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Juan Carlos I y el círculo vicioso de corrupción de la monarquía

Rebeca Quintáns

Lo peor no es que Juan Carlos I se nos vaya a morir en la cama, como Billy el Niño, como Franco… Porque todo parece indicar que, con todo lo que ha tardado en llegar a los juzgados una ínfima parte de sus delitos, tendría que agradecer un milagro ya si la naturaleza de su decrépito estado actual le da margen para cumplir con los dilatados plazos de la justicia.

Es la justicia Suiza -no la española, por supuesto-, la que se prevé que, una vez termine su investigación, siente en el banquillo a Juan Carlos de Borbón y Battenberg, “Juanito” en la intimidad, también conocido como “El Campechano” entre los cortesanos. Y será con la acusación de blanqueo de capitales, que es una forma de evasión de impuestos, en realidad. Es decir, como el capo di cappi Al Capone, al que nunca pudieron juzgar por sus asesinatos, pero acabó en la cárcel por no pagar a Hacienda.

A Juan Carlos nunca se le ha podido juzgar, ni investigar, a lo largo de sus casi 40 años de reinado… Es que ni siquiera se le pudo llamar como testigo en el juicio del 23F, para que contestara a las declaraciones de los encausados que lo señalaban como organizador y autoridad en la sombra del golpe.

Hoy el sumario y las transcripciones del juicio oral, un espectáculo a cargo de un tribunal militar que decidió pasar por alto todo lo sustancial, son todavía secreto de Estado y no se pueden consultar. Y si lo del 23F, que ya hace 40 años, está así, qué decir de casos más recientes como el cobro de comisiones ilegales en la contrata del AVE de Desierto.

Somos unos cuantos locos los que hacemos seguimiento de las actividades delictivas de los Borbones. El tema da para una dedicación profesional en exclusiva, y sin tiempo para detenerte en historias del pasado, si la actualidad manda e intentas cubrirlo todo. Desgraciadamente la prensa española, casi siempre vasalla, no suele interesarse, y se limita a hacerse eco de lo que publican The Telegraph o Le Monde, sólo cuando no le queda más remedio, echando balones fuera para no tener que asumir la responsabilidad de la información, con un miedo español endémico paralizante en lo que a la monarquía respecta.

Y mucho menos se atreven los políticos, que en cuanto traspasan las puertas parlamentarias se callan y aplauden a la monarquía como si no hubiera un mañana republicano ni allá en el horizonte más lejano. Esperar en este contexto algo de una justicia secuestrada por el conservadurismo político más rancio sería peor que una quimera.

No. La justicia española podría argumentar que la inmunidad constitucional del rey se refiere sólo a sus actos institucionales, refrendados por el gobierno, pero no a sus delitos privados. Sin embargo, en lugar de eso lleva cuatro décadas no aceptando a trámite denuncias, demandas y recursos, por cuestiones tan privadas como una demanda de paternidad, por poner un ejemplo muy real.

Sí, con tantos cuidados y contemplaciones se nos va a morir en la cama, y lo digo también metafóricamente, porque aún tendremos que aguantar panegíricos y hagiografías desde los principales periódicos y si no al tiempo. Ya me imagino a la Sexta Columna haciendo su ejercicio de equidistancia, dando un poquito de cal y un poquito de arena, colaborando a la construcción de eso que ahora llaman post-verdad y que no es más que lo que siempre llamamos, con llaneza, una sarta de solemnes mentiras.

Pero lo peor, decía al principio, no es esto. Lo verdaderamente siniestro reside en el círculo vicioso en el que nos tienen atrapados. Con Juan Carlos, tardamos más de 20 años en comenzar a reconocer que, como Jefe de Estado de la democracia, estaba más desnudo que el emperador del cuento; y 20 más en conseguir que sus escándalos salieran a luz hasta poner en jaque a la propia institución monárquica y forzarle a abdicar… Pero desde entonces fue reemplazado por Felipe de Borbón y Grecia, “Flip” en la intimidad, también conocido como “El Preparao” entre sus súbditos. Y todo vuelve a empezar.

