosos agentes locales sus propios planes para derrocar al Presidente y asumir el control del movimiento popular de Haití.

Insinuando posibles fricciones dentro de la embajada, el documento cita al embajador Curran insistiendo en que “el Departamento [de Estado] me ha designado como la única persona que debería hablar con Toussaint, y sólo con instrucciones específicas de Washington”. En comentarios sobre las reuniones de Elmore en Gonaives, que parecen indicar que ella estaba actuando fuera del guión, Curran escribió: “Elmore nunca mencionó que había estado en Gonaives antes o después del incidente que involucró a [Amiot] Cubain [Metayer]”.

En ese momento, los funcionarios estadounidenses tenían órdenes explícitas de no viajar a gran parte de Haití, incluido Gonaives. Después de desobedecer esa directiva, Elmore “tuvo otros contactos con individuos cuestionables” en Gonaives, supuestamente dijo el embajador dominicano a la embajada. Estos “individuos cuestionables” incluían a Hugues Paris, descrito en el cable como “un haitiano con vínculos con golpistas”. Parece haber desempeñado un papel detrás de escena en la fuga de la cárcel, y fue uno de los principales patrocinadores ricos de un escuadrón de la muerte conocido como FLRN, que se apoderó de parte del país en los preparativos del golpe de febrero de 2004. Años antes, París fue acusado de servir como asesor comercial de Raoul Cedras, el jefe de la brutal junta militar que gobernó Haití durante tres años tras el derrocamiento de Aristide en 1991.

Según el cable diplomático, el embajador dominicano dijo que Aristide había mencionado la visita de Elmore a Gonaives en una discusión. El presidente haitiano creía que las actividades de Elmore en la ciudad costera “evidenciaban un plan encubierto para socavar su régimen”.

La CIA moviliza a ‘individuos cuestionables’ en Haití

Por el tono y el lenguaje empleado por el autor del cable, está claro que los diplomáticos estadounidenses en Haití estaban muy conscientes de que Elmore podría estar provocando problemas. Pero el documento ofrece poca evidencia de que estuvieran interesados en determinar la naturaleza exacta de sus actividades.

En cambio, sugiere que los funcionarios de la embajada estaban más preocupados por determinar si la tapadera de Elmore había sido descubierta y si su teléfono había sido intervenido por el gobierno haitiano. Según el documento, los diplomáticos estadounidenses se acercaron a un ex representante de la empresa de seguridad privada DynCorp para obtener más información sobre las capacidades de interceptación de los servicios de seguridad locales. Su fuente confirmó que Puerto Príncipe era capaz de monitorear llamadas telefónicas dentro del país, y la embajada creía que las autoridades haitianas estaban “apuntando específicamente a [Elmore]… considerándola una rica fuente de información”, debido a “sus contactos en la policía”.

Llama especialmente la atención el contacto de Elmore con elementos leales a Dany Toussaint. El cable revela que la noche antes de que el Presidente partiera hacia Taiwán por asuntos diplomáticos, “alguien de la embajada había llamado a Toussaint, advirtiéndole que Aristide planeaba detenerlo mientras estaba fuera del país”, dice el confidente de Aristide. Según los informes, el confidente no identificado fue “enviado a calmar” a Toussaint, quien “amenazó con una guerra civil, si se hacía algún intento” de encarcelarlo.

Evidentemente, Elmore conocía bien a “individuos cuestionables” en Haití que tenían interés en la caída de Aristide y que luego estuvieron implicados en el golpe de febrero de 2004. El hecho de que se reuniera con ellos y sus aliados la noche anterior a la fuga de la cárcel de Gonaives es una prueba irrefutable del conocimiento previo de ese acto por parte de Estados Unidos, y un indicio de que las bases de la expulsión forzada de Aristide se estaban sentando conscientemente con mucha antelación.

Un antiguo empleado de la embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe describió a Elmore como estridentemente “anti­Aristide” y casada con un miembro de las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos. Elmore también parece haber estado bien informada sobre otros aspectos de la campaña de desestabilización dirigida contra el gobierno de Aristide.

