Aviso a los lectores: hemos eliminado los comentarios

Óscar Miguélez

Los lectores que siguen nuestras publicaciones se habrán dado cuenta de que nuestra posición sobre los refugiados, la emigración y el racismo ha levantado una oleada inusual de comentarios, desproporcionada con respecto a otros asuntos que aquí hemos tratado.

Desde nuestro punto de vista, no es un asunto banal, ni mucho menos, por lo que hemos puesto aquí todas nuestras líneas rojas y hemos explicado que no vamos a dejar pasar ni media, ni la más leve insinuación.

Queremos definirnos así exactamente: somos internacionalistas y estamos al cien por cien con los emigrantes, los refugiados y los exiliados.

Nuestra posición nos ha obligado a eliminar numerosos comentarios, lo cual ha desencadenado las consabidas protestas por parte de aquellos a quienes se les han borrado sus textos, alguno de los cuales ha lanzado este mediodía una ofensiva en la que ha insertado más de cien comentarios en una entrada que nada tenía que ver con el asunto y nos ha desafiado de una manera infantil. Decía que no íbamos a poder borrárselos todos.

Pues ya ve que sí hemos podido: le hemos borrado los más de cien comentarios y no vamos a admitir más comentarios de nadie, al menos por el momento.

A partir de ahí, como se imaginan, nos acusan de censores, de imponer el pensamiento único y demás chorradas. Quizá creyeron que esto es un foro pequeño burgués en el que cada cual puede venir a decir lo que le de la gana.

Se equivocan. Podemos tener un criterio más o menos abierto, pero queremos tener un criterio y una línea editorial; queremos exponer un punto de vista y no una ensalada campera al uso, donde cabe un poco de todo.

El fenómeno que se está produciendo en Europa nos ha encendido todas las alarmas con el problema de los refugiados, especialmente con esa “izquierda” a la que nosotros desde aquí estamos acusando de socialfascistas.

Nos declaramos los peores enemigos de los fascistas y los socialfascistas. Estamos en contra del racismo y de la xenofobia, cualquiera que sean las ropas con las que se vistan. Nosotros empezamos donde acaba el Manifiesto Comunista: ¡Proletarios del mundo, uníos!
Consideramos como enemigos mortales a todos los que no admitan esa consigna.

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