Algunos ‘botines’ de muestra

Nicolás Bianchi

O «botones» de muestra de este gran bienhechor de la humanidad, el recién fallecido banquero Emilio Botín a quien rinde pleitesía los lamebotas de rigor tratando de confundir a este tiburón de las finanzas con un altruista benefactor de los desfavorecidos.

Fue el Banco de España quien «fabricó» el agujero de Banesto, tremendo agujero de 605.000 millones de pesetas, que nunca existió. El beneficiario: Emilio Botín y el Banco Santander que repartió unas generosas coimas entre altísimas autoridades. Fue este su gran salto adelante, la compra del Banesto de Mario Conde intervenido por el gobierno de Felipe González en 1993. El segundo gran golpe fue la fusión de BS con BCH (Central Hispano). La familia Botín al completo fue pillada con 2.000 millones de euros (no de pesetas, que serían unos 332.000 millones de pesetas) ocultos en Suiza en el banco HSBC. Todavía estaría oculto si no fuera por el informático del banco Hervé Falciani que entregó a la Hacienda francesa un CD con millonarias cuentas en HSBC. Ni tan siquiera los citan a declarar y se les exonera del delito fiscal cayéndole, por el contrario, al empleado del banco un marrón de no te menees pensando, quizá, «que todos somos iguales ante la ley», como dicen las postales navideñas.

Del posible banquillo lo sacó -a Botín- María Teresa Fernández de la Vega (entonces secretaria de Estado de Justicia antes de ser ministra del PSOE con Zapatero y vicepresidenta esta experta en comprarse «trapos» e ir a la peluquería) a costa de alumbrar una tal «doctrina Botín», paradigma de justicia, es un decir, a la carta para el poderoso. Zapatero, el presidente, le permitió a Botín regularizar los 2.000 millones de Suiza sin que cupiera investigación adicional, que no se trata de incomodar, no vayamos a joderla, no seamos pardillos, al banquero que condona los créditos que nos concede -a los partidos- y que nunca devolvemos. Los 2.000 millones de euros que los hermanos Emilio y Jaime (este pasa por ser el «culto») Botín habían «olvidado» tener en Suiza sin declarar a Hacienda, producto también de una herencia paterna como el episodio, calcado, igualico, igualico, que estos días aflige al ex-presidente catalán de la Generalitat Jordi Pujol (de la que su hermana dice no saber nada y menos su cuñado estafado por él, por Pujol, ya en Banca Catalana), pero que, en este caso, el gobierno Zapatero, con Elena Salgado como ministra de Hacienda, permitió regularizar mediante el pago de 200 millones al Fisco, y a otra cosa, