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La paz se gana a hostias

Sendoa Jurado García
pacifista

El pacifismo burgués se ha instalado en el subconsciente del pueblo hasta límites que serían cómicos si no fuera por lo dramático de la situ ación. Es ese pacifismo que dice que el hecho de que el Estado someta al pueblo a la más humillante de las violencias no puede ser nunca excusa para que el pueblo deje de ser pacífico. Es ese pacifismo de catequesis que defiende el ‘ojo por ojo’ para pedir castigo hacia quien se rebela contra el poderoso, pero que le pide al oprimido que ponga la otra mejilla para que se siga manteniendo sumiso.

En Euskal Herria llevan décadas dándonos la matraca con aquello de ‘Los Violentos vs. Los Demócratas’ y al final el mensaje acaba calando, hasta el punto de que ya preferimos que nos maten a hostias a que nos califiquen de violentos. Y mientras disfrutamos de nuestra nueva etiqueta de demócratas, se apaga la llama de la lucha al mismo ritmo que se apaga la vida de los presos enfermos, y hacemos manifestaciones masivas o pequeñas al paso del funeral que viene, al de pasear comiendo pipas los domingos, al que marca la horchata que corre por nuestras venas. Después a casa y hasta la próxima vez que una noticia nos llene de indignación y necesitemos dar otro paseo.

Durante el último mes estamos viendo también en Catalunya un claro ejemplo de esto que digo. Tuve el placer de estar en Barcelona el 1 de octubre durante el referéndum de independencia y allí pude ver resistiendo cargas policiales a gente que seguramente hasta hace poco no se había movilizado nunca, con dignidad y orgullosa de defender aquello que anhela. Como respuesta del Estado, abuso policial, entrada en medios de comunicación, ilegalizaciones, detenciones, encarcelamientos… Vamos, lo que lleva tanto tiempo pasando en Euskal Herria bajo la excusa de que nuestra violencia atentaba contra la democracia, ahora en Catalunya bajo la excusa de que poner urnas atenta contra su ley, de la que luego hablaré.

Y en ese contexto de permanente violencia de estado, hemos escuchado en infinidad de ocasiones a los representantes de los partidos políticos independentistas que no hay que caer en provocaciones, que la llamada Comunidad Internacional se dará cuenta de que los violentos son los otros y defenderán los derechos democráticos de los catalanes. Ante todo mantener la imagen de ser ‘gent de pau’. Y mientras, esos bancos que financian las armas con las que nos abren la cabeza, esos que nos cobran millones en intereses por prestarnos el dinero que previamente les hemos ingresado, se marchan chantajeando a Catalunya con sumirla en la miseria. Y los empresarios que se hicieron millonarios a costa de la plusvalía del trabajo de otros y otras o de las herencias de sus antepasados franquistas, dicen que se marchan si la clase trabajadora no hace lo que a ellos les da la gana, porque así es su democracia, una basada en todo tipo de violencia, ya sea física, psíquica o económica, que abarca las dos anteriores.

Y como somos gente de paz, en vez de defender que en una república socialista los medios de producción quedarían en manos de la clase trabajadora y esas amenazas se quedarían en palabrería, nos empeñamos en dar argumentos estúpidos y en decir que la Unión Europea haría esto o lo otro. Hablar de república socialista nos pone irremediablemente en una situación de guerra ante el capitalismo, porque por medio de la guerra se ha resuelto históricamente esa contradicción, y nos da vértigo porque sabemos que el Estado español prefiere una Catalunya bombardeada como Donbass que una Catalunya independiente y socialista. Nosotros, que somos gente de paz, no tenemos claro si en ese caso no será mejor seguir sometidos, que igual la libertad tampoco vale tanto.

Por cierto, que en esa Catalunya que aún forma parte de la próspera UE vi por todas partes gente sin un techo bajo el que dormir, vi a un indigente minusválido que olía tan mal que las moscas no paraban de rondarle, y no porque sea mierda, sino porque como mierda le trata la Catalunya española y capitalista. También esto es violencia, y de las peores. No hace falta esperar a ninguna independencia para ver miseria.

Está claro que la violencia ha de ser siempre la última alternativa, que antes es necesario explorar el resto de vías, y el pueblo catalán l o ha hecho de manera ejemplar dejando al descubierto el carácter fascista del Estado español. Lo ha hecho gracias a su actitud pacífica, por lo que no seré yo quien diga a los catalanes lo que tienen que hacer, ya que han demostrado sobradamente que no necesitan los consejos de nadie para seguir haciendo camino. Sólo les pido que no acepten que la represión se normalice y que no olviden nunca que defenderse es su derecho, uno más entre tantos, uno más de los eternamente criminalizados.

