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Autor: Redacción (página 780 de 1359)

El Banco Central holandés reconoce el derrumbe del sistema monetario internacional

Ya ni los bancos centrales ocultan que el hundimiento financiero ha comenzado y buscan posibles salidas para un futuro inmediato. Un artículo publicado por el Banco Central holandés admite que “si el sistema se derrumba, las existencias de oro se pueden utilizar como base para su recuperación. El oro refuerza la confianza en la estabilidad del balance del banco central y crea una sensación de seguridad” (1).

Eso es lo único que el capital financiero considera como una alternativa, la vuelta al patrón oro, es decir, renegar de sí mismo y volver a la fase anterior al imperialismo. Por eso ha vuelto la fiebre del oro y su cotización se dispara en los mercados de divisas, como muestra la imagen.

Hasta ahora Mario Draghi repetía que la sóla mención de una situación financiera “apocalíptica” era suficiente para que la profecía se autocumpliera. El capital financiero prefería no pensar en ello, no hablar de ello, no mencionarlo y hacer como si no pasara nada.

Las predicciones más negras no son recientes; lo nuevo es que ya están manos a la obra para buscar una salida… por la puerta de entrada.

Veremos si se ponen de acuerdo porque mientras los holandeses quieren volver al patrón oro, el FMI dice que la adopción del patrón oro por Alemania en 1870 fue lo que provocó la inestabilidad del sistema monetario mundial (2).

Para unos el remedio está en la enfermedad, y al revés.

El artículo de los holandeses es muy curioso porque da la razón a la teoría monetaria de Marx: “Un lingote de oro conserva su valor, incluso en tiempos de crisis. Por lo tanto, es lo contrario a las acciones, bonos y otros valores, que conllevan un riesgo inherente y cuyos precios pueden bajar”. En otras palabras: sólo el oro se puede calificar de “moneda” en el sentido marxista de la palabra, mientras que el dinero fiduciario es papel impreso.

El Banco Central holandés posee 615 toneladas de oro valoradas en más de 6.000 millones de euros y es ahí (y sólo ahí) donde tienen depositada su confianza: “El oro es […] el ancla de la confianza del sistema financiero. Si todo el sistema se colapsa, la acción de oro proporciona una garantía para empezar de nuevo. El oro da confianza en el poder del balance del banco central”.

Pero no basta sólo con tener unos ahorrillos; además, hay que esconderlos para ponerlos a buen recaudo. Por eso el 7 de octubre el Banco anunció que almacenará sus reservas de oro en unas instalaciones militares, para lo cual repatriará el oro que tiene guardado en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Va a ser difícil huir de la voracidad saqueadora del capital financiero.
Son insaciables. Después del papel va a ir a por el llamado “dinero
virtual”. El Banco Central holandés va a tomar medidas tanto contra la
bolsa como contra las criptodivisas, que ya es obligatorio declarar.

¿Creían Ustedes que este tipo de cosas no llegarían nunca? Si siguen sin hacer caso a los avisos, cuando intenten reaccionar será demasiado tarde y les habrán sacado su dinero del bolsillo por la cara, y cuando hablamos de dinero no nos referimos a papeles, billetes, acciones, pagarés, bonos y demás. Estamos hablando de dinero de verdad.

(1) https://www.dnb.nl/en/payments/goud/index.jsp
(2) https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2019/02/15/Destabilizing-the-Global-Monetary-System-Germanys-Adoption-of-the-Gold-Standard-in-the-Early-46548

Más información:

– 1,3 billones de papel moneda para evitar el hundimiento de la bolsa de Wall Street

– La inminente crisis económica ya tiene nombre y se llevará hasta el último céntimo de los bolsillos

La guerra sicológica se traslada de las cadenas de comunicación a las redes sociales

Los informáticos han sustituido a los periodistas. Antiguamente la mayor influencia electoral estaba en las cadenas de comunicación, especialmente en la televisión; ahora las elecciones se juegan en las redes sociales, en los buscadores y en internet.

