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Estados Unidos amenaza a Australia si no se suma al bloqueo contra China

El domingo el Secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo amenazó brutalmente a Australia si no se sumaba al bloque internacional contra China.

Simplemente Estados Unidos “desconectará” a Australia de sus redes de telecomunicaciones, militares y de inteligencia si algún gobierno llega a firmar un acuerdo con China que en Washington consideren peligroso para su “seguridad nacional”, dijo Pompeo en una entrevista a Sky News.

Al secretario de Estado le preguntaron por un “memorándum de entendimiento” firmado en 2018 por el gobierno local de Victoria para participar en la Ruta de la Seda. “Cada nación tiene su propio derecho soberano a tomar decisiones por sí misma, y supongo que el Estado de Victoria tiene ciertos derechos […] pero cada ciudadano El gobierno australiano necesita saber que cada uno de estos proyectos [de la Ruta de la Seda] va a ser examinado muy de cerca”, dijo a la cadena de televisión.

“No asumiremos ningún riesgo para nuestra infraestructura de telecomunicaciones, ningún riesgo para los elementos de seguridad nacional de lo que tenemos que tratar con nuestros socios de Five Eyes”, una referencia a la red de vigilancia mundial encabezada por Estados Unidos, que incluye la Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia.

Si bien Pompeo alegó que los proyectos de la Ruta de la Seda podían causar un “daño” no especificado en la región, su verdadera preocupación es proteger la las operaciones de espionaje masivas y en expansión llevadas a cabo por Estados Unidos y sus socios.

La intervención de Pompeo forma parte de una creciente campaña del gobierno de Trump para aislar a China económica y militarmente, incluso tratando de responsabilizar al país asiático de la pandemia.

Las declaraciones de Pompeo levantaron ampollas en la prensa australiana y el embajador estadounidense, Arthur Culvahouse Jr., tuvo que publicar una aclaración igualmente amenazadora.

“Confiamos en que Australia, como estrecho aliado y socio de Five Eyes, tomará todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus redes de telecomunicaciones”, decía el comunicado.

El Primer Ministro australiano, Scott Morrison, salio en defensa de… Estados Unidos. El gobierno de Victoria, dijo, nunca debería haber firmado el memorando de entendimiento con China.

Una parte de la intoxicación mediática llama “camarada Dan” al Primer Ministro de Victoria, Daniel Andrews, al que le ha faltado tiempo para recular y besar los pies de sus amos del otro lado del Pacífico. “Victoria no ha aceptado, y no aceptará en el futuro, proyectos de telecomunicaciones” en la Ruta de la Seda, dijo su portavoz.

El jueves de la semana pasada, antes de ir a Australia, Pompeo ya había calentado la silla. Estados Unidos, dijo, apoya a Australia contra la intimidación china. “El Partido Comunista de China ha decidido amenazar a Australia con represalias económicas simplemente por pedir una investigación independiente sobre los orígenes del virus. Esto no es justo”, dijo Pompeo.

La farsa orquestada por Estados Unidos en torno a la pandemia, la OMS y China es como todo lo demás: las recomendaciones de la OMS sólo se siguen cuando interesa políticamente. Las cifras sobre la pandemia que dio China son las de la OMS. Por su parte, China va a revisarlas y, ante las presiones, la OMS ha tenido que aceptar una investigación independiente que, por lo demás, ha sido apoyada por China.

Pero no les quepa ninguna duda: Estados Unidos no va a aceptar nada de eso, salvo que conduzcan a donde quieren llegar. En Tal caso, como venimos advirtiendo, tendremos un culebrón sobre el “virus chino” para rato que, naturalmente, contemplaremos en los noticiarios de todo el mundo.

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La fiscalía del PSOE y Podemos promueve 6 años de prisión a uno de los detenidos en Madrid en solidaridad con Cataluña

La fiscalía de Madrid ha solicitado la pena de 6 años de cárcel y más de seis mil euros de multa contra el joven activista Daniel Gallardo, detenido en una manifestación en solidaridad con Cataluña. Asimismo, ha sido la propia fiscalía la principal oposición para su libertad provisional, ya que lleva en prisión desde el 16 de octubre del año pasado.