Decía antes que hablaría de las leyes del Estado español, aunque no me extenderé porque todos sabemos que emanan de una Constitución nacida al amparo del franquismo y de la pólvora de los militares. Las leyes las hace el matón de la clase, una vez más las hace el más fuerte y encima garantiza por medio de ellas que podrá seguir abusando del resto cada vez que le dé la gana, que para eso se han inventado los artículos 2, 8, 155 y algunos otros de la Constitución española. En definitiva, que como los estados capitalistas nos imponen sus leyes a hostias, a quienes queremos crear en nuestro entorno una mentalidad revolucionaria nos toca defender que no puede haber ley que suplante a la justicia y que sin justicia no hay paz. Y donde no hay paz la justicia se gana dando a nuestros enemigos, por lo menos, tantos golpes como ellos a nosotros. Para ganar derechos siempre hay que saltarse alguna ley.

Tampoco puedo dejar de mencionar a esos pseudo pacifistas que nos echan en cara que digamos que estamos ante un sistema fascista o que se parece al franquismo. Dicen que eso es quitarle gravedad a lo que ya se ha vivido, y que lo que hay es un déficit de democracia. Parece ser que para denunciar el fascismo hay que esperar a que tiren nuestros cadáveres a las fosas comunes. Sólo quiero recordarles que el fascismo se amolda a cada coyuntura según su propio interés, y que los caciques de ahora son los hijos de los caciques del franquismo. El que quiera comprobarlo sólo tiene que indagar un poco en la estirpe de los ricos de ahora y en la mayoría de los casos encontrará una saga de franquistas. En cualquier caso, lo que determina si un estado es fascista no es su nivel de represión actual, sino la violencia que está dispuesto a usar y los fines con los que lo hace.

Quiero haceros una aclaración a quienes acabáis de descubrir que en el Estado español existen presos políticos, y es que hace más de 80 años sin interrupción que existen: los hay anarquistas, comunistas e independentistas. Algunos usaron la violencia a lo largo de su militancia (siempre defensiva ante la violencia de estado), otros no, pero todos comparten el honor de haber hecho frente al fascismo institucional y el merecimiento de la amnistía total para ellos y ellas. Sin una solución global como la amnistía en su sentido más amplio, el de solucionar de raíz las razones por las que existen los represaliados, estaremos condenados a que esta historia se repita siempre.

Para terminar quisiera volver referirme a la situación de Euskal Herria. Acabamos de saber de las peticiones de cárcel contra 48 personas por su trabajo en el ámbito de los presos políticos vascos, algunas de ellas de más de 20 años. Por encima de los desacuerdos ideológicos actuales, mi solidaridad ante la represión y la denuncia de esta nueva burrada. A continuación una afirmación que los acusados tal vez no compartan (o sí, porque no pondré yo palabras que no hayan dicho en su boca): la represión se amolda, pero por encima de coyunturas se aplica sin piedad, y es por ello que las únicas maneras de vaciar las cárceles son ceder o ganar. Entiendo que nadie pretende ceder (a mí tampoco me gusta que me acusen de decir lo que no he dicho), por lo que hago una invitación a todo el mundo a seguir luchando hasta ganar. Hace tiempo que nos metimos en este lío y ya no tiene vuelta atrás.

Tal vez algún día, esperemos que pronto, nos demos cuenta de que los que nos pisotean no lo hacen porque no sepan que nos hacen daño. Tal vez nos enteremos de que si nos reprimen es porque les da resultado a la hora de mantener sus privilegios, y que solamente el día que sientan tanto miedo como sentimos nosotros a rebelarnos, sólo entonces, querrán negociar para tratar de no perder todo y volver al punto de partida. Porque tan caprichosa es la paz que hay que ganársela a hostias.

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¿Se han convertido hoy los fascistas en el mejor escudo para proteger a los judíos?

Basta con poner encima de la mesa el abigarrado lenguaje que utilizan los académicos y periodistas para referirse a lo que siempre se calificó como fascismo y reacción para darse cuenta de que hay gato encerrado, empezando por la empalagosa terminología diseminada por el carrillismo en España, entre los que son “de derechas” y ellos, que eran “de izquierdas”.

Donde no hay una terminología clara no hay análisis de ningún tipo sino intentos de enmascaramiento que, si bien son de diferentes tipos, siempre proceden del mismo origen: la CIA y las universidades de Estados Unidos, que casi son lo mismo. Tras la guerra mundial, el fascismo se finiquita porque -oficialmente- no hay partidos fascistas, ni ideologías fascistas; a lo sumo sujetos nostálgicos de tiempos pretéritos, insignificantes e irrelevantes.

Los fascistas tampoco se reconocen como tales e incluso España también se definieron como una “democracia orgánica” que ya anticipaba el camuflaje de la transición. El esquema es bien simplón y la burguesía no se aparta nunca de él: los regímenes políticos son democráticos, autoritarios o totalitarios, una etiquetas que se pueden poner y quitar con meros relevos en el gobierno y cambios de fachada.

