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Autor: Redacción (página 800 de 1358)

Pearl Harbour: los imperialistas crean un mito para ir siempre de víctimas por la vida

El capitán de corbeta Arthur McCollum
A finales del año pasado falleció Robert Stinnett, un marino y fotógrafo que durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la radio de la Armada y luego acabó convertido en periodista. En 1992 buceaba en los Archivos Nacionales de Belmont, California, para escribir un libro sobre la carrera de George Bush en el reconocimiento aéreo durante la campaña del Pacífico Sur (1) cuando topó con unas grabaciones de audio que nadie se había preocupado de catalogar.

Las grabaciones consistían en transmisiones de radio interceptadas a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial que daban una descripción del ataque a Pearl Harbour muy diferente de lo que ha trascendido como “historia”. Stinnett dedicó a ello ocho años de investigación, demostrando que Roosevelt supervisó la elaboración de un plan para alentar el ataque de los japoneses. Las conclusiones aparecieron en 1999 en forma de un libro titulado “Day of Deceit: The Truth About FDR and Pearl Harbor” que lleva 47 páginas de apéndices documentales con reproducciones fotográficas de documentos oficiales clave (2).

El plan que condujo al ataque japonés a Pearl Harbor fue implementado a principios de octubre de 1940 sobre la base de un memorando de ocho puntos del capitán de corbeta Arthur H. McCollum, jefe de la Oficina del Lejano Oriente de la Oficina de Inteligencia Naval.

Es poco probable que McCollum las redactara por iniciativa propia, pero ahí está lo interesante, según Stinnett: “Sus ocho acciones exigen en la práctica un ataque japonés contra las fuerzas terrestres, aéreas y navales estadounidenses en Hawai, así como contra los puestos coloniales británicos y holandeses en la región del Pacífico”.

Estados Unidos interceptaba y decodificaba las comunicaciones de radio diplomáticas y navales japonesas y McCollum supervisaba el flujo de comunicaciones a Roosvelt desde principios de 1940 hasta el 7 de diciembre de 1941, proporcionando al Presidente informes de inteligencia sobre la estrategia militar y diplomática de Japón. Todos los informes militares y diplomáticos japoneses interceptados y decodificados para la Casa Blanca pasaron por la sección del Lejano Oriente de la Oficina de Inteligencia Naval que dirigía McCollum.

En el otoño de 1940, mientras hacía campaña en Boston para un tercer mandato, Roosevelt dijo: “Ya lo he dicho antes, pero lo diré una y otra vez: los muchachos no serán enviados a guerras en el extranjero”. El 1 de noviembre en Brooklyn, dijo: “Lucho para mantener a nuestro pueblo fuera de las guerras extranjeras. Y seguiré luchando”. En Rochester el día 2 dijo: “El gobierno nacional… es también un gobierno de paz, un gobierno que pretende mantener la paz para el pueblo estadounidense”. Ese mismo día en Buffalo, dijo: “Vuestro Presidente dice que este país no irá a la guerra”, y al día siguiente, en Cleveland, dijo: “El primer objetivo de nuestra política exterior es mantener a nuestro país fuera de la guerra”.

Roosevelt mintió en la campaña electoral. Quería entrar en la guerra pero, como es habitual, las declaraciones públicas van en una dirección y la política real en otra muy diferente. Según su orden directa de 27 y 28 de noviembre de 1941, Japón debía cometer la primera agresión de manera clara y evidente.

El almirante Richardson, comandante de la Flota del Pacífico, se opuso a las órdenes de Roosevelt de estacionar la flota en Pearl Harbor porque la ponía en peligro, por lo que fue reemplazado por el almirante Kimmel, con el almirante Anderson, de la Oficina de Inteligencia Naval, en el tercer escalón de mando. Sin embargo, este último no informaba a su superior de las comunicaciones de radio interceptadas. El general Walter Short tampoco fue informado de las comunicaciones japonesas. Más tarde ambos, Kimmel y Short, se convirtieron en chivos expiatorios del ataque.

Por su parte, Anderson fue enviado a Hawai para verificar la información, pero estableció su alojamiento personal lejos de Pearl Harbor, fuera del alcance del inminente ataque.

A principios de enero de 1941 los japoneses decidieron que en caso de guerra con Estados Unidos, comenzarían con un ataque sorpresa contra Pearl Harbor. Los servicios de inteligencia estadounidenses se enteraron de este plan el 27 de enero.

Hasta finales de noviembre Estados Unidos siguió bloqueando los intentos de los diplomáticos japoneses para llegar a un acuerdo que evitara la guerra entre ambos.

Desde el 16 de noviembre las interceptaciones de radio revelaron la agrupación de la flota japonesa cerca de las Islas Kuriles en el norte de Japón, y desde el 26 de noviembre hasta la primera semana de diciembre, McCollum vigiló estrechamente cada uno de sus pasos a lo largo del del Pacífico hasta Hawai.

El Jefe de Operaciones Navales, almirante Stark, era uno de los 34 que estaban informados del ataque. Fue quien ordenó a Kimmel que enviara sus portaaviones con una gran flota de escoltas para entregar los aviones a las islas Wake y Midway. Por orden de Washington, Kimmel dejó sus barcos más antiguos dentro de Pearl Harbor y envió 21 barcos de guerra modernos, incluyendo sus dos portaaviones, hacia el oeste a Wake y Midway. Con su partida, los barcos de guerra que quedaban en Pearl Harbor eran en su mayoría reliquias de la Primera Guerra Mundial, de 27 años de edad. Por lo tanto, “los acorazados hundidos en Pearl Harbor con sus tripulaciones fueron utilizados como señuelos”, concluye Stinnett.

El 22 de noviembre de 1941, una semana después de que la flota japonesa comenzara a agruparse y cuatro días antes de partir hacia Oahu, el almirante Ingersoll ordenó a Kimmel que retirara sus patrullas de la zona desde la que se iba a organizar el ataque aéreo japonés.

La fila de acorazados de Pearl Harbor y sus viejos y ruinosos barcos de guerra, escribió Stinnett, eran un objetivo atractivo. Pero fue un gran error estratégico para los japoneses. Los 360 aviones de combate japoneses deberían haberse concentrado en las enormes reservas de petróleo de Pearl Harbor y destruir la capacidad industrial de los diques secos, talleres de maquinaria e instalaciones de reparación de la Armada.

La “investigación“ sobre el ataque a Pearl Harbor comenzó inmediatamente después, poniendo en la picota al almirante Kimmel y al general Short, y continuó luego con ocho “investigaciones” más del Congreso durante y después de la guerra, con una auténtica tramoya, al más puro estilo estadounidense, con eliminación de documentos y declaraciones en falso. Hace 20 años, en el momento de la publicación del libro Stinnett, todavía muchos documentos permanecían ocultos o habían sido objeto de una censura significativa.

Uno de los elementos clave de la investigación de Stinnett fue el descubrimiento de copias duplicadas de las comunicaciones japonesas, descifradas, traducidas y luego enviadas después de la guerra a los Archivos Nacionales de Belmont, California, y que aún se encuentran allí, mucho después de que las copias de los archivos de Washington hayan desaparecido.