Ciudadanos le ha pagado a Youtube (Google) el anuncio más caro que se haya contratado nunca: 60.000 euros (1). Pero las elecciones españolas son una minucia comparadas con la gringas, que es donde las grandes mafias políticas se la juegan a navajazos.

La campaña electoral aún no ha comenzado pero la guerra sicológica sí. Ya han soltado a la gran liebre para que los perros corran detrás. Como hace cuatro años, el señuelo es Rusia, lo que hace presagiar la tortura que nos acecha. “Elecciones y guerra sucia: comienza la carrera electoral hacia la Casa Blanca”, titulamos el mes pasado una entrada (2).

Son infatigables. El lunes Facebook anunció que había frustrado “un nuevo intento ruso de manipular a la opinión pública, dirigido contra candidatos demócratas como Joe Biden”. Esta idiotez quiere decir varias idioteces al mismo tiempo.

La primera, que no es la primera vez que Rusia intenta manipular las elecciones estadounidenses (ya lo intentó antes).

La segunda, que el Kremlin no tiene bastante con manipular sus propias elecciones y está obsesionado por manipular las de Estados Unidos.

La tercera, que Putin es enemigo de los demócratas y amigo de los republicanos, y especialmente de Trump.

La cuarta, ya la hemos contamos aquí hace unos días (3): hace tiempo que Biden se ha desacreditado a sí mismo sin necesidad de que los rusos divulguen sus miserias. Otra cosa diferente es que los medios de intoxicación hispánicos no le hayan contado nada a Usted.

Nathaniel Gleicher, director de seguridad de Facebook, asegura que ha bloqueado nada menos que cuatro campañas dirigidas por Irán y Rusia. Uno de los grupos rusos compartió publicaciones a través de cuentas falsas, que supuestamente representaban diferentes corrientes políticas y cubrían temas como “elecciones estadounidenses, cuestiones medioambientales, tensiones raciales, cuestiones LGBT, conservadurismo y liberalismo”.

La firma Graphika, especializada en el análisis de redes sociales, también asegura que Rusia ha atacado “directamente a algunos candidatos presidenciales estadounidenses” que es tan escandaloso como decir que “Estados Unidos ha atacado directamente a algunos candidatos presidenciales rusos”.

Pero ahora el malvado Putin lo tiene mucho más complicado porque después de la experiencia de 2016, ahora Zuckerberg está sobre aviso, según dijo en una conferencia de prensa. Los sabuesos de Facebook han aprendido e identifican a los grupos maliciosos basándose en su comportamiento “coordinado” e “inauténtico”.

Los de Facebook son como los perros que olfatean los estupefacientes en la aduana: en cuanto observan en la red que alguien escribe contenidos “inauténticos” ya sospechan que puede ser un ruso al servicio del Kremlin porque Facebook sólo publica contenidos “auténticos” y “genuinos” cien por cien.

“Nihil obstat”. En adelante cuando algún farsante quiera publicar información “inauténtica”, los sabuesos de Facebook pondrán ventanas emergentes para que los ingenuos usuarios no compartan contenidos que no haya superado la censura previa.

Por ejemplo, los contenidos que pretendan disuadir a los votantes de votar serán eliminados automáticamente. Nada de abstenerse. Vote Usted a quien sea. Eso da igual. Lo importante es que Usted vote.

(1) https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/ciudadanos-albert-rivera-anuncio-google-ue_0_1290171109.html
(2) https://mpr21.info/2019/09/elecciones-y-guerra-sucia-comienza-la.html
(3) La segunda destitución de Trump pasa por Ucrania (que no está muy lejos de Rusia), https://mpr21.info/2019/10/la-segunda-destitucion-de-trump-pasa.html

Lituania: un puesto de avazadilla de la OTAN que refuerza su presencia militar

El lunes Estados Unidos comenzó el despliegue de un batallón de soldados y docenas de tanques en Lituania para una estancia sin precedentes de seis meses como parte de una operación provocadora dirigida contra Rusia.

Docenas de tanques Abrams y Bradley llegaron en tren al campo de entrenamiento de Pabrade, cerca de la capital Vilnius. No han llevado los tanques más lejos porque la frontera rusa está justo al lado.

