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Autor: Juan Manuel Olarieta (página 46 de 59)

El fundamentalismo islámico no es un producto de importación sino de exportación

Juan Manuel Olarieta

Uno de los cuatro judíos asesinados en el supermercado parisino HyperCasher tenía 21 años y se llamaba Yoav Hattab. Era hijo del Gran Rabino de Túnez porque en un país musulmán, como Túnez, por ejemplo, hace siglos que viven y rezan libremente los judíos.

Muchos de los judíos que viven en Túnez y otros países del norte de África fueron expulsados de España en el siglo XVI. Se llaman sefarditas porque para ellos el nombre de España es Sefarad.
Durante los siete siglos que duró su dominación, el Islam español jamás expulsó a los judíos. Fueron expulsados por los fanáticos católicos hispanos y quien los acogió en su seno fueron los países islámicos. ¿A quién están llamando intolerantes?
El padre del joven asesinado, que se llama Benjamin Hattab, dirigía una escuela judía en Túnez porque en un país mulsumán hay escuelas judías.
Hasta hace poco en Túnez gobernaba Ennahdha, un partido islamista, y Benjamin Hattab había convencido a su hijo para que abandonara un país musulmán para estudiar en uno laico y republicano en el que le ha encontrado la muerte, porque crímenes como el del 7 de enero ocurren en París, pero no en Túnez.
Ni siquiera con un partido islamista en el poder los judíos tuvieron ningún problema en Túnez. No fueron perseguidos, no cerraron sus sinagogas, no cerraron sus escuelas, ni fueron asesinados como ha ocurrido en París.
Los crímenes del 7 de enero los han cometido ciudadanos franceses, no ciudadanos tunecinos.
Ningún salafista tunecino se ha presentado delante de la sinagoga o de la escuela que dirige Benjamin Hattab armado con un MK-47 para matar a un judío. Eso ha ocurrido en Nueva York, en París, en Madrid y en Londres. Pero no ha ocurrido en Túnez.
Es verdad que en Gaza murieron 2.000 personas, pero eran palestinas, y no hubo este abrumador despliegue propagandístico. «Una pérdida enorme para Túnez», titulaba el diario Liberation por la muerte de Yoav. Nadie movió ni un dedo por los 2.000 palestinos asesinados, de los que nunca vimos sus rostros ni recordaremos nunca sus nombres. ¿No fueron una pérdida enorme para Palestina?. La pregunta es si a pesar de la desproporción de víctimas los salafistas son peores que los sionistas, o si todos son iguales.
El ministro tunecino de Turismo ha afirmado que hay más salafistas en Francia que en Túnez. Tiene razón. Los asesinos que participaron en la masacre del 7 de enero no llegaron de ningún otro país remoto de Oriente Medio: eran franceses. Nacidos en París y educados en Francia por un sistema público impuesto por la República.
Lo que los hermanos Kouachi y Coulibaly sabían lo habían aprendido en una escuela europea, no en una mezquita ni en una madrasa del Magreb ni de Oriente Medio.
Sus padres fueron emigrantes, pero no eran fundamentalistas. No pudieron enseñar a sus hijos algo que ellos no sabían. Sus padres no conocieron el fundamentalismo en su país de origen, que era musulmán, pero sus hijos sí lo han aprendido en un país laico y republicano.
El islam siempre combatió el salafismo como una herejía ajena a sus creencias religiosas y lo mismo sucedió cuando en el siglo XVIII surge el wahabismo: su propagador Muhammad Ibn Abdel Wahhab tuvo que huir de Arabia. Su doctrina fue acogida por Gran Bretaña como parte integrante de su política colonial, para destruir al Imperio Otomano.
Tras la Revolución de 1917 el fundamentalismo fue impulsado desde los primeros días por el imperialismo para destruir a la Unión Soviética, mucho antes de que los soviéticos ocuparan Afganistán en 1979.
¿Se acuerdan de Lawrence de Arabia? El respaldo imperialista al fundamentalismo islámico siempre ha formado parte de su alianza con los países del golfo y, en particular, Arabia saudí y Qatar, estados teocráticos que han sido otros tantos pilares del imperialismo en Oriente Medio, que han defendido al Estado de Israel y son los mayores rivales de Irán en la región.
El imperialismo no sólo ha cambiado radicalmente la configuración geográfica y política de los países mulsulmanes, sino también su perfil religioso. De Marruecos al Extremo Oriente, en todos los países islámicos lo que el imperialismo ha impulsado son precisamente las corrientes fundamentalistas.
Europa siempre ha exportado fundamentalismo. En todos los países musulmanes, durante la guerra fría el imperialismo fomentó el fundamentalismo como fuerza de choque contra los movimientos progresistas, comunistas y laicos. Las corrientes fundamentalistas son la quintaesencia del tradicionalismo y la reacción. Han impedido el avance político e ideológico del mundo musulman, llevándolo hacia un pasado remoto en el tiempo.
Los aliados del fundamentalismo son los aliados del imperialismo y los enemigos del fundamentalismo son los enemigos del imperialismo. España construyó una de las mayores mezquitas del mundo en pleno centro de Madrid, poniéndola a disposición de los wahabitas saudíes, y ahora se dispone a conceder un canal de televisión a la cadena Al-Yazira, es decir, a disposición también de la autocracia saudí.
El fundamentalismo forma parte parte del sistema de dominación imperialista porque rompe la unidad del Islam y del mundo árabe, poniendo en el primer plano de su lucha a las demás corrientes religiosas y no a los enemigos externos. Por eso las primeras víctimas del fundamentalismo islámico son los islamistas precisamente.
La estrategia del fundamentalismo es un cuerpo muy extraño dentro del mundo islámico: nunca ataca al Estado de Israel, otro de los pilares sobre los que se asienta el imperialismo en Oriente Medio.

De Voltaire a Charlie Hebdo: la miseria del nihilismo

Juan Manuel Olarieta

Fuera de Francia la prensa internacional se está esforzando por engañar a sus lectores acerca de la verdadera naturaleza de la revista Charlie Hebdo. Por todas las falsedades basta la presentación de la BBC, que la califica como de extrema izquierda, mientras el New Yorker la define de izquierda y anarco-libertaria, «sin una línea ideológica clara». Pero si no tiene una línea ideológica, ¿cómo afirmar que es anarco-libertaria?

Las explicaciones de los medios coinciden en apuntar a Voltaire como fuente del estilo crítico francés, un autor que no tiene parangón en otras culturas nacionales, por lo que no es fácil de explicar. Sin embargo, cualquiera entiende lo que son las clases sociales y la ideología dominante. No es necesario un esfuerzo muy grande para comprender que los opresores y los oprimidos no están en el mismo plano.
Pues bien, señores: en sus estúpidas explicaciones ustedes están ocultando lo esencial, a saber, que Voltaire tomó partido por los oprimidos, que su acerba crítica se dirigió contra el catolicismo, uno de los pilares del Antiguo Régimen.
Creo que seremos muchos los que estaremos de acuerdo con que existe algo que no tiene la más mínima gracia: reirse de los explotados, de los oprimidos, de los humillados, de todos aquellos, en fin, que han sido sometidos a una condición de inferioridad.
También estaremos de acuerdo en que no hay nada más fácil que reírse de ellos y que lo complicado, lo que te amarga la vida, es lo contrario: utilizar la crítica, como hizo Voltaire, contra los poderosos, los que te pueden hundir, como se la hundieron a él, que tuvo que exiliarse de Francia a causa de sus escritos.
Voltaire no era nihilista, algo que hoy está de moda, típico de esos personajes, algunos de los cuales -incluso- se llaman marxistas, que no están con unos ni con otros. Unos les parecen malos y los otros también. Siempre ponen las cosas en el mismo plano. Obama es un canalla pero Bashar Al-Asad (o Milosevic, o Ajmadineyad, o Gadafi) no es mejor que él. Se trata de meter a todos en el mismo paquete, que es el colmo de la ineptitud, algo propio de quienes se creen por encima de las clases y de la lucha de clases.
Por el contrario, el marxismo es esencialmente partidista, es decir, que toma partido en un enfrentamiento, lo cual es la negación del nihilismo. Los explotados no son igual que los explotadores, los agredidos no son igual que los agresores, y si alguien no es capaz de diferenciar entre ambos bandos es porque el asunto le resulta ajeno y, en consecuencia, no es capaz de profundizar en él lo suficiente.
Decía Lenin que el imperialismo es el capitalismo en descomposición, un modo de producción que en su lenta agonía se pudre y todo lo pudre. Los nihilistas no muestran más que esa podredumbre, de la cual -por cierto- forman parte. Como ellos son una mierda creen que todos tienen esa misma condición asquerosa.
Pero Charlie Hebdo ni siquiera era nihilista: formaba parte integrante del aparato ideológico del imperialismo francés. Por eso, a diferencia de Voltaire, sus redactores nunca se tuvieron que exiliar, sino todo lo contrario. Por eso el capitalismo internacional se está volcando para que Charlie Hebdo continúe. La ministra de Cultura, Fleur Pellerin, ha anunciado en la televisión que va a poner un millón de euros a disposición de la revista para garantizar su sostenibilidad a largo plazo. En Estados Unidos Google ha anunciado que a través de su fondo de empresas informáticas y prensa va a destinar 250.000 euros al diario. En Inglaterra The Guardian se ha comprometido a financiar la continuidad con 100.000 libras.
Con una tirada de 60.000 ejemplares, el semanario estaba otra vez al borde del cierre en el momento del atentado. La tirada de la semana que viene, que se hará en los locales del diario Liberation, será de un millón de ejemplares. Tenemos garantizada la provocación para rato.

Petróleo: Arabia saudí desafía a Estados Unidos

Juan Manuel Olarieta
Desde mediados del año en curso el precio del petróleo ha caído casi a la mitad y, a pesar de ello, el 27 de noviembre la OPEP se negó a reducir la producción, lo que ha empujado la caída aún más.

El hombre más influyente de la OPEP, el todopoderoso ministró saudí de Energía Alí Al-Naimi, dice que está dispuesto a dejar caer los precios aún más: hasta los 20 dólares en barril.

En una entrevista a la Agencia oficial de noticias de Arabia saudí asegura que el precio le da lo mismo y lo que es mucho peor: la opinión de Estados Unidos también le importa un bledo. Su explicación es pura teoría económica para que los estudiantes más neófitos del ramo tomen buena nota: a los productores de petróleo, como a cualquier otro productor, no le interesa reducir la producción sino todo lo contrario, dice el ministro.

A partir de estas declaraciones me asaltan varias conclusiones, todas ellas a contra-corriente de lo que suelen decir los titulares de los medios. La primera es que la teoría del agotamiento del petróleo («peak oil») es una de tantas quimeras seudoecologistas que los imperialistas se han sacado del bolsillo vacío de su imaginación. Al menos los paises productores de petróleo no tienen ningún temor de que se les acabe la gallina de los huevos de oro.

El segundo es para el consumo propiamente político: Arabia saudí pone como primer enemigo a Estados Unidos, lo cual confirma que ambos países han entrado en una fase de muy malas relaciones.

Los que dicen que la caída del precio del crudo es una turbia maniobra de Arabia saudí, que sigue indicaciones de Washington para perjudiciar a Rusia (y a Irán), también se equivocan. Al-Naimi pone a Estados Unidos entre sus enemigos. O al menos entre sus adversarios. O mejor dicho: entre sus competidores.

Un precio reducido del petróleo como el actual no interesa a los grandes monopolios petroleros estadounidenses porque los pozos en los que perforan tienen umbrales de rentabilidad del orden de los 80 dólares algunos de ellos, mientras que los costes saudíes están por debajo de los 20 dólares. La caída de los precios saca del mercado a los competidores de los saudíes.

Dicho de otra manera: la política saudí es abiertamente monopolista. Lo que tratan es de ganar cuota de mercado a costa de los monopolios norteamericanos tradicionales.

En términos marxistas: hay una superproducción de petróleo, el mercado está saturado y si se tiene que reducir la producción no será porque todos pierdan una parte alícuota de la tajada sino porque a algunos los tratan de expulsar del mercado. Los jeques del golfo quieren obligar a que Estados Unidos cierre los pozos que dejen de ser rentables al precio actual: 60 dólares el barril.

¿Por qué se hunde el rublo?

Juan Manuel Olarieta

No hay una única explicación de la crisis del rublo y, desde luego, es falso que la misma sea consecuencia de las sanciones impuestas a Rusia como consecuencia de la anexión de Crimea. La explicación hay que buscarla en la caída del precio del oro, del petróleo, del yen y del euro que la prensa ha mostrado como fenómenos desconectados unos de otros y, en especial, desconectados de lo que tienen en común: que sus cotizaciones se expresan en dólares.

El hundimiento del rublo vuelve a poner de relieve los pilares financieros que impuso el imperialismo estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial: una hegemonía basada en el dólar.

Si el euro se devalúa también podemos decir correlativamente que el dólar remonta, o bien que la demanda de dólares está creciendo y si eso lo ponemos en relación con el hecho de que a mediados de año la FED, que ejerce de Banco Central estadounidense, redujo su QE («quantitative easing»), las consecuencias son obvias. Es como cerrar el grifo cuando alguien tiene sed y se dispone a beber de la fuente.

Pero en el mundo unos países tienen más sed que otros; sus monedas son más vulnerables y necesitan más dólares que otros para equilibrar sus cotizaciones, con el agravante de que están obligados a recurrir a quien les está cerrando el grifo, es decir, al imperialismo estadounidense.

El Kremlin ha respondido aumentando de golpe los tipos de interés del 10,5 al 17 por ciento, actuando en los mercados internacionales e imponiendo estrictos controles de cambio, entre otras medidas. Pero si hay alguien que sabe que nada de eso será suficiente son ellos precisamente, además de los chinos, que se han apresurado a decir que van a ayudar a sostener la cotización del rublo por aquello de que «cuando las barbas de tu vecino veas pelar…»

Por eso el yuan no es una moneda convertible y no hay ningún «experto» en ninguna facultad de economía del mundo que no se esfuerce en recomendar a los chinos que se pongan la soga -o sea, el dólar- al cuello.

El sistema monetario internacional, impuesto en 1945 sobre una Europa en ruinas, deja en evidencia las famosas teorías «neoliberales»: Estados Unidos es el banquero del mundo porque la caja fuerte la custodia el ejército más poderoso del mundo. Aunque el comercio mundial no tenga nada que ver con Estados Unidos, el precio casi siempre se paga en dólares, en una cadena de cuentas bancarias cuyo último eslabón acaba en Wall Street.

Para muchos países, como Rusia, China y otros, romper esa cadena financiera es mucho más que una necesidad. Están obligados a huir de las garras del «banco del mundo» pero, aunque han dado pasos en esa dirección, dentro de los parámetros actuales las alternativas no están tan claras. Tendrán que romper esos parámetros, que es tanto como romper la baraja.

South Stream: el cuento de la lechera con gas

Proyecto de gasoducto South Stream
Juan Manuel Olarieta
Durante su visita oficial a Sofia, la capital de Bulgaria, la canciller alemana Merkel se mostró partidaria de continuar las conversaciones con Rusia para reanudar la construcción del gasoducto South Stream que, según dijo, la Unión Europea nunca ha rechazado.

La construcción del tramo búlgaro del gasoducto había quedado en manos de un consorcio del que forma parte la empresa rusa Stroytransgaz, uno de los objetivos de las sanciones económicas estadounidenses y europeas impuestas tras la crisis en Crimea y Ucrania. Bulgaria había comenzado a implementar las infraestructuras necesarias para tender el gasoducto, que para el país balcánico supondría la creación de más de 6.000 empleos. La paralización también puede suponer la pérdida de los derechos de tránsito del gas a través de su territorio, estimados en unos 500 millones de dólares anuales.

Tras la anexión de Crimea por Rusia, Estados Unidos obligó a Bulgaria a bloquear los trabajos del gasoducto y presionó a la Unión Europea para que redujera las importaciones de gas y de petróleo rusos. En su plan Washington recibió la ayuda de su colaborador más estrecho, el presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, quien abrió un expediente contra Bulgaria por irregularidades en las licitaciones para la construcción de South Stream.

Las presiones ejercidas contra el gobierno de Bulgaria fueron atroces. En junio de este año llegó a Sofia el senador McCain, que se reunió con el primer ministro búlgaro Plamen Orecharski, transmitiéndole las órdenes de Washington. Inmediatamente después, Orecharski anunció el bloqueo del tendido de South Stream, en los que Gazprom ya había invertido 4.500 millones de dólares.

Entonces Putin aprovechó su visita a Turquía el 1 de diciembre para anunciar la suspensión del gasoducto. Según el presidente ruso la decisión se debió “a los obstáculos que ponen a su realización la Comisión Europea y Bulgaria. Tomando en cuenta que hasta el momento no hemos recibido la autorización de Bulgaria, consideramos que en estas condiciones Rusia no puede seguir adelante con el proyecto”.

El lugar que Putin eligió para la declaración no fue casual. Si South Stream se anula, Rusia aumentará los suministros destinados a Turquía a través de otro gasoducto distinto, Blue Stream, una tubería de 1.213 kilómetros bajo el Mar Negro que aprovisiona de gas a Turquía desde 2003. Por el terrotorio turco ya fluyen más de 50.000 millones de metros cúbicos anuales de gas ruso.

Aunque Rusia y Turquía se enfrentan frontalmente en la crisis Siria, el gobierno de Ankara puede ser el gran beneficiario de la paralización de South Stream, por la misma cadena de argumentos del cuento de la lechera. Turquía no aplica las sanciones imperialistas contra Rusia por la anexión de Crimea y ha prometido reforzar Blue Stream llevándolo hasta la frontera con Grecia. En tal caso, no sería ninguna sorpresa que Turquía revendiera el gas ruso a los países de la Unión Europea (y a otros) a precios ventajosos, lo cual supondría un negocio redondo que puede reconducir la diplomacia turca, históricamente ligada al imperialismo estadounidense en contra de la propia estrategia que Washington sigue en Oriente Medio.

Si sucede así, como bien ha escrito Danucci, la paralización puede favorecer a Rusia y no a Estados Unidos. Washinton perdería a Turquía, uno de sus mejores y más fieles peones en Oriente Medio. También puede agravar las contradicciones internas de la Unión Europea, que ha construido un gasoducto por el norte, mientras deja desabastecido el sur. En definitiva el gasoducto turco tiene una capacidad limitada y no puede suplir los 63.000 millones de metros cúbicos de gas que debían llegar a los países del sur y centro de Europa.

En el Viejo Continente hay muchos perjudicados por el cierre que estarán exigiendo ahora mismo algún tipo de compensaciones. Putin está jugando muy bien sus bazas. A comienzos de 2009 le propuso al presidente rumano Traian Basescu llevar el gasoducto por su país, un itinerario terrestre y, además, bastante más corto. Pero Rumanía mira para otro lado, al menos de momento. ¿Espera que el maná le llegue de algún otro sitio?, ¿hasta cuándo?

Hace tiempo que el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel viene lanzando declaraciones parecidas a las de Merkel en Sofia: «South Stream es un proyecto económico pertinente», ha repetido. «La Unión Europea tiene que tratar de eliminar los obstáculos a la construcción del gasoducto». Es evidente que las decisiones diplomáticas de Alemania en contra de Rusia se adoptan a regañadientes, pero es difícil decir cuánto más puede durar esta situación. El futuro de los países fuertes de la Unión Europea, especialmente Alemania, está alineado con Rusia, aunque no todos tienen cabida en ella, en especial los del sur y centro.

Gasoducto Blue Stream

Entrevista a Pablo Hasel

«La libertad de expresión termina cuando empiezas a molestar»

El juzgado de instrucción número tres de Lérida requirió el pasado jueves a Youtube la retirada del vídeo Menti-Rós, de Pau Rivadulla, cuyo nombre artístico es Pablo Hasél. La letra de la canción arremete contra el alcalde de la ciudad, Angel Rós, del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Al cierre de este artículo, el vídeo todavía está disponible en la red. Las rimas más polémicas son las que aluden a la muerte violenta del edil: «Te mereces un tiro»; «Que alguien le detone/mientras desayune y café se tome»; «Se merece un navajazo en el abdomen». La canción también denuncia actitudes políticas: «Deja a los bancos acumular pisos vacíos/y otros en bancos muriéndose de frío».