Ya hace 7 años que goza de la misma impunidad de su padre, no sólo judicial, sino también en los medios de comunicación. Y el gobierno de progreso formado por PSOE y Unidas Podemos ya ha dado sobradas muestras de que se lo va dejar pasar todo sin ni siquiera detenerse a mirar por si acaso. Dentro de unos años, aparecerá otra Patricia Sverlo que haga balance de cuántos títulos universitarios ha conseguido sin sprobar ni un solo examen oficial, cuántos amigos y ‘compiyoguis’ lleva ya condenados por corrupción, en cuántos millones de euros se calcula su fortuna offshore y cuánto puede tardar en ser investigado y procesado fuera de las protectoras fronteras del reino español.

Luego será cuestión de ir dilatando plazos, de que aguante la silla 20 añitos más, hasta el siguiente reemplazo, que a ser muy campechana y estar muy preparada sumará el ser mujer, lo que sin duda será un aliciente a tener muy en cuenta para la izquierda progre… Y vuelta a empezar.
https://laultimahora.es/juan-carlos-i-y-el-circulo-vicioso-de-corrupcion-de-la-monarquia/

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Amplio sabotaje a una aplicación de la policía de Dallas para perseguir manifestantes

La policía de Dallas difundió una aplicación llamada iWatch para que los vecinos se chivaran de cualquier “mala conducta” que observaran en las manifestaciones. Sin embargo, en lugar de recibir vídeos de los manifestantes, fueron inundados con vídeos de K-pop, hasta el punto de que la aplicación no estuvo disponible temporalmente.

La aplicación, lanzada en octubre del año pasado, recibió ataques DDoS (denegación de servicio), orquestada manualmente desde las redes sociales por los seguidores de K-pop.

Todo comenzó el 31 de mayo cuando la policía de Dallas pidió que le enviaran vídeos de los manifestantes a su cuenta de Twitter con fotos y vídeos de los manifestantes parea utilizarlo en la represión política.

La llamada fue reproducida por una pequeña cuenta, seguida por unos pocos cientos de personas. Sus titulares hicieron un llamamiento al boicot inundando la aplicación policial con videos de sus estrellas favoritas.

La operación fue un éxito. Al día siguiente, el Departamento de Policía dijo: “Debido a dificultades técnicas, la aplicación iWatch Dallas no estará disponible temporalmente” (1). La organización no especificó si el cierre se debía a una saturación de los servidores por debajo del número de contenidos enviados o a una elección para no ser inundados con vídeos inútiles. El sitio de la policía también cayó durante varias horas.

La aplicación volvió a estar en línea el 2 de junio (2), pero tiene la calificación más baja entre más de 2.400 reseñas. Las calificaciones se acompañan de una variedad de mensajes: letras de canciones de K-pop, supuestas alertas de virus o textos de cachondeo (3).

El 30 de mayo la policía de Dallas detuvo a 74 manifestantes acusados de “instigación de motines”(4). La ciudad ha impuesto el toque de queda y el jefe de la policía ha dicho que no va a tolerar más “vandalismo”.

En un comunicado de prensa publicado el 2 de junio, la policía de Dallas ha vuelto a incitar una vez más a los vecinos al chivateo: “En el momento en que se pulsa en “enviar”, la información es inmediatamente remitida a nuestro Centro de Crimen en Tiempo Real, donde los policías analizan su mensaje y si es necesario toman medidas”.

A diferencia de la policía de Dallas, la de Minneápolis ha recurrido a la aplicación de reconocimiento facial Clearview, de la que ya hemos hablado en entradas anteriores.

(1) https://twitter.com/DallasPD/status/1267236088755695618
(2) https://www.dallasnews.com/arts-entertainment/music/2020/06/01/dallas-police-app-crashes-after-k-pop-fans-flood-it-with-videos/
(3) https://arstechnica.com/tech-policy/2020/06/dallas-police-asked-public-for-videos-of-protestors-it-didnt-go-well/
(4) https://twitter.com/DallasPD/status/1266938621703204865

Más información:
— Una empresa pone miles de millones de fotos al servicio de la policía
— Nos acechan, nos vigilan, nos controlan, nos espían y… nos venden al mejor postor

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El capital monopolista falsifica las publicaciones científicas porque su objetivo es obtener el máximo beneficio

La revista médica The Lancet falsificó su artículo sobre la hidroxicloroquina por dos motivos. El primero es que los enfermos le importan un bledo, lo mismo que la ciencia, ya que es una empresa capitalista cuyo único objetivo es obtener los máximos beneficios posibles.