Desde el Movimiento Antirrepresivo De Madrid, que todavía no ha accedido al sumario completo, han explicado en varias ocasiones que la acusación se trata de un vulgar montaje policial, con pruebas fabricadas por la propia policía nacional y coordinadas con el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y el resto del gobierno de coalición. Las imputaciones contra Gallardo son de atentado contra varios agentes, resistencia y desobediencia grave.
“Cuando el policía declaró ante el juez no tenía lesiones ni secuelas. Hay numerosas contradicciones entre los partes de lesiones, pues el del policía supuestamente agredido está realizado más de una hora antes y en otro sitio distinto al del parte que se le efectuó a Dani en el momento y lugar de la detención«. 
En aquellos días, el ministro del Interior Grande-Marlaska manifestó que «la prisión preventiva continuará para los detenidos en las protestas mientras estas continuen«, lo que pone en evidencia que la actuación de la fiscalía responde a indicaciones directas del gobierno del PSOE y Unidas Podemos.
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El ejército de Canadá que se ha hecho cargo de los asilos se encuentra con un panorama desolador

Las condiciones en los hogares de ancianos de Ontario afectados por brotes de coronavirus son «profundamente inquietantes», según los informes de los soldados canadienses que ayudan en estos residenciales, dijo el primer ministro Justin Trudeau.

El ejército canadiense desplegó tropas en abril en cinco hogares de ancianos en Ontario, la provincia más poblada del país, para cubrir la grave escasez de personal sufrida durante el apogeo de la pandemia.

“Grave escasez de personal” es un eufemisno que en román paladino significa lo siguiente: si hay una pandemia mortífera, el salario de un trabajador no cubre el riesgo asumido.

Los soldados dijeron que se encontraron con un desprecio flagrante por las medidas de control de infecciones y una atención “horrible” de los ancianos, que por momentos rozaba el abuso.

Los informes hablan de distintas formas de maltrato, con residentes “abandonados con pañales en camas sucias”, llorando por ayuda y en otros casos alimentados a la fuerza, causando asfixia.

“Es profundamente perturbador”. Después de leer el informe, “obviamente tuve una variedad de emociones: ira, tristeza, frustración y dolor. Necesitamos hacer un mejor trabajo de apoyo a nuestros adultos mayores, en su atención a largo plazo en todo el país, durante esta pandemia y más allá”, dijo Trudeau en rueda de prensa.

El informe militar dice que un paciente se habría ahogado mientras comía acostado, en un caso extremo donde los intentos por revivirlo fracasaron.

Los soldados dijeron que encontraron contaminación fecal significativa en numerosas habitaciones de pacientes y pañales sucios que a menudo provocaban “ruptura de la piel”.

Las historias clínicas eran inexactas y las familias recibieron información incorrecta.

Las enfermeras y los trabajadores de apoyo no cambiaban sus mascarillas y otros equipos de protección personal durante varias horas, mientras se movían entre las habitaciones de los pacientes.

Los hogares de ancianos representan alrededor del 80 por ciento de todas las muertes imputadas en Canadá el coronavirus, un país de casi 37 millones de habitantes que superó las 6.700 muertes.

Cerca de 300 médicos y enfermeras del ejército fueron enviados a trabajar en los hogares de ancianos de Ontario. Otros 1.500 fueron a residencias de la provincia de Quebec.

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Ciencia

La descubridora del coronavirus fue una trabajadora sin titulación universitaria

Con la histeria actual, la descubridora de los coronavirus, la científica escocesa June Almeida, ha saltado a la fama, aunque no se han realzado suficientemente algunos detalles muy interesantes de su biografía.Almeida era una trabajadora e hija de trabajadores que tuvo que abandonar el colegio a los 16 años porque no tenía dinero para asistir a la universidad. En un mundo en el que campean los títulos oficiales, incluidos los de la Universidad Rey Juan Carlos, no conviene airear que en numerosas disciplinas científicas los profanos han realizado importantes investigaciones que han impulsado el progreso del saber.