La pasada primavera, la Audiencia Nacional condenó al rapero a dos años de cárcel por el contenido de sus rimas. ¿Un ejemplo de sus canciones? «No me da pena tu tiro en la nuca, pepero/ me da pena el que muere en una patera». También ha escrito sobre la muerte violenta del socialista José Bono (con un piolet), del lehendakari Paxi López (con un coche-bomba) o de la familia real: «Pena de muerte a las infantas patéticas/por gastar nuestra pasta en operaciones de estética».

El conflicto interesó a nombres destacados de la escena política: Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida, expresó públicamente que «no se puede juzgar la disidencia frente al sistema de Hasél como apología del terrorismo», mientras que el periodista Hermann Tertsch calificó sus discos como «potencial para nuevo terrorismo antisistema». ¿Disidencia o terrorismo? Hasél accedió a una entrevista con El Confidencial a cambio de publicar sus respuestas íntegras. «Ya ando cansado de que me censuren o manipulen», explica.

PREGUNTA. ¿Cuáles son los límites de la libertad de expresión en España?

RESPUESTA. La libertad de expresión termina cuando empiezas a molestar de verdad. Hay infinitos ejemplos que demuestran cómo los fascistas tienen libertad incluso para amenazar de muerte y no pasa absolutamente nada. Por ejemplo, se puede escribir la frase: «Si los catalanes ejercen el derecho de autodeterminación, correrá la sangre». A los fascistas no les condena nadie cuando matan, así que tampoco va a pasarles cuando amenazan. En cambio, seguro que tarde o temprano irán a por ti si atacas al poder sin medias tintas y llegas a bastante gente.

P. ¿Cuál es su situación tras la condena a dos años de la Audiencia Nacional?

R. Se recurrió al Tribunal Supremo, pero es casi seguro que acaben diciendo lo mismo, pues a menudo son hasta peores.

P. ¿Cree que en España la libertad de expresión es menor que otros países occidentales? El rapero Ice-T no fue la cárcel por la canción Cop Killer (Asesino de policías), ni tampoco Paris por el tema Bush Killa, donde fantaseaba con un atentado contra Bush padre.

R. Sí, ni siquiera en EEUU, el país más genocida de la historia, hay tan poca libertad de expresión. Allí hay raperos que hablan de lucha armada contra el gobierno o contra la policía y jamás han sido detenidos. También es un factor a tener en cuenta que yo apoyo a un partido revolucionario ilegalizado como es el PCE(r). A lo que más teme el sistema es a la organización comunista. Mi partido es consecuente en los hechos, no como otros que sólo lo son de nombre. Por eso, en la canción en la que más hincapié hicieron en mi detención fue en Libertad camarada Arenas, dedicada al secretario general del PCE(r), condenado a cadena perpetua encubierta, sin haber pegado un tiro en su vida y al que se le ha negado hasta la asistencia médica. Allí no hablaba de culpables tiroteados.

P. ¿Por qué cree que el terrorismo es un asunto tan delicado si ha desaparecido de Europa?

R. La lucha armada es uno de los asuntos más incómodos, por supuesto, pero ha habido juicios contra periodistas por destapar fechorías de la familia real, por ejemplo. Lo hemos visto con el caso de la portada de El jueves, los procesos contra militares que denuncian los desmanes del ejército y contra Arnaldo Otegi por referirse a Juan Carlos I como «el rey de los torturadores». Hay cosas que intentan ocultarse, por ejemplo la situación de las presas políticas, donde se violan los derechos humanos. Si van a por mí no es solamente por no condenar la lucha armada de los oprimidos contra los opresores.

P. Hombres G tiene una canción de apología del terrorismo, que se titula Matar a Castro. ¿La censura es una cuestión ideológica?

Sí. También hay grupos nazis en total impunidad que hablan de asesinar a inmigrantes. No voy a citar nombres para no darles publicidad. Es lógica esta diferencia en un Estado que asesina a inmigrantes hasta con cámaras de seguridad grabando. No creo que se deba poner en un mismo plano el discurso nazi y el comunista porque defendemos posturas totalmente opuestas. Eso interesa a los medios de manipulación, que a la hora de la verdad acaban defendiendo a los nazis, como se ha visto en el caso de Jimmy, de los Riazor Blues. No es lo mismo atacar a un político rico a costa de nuestra precariedad o miseria que a un inmigrante inocente. Tampoco es equiparable apoyar la lucha armada contra las injusticias que apoyar la violencia del estado que las perpetúa. Yo denuncio a los que sostienen este sistema criminal. Eso no tiene nada que ver con defender que un nazi pueda decir que hay que asesinar a una persona por su color de piel. Precisamente, yo lucho contra la libertad que hoy en día tiene esa escoria. Su libertad es nuestra cárcel, por eso o mandan los capitalistas o mandamos nosotros, la inmensa mayoría. No es posible el término medio porque mientras estén arriba habrá explotación e injusticias.

P. ¿No hay solución con las normas del sistema?

R. Mientras los capitalistas tengan el poder, no existirá libertad para decir lo que digo. En Cuba hay raperos que van de la mano con los yanquis que quieren invadirlos y la Policía jamás les han entrado a casa como a mí. Me refiero a grupos de hip-hop como Los Aldeanos. En el Estado español ese delito, el de apoyar a una potencia que quiera invadir, está penado con muchísimos años de prisión. Aun así, ellos atacan a un gobierno del pueblo y yo ataco a un Estado burgués enemigo del pueblo, tampoco puede ponerse en el mismo plano. Allí son demasiado blandos con sus enemigos y aquí no tienen escrúpulos con quien defiende a la gente.

P. ¿El hip-hop contribuye a la lucha política?

R. El rap nació como música no controlada por el sistema, otra cosa es que la industria supiera de su poder e invirtiera millones en hacerla esclava suya, quitándole contenido revolucionario. En EEUU se decía que «el rap es la CNN de los barrios”, en el sentido de que contaba lo que los medios de manipulación ocultaban. Gran parte de esa esencia se ha perdido, pero estoy convencido de que, poco a poco, se irá recuperando, porque la misma situación obliga a posicionarse y a denunciar. Aunque no se haya leído a Lenin, los raperos pueden ver lo que pasa en las calles. El rap anticapitalista ha concienciado a muchos jóvenes y así seguirá siendo, le guste al poder o no. Si quieren ejercer la censura, saldrán muchos más.