Según un correo electrónico del Departamento de Estado de 2001 obtenido por The Grayzone, Elmore estuvo involucrado en discusiones delicadas sobre la guerra económica de Estados Unidos contra Haití. Los funcionarios del Departamento de Estado coordinaron con un funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo mientras intentaban contrarrestar las acusaciones hechas por el gobierno de Haití sobre el bloqueo y la demora de préstamos y desembolsos. Elmore estuvo en primera fila en esto, demostrando su silenciosa influencia sobre los esfuerzos de Washington contra Aristide.

Elmore, protagonista en el narcotráfico de la CIA

Una revisión más detallada de los antecedentes de Elmore implica directamente a la CIA en la conspiración. De hecho, un agente de la DEA la identificó específicamente como oficial de la CIA durante una investigación del Departamento de Justicia en diciembre de 1997 sobre el uso clandestino del tráfico de cocaína en tiempos de Reagan para financiar encubiertamente la guerra sucia contra Nicaragua.

Los funcionarios del Departamento de Justicia revisaron testimonios y documentos proporcionados por el ex agente especial de la DEA Celerino Castillo, quien intentó infiltrarse en organizaciones que controlan el tráfico de cocaína en El Salvador. Afirmó haber descubierto pruebas incontrovertibles de que la operación de la CIA para abastecer a los fascistas Contras de Nicaragua “también contrabandeaba drogas para ayudar a financiar la guerra”, pero encontró un “muro de resistencia” al tratar de alertar a sus homólogos de la CIA y la embajada de Estados Unidos. Un superior, afirmó, le advirtió que “lo dejara en paz”.

Castillo nombró explícitamente a Elmore como la agente de la CIA en El Salvador a la que informaba. Ella misma lo confirmó cuando posteriormente el Departamento de Justicia la interrogó, pero afirmó haber servido simplemente como “coordinadora de narcóticos” de la embajada. Castillo también admitió que “la informó en varias ocasiones sobre las drogas en El Salvador y le hizo acusaciones generales de que los Contras estaban involucrados en el tráfico de narcóticos”. Sin embargo, afirmó, “no había ninguna evidencia que sustentara el rumor”.

Posteriormente, Elmore fue entrevistada a puerta cerrada por el Comité de Inteligencia de la Cámara sobre su conocimiento del tráfico de drogas de la CIA. Su testimonio nunca ha sido publicado. En aquel momento, el investigador de narcóticos del Departamento de Policía de Los Ángeles, Michael C. Ruppert, dijo que mientras estaba en El Salvador “se reunía rutinariamente” con “dirigentes militares y políticos” y “utilizaba relaciones sexuales para reunir inteligencia y proteger operaciones de drogas”. Ruppert describió a Elmore como una oficial de la CIA que operaba encubierta como funcionaria política de la embajada.

El perfil de Elmore en Linkedin indica que además de su trabajo como oficial política, también trabajó en los programas de desarrollo policial y de aviación de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado. Un boletín del Departamento de Estado de abril de 1986 muestra que Elmore fue nominada por el servicio exterior del Senado de Estados Unidos. Entre 1993 y 1994 asistió al Colegio Interamericano de Defensa en Washington, que tiene vínculos con la Organización de Estados Americanos.

Al igual que otros programas estadounidenses que adiestran a policías y oficiales del ejército de todo el hemisferio occidental, la escuela tiene un historial de preparación de personas involucradas en golpes de Estado, escuadrones de la muerte y programas de inteligencia patrocinados por Estados Unidos.

Desde que se jubiló en 2006, el perfil de LinkedIn de Elmore muestra que ha trabajado como consultora y directora de investigación y análisis en SOL Worldwide. El ya desaparecido sitio web de la empresa explicaba que su “personal ha trabajado en todo el mundo, apoyando iniciativas estadounidenses”. Esto incluyó un Programa Nacional de Intérpretes y Traductores de la Policía Nacional de Afganistán, y un Desarrollo Curricular y Capacitación en Inglés del Ministerio Federal del Interior de Bosnia.