Si alguien domina la terminología “derecha, izquierda” y el tríptico democrático, autoritario y totalitario ya puede aspirar a una cátedra de sociología moderna. Si además quiere escribir muchos artículos, crearse un currículo y hacer cerrera deberá añadir a su diccionario muy poco más: ultraderecha, racismo, antisemitismo, islamofobia…

Antes y ahora la burguesía no va más allá de la superficialidad, del pensamiento, de los programas, las declaraciones o las entrevistas con unos y otros para establecer su taxonomía política, desde la ultraderecha a la ultraizquierda pasando por el centro, un recorrido en el que unos y otros se justifican a sí mismos por referencias cruzadas.

Esas clasificaciones siempre dejan al margen al Estado, que no es un actor sino un árbitro, naturalmente neutral, que nada tiene que ver para los fascistas estén arrinconados o en plena etapa de esplendor, como parece que ocurre ahora. De ese modo cuando alguien pregunta por qué los partidos “ultraderechistas” triunfan en las elecciones, todo vuelve a su cuna: porque es lo que muchos votan, su elección.

Si alguien es curioso y quiere seguir preguntando por qué hay una parte importante del electorado que vota a esos partidos, a lo máximo obtiene una explicación de tipo sicológico, e incluso sicopatológico, lleno de fobias.

Es la pescadilla que se muerde la cola, la explicación que no explica nada.

Incluso en el ámbito ideológico, a casi nadie se le ha ocurrido reflexionar por los cambios significativos que ha experimentado el fascismo europeo desde 1945, cuando era antisemita, a 2017, cuando se ha pasado al sionismo, es decir, por las conexiones entre Israel y los movimientos neonazis.

En toda Europa los fascistas han cambiado a los judíos por los musulmanes como “chivo expiatorio”. Esto convierte a los sionistas en sus amigos del alma. El nazi holandés Geert Wilders ha afirmado que Israel es “la primera línea de defensa de Occidente” contra el islam.

Lo mismo que el nazi austriaco Strache, Wilders ha viajado a Israel unas 40 veces, aunque oficialmente nunca se ha entrevistado con miembros del gobierno de Tel Aviv, que se preocupan de guardar las apariencias. Marine Le Pen ha declarado que en Francia el Frente Nacional es “el mejor escudo para proteger a los judíos”, como si hubiera algo o alguien que pretendiera perseguirles. ¿Necesitan protección hoy los judíos o quienes necesitan protección son otro tipo de perseguidos?

El mito del holocausto judío a manos de los nazis sigue en el limbo de las ideologías políticas y religiosas, que son como la ropa de temporada: se quitan y se ponen de los armarios con enorme facilidad, lo mismo que los nombres y las siglas de los partidos. En Austria los nazis se llaman “Partido de la Libertad” nada menos. Uno de sus mayores apoyos financieros es el capitalista judío Georg Muzicant, hijo del antiguo presidente de la comunidad semita de Viena.

El dato a retener no es que un judío financie a un partido nazi, sino que para prosperar un partido -de cualquier tipo- necesita financiación, entre otras cosas, y por lo tanto, se trata de averiguar, quién apoya, promueve y financia al fascismo y por qué. Al levantar el telón lo que aparecen no son los chivos expiatorios, las ideologías, las filias ni las fobias, sino capitalistas, imperialistas, burócratas, aparatos de poder, medios de comunicación, intereses, monopolios… Todo eso que quieren mantener en un segundo plano.

 

 Todos los pueblos, antiguos y modernos, tienen alguien a quien culpar de los problemas ajenos. En el Antiguo Testamento, el chivo expiatorio asumía los pecados de los demás. Era el cornudo, un cabrón a quien el sumo sacerdote transfería los pecados del pueblo de Israel. Después abandonaban al animal en el desierto, donde moría. Así se limpiaban los pecados del pueblo y se apaciguaba a Azazel, un ángel caído que se convirtió en un demonio en el desierto.
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China instrumentaliza el vehículo eléctrico para fortalecer su posición monopolista en los mercados

Suena muy extraño decirlo, pero uno de los acuerdos aprobados en el reciente Congreso del Partido Comunista de China es el de la reconversión “verde” de la industria, hasta ahora acusada de contaminante. También aquí China transita hacia las corrientes dominantes en occidente, donde desde pequeños nos inculcan el “buen gusto” por lo limpio, lo renovable y lo ambientalmente correcto, en donde nunca aparezca el denostado CO2.

En China el buque insignia ecologista es el coche eléctrico. Dentro de 20 años en China ya no habrá vehículos impulsados por derivados del petróleo, pero la promoción de la nueva generación de vehículos de transporte tiene muy poco que ver con la ecología. Como la mayor parte de las iniciativas “verdes” que se vienen impulsando desde finales de los ochenta, reestructuraciones tecnológicas y fuentes alternativas de energía, el coche eléctrico es un mecanismo de concentración de capital a escala mundial.