El segundo es que comparte accionistas con la empresa farmacéutica Gilead (1), a quien la FDA ha autorizado la comercialización del remdesivir, un fármaco contra el coronavirus al que que la hidroxicloroquina le hace la competencia.

En otras palabras, las multinacionales farmacéuticas no sólo controlan la investigación científica en materia de biomedicina, sino también las publicaciones científicas, con consecuencias dramáticas que hasta los más ciegos pueden ver.

En otra entrada ya hemos explicado las condiciones fraudulentas en que la FDA aprobó el remdesivir, de donde se deduce que las multinacional farmacéuticas también controlan a los organismos públicos de los que depende la autorización para comercializar medicamentos, es decir, de los que depende nuestra salud.

Por lo tanto, nuestra salud está en manos de las multinacionales farmacéuticas, lo mismo que todo lo que concierne a la medicina moderna, esa a la que califican de “científica” y que, como acaba de decir el borrego de Ismael Serrano, tanto se diferencia de las supersticiones (2).

Los mercachifles Mehra y Sapai, coautores del artículo fraudulento de The Lancet, rechazan la hidroxicloroquina, mientras que aseguran que califican al remdesivir como “un rayo de esperanza”.

Esperamos que a todos los que confían ciegamente en las multinacionales como Gilead les parta por la mitad ese “rayo de esperanza” antes de que tengan tiempo para jugar con la salud del mundo entero.

También esperamos que quienes defienden la sanidad “pública” saquen de ella a empresas “privadas”, como las farmacéuticas, que son quienes imponen la política sanitaria en el mundo entero. Es la mejor manera de acabar con las pandemias.

(1) http://www.francesoir.fr/societe-economie/lancetgate-quel-role-joue-le-laboratoire-gilead-qui-developpe-le-remdevisir
(2) https://twitter.com/SerranoIsmael/status/1268883988300603393

Más información:
– Una empresa farmacéutica que aprovecha la histeria para sus propios intereses económicos
– ‘La industria farmacéutica ha creado un monstruo que nos ha traído hasta aquí’
– Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

– Las publicaciones científicas se llenan de mierda hasta las cejas para sostener lo insostenible 

– Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre la hidroxicloroquina, el brebaje favorito de Trump

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La policía de Minneápolis recurre al coronavirus para localizar a los manifestantes

Lo anunciamos antes, lo repetimos ahora y no nos cansaremos en el futuro: la policía de Minneápolis está utilizando el rastreo de contactos inaugurado con el pretexto del coronavirus para perseguir las redes que organizan las manifestaciones de protesta contra el racismo.

Según el Comisionado de Seguridad Pública de Minnesota, John Harringon, la policía ha estado utilizando el rastreo de contactos para reconstruir la filiación de los manifestantes.

De ahí la policía ha concluido que gran parte de la actividad de protesta está siendo alimentada por personas de fuera de la ciudad que van a ella a manifestarse y así lo repitió el gobernador del Estado, Tim Walz, a los periodistas: hasta un 80 por ciento de los manifestantes son de fuera de Minnesota.

Sea cierto o no, cada vez más personas se están dando cuenta de la instrumentalización política y represiva del coronavirus que, cada vez con más claridad, toma el aspecto de un ensayo general antiinsurgente.

La preocupación por el derecho a la intimidad pasa a un primer plano y el rastreo de contactos no aparece como una herramienta para luchar contra ninguna pandemia, sino que es represión política pura y simple.

El rastreo de contactos informa a cualquiera detalles sobre las personas, con quién han estado y a dónde han ido durante un determinado período de tiempo. El coronavirus vuelve a ser un pretexto con múltiples usos políticos.