El sitio web dice que SOL Worldwide ofrece “preparación y soporte operativos flexibles… para proyectos que van desde la construcción y la seguridad hasta la logística, el transporte y el soporte vital” y ofrece ejemplos de operaciones en Dubai, la frontera entre Estados Unidos y México, El Salvador, Haití, Sudán, Turquía y el sur de Afganistán. El sitio web explica además que “se ofrecieron diversas capacitaciones y servicios de apoyo para “empresas multinacionales que respaldan operaciones en África, América Latina y el suroeste de Asia”.

Tras el golpe, asesinatos en masa y fosas comunes

El 1 de enero de 2004 se celebró en Gonaives, donde se había declarado la independencia del país de Francia en 1804, el bicentenario de la independencia de Haití. A la reunión asistieron Aristide e invitados destacados como el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, el único jefe de Estado extranjero. Francia y Estados Unidos encabezaron el boicot.

Mientras las grandes multitudes lo celebraban, la policía se enfrentó violentamente con los golpistas locales que intentaban arruinar la reunión del bicentenario. Brian Concannon, director ejecutivo del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, estuvo presente ese día en Gonaives. Dice que el estallido de violencia “fue parte de un plan minuciosamente elaborado durante años”.

“La fuga de la prisión y la violencia del 1 de enero fueron pasos deliberados hacia el eventual golpe”, explicó Concannon. “Las escaramuzas debilitaron al gobierno, asustaron a sus partidarios y envalentonaron a la oposición. La policía ya estaba al límite tratando de proteger la frontera contra los invasores paramilitares y gestionando las protestas deliberadamente provocativas, que estaban sincronizadas. El siguiente paso fue provocar disturbios en Gonaives, lo que abrió un tercer frente para la policía y la obligó a desviar recursos”.

A mediados de febrero de 2004 las escaramuzas iniciales entre paramilitares fascistas y los funcionarios locales habían desembocado en una guerra total. Los golpistas de Gonaives se asociaron con ex policías y figuras paramilitares anti­Aristide que llegaron al país desde la República Dominicana, donde habían estado protegidos durante años.

El gobierno legítimo fue depuesto, Estados Unidos y sus aliados instalaron un nuevo Primer Ministro, Gerard Latortue, nacido en Gonaives y ex funcionario del Banco Mundial que vivía en Boca Raton, Florida, en ese momento.

Mientras tanto, los paramilitares reinaban en las calles de Haití, asesinando y encarcelando a manifestantes antigolpistas con impunidad. Un estudio publicado por Lancet Medical Journal encontró que aproximadamente 8.000 personas fueron asesinadas en el área metropolitana de Puerto Príncipe en los 22 meses posteriores al golpe. Una investigación de derechos humanos de la Universidad de Miami documentó asesinatos en masa cometidos por la policía y las fuerzas de ocupación de la ONU, así como fosas comunes, prisiones abarrotadas, hospitales sin medicinas, calles llenas de cadáveres y morgues infestadas de gusanos.

Posteriormente, los funcionarios públicos, el poder judicial y las fuerzas de seguridad de Haití fueron purgados de todos y cada uno de los que aún eran leales a la democracia. Los despidos masivos y los ataques a los sindicatos antigolpistas eran algo común. Los periodistas disidentes se enfrentaron a asesinatos y arrestos, mientras que el periódico gubernamental L’Union y el periódico en criollo de la Fundación Aristide para la Democracia, Diyite, fueron cerrados por la fuerza. Mientras tanto, los responsables de la masacre de Raboteau y otros crímenes paramilitares quedaron fuera del procesamiento.

Jeb Sprague y Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2024/03/01/secret-cable-cia-haiti-coup/

Argentina es el laboratorio del ‘gran reseteo’ y de la Agenda 2030 que Milei había rechazado en campaña

La histórica elección de Javier Milei como presidente de Argentina es un punto de inflexión en el panorama mundial respecto a la gestión, por parte de gobiernos socialdemócratas, de las políticas de desindustrialización, control social y pobreza. Su bandera electoral fue precisamente el rechazo a esta agenda, que ahora va a aplicar al 200 por cien.