Sin embargo, aún hay “historiadores” que aseguran que McCollum no había logrado descifrar los códigos navales japoneses o que la flota japonesa guardaba silencio en la radio. El pretexto de que los códigos navales y diplomáticos japoneses no habían sido descifrados fue desestimado por primera vez en un tribunal federal de Chicago en 1943. Cuando se produjo la batalla de Midway, la prensa estadounidense atribuyó la victoria a la capacidad de la Oficina de Inteligencia Naval para descifrar las comunicaciones japonesas. El Departamento de Justicia decidió acusar al Tribune y al Times-Herald de revelar secretos militares. El Fiscal General consideró que la información periodística equivalía a una traición, ya que daba a los japoneses la posibilidad de cambiar sus códigos. El editor del Times-Herald, Waldrop, fue citado a Chicago para testificar ante un gran jurado. En medio de su declaración la Armada reveló que uno de sus censores había examinado previamente el artículo.

Por lo tanto, se supo desde el primer instante que la Armada estadounidense era capaz de descifrar las comunicaciones japonesas y que les habían dejado hacer porque necesitaban un pretexto para entrar en la guerra. Ese pretexto era Pearl Harbour y lo demás son películas.

(1) George Bush: his World War II years, Washington DC, Brassey’s, 1992
(2) Day of Deceit: The Truth About FDR and Pearl Harbor, Simon & Schuster, 1999

¿Por qué los hongkoneses no están luchando por la independencia?

Carmen Parejo

Hong Kong es un territorio que fue colonia del Imperio Británico hasta 1997. Dentro de los acuerdos para devolver su soberanía a China estaba mantener su modelo económico capitalista y derechos de autonomía para el conjunto del territorio. Al modelo se le llamó “Un país, dos sistemas”.

Estos condicionantes han supuesto durante estos años que Hong Kong haya mantenido una estructura fuertemente estratificada, a través del dominio de varias familias influyentes herederas del imperio británico, que han consolidado la desigualdad social y política en la zona. Esto incluye el control de la mayoría de los colegios y centros educativos, privados, bilingües y adaptados a la difusión del pensamiento colonial británico. Las “nada sospechosas” donaciones a las universidades. Así como el control de los sectores estratégicos, o del acceso a la vivienda a través de un oligopolio que fija al alza los precios al alquiler (solo el 50% de las viviendas en uso son en propiedad), e incluso a través del control sobre los supermercados igualmente por las mismas pocas manos…

“Dos décadas después de que Gran Bretaña entregara la excolonia a China, sus ciudadanos más ricos –multimillonarios como Li Ka-shing y Lee Shau Kee– prosperan, gracias al alza en los precios de los bienes inmuebles y su control oligopólico sobre los puntos de venta minoristas, las empresas de servicios públicos, las telecomunicaciones y los puertos de la ciudad”.

Denunciaba un artículo de EconomíaHoy.mex en 2017 en alusión a que Hong Kong es hoy por hoy el lugar más desigual de todo Asia (*).

En 2018, los datos confirmaban que había más de 1 millón de personas en la pobreza, o el 14,7 por ciento de la población. Datos que no conseguían ser revertidos pese al incremento del gasto en Bienestar social del Gobierno Chino en la región, un gasto que en 2018 llegaba casi al doble del nivel de 2009; y que convertía a Hong Kong en la segunda área de gasto en magnitud después de la educación, según confirmó el propio Secretario Jefe de Administración del Gobierno de Hong Kong, Matthew Cheung Kin-chung. La República Popular China, el país que ha sacado a millones de la pobreza, ni con el sobre esfuerzo destinado conseguía dar la vuelta a esta situación, primando mantener los acuerdos establecidos en 1997.

Es decir, tras dejar de ser colonia los magnates creados al amparo del imperio, se garantizaron por los acuerdos de mantenimiento del sistema capitalista y la autonomía, una acumulación cada vez mayor de capital. Hasta tal punto que la riqueza de los diez individuos más ricos representa en la actualidad casi la mitad de todo el PIB de Hong Kong.

Acuerdos de extradición

La administración de Hong Kong propuso por primera vez estos cambios en febrero de este mismo año, a raíz de la polémica suscitada por el caso de un hongkonés, Chan Tong-kai, que era buscado por el presunto asesinato de su novia embarazada mientras los dos estaban de vacaciones en Taiwán. Las autoridades dijeron que no podía ser enviado de regreso a Taiwán para ser juzgado porque no había un acuerdo formal de extradición entre los dos territorios.

Y efectivamente así es, los acuerdos de extradición de Hong Kong se negociaron en 1997 cuando Reino Unido devolvió el territorio a China. Taiwán, Macao y el continente no fueron incluidos en ese acuerdo. Sin embargo, Hong Kong si tiene tratados bilaterales de extradición con 20 países, incluidos el Reino Unido, EE.UU o vecinos como Singapur.

Por otra parte, a la reforma planteada hay que añadir que contemplaba la inclusión de los delitos económicos y financieros en el proyecto de ley, esto facilitaría que tribunales de China continental pudiesen solicitar a tribunales de Hong Kong congelar y confiscar los activos relacionados con delitos cometidos en China continental. Es decir, un freno al paraíso fiscal oriental enriquecido según múltiples denuncias por la fuga de capitales y el lavado de dinero de actividades delictivas procedentes de diversas partes del mundo. Una de sus víctimas en efecto es el propio Estado Chino.

Sirva como ejemplo para comprender este papel histórico de Hong Kong en el movimiento de grandes capitales y delincuencia, el escándalo en 2012 de la Corporación Bancaria de Hong Kong y Shanghai (HSBC), el banco más grande de Europa creado e inflado por los británicos, y que demostraba para sorpresa de los más despistados que quién encabezó el tráfico de opio en el siglo XIX, controlaba entonces el 60% del lavado del dinero del narcotráfico que llegaba a través de México hacia Estados Unidos. Solo tres años después sería además investigado tras aparecer en la famosa Lista Falciani por sus actividades de lavado de dinero esta vez en Suiza.

Es en este contexto en el que se inician unas manifestaciones extremadamente violentas.

Más allá de estos problemas de carácter endógeno, es vital atender también a cuál es la situación internacional en la que se desarrolla el conflicto actual. Sobre todo porque hasta el momento parece ser que China no es el principal problema para la independencia de Hong Kong y los derechos de sus habitantes. De hecho pese a que el gobierno de Hong Kong retiró la reforma prevista las violentas manifestaciones no han cesado.

La gobernanza global y el ciervo herido anglosajón

Aunque habitualmente oímos hablar a modo eufemístico de la política proteccionista estadounidense en realidad de lo que hablamos es de que la economía y hegemonía de EEUU para ser protegida, según su modelo capitalista en fase imperialista, debe someter, expoliar y controlar al resto de los países del mundo. Ese es su modelo de “autoprotección”.

En un mundo cada vez más multipolar, con un fuerte crecimiento económico de países como China o Rusia que apuestan por otro modo de hacer las cosas, donde además las agresiones unilaterales de EEUU y sus títeres de la OTAN pierden fuerza por las alianzas de resistencia que se van creando para hacerle frente (veáse los casos de Siria o Venezuela); el papel hegemón de EEUU como heredero natural de aquel Imperio Británico, cada vez está más cuestionado.