Sin embargo, un análisis de la CNN de los datos de la oficina del “sheriff” del condado de Hennepin ha concluido de manera diferente al gobernador: más del 80 por ciento de las personas encarceladas en Minneapolis por disturbios y otros cargos potencialmente relacionados con las manifestaciones de los últimos dos días son de Minnesota.

https://bgr.com/2020/05/30/minnesota-protest-contact-tracing-used-to-track-demonstrators/

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Las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos

Durante la esclavitud, las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos. Se impusieron por tres razones:

  1. Para evitar que los esclavos comieran frutas como manzanas, piñas, naranjas, cajús, plátanos, azúcar, etc., mientras las cosechaban. Sin embargo, fueron obligados a trabajar de forma dura en todas las plantaciones.

  2. Para evitar que los esclavos cantaran sus canciones espirituales africanas. Y no sólo las espirituales, también las de guerra, que podían motivarlos a rebelarse y luchar.

  3. Para que no enseñaran los idiomas africanos a sus hijos, forzando a estos a aprender las lenguas extranjeras.

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2979603012117185&id=100002025450388

Más información:
— ¡Abajo las máscaras!
— Sólo los grandes estafadores pueden recomendar el uso de mascarillas durante una epidemia
— El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias
— Las mascarillas no sirven ni siquiera en los quirófanos
— En Turkmenistán multan a quien lleve mascarilla y guantes en público

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Dos noches de movilizaciones y enfrentamientos con la policía para exigir el fin del confinamiento en Senegal

Durante las dos últimas noches en varias grandes ciudades del Senegal los jóvenes han estado saliendo a la calle, quemando neumáticos y bloqueando las carreteras para pedir el levantamiento del toque de queda. El estado de emergencia, que se introdujo el 23 de marzo con el pretexto del coronavirus, ha ido acompañado hasta ahora de un toque de queda de las 21.00 a las 5.00 horas y de la prohibición de viajar entre regiones.

Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad están aumentando y ha habido alrededor de 100 detenidos hasta la fecha. Un joven manifestante en Kaolak está entre la vida y la muerte. Fue atropellado por un furgón de la policía. El ejército se ha desplegado en Dakar, la capital del país.

En Mbacké, un barrio en las afueras de Touba, la segunda ciudad más grande del país, los manifestantes atacaron la sede local de la radio RFM, que sufrió graves daños materiales. La emisora de radio pertenece al grupo de prensa privado del cantante y ex ministro Youssou N’Dour.

Touba fue un foco importante de la protesta. El resultado fue tres vehículos policiales y una ambulancia quemados, el centro de tratamiento coronavirus atacado y las ventanas de la empresa nacional de electricidad Senelec rotas.

El dirigente religioso de la hermandad de los Mourides, Serigne Mountakha Mbacké, intervino en la televisión en medio de la noche del 2 al 3 de junio para exigir el regreso a la calma en la ciudad sagrada de los Mourides. Este movimiento musulmán está considerado como la segunda comunidad religiosa más grande de Senegal.

“No permitiré más que la gente viole la naturaleza santa de esta ciudad por ninguna razón. Cualquiera que se atreva a ignorar esta recomendación me verá en su camino”, dijo el dirigente. Se ha comprometido a apoyar al Jefe de Estado que, según él, “tiene un profundo respeto por la ciudad religiosa de Touba”.

En cuanto al toque de queda, Serigne Mountakha Mbacké lo considera “un mal necesario y una medida legítima” para luchar contra la epidemia. ¿Serán estas palabras suficientes para restaurar la calma? Sin duda en Touba donde su autoridad es fuerte. Pero en otras partes del país, la exasperación es tal que tales palabras pueden no ser suficientes. Además, la protesta se ha extendido a la capital.

Los primeros movimientos de descontento aparecieron el fin de semana del 30 de mayo en Cap-Skiring, un importante centro de turismo internacional, en el extremo sur del país, en Casamance, en la frontera con Guinea. Esta vez, no fue el toque de queda la causa, sino la falta de agua potable. Un problema recurrente en la región pero que adquiere una importancia fundamental en este momento, cuando lavarse es uno de los tratamientos profilácticos contra la pandemia.

