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El Superagente 86 pasa al ataque contra la subversión rusa en todo el mundo

El Superagente 86 contra Rusia
La entrevista que publicó hace un par de días el diario The Guardian (*) con Andrew Parker, el jefe del contraespionaje británico del MI5, ha roto muchos moldes. Desde su creación en 1909, el MI5 ha tenido 17 directores y su identidad siempre fue materia reservada para los medios de comunicación. Hasta 1993 nunca se divulgó su identidad. Tampoco concedieron entrevistas a los medios de comunicación… hasta hoy.

¿Qué tenía que decir el jefe de los espías? Algo que suena a viejo: que Rusia está promoviendo la subversión, como en los viejos tiempos de la Internacional Comunista. Rusia es una gran amenaza para la seguridad de Gran Bretaña, pero es sólo una de ellas. Hay otras, como el islamismo o el nacionalismo irlandés.

Al más puro estilo policial, Parker se pone medallas a sí mismo: en los tres últimos años han logrado deshacer 12 proyectos de atentados terroristas y tienen fichados a 3.000 “extremistas violentos” por si las moscas.

Pero el peor extremismo es el ruso porque también utiliza métodos “cada vez más agresivos” para lograr sus fines. Pero, ¿qué fines son esos?, preguntará alguno. No lo dice, pero los fines de los rusos, a diferencia de los fines franceses o los noruegos, nunca pueden ser buenos. Son malos porque son rusos.

Aunque no habla de los fines, sí habla de los medios para conseguirlos, que son horribles. Uno de ellos es la propaganda. ¿Se dan cuenta qué horror?, ¿no se sienten atemorizados por la propaganda rusa? Pues entonces tengan en cuenta que también utilizan otros métodos espantosos como “el espionaje, la subversión y los ciberataques”, así que si su ordenador se estropea ya saben que la culpa es de los rusos.

“Rusia trabaja por toda Europa y en el Reino Unido. La tarea del MI5 es la cortarle el camino”, dice el jefe del MI5, porque su postura “es cada vez más antioccidental”. Su gobierno “se apoya en todos los órganos estatales y en toda su potencia para hacer avanzar su política exterior de manera cada vez más agresiva”.

Andrew Parker, el jefe de los espías

Luego el espía empieza a largar de manera grotesca sobre los caballos de Troya que tiene Rusia escondidos en las Islas, desde los tiempos de la Guerrra Fría y que por ineptitud del MI5 aún no han descubierto. Su objetivo es informarse de los mismos misterios de siempre: secretos militares, proyectos industriales, información económica y la política exterior del gobierno británica, o sea, algo para lo que no se necesitan topos sino unn buen lector de periódicos.

Según Parker, Rusia no se ha convertido ahora en un enemigo, ya que lo es desde hace decenios. La diferencia es que ahora sus métodos son “cada vez más numerosos” y entre ellos hay que contar la piratería informática.

Esto es de risa. Para llevar agua a su molino el cretino de Parker quiere referirse indirectamente a los ataques informáticos que ha padecido el Partido Demócrata en Estados Unidos, según una denuncia de otro espía de chiste, James Clapper, director del DNI, uno de los múltiples centros de inteligencia del Pentágono.

Pero para espiar al Partido Demócrata no hace falta recurrir a ningún espía rocambolesco porque la mismísima Clinton utilizaba su cuenta de correo personal cuando era secretaria de Estado, por lo que sus mensajes estaban al alcance de cualquier adolescente con tiempo y paciencia suficientes.

Ante las declaraciones de Parker los portavoces del Kremlin han vuelto a responder como franciscanos piadosos. Ni siquiera se les ha escapado una carcajada. El bueno de Dimitri Peskov se ha repetido a sí mismo: se trata de afirmaciones “gratuitas e infundadas”, para defender sus intereses Rusia sólo utiliza los medios previstos en el derecho internacional, etc.

En el Kremlin no deberían esforzarse tanto en las ruedas de prensa. Los personajes como Parker están más trasnochados que el Superagente 86.

(*) https://www.theguardian.com/uk-news/2016/oct/31/andrew-parker-increasingly-aggressive-russia-a-growing-threat-to-uk-says-mi5-head

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También Malasia abandona a Estados Unidos y bascula hacia China

Najib Razak, Primer Ministro de Malasia
No sólo Filipinas; también Malasia se decanta por una alianza estratégica con China, abandonando a sus tradicionales padrinos de Washington, que pierde posiciones alarmantemente en una región clave para el comercio marítimo en el Extremo Oriente. Los imperialistas van de fracaso en fracaso, poniéndose en una situación extraordinariamente difícil que no son capaces de reconducir por las vías diplomáticas.

Lo mismo que Filipinas, también Malasia tiene pretensiones jurisdiccionales sobre determinadas islas del Mar de China Meridional que chocan con las de Pekín, por lo que su decisión es igualmente significativa de la deriva que están tomando los acontecimientos, hasta el punto de que recientemente adquirió submarinos Scorpen para defender sus reivindicaciones territoriales.

Con ocasiones de una visita a Pekín, el Primer Ministro malasio, Najib Razak, ha firmado un acuerdo de cooperación naval con el gobierno chino por el que comprará cuatro buques de patrulla costera. “A esto le llamo una decisión histórica”, dijo Razak a la prensa, y no excluyó la firma de otros contratos militares de características parecidas en el futuro.

Es la primera vez que el gobierno de Kuala Lumpur se inclina hacia China para equipar a sus fuerzas armadas, aunque el ministro malasio de Defensa, Hishammuddin Hussein, la justificó por razones económicas, por su precio.