El ministro lituano de Defensa, Raimundas Karoblis, dijo que el despliegue de los 500 soldados estadounidenses para que permanecieran allí durante todo el invierno demostró que la presencia militar estadounidense en el flanco este de la OTAN “ya no es un tabú”.

“En primer lugar, es un mensaje para Lituania y los países vecinos miembros de la OTAN [para decir] que los aliados [de la OTAN] están de nuestro lado”, dijo el ministro.

Los países bálticos no son más que puestos de avanzadilla de la OTAN. En especial Lituania es un lacayo de lo más rastrero que se puede encontrar en el más despreciable mercado de los lacayos.

En 1994 el gobierno lituano solicitó el ingreso en la OTAN como estado miembro, lo que le concedieron diez años después.

El escuadrón “Aitvaras” de los comandos de operaciones especiales lituano no esperó a estar encuadrado dentro de la OTAN para participar en la Operación Libertad Duradera que los imperialistas emprendieron en Afganistán.

El espacio aéreo lituano los patrullan aviones caza de la OTAN, que tienen su base a las afueras de la ciudad de Siauliai, en el aeropuerto de Zokniai, donde hay una base militar. Varios cazas españoles han mantenido situaciones muy tensas con los rusos este mismo año.

115 días de huelga: la lucha de las trabajadoras de las residencias de Gipuzkoa contra la precariedad

Desde el 7 de octubre las trabajadoras de las residencias de la tercera edad de Gipuzkoa, recorrieron a pie toda la comarca para reivindicar un convenio digno y exigir un modelo de cuidados de calidad en los centros, en una marcha que finalizó el 18 de octubre en San Sebastián, ante la Diputación.

Han permanecido de huelga casi un tercio de este año por tramos intermitentes de unos 30 días. El sector de las residencias reúne a más de 5.000 trabajadoras en Gipuzkoa, que cumplieron 115 días de huelga sin que el movimiento feminista diera señales de vida. En la lucha de las trabajadoras de la limpieza de Elorrio tampoco se les vio el pelo.

La brecha salarial que soportan es del 30 por ciento en comparación con los sectores privatizados en los que trabajan hombres, lo que, aseguran, “supone 6.000 euros menos al año”. La negociación para la mejora de las condiciones laborales de estas trabajadoras comenzó en 2017.

La falta de personal en los centros que hace que en ocasiones una única trabajadora se tenga que hacer cargo de más de 20 ancianos, el mal estado de los edificios y la angustia que supone el hecho de que el “negocio” prime ante la calidad y dignidad del trabajo, son algunas de las cuestiones que llevan a las trabajadoras de cuidados de personas de la tercera edad a no tirar la toalla y a seguir con su lucha.

La lucha ha tenido que hacer frente tanto a las empresas privadas como a las instituciones autonómicas vascas. El alcalde de Donosti les negó el espacio público para manifestarse con la excusa del Festival de Cine, a pesar de lo cual mantuvieron la convocatoria de protesta.

La Diputación Foral de Gipuzkoa ha creado un cuadro deplorable: el dinero es público (más del 90 por ciento de las camas son concertadas), los beneficios son para las empresas privadas, las condiciones de trabajo son miserables y la calidad asistencial bajo mínimos.

Esta lucha recuerda a la que sus compañeras en Bizkaia realizaron en 2017, que con 370 días de huelga y tras 2 años de conflicto, se convirtió en la más larga de la historia de Bizkaia. Aquella movilización tuvo un final feliz, al terminar con la firma de un preacuerdo de convenio con Gesca, Elbe y Lares, las tres patronales del sector, en el que se estipula que llegarán a los 1.200 euros de salario neto por 14 pagas en 2020 y a las 1.592 horas anuales en el año 2022.  En Álava también ha habido protestas, aunque menos contundentes.

Tanto en aquella ocasión como en esta, las trabajadoras han destacado que se trata de una huelga de trabajadoras y de una lucha social. No descartan la huelga por tramos e ir a la huelga indefinida.