En la mayor parte de las últimas reconversiones tecnológicas y energéticas las “tierras raras” entran como materia prima. Se llaman así a 17 elementos químicos que están en las televisiones de plasma, los móviles, microprocesadores, las lámparas “led”, las baterías, los generadores eólicos, paneles solares, radares, sistemas de guiado de misiles…

Las tierras raras se hicieron famosas con la campaña del coltán, de la que ya casi nadie se acuerda. Pero hay más, como el lantano, el cerio, el neodimio… Tienen propiedades magnéticas, térmicas, ópticas y catalíticas de las que carecen otros elementos químicos y, a pesar de su nombre, son abundantes en la corteza terrestre, pero difíciles de refinar.

Son el petróleo de China, la auténtica potencia mundial, por lo que las tecnologías “limpias” están promoviendo al monopolio chino, del que las demás potencias corren el riesgo de depender si no buscan alternativas. Hay otros países con importantes reservas, como Brasil, Estados Unidos, India o Australia, pero las de China se calculan en casi la mitad de las existentes en el mundo, aunque no se puede hacer una estimación muy aproximada porque están sometidas a un estricto secreto.

En 1927 los chinos descubrieron los yacimientos de Bayan Obo en Mongolia Interior, que se empezaron a explotar en la década de los ochenta. El padre de la bomba atómica china, el químico Xu Guangxian, le propuso a Deng Xiaoping instrumentalizar las reservas chinas de tierras raras como mecanismo de presión internacional.

Una década después la producción china de tierras raras había sobrepasado a la estadounidense y comenzó a verder grandes cantidades en los mercados mundiales para abaratar los precios y arruinar a la competencia. Logró arruinar a la multinacional estadounidense Molycorp que en 2002 tuvo que cerrar la mina californiana de Mountain Pass.

Entonces China ya dominaba un 95 por ciento de la producción mundial y empezó a imponer cuotas a la exportación con la excusa de proteger sus reservas y frenar la contaminación que provoca el proceso de depurado. La disputa sobre el Mar de China Meridional acentúa las restricciones hacia Japón y la intervención china en el mercado mundial de estas materias primas.

Ante el creciente carácter estratégico y la subida de los precios, se reabre la mina Mountain Pass y Mount Weld en Australia. Al mismo tiempo, Estados Unidos denuncia a China ante la Organización Mudial de Comercio por imponer cuotas de exportación que en 2015 se pronuncia contra China.

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Los kurdos entregan un yacimiento de gas sirio al ejército ruso

Campo de gas de Conoco cerca de Deir Ezzor
El miércoles viajó a Rojava el viceministro ruso de Asuntos Exteriores para entrevistarse con los dirigentes kurdos y sirios en Qamishli, Rojava. Al día siguiente de las negociaciones las FDS entregaron el campo de gas de Conoco a las tropas rusas, según el diario libanés Al-Masdar (1).

El yacimiento de gas Conoco, al que los árabes llaman Al-Tabiya, es el más importante de Siria. Su capacidad de producción es de 13 millones de metros cúbicos de gas diarios. Se encuentra muy cerca de Deir Ezzor, en la rivera oriental del Éufrates. Estuvo en poder del Califato Islámico desde 2014 y fue capturado por las FDS el pasado mes de setiembre.

Lleva el nombre de la empresa estadounidense que inició la explotación del yacimiento, que en 2005 fue cedido a la empresa pública Syrian Gas Company.

Aunque no hay pruebas concluyentes de ello, tanto la entrevista con los rusos como la entrega del yacimiento es una consecuecia evidente del repliegue de los kurdos en Irak tras la caída de Kirkuk, que está conduciendo a que tanto el PDK en Irak como el PKK/PYD en Siria, cambien la estrategia que han estado sosteniendo hasta ahora en ambos países.

Tampoco hay evidencias de que el acuerdo entre rusos y kurdos sea consecuencia de otro mayor de Rusia con Estados Unidos. Algunas fuentes especulan que hace un mes se celebró una reunión militar secreta entre los mandos militares de los ejércitos ruso y estadounidense en algún lugar de Oriente Medio que no ha sido desvelado (2).

Es posible que uno de los puntos discutidos en la reunión haya sido la entrega de las instalaciones de hidrocarburos al gobierno de Siria. El futuro del campo petrolífero de Al-Omar, mucho más importante que Conoco, que aún está en poder del Califato Islámico, pondrá de manifiesto si eso es así.

Que los kurdos hayan realizado la entrega a los rusos pone también de manifiesto que éstos se postulan como mediadores para un arreglo de futuro en Siria que, sin duda, tendrá alcance todo el Oriente Medio.

Pero quien ha plegado velas por completo es el Pentágono. El mes pasado el portavoz de la “coalición internacional”, el coronel Ryan Dillon admitía en una entrevista con Reuters que no combatían ni a Rusia ni a Siria. “No somos acaparadores de tierras”, añadió.