En cuanto a los litigios territoriales, Razak dijo en Pekín que se deben resolver con el diálogo, por lo que reconoció que el gobierno chino estaba dispuesto a discutir la soberanía sobre las aguas jurisdiccionales.

No obstante, hay algo aún peor que el acuerdo con China: las pésimas relaciones de Malasia con Washington causadas por el escándalo financiero con el fondo soberano 1Malaysia Developement Berhars, creado en 2009.

En julio el Departamento estadounidense de Justicia se apoderó de 1.000 millones de dólares propiedad de dicho fondo que, según los tribunales estadounidenses, habían sido distraídos por personas próximas al Primer Ministro malasio Razak.

Al mismo tiempo, la China General Nuclear Power Corporation compró activos del fondo malasio en el sector de la energía por valor de 2.300 millones de dólares, por lo que la cosa está bastante clara: mientras China comercia, en Washington te roban después de acusarte de… robo.

Para entender algo de lo que está pasando con el famoso “neoliberalismo” que han inventado, algún día habrá que hablar de la extraterritorialidad de las leyes estadounidenses, por medio de las cuales no sólo son los gendarmes del mundo sino los jueces, que imponen confiscaciones, multas y sanciones gigantescas a los grandes monopolios, como Volkswagen o el banco BNP Paribas recientemente.

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Aquella mañana que el PSOE desató el terrorismo de Estado

Foto policial de Juan Martín Luna
En octubre de 1982 el PSOE llegó al gobierno como parte integrante del golpe de Estado que se había producido el año anterior. Su objetivo era llevar adelante el mismo programa político de los militares golpistas; exactamente el mismo. Entre otras cosas suponía organizar los GAL y desencadenar la guerra contra eso que ellos llaman “terrorismo”, aunque muy pronto iba a quedar al descubierto la cortina de humo orquestada en torno al famoso “terrorismo”.

Hasta 1982 en España nunca se había producido un abismo tan grande entre la política subterránea de los “poderes fácticos” que llevaron al golpe de Estado y al PSOE al gobierno, y la efervescencia popular por un cambio real y una mejora en las condiciones de vida y trabajo que permitieron al PSOE recaudar más de diez millones de votos. La mitad de los votantes votaron al PSOE.

Como consecuencia de esa situación paradójica que rodeó a aquellas elecciones, los GRAPO propusieron una tregua unilateral para que el nuevo gobierno pudiera poner en marcha el programa electoral que había prometido, especialmente, la salida de la OTAN, es decir, que su actividad armada no se pudiera convertir en la típica excusa que siempre encuentran.

Pero el PSOE no tenía ninguna intención de cumplir absolutamente ninguna de sus promesas, sino más bien hacer todo lo contrario, lo que demostró desde el primer minuto al asesinar el 5 de diciembre de 1982 al máximo dirigente de los GRAPO Juan Martín Luna. Fue toda una declaración de intenciones, de lo que se estaba preparando en las cloacas del Ministerio del Interior.

Al dirigente de los GRAPO lo mató la policía a tiros en Barcelona en una emboscada montada por el Mando Único para la Lucha Contraterrorista que dirigía el conocido comisario fascista y torturador Manuel Ballesteros. El crimen a sangre fría era tan evidente que a la Audiencia Provincial de Barcelona no le quedó más remedio que condenar a los inspectores policía que dispararon: David Juan León Romero, Ángel Luis Adame Bernáldez y Valentín Martín Cabello.

Naturalmente que sólo era un paripé para guardar las apariencias. La pena que impusieron a cada uno de ellos no pudo ser más ridícula, la mínima: seis meses y un día de prisión porque actuaron con el atenuante de “cumplimiento del deber”, es decir, que los policías no actuaron por iniciativa propia sino siguiendo órdenes emanadas del gobierno del PSOE. En 1988 el Tribunal Supremo confirmó aquella sentencia.

Las condenas levantaron una oleada de indignación dentro el Ministerio del Interior contra los jueces. El ministro, que no era otro que el también fascista José Barrionuevo que luego fue condenado como dirigente de los GAL, el terrorismo de Estado, defendió públicamente el crimen cometido por sus policías en Barcelona.

Por el contrario, la Unión Progresista de Fiscales criticó a la policía por lo que calificó como “actitudes de desobediencia o desestabilización”, es decir, indirectamente decían que un año y medio después del 23-F la policía estaba intentando promover otro golpe de Estado.

Por su parte, en un comunicado el Grupo de Abogados Jóvenes de Madrid consideró insuficiente la pena impuesta a los criminales y criticó las declaraciones del ministro en las que defendía el crimen cometido. El comunicado era muy interesante porque los abogados solicitaban la actuación del Fiscal General del Estado por si algunas de las declaraciones de los miembros de la policía amenazando con que “ante las mismas circunstancias actuaríamos de igual manera” pudieran constituir un delito de apología, equivalente de lo que hoy llaman “enaltecimiento del terrorismo”.

De las decisiones judiciales se desprenden otras reflexiones interesantes. La primera de ellas señala con el dedo al terrorismo de Estado como verdadero “terrorismo” y la segunda muestra claramente que el Ministerio del Interior no quería la paz sino la guerra. Pero no cualquier clase de guerra sino una guerra sucia en la que la policía quedara al margen de posibles sentencias incriminatorias de los tribunales.