Allí los jóvenes han salido a la calle para exigir medidas de emergencia. La manifestación fue disuelta por la policía, pero los violentos enfrentamientos dejaron dos personas heridas en cada bando.

Una primera alerta para las autoridades que luchan por salir del estado de emergencia, que finalmente se prorrogó hasta finales de junio, a pesar de que el jefe de Estado había anunciado el 11 de mayo una relajación de las medidas, como la reapertura de los mercados, tiendas y lugares de culto. La reapertura de las escuelas también se pospuso sine die en el último minuto. Pero frente a estos disturbios, el gobierno seguramente tendrá que dejarlo ir.

https://www.oeildafrique.com/politique_et_soci_t/coronavirus_deux_nuits_d_meutes_au_s_n_gal_pour_r_clamer_la_fin_du_couvre_feu

Vídeo de las protestas populares en Senegal y Madagascar contra el confinamiento

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Han encerrado a millones de ancianos en jaulas con el pretexto del coronavirus

Los ancianos no tienen nada excepto mascarillas

El confinamiento de los mayores de 70 años, decretado por casi seis meses, suscita controversias en Colombia. Algunos lo desafían en una reivindicación de libertad y otros por necesidad, como el viejo Eleodoro y sus compañeros de desgracia que sobreviven en una morada en ruinas.

Los zapatos desgastados de Eleodoro Quijano ya no lo conducen al atrio de las iglesias en los barrios ricos del norte de Bogotá a donde iba a mendigar antes de la pandemia.

“Eran cuatro misas. Me traían un billetico de diez o de cinco (mil pesos, entre 1,3 y 2,7 dólares), moneditas (…) Como están cerrados los templos (…) no puedo ir más”, dice este octogenario, quien “hace mucho tiempo” perdió sus papeles de identificación y olvidó su fecha de nacimiento.

Desde mediados de marzo 2,6 millones de personas mayores de 70 años deben permanecer enclaustradas para escapar del coronavirus en Colombia. En Bosnia, Serbia o Turquía rigen iniciativas similares.

Por eso este anciano larguirucho no debería abandonar la granja donde nació, ahora en ruinas y enclavada entre viviendas sociales en la localidad de San Cristóbal, al pie de las montañas del deprimido sureste bogotano.

La capital tiene más del 30 por ciento, de los cerca de 33.000 casos confirmados del nuevo coronavirus, incluidas un millar de muertes, en todo el país. El encierro se decretó allí el 20 de marzo y cinco días después se generalizó a los 48 millones de habitantes del país.

El presidente Iván Duque provocó revuelo en su llamado a proteger a los “abuelitos”, los más vulnerables ante la enfermedad. Varias personalidades lo consideraron una “infantilización” de los adultos mayores. Algunos llamaron a la desobediencia.

Aunque el mandatario se disculpó por el lenguaje, defiende la medida para mantener un control relativo sobre el virus y amplió el aislamiento obligatorio para los ancianos hasta finales de agosto.

De mirada triste y cara cincelada por las intemperies de la vida, Eleodoro está más preocupado por alimentar a sus cinco perros que a su cuerpo flaco. Como él, al menos 1,6 millones de viejos viven en pobreza extrema en una de las naciones más inequitativas de América.

Sin documentos de identidad no puede recibir mercados ni el subsidio de unos 22 dólares mensuales prometidos por la alcaldía a 50.000 ancianos durante tres meses de pandemia. Las quejas sobre las ayudas son recurrentes.

Confía más en la caridad del vecindario y sus “compañeros de casa”, que a veces traen algo para cocinar a fuego de leña en una olla maltrecha.

José Ávila (72 años) y María Eugenia Rodríguez (71) comparten una de las habitaciones de la casa de muros corroídos de Eleodoro. El tercer cuarto lo ocupa el “joven” del grupo: Pedro Soler, de 68.

Con confinamiento o sin él, a diario venden a los recicladores metal, cartón o papel que encuentran en la basura.