(1) https://www.almasdarnews.com/article/breaking-russian-troops-take-control-key-gas-field-kurdish-forces-deir-ezzor/
(2) http://www.zerohedge.com/news/2017-10-20/us-backed-syrian-kurds-transfer-key-gas-field-russians-after-secret-talks

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China arrincona a Estados Unidos en el Canal de Panamá

En junio Panamá estableció relaciones diplomáticas con China, después de romperlas con Taiwán, algo que hasta ese momento no había podido hacer por imposición de Estados Unidos. Incluso Omar Torrijos, dirigente de Panamá entre 1968 y 1981, no pudo establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, ya que Washington no se lo permitió.

Cuando la ampliación del Canal de Panamá estaba en fase de adjudicación, las empresas chinas intentaron participar activamente en las obras proyecto, pero Estados Unidos tampoco lo autorizó, quedando en manos de empresas españolas.

El gigante asiático no pierde el tiempo, mientras las relaciones del país centroamericano con Estados Unidos se resquebrajan por momentos. Ahora se dispone a construir un puerto para cruceros en Amador, en la costa panameña del Pacífico.

El Presidente panameño, Juan Carlos Varela, viajará próximamente a Pekín, donde firmará una veintena de convenios en materia comercial, turística y energética, entre otros. Algunas fuentes indican que Panamá podría incluso firmar un tratado de libre comercio con China e incoporarse a la Ruta de la Seda.

Después de los de Estados Unidos, los buques chinos son los que más frecuentan el Canal de Panamá, en uno de cuyos extremos se sitúa el puerto de Amador. Además, China es el primer proveedor de mercancías de la Zona Libre de Colón.

Las obras de remodelación del puerto costarán 165.000 millones de dólares y se prolongarán durante un año y medio. Las empresas adjudicatarias son la China Harbour Engineering Company y la belga Jan de Nul.

Mientras, China prosigue su política de aislamiento total de Taiwán, que sólo conserva lazos diplomáticos con 20 países, de los que 11 están ubicados en Latinoamérica y el Caribe, región que hasta hace poco era el “patio trasero” de Estados Unidos.

Eso se ha acabado, al menos en parte. Panamá se convertirá en el puente comercial de China en América Latina. El país centraomericano busca que las empresas chinas establezcan sus sedes regionales allá.

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La infancia robada: explotación capitalista de los niños obreros

Lars Gotsch

“Se buscan trabajadores: dos familias numerosas, especialmente con hijos que pueden trabajar, serán bienvenidas en una fábrica de hilados finos”. Con este anuncio en el “Anzeiger von Uster”, un diario de Uster en el cantón de Zurich, a 13 kilómetros de la ciudad de Zurich, el propietario de una fábrica buscaba mano de obra en la década de 1870. Entonces era normal que los niños de la familia participaran en las labores. El trabajo infantil, como tal, no se introdujo con la llegada de las fábricas, pero era una práctica ordinaria que empezó a tocar la frontera de la explotación.

La familia era vista como una comunidad en la que todos debían aportar su esfuerzo en el trabajo: la participación de los jóvenes era existencial. Tan pronto como un niño tenía la edad suficiente para echar una mano, ayudaba en la granja o en el taller. No solía realizar las tareas extenuantes de los adultos, pero hacía el trabajo que correspondía a su fuerza física. Los niños no eran considerados como fuerza laboral a jornada completa.

En el siglo XIX el concepto de los niños como mano de obra sobrevivió en esa evolución laboral de la granja a la fábrica. Fue entonces cuando comenzó la verdadera explotación: a diferencia del trabajo en casa, en la fábrica no importaba que la tarea la realizara un adulto o un menor de edad. No se requería de mucha fuerza muscular para guiar los hilos en la máquina de tejer.

Muchos de estos niños se sentaban frente a los telares y máquinas de bordar para trabajar. La mayoría de las fábricas textiles se encontraban en la parte oriental de Suiza y en el cantón de Zurich. A lo largo del río Aabach, entre Pfäffikon y el Lago Greifen, se creó una verdadera aglomeración de la industria textil y del trabajo infantil. Casi un tercio de los trabajadores de estas fábricas eran menores de 16 años.

Algunas familias poseían sus propias máquinas de tejer o bordar en casa y trabajaban así para grandes empresas textiles. Los niños también fueron utilizados para estas tareas.

No había alternativa a este destino de los hijos e hijas de una familia trabajadora en esta industria textil. Los chicos no tenían prácticamente ninguna forma de evitar ese trabajo monótono, sin poder jugar y solo pocos podían ir a la escuela.