A lo largo de los primeros años de gobierno del PSOE, la guerra sucia de los GAL cumplió puntualmente las amenazas que realizó la policía en diciembre de 1982: “ante las mismas circunstancias actuaremos de igual manera”. Felipe González, el ministro Barrionuevo y el PSOE en su conjunto se encontraban en plena fase de preparación de las cloacas del Estado constitucional y los demás partidos parlamentarios callaron como perros todos los crímenes, empezando por el de Martín Luna que sentó un precedente fundamental para entender lo que ocurrió después: que el terrorismo de Estado tenía una dirección política que empezaba por el propio gobierno, que en aquellos tiempos encabezaba el PSOE.

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Represión

22 oficiales del ejército francés están acusados del genocidio cometido en Ruanda en 1994

Ayer una comisión ruandesa que investiga desde hace más de 20 años el genocidio, publicó un informe titulado “La manipulación del expediente del avión de Habyarimana, una ocultación de las responsabilidades francesas en el genocidio” cometido en 1994 en el país africano de los Grandes Lagos en el que un millón de personas fueron asesinadas y la mayor parte de la población tuvo que huir de sus hogares.El informe pone nombres y apellidos a 22 oficiales del ejército francés implicados en la mayor matanza desde la Segunda Guerra Mundial que, oficialmente, se inició con el derribo del avión en el que viajaba el Presidente Juvenal Habyarimana, que falleció junto con toda la tripulación.

Desde hace 20 años los tribunales franceses y españoles (Audiencia Nacional) han abierto sendas causas que, como es habitual, son otras tantas cortinas de humo para encubrir a los verdaderos responsables.

También se creó un Tribunal Penal Internacional, que cerró las puertas a finales del año pasado y que nació lastrado por una rasgo típicamente imperialista: el Tribunal sólo podía juzgar a los propios ruandeses o a los extranjeros que hubieran estado dentro del país en el momento de cometerse los hechos. Se hizo así para que quedara claro que el genocidio era un “asunto interno” que no dependía de órdenes emanadas de Washington, Londres o París.

La única autoridad que durante años ha investigado a fondo y sin desmayo aquella matanza es el gobierno de Paul Kagame, que ya acusó antes expresamente a los máximos dirigentes del partido socialista francés, entonces encabezados por Mitterrand, así como a varios ministros y al “fontanero” del Elíseo Hubert Vedrine.

Ahora también señala con el dedo al general Jacques Lanxade, antiguo jefe de Estado Mayor y al también general Jean-Claude Lafourcade, que dirigía la fuerza militar Turquoise desplegada en Ruanda bajo el amparo de la ONU.

Aunque se suele poner el origen del genocidio en la muerte del presidente hutu Habyarimana el 6 de abril de 1994, en realidad el país de los Grandes Lagos fue víctima de una lucha entre los imperialistas estadounidenses y franceses, que provocaron un enfrentamiento entre sus aliados tutsis y hutus. El verdadero detonante fue la invasión que, con el respaldo del imperialismo británico, realizó el alto mando del ejército ugandés en octubre de 1990 sobre sus vecinos ruandeses.

Una de las implicaciones más silenciadas del genocidio ruandés es la de la Iglesia católica, cuyos misioneros y órdenes religiosas fueron desde el siglo XIX un  pilar del imperialismo belga y luego del francés. Hay varios sacerdotes y monjas condenados en firme por dirigir el genocidio. Pero en la matanza también están implicados misioneros metodistas, anglicanos y presbiterianos que trabajaban para el bando contrario, es decir, para los imperialistas estadounidenses y británicos.

Más información:
— Un nuevo libro documenta el papel del imperialismo francés en el genocidio de Ruanda
— El imperialismo francés desató el genocidio de Ruanda en 1994
— El jefe del Estado Mayor del ejército francés fue uno de los defensores de los genocidas ruandeses
— Ruanda abre un investigación sobre la intervención de los imperialistas franceses en el genocidio
— Acusan al banco BNP de participar en el genocidio de Ruanda
— Ruanda según la Audiencia Nacional: el mundo al revés
— Historia secreta del teléfono rojo en pleno genocidio ruandés
— La Iglesia Católica ha pedido perdón por la intervención de sus sacerdotes en el genocidio de Ruanda

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El fugaz romance entre Hollywood y la Unión Soviética

Ignasi Franch

Después del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor, Hollywood apostó fuerte por el militarismo. Aunque la mayor parte de los grandes estudios habían optado previamente por mantener la neutralidad, se adaptaron inmediatamente al nuevo ciclo: centenares de películas de todos los géneros, desde el cine bélico al musical pasando por la comedia romántica, defendían la intervención en la II Guerra Mundial.

En títulos destinados a un público juvenil, Tarzán luchaba contra soldados alemanes, el Hombre Invisible se infiltraba en los cuarteles del III Reich y Batman se enfrentaba a un científico japonés que convertía a las personas en zombis. Pero quizá las producciones más sorprendentes fueron las que justificaron la alianza con la Unión Soviética liderada por Josef Stalin.

Según autores como Nicholas J. Cull, la opinión pública estadounidense era partidaria del aislacionismo y desconfiaba de los llamamientos británicos a la colaboración militar. El ataque a Pearl Harbor implicó una entrada en guerra que era deseada por la Administración de Roosevelt. Pero justificar la colaboración con la URSS, satirizada y satanizada apenas unos meses antes, resultaba un desafío estratégico que requirió la colaboración de Hollywood.

El deseo de cultivar la empatía hacia el pueblo ruso, implicado en sangrientas batallas contra el Ejército alemán, comportó la presencia de papeles positivos en multitud de filmes. Algunos otorgaron un protagonismo central a personajes soviéticos o a las relaciones con la URSS: Miss V from Moscow, Misión en Moscú, The Boy from Stalingrad, La estrella del norte, Three Russian Girls, Song of Russia, Días de gloria y Contraataque. Cuatro de estas ocho obras fueron estrenadas en 1943, momento álgido del amor de conveniencia de Hollywood hacia el gobierno bolchevique.