Tras abandonar sus estudios, Almeida trabajó de enfermera en varios hospitales británicos y, como en las Islas no le permitían avanzar en su formación, se trasladó a Canadá, iniciando una importante tarea como microscopista en el terreno del cáncer. Desarrolló un nuevo método para mejorar la visualización de los virus, agregándolos a los anticuerpos.

Cuando las publicaciones de la neófita saltaron a la fama, los británicos retrocedieron. Quizá se acordaron de Jenner, a quien consideran como el inventor de las vacunas, pero a quien jamás admitieron en el seno de la medicina. Lograron convencer a Almeida de que regresara de Londres, aunque la obligaron a seguir algunos de los cauces oficiales para darle un título que no necesitaba.

La burguesía ha creado una sociedad formalizada a su imagen y semejanza, donde lo importante es siempre lo oficial, el certificado que se enmarca para colgar de la pared a la vista de todos, a fin de que algunos se permitan ponerse un peldaño por encima de los demás y pontificar. Sobre todo pontificar, emitir encíclicas, decretos y sentencias.

Junto con David Tyirell, un científico que trabajaba en las enfermedades respiratorias, en 1964 Almeida descubrió en las células de pacientes resfriados la morfología de un nuevo tipo de virus que, por su aspecto exterior, parecían revestidos por una corona.

El descubrimiento no fue consecuencia de su titulación sino de la pericia de Almeida al microscopio.

En 2002, junto con David Tyrrell y Michael Fieder, escribió un libro titulado de una manera sugerente y bastante característica de la virología: “Guerras Frías: la lucha contra los resfriados comunes” (Cold Wars: The Fight Against the Common Cold).

No es ninguna casualidad que el coronavirus apareciera en las personas aquejadas de resfriados, ni que a un periódico se le escapen a veces cosas como la siguiente: “Los resfriados no tienen profilaxis ni otra cura que la que nos proporciona nuestro nunca suficientemente valorado sistema inmune. Hace algunos años se diseñó, y comercializó, una vacuna contra los resfriados. Sin embargo, los protocolos de administración eran complejos y su eficacia profiláctica muy cuestionable” (*).

Por lo demás, Almeida sólo llegó a describir la forma externa de una de las muchas variedades de coronavirus. En una época en la que la microscopía electrónica aún estaba en mantillas, la observación fue una proeza. Pero los virus no se identifican sólo por su morfología. Además, es necesario aislarlos, purificarlos y secuenciarlos, una tarea que no se ha completado, lo que complica cualquier avance en este terreno.

Son muchos los científicos que han realizado importantes descubrimientos sin necesidad de título, en varias disciplinas, incluida la matemática. En ocasiones el título es un lastre y los investigadores no son capaces de romper con el cúmulos de aprendizajes previos.

La tesis se puede volver del revés: son muchos los reconocidos científicos que, como Newton, han apoyado sonoros disparates que condujeron a que Engels le calificara de “burro”. Los historiadores destacan determinados aspectos del pensamiento de un autor y pasan por encima de otros.

Todo esto se resume muy fácilmente en lo que escribiera un gran sabio como Antonio Machado: “La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”.

(*) https://www.abc.es/sociedad/abci-june-almeida-cientifica-identifico-primer-coronavirus-202005150123_noticia.html

Más información:
– Teoría y práctica del contagio y la vacunación a lo largo de la historia de la medicina
– Para sacar a Newton fuera del armario

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Represión

La Fundación Rockefeller preconiza la militarización de la sociedad con el pretexto de la pandemia

La Fundación Rockefeller ha presentado un “Plan de Acción Nacional para el Control de Covid-19” en el que esbozan “medidas pragmáticas para reabrir nuestros lugares de trabajo y comunidades”. Pero estas no son, como dice el título, simplemente medidas de salud. El Plan -al que han contribuido algunas de las más prestigiosas universidades (Harvard, Yale, Johns Hopkins y otras)- prefigura un modelo social verdaderamente jerárquico y militarizado.