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Los bandidos de Guaidó: un nuevo batallón de mercenarios para Ucrania

Un nuevo grupo de mercenarios latinoamericanos, que se autodenominan Batallón Bolívar, quiere ayudar al gobierno de Kiev a “liberar a Ucrania de la tiranía rusa”.

Los primeros voluntarios fueron venezolanos. Los llaman los “Bandidos de Juan Guaidó” porque participaron en la campaña de desestabilización que tuvo lugar en la Venezuela en 2019. No lograron “liberar” a Venezuela y ahora intentan “liberar” a Ucrania.

Han comenzado a conceder entrevistas en medios de habla inglesa y española y han difundido videos de sesiones de entrenamiento de tiro junto a militares ucranianos. También están distribuyendo insignias de la formación, con las banderas de Venezuela y Ucrania y retratos de Simón Bolívar.

A los venezolanos se les han unido voluntarios de Colombia, Ecuador, Bolivia y Brasil. Con ellos también participan algunos australianos y estadounidenses.

El nombre de uno de ellos es Rodrigo Figueredo. Es hijo del excanciller venezolano Reinaldo Figueredo Planchart, un partidario de Guaidó. Residía en Suiza desde 1994 y volvió a su país para participar en las algaradas de Caracas. Después regresó a Europa y permaneció un tiempo en Suiza.

Un año después del inicio de la guerra, Rodrigo, que entonces vivía con su familia en Italia, decidió partir hacia Kiev, donde recibió el apodo de “Chacal” de sus colegas y conoció al fundador oficial del Batallón: José David Chaparro Martín, que se hace llamar “comandante”.

Chaparro llegó a Ucrania en los años noventa para estudiar derecho internacional y se casó con una ucraniana. Logró dominar el ucraniano y el ruso, fundar varios despachos de abogados y trabajar como cónsul de Venezuela en Rusia.

“Conocí la democracia en Venezuela, hasta que a finales de los años noventa el populismo de Hugo Chávez se hizo con el poder y acabó con ella”, asegura Chaparro, que volvió de Ucrania para participar en las algaradas convocadas contra al gobierno de Maduro.

“Pensé que, ya que no había podido restablecer la democracia y la libertad en Venezuela, tenía la obligación de defenderla en Ucrania, que también siento como mi tierra” (*).

Nadie ha visto al comandante en el frente, a pesar de que ha sido condecorado por el gobierno ucraniano. Dice que reparte ayuda humanitaria en el frente, una actividad que le permite recolectar donaciones para su Batallón.

Tras su estrepitoso fracaso, los sicarios de Guaidó se encontraron inactivos y sin los ingresos a los que se habían acostumbrado. Los subsidios, las donaciones y la atención se han desplazado a favor de Ucrania, convertida en otra fuente de ingresos.

(*) https://dolartoday.com/jose-david-chaparro-martinez-el-venezolano-condecorado-por-combatir-en-ucrania/

El Bank of America y la banca suiza ya sabían en enero el nombre de quién va a ser el próximo presidente de Argentina: Sergio Massa

El que fuera señalado por Wikileaks como confidente en el gobierno argentino de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, ha sido ungido candidato a presidente de la nación absorbiendo tanto a la estructura del viejo partido justicialista, pero también al kirchnerismo. Era el nombre que habían elegido los principales actores económicos norteamericanos desde hacía tiempo. Leer más

Blackrock, Vanguard, JP Morgan y HSBC son los titiriteros de la represión en el norte argentino

La provincia de Jujuy se encuentra ubicada junto a la frontera argentina con Bolivia, en el llamado Noroeste Argentino (NOA), territorio donde casi el 40% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Su gobernador es Gerardo Morales, un histórico dirigente de la Unión Cívica Radical y de perfil derecho, con buena sintonía entre los principales grupos económicos del país. Leer más

El mundo observa la Guerra de Ucrania con ojos diferentes a los nuestros

En octubre del año pasado, ocho meses después del inicio de la Guerra de Ucrania, la Universidad de Cambridge realizó una encuesta en las que preguntó a personas de 137 países diferentes su opinión acerca de Occidente, Rusia y China.