“Si no me muevo, ¿de qué como?”, señala José, que se protege con una mascarilla de papel en mal estado. Plomero y albañil, nunca sale sin herramientas por si puede ganarse unos pesos haciendo alguna reparación.

“No traigo la cédula (…) Bien afeitado, ni parezco ni (de) 50”, afirma entre risas que exponen sus arrugas, convencido de poder engañar a la policía.

Violar el confinamiento se castiga con una multa de unos 260 dólares, una cifra similar al salario mínimo en la cuarta economía latinoamericana.

En Ciudad Bolívar, una localidad pobre del sur de Bogotá, “los abuelos no pueden salir (…) A unos señores se los llevaron a un ancianato”, deplora Yaneth Montáñez, de 58 años, quien cuida a su suegra de 76.

Postrada en una silla en el patio de su humilde casa, la madre de su esposo, Ana Elvira Pineda, llora porque se siente “muy inútil” y reza para que el encierro “acabe pronto”.

“La tristeza también mata”, dice Florence Thomas, una profesora de psicología y reconocida feminista que ha criticado el confinamiento en la prensa local.

Está “harta” del encierro solitario en su apartamento “sin balcón” en el acomodado norte de la capital y reivindica su “desobediencia” para dar una vuelta a la manzana cuando brilla el sol.

Pero esta franco-colombiana de 77 años es consciente de que es una “privilegiada”: “Mi nevera está llena, escribo, leo, escucho música, tengo amigas con quien hablar por teléfono, mis dos hijos”.

Thomas está “molesta” con las palabras del presidente. “Lo de los abuelitos me pareció espantoso”, sostiene, atribuyendo el confinamiento de los ancianos a “un sistema de salud deficiente”.

Le parece “arbitrario” que los mayores puedan salir durante media hora tres veces a la semana desde el lunes, como los menores de cinco años: “¡Nos sentimos como niños!”.

“Es una exageración monumental de decir a los viejos, a las viejas, ‘quédense en casa, no jodan’ (…) como si fuéramos unos parias”, protesta indignada por su “arresto domiciliario”.

http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/index.php/especiales/sucesos/449675-la-rebelion-de-los-ancianos-colombianos-contra-el-encierro-del-coronavirus

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Los asilos se llevan más del 80 por ciento de las muertes que en Canadá se imputan al coronavirus

Asilo de ancianos canadiense

Más del 80 por ciento de las muertes que en Canadá se imputan al coronavirus se produjeron en centros de atención a largo plazo y hogares de ancianos, reconocieron ayer funcionarios de salud.

“Trágicamente, más del 82 por ciento de las muertes se vinculan con los centros de atención a largo plazo y los hogares de personas mayores, donde se han producido brotes desde el principio”, dijo la jefa de salud pública, la doctora Theresa Tam, a los periodistas durante la rueda de prensa diaria sobre la pandemia.

Según los últimos datos del Instituto de Salud Pública, la gran mayoría, el 95 por ciento, de las muertes, son de personas mayores de 60 años.

El abandono de las casas de salud por sus responsables obligó a las provincias de Quebec y Ontario, en el este del país, a solicitar asistencia militar adicional del Gobierno federal.

Hasta ayer, el ejército canadiense había desplegado unos 1.316 miembros para ayudar a 18 hogares de cuidado a largo plazo en y alrededor del área de Montreal y 449 miembros a cinco casas de salud en la provincia de Ontario.

Funcionarios de salud canadienses dijeron que proyectan hasta 14.013 casos adicionales de la nueva enfermedad por coronavirus y más de 1.800 muertes por coronavirus para mediados de junio.

Hasta ayer el Instituto de Salud Pública de Canadá registraba 93.441 casos confirmados de la enfermedad respiratoria, incluyendo 7.543 muertes relacionadas con el virus.

http://www.elpais.cr/2020/06/04/mas-del-80-de-las-muertes-por-covid-19-en-canada-estan-vinculadas-a-hogares-de-ancianos/

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Los datos oficiales de España sobre la pandemia son inverosímiles según el diario británico ‘Financial Times’

Simón hace magia con los números

El diario británico Financial Times, que elabora una de las series de gráficos más completa sobre la evolución de la pandemia en todo el mundo, ha dejado de utilizar los datos oficiales que proceden de España. “La situación es ridícula”, ha dicho el analista de datos del periódico, John Burn-Murdoch, que este jueves publica un artículo titulado “Los datos defectuosos ensombrecen la estrategia de España”.