Antes de Pearl Harbor, los estudios Warner Brothers ya se habían significado con diversos títulos antinazis que supusieron conflictos diplomáticos y grandes tensiones con el organismo censor de Hollywood, la Production Code Administration. La productora low cost PRC inició el nuevo ciclo prosoviético con Miss V from Moscow, estrenada en 1942. Su protagonista era una espía rusa que colaboraba con los aliados desde la Francia ocupada. En los tres años posteriores, la mayoría de los principales estudios (Warner, Fox, Metro-Goldwyn-Mayer, Columbia y RKO) hicieron sus propias aportaciones fílmicas a la fugaz amistad ruso-americana.

Fueron tiempos en que el cine de ficción se acercaba a la actualidad más inmediata. El montaje de muchas películas se modificaba en el último momento para adaptarse a las novedades en el frente. También se recogían discursos reales de figuras relevantes de la política internacional. En Sherlock Holmes en Washington, por ejemplo, el detective victoriano (reconvertido en investigador contemporáneo y antinazi) citaba a Winston Churchill llamando a la cooperación entre Estados Unidos y Reino Unido.

Algunos filmes fueron más allá del atlantismo. En el drama romántico Song of Russia, un actor aparece interpretando a Stalin y recitando fragmentos de un discurso que el líder soviético ofreció el 3 de julio de 1941. A pesar de algunas diferencias, como la eliminación de una referencia a los “alemanes esclavizados por los déspotas hitlerianos”, el grueso de la versión cinematográfica se corresponde con las palabras del gobernante.

Este guiño presente en Song of Russia empequeñece ante las loas a Stalin que incluye “Misión en Moscú”, adaptación del libro testimonial de [Joseph E. Davies] un diplomático cercano al presidente Roosevelt.

El protagonista sirve de nexo con la audiencia: su visión del mundo está basada en el libre mercado y el capitalismo, pero aprende a comprender y admirar los logros de la URSS. A través del filme, no sólo se defiende vehementemente la intervención norteamericana en la guerra, sino que también se justifican las purgas al trotskismo (caracterizado como una quinta columna al servicio de Hitler) y la invasión de Finlandia. Un final con tintes religiosos acaba de redondear un conjunto desconcertante.

Como afirmaron Michael S. Shull y David Edward Wilt en Hollywood War Films, 1937-1945, estas películas solían mostrar simpatía e identificación con los ciudadanos soviéticos y, salvo excepciones, minimizaban la presencia de su gobierno.

Diversos títulos se limitaban a reforzar el autorretrato de los Estados Unidos como gendarme del mundo, mostrando las desventuras de resistentes patrióticos que luchan en inferioridad de condiciones contra un invasor cruel. La pertenencia a la URSS de los protagonistas de Días de gloria o Contraataque, por ejemplo, no resulta demasiado significativa y se asemeja a las representaciones de la insurgencia noruega (“Al filo de la oscuridad”) o francesa (“Pasaje a Marsella”).

La estrella del norte, en cambio, parece un intento de refutar el escepticismo de una audiencia anticomunista. El resultado defraudó a la misma escritora, la dramaturga afín al comunismo Lillian Hellman (La calumnia).

Las granjas colectivizadas se convierten en pintorescos espacios poblados por trabajadores joviales. En el primer tramo del filme, se incluyen himnos patrióticos y también canciones explicativas de las historias de los personajes, como si de un musical se tratase. En el desenlace, mucho más duro, un doctor ucraniano asesina a un médico alemán algo cínico, ejecutor y a la vez censor de los abusos nazis. Su discurso contra los “hombres que hacen el trabajo de los fascistas mientras fingen que son mejores” parece una advertencia a los partidarios de equidistancias y aislacionismos.

Song of Russia también incluía momentos peculiares. A pesar de tratarse de un drama romántico y no de un biopic político, su lógica propagandística lo acerca a Misión en Moscú. El pueblo soviético recibe a un director de orquesta estadounidense con banderas de Estados Unidos y el himno de las barras y estrellas. Los conflictos entre el capitalismo y el comunismo, trascendentales antes (y después) de la guerra, se convertían en matices superables que no dificultaban la cooperación contra el fascismo.

En Estrella del norte y Song of Russia aparecían voluntariosas guerrillas populares. The Boy from Stalingrad fue un paso más allá al relatar las peripecias de una milicia de niños. Es un ejemplo de las anomalías de la autocensura hollywoodiense en tiempos de guerra, durante los cuales se retrataron violencias difícilmente aceptables en otros contextos. La excepcionalidad de la situación trajo consecuencias más positivas, como pequeños cuestionamientos de la división sexista del trabajo: el cine debía incluir guiños a las mujeres para que se sintiesen partícipes de la campaña bélica.

Los discursos sobre fraternidad internacional y países hermanados, tan presentes en el Hollywood propagandístico, no sobrevivieron al final de la contienda. La idea de “hacer de esta la última guerra”, citada en La estrella del norte y muchos otros títulos, resultaría tan fallida como cuando se planteó en la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos y la URSS profundizaron en su antagonismo y no tardaron en estallar conflictos como el coreano.

Lawson encarcelado
La trepidante intriga Berlín express, estrenada en 1948, tiene algo de canto de cisne de la cooperación entre los Estados Unidos y la URSS. En el filme, un soldado ruso ejerce de símbolo de esa potencia desconfiada, cuyas motivaciones son difíciles de entender desde el punto de vista del americano medio, pero con el que hay posibilidades de acuerdo a través del conocimiento mutuo.