Una muestra de ello son las distintas políticas llevadas a cabo fundamentalmente por los dos últimos presidentes de EEUU, Barack Obama y Donald Trump. El primero a bombazo limpio siendo el presidente, de un país que solo ha estado 6 años en paz de poco más de 200 que tiene, que en más guerras a la vez ha estado implicado. Y tomando el testigo a Donald Trump que además ha endureciendo sanciones y bloqueos criminales a diestro y siniestro. Unas políticas que lejos de demostrar fuerza, si analizamos en profundidad demuestran lo herido que está el ciervo imperial.

La República Popular de China en oposición crece en lo económico, crece en sus relaciones comerciales, saltándose en muchos casos los bloqueos criminales y por tanto apoyando a los países agredidos por el imperialismo estadounidense; y crece también y en consecuencia en influencia política. Siendo objetivamente el único país en el mundo que de hecho puede acabar con el poder hegemón de los EEUU.

Así se inician varias agresiones cada vez menos sutiles contra China, la última y más sonada fue la guerra comercial contra Huawei, de la que EEUU volvió con el rabo entre las piernas incluso antes de empezar la batalla.

No es casualidad que estas manifestaciones, que de tener un sentido es un sentido interno entre Hong Kong y China, estén rodeadas de la marca Washington DC.

Así los violentos manifestantes portaban banderas estadounidenses y británicas (curiosa lucha de independencia que usa de estandarte el símbolo que los colonizó). Así tampoco es de extrañar que en la tarde del 6 de agosto varios organizadores de disturbios se reunieran con personal del consulado general de los Estados Unidos en un hotel siendo fotografiados por ciudadanos de Hong Kong.

Medios como China Daily, afirman que la diplomática que aparece en las fotografías, y que actualmente trabaja en la sección política del consulado en Hong Kong, habría estado previamente destinada en Oriente Medio, tanto en Arabia Saudí como de asistente de prensa en la embajada estadounidense de Bagdad. ¿No os suena este tipo de película?

Espero haber aclarado un poco porqué esto no es un asunto de independencia y de “China imperialista” y otros sinsentidos teóricos y prácticos. De hecho China ha respetado todos los acuerdos, incluso cuando no le han beneficiado, incluso cuando iban en su contra. ¿Han hecho lo mismo los británicos y sus herederos naturales estadounidenses?… ¿No resulta un tanto extraño quien coordina y está detrás de esas protestas? ¿No es al menos un elemento a tener en cuenta el momento en el que surgen? ¿Se puede luchar por una independencia cuando la agenda está marcada por los intereses del imperialismo anglosajón? ¿No os huele un poco feo?

Ojalá los miles de hongkoneses que actualmente están bajo el umbral de la pobreza pudiesen revertir esta situación como pasó en Shenzhen, como está pasando en el Tibet rural… Ojalá los hongkoneses pudiesen de verdad ser independientes, independientes de la influencia del lastre del imperio británico y de la utilización geopolítica de un imperialismo anglosajón en decadencia que piensa morir matando.

(*) https://www.economiahoy.mx/internacional-eAm-mexico/noticias/8429860/06/17/Hong-Kong-la-ciudad-mas-desigual-de-Asia-donde-solo-viven-bien-los-magnates.html

http://www.revistalacomuna.com/internacional/por-que-los-hongkoneses-no-estan-luchando-por-la-independencia/

Más información:
– Hong Kong: una mano negra mueve los hilos de la guerra comercial contra China
– Hong Kong y Moscú: autopsia de las ‘revoluciones de colores’
– El imperialismo estadounidense dirige la desestabilización de Hong Kong

Te rompen la mandíbula por 200 €

Jon Iurrebaso Atutxa

El derecho a la libertad de expresión y manifestación está proscrito en Euskal Herria cuando “atenta” a la dictadura de las burguesías españolas y francesas. Ni qué decir cuando se trata de salvaguardar a los fascistas más visibles, independientemente del tema en cuestión. La cuestión es que no puede ser de otra forma porque la España actual no ha roto aún con el régimen que proviene del alzamiento fascista y su maquillaje de 1978.

Para empezar, y unido directamente con la protesta ante la comparecencia en Bilbo del partido fascista VOX (13.04.2019), hay que subrayar que ocurrió lo que tenía que ocurrir. Cada vez que los fascistas vienen a Euskal Herria las vascas y vascos somos multados, apaleados y detenidos/as en nombre de la democracia de quienes nos ocupan y explotan.

Los cipayos (políticos y coercitivos) de los españoles siempre defienden la ley de nuestros ocupantes y enemigos de clase. No es baladí que muchos conozcamos a la variada policía “vasca y navarra” como la Policía Autonómica Española (PAE).

Dicho esto, les preguntaríamos a los que piensan que desde el sistema se pueden hacer muchas cosas vitales para conseguir una Euskal Herria Socialista, ¿por qué el ayuntamiento de Bilbao no se persona como acusación particular ante la salvajada que hizo la PAV el día cuatro de abril del presente año? (entre otras, romperle la mandíbula a una joven y multarle con 200 € por injurias) ¿Por qué ante una violación machista aparece en los medios de comunicación la convocatoria de protesta de los ayuntamientos (todos los partidos a una) antes que las organizaciones feministas y diversos colectivos populares, etc.? La respuesta parece evidente. La mandíbula rota demuestra con el ejemplo quien es el que manda aquí. “Encabezar” las denuncias de las violaciones y el acoso sexual, no es que les salga gratis, sino que les da rédito. Mientras, ocultan de un lado, la cultura y dominación patriarcal y el verdadero planteamiento para acabar con ellas y, de otro, los acuciantes problemas que tiene el pueblo trabajador vasco en general y la clase obrera en particular.

Y si a esta chica el pelotazo le hubiera golpeado en la sien en vez de en la mandíbula (cuestión de muy pocos centímetros) ¿qué hubiera pasado? Que tendríamos otro asesinato por “una actuación proporcionada”. Y nos preguntamos, teniendo las fiestas de Bilbao en ciernes, ¿qué hubiera hecho la clase política oficial y sistémica? Y sobre todo ¿Qué hubiéramos hecho otros y otras? Teniendo tan cerca el llamado G-7, ¿y si ocurre?

Tenemos derecho a opinar, a movilizarnos, a defender nuestras ideas, en pocas palabras, tenemos derecho a defendernos y tenemos derecho a luchar. Los que no estamos alineados con la filosofía del capital y la burguesía no tenemos derecho a dejar pasar situaciones como ésta.

Mencionamos esta situación en concreto por su clara visualización y, con la intención de sacudir nuestras conciencias y nuestras contradicciones. Para terminar, una doble consigna de ayer y de hoy: ¡que se vayan! ¡disolución cuerpos represivos!

La militarización de la política exterior del imperialismo

Estados Unidos está construyendo una nueva base militar con una pista de aterrizaje cerca de Al-Darbasiyah, en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, según la agencia kurda de noticias ANF News.

Los vecinos de Al-Darbasiyah vienen observado un número cada vez mayor de camiones cargados con materiales de construcción que se dirigen hacia el lugar, donde se está construyendo una importante infraestructura.