Extracto de un ensayo escolar escrito por un niño de 12 años. Describe su vida cotidiana como hilador en la década de 1880: “Tan pronto como me levanto, como a las cinco y media, bajo al sótano para hilar, hasta las siete, y luego puedo disfrutar del desayuno. Tengo que volver a la tarea hasta que debo ir a la escuela. Cuando salgo del colegio a las once en punto, me voy a casa rápidamente y tengo que volver a roscar hasta las doce en punto. Entonces puedo comer y volver al trabajo hasta cuarto para la una. Vuelvo a la escuela para aprender algo de utilidad. Cuando terminan las clases, a las cuatro vuelvo a casa, junto con mis otros colegas. Y de nuevo al trabajo hasta que anochece. Llega la hora de la cena y después vuelvo a la hiladora hasta las diez. A veces, cuando hay mucho que hacer debo quedarme hasta las diez en el sótano, trabajando. Después, les digo buenas noches a mis padres y me voy a la cama. Así es todos los días”.

Algunos niños ya a los seis años comenzaban a enhebrar, una tarea que, entonces, llevaba mucho tiempo y requería de dedos muy finos, por lo que la realizaban, principalmente, mujeres y niños.

Cuando llegaban a la edad escolar, era normal que pasaran hasta seis horas al día en el trabajo, además de sus horas de escuela, desde muy temprano por la mañana, al mediodía y después de clases y hasta altas horas de la noche.

Toda esa cantidad de trabajo afectó naturalmente la salud de los niños. Los inspectores escolares notaron que tenían la espalda torcida, mala vista, cansancio y debilidad. En 1905, un sacerdote de Appenzell-Rodas Exteriores escribió acerca de la vida de estos pequeños, cuya sobrecarga de trabajo los llevaba a “estar cansados, somnolientos, mental y físicamente debilitados. Esto provoca que estén dispersos, distraídos y sin mostrar ningún interés”.

La explotación de los hijos era sistemática. Debido a los bajos salarios, las familias a menudo dependían de ingresos adicionales. Además, el hijo de una familia de obreros, artesanos o campesinos tenía una posición completamente diferente a lo que hoy conocemos. Para los padres, el menor seguía siendo principalmente una ayuda en las labores de la familia.

Los empresarios encontraron esto conveniente. Con este argumento económico, muchos ciudadanos liberales defendieron el trabajo infantil. Así, Victor Böhmert, un destacado economista de la época, escribió que las hiladoras “con bajos salarios tenían que hacerse ayudar, preferiblemente con trabajo infantil y de otras mujeres, debido a la competencia del extranjero”.

En 1867 el otrora diputado independiente Wilhelm Joos presentó la primera propuesta para una ley sobre el trabajo obrero a escala nacional. El hombre de Schaffhausen era conocido por su dedicación a los socialmente desfavorecidos. Esto, en una época en la que tales cuestiones provocaban desaprobación. Considerado entonces como una figura solitaria, hoy se mira como un político visionario.

Cuando Joos presentó la su iniciativa, algunos cantones ya contaban con leyes que regulaban el trabajo en las fábricas, incluido el de los niños. Sin embargo, a menudo eran demasiado laxos y sus normas resultaban divergentes.

Se requirió mucho tiempo para que la idea de Joos de cayera en tierra fértil. En 1877, Suiza tuvo su primera ley sobre las labores en las fábricas que prohibió el trabajo infantil. Esta primera ley laboral nacional fue una de las más estrictas del mundo. El ministro socialdemócrata Hans-Peter Tschudi lo calificó de “logro pionero a escala internacional”.

Con esta legislación, los niños deberían haber desaparecido de las fábricas. Sin embargo, pasó algún tiempo antes de que la nueva ley fuera respetada en toda Suiza. En el Tesino, por ejemplo, 20 años después de su entrada en vigor, los niños seguían trabajando en las fábricas.

Tomó un tiempo, pero poco a poco el trabajo infantil desapareció de las fábricas. La situación era diferente en la agricultura, donde sobrevivió hasta bien entrado el siglo XX. Las familias campesinas mantenían a muchos niños como esclavos infantiles regulares. Este capítulo oscuro de la historia suiza sólo se ha abordado desde hace algunos años.

Mientras en Suiza ya no hay trabajo infantil, diversas organizaciones denuncian casos de empresas helvéticas que, según alegan, se habrían beneficiado de la mano de obra infantil en el extranjero. Un ejemplo es el del grupo cementero Lafarge-Holcim, acusado de comprar materias primas en África oriental, en cuya extracción estaban implicados menores de edad.

Para que las empresas suizas hagan frente a sus responsabilidades, un comité compuesto por representantes de diversos sectores sociales lanzó la Iniciativa Multinacionales Responsables. Su propósito es establecer reglas para que las empresas actúen en el extranjero en conformidad con la legislación suiza. Una exigencia que provoca controversia: si fuera aceptada esta iniciativa por la ciudadanía helvética, sería un duro golpe para Suiza, sede de un amplio conglomerado de transnacionales, según indican representantes empresariales.

http://www.swissinfo.ch/spa/trabajo-infantil-_infancia-robada-de–ni%C3%B1os-obreros-/43600478

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La CIA utiliza sillas eléctricas para torturar a los detenidos

El año pasado dos detenidos en una cárcel clandestina de la CIA en Afganistán revelaron por primera vez, un método de tortura de la CIA: la improvisada silla eléctrica.