Las trabajadoras saben que sin huelgas no hay manera de avanzar, ya que las instituciones autonómicas están acostumbradas a pulsos muy largos con las trabajadores. Va a tocar hacer una huelga por cada convenio que se intente mejorar, porque de lo contrario no les hacen ni caso, ni a ellas ni a los ancianos que atienden.

El cuento de los ‘rebeldes moderados’ de Siria que crearon los imperialistas acaba en un baño de sangre

Las cadenas de intoxicación se hacen los escandalizados con los crímenes cometidos por las milicias que acompañan al ejército de Turquía en su invasión del norte de Siria: ejecuciones de presos, decapitaciones de cadáveres, asesinatos de políticos y periodistas…

En la prensa estadounidense, los portavoces y columnistas denuncian a los pelotones de ejecución, bandidos, piratas y asesinos en serie que “deberían ser barridos de esta tierra”.

Son lágrimas de cocodrilo. Esos criminales no son sicópatas reclutados aleatoriamente por la calle. La mayor parte de ellos procede de lo que antes llamaban “ejército sirio libre”, es decir, aquellos famosos “rebeldes moderados” adiestrados por la CIA y la OTAN que hasta ahora las cadenas de intoxicación alababan tanto, frente al malvado “carnicero de Damasco”.

En el futuro habrá muchas noticias como la siguiente: un informe publicado por SETA, un grupo turco de expertos partidarios de Erdogan, pinta un panorama impresionante de la colaboración de Estados Unidos con los criminales: “De las 28 facciones [que componen las fuerzas mercenarias turcas], 21 fueron apoyadas anteriormente por Estados Unidos y tres a través del programa antiyihadista del Pentágono. 18 de esas facciones fueron equipadas por la CIA a través de […] un centro de operaciones conjunto de los ‘Amigos de Siria’ que apoyan a la oposición armada. 14 de las 28 facciones también habían recibido misiles antitanque americanos”(*).

En el norte de Siria están todos esos que antes los políticos imperialistas y los intoxicadores consideraban como la alternativa política al malvado “carnicero de Damasco”, incluidos los Cascos Blancos, propuestos para el Premio Nobel de la Paz.

Los crímenes de guerra no son casualidad; se entrenan exactamente igual que las demás operaciones militares imperialistas.

(*) https://setav.org/en/assets/uploads/2019/10/A54En.pdf

Sigue la lucha en Chile y sigue el estado de guerra contra la clase obrera y el pueblo

Con el país bajo el toque de queda y miles de militares patrullando las calle, la clase obrera chilena se mantiene en pie y los estibadores del puerto de Valparaíso, que llevan meses de paros y protestas, han lanzado un llamamiento a la huelga general (1).

Ayer estallaron nuevos enfrentamientos en la capital entre manifestantes y policías en el tercer día de los peores disturbios del país en décadas. Se han desplegado casi 10.000 efectivos policiales y militares. Las patrullas callejeras son las primeras en el país desde el fin de la criminal dictadura de Pinochet (1973-1990).

“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso”, dice el Presidente Piñera quien, naturalmente, se refiere al propio pueblo chileno (2), contra el que los militares están cometiendo una masacre tras otra. Han muerto 11 personas, hay 1.462 manifestantes detenidos, de los cuales 644 en la capital y 848 en el resto del país. Además, el balance añade 44 heridos, 9 de ellos graves, un niño con balas en el hígado, riñón y piernas, una niña herida con un balín, un hombre golpeado con una bomba lacrimógena en el rostro y seis personas con lesiones oculares, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos (3).

Por segunda noche consecutiva, se impuso el toque de queda en Santiago. Al mismo tiempo, el estado de emergencia está en vigor en cinco regiones, incluida la capital, de siete millones de habitantes.

Se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías en la Plaza de Italia, en el centro de Santiago, donde la policía atacó a los manifestantes con gas lacrimógeno y chorros de agua. Al mismo tiempo, decenas de supermercados, vehículos y gasolineras fueron saqueados o quemados en varias zonas comerciales de la capital. El acceso a varios hipermercados, que habían permanecido cerrados el domingo, fue forzado por manifestantes, que salieron con los brazos llenos de mercancías.