Burn-Murdoch se refiere a las incomprensibles cifras de fallecidos que el ministerio de Sanidad reporta a diario, y que durante dos jornadas consecutivas no registraron ningún muerto en España, pese a que las comunidades autónomas informaban al mismo tiempo de decenas. El propio Pedro Sánchez utilizó esa afirmación este miércoles en el Congreso para celebrar su gestión. “Desgraciadamente, es un sinsentido”, denuncia el periodista.

Desde hace días, el ministerio de Sanidad ha cambiado la manera de actualizar sus datos a diario y sólo incluye muertes con fecha de defunción oficial del día anterior, sin hacer caso a todas las demás que reportan las Comunidades Autónomas. “Dado el tiempo que tardan en registrarse las muertes, especialmente en un sistema con Comunidades Autónomas, esto es absurdo”, critica el redactor del Financial Times.

Más allá de eso, el medio critica el aspecto más escandaloso de este cambio de cifras: Sanidad tampoco está incluyendo en el total de fallecidos los que las comunidades reportan de días anteriores. “Simplemente… no las añaden”, subraya Burn-Murdoch. Fernando Simón aseguró la semana pasada que probablemente este miércoles se actualizaría la cifra total, pero eso no ha sucedido todavía. La última actualización de Sanidad elevaba en casi 30 los fallecidos en la última semana, pero sólo en uno el total. También reflejaba una sola muerte en Madrid en los últimos siete días, aunque la Comunidad haya informado de más de 60.

El periodista hace visualizar esta evidente destrucción de la serie histórica con un gráfico. Mientras el 26 de mayo se añadieron al total de fallecidos 283 personas, desde entonces se han añadido uno, uno, dos, cuatro, dos, cero, cero y uno. “Adivinad cuándo introdujeron el cambio en el método de recuento”.

“Para daros una idea de lo que el ‘método’ español provoca: si Inglaterra hiciera lo mismo, ayer se habrían reportado 20 muertes y no 179. Una buena reducción del 90%”, continúa el analista, que no acusa al Gobierno de ocultar muertes, pero le ataca por la credibilidad de los datos: “No conocemos el número real, no tenemos ni idea”.

“No podemos decir que esto sea un movimiento deliberado del Gobierno para reducir las cifras en un momento crítico, pero sí sabemos dos cosas: los responsables conocen el problema con los números diarios y el Gobierno ha presumido de las cero muertes como un éxito”, asegura el periodista, que confirma que el periódico dejó de usar los datos de España hace una semana.

La OMS tampoco está de acuerdo con las cifras presentadas  por el gobierno español, aunque las ha tenido que rectificar para que el PSOE y Podemos no hagan el ridículo.

Los datos son como el escaparate de una pastelería. Los hay para todos los gustos.

https://www.elindependiente.com/politica/2020/06/04/el-financial-times-deja-de-usar-las-cifras-de-muertos-de-espana-la-situacion-es-ridicula/

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Las publicaciones científicas se llenan de mierda hasta las cejas para sostener lo insostenible

Excepto en España, el país del trágala, en casi todos los países del mundo la pandemia ha animado un reguero de debates de muy diferente calado. En Francia, por ejemplo, un derivado de la quina y su promotor, el doctor Didier Raoult, han centrado buena parte de las discusiones.

Como Raoult no era dócil a las exigencias del gobierno, fue despedido y desde su feudo en el hospital de Marsella se dedicó a hacer la guerra por su cuenta y Macron se aferró a otros científicos más asequibles, con ganas de hacerse famosos a costa del virus.