En la parte superior, el “Consejo de Control de Pandemias, análogo al Consejo de Producción de Guerra que Estados Unidos creó en la Segunda Guerra Mundial”. Estaría compuesto por “dirigentes de los negocios, el gobierno y el mundo académico” (enumerados así por orden de importancia, con los representantes del gobierno no en la parte superior, sino los de las finanzas y la economía). Este Consejo Supremo tendría la facultad de decidir sobre la producción y los servicios, con una autoridad similar a la conferida al Presidente de Estados Unidos en tiempos de guerra por la Ley de Producción para la Defensa. El Plan establece que 3 millones de ciudadanos estadounidenses deben ser examinados semanalmente del Covid-19, y que el número se debe aumentar a 30 millones por semana en seis meses. El objetivo, que se debe alcanzar en un año, es llegar a la capacidad de probar a 30 millones de personas diarias de Covid-19.

Para cada prueba debe haber “un reembolso adecuado a un precio de mercado de 100 dólares”. Por lo tanto, se necesitarán “miles de millones de dólares al mes” en dinero público.

La Fundación Rockefeller y sus socios financieros ayudarán a crear una red para la provisión de garantías de crédito y la firma de contratos con los proveedores, es decir, con las principales empresas productoras de medicamentos y equipo médico. Según el Plan, la “Junta de Control de Pandemias” también está autorizada a crear un “Cuerpo de Respuesta a Pandemias”, una fuerza especial (no denominada incidentalmente “Cuerpo” como los Marines) con una plantilla de 100.000 a 300.000 miembros. Se reclutarían de voluntarios del Cuerpo de Paz y de Americorps (creado por el gobierno de Estados Unidos oficialmente para “ayudar a los países en desarrollo”) y de la Guardia Nacional.

Los miembros del “Cuerpo de Respuesta ante Pandemias” recibirían un salario bruto medio de 40.000 dólares al año, para lo cual se espera que el gobierno gaste entre 4.000 y 12.000 millones de dólares anuales. El “Cuerpo de Respuesta ante Pandemias” tendría la tarea principal de controlar a la población con técnicas de tipo militar, mediante sistemas digitales de rastreo e identificación, en lugares de trabajo y de estudio, en barrios residenciales, en lugares públicos y en movimiento. Sistemas de este tipo -recuerda la Fundación Rockefeller- los realizan Apple, Google y Facebook.

Según el Plan, la información sobre las personas, relativa a su salud y actividades, permanecería reservada “en la medida de lo posible”. Sin embargo, todos ellos estarían centralizados en una plataforma digital cogestionada por el Estado Federal y las empresas privadas.

Sobre la base de los datos proporcionados por el “Consejo de Control de Pandemias”, se decidirá a su vez qué zonas estarían sujetas a confinamiento y por cuánto tiempo. Este, en resumen, es el plan que la Fundación Rockefeller quiere implementar en Estados Unidos y en otros lugares. Si se llevara a cabo aunque fuera parcialmente, habría una mayor concentración del poder económico y político en manos de élites aún más pequeñas, en detrimento de una mayoría creciente que se vería privada de los derechos democráticos fundamentales.

El operativo se ejecutaría en nombre del “control del Covid-19”, cuya tasa de mortalidad, según datos oficiales, ha sido hasta ahora inferior al 0,03 por ciento de la población de Estados Unidos. En el Plan de la Fundación Rockefeller, el virus se utiliza como un arma real, incluso más peligrosa que el propio Covid-19.

(*) https://www.rockefellerfoundation.org/national-covid-19-testing-action-plan/

Manlio Dinucci, https://www.investigaction.net/fr/la-fondation-rockefeller-preconise-un-controle-militarise-de-la-population-pour-lutter-contre-le-covid-19/
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Noticias

Histeria médica, histeria política, histeria social y no desmayaremos hasta salir de esta histeria

A medida que proliferan las noticias sobre la histeria, cada vez está más clara la reacción que los Estados de casi todo el mundo han tenido como consecuencia de una situación que ellos mismos -y no un virus- han creado.

En la localidad de Totoras, en Argentina, a dos ancianos, un hombre de 79 años y mujer de 91, que fallecieron por un cuadro de neumonía severa con fiebre, les realizaron pruebas para detectar el coronavirus (*).

Como venimos repitiendo desde un principio, para la ciencia es imprescindible conocer la causa de la muerte en cualquier circunstancia, máxime cuando previamente ha existido una intervención médica. En una pandemia con mucha más razón.