P. ¿Qué opina del cambio de clima político en España? Después de la explosión social del 15M llegaron los disturbios de Gamonal, el empuje de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la defensa social de Can Vies, el auge de las tertulias políticas en horario de máxima audiencia con protagonismo para Ada Colau, Podemos o el Sindicato de Trabajadores Andaluces (SAT)… ¿Qué expectativas políticas tiene?

R. El SAT, Ada Colau y Podemos tienen algo en común: son pacifistas. Por eso el Estado no les teme en exceso. Salen diciendo: “Nosotros sólo apoyamos la lucha pacífica”. Eso es algo que le conviene al Estado en el sentido de que paran luchas más contundentes. Si no frenaran esa rabia, en las calles habría más gamonales y por lo tanto, más conquistas. Hay militantes del SAT que piensan distinto, pero sus voceros tienen ese discurso apagafuegos. Renegar de la violencia revolucionaria, que es autodefensa ante los ataques de la burguesía, es renegar de muchísimos derechos que hoy tenemos gracias a esas formas de lucha y también es legitimar la represión. Sólo hace falta ver a Pablo Iglesias tras las marchas de la dignidad del 22 de marzo de este año diciendo que el peso de la ley tenía que caer sobre quienes se habían defendido a pedradas de la brutalidad policial, como si fuera un tertuliano de Intereconomía. Alguien que condena la autodefensa del movimiento popular no está en nuestro bando, menos si lo hace a conciencia como él y no por ignorancia, que es distinto.

P. ¿Hay libertad de expresión en la política?

R. No verás en horario de máxima audiencia, ni en ningún otro, a anticapitalistas que hablen claro como Juan Manuel Olarieta (detenido por dar una charla) o como Pepe Balmón, porque el sistema sí teme su discurso, que llevado a la práctica es el único que puede solucionar esto. No hay más solución que la revolución que acabe con la raíz del problema: el capitalismo. Podemos es otro partido del sistema que no pretende acabar con este y que ya tiene un programa que es una burla y que hasta el PSOE de hace años superaba. Retrasa la conciencia haciendo creer que con el capitalismo hay salidas dignas. Aquí realmente gobierna la oligarquía financiera: gane Podemos o no, ellos seguirán en el poder.

P. ¿Hay alternativas al sistema?

R. La única alternativa a la barbarie es el poder de la clase obrera. Habrá represión hasta que nos hagamos con el poder. Cuanto más fuerte esté el movimiento revolucionario, más represión habrá, aunque a la vez podremos conquistar algunos derechos fruto de luchas contundentes. Gamonal y Can Vies hicieron acobardarse a los ayuntamientos a base de barricadas, no de debates suaves en platós. Todavía está por llegar lo peor de la crisis capitalista y todo lo que conlleva. Un militante revolucionario tiene mucho que ganar y a la vez muchos palos que soportar.

Fuente: El Confidencial, 13 de diciembre, http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-12-13/pablo-hasel-la-libertad-de-expresion-termina-cuando-empiezas-a-molestar_589897/

Pero ‘Podemos’ tiene carta blanca para enaltecer el terrorismo:

Más información: A Pablo Hasel le cierran sus cuentas en las redes sociales

El banco más sucio de todos los bancos

El BCCI fue un banco con una corta historia de sólo 20 años y según la revista Time (29 de julio de 1991) fue “el banco más sucio del mundo”. Lo fundó Agha Hasan Abedi, un chiíta, en Pakistán en 1972. Abedi había nacido en India y reunió una gran fortuna con la especulación antes de que su primer banco fuera nacionalizado por el presidente pakistaní Alí Bhutto.

Su segundo banco lo creó con un afán político: iba a guardar los depósitos de los chiítas, muchos de los cuales, por razones ideológicas, se niegan a dejar su dinero a las instituciones financieras de los imperialistas occidentales.

Enemigo de Bhutto, Abedi era íntimo amigo del siniestro general Zia ul-Haq que gobernó pakistán después de dar un golpe de Estado en 1977 y ahorcar a Alí Bhutto. Si Abedi quería un banco islámico, el general ul-Haq quería un Estado islámico.

Aunque Abedi tenía mucho dinero, necesitaba mucho más, y como nunca dependió de ningún banco central, cayó pronto en manos de tres grandes familias: los Gokal de Pakistán, los Ben Mahfuz de Arabia saudí y los Geith Pharaon de Abu Dhabi. Ante la permanente falta de liquidez del banco, estos tres jeques del petróleo ponían dinero a cambio de acciones, lo cual alteró un poco la religión del banco: del chiísmo se convirtió al sunismo en su peor versión, la wahabita.

La necesidad de liquidez procedió, en primer lugar, de la ampliación internacional del negocio a países tan exóticos como Luxemburgo o las Islas Caimán, donde se registró como ICIC (International Credit & Investment Company), el mismo nombre con el que abrió una sucursal en Karachi dirigida por el hijo del general ul-Haq.

Cuando un banco necesita liquidez, dinero en efectivo, se convierte en una lavadora: pinta de blanco el dinero negro. Para ello admite depósitos procedentes del tráfico de drogas, del tráfico de armas, de la prostitución y de la delincuencia. Es lo más barato porque es gratis.

Una de las fuentes de blanqueo de los bancos son las gigantescas fortunas, que convierten en depósitos. Ese fue el papel que cumplió el BCCI con los ahorros del general Noriega, un tipo que no era chiíta precisamente, y cuyos dólares procedían, a su vez, del tráfico de drogas.

Como se trata del crimen, del verdadero y auténtico crimen organizado, este tipo de bancos, lo mismo que los paraísos fiscales, son un imán para los espías y policías del mundo entero. No sólo meten las narices en ellos sino que hacen algo más fácil aún: los crean.

Así ocurrió con el BCCI. Cuando en 1979 el ejército soviético se despliega en Afganistán, el dinero de la CIA, de Arabia saudí y de Pakistán con destino a los talibanes y Al-Qaeda pasa por el BCCI y, sobre todo, por su sucursal en Karachi. Es dinero fresco, es mucho y se renueva durante mucho tiempo.

Los jeques no tardaron en darse cuenta de que la CIA les estaba dejando solos, de manera que pidieron un compromiso mayor por parte de los imperialistas, lo que explica la entrada en el accionariado del Bank of America, que obtiene casi una tercera parte del capital del BCCI.

Posteriormente el director ejecutivo del Bank of America, Roy P. M. Carlson, se unió a Safeer, una empresa de consultoría de Teherán fundada por el antiguo director de la CIA y embajador de Estados Unidos en Irán, Richard Helms.

Carlson también se convirtió en presidente del Banco Nacional de Georgia, que tenía problemas y que fue comprado en secreto por el BCCI con la ayuda de Ghaith Pharaon que, a su vez, en 1976, recompró la participación del Bank of America en el BCCI. Todo volvió a quedar en casa, muy cerca del Golfo.