“La creacion de la base militar de la coalición al sur de Al-Darbasiyah confirma el plan para un despliegue a largo plazo de fuerzas internacionales en el noreste de Siria”, dice ANF, citando fuentes militares de las Fuerzas Democráticas Sirias (FSD) al servicio del ejército de Estados Unidos.

Algunos usuarios de Twitter han publicado imágenes tomadas por satélite que muestran la construcción de la nueva base militar.

Una delegación de la coalición encabezada por Estados Unidos, acompañada por dirigentes de las FDS, inspeccionó la base de la Fuerza Aérea de Tabqa en Raqqqa el mes pasado. En ese momento, fuentes de la oposición dijeron que la coalición planeaba desplegar allí tropas y helicópteros.

A principios de este año Trump renunció a su decisión de retirar todas las tropas estadounidenses de Siria. Estos nuevos informes sugieren que Estados Unidos está trabajando actualmente para fortalecer su presencia militar en este país de Oriente Medio devastado por la guerra.

Estados Unidos cuenta con bases militares en Qatar, Arabia saudí, Bahrein, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Jordania y en septiembre de 2017 inauguró su primera base en Israel.

El Pentágono reconoce que mantiene 514 bases militares en 45 países diferentes del mundo, un número jamás alcanzado anteriormente, lo que indica una militarización de la política exterior o, en otras palabras, el recurso a la guerra como instrumento más relevante de su hegemonía.

Acabar con las personas para ‘salvar’ a la naturaleza

Paramilitares al servicio de la ecología de WWF
El primer cuarto del siglo XXI ha estado marcado por la revitalización de todo tipo de organizaciones “humanitarias”, algo comprensible porque la protección de las minorías se ha convertido en la fachada principal del capitalismo. La ayuda humanitaria, o más bien su apariencia, es uno de los fetiches de moda que muestra el imperalismo moderno, “multicultural” y cosmopolita.

El mundo está lleno de gente que actua por buena voluntad, desinteresadamente, al mismo tiempo que los “humanitarios” han comenzado a cometer crímenes y sus acciones se han vuelto cada vez más repulsivas. Esto ha chocado con las minorías que se suponía que debían proteger.

Algunas organizaciones humanitarias están siendo atacadas por otras organizaciones, no menos humanitarias. Las organizaciones humanitarias han concentrado sus energías unas en otras, sacando a la luz una serie de trapos sucios y escándalos.

Por ejemplo, “Survival International” (SI), anteriormente conocida como “Primitive People’s Fund”, ataca a WWF (1), al tiempo que sus actividades son más que dudosas. Quieren prohibir la circulación de personas desde pequeños pueblos y aldeas a grandes ciudades para “proteger” a las pequeñas poblaciones indígenas.

Están tratando de transformar por la fuerza las aldeas en reservas o incluso en zoológicos humanos. Es un manera como cualquier otra de financiar su propia organización.

Mientras WWF protege la flora y la fauna, “Survival International” protege a los indígenas. Al menos eso dicen cada uno de ellos. Da la impresión de que los indígenas son los enemigos de las reservas naturales, o que no forman parte de ellas.

Los monos de las reservas están más protegidos que los indígenas que tradicionalmente han vivido en ellas.

WWF ha desarrollado un programa para protegerlas con medidas interesantes como la posibilidad de esterilizar a la población indígena, una vez que alcance una determinada edad.

Otra medida: disparar a matar a los indígenas que no respeten las señales de advertencia que han impuesto en las reservas. Las poblaciones que viven en las cercanían no las cumplen por una razón muy simple: no saben leer.

En 2017 los ecologistas formaron las primeras milicias para impedir que los habitantes del Congo entraran en los cinturones forestales para cazar o pescar porque son “zonas de conservación”, es decir, que se trata de conservar la flora y la fauna pero no a los seres humanos.

En 2015 se publicó una investigación “El silencio de los pandas” (2) sobre los acuerdos comerciales de WWF con las grandes multinacionales. Unas 3.000 hectáreas de tierras en áreas de conservación habían sido transferidas a Shell, Monsanto y Bayer para usos industriales específicos. Gracias al acuerdo, WWF recibió aproximadamente unos 3.000 millones de dólares en “donaciones voluntarias”.

La investigación se publicó en forma de libro. La primera edición se agotó y luego se prohibió su venta en varios países de la Unión Europea, alegando que la investigación no incluía ninguna prueba. Sólo eran especulaciones.

Sin embargo, nadie presentó ninguna queja por difamación.

(1) https://www.survivalinternational.org/news/12142
(2) https://www.filmsforaction.org/watch/wwf-the-silence-of-the-pandas/ https://www.dailymotion.com/video/x105tsl https://vimeo.com/129958368

Un nuevo libro indaga en el asesinato olvidado del secretario general de la ONU Dag Hammarskold

Es un libro que comienza lentamente. En sus primeras páginas parece el informe de un controlador del tráfico aéreo. De hecho, de eso se trata. Una historia de un avión, de un accidente aéreo, como ocurre a menudo en las pistas de aterrizaje mal señalizadas de la sabana africana. En resumen, un accidente, un golpe del destino. Además, esto es lo que se presentó en su momento, un error de pilotaje, en el que una tripulación no familiarizada con África habría confundido Ndola en Zambia con Ndolo, que en ese momento era el aeropuerto de Leopoldville/Kinshasa. A los que dudaban de esta confusión, que se manifestaba en una sola letra, se les agregó que, volando demasiado bajo, el DC-6 había chocado contra una colina o un termitero. En resumen, tenías que circular, no había nada que ver.

El problema es que el accidente del 17 de septiembre de 1961 sacudiría todo el planeta y que, casi sesenta años después, cuando desaparecieron los últimos testigos, las investigaciones no concluyeron sobre uno de los crímenes políticos más graves de la posguerra. Porque a bordo del Albertina, pilotado por una tripulación sueca, el Secretario General de las Naciones Unidas, Dag Hammarskold, un político de talento y convicción, era venerado en Suecia como un héroe nacional. El hombre entonces conocido como “Sr. H”, que da título al libro que Maurin Picard acababa de publicar, creía en la organización supranacional. Tras la Segunda Guerra Mundial, en estos tiempos de guerra fría y de múltiples rivalidades, el diplomático sueco quería que la ONU fuera un instrumento de paz y que él mismo fuera más un general que un secretario.

Por eso, un domingo de septiembre, nueve meses después del asesinato de Patrice Lumumba, Dag Hammarskold se embarcó en una misión en Leopoldville cuyo secreto ya había sido revelado por varios diplomáticos, periodistas y otros “corresponsales honorables” de distintas confesiones. Deseoso de preservar la unidad del Congo, que se enfrentaba a la secesión de Katanga y Kasai, el sueco quiso reunirse personalmente con el dirigente katangueño Moisés Tshombe y la pequeña ciudad de Ndola, en el norte de Rhodesia, la actual Zambia, había sido elegida para acoger esta discreta reunión. ¿Ambicioso, ingenuo, demasiado confiado? Hammarskold pretendía convencer a Tshombe, que ya le esperaba en Ndola, de que pusiera fin a una secesión condenada por la opinión internacional, se embarcara con él a bordo del Albertina y anunciara al mundo entero que el Congo había recuperado su unidad. ¿Subestimó el Secretario General de la ONU la simpatía de la que gozaba el secesionista de Katanga en Bélgica, en particular en la Unión Minera, cuando el poder central de Kinshasa fue vilipendiado y la memoria de Patrice Lumumba despertó un odio implacable? ¿No entendía que Rodesia del Norte y su dirigente, Sir Roy Welensky, eran aliados de facto de Katanga, que Londres y la City mantenían vínculos estrechos y muy rentables con la Copperbelt (el cinturón de cobre), que la propia Francia, la del general de Gaulle, todavía soñaba con reunir los pedazos que Bélgica había provocado con su descolonización?