Unos meses después, el país cambiaría de enemigo y de nivel de alerta: dejaría de estar en guerra abierta con el fascismo para entrar en una guerra fría contra el comunismo. También se produciría una depuración interna que, en el mundo del cine, afectaría a muchos asociados al politizado Sindicato de Guionistas. Algunos de sus miembros, izquierdistas más o menos cercanos al comunismo, habían firmado escenas con una apariencia de sinceridad poco frecuente en el Hollywood oportunistamente antinazi. Y serían represaliados durante la caza de brujas.

De los once escritores que firmaron las ocho películas mencionadas al inicio de este artículo, ocho formarían parte de listas negras. Coincidirían con ilustres compañeros como Charles Chaplin (El gran dictador), Howard Koch (Casablanca) o Dalton Trumbo (Treinta segundos sobre Tokio). El autor del libreto de Contraataque, John Howard Lawson, incluso fue condenado a prisión por desacato al Comité de Actividades Antiamericanas (*). Lawson había escrito la pionera Bloqueo, que denunciaba los bombardeos sobre la población civil de la España republicana. Tras el final de la II Guerra Mundial, haberse posicionado contra el nazismo antes de Pearl Harbor implicaría un estigma: haber sido “prematuramente antifascista”.

Fuente: http://www.eldiario.es/cultura/cine/Hollywood-Union-Sovietica_0_574293326.html
 (*) Al salir de la cárcel en 1953 tuvo que exiliarse en México.
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Espionaje

El búho ucraniano se nutre de los murciélagos rusos

Las insignias de las instituciones que se dedican al espionaje son expresivas de lo que hacen y de lo que les gustaría hacer. La CIA, por ejemplo, pone una rosa de los vientos en su distintivo para indicar a un centro en el que convergen informaciones procedentes de lugares distintos.

Las insignias de los espías indican el país que les paga y, en ocasiones, el mundo entero, para indicar que les interesa cualquier clase de información, cualquiera que sea su procedencia geográfica.

Lo extraño es que los espías ostenten como símbolo distintivo el mapa de otro país, como ocurre con el que acaba de aprobar Ucrania para su servicio de inteligencia militar, GUR, en el que aparece la silueta de… Rusia.

El nuevo distintivo se ha aprobado tras la llegada al cargo del nuevo director, cuya preocupación principal ha sido la de cambiar las insignias de sus oficiales. Es una manera de demostrar que tiene intención de cambiar algo… excepto la arraigada paranoia contra Rusia.

Suele ocurrir hasta en los vecinos que comparten la misma escalera: como a alguno le entre la paranoia contigo, es mejor que te cambies de vivienda. Lo mismo le ocurre a Rusia con sus vecinos ucranianos. Parece un país que ha nacido para hacer lo que el búho en la insignia: clavar una espada sobre Rusia.

La preocupación de los espías ucranianos no es el mundo sino Rusia exclusivamente. El lema de arriba en ucraniano dice dos cosas: primero “Ucrania por encima de todo” y luego abajo pone en latín “Sapiens dominabitur astris” que significa: “el sabio se guía por los astros”, es decir, que los espías ucranianos se consideran a sí mismos como “sabios” pero no lo parecen tanto porque su fuente de información es la misma que la de los Reyes Magos: los astros.

El lector se preguntará: ¿por qué poner un búho en el distintivo? Pues por lo que dicen los libros de biología: los búhos se comen a los murciélagos, que están en el emblema del espionaje ruso.

Naturalmente, el distintivo de los espías ucranianos se ha convertido en objeto de polémica en las más altas esferas políticas del Kremlin. El viceprimer ministro Dimitri Rogozin ha calificado de “idiota” la elección de un búho como distintivo y ha dicho que el lema de los espías ucranianos no es nada original: es el mismo de los nazis: “Deutschland uber Alles” (Alemania por encima de todo).

Hablando astros, en el emblema se puede ver también una estrella de cuatro puntas que, como sabrá el lector es el distintivo de… la OTAN, por lo que llevan a cabo una combinación casi mejor que el gin tonic: la alianza militar actual con el viejo III Reich.

En descargo de los nazis ucranianos hay que decir que Rogozin no tiene razón, al menos en un punto: la consigna de “Alemania por encima de todo” está en la primera estrofa del himno nacional germano compuesto en 1841 por August Heinrich Hoffmann von Fallersleben.

Pero seguro que los espías ucranianos no sabían este último detalle.

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¿Qué vínculos unen al PSOE con los narcotraficantes colombianos?

Pablo Escobar en la fiesta del PSOE de 1982
1. En 1974 el gobierno de Colombia designa a Belisario Betancur como embajador en Madrid.

2. En Madrid vivía entonces el especulador vasco Enrique Sarasola Lertxundi, que anteriormente había vivido en Colombia muchos años, donde en 1966 se había casado con María Cristina Marulanda, hija de Alberto Marulanda Grillo, uno de los principales terratenientes del país y accionista de la compañía aérea Avianca.

3. Sarasola era amigo del almirante Carrero Blanco y a través de Carlos Zayas, el voluntario de la CIA, conoció a Felipe González en 1974. Las oficinas que Sarasola tenía alquiladas a nombre de su empresa en la calle Jacometrezo de Madrid servían de tapadera para las reuniones del PSOE.

4. Sarasola presenta a Felipe González a Betancur, quien pone a su disposición la embajada de Colombia en Madrid para sus chanchullos con el franquismo.