En declaraciones a HRW (Observatorio de Derechos Humanos) el año pasado (*), Ridha al-Najjar, de 51 años, y Lufti al-Arabi al-Gharisi, de 52 años, describieron un dispositivo de metal con clips que sujetaban los dedos y un casco conectado a los cables.

“Vi una caja eléctrica… la silla. Ellos [espías de la CIA] decían que te torturaremos aquí con electricidad”, indicó Al-Gharisi, al recordar el tiempo que pasó detenido en la prisión de la Base aérea de Bagram, en las afueras de Kabul, capital afgana, conocida como “Salt Pilt”.

Al-Gharisi añadió que los agentes de la CIA de Estados Unidos le obligaban a sentarse en la silla y conectaban los cables, aunque él nunca sufrió prácticamente, un choque eléctrico.

Entre las torturas que sobrevivieron Al-Najjar y Al-Gharisi se destaca la bañera (waterboarding) y estar atado a un palo mientras que su rostro estaba sumergido en una bañera.

Ambos, de nacionalidad tunecina, fueron excarcelados el año pasado, sin embargo, nunca fueron indemnizados por sufrir 13 años de detención y tortura sin cargos ni juicios.

Es la primera vez que los detenidos hablan de tiempo que la CIA los mantuvo detenidos. El uso de sillas eléctricas no aparece en el informe que publicó el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos en diciembre de 2014, que incluyó los brutales métodos de la CIA tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que habían sido autorizados por el gobierno de Bush (2001-2009) y del entonces vicepresidente Dick Cheney.


(*) https://www.hrw.org/news/2016/10/03/interview-new-cia-torture-claims
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La policía alemana provoca a los yihadistas para que cometan atentados

A través de uno de sus muchos confidentes infiltrados, la policía alemana provoca a los yihadistas para que cometan atentados, entre ellos el camión que arrolló en Berlín a los peatones el 19 de diciembre, durante las pasadas fiestas de Navidad.

Hasta ahora a la policía alemana la acusaban de haber cometido “fallos de seguridad” que facilitaron la comisión de atentados, pero no hay tales fallos; ha quedado claro que es la policía quien los provoca a través de los infiltrados que mantiene en las filas yihadistas.

La policía del Estado de Renania del Norte – Westfalia (oeste) no ha querido comentar las informaciones de la cadena pública de televisión ARD, pero ha procedido como es costumbre en estos casos: ha abierto una investigación interna para tapar el asunto.

El atentado de Navidad en Berlín causó 12 muertos y fue reivindicado por el Califato Islámico. Según la cadena pública de televisión ARD fue un infiltrado que tenía la policía entre los yihadistas quien lo provocó “persistentemente”, ya que los yihadistas alemanes lo que querían era marchar hacia Siria a combatir, pero no cometer atentados en Alemania.

El infiltrado policial tenía “vínculos muy estrechos” con el autor material del atentado, el tunecino Anis Amri que condujo el camión. Además fue quien le llevó a Berlín y luego le buscó un sitio donde pudiera vivir.

Aunque el dirigente de la célula yihadista era el predicador irakí Abou Walaa, dirigente del Califato Islámico en Alemania, en realidad del sumario instruido durante este último año se desprende que el verdadero instigador del atentado fue el infiltrado de la policía.

En un informe de Bruno Jost incorporado al sumario el 12 de octubre también queda muy claro que la policía pudo detener al tunecino Amri meses antes de que cometiera el atentado, lo cual tampoco es un “error” sino una puerta que la policía siempre deja abierta para que los yihadistas cometan sus crímenes.

El informe de Jost analiza pormenorizadamente esos “errores” de la policía y la fiscalía berlinesas, a quienes considera como totalmente incapaces de asegurar la vigilancia de los yihadistas capaces de cometer atentados en Alemania.

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¿Como es posible que un atentado en el que asesinan a 315 personas pase desapercibido?

La respuesta es bien simple: porque se comete en Somalia, África, un continente en el que puede ocurrir cualquier cosa sin a nadie le importe un comino. “Yo soy Charlie Hebdo” pero no soy ni seré nunca África. Jamás derramaré una lágrima por el Continente Negro. Mi ayuntamiento nunca decretará un minuto de silencio, ni ondearán las banderas a media asta. Ya puede ocurrir cualquier cosa porque la noticia no llegará a ningún noticiario. Por eso casi todos tendríamos problemas en situar en el mapa dónde se encuentra exactamente Somalia.