Después de tres días de resistencia, el centro de la capital chilena y otras grandes ciudades, como Valparaíso y Concepción, ofrecen rostros de desolación: luces rojas en el suelo, carcasas de autobuses carbonizadas, centros comerciales quemados, y miles de piedras y palos salpicando las carreteras.

Las manifestaciones comenzaron el viernes para protestar contra el aumento -de 800 a 830 pesos (unos 1,04 euros)- del precio de los billetes de metro en Santiago, que cuenta con la red más extensa (140 kilómetros) y más moderna de Sudamérica y transporta a unos tres millones de pasajeros diarios. Sebastián Piñera suspendió el aumento el sábado, pero las manifestaciones continuaron, alimentadas por las condiciones socioeconómicas y las desigualdades en un país como Chile donde el acceso a la salud y la educación es casi exclusivamente responsabilidad del sector privado.

Los autobuses y las estaciones de metro fueron especialmente atacados. Según el gobierno, 78 estaciones de metro fueron dañadas, algunas de las cuales fueron completamente destruidas. El retorno a la normalidad en algunas líneas podría llevar meses.

“No se trata sólo del metro, se trata de todo. Los chilenos ya están hartos de las injusticias”, dijo un trabajador que intentaba llegar a su lugar de trabajo el domingo a un canal de televisión local. Unos pocos autobuses operaban en la capital, lo que obligaba a los residentes a depender de taxis y VTC, cuyos precios se disparaban. En el aeropuerto de Santiago, muchos vuelos fueron cancelados o reprogramados.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=vPLzuUS5hwM
(2) http://www.telesurtv.net/news/pdte-pinera-estamos-guerra-contra-enemigo-poderoso-20191020-0047.html
(3) https://www.indh.cl/indh-anuncia-acciones-legales-por-violencia-policial-y-denuncia-desnudamientos/

La lucha por la amnistía se pone al frente de las movilizaciones populares

En un país que es una gran cárcel, la lucha por la liberación de los presos políticos ha estado, está y estará en el primer plano de las movilizaciones populares.

Al mismo tiempo, en un país donde se generaliza un tipo de lucha así se desnuda la verdadera naturaleza carcelaria, represiva y fascista del Estado.

Un país en el que las pancartas exigen libertad y derechos democráticos denuncia lo que no hay y la necesidad de conquistarlos.

Es lo que ocurrió en España durante la transición, es lo que intentaron tapar entonces por todos los medios y es lo que ahora vuelve al primer plano.

¿Por qué? Es evidente: porque entonces no se logró lo que se pretendía, romper con el fascismo, lo cual permitió que el Estado se reprodujera tal cual había salido en 1939 de la guerra civil.

Las mismas causas generan los mismos problemas y los mismos problemas requieren las mismas soluciones: acabar con el fascismo en España. Pero no se acaba con la mierda escondiéndola bajo el felpudo: o limpiamos la casa, u olerá a podrido siempre.

Como en España las cosas han vuelto al punto de partida de siempre, los oportunistas vuelven también a lo suyo, exactamente igual que en la transición. No sólo el fascismo se reproduce en un Estado fascista, sino que junto a los fascistas son imprescindibles los embaucadores, esos que dicen que están con nosotros y dicen cosas parecidas a nosotros.

La represión genera un auge de las movilizaciones por la amnistía a las que se apuntan los costrosos. En Euskadi durante la transición a la palabra amnistía hubo que añadir la palabra “osoa” (total), o bien “orokorra” (general) porque la gangrena oportunista no tenía claro que en una amnistía hay que sacar a todos los presos antifascistas de la cárcel, y no sólo a los suyos.

Ahora ocurre lo mismo. En Andalucía algunos hablan de “amnistía social” para dar a entender que hay presos de primera y de segunda división, y que es legítimo sacar a unos para dejar a los otros dentro, que el encarcelamiento de unos es “injusto”, a diferencia de los otros (que están bien donde están).

La represión ha alcanzado unas dimensiones que los oportunistas nunca fueron capaces de imaginar y se apuntan al carro para exigir que salgan los presos “catalanes”, mientras que los otros no, como si las leyes o los tribunales que encarcelan a unos y otros no fueran los mismos.