5. En 1976 y 1977 Felipe González viaja a Colombia apadrinado por Betancur y Sarasola, quienes le ponen en contacto con el narcopolítico Alberto Santofimio Botero, que fue ministro de Justicia en 1974, senador, presidente de la Cámara de Representantes, dos veces candidato presidencial y condenado en 2006 como autor del asesinato del también candidato presidencial Luis Carlos Galán, cometido en 1989, en complicidad con el capo del narcotráfico Pablo Escobar.

6. En 1981 la mujer de Pablo Escobar, Virginia Vallejo, entrevista a Felipe González en una cadena de la televisión colombiana.

7. En octubre de 1982 Pablo Escobar, Alberto Santofimio Botero y Jairo Ortega Ramírez, otro narcopolítico colombiano, viajan a Madrid invitados por Felipe González y Sarasola para celebrar el triunfo electoral del PSOE en el Hotel Palace. La fiesta está documentada en la sentencia contra Santofimio por asesinato. Los tres colombianos se sentaron juntos en la mesa del hotel, junto al torero Luis Miguel Dominguín.

El periodista colombiano Gonzalo Guillén, presente en aquel acto, afirma que fue Pablo Escobar quien le presentó a Felipe González para que le pudiera entrevistar. Luego fueron a una discoteca, donde siguieron celebrándolo toda la noche. La policía española, que tenía fichado a Escobar, supo con antelación que iba a viajar a Madrid y el hotel en el que se hospedaba. Los antidisturbios rodearon el edificio y detuvieron a varios congresistas del Partido Conservador colombiano que se acostaron temprano. Vestidos con sus pijamas, fueron cacheados, junto con sus equipajes.

8. Casi al mismo tiempo que González en Madrid, llega al gobierno en Colombia su amigo Betancur gracias al dinero del narcotráfico, que le pagó su campaña electoral.

9. Betancur nombra alcalde de Medellín a Álvaro Uribe cuando la ciudad es un feudo de Pablo Escobar. Uribe se reúne con los capos del cártel de Medellín y a los cuatro meses de su nombramiento, Betancur lo tiene que destituir de la alcaldía a causa de ello.

10. En Medellín Betancur lanza el proyecto multimillonario de construcción de un metro, cuyas obras adjudica a Sarasola, quien se lleva un pellizco de 20 millones de dólares, que se reparte con Felipe González. En el negocio reaparece el espía alemán Werner Mauss, implicado en el intento de asesinato de Cubillo en Argel en 1978, quien también se lleva su pellizco correspondiente. Luego el propio Betancur tuvo que nombrar una comisión especial para “investigar” el chanchullo.

11. El primer gerente del metro de Medellín es Diego Londoño White, quien acabó condenado por sus vínculos con Pablo Escobar, así como secuestro, siendo finalmente asesinado en 2002 en un ajuste de cuentas.

12. En 1986 Sarasola crea la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción que preside Manuel Gutiérrez Mellado, un general procedente de los servicios secretos franquistas y vicepresidente del gobierno en la época de Suárez. Otro de los promotores de la fundación es el general Calderón, director del servicio secreto en el gobierno de Aznar. Además, reúne a un grupo de empresarios de los medios de comunicación, cada uno de los cuales aporta 20 millones de pesetas. A cambio del donativo los empresarios esperan recibir las primeras cadenas de televisión privadas que el gobierno de Felipe González se dispone a crear.

13. En 1990 el narcotraficante español Ricardo Portabales confiesa ante Garzón que Sarasola participó en una reunión en un hotel de Isla Cristina (Huelva) en 1988 con el traficante de armas de origen sirio y protegido del servicio secreto español, Monzer al Kassar, y los narcos Laureano Oubiña y Paz Carballo, para vender fusiles AK-47 a los narcos colombianos.

Fuente: http://amnistiapresos.blogspot.ro/2014/07/pablo-escobar-el-narco-con-felipe.html

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Guerra psicológica

Los Hombres de los Cuatro Minutos

En Estados Unidos se conoce como “Los Hombres de los Cuatro Minutos” a los 75.000 agitadores enviados por el presidente Woodrow Wilson para pronunciar breves charlas en todos los teatros y cines del país durante la Primera Guerra Mundial. Wilson trataba de que la población de Estados Unidos cambiara su opinión contraria a la guerra imperialista, para forzar la intervención militar en la misma.Ha quedado como una pieza maestra en el arte de la persuasión política. El tema de sus intervenciones fue siempre el mismo: la necesidad que tenía el país de entrar en la guerra mundial y la captación de fondos para sostener a la industria de fabricación de armamento. Los guiones para esas intervenciones los suministraba el Comité de Información Pública, un organismo creado por la Casa Blanca para desarrollar labores de propaganda a favor de la guerra. Los discursos duraban cuatro minutos porque era el tiempo que se tardaba en cambiar las bobinas de las películas en los cines y, según los especialistas, el promedio de atención humana para que un mensaje calara entre los oyentes.

Al Comité de Información Pública se le conoce también como el Comité Creel, un nombre tomado de George Creel, el periodista encargado por Wilson para dirigirlo. Creel dirigió la primera gran campaña de propaganda política de la historia. Escribió un buen número de libros sobre su experiencia de esa época. En los últimos años de su vida fue un ferviente anticomunista y colaboró con McCarthy y Nixon en la “caza de brujas” de los años cuarenta y cincuenta.

En 1917 Europa llevaba ya tres años en guerra. Woodrow Wilson acababa de ser reelegido presidente de Estados Unidos con un programa político pacifista porque la población estadounidenses estaba en contra de la intervención en la guerra imperialista de manera muy mayoritaria. Pero los tiburones del capital querían entrar en la guerra a toda costa para convertirla en una gran negocio y el gobierno jugó con la “democracia” como acostumbra.