A lo largo de los primeros capítulos, Maurin Picard apenas plantea las cuestiones geopolíticas, al menos en la superficie. Está investigando. Reabre los archivos, rastrea y atrapa a los últimos testigos. Hace las preguntas correctas: ¿Era Peter Hallonqvist, el piloto sueco de la Albertina, tan inexperto como se decía entonces? El accidente había ocurrido sin testigos, se dijo en ese momento, el avión se había estrellado contra el monte y los primeros auxilios sólo llegaron a él por la mañana. Maurin Picard ha estado escudriñando las falsas certezas de la crónica oficial durante más de medio siglo: en realidad, el avión Albertina, supuestamente irrastreable, estaba a sólo doce kilómetros de la pista de Ndola, y el investigador encontró testigos que han conservado la memoria intacta.

Así, un sudafricano, Wren Mast-Ingle, accedió a hablar, cincuenta años más tarde: recuerda un cuatrimotor que se consumía bajo los árboles y cuya carcasa estaba plagada de balas. En cuanto a los mineros africanos del carbón, considerados demasiado pobres para ser creíbles, siguen afirmando que vieron un “pequeño avión” siguiendo al “gran avión”, disparando y transformando el DC6 en una bola de fuego. Durante más de dos años, Maurin Picard reabrió todos los archivos y encontró a todos los testigos vivos. Consultados los archivos de la ONU, los de la Unión Minera en Bruselas, siguieron los pasos de los “atroces”, los mercenarios contratados por Tshombe, a menudo antiguos miembros de la guerra de Argelia que no eran los electrones libres que trataron de hacernos creer.

A medida que pasan las páginas, el “cuaderno de bitácora” del controlador aéreo se convierte en un emocionante “thriller”, con aristócratas ingleses, “tenderos” belgas (en realidad, los dirigentes de la Unión Minera del Alto Katanga, antiguos soldados franceses no tan perdidos, aviones de combate pilotados por belgas como Jan van Risseghem, oficiales de inteligencia y otros agentes dobles). Con una sola obsesión, expresada entonces por Harold Macmillan, primer ministro británico, “salir del juego de Dag Hammarskold”, aquel diplomático sueco de mirada azul que molestaba y que, sin duda, estaba acabado, mientras yacía junto a su avión en llamas.

Maurin Picard: Ils ont tué Monsieur H. Congo, 1961: Le complot des mercenaires français contre l’ONU, Seuil, 2019
http://blog.lesoir.be/colette-braeckman/2019/04/29/ils-ont-tue-monsieur-h-une-enquete-accablante-sur-la-mort-de-dag-hammarskold/

En 2015 tanto Estados Unidos como Gran Bretaña se negaron a abrir sus archivos confidenciales sobre el asesinato de Hammarskold. Al año siguiente, la ONU decidió volver a reabrir la investigación. Más vale tarde que nunca…

CIA: un fracaso detrás de otro para acabar con el gobierno iraní

La captura de varios espías de Estados Unidos muestra que pese a la imagen inflada que Occidente busca proyectar de la CIA, esta agencia siempre ha sido humillada por Irán.

Tal vez, es difícil encontrar a una persona que no haya oído del mito de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA); o una persona sin la imagen de esta entidad en su mente; una imagen creada, o al menos influenciada por películas de Hollywood; con superhéroes cuyas extraordinarias habilidades pueden emocionar al público. Sin embargo, el reciente desmantelamiento de una red de espionaje por parte de Irán demostró que la exagerada CIA tiene derrotas humillantes en su trayectoria.

En noviembre de 2018 la inteligencia iraní desmanteló una red de comunicaciones de la CIA, usando el buscador Google para localizar a los confidentes. Los hechos ocurrieron en 2013, pero fueron revelados cinco años después.

La contrainteligencia iraní utilizó la plataforma de búsqueda Google para localizar informantes de la CIA en una operación que resultó en el descubrimiento de la citada red y la muerte de docenas de informantes. Los agentes de la CIA reconocieron que el daño era grave, incluso catastrófico, y que persistirá durante años.

Asimismo, los medios estadounidenses han descrito la derrota de la CIA como un “escándalo de inteligencia” y su plataforma de actividades como un “castillo de naipes”.

Pero lo que causó un mayor impacto a los estadounidenses fue un cambio en el enfoque de la contrainteligencia de Irán al respecto. La inteligencia persa llegó a la conclusión de que la mejor estrategia de defensa ante el espionaje de la agencia estadounidense es atacar. Entonces, los expertos iraníes empezaron a rastrear a espías de la CIA en el extranjero.

Fue así como Irán decidió compartir con sus aliados una lista de espías de la CIA que había identificado en todo el mundo. La muerte fue el destino de muchos de ellos.  Así el país persa logró establecer una red mundial contra los agentes de la CIA.

Tras la llegada de los nuevos halcones, como John Bolton y Mike Pompeo, a la Casa Blanca, se encargó una vez más a la CIA que reuniera información sobre centros neurálgicos en Irán y que reclutara nuevos espías dentro del país persa. Después del escándalo de inteligencia de 2013, el proceso de reclutamiento comenzó lentamente y con mayor cuidado.

Los agentes de la CIA comenzaron su misión bajo la cobertura de empresas falsas mediante contactos directos con los ciudadanos iraníes. El cebo era la visa de Estados Unidos, dinero, una vida ideal en el extranjero y cosas similares.

La nueva batalla fue aún más difícil de pelear que las anteriores. Para evitar otra vergonzosa derrota, la CIA proporcionó a sus espías programas de capacitación de alto nivel, entre ellos los métodos para recopilar información, acceder a documentos clasificados.

Por lo que John Bolton llamó “un cambio de régimen” en Irán, Estados Unidos necesitaba información fiable sobre el programa nuclear y de defensa de Irán, así como sobre su economía e infraestructura. Para conseguir su objetivo y provocar discordancia pública, el país norteamericano impuso estrictas sanciones a Irán. No obstante, como en todo tipo de guerra, los embargos también requieren información sobre la forma en que funciona el país.

La dimensión de las actividades de os espías detenidos es mucho más amplia de lo que se esperaba. Los nuevos espías reclutados en Irán estaban equipados con plataformas de comunicación altamente seguras y recibían equipo de espionaje vía un método conocido como “Drop and Pick-up” (soltar y coger).

Una vez dirigidos los buques de guerra estadounidenses hacia el Golfo Pérsico, por un lado, Estados Unidos intensificó sus actividades para lograr información evaluable sobre los sectores vitales del país persa; y, por otro lado, la inteligencia iraní se había dedicado a defenderla.