De los 6.300 millones de personas que viven fuera de Occidente, el 66 por cien tiene una opinión positiva de Rusia y el 70 por cien de China. El 75 por cien de los encuestados en el sur de Asia, el 68 por cien de los encuestados en el África francófona y el 62 por cien de los encuestados en el sudeste asiático tienen una opinión positiva de Rusia. La opinión pública sobre Rusia sigue siendo positiva en Arabia Saudí, Malasia, India, Pakistán y Vietnam (*).

Los resultados han sorprendido en Occidente, que se creía el ombligo del mundo. A los intoxicadores de las grandes cadenas de propaganda les resulta difícil entender que dos tercios de la población mundial no estén del lado de la OTAN en la Guerra de Ucrania.

El Ministro de Asuntos Exteriores indio, S. Jaishankar, lo resumió en una entrevista reciente: “Europa tiene que salir de la mentalidad de que los problemas de Europa son los problemas del mundo, pero los problemas del mundo no son los problemas de Europa”.

La mayor parte de los países del mundo soportan una pesada deuda exterior, de la que son benefiarios un pequeño grupo de especuladores asentados en los países occidentales. También padecen la pobreza, la escasez de alimentos, las sequías y los altos precios de la energía. Sin embargo, Occidente apenas ha prestado atención a la gravedad de esos problemas. A pesar de ello quiere que los países periféricos se unan a las sanciones que, aunque aparentemente están dirigidas contra Rusia, afectan a cualquier otro país del mundo que comercia con Rusia.

Las sanciones, pues, van dirigidas contra todos los países del mundo.

Occidente causa problemas que el resto del mundo tiene que sorportar

Muchos países de América Latina, África y Asia ven la Guerra de Ucrania desde una perspectiva diferente a la de Occidente. Para ellos esa guerra es un conflicto europeo, no internacional.

Los países periféricos también ven a la Rusia actual como la sucesora de la antigua Unión Soviética. Recordando la ayuda de la URSS, siguen viendo a Rusia bajo una luz muy favorable.

Son sus antiguas potencias coloniales las que se han agrupado en una alianza, en su mayoría miembros de la Unión Europea y la OTAN o los aliados más cercanos de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Dicha alianza está formada por países que han sancionado a Rusia. En cambio, muchos países asiáticos, y casi todos los países de Oriente Medio, África y América Latina, intentan mantener buenas relaciones con ambas partes, Rusia y Occidente, evitando las sanciones. Eso se debe a que recuerdan la historia que vivieron bajo las políticas coloniales de Occidente, un trauma con el que aún conviven pero que Occidente ha querido olvidar.

El apoyo de la Unión Soviética, tanto moral como material, fue lo que ayudó a los sudafricanos a derrocar el régimen del apartheid. Por esas y otras razones muchos países africanos siguen viendo con buenos ojos a Rusia. Cuando obtuvieron su independencia, fue la Unión Soviética la que los apoyó. La presa egipcia de Asuán, terminada en 1971, fue diseñada por el Instituto de Proyectos Hidráulicos, con sede en Moscú, y financiada en gran parte por la Unión Soviética. La planta siderúrgica de Bhilai, uno de los primeros grandes proyectos de infraestructuras de la recién independizada India, fue desarrollada por la URSS en 1959.

Otros países que se beneficiaron del apoyo político y económico de la antigua Unión Soviética fueron Ghana, Malí, Sudán, Angola, Benín, Etiopía, Uganda y Mozambique. El 18 de febrero, en la cumbre de la Unión Africana celebrada en Addis Abeba, Etiopía, el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, Jeje Odongo, declaró: “Hemos sido colonizados y hemos perdonado a quienes nos colonizaron. Ahora los colonizadores nos piden que seamos enemigos de Rusia, que nunca nos colonizó. ¿Es justo? No para nosotros. Sus enemigos son sus enemigos. Nuestros amigos son nuestros amigos”.