El Banco Nacional de Georgia era cliente de Kissinger Associates que, a su vez, también era consejero de la Banca Nazionale di Lavoro a través de la cual se financiaban las armas destinadas a Saddam Hussein durante la guerra con Irak. El socio de Helms en Safeer, el magnate iraní de negocios Rahim Irvani, controlaba el Melli Group del que Carlson era presidente. Irvani fundó una empresa off-shore para  ocultar que el BCCI recompró el banco de Clark Clifford, que había sido jefe del Pentágono: el First American Bank.

El BCCI no fue más que una de tantas burbujas de los ochenta, santo y seña de la Escuela de Chicago, de esos que en las Facultades de Economía de todo el mundo predican “más mercado y menos Estado”. Lenin diría que se trataba de un ejemplo de la descomposición del capitalismo financiero. Todo era de papel. No había préstamos, no había economía productiva. El banco vivía de apuntes contables. Las armas se cambiaban por drogas, por lo que ambas cosas eran imprescindibles: muchas drogas y muchas guerras. Era el modelo económico Afganistán, el no va más del “neoliberalismo” de los ochenta. Dependía de que la guerra no se acabara nunca, no sólo la de Afganistán sino otras, como la que enfrentó a Irán con Irak, a los sandinistas con la contra…

Los banqueros eran mitad contables, mitad espías, mitad de traficantes. Dos directores de la CIA, Richard Helms y William Casey, “trabajaron” en el banco, lo mismo que Adnan Khashoggi, traficante de armas y vecino de Marbella, lo mismo que Manucher Ghobanifar, uno de los nombres del Irangate…

La lista se puede alargar tanto como uno quiera, sobre todo si ponemos a la filial del BCCI en las Islas Caimán (ICIC), en relación con el Banco de América Central, creado por Wells Fargo. Todo les fue muy bien hasta que llega el Estado, o mejor aún, el cambio de Estado: hasta que en 1979 la revolución nicaragüense les estropeó el negocio los banqueros estuvieron estrechamente relacionados con los Somoza, con la exportación de azúcar de caña y con el cártel de Medellín.

Aquel fatídico 1979 fue un mal año para los negocios del imperialismo: sandinistas en Managua, chiítas en Teherán y soviéticos en Kabul.

Uno de los consejeros de las operaciones americanas del BCCI era Jack Stephens que, simultáneamente, era consejero y accionista de Harken, la empresa petrolera de la familia Bush, primero director de la CIA y luego primer presidente con dinastía propia en la Casa Blanca.

Todo se empezó a desmoronar como un castillo de naipes cuando en 1989 los soviéticos abandonaron Afganistán, que es tanto como decir que el diluvio de dinero se detuvo, la policía encarceló a dos miembros de la filial del BCCI en Tampa (Florida) acusados de tráfico de drogas y, finalmente, Estados Unidos invadió Panamá para detener a Noriega.

Una vez cumplida su función, en 1991 Estado Unidos clausuró el banco más sucio de una manera sucia que es típica del capitalismo financiero: atrapando los depósitos pertenecientes a pequeños y grandes depositantes como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y varios bancos centrales del Tercer Mundo, como los de Pakistán, Zambia, Senegal y Nigeria. Si el banco fue un fraude, su cierre fue otro aún mayor, posiblemente el más gigantesco de la historia. Lo había escrito Marx en un lenguaje bíblico: “Los expropiadores serán expropiados”.

El fiscal de Manhattan que investigó las actividades del BCCI dijo a la revista Time: “Desde el inicio de nuestra investigación, en marzo de 1990 no recibimos ninguna ayuda del Ministerio de Justicia. En realidad, interfieren con nuestra investigación y aleccionan a los testigos para que no cooperen con nosotros”. También ahí había mucho que tapar.

Los ataques terroristas chechenos llevan el sello ‘made in USA’

Los últimos ataques terroristas en Rusia no tienen nada de especial, salvo para quienes se cuentan entre sus 20 víctimas, 10 de ellas policías, y sus familiares, naturalmente. Putin estaba a punto de dirigir su mensaje a la nación y los terroristas trataron de exasperar a quien está ahora mismo en la cúspide de su popularidad: disfruta de un 80 por ciento de apoyo, según los últimos sondeos.

El periodista Henry Kamens ha calificado los atentados de Grozny como terrorismo “esponsorizado” (1), una parte del proyecto de desestabilización del imperialismo occidental dirigido contra Rusia en general y el Cáucaso en particular. ¿Quién es el mecenas del terrorismo en el mundo entero? Estados Unidos que, en el caso de Chechenia, lo mismo que en Siria, Libia o Hong Kong, ha creado unos “rebeldes” a su imagen y semejanza.

Aunque la prensa imperialista lo considera como un “asunto interno” de Rusia, los terroristas caucásicos forman parte del cinturón de hierro tendido por la OTAN en torno a las fronteras de Rusia. Podríamos decir más exactamente: a uno y otro lado de las fronteras de Rusia.

Es lo mismo que el muro de Berlín durante la guerra fría. Cuando algo está tan cerca de un país, en este caso Chechenia, no parece que tenga que ver más bien con otro tan lejano geográficamente como Estados Unidos, es decir, que sea un “asunto interno” de Estados Unidos más que de Rusia, pero el atentado de Boston de 15 de abril del año pasado, que ya nadie recuerda, ¿no fue cometido por los hermanos Tsarnaiev, originarios de Chechenia?

El imperialismo no tiene suficiente con las sanciones económicas. Es posible que la Casa Blanca no se haya dado cuenta aún de que fortalece a sus peores enemigos: el ascenso de Putin a la presidencia de la Federación Rusa tuvo que ver con el aplastamiento del levantamiento fundamentalista en Chechenia a finales de los noventa.

Según Kamens, el mensaje que Estados Unidos envía a Putin a través de sus terroristas es el siguiente: “Podemos golpear donde y cuando queramos, por lo que sería mejor que renuciaras a tus ambiciones geopolíticas y volvieras a tu cueva bajos los efectos de las sanciones y la cólera de occidente”.

En Chechenia el imperialismo está jugando con fuego y no saldrá adelante sólo con los dedos chamuscados. Si creen otra cosa se equivocan. Durante la segunda guerra de Chechenia, ya con Putin en la presidencia, los fundamentalistas que huían del avance de las tropas rusas se refugiaron en el valle de Pankisi, en Georgia, donde la CIA creó un campo para entrenar a los terroristas, envió grandes cantidades de dinero a través de las ONG, así como armamento cuyo destinatario oficial era el ejército georgiano.

Lo recordó Hyman Kamenowsky el año pasado en un artículo publicado por el periódico Georgian Times de Tiflis que se titulaba “Intereses compartidos en la guerra contra el terrorismo: de Beslán a Boston” (2). El ejército georgiano no recibió ni una sola arma procedente de Estados Unidos. Sus destinatarios no eran otros que los refugiados chechenos.