El lector de un periódico comenta lo siguiente: “¿Son más importantes las elecciones austriacas que la muerte de 300 personas en un atentado? El pasado domingo estuve viendo los telediarios nocturnos de diferentes cadenas de televisión. Solamente Antena 3 anunció en portada y como cuarta noticia el atentado con un camión bomba que había ocurrido en la capital de Somalia, Mogadiscio, con 300 muertos y al menos 350 heridos. Con un solo herido por atentado en cualquier país europeo inmediatamente se corta la emisión de las televisiones; sin embargo, 300 muertos en Somalia no son noticia”.

El 14 de octubre, delante de un hotel, un camión cargado de explosivos reventó en Mogadiscio, la capital de Somalia, matando a 315 personas e hiriendo a más de 400. Las imágenes de las decenas de cádaveres de niños son horripilantes, pero nos hemos ahorrado problemas de conciencia -si es que tenemos tal cosa- con su contemplación.

Dos horas después de la primera explosión se produjo una segunda en un mercado popular del barrio de Medina. El Presidente de la República, Farmajo, ordenó un duelo nacional de tres días.

Tranquilizamos nuestra conciencia creyendo que somos el Eje del Bien y cuando no es así nos tranquilizamos de otra manera: es posible que no seamos exactamente el Eje del Bien, pero no somos tan malos como otros; somos “el mal menor”. Sin embargo, es discutible que la pérdida absoluta de conciencia y de moral se pueda considerar como algo “menor”.

La moral y la conciencia son como los precios, cuestión de más o menos, cuantitativas. Por eso un titular perdíó un cero, convirtiendo las centenas en decenas: “Al menos 20 muertos en atentado en Mogadiscio” (*). Es completamente lógico que un atentado en el que “sólo” mueren 20 personas no suscite ningún interés. En una sociedad capitalista no hay derecho a la información. Los periódicos son empresas que compran y venden mercancías de un tipo especial, noticias, que también tienen su precio.

(*) http://www.telemetro.com/internacionales/muertos-atentado-Mogadiscio_3_1072122788.html

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Las tropas del Pentágono que operan en África utilizan la base de Morón de la Frontera

El cinco años el número de fuerzas de operaciones especiales del Pentágono en África se ha triplicado. De 450 en 2012 ha pasado a ser de 1.300 efectivos. Después de Oriente Medio, donde hay 5.000 mercenarios, es el segundo despliegue más importante de tropas estadounidenes en el mundo.

El contingente africano opera desde la base militar de Morón de la Frontera, en Sevilla, y se dividen en pequeñas unidades de 12 hombres que dirigen sobre el terreno unidades locales más numerosas, de unas 300 unidades, durante 60 ó 90 días. Oficialmente realizan tareas lamadas TAA (entrenar, asonsejar, asistir), pero en realidad combaten y dirigen combates.

Cada día se despliegan en una veintena de países en los escenarios del Sahel, la franja de territorio al sur del desierto del Sáhara que se extiende desde el Océano Atlantico hasta el Cuerno de África. Su jefe es el general Thomas Waldhauser, que dirige los comandos desde Tampa, Florida: el SOCOM.

Aunque no concretan los países en los que operan, pero se trata especialmente de Chad, Congo, Etiopía, Somalia, Uganda, Surán, Ruanda y Kenia. También se sabe que operan en Níger, donde el 4 de octubre fallecieron cuatro de ellos en una emboscada mortal, cuando el TAA quedó al descubierto: falta el verbo “combatir”.

No fue el primer caso. En mayo murió otro “consejero” en Somalia de un disparo en un ataque dirigido contra los yihadistas locales.

En África Estados Unidos sólo dispone de la base Lemmonier, en Djibuti, insuficiente para albergar a las unidades de élite del ejército de Tierra (“boinas verdes”), de la Marina (Navy Seals), Marines y el Ejército del Aire. Utilizan la de Morón de la Frontera como una prolongación de su logística africana.

A su despliegue se añaden pequeñas instalaciones permanentes en varios países africanos, si los gobiernos respectivos así lo solicitan. En época de crisis capitalista y restricciones presupuestarias, las guerras modernas tienen que ser baratas y es ahí donde los cuerpos de operaciones especiales desempeñan un papel fundamental porque son pocos, utilizan tropas locales y subcontratan el resto.

El jueves el general Jim Mattis, secretario de Defensa, intentó explicar la emboscada de Níger con vaguedades tales como que sus soldados estaban allá para ayudar a los pueblos a defenderse por sí mismos del yihadismo. Estados Unidos apoya la Operación Barjan que lleva a cabo Francia en cinco países de la región del Sahel: Mauritania, Mali, Chad, Níger y Burkina Fasso. No obstante, son las tropas francesas las que entran en combate con los yihadistas. Ellos se limitan al apoyo aéreo y a la obtención de información.

Otra vez, el yihadismo es el gran pretexto y si es necesario llevar tropas a un país que no padece esa lacra, lo primero que hay que hacer es crearla.