Por eso la prensa intoxicadora (La Vanguardia, Público, El Plural) se ha afanado en poner de manifiesto que la manifestación por la amnistía del sábado en Madrid era en solidaridad con Catalunya, o por los presos políticos independentistas. ¿No vieron los lemas de las pancartas?

Los fascistas lo han dejado bien clarito cuantas veces ha sido necesario: es lo mismo que Usted sea un pacifista o un violento. Irá a la cárcel igual y créame: cuando esté preso le dará igual que le hayan condenado por el artículo 21 o por el 22.

Veamos. En una manifestación, los primeros que llegan al lugar de la convocatoria son los policías y no acuden para proteger su derecho a manifestarse, sino todo lo contrario. Tampoco acuden porque haya habido algún episodio de esos que los periodistas llaman “violencia”, porque la manifestación no ha empezado.

En una manifestación son los policías los que persiguen a los manifestantes, y no al revés. Además, lo hacen con la porra en la mano y si le alcanzan a Usted, le zurran sin hacerle ninguna pregunta. ¿Estaba Usted en la manifestación o era un mirón?, ¿fue Usted quien puso el contenedor en medio de la calle o era el pacifista que sólo estaba sentado en medio de las velitas rezando a la Virgen de los Desamparados?

Como cualquier otra persona que lucha, un manifestante nunca es violento. Los violentos son los que ponen las etiquetas, lo mismo que la Inquisición ponían un capirote para ridiculizar a sus víctimas. El primer paso es el letrero: te califican de antisistema, radical o terrorista; el segundo es quemarte en la hoguera (pero como no está de moda ahora “sólo” te meten en una cárcel.

La lucha por la amnistía y contra la represión se rige por una única consigna libertaria: a los inocentes los defendemos y a los culpables con mucho más ahínco.

En Santiago de Chile el ejército vuelve a patrullar las calles como en los sangrientos tiempos de Pinochet

En Santiago de Chile no se veía al ejército patrullando las calles desde que en 1990 acabó la sangrienta dictadura de Pinochet.

No obstante, a pesar del toque de queda impuesto por el ejército tras el segundo día de protestas en la capital, miles de personas siguieron recorriendo las calles de varias ciudades del país. Los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía volvieron a estallar en Santiago.

En la batalla campal de la capital murieron tres personas el sábado por la noche en un incendio en un supermercado: dos fueron quemadas y la tercera fue llevada a un hospital donde falleció poco después.

A pesar del toque de queda, miles de personas salieron a las calles de varias ciudades del país. En Santiago, entre otros lugares, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías. Varios coches y autobuses fueron quemados en el centro de la ciudad, así como varios edificios.

El viernes por la noche, el presidente chileno Sebastián Piñera declaró el estado de emergencia de 15 días en Santiago y le entregó a un general del ejército la responsabilidad de garantizar la seguridad después de un primer día de violencia y enfrentamientos como resultado de las protestas contra el aumento de los precios de los billetes de metro de 800 a 830 pesos (1,04 euros) durante las horas pico, después de un primer aumento de 20 pesos en enero pasado.

Luego el presidente retrocedió: el sábado anunció la suspensión del aumento: «Quiero anunciar hoy que suspenderemos el aumento de las tarifas del metro», dijo, poco antes de que el general designado para garantizar la seguridad de la capital anunciara un toque de queda total en Santiago para tratar de impedir las protestas.

Pero este anuncio no calmó la ira popular que rugía. En Santiago, frente a los soldados desplegados en la Plaza de Italia, los manifestantes levantaron fotos de personas que habían desaparecido durante la dictadura militar (1973-1990), lo que resultó en más de 3.200 muertos o desaparecidos.

Con consignas como «Cansados de los abusos» o «Chile ha despertado», difundidas en las redes sociales, el país se enfrenta a su peor crisis social en décadas.