Durante 14 años el Georgian Times de Tiflis ha llevado a cabo una investigación minuciosa de las conexiones terroristas chechenas con la CIA, con nombres y apellidos. El esfuerzo periodístico no ha tenido ningún eco, como era de esperar. Los chechenos entrenados por la CIA en Pankisi fueron los autores tanto de la toma de cientos de rehenes en el teatro de Moscú (23 de octubre de 2002) como de la espantosa matanza de niños en la escuela de Beslán (3 de septiembre de 2004).

Cuando un periódico, como el Times georgiano, cumple con su obligación de informar, las consecuencias son duras. Su propietario, Malkhaz Gulashvili, ha sido detenido varias veces por orden de la embajada de Estados Unidos acusado de delitos que no existen.

El artículo de Kamens recuerda detalles interesantes que no hay que perder de vista: además de agente de la CIA, el comandante checheno Imran Ajmadov está a las órdenes de la mujer de Sandro Kvitaskhvili que, a pesar de ser georgiano, es ministro del gobierno golpista ucraniano.

¿Seremos capaces algún día de hilar todos los cabos sueltos de esta maraña? No es el único dato, ni mucho menos, que relaciona a los fundamentalistas chechenos con el golpe de Estado en Ucrania. Otro es la agencia Media PR, que se desplazó desde Maidan a Tiflis para ayudar al antiguo presidente Mijail Saakashvili, el niño bonito de la Casa Banca en Georgia, a recuperar su cargo.

A Putin se lo pusieron como a Fernando VII. Aprovechó el discurso a la nación para recordar la victoria de las tropas rusas en Chechenia frente a la peste terrorista. ¿No está el mundo entero deseando la derrota de los fundamentalistas? Pues Putin lo logró en Chechenia. Algunos se acordarán ahora del elevado precio que hubo que pagar, de los atroces medios utilizados, pero después de la experiencia vivida por los países árabes en los últimos 20 años, ese precio ya no parece tan elevado. Algunos lo pagarían muy a gusto.

(1) Henry Kamens, Latest Terrorist Attack in Russia Has All the Marks of ‘Made in USA’, New Eastern Otlook, 7 de diciembre, http://journal-neo.org/2014/12/07/latest-terrorist-attack-in-russia-has-all-the-marks-of-made-in-usa/
(2) http://www.geotimes.ge/archive/magazines/pdf/newpaper11.pdf

Vivimos en un Estado tan criminal como sigiloso

Juan Manuel Olarieta

Hace 22 años tres jóvenes residentes en la localidad valenciana de Alcàsser desaparecieron de madrugada cuando regresaban a casa procedentes de una discoteca de Picassent. Dos meses y medio después, el 27 de enero de 1993, en un paraje de difícil acceso, aparecieron enterrados los cadáveres de Toñi, Miriam y Desirée con señales evidentes de haber sido torturadas, violadas y finalmente asesinadas de un disparo en la frente.

En las proximidades de su tumba se encontraron unos pequeños papeles que resultaron ser trozos de un parte médico a nombre de un deficiente mental: Enrique Anglés Martins. Como consecuencia de este hallazgo, fueron detenidos el propio Enrique Anglés y su amigo Miguel Ricart Tárrega, quien confesó su participación en el triple crimen, acusando a Antonio Anglés, hermano de Enrique, de ser el responsable directo de aquella orgía de sexo y sangre.

Antonio Anglés huyó (o le dejaron escapar) y la Guardia Civil inició su «búsqueda», sin que hasta la fecha haya dado resultado alguno. El comandante de la Guardia Civil Juan Miguel Pérez, uno de los responsables de la detención de Ricart y de la «búsqueda» de Anglés, está convencido de que «sigue vivo». La Interpol mantiene abierta su ficha y considera a Anglés como uno de los delincuentes más peligrosos de España.

¿Cómo es posible que este Estado no haya sido capaz de encontrar a uno de los delincuentes más peligrosos del país?, ¿cómo es posible que haya permitido que siga en libertad 22 años después?, ¿cómo es posible que sigan hablando de «seguridad»?, ¿se refieren a nuestra seguridad o a la suya?

En 1997 comenzó el juicio contra Ricart, su cómplice, que fue finalmente condenado. La sentencia dice que «posiblemente» en los asesinatos de las tres jóvenes, además de Anglés y Ricart, también participó «alguna persona más». El Tribunal Supremo confirmó la sentencia definitivamente, aunque, además, añadió de su propia cosecha que no había intervenido ninguna otra persona.

Como es típico en las farsas judiciales, el Tribunal Supremo obligaba a comulgar con ruedas de molino. Para echar tierra encima hizo algo más, por primera y única vez en su absurda historia: no admitió una prueba típica de CSI, un análisis de ADN de 15 pelos que, como mínimo, según los forenses, pertenecian a 7 personas distintas y ninguna de ellas era Ricart, ni tampoco Anglés, con lo cual quedaba claro que ambos no eran más que hombres de paja. La verdad oficial impuesta por los jueces quedó de esa manera: dos lumpen que por sí solos logran consumar un delito enfrentándose a tres víctimas a las que secuestran, torturan, violan y asesinan.

El caso quedó cerrado hasta que el año pasado Ricart salió de la cárcel, donde purgó 20 años de condena.

Pero, como suele ocurrir, afortunadamente, siempre hay un reducido núcleo de personas que no traga con las versiones oficiales. En este oscuro asunto formaron parte de los irreductibles Fernando García, padre de Miriam, una de las jovenes asesinadas, y Juan Ignacio Blanco, un periodista de investigación que ha sacrificado 20 años de su profesión a estudiar lo que se ha acabado conociendo como «el caso Alcàsser».

En 2002, cuando Rajoy era ministro de Interior, descubrieron que periódicamente la familia del desaparecido Anglés estaba cobrando importantes cantidades de dinero de origen desconocido.

Hasta el momento del crimen la familia Anglés pertenecía al lumpen. Lo componían una madre y ocho hermanos conocidos por ser los más humildes de Catarroja, hasta que después del crimen logran acumular un saldo en la sucursal de Bancaja superior a 300.000 euros. En 2001 la mayor parte de este dinero se encontraba invertido en Letras del Tesoro.

A los saldos millonarios en las cuentas corrientes hay que añadir el nivel de vida de la familia Anglés: propiedades inmobiliarias de una de las hermanas en Cullera, el BMW serie 5 de un hermano, las operaciones de cirugía estética de Neusa Martins, la adquisición de un local en Catarroja -pagado al contado por 14 millones de pesetas-, el mantenimiento de la vivienda familiar de Camí Real… Gastos que, si se suman a la cantidad depositada en Bancaja, suponen un capital superior al medio millón de euros.