La Guerra de Ucrania tiene que ver con el futuro de Europa no con el mundo

La historia de la Guerra Fría ha enseñado a los países en desarrollo que enredarse en los conflictos entre grandes potencias conlleva riesgos, pero no les aporta ningún beneficio. Consideran que la Guerra de Ucrania tiene más que ver con el futuro de la seguridad europea que con el futuro del resto del mundo. Desde el punto de vista de esos países, la guerra parece una costosa distracción de sus propios problemas: la subida de los precios de los combustibles y los alimentos, el aumento de los costes de la deuda y la inflación, todo ello exacerbado por las sanciones occidentales contra Rusia.

Un reciente estudio sugiere que hasta 140 millones de personas podrían verse abocadas a la pobreza extrema como consecuencia de la subida de los precios de la energía. No sólo repercuten directamente en la factura energética, sino que también presionan al alza los precios a lo largo de las cadenas de suministro y, en última instancia, en los bienes de consumo, incluidos los alimentos y otros artículos de primera necesidad. Esta inflación generalizada perjudica inevitablemente más a los países en desarrollo que a los occidentales.

Los países en desarrollo están alarmados por la incapacidad de Occidente para entablar negociaciones que podrían haber puesto fin a la guerra, empezando por la oportunidad perdida en diciembre de 2021, cuando Rusia propuso una revisión de los tratados de seguridad para Europa que podría haber evitado la guerra, pero que fue rechazada por Occidente.

Las conversaciones de paz de abril de 2022 en Estambul también fueron rechazadas por Occidente, porque las grandes potencias creen que pueden debilitar a Rusia en una guerra de desgaste.

Estados Unidos ya no domina la economía mundial

La economía mundial ya no está dominada por Estados Unidos ni dirigida por Occidente. Ahora los países periféricos tienen otras opciones. Muchos países ven que su futuro está ligado a países que ya no están dentro de la esfera de influencia de Occidente.

La cuota de Estados Unidos en la producción mundial ha caído del 21 por cien en 1991 al 15 por cien en 2021, mientras que la de China ha aumentado del 4 por cien al 19 por cien en el mismo periodo. China es el mayor socio comercial de la mayoría de los países del mundo, y su PIB en términos de paridad de poder adquisitivo ya supera al de Estados Unidos. En 2021 el PIB combinado de los Brics (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) ascendía a 42 billones de dólares, frente a los 41 billones del G7 que encabeza Estados Unidos. Su población de 3.200 millones de habitantes es más de 4,5 veces la población combinada de los países del G7, que suman 700 millones de habitantes.

Los Brics no imponen sanciones a Rusia ni suministran armas al bando contrario. Rusia es un importante proveedor de energía y cereales alimentarios para los países periféricos, mientras que la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda es un importante proveedor de financiación y proyectos de infraestructuras. Cuando se trata de créditos, alimentos, energía e infraestructuras, la mayor parte de los países del mundo confían en China y Rusia más que en Occidente.

La Organización de Cooperación de Shanghai también crece. Cada vez más países quieren unirse a los Brics y algunos utilizan ahora monedas que les alejan del dólar, el euro y Occidente. Mientras tanto, algunos países europeos corren el riesgo de desindustrializarse debido al aumento del coste de la energía. Eso revela la vulnerabilidad económica de Occidente que no era tan evidente antes de la Guerra de Ucrania.

El futuro de los países en desarrollo está cada vez más claramente ligado a países fuera de la esfera de influencia occidental.

En el orden internacional impera la ley del embudo

El llamado “orden internacional basado en normas” ha sido el baluarte de la posguerra, pero los países periféricos consideran que ha sido diseñado por Occidente e impuesto unilateralmente a otros países. No participaron en su creación sino que tuvieron que adherirse a él. No es que se opongan a un orden internacional basado en normas, sino al contenido de dichas normas tal y como han sido impuestas por las grandes potencias.