La multinacional Nestlé confiesa que hace trabajar a los obreros en condiciones de esclavitud en Tailandia

La multinacional Nestlé está acorralada. En Tailandia confiesa que hace trabajar a los obreros en condiciones de esclavitud, mientras que en Costa de Marfil la acusan de explotación infantil.

La esclavitud se da -sobre todo- en la industria pesquera. La propia multinacional denunció los hechos tras una investigación interna y muchas personas saludaron la honestidad de Nestlé, pero no se conocen todos los detalles sobre la cadena de suministro de estos productos.

Nestlé ha anunciado que quiere iniciar una nueva era para la empresa y de mayor control sobre su cadena de suministro. Por eso llevó a cabo una investigación un año antes de anunciar sus resultados.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ya que iniciaron la investigación con retraso. Para entonces ya se habían publicado muchas acusaciones y denuncias. Es muy conocido que Tailandia es el tercer mayor exportador de productos marinos y que la industria pesquera tailandesa es pródiga en tráfico de seres humanos.

Nestlé también lo sabía de antemano, sin necesidad de investigar nada.

El producto afectado de Nestlé es, en particular, “Fancy Feast”, un alimento para gatos. La multinacional suiza señaló que ninguna de las marcas que operan en Tailandia son inmunes a este problema.

No hay ni buena fe ni ignorancia en una multinacional que, además, está involucrada en muchos otros escándalos, como la explotación del trabajo infantil en Costa de Marfil.

Pero, ¿en qué mundo vivimos?

Nadie se esperaba el levantamiento que durante una semana ha puesto en pie a Catalunya.

Nadie se esperaba el levantamiento que durante diez días puso de rodillas al gobierno de Ecuador.

Nadie se esperaba que la subida de los billetes del metro en Santiago de Chile pusiera a todo un país en estado de guerra.

¿Por qué nos quedamos sorprendidos con ese tipo de luchas populares? Es muy sencillo de entender: porque la burguesía nos ha inculcado hasta la médula su desprecio por los obreros, por el pueblo, por las masas explotadas y humilladas.

No creemos en el coraje revolucionario de la clase obrera; creemos que están dormidos y que, a causa de ello, ningún cambio es posible.

Pero no nos engañemos: en quien no creemos es en nosotros mismos. Si, es verdad, que nos gustaría que la situación cambiara, pero que la cambien los demás, y como los demás no quieren cambiarla, entonces tiramos la toalla y nos quedamos en nuestra casa (si es que aún conservamos nuestra casa).

Nuestras ganas de cambiar las cosas tiene un tope: ir a votar cada cuatro años al último cretino con un piquito de oro que nos prometa algo (cualquier cosa), o sea, volver a engañarnos a nosotros mismos por enésima vez.

Luego vienen los desengaños, y el peor de ellos es que esas masas que creíamos adormecidas se levantan, luchan y se enfrentan a los robots del (des)orden público.

Es una auténtica faena porque entonces caemos en la cuenta de que quienes estaban narcotizados no eran los demás sino nosotros, empezando por uno mismo. Los insultos que siempre lanzamos contra los demás debemos, pues, reservarlos para nosotros mismos. Debemos ponernos delante de espejo y decirnos: sí, es verdad, el único atontado soy yo.

Los acontecimientos sólo nos sorprenden por un motivo: porque no sabemos en dónde vivimos o, por mejor decirlo, porque creemos que vivimos en otro lugar, o en otra época, o en otro mundo, o bajo otras circunstancias.

No sólo los creyentes hacen actos de fe, es decir, creen en entes que no existen, en milagros o en la vida eterna. Otros creen que el capitalismo les dará trabajo o que España es un país democrático (burgués pero demócratico al fin y a la postre).

El mundo cambiará cuando dejemos de ser creyentes.

Dejaremos de ser creyentes cuando la realidad nos de una bofetada en pleno rostro, cuando el capital nos eche de nuestra casa después de habernos echado de nuestro trabajo y cuando el juez nos meta en la cárcel porque lo que creíamos que era un derecho, era el peor de los delitos que podíamos cometer.

Ya lo decía el poema de Brecht: cuando estemos amarrados en una celda no nos podremos mover. Nos debemos mover mientras podamos evitarlo.

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