¿De qué modo vigila Estados Unidos a todo el mundo?

La guerra de la CIA contra Irán tocó fondo debido a las medidas de contrainteligencia del país persa, entre las que destacan el monitoreo de oficiales de la agencia de espionaje de Estados Unidos en el extranjero y la contratación de infiltrados dentro de la propia CIA.

En medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, cuando los estadounidenses necesitaban más información sobre el país persa, la inteligencia iraní puso otro clavo en el ataúd de la CIA, y arrestó a 17 espías de esta agencia.

Hollywood ha creado una imagen legendaria de la CIA, pero la realidad de los planes de Estados Unidos han convertido al Ministerio de Inteligencia de Irán en una gran potencia en el ámbito de la contrainteligencia; un poder que se manifestó en la paz y seguridad sostenibles del país.

Comentando sobre la reciente captura de una red de espionaje de Estados Unidos, el ministro de Inteligencia de Irán, Mahmud Alavi, reveló que, en los últimos años, la inteligencia iraní había desmantelado con éxito varias redes de espionaje de la CIA en el país y más allá de las fronteras.

“El Ministerio de Inteligencia de Irán, en diferentes momentos, en diferentes ámbitos y en diferentes plataformas, ha dado golpes decisivos al servicio de inteligencia de Estados Unidos; y más allá de las fronteras de Irán en 2013 infligió los golpes más fuertes a la CIA en su plataforma cibernética”, declaró Alavi.

En estas operaciones, los expertos de la inteligencia iraní se infiltraron en los canales utilizados por la CIA en internet para una comunicación segura con sus espías, señaló el funcionario, y agregó que la agencia de espionaje de Estados Unidos usaba la portada de sitios web aparentemente irrelevantes para una comunicación.

El mando de inteligencia permitió al Ministerio identificar todos los sitios web y los agentes vinculados a ellos.

Los agentes, a cada uno de los cuales se les asignó un sitio web y un canal de comunicación específicamente, actuarían en contra de los intereses de los países donde operaban, incluida la República Islámica, señaló el ministro iraní.

Una vez que recogió la información, Irán lo compartió con los países aliados con los que comparte información, esta interacción causó la captura de más agentes en otras partes del mundo.

De igual modo, Alavi dijo que la inteligencia iraní ha centrado la fase ofensiva de contrainteligencia para frustrar los complots y conspiraciones de Estados Unidos contra el país.

En otra parte de sus declaraciones, el funcionario persa añadió que “es común entre los servicios de Inteligencia actuar de manera defensiva cuando se trata de contrainteligencia”.

“Pero la inteligencia de Irán ha ido más lejos. Ha entrado en la fase de contrainteligencia ofensiva, que significa que, en lugar de esperar a que recluten espías, hemos ido directamente a la fuente principal; nos hemos infiltrado en la ‘Mesa de Irán’ en sus servicios de inteligencia, y eso facilitará que nos demos cuenta de qué personas van a reclutar”, aseguró.

Respecto a la cooperación de inteligencia con otros países, Alavi informó de que la “inteligencia de Irán tiene embajadores de inteligencia en decenas de países, que realizan misiones de inteligencia en cooperación con los servicios de los países anfitriones. Les damos informaciones de inteligencia y nosotros cogemos sus datos”.

El ministro advirtió a los ciudadanos iraníes que permanezcan más alertas contra trampas de las redes de espionaje del enemigo. Afirmó que los sospechosos habían sido “empleados en centros sensibles y cruciales” y también en el sector privado relacionados con ellos.

Añadió que “una vez reclutados por los servicios del enemigo, se llevan a estos espías a terceros países para recibir complicados cursos de formación en centros vitales como centros nucleares, militares y de policía”.

Asimismo, subrayó que “hoy en día, el espionaje ya no es como el tradicional. No es meramente orientado a la persona, se basan en plataformas en línea. Recolectando informaciones y espías y conectarse con ellos a través de plataformas en línea (…) en forma de empresas financieras, empresas de conocimiento”.

Reconoció que “al principio” estos ciudadanos no son conscientes del hecho de que estan tratando con un servicio de inteligencia, pensarán que se trata de una institución científica o una empresa financiera y, por lo tanto, “seguirán cooperando hasta que caigan en una trampa de inteligencia”.

“La CIA se vio obligada” en algunos casos a llamar a sus espías a salir de Irán u otros países, hecho que provocó que su red de espionaje esté fuera de servicio; se redujo su acceso a la inteligencia, agregó.

Irán desmantela una gran red de espionaje cibernético de Estados Unidos

Mahmud Alavi añadió que, según la Constitución, el Ministerio de Inteligencia de Irán es considerado como la madre de la comunidad de Inteligencia (…) Esto ha sentado las bases para identificar a espías contratados en el país. La mayoría de estos han sido identificados, arrestados y entregados al Poder Judicial”.

El ministro concluyó que la República Islámica de Irán había utilizado métodos tecnológicamente avanzados para infiltrarse en las redes de espionaje de la CIA.

“Los que están bajo control no lo notarán. Sin saberlo, están bajo el control total de la Inteligencia de Irán. Aquellos con quienes el servicio de inteligencia del enemigo se pone en contacto, los tenemos bajo control. Aquellos con quienes el servicio se pone en contacto y son plenamente conscientes también están bajo nuestro control. Incluso aquellos que están equipados con sistemas en línea altamente seguros deben saber que estos sistemas no los protegerán. No pueden mantener sus actos de traición lejos de los ojos del Ministerio de Inteligencia de Irán”, alertó Alavi.

https://dataurgente.com/featured/2019/07/23/caza-de-espias-en-iran-historia-de-la-casa-de-naipes-de-la-cia/

El espionaje israelí vigila todo el mundo a través de empresas privadas de seguridad

Daniel Espinosa
Perú sigue contratando con Verint Systems, una turbia empresa de espionaje que se originó en la Unidad 8200 de los servicios de inteligencia israelíes, y que, desde su creación, ha acumulado un terrible historial de colaboración con regímenes autoritarios por todo el mundo.

La ineptitud (o complicidad) del gobierno peruano está poniendo en riesgo los derechos fundamentales de millones de peruanos.

Hace más de 10 años, en setiembre de 2008, el periodista norteamericano Christopher Ketcham denunciaba los turbios manejos que ciertas agencias gubernamentales de su país estaban permitiendo en sus propios fueros. El problema venía de antes: “Desde fines de la década de 1990 –escribió entonces Ketcham–, agentes federales han reportado intrusiones sistemáticas en las comunicaciones del Departamento de Justicia, el FBI, la DEA, el Departamento de Estado y la Casa Blanca”.

Los agentes federales entrevistados le aseguraron que las intrusiones podían rastrearse a dos compañías de alta tecnología y comunicaciones: Verint Systems –en el Perú desde 2015, como reveló este semanario el viernes 3 de julio de ese año–, y Amdocs. Para el 2008, ambas formaban la “columna vertebral” del aparato de vigilancia doméstica del gobierno norteamericano. Verint “aspiraba” toda la información del operador telefónico Verizon, mientras Amdocs hacia lo suyo con AT&T, como reveló el “whistleblower” Mark Klein, en 2004. Las operaciones de Verint eran dirigidas por espías “freelance” y veteranos de las agencias de inteligencia israelíes.