En lugar de permanecer al margen, como había prometido, se puso de parte de los grandes capitalistas, aunque antes se preocupó de que la población cambiara de opinión. Para ello puso en marcha una gran campaña de propaganda. Entre otras “herramientas”, a principios de junio de 1917 el gobierno creó los “Four Minute Men” (Los Hombres de los Cuatro Minutos).

La iniciativa procedió de un capitalista de Chicago, Donald M. Ryerson, que viajó a Washington para explicar el proyecto a Creel, que inmediatamente le encargó convertir a Los Hombres de los Cuatro Minutos en un movimiento nacional.

El 6 de abril de 1917 el Congreso de Estados Unidos declaró la guerra a Alemania y el gobierno no sólo había cambiado radicalmente la opinión de la población sino que fue mucho más allá: 14 millones de personas se presentaron voluntarias para combatir en Europa. Nunca se había visto nada semejante. Cuando en 1919 terminó la guerra, los 75.000 Hombres de los Cuatro Minutos habían pronunciado 7,5 millones de discursos, delante de 315 millones de estadounidenses y en 5.200 comunidades. Aquella agitación política únicamente le costó 101.000 dólares al erario público.Se conocen muchas de las indicaciones que el Comité Creel envió a los agitadores, que hoy los expertos en intoxicación mediática de las universidades estudian con avidez porque siguen siendo el mejor manual de propaganda política. Por ejemplo, el Comité de Información Pública les recordaba que, al disponer de sólo cuatro minutos, no había tiempo “para una sola palabra perdida”. Les recomendaba escribir y memorizar el discurso, y dividirlo meticulosamente en varias partes: 15 segundos para la apertura, 45 para describir el enlace, 15 para el llamamiento final. El manual dice:

“Nunca ha habido un discurso que no haya podido mejorarse. Nunca hay que estar satisfecho con el éxito. Trate de tener más éxito, y aún más éxito. Mantenga los ojos abiertos. Lea todos los periódicos todos los días, para encontrar un nuevo lema o una nueva frase o una nueva idea para reemplazar algo que tiene en su discurso […] Si las ideas son buenas, debe planear introducirlas en la experiencia de sus oyentes. Pero no ceda a la inspiración del momento, ni se aparte de su esquema por los aplausos. Puede agregar una palabra o dos, pero recuerde que sólo puede hablar 130, 140 ó 150 palabras por minuto y, si su discurso se ha preparado cuidadosamente para llenar cuatro minutos, no le podrá añadir nada sin quitar algo de importancia. Necesitamos su ayuda para hacer del ‘Four Minute Men’ la fuerza más poderosa para despertar el patriotismo en Estados Unidos”.

A partir de entonces en Washington comprendieron lo que había que hacer para darle la vuelta a cualquier opinión, por más arraigada que estuviera entre la población. Hoy los imperialistas no sólo tienen 75.000 agitadores sino muchos más y mucho mejor equipados con papeles, micrófonos, cine, televisores y redes sociales. Los Hombres de los Cuatro Minutos son ahora profesionales y pueden cambiar cualquier opinión que tengamos en nuestra cabeza por la contraria. Es muy posible que ya la hayan cambiado.

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Rosa Díez destapa en su libro el oscuro origen de Podemos en los despachos fascistas

A la fundadora de Unión Progreso y Democracia, Rosa Díez, la expulsaron del tejemaneje político en cuanto bajó el número de votos hasta límites que no se pueden financiar con el bolsillo propio, porque en ese tipo de partidos no importa la ideología, ni los programas, sino sólo eso, los votos, porque son ellos los que traen y llevan dinero.

Durante toda su vida institucional, tanto en el PSOE como en UPyD, Rosa Díez siempre se mordió la lengua, que es otro rasgo caractertístico del tejemaneje que padecemos. La verdad tiene que esperar al despido. Ahora Díez está promocionando su libro “Los aventureros cuerdos. Ocho años de rebelión magenta” en el que empieza a contar lo que debió haber contado mucho antes.

Como bien dice, UPyD no nació con el objetivo de cambiar el Estado sino de defenderlo, otro de los signos característicos de todos esos partidos. Buscan un lugar dentro del Estado porque son criaturas del propio Estado, que los impulsa, los amamanta y los despide en cuanto quedan obsoletos.

Los demás partidos son exactamente iguales que UPyD, incluido Podemos, otra criatura que tiene el mismo origen en este Estado. Aunque hablan de cambiar el Estado, es el Estado quien les cambia, les dirige y les financia, y el que paga manda. Por eso todos ellos hablan de poner los “intereses de España” por encima de todo y de todos. No es el Estado el que está al servicio de las personas, sino al revés.

En su libro Rosa Díez cuenta una parte de la historia del surgimiento de Podemos, que es más de lo mismo: “El ‘establishment’ quería una gran coalición y, para forzarla, llegaron a la conclusión de que había que rebajar las pretensiones del PSOE. Luego había algunos medios defendiendo a una opción política que respondía una sensibilidad existente en la sociedad desde el 15-M, que es Podemos. El problema es que el desplome del PSOE imposibilitaba la gran coalición. Y el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, propuso crear un Podemos de derechas”.

Podemos tiene, pues, el mismo origen político que el reciente golpe de mano en el PSOE, en lo que Rosa Díez califica como “establishment”, es decir, en lo que durante la transición se llamaron los “poderes fácticos”, esos que tienen la sartén por el mango, aunque nunca den la cara: las cloacas del Estado, los grandes capitalistas y financieros y los medios de comunicación, a los que la fundadora de UPyD pone nombres muy concretos, como el del fascista catalán José Manuel Lara, propietario de importantes y conocidos medios de comunicación, entre ellos La Sexta.