La última ocurrencia del gobierno francés ha sido aferrarse a un artículo publicado por la revista de The Lancet el 22 de mayo (1) para aplastar a Raoult y sus partidarios: la hidroxicloroquina no sirve para nada e incluso es contraproducente para la salud.

Es ahora cuando el debate en Francia se pone realmente interesante porque ya no se trata de un virólogo, ni de un remedio médico, sino de uno de los ágoras de medicina moderna desde hace dos siglos: la revista The Lancet (El Bisturí).

A los mequetrefes que se llenan la boca con un fantasmal “consenso científico” hay que decirles que el artículo de The Lancet contra la cloroquina ha sido respondido en una carta abierta por un centenar de científicos de todo el mundo.

El consenso no existe ni siquiera en la ciencia, afortunadamente (cabe añadir).

Como suele ocurrir, los datos del estudio publicado por The Lancet fueron fabricados “ad hoc”, como un traje a medida, y las consecuencias políticas (porque estamos hablando de política, no lo olvidemos) fueron dos. La primera es que la OMS suspendió sus ensayos clínicos del compuesto y la segunda es que en Francia el decreto que autorizaba la hidroxicloroquina fue derogado el 27 de mayo.

La reacción de los médicos y profesores no se hizo esperar y su caballo de batalla pasó de la hidroxicoloroquina al artículo publicado por The Lancet, que fue sometido a una crítica feroz que, en buena parte, pone sobre el tapete algunas de las servidumbres de la investigación científica en la época actual.

De todas las críticas vertidas, nos interesa especialmente una que fue admitida y rectificada por The Lancet.

En la primera versión del estudio publicado, los críticos descubrieron que en los pocos hospitales australianos que participaron se produjeron más muertes que en toda Australia durante el período analizado, lo cual reúne todas las características de un fraude científico de grandes proporciones.

The Lancet se disculpó diciendo que era “una errata”. Un hospital asiático se había equivocado al rellenar los cuestionarios. Había indicado que era australiano en vez de asiático.

Como nosotros somos unos ingenuos y creemos en la buena fe de revistas científicas como The Lancet, aceptamos las disculpas y agradecemos a los críticos sus agudas observaciones.

Entonces queremos saber los datos que están en el origen de las conclusiones. La revista responde diciendo que están en poder de una empresa privada, Surgisphere, que no los puede compartir porque tiene acuerdos con diferentes gobiernos, países y hospitales.

Entonces, la desconfianza sube de grado y emerge nuestro Yo Conspiranoico: si no hay transparencia, no hay ciencia porque los estudios científicos deben ser reproducibles y revisables de la primera a la última línea.

Entra en escena Peter Ellis, un estadístico australiano especializado en el análisis de datos. En un largo artículo publicado el 30 de mayo pone de relieve que Surgisphere es demasiado pequeña para mantener programas en 671 hospitales del mundo (2). Es una empresa con 4 ó 5 trabajadores que no tiene ni los recursos financieros, ni los equipos necesarios para realizar el estudio publicado por The Lancet.

Si los hospitales confiaron sus datos clínicos a una empresa de esas características, añade Ellis, el asunto es aún más preocupante. “Es espantoso pensar que la explicación más probable de lo que estamos viendo es simplemente que los datos se fabrican, en lo que puede ser una conspiración criminal, y que el proceso de publicación científica se ha… quebrado”.

La empresa estadounidense Surgisphere está dirigida por Sapan Desai, un cirujano cardiovascular al que le han metido tres demandas por “mala praxis” (3).

Así está la ciencia y así están las publicaciones científicas en la que nos piden que confiemos en medio de una pandemia mundial de pura desvergüenza.

(1) https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)31180-6.pdf
(2) http://freerangestats.info/blog/2020/05/30/implausible-health-data-firm

(3) https://www.theguardian.com/world/2020/jun/03/covid-19-surgisphere-who-world-health-organization-hydroxychloroquine

Más información:
– Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre la hidroxicloroquina, el brebaje favorito de Trump
– El remedio africano contra el coronavirus es un mal trago para la Organización Mundial de la Salud
– Una actriz porno y datos inexistentes: el lío del estudio que ‘enterró’ la hidroxicloroquina