En este caso los ancianos presentaban un cuadro de enfermedad común, conocida y tratada desde hace siglos pero que ahora la paranoia atribuye al coronavirus.

El caso es relevante porque, en efecto, desde el principio se activó el protocolo estúpido. Los trabajadores sanitarios los asistieron con el equipamiento y la indumentaria de “protección” y, naturalmente, los ancianos fueron aislados y “tratados” por los médicos como si tuvieran coronavirus.

Los resultados de las pruebas llegaron tras el fallecimiento de ambos e indicaron que no había virus. El diagnóstico fue erróneo. Ahora bien, es posible que lo erróneo no sea el diagnóstico sino la prueba. Ni es posible saberlo, ni hay interés alguno en saberlo.

A partir de aquí, se imponen numerosas reflexiones en las que venimos insistiendo desde el primer momento.

La primera es que para tratar a un enfermo hay que saber el origen de la enfermedad. Si el médico se equivoca, como en este caso, no trata nada o, lo que es peor, mata al paciente.

La paranoia del coronavirus ha alcanzado a los médicos, de manera que ya no tratan las enfermedades comunes como siempre lo hicieron, sino como cazafantasmas de la nueva plaga.

Los ancianos habían sido derivados al hospital desde una residencia de ancianos. Dado el escenario de la tragedia (ancianos, neumonía, fiebre), además de los médicos, la población también entró en pánico de tal manera que no le importó la muerte de los ancianos sino todo lo contrario: se sintió aliviada porque el temido virus no había hecho aparición. No podía contagiarles a ellos.

Extraigan Ustedes de la información las conclusiones que consideren más oportunas. Para nosotros aquí no hay ningún problema médico. Cuando a los vecinos les alivia conocer la verdadera causa de la muerte de dos ancianos es que vivimos en una sociedad vergonzosa y vergonzante que padece un delirio político y social de grandes proporciones.

(*) https://www.lacapital.com.ar/pandemia/los-ancianos-que-murieron-totoras-dieron-negativo-coronavirus-n2585124.html

Más información:
-Menos tests y más autopsias: ‘es la única manera de saber lo que pasa ahí fuera’

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Decenas de personas se manifiestan en el SEPE de Barcelona porque todavía no han cobrado el subsidio

«Que dejen de tomarnos el pelo» o «¿Qué pasa con nuestro dinero?» son las otras manifestaciones, distintas a las de VOX, que no están saliendo en los medios de comunicación. En este caso ha sido ayer en Barcelona, frente a una sede del SEPE cerrada a cal y canto, donde varias decenas de personas se concentraron para exigir el pago de los subsidios.
En la provincia de Barcelona son al menos 3000 personas las que no han cobrado ningún subsidio desde marzo, y que según los gestores administrativos alcanza 900.000 en toda España. Algunas personas afectadas incluso se están endeudando con el banco mediante adelantos del 70% de la prestación, que deberán ser devueltos como máximo en agosto.
Supuestamente el problema es a consecuencia de «problemas de gestión«, según han publicado varios medios, pero el hecho de que España haya tenido que acudir al fondo europeo SURE, indica que ahora mismo no hay recursos propios para abonar los subsidios solicitados.
Este «rescate» comunitario de los fondos destinados al desempleo todavía no tiene establecidas las condiciones de acceso al mismo, pero las entidades financieras ya han pactado con el gobierno adelantos cuya letra pequeña también se desconoce. 
No obstante las tres patronales bancarias emitieron a principios de mes sendos comunicados afirmando que solo adelantarían la primera mensualidad, lo cual quiere decir que el gobierno ha dejado a la banca que sea ella quien decida y distribuya los adelantos, ya que el comunicado no ha sido desmentido por el Ministerio de Trabajo.
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No se han conservado muestras biológicas de los fallecidos que el Ministerio de Sanidad dice que murieron por coronavirus

«Es absolutamente imposible conocer el número total de fallecidos ya que no se han recogido muestras biológicas«, afirma el Decano del Colegio de Químicos de Madrid, Ricardo Díaz, en una entrevista concedida ayer en Cuatro TV.