Un agente de la CIA en retiro, Philip Giraldi, le contaría al periodista este sorprendente detalle: cuando su agencia debía espiar a algún objetivo, las “llamadas telefónicas (eran) interceptadas, grabadas y transmitidas a los investigadores norteamericanos por Verint, la que aseguraba que debía tener los equipos de espionaje ‘siempre a mano’, para poder dar mantenimiento al sistema”.

Giraldi también contó que el gobierno de Israel cubría el 50% de los gastos que Verint efectuaba en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.

En 2001, un reportero de Fox News, Carl Cameron, hizo otra revelación sorprendente: cuando los agentes del FBI y otras agencias se disponían a investigar el trabajo de Verint (antes de 2001 conocida como “Comverse Infosys”), sus pesquisas eran detenidas antes de que pudieran poner sus manos sobre los equipos de Verint. Peor aún, los agentes empecinados en el asunto empezaban a ser “atacados por varios flancos”. La “columna vertebral” del espionaje doméstico tenía amigos poderosos en los laberintos del Estado profundo norteamericano.

En países como el Perú, debido a las enormes diferencias tecnológicas en relación al primer mundo, esta compañía podría acceder muy fácilmente a la información de sus clientes bajo la justificación de dar mantenimiento o actualización a los equipos vendidos. Estas labores de mantenimiento –¿cuándo nos tocará la próxima?–, incluso pueden ser realizados de manera remota, según los informes revisados.

Recordemos que las leyes que regulan las escuchas y la vigilancia son poco más que tinta sobre papel en países como el nuestro, tal como en las decenas de países subdesarrollados y con instituciones débiles que constituyen la clientela favorita de Verint y otras empresas relacionadas, como Hacking Team, la empresa italiana que estuvo en conversaciones con varias instituciones peruanas, militares y gubernamentales (¡hasta la Municipalidad de Lima!), entre 2012 y 2015.

Ese año, WikiLeaks reveló la absoluta falta de ética de la compañía, así como su colaboración con regímenes criminales, por lo general alineados con la política exterior estadounidense. Siria e Irán, por ejemplo, eran evitadas por estas empresas privadas, mientras que Arabia Saudí y otras dictaduras medievales eran diligentemente asistidas en sus labores represivas. Verint pertenece al mismo club: uno de sus clientes criminales era el régimen de Kazakstán, donde Verint “empoderó” al gobierno en su persecución de periodistas y activistas, tal como denunció en noviembre de 2014 Privacy International.

Este detalle es fundamental: los centros de monitoreo de Verint les permitían a las agencias kazakas: “acceso irrestricto a llamadas telefónicas y actividad en internet de ciudadanos de manera masiva e indiscriminada”. Es decir, no a un objetivo individual y específico, como un delincuente, sino a toda una población, al mismo tiempo.

Verint y toda una “constelación” de empresas privadas de Israel, el Reino Unido y Estados Unidos hicieron lo mismo en Colombia, donde el Estado asesina civiles a mansalva. No es necesario usar eufemismos. Su gusto por la sangre de sus ciudadanos más humildes quedó perfectamente representado en el caso de los “falsos positivos”, pero esa es solo la punta del iceberg en la masacre colombiana. Tanto el Reino Unido como Estados Unidos tienen importantes negocios extractivos en Colombia, donde han colaborado extensamente en la represión social. La tecnología de espionaje masivo complementa el entrenamiento militar contrainsurgente y el aprovisionamiento de armas que ambas potencias han realizado en favor del régimen colombiano, con fines que disfrazan bajo el ardid de la “guerra contra las drogas”. Otro terror que los latinoamericanos podríamos haber superado ya, si tuviéramos un periodismo real, dedicado a su sociedad y no a la élite propietaria. La sangre está también en sus manos.

Lejos de servir a la sociedad, ese mismo periodismo condena a una de las pocas instituciones que han sacado a la luz los crímenes internacionales de los actores más poderoso del mundo, WikiLeaks, y a su creador, Julian Assange, hoy sufriendo tortura en una cárcel de Londres, de acuerdo con informes del relator de las Naciones Unidas, Nils Melzer.

A fines de 2002, la policía holandesa aseguró tener evidencia de que los servicios secretos israelíes tenían “acceso irrestricto a la información confidencial (escuchas) recogida por la policía y los servicios de inteligencia” de ese país.

El holandés Paul Wouters, escribiendo al respecto para una revista de su país, cuenta que, cuando los equipos de espionaje fueron entregados por los israelíes, se acordó que “solo el equipo de Verint podría tocar los sistemas… el código fuente no estaría disponible para nadie”.

Como otros especialistas agregan, sin un código fuente abierto, no hay como saber cuáles podrían ser las vulnerabilidades del sistema y es probable que ellas, además, se encuentren en el mismo diseño, puestos ahí de manera deliberada.

La entrada de las compañías “privadas” israelíes a Estados Unidos y su sistema de comunicaciones fue facilitada por una serie de leyes emitidas en 1994, conocidas por las siglas CALEA (“Communications Assistance for Law Enforcement Act”). CALEA, “forzó a los negocios vinculados a la comunicación (de Estados Unidos) a buscar la encriptación de la información de sus usuarios a través de terceros”, explica Christopher Ketcham en el artículo referido al inicio de este artículo. Fue entonces cuando las privadas Verint y Amdocs entraron a asumir ese rol (Counterpunch, 27/09/08).

Como explica James Bamford para la revista Wired (03/04/12), Verint fue fundada por Jacob “Kobi” Alexander, un oficial de inteligencia israelí retirado y prófugo de la justicia estadounidense hasta el 2016. Ese año, Alexander pudo volver a Estados Unidos luego de pasar una década en Namibia, a donde huyó para evitar la cárcel. El FBI lo buscaba por lavado de dinero, soborno, robo, entre otros. Dos de sus asociados en Verint también participaron de sus delitos y pasaron tiempo en la cárcel, pagando millones en multas.

En una “rara admisión”, el brigadier general del ejército israelí en retiro, Hanan Gefen, antes comandante de la Unidad 8200 –dedicada a la interceptación de información–, le contó a un periodista de Forbes que Comverse (el nombre anterior de Verint), así como otras empresas privadas israelíes en el sector, fueron “influenciadas” directamente por la tecnología desarrollada por su agencia. Tanto los veteranos de la unidad de inteligencia israelí, como sus tecnologías, son empleados hoy en alrededor de 30 a 40 compañías privadas alrededor del mundo. Esto es posible gracias a la casi completa desregulación de este mercado, que pasó de la inexistencia a mover cerca de 5.000 millones de dólares anuales hacia la primera década de este siglo.

También las regulaciones de carácter nacional –o la falta de ellas–, son abusadas por estas empresas. En Colombia, Verint trabajó con el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), cerrada luego de que se revelara el espionaje de 600 figuras públicas, las que también sufrieron, en muchos casos, acoso por parte de la agencia. Verint contrató con el DAS y muchas otras agencias que no tenían autoridad legal para interceptar comunicaciones, de acuerdo con Privacy International. “Verint –explica la entidad–, realizó pruebas de vigilancia para la DAS, incluso luego de que esta fuera denunciada por sus actividades ilegales” (02/09/15).