Coincidiendo con sus viajes a Sao Paulo, la madre de Anglés, Neusa Martins, de origen brasileño, retira en varias ocasiones de su cuenta corriente cantidades de hasta 30.000 euros. O bien entrega dinero a su familia brasileña, o acumula allí los ahorros para cuando llegue el momento de la jubilación.

Los únicos ingresos conocidos de la familia son el salario mensual de Neusa Martins -la madre de los hermanos Anglés- en un matadero de aves próximo a Catarroja, que no superan los 12.000 euros anuales, a los que hay que sumar los 3.000 euros anuales que Enrique Anglés percibe del Estado por su discapacidad mental.

La fortuna acumulada por la familia no tiene ninguna explicación posible.

Incansables, los investigadores acudieron a la Delegación de Hacienda de Valencia para tratar de conocer las declaraciones de la renta. No es la primera vez que a los funcionarios de Hacienda les preguntan por esta paradoja. Uno de ellos aseguró que sus superiores le habían exigido que dejara de molestar a la familia Anglés con sus requerimientos para que justificaran los ingresos tan cuantiosos. Naturalmente, el Ministerio de Hacienda oculta los expedientes abiertos a las familias Anglés y Ricart por la inspección fiscal.

El silencio levanta un muro infranqueable a los que han continuado las investigaciones, lo cual es en cierta manera lógico. Lo que no es tan lógico es que se lo levante a los jueces, a los fiscales, a la policía. Pero ahí, justo donde aparece un funcionario público, es donde empieza el Estado y el Estado no necesita ocultarse a sí mismo: le basta con mirar para otro lado, con cruzarse de brazos, por lo que se produce esa paradoja, a saber, que sobre el triple crimen hay más información fuera que dentro del sumario judicial.

El Estado nunca ha querido investigar ni el triple asesinato ni el patrimonio de la familia Anglés. Que un asunto de esta envergadura se haya tapado, no sólo en el momento inmediatamente porterior al crimen, sino muchos años después, sólo tiene una única explicación: quien lo ha cometido es el propio Estado, es decir, personajes muy influyentes que forman parte del mismo, que disponen de dinero (fondos reservados) y de poder, altos cargos, políticos conocidos. Los criminales son tan influyentes que el Estado lleva 22 años pagando el silencio de los hombres de paja.

Los que quisieron investigar el crimen fueron criminalizados. Fernando García, el padre de una de las jóvenes asesinadas, y el periodista Juan Ignacio Blanco fueron condenados por la Audiencia de Valencia a penas de cárcel por un delito de calumnias por sus declaraciones en un programa de televisión de Canal 9.

A un padre cuya hija había sido secuestrada, violada, torturada y asesinada los jueces le impusieron un segundo castigo adicional: le condenaron, además, a guardar silencio.

La suerte del periodista no fue mejor. Blanco dijo en la televisión algo terrible: que «el fiscal debía de trabajar más». En 1998 publicó un libro titulado «¿Qué pasó en Alcácer?» y un juez hizo con él lo mismo que antes habían hecho con las tres jóvenes: secuestrarlo. Es otro caso más de censura. Es imposible tapar un crimen de la envergadura del de Alcàsser sin una red de complicidad extensa y dilatada a lo largo del tiempo. Lector: si no quieres formar parte de esa red de silencio y complicidad, puedes descargarte el libro y luego difundirlo. Lo puedes hacer desde este enlace:

https://www.oboom.com/C3R0COSI/alca.rar


Una censura siempre oculta un crimen, y si hoy sigue habiendo tanta censura es porque vivimos en un Estado criminal y multirreincidente. El Estado es tan criminal como los asesinos de Alcàsser. No sabemos quiénes son. Lo que sabemos de ellos es que son esos que hoy mismo nos están hablando en la televisión de derechos humanos, de justicia, de constitución, e incluso de que luchan contra la delincuencia.

Desde Málaga, libertad presos políticos

El pasado miércoles día 26, eran detenidos por orden directa del ministerio de Interior, el ex preso político comunista y antifascista, Suso Cela Seoane, el abogado de presos políticos Juan Manuel Olarieta y el poeta solidario Aitor Cuervo.

Los tres fueron detenidos por una charla solidaria que dieron hace ya un año en las II Jornadas Anticapitalistas celebradas en Álava y se les acusa de «enaltecimiento del terrorismo» por una serie de comentarios que realizaron en la charla que, según la policía, llamaban a «apoyar y practicar la lucha armada».

Este no es más que otro de los numerosos casos de montajes policiales orquestados por las más altas instancias del Estado con el fin de meter miedo al movimiento revolucionario y de solidaridad con los presos políticos, y atacar frontalmente a los más grandes exponentes de resistencia contra el Estado opresor español, pues hay que recordar que Suso Cela salió en junio de 2013 de prisión tras pasar encerrado 23 años. Su hermano, Paco Cela, actualmente es preso político por su militancia en el PCE(r), su otro hermano, Carlos, también fue víctima de la represión durante la campaña de criminalización que se dio en 2008 contra los comités por un SRI y su madre, Pepita, también fue acusada de enaltecimiento del terrorismo hace unos meses.

En el caso de Juan Manuel, la represión también se ha cebado con él por mostrar su solidaridad en la defensa de los presos políticos siendo detenido por última vez en 2008 y pasando varios meses en prisión por su papel solidario en los comités por un SRI.

Aitor Cuervo también fue detenido recientemente cuando se produjo una redada de la policía contra varias decenas de twitteros.

Todo este caso no hace más que demostrar, una vez más, el carácter reaccionario de este Estado donde, simplemente por expresar una serie de opiniones en una charla, detienen a sus ponentes. Tras pasar a disposición judicial, a los tres les retiraron los pasaportes y se les prohibió salir del país además de tener que firmar cada mes entre los días 1 y 15 en dependencias policiales.

También nos gustaría enlazar este montaje policial con el que sufrió nuestro compañero «Negro» y que actualmente hace que se encuentre secuestrado en la prisión de Segovia. Se le acusó de intento de homicidio, después de que varios nazis le denunciaran por una supuesta pelea que tuvieron durante la feria de Málaga de 2010, pelea que, realmente, fue un intento de abuso de un grupo de fascistas contra un grupo de sudamericanos y que nuestro camarada «Negro» simplemente presenció, pero no participó de ella.

Por todo esto desde la Coordinadora Antifascista de Málaga y el Comité de Solidaridad Antifascista Internacional, exigimos la absolución de todos los cargos para los tres encausados, a la par que denunciamos la situación de «Negro» y de todos los presos políticos del Estado español (especialmente los enfermos), de quienes por su puesto, exigimos la libertad inmediata.

¡Organicemos la solidaridad!
¡Absolución para Suso, Juanma y Aitor!
¡Negro libertad!
¡Libertad presos políticos!
Fuente: http://amnistiapresos.blogspot.com.es/

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