El ingeniero no salía de su asombro por esta noticia, llegando a afirmar que «si después de tres meses estamos ahora eliminando duplicados, me pregunto si son fiables el resto de datos«, reprochando que no exista muestra alguna que permita corregir los supuestos «desfases» en la contabilidad de los fallecidos.

Dicho de otra manera: se han contabilizado como muertos por coronavirus casos sin comprobar y que no se podrán comprobar nunca. «Así es imposible hacer un estudio medianamente serio. Si estoy en un tribunal de tesis y me presentan algo así en una tesis doctoral, ¡le suspendo hasta el bachillerato!”.

Esto nos lleva a la conclusión de que las cifras facilitadas por el Ministerio de Sanidad, nunca se podrán cotejar ni comprobar.
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El problema es el Estado fascista

Iván Lezno

Tras dos meses de Estado de Alarma por el Covid-19, no ha habido día en que el gobierno no nos haya asegurado que las medidas adoptadas han sido por nuestra propia seguridad. Sobre todo, el mes y medio de confinamiento. Desde entonces, la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército tienen tomadas las calles. Para justificar esto, el aparato mediático ha funcionado a la perfección ocultando las multas, las agresiones y cada abuso que están practicando en los barrios populares. El blanqueamiento de los cuerpos represivos es total.

De hecho, no solemos tener en mente a las víctimas de la represión ejercida durante este tiempo. De entre quienes sí las tienen, algunos piensan que la culpa la tiene el gobierno actual. Otros creen que se trata de los restos de las políticas del PP. La confusión está servida. Pero ¿Quiénes son los responsables de esta situación?

Para responder a esta pregunta, voy a partir de mi experiencia como represaliado político.

Lo cierto es que cuando muchas personas estábamos siendo condenadas a prisión por ejercer libertades políticas, la confusión era la misma que ahora. Parte de las opiniones responsabilizaban al gobierno del PP y la Ley Mordaza y otras tantas a los tribunales políticos y el Código Penal. Al mismo tiempo, cuando denunciábamos que estas condenas eran resultado de la falta de libertades y democracia, se nos solía rebatir que lo que había eran recortes en la libertad de expresión, producto de una democracia imperfecta, pero democracia, al fin y al cabo. Muchos manteníamos que no se trataba ni de una cosa ni de la otra y para ello, solíamos poner como ejemplo el origen de la Ley Mordaza. Que ésta es una continuación de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1992, aprobada por el PSOE, y que ésta, a su vez, fue una continuación de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1979 que aprobó la UCD, la cual tiene su origen en la Ley de Orden Público fascista de 1959.

Con esta aclaración, señalábamos que la Ley Mordaza no era el problema en cuanto a leyes, sino la misma legislación en sí, que transforma los derechos en delitos y provoca la falta de libertades que sufrimos, y que por tanto, que la lucha no consistía en derogar una u otra ley, sino en la conquista de las libertades políticas que se nos niega al pueblo.

Una vez que a muchos nos redujeron las condenas gracias a la enorme batalla de denuncia política que libramos, muchas de esas opiniones sentenciaron que esto fue resultado del cambio de gobierno.

Nosotros siempre preguntábamos lo mismo: ¿Qué sentido tiene que los mismos gobiernos que han aprobado las leyes que nos han condenado nos reduzcan las condenas? Entonces, nos aseguraban que tuviésemos paciencia porque el nuevo gobierno había prometido derogar las leyes que nos habían condenado a prisión. Pero el gobierno no sólo incumplió su promesa, sino que acabó aprobando la Ley Mordaza digital (1).

Ante esto, la respuesta que yo daba siempre era la siguiente:

A nosotros no nos ha investigado, imputado, juzgado y condenado ningún partido político. Nos ha investigado la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, la cual proviene de la Brigada Político-Social (2). Nos ha imputado el Ministerio Fiscal y nos ha juzgado y condenado la Audiencia Nacional, antiguo Tribunal de Orden Público (3), en este orden. Todas ellas son instituciones del Estado.