También hay que preguntarse si Occidente se aplica a sí mismo ese orden internacional basado en normas. Durante décadas, muchos países han sentido que Occidente manejaba el mundo a su antojo sin tener en cuenta las reglas del juego. Varios países han sido invadidos a su antojo, normalmente sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Entre ellos están la antigua Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y Siria. ¿Bajo qué reglas fueron atacados o devastados esos países? ¿Esas guerras fueron provocadas o no? Assange languidece en prisión y Snowden permanece en el exilio por tener la audacia de exponer las verdades que se esconden tras estas agresiones y otras similares.

Las grandes potencias han impuesto sanciones económicas a más de 40 países, lo que acarrea penurias y sufrimientos considerables a la población. ¿En qué normas internacionales ha basado Occidente esas sanciones? ¿Por qué siguen congelados los activos de Afganistán en bancos occidentales cuando el país se enfrenta a la inanición y el hambre? ¿Por qué el oro venezolano sigue secuestrado en Reino Unido, cuando el pueblo venezolano vive al nivel de subsistencia? ¿En virtud de qué “orden basado en normas” destruyeron Estados Unidos y Noruega los oleoductos Nord Stream?

Esas cosas eran sabidas y la guerra en Ucrania las ha hecho aún más evidentes.

(*) https://www.bennettinstitute.cam.ac.uk/publications/a-world-divided/

Krishen Mehta https://usrussiaaccord.org/acura-viewpoint-krishen-mehta-the-ukraine-war-viewed-from-the-global-south/

Lula condena a Rusia tras reunirse con Biden

Lula se ha reunido con Biden y ambos han firmado un comunicado conjunto “deplorando la violación por parte de Rusia de la integridad territorial de Ucrania y la anexión de partes de su territorio como violaciones flagrantes del derecho internacional y pidieron una paz justa y duradera” (*).

Ningún dirigente de los países Brics se había expresado de esa manera, ni siquiera Bolsonaro, pero casi siempre se cumple que, en cada país, el papel de los reformistas más domesticados, como Lula, es sostener y sostenerse en el imperialismo.

Biden le ha confirmado a Lula lo que ambos ya sabían: que Estados Unidos orquestó el intento de Golpe de Estado de principios de año y que es capaz de dar cuantos golpes sean necesarios para demostrar a cualquiera quién sujeta las riendas en Brasil y en los demás países latinoamericanos.

El Golpe de Estado del mes pasado no se planeó, pues, para debilitar al gobierno de Lula sino para fortalecerlo.

Lula ya había condenado anteriormente a Rusia comparando su ofensiva en Ucrania con la guerra de Estados Unidos contra Venezuela, algo que sólo un demagogo como él es capaz de decir.

Por lo demás, Biden era vicepresidente cuando Estados Unidos orquestó la Operación Lavado de Coches contra él y su sucesora Dilma Rousseff.

Hace un tiempo se filtró que los tribunales brasileños habían dictaminado en última instancia a favor de Lula para permitir su reelección por presiones de Estados Unidos. Lula es su hombre, un auténtico peón. Salió de la cárcel con unas instrucciones claras de lo que debía hacer para consagraciarse con sus amos de Washington.

En 2014 Estados Unidos le creó un serio problema a él y a Dilma Rousseff para luego resolverlo a su favor. La embajada filtró documentos detallados que implicaban a varios miembros del Partido de los Trabajadores en un escándalo de corrupción masiva que sirvió para desacreditar a su gobierno, encarcelarlo y allanar el camino para la investidura de una Rousseff mucho más dócil.

Los estereotipos de “derecha” e “izquierda” son cada vez más engañosos. El malvado Bolsonaro era un hueso. Se negó a sancionar a Huawei a cambio de una asociación oficial con la OTAN y luego desafió las exigencias de sanciones contra Rusia.

En España tanto la “derecha” como la “izquierda” están vendidos a Estados Unidos y la OTAN, sin concesiones de ningún tipo. Pero, en particular, la coalición de gobierno PSOE-Podemos ha dado muestras de servilismo al enviar armas a Ucrania y traicionar al pueblo saharahoui por segunda vez.

(*) https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2023/02/10/joint-statement-following-the-meeting-between-president-biden-and-president-lula

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