La reorganización de los aparatos ideológicos del imperalismo sigue su curso al ritmo de la economía de guerra. En Los Ángeles los rodajes de películas se están reduciendo alarmantemente. Algunos estudios tradicionales de Hollywood, como los Manhattan Beach Studios, podrían reconvertirse en fábricas de drones y tecnología militar.
Durante más de 20 años los inmensos decorados de Manhattan Beach Studios acogieron algunas de las mayores producciones de Hollywood. Allí se rodaron las series de Disney The Mandalorian y Obi-Wan Kenobi, así como determinadas películas de Marvel, como Avengers. Pero el emplazamiento de casi nueve hectáreas pronto podría cambiar radicalmente de actividad.
Desde 2019 su propietario es un fondo de inversión, Hackman Capital, que lo compró por 650 millones de dólares. Pero el aumento de los tipos de interés a partir de 2022, las huelgas de guionistas y actores en 2023 y el colapso de la actividad en Hollywood han debilitado a la empresa, que ya no puede pagar un préstamo de 240 millones de dólares. Los principales acreedores, Deutsche Bank y Kennedy Wilson, intentan ahora vender la deuda o, en su defecto, recuperar el control del lugar.
Otra opción para los acreedores es convertir las instalaciones en un centro de fabricación de cohetes, drones y equipo militar. “El proyecto está estratégicamente posicionado dentro del principal corredor aeroespacial y de innovación de Los Ángeles”, explica la inmobiliaria, que destaca la proximidad inmediata de gigantes como SpaceX, Northrop Grumman o RTX (antes Raytheon Technologies).
Los estudios están a cuatro kilómetros de la Base Espacial de Los Ángeles, donde se desarrollan los programas espaciales militares. Las instalaciones cuentan con alrededor de 78 megavatios de capacidad eléctrica disponible, lo que es particularmente valioso en un momento en que las fábricas de nueva generación están haciendo un uso masivo de la inteligencia artificial, los robots industriales y los centros de datos.
Cada vez se ruedan menos películas en Hollywood
Este cambio ilustra un cambio profundo en la economía del sur de California. Durante décadas, Los Ángeles ha vivido al ritmo de los decorados cinematográficos. Pero desde hace varios años, Hollywood atraviesa un período difícil. En la “Meca del cine” cada vez se ruedan menos películas.
Los estudios prefieren los lugares que ofrecen costes de producción más reducidos. En Estados Unidos, Georgia se ha convertido en uno de los principales destinos gracias a un crédito fiscal de hasta el 30 porcien, sin tope anual. El estado cuenta actualmente con más de 370.000 metros cuadrados de decorados cinematográficos y ha acogido más de 900 producciones en tres años.
A escala internacional, son Reino Unido (estudios Leavesden y Pinewood), Canadá (Toronto y Vancouver), Australia y Hungría los que atraen muchas producciones estadounidenses gracias a sus incentivos fiscales y a su mano de obra barata.
Por el contrario, California se ha convertido en uno de los lugares más caros del mundo para producir una película. Los salarios son muy altos, los inmuebles son caros y las regulaciones son más estrictas. Las plataformas de streaming han reducido drásticamente sus inversiones tras el fin de la carrera por los suscriptores, mientras que las huelgas de guionistas y actores en 2023 trastocaron permanentemente el sector. Como consecuencia de ello, la región está perdiendo gradualmente rodajes en beneficio de otros estados o países que ofrecen ayudas públicas.
42.000 puestos de trabajo en el aire
En el primer trimestre del año pasado, la industria cinematográfica en Los Ángeles cayó un 22,4 por cien interanual, con una caída del 30 por cien para las series de televisión y los largometrajes. Durante todo el año, la ciudad registró 19.694 días de rodaje, un 16,1 por cien menos que el año anterior.
Según Bloomberg, las empresas de cine y televisión eliminaron 42.000 puestos de trabajo en California entre 2022 y 2024. Por el contrario, la industria de guerra está viviendo una época dorada. Las guerras en Ucrania y Oriente Medio, así como la explosión del gasto militar, han reavivado la demanda de fábricas capaces de producir drones, misiles, robots, satélites e incluso componentes espaciales. Las empresas buscan grandes edificios industriales ya conectados a potentes infraestructuras eléctricas, exactamente el tipo de instalaciones que los antiguos estudios cinematográficos pueden ofrecer.
Las empresas aeroespaciales y de guerra representan ahora el 11 por cien de los nuevos arrendamientos industriales firmados en Los Ángeles desde principios del año pasado, frente a una media anual de sólo el 2 por cien durante la década anterior. Desde el año pasado han alquilado cerca de 370.000 metros cuadrados de locales nuevos.
La empresa más conocida del sector es SpaceX que, a pesar del traslado de su sede a Texas, tiene alrededor de 10 hectáreas de espacio industrial y de ingeniería cerca de Los Ángeles, mientras que Rocket Lab, Anduril y Relativity Space continúan su expansión en la región.