“Uno de los máximos responsables de un grupo financiero muy importante nos contó que la decisión de impulsar a Podemos se había tomado con el conocimiento y aquiescencia de Moncloa y que en la gestación había estado Soraya y que Rajoy había conocido siempre el asunto. La razón para tomar esa decisión -nos dijo- había sido intentar redirigir hacia una nueva opción el voto del descontento, el del 15-M, dividir el voto de la izquierda y de paso, reducir el riesgo de que el PSOE se hiciera con una parte sustancial de esos votos”.

Esos que hacen y deshacen partidos convocaron “una importante reunión con un empresario catalán [José Manuel Lara] para que se le diera espacio mediático a Podemos”. Así empezó su carrera televisiva Pablo Iglesias, en las tertulias de la cadena fascista Intereconomía. La tele lo promociona y lo vende todo, tanto da que se trate de un perfume francés, como de Belén Esteban, o de un partido, o de un político. Los que realmente hacen y deshacen política son los que ponen el dinero y los platós de televisión. A unos los encumbran y a otros los arrastran por el lodo a base de intoxicación, tertulias, noticiarios y debates.

Nada ha impulsado tanto la carrera de los caciques de Podemos como los furibundos ataques de los perros (de prensa) del PP, porque esos ataques no los lanzaron para hundirlos sino para ensalzarlos. Por eso escribe Rosa Díez que el cocinero electoral del PP, el incombustible Pedro Arriola, fue quien “hizo crecer a Podemos”. Fue todo un montaje de diseño, estudiado y preparado en los despachos del “establishment”, lo mismo que otros del estilo Ciudadanos, orquestado en los mismos despachos: “Que Podemos fue al inicio una operación impulsada por los mismos que luego patrocinarían a Rivera es algo que numerosos periodistas y prescriptores de opinión conocen a la perfección y mucho antes que yo”, concluye Rosa Díez.

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Los vínculos criminales de Felipe González llegan hasta Venezuela

Los diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Darío Vivas, Gladys Requena y Adel El Zabayar han criticado este martes [2015] al expresidente español Felipe González por presentarse como “suprajuez” en Venezuela cuando, en realidad, está defendiendo “la corrupción, la violencia y el terrorismo de Estado” que ha sufrido el país sudamericano.

De este modo, los diputados, que forman la delegación venezolana que participará en la próxima reunión de la Unión Interparlamentaria (UIP), han vinculado la postura del ex presidente González  con su relación con el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez. “Es público y notorio la relación personal entre ambos”, ha declarado Vivas, al tiempo que ha asegurado no entender porque razón se hizo “pana” (amigo) de Pérez, el padrino político de Antonio Ledezma.

Por ello, los parlamentarios del PSUV, el partido del presidente venezolano, Nicolás Maduro, han asegurado que no ven honesta la decisión de González de ofrecerse como abogado defensor de los opositores encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma.

Así, Vivas ha asegurado que el pueblo de Venezuela no quiere ni necesita que nadie se ubique por encima de las instituciones del estado. “No necesitamos un suprajuez y creo que Felipe González pretende ser eso, para defender la corrupción, la violencia y el terrorismo de Estado”, ha argumentado el parlamentario venezolano, al tiempo que ha defendido el proceso judicial abierto en Venezuela “contra delincuentes de la política” por estimar que es acorde a la Constitución y los instrumentos legales.

Los miembros del PSUV han tachado de “grosería” la posición de González y han afirmado que “no tiene moral desde el punto de vista ético político”. En particular, la diputada Requena ha vinculado el terrorismo de estado en Venezuela perpetrado en la década de los 60 con los valores de González, a quién ha calificado de “lobbista de las transnacionales”.

“Se identifica con esos métodos, y con el hijo predilecto de Pérez que es Ledezma un golpista, fascista y represor (…) González pretende restaurar la antigua república que permite concretar sus negociados”, ha denunciado Requena, que es delegada permanente de Venezuela ante la UIP.

Los diputados venezolanos han identificado la agresión directa de Estados Unidos contra la soberanía nacional de Venezuela como un hecho insólito y han denunciado las injerencias norteamericanas, “cuyo Congreso pretende que legisle para el mundo”, han asegurado. Así, han mostrado su oposición radical al acatamiento y vinculación de las resoluciones de las instituciones estadounidenses.

Además, la delegación ha defendido la detención de los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, a quienes han acusado de ser los autores intelectuales de la oleada de violencia que sacudió el país en febrero de 2014 y han querido poner el acento en la violencia de guarimbas, cables situados a media altura en zonas concurridas por motoristas que causaron al menos siete muertes en los altercados.

Este colectivo que, según los miembros del PSUV, ha sido desoído cuando varios de sus representantes visitaron España, a diferencia de lo sucedido con los líderes de la oposición, que “peregrinan como si fueran activistas de la paz”.

Los diputados venezolanos han realizado estas declaraciones en un acto celebrado en Madrid, desde donde se desplazarán el próximo día 29 a Hanoi, la capital de Vietnam, para participar en la reunión de la Unión Interparlamentaria (UIP), un foro en el que están representados los parlamentos de más de un centenar de países del mundo y que mantiene relaciones directas con Naciones Unidas. Venezuela ejercerá la vicepresidencia de la próxima Conferencia de la UIP y pretende que en la asamblea se fije una posición sobre la situación de injerencia estadounidense que vive Venezuela.

Fuente: http://www.diariocritico.com/nacional/felipe-gonzalez/venezuela/antonio-ledezma/475333