El problema no son ni las leyes, los partidos políticos ni el gobierno. Sino que éstos son la consecuencia del problema. Y el verdadero problema es el orden establecido que dicta las leyes, crea los partidos políticos y dirige al gobierno, que junto con todas sus instituciones, no tiene más objetivo que mantener el dominio económico de la clase dominante formada por los banqueros, grandes empresarios y altos mandos militares y religiosos sobre nosotros, la clase obrera, los trabajadores, el pueblo. Por eso da igual qué partido político esté en el gobierno, cómo se defina, cuáles sean sus siglas…

Porque el responsable de la represión, los ERTES, el hambre que están pasando muchas familias, las muertes por el virus y de lo que está por venir no es otro que el Estado, en este caso, un Estado fascista, que mantiene la misma base (bancos, grandes empresas, ejército e iglesia) que tenía durante la dictadura.

Muchos partidos que se dicen de «izquierdas» lo saben, pero nunca lo van a reconocer. Como parte que son del Estado, su objetivo no es enfrentarse a él, sino defenderlo. Esa es su naturaleza. Ellos son responsables de la confusión a la hora de diferenciar entre el gobierno y el Estado. Fueron los principales impulsores de la mentira de los «recortes» en la libertad de expresión, de que el fascismo se limita a Vox o de que es preferible el gobierno del PSOE-Unidas Podemos porque la derechona es peor.

Si hacemos como ellos y aseguramos que existen libertades políticas, entonces negamos la existencia de represaliados y de los más de 300 presos políticos que existen en este país. Con lo cual, damos por válida la represión y por último, damos por válido al fascismo. Nosotros no podemos caer en este juego oportunista que, como explotados, en nada nos beneficia. Nosotros tenemos que aspirar a otra cosa. Ni más ni menos, que a destruir de una vez por todas al Estado fascista español.

Pero para ello tenemos que empezar por tener claro cuál es nuestro objetivo.

En ningún caso puede ser el voto. En más de 40 años en los que la política se ha reducido a elecciones, nos vemos sin empleo digno, sanidad y educación pública de calidad ni libertades y derechos democráticos mínimos.

Tampoco puede ser la movilización por la movilización. Si repitiésemos el movimiento espontáneo del 15 M, que acabó diluyéndose hasta acabar en nada, tropezaríamos dos veces con la misma piedra.

Nuestro objetivo sólo puede ser la organización independiente y popular, al margen y en contra del Estado. Antes de la situación actual, se estaban dando pasos en esa dirección. Teníamos plataformas de trabajadores en lucha, colectivos antifascistas independientes, movimientos antirrepresivos, centros sociales, plataformas contra los desahucios y muchas más organizaciones que estaban combatiendo sin descanso al Estado, día tras día.

Como ahora tenemos una situación nueva, los métodos de organización que tendremos que emplear para organizarnos en base a nuestro objetivo también habrán de serlo. A su vez, tendría que ser necesario combinarlos con los que ya teníamos antes de esta situación. Para conquistar nuestros derechos y libertades, no tenemos que dudar en utilizar cualquier medio que sea necesario.

La situación se ha vuelto insoportable para el conjunto de los trabajadores. Tarde o temprano, las calles volverán a ser un campo de batalla. Podemos estar seguro de que un cambio profundo en nuestras condiciones de vida sólo será obra de la organización popular de los que nada ya tenemos, excepto nuestras cadenas de esclavos. Y nosotros, los más jóvenes, estamos obligados por nuestras circunstancias históricas a darlo todo hasta romperlas en añicos.

No podemos conformarnos con limosnas, ni reformas, sino a transformarnos en auténticos revolucionarios que sean capaces de organizarse a sí mismos y asegurar un futuro de verdad para nuestra clase. No tenemos tiempo que perder.

Notas:


(1) https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/decretazodigital-que-implica-nueva-ley-mordaza-gobierno-para-
tomar-control-internet-motivos-orden-publico
(2) https://elpais.com/diario/1983/02/07/espana/413420413_850215.html
(3) https://webs.ucm.es/info/uepei/audi.html
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Una nueva profesión represiva creada por la pandemia: los ‘gorrillas’ sanitarios

Vuelven los serenos del franquismo más rancio
Este tipo de fenómenos sólo ocurren en una sociedad gobernada por sicópatas titulados. Nos referimos a la creación de una especie de “gorrillas” con el pretexto de la pandemia que, como ven, da para mucho.