En el Perú, los contratos iniciales con Verint, fueron realizados durante la gestión de Ollanta Humala, cuyo gobierno protagonizó su propio escándalo de espionaje. Ahora el gobierno de Vizcarra retoma los negociados. No es, pues, un asunto partidario. Son “tendencias” globales que llegan a nuestro país, en su calidad de patio trasero, casi como imposiciones. Esa subordinación es solo provechosa para una élite que preferiría que no sepamos nada de lo reseñado aquí.

Más que un bicentenario, lo que necesitamos es una segunda independencia.

https://www.alainet.org/es/articulo/201176

Siria: el cambio de una guerra abierta a una guerra económica


Kevork Almasian

Ayer, miércoles 4 de julio, el Reino Unido se apoderó de un petrolero iraní con destino al Mediterráneo vía Gibraltar para el pueblo sirio, alegando que violaba las sanciones impuestas por la Unión Europea, sanciones diseñadas para paralizar económicamente a Siria.

Hoy, el gobierno de Gibraltar ha declarado que tiene “motivos razonables” para creer que el barco, incautado al este de este territorio británico, transportaba crudo a la refinería de Banyas en Siria. Y la televisión nacional iraní anunció que el embajador británico en Teherán había sido citado por “incautación ilegal” del petrolero que transportaba crudo iraní.

Así, ante el fracaso de la guerra contra Siria, que comenzó con la llamada “primavera árabe”, seguida de una campaña mediática del campo enemigo para lanzar una guerra por el poder, y luego el envío de decenas de miles de terroristas extranjeros para poner de rodillas al gobierno de Damasco, Estados Unidos y la Unión Europea decidieron privar al pueblo sirio de sus necesidades básicas. Al hacerlo, creen que la base popular del gobierno sirio se opondrá a Assad porque es incapaz de satisfacer sus necesidades.

Se trata de un juego muy sucio y de terrorismo económico. ¿Pero a quién le importa realmente? El pueblo sirio debe ser castigado por no abandonar a su presidente…

Algunos de ustedes se preguntarán: ¿por qué Siria compra petróleo a Irán cuando tiene un poco? La respuesta es porque casi la mitad de sus fuentes de energía y petróleo están ocupadas por Estados Unidos y las fuerzas que le sirven, al este del Éufrates. Es cierto que las milicias kurdas venden petróleo al gobierno sirio, pero en pequeñas cantidades.

Otros podrían preguntarse: ¿por qué Irán está enviando petroleros desde el Golfo Pérsico a Siria haciendo un desvío hacia el Cabo de Buena Esperanza y Gibraltar, en lugar de tomar una ruta más sencilla a través de Irak o el Canal de Suez? Hay diferentes respuestas a esta segunda pregunta.

En cuanto al tránsito a través de Irak, algunos analistas afirman que la carretera Irán-Irak-Siria todavía no es segura debido a la presencia de células durmientes del Califato Islámico; otros sostienen que las bases estadounidenses en Irak y Siria detienen los convoys y otros explican que Irán no puede transportar 300.000 toneladas de petróleo en camiones cisterna.

Respecto al tránsito por el Canal de Suez, algunos argumentan que Egipto está aplicando las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea contra Siria; otros explican que el petrolero iraní Grace 1 cargado con 300.000 toneladas de petróleo no puede utilizar esa ruta ya que la carga máxima que puede cruzar el canal es de 160.000 toneladas.

Cualquiera que sea la verdadera respuesta, la única verdad indiscutible es que cuando, entre 2013 y 2015, el Califato Islámico robó petróleo sirio y lo vendió a Turquía y, más tarde, a Europa e Israel, la llamada coalición contra el Califato Islámico, incluido el Reino Unido y dirigida por Estados Unidos, no vio ningún interés en detener el robo de petróleo sirio. Pero hoy el Reino Unido ha detenido un petrolero que ha salido para entregar energía al pueblo sirio.

Esto es pura piratería.

https://www.syriana-analysis.com/

‘Los rusos no nos tienen miedo’: los sabotajes cibernéticos de Estados Unidos a la red eléctrica rusa

Estados Unidos intensifica las incursiones digitales en la red eléctrica rusa. Los defensores de una estrategia más agresiva dicen que se planificó desde hace algún tiempo. La operación implica riesgos significativos de una escalada de la Guerra Fría Digital entre Washington y Moscú. Aunque ha estado en marcha desde al menos 2012, la estrategia estadounidense es más ofensiva, con la instalación de aplicaciones piratas potencialmente paralizantes en el corazón de la red rusa de una forma agresiva como nunca se había visto hasta la fecha.

El jefe del Mando Cibernético de Estados Unidos define el ataque a la red rusa (que afecta a todo, desde el suministro de agua, los servicios médicos y el transporte hasta el control de armas nucleares), como una defensa preventiva porque “no nos tienen miedo” (1).

En Estados Unidos saben que juegan con fuego y se pueden quemar. “Puede que tengamos que arriesgarnos a que nos rompan algunos huesos… A veces tenemos que aceptar que nos sangre la nariz para que no nos disparen en la cabeza más tarde”. Por supuesto, son las referencias metafóricas que hacen en Washington a una guerra nuclear.

En este tipo de asuntos Trump pinta menos que nada; ni siquiera le han informado sobre la colocación de “implantes” en la red eléctrica rusa porque podría ordenar su cancelación o discutirlo con mandatarios extranjeros. De hecho, Trump publicó un mensaje alocado cuando leyó el artículo del New York Times.

No hace mucho tiempo los liberales de la corriente mayoritaria y el propio New York Times se habrían indignado por las revelaciones acerca de unos ”implantes digitales” instalados en Rusia sin autorización del Presidente. Ahora ya no hay protestas, ni de los liberales, ni de los demócratas, ni de otras fuerzas convencionales.

Sin embargo, el significado político de todo esto parece bastante claro. Las filtraciones del New York Times y la publicación del artículo llegaron en un momento en el que Trump preparaba una entrevista con Putin aprovechando la reunión del G-20 en Japón (2).

La cumbre entre Eisenhower y Jruschov, que estaba programada para celebrarse en París en 1960, tuvo que ser cancelada cuando un avión espía estadounidense fue derribado sobre la Unión Soviética, un vuelo intrusivo aparentemente no autorizado por el Presidente Eisenhower.

Hoy el sabotaje del gatillo parece repetirse de nuevo. El partido belicista de Washington, entusiasta de la Guerra Fría, está en acción. En repetidas ocasiones Trump ha visto frustrados sus intentos de relajar las relaciones con Moscú, principalmente por las desacreditadas acusaciones del “Russiagate”, que siguen siendo apoyadas por el partido de la guerra, a pesar de la evidente falta de pruebas.

La distensión con Rusia siempre ha sido una búsqueda política marcada por una oposición feroz y una crisis. Ningún presidente estadounidense puede lograrlo sin el amplio apoyo de ambos partidos, del que claramente carece Trump.

(1) https://www.nytimes.com/2019/06/15/us/politics/trump-cyber-russia-grid.html
(2) https://www.thenation.com/article/washingtons-dr-strangeloves/

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