Se encargarán de seguir los pasos de los apestados con una combinación de los métodos más ancestrales, como los serenos, y las nuevas tecnologías. Su tarea es la más vieja que existe en una sociedad de clases: vigilar. Su radio de acción, además de los apestados son “todos los demás” que entren en contacto con ellos porque, como se habrán dado cuenta, los contactos han quedado prohibidos desde ahora.

Fernando Simón miente una vez más. Ya hay unos 2.000 detectives en toda España, que han empezado a organizarse, porque la vigilancia se acabará normalizando y organizando cada vez mejor. Hace unos días el gobierno anunció el lanzamiento en Canarias una aplicación experimental que ayudará a rastrear los contactos.

El Instituto de Salud Carlos III tiene su propia policía paralela, pero las comunidades autónomas se han sumado a la faena inmediatamente.

En Ceuta hay una banda encargada del control, el Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa), dirigido por Julián Domínguez, jefe de Medicina Preventiva.

En Cantabria el capo de los “gorrillas” es Manuel Galán, encargado de la Salud Pública de la Consejería de Sanidad.

En Asturias quien coordina a los vigilantes es Beatriz Braña.

Su tarea consiste en reconstruir los pasos previos de un apestado, saber si en los días anteriores a que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad, o en las dos semanas posteriores, el positivo tuvo contacto con otras personas, que podrían ser nuevos apestados todavía no detectados.

Del mismo modo que hay quien no contagia, hay supercontagiadores y diversos tipos de contactos sociales según la distancia y el tiempo que dure cada contacto. De ahí que los viajes sean tan importantes y haya que vigilar a los pasajeros de los autobuses, los trenes, los taxis, los aviones, los barcos…

Para ser “gorrilla sanitario” no es necesario ser un profesional del ramo. También hay farmacéuticos o incluso veterinarios porque da igual que el rebaño sea de personas o de ovejas. En Asturias, por ejemplo, hay enfermeros y administrativos. Dentro de poco necesitarán reclutar matones por los gimnasios, antiguos legionarios o combatientes retirados de las fuerzas especiales.

Cuando un incauto cae en las garras de los epidemiólogos y tiene la mala suerte de dar positivo en uno de sus absurdos tests, empieza el calvario de citas e interrogatorios. Debe rellenar un formulario para averiguar las personas con las que convive, con las que se acuesta, con las que trabaja, con las que se va de marcha, sus desplazamientos…

Si el apestado se niega a contestar, o si miente, es posible que haya que aplicarle la bañera, o el quirófano, o uno de esos interrogatorios “reforzados” de la CIA para ablandarle. Ya lo han dicho los máximos tribunales españoles: la salud está por encima de todos los demás derechos fundamentales.

Los defensores de los derechos humanos pondrán el grito en el cielo: sería suficiente con ponerle un detector de mentiras o administrarle el suero de la verdad…

Es por nuestro bien, por el bien de todos. “A quienes llamamos tienen que entender que somos alguien que les va a ayudar. Tenemos muy poco tiempo para ganarnos su confianza. Para establecer una conexión. Que no parezca que hablan con un doctor o un funcionario con una aureola de extrañeza: que entiendan muy bien qué medidas van a tener que adoptar. Las que les pedimos, que son muy duras”, dice uno de estos polis buenos con bata blanca.

Pero a veces el poli bueno tiene que recurrir al poli malo: “Aquí hemos tenido algunos casos en los que han tenido que intervenir las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para que cumplieran con las medidas” de confinamiento, admite un “gorrilla”.

“Otros incluso se molestan por la insistencia que presentamos. Es verdad que con este tipo de seguimientos las llamadas que puede recibir una persona pueden ser múltiples: de su médico de cabecera, del rastreador, a veces de otras unidades que tienen que hacer controles estadísticos… Si sumamos todo, entiendo que haya pacientes que piensen que nunca se les llama y de repente se preocupan tantos por él”, añade uno de los vigilantes.

Los gorrillas no esconden que su objetivo es cambiar los hábitos de la sociedad y “adaptarnos” al virus. Pura ingeniería social a gran escala.

Más información:
– 60.000 matones sanitarios para vigilar a los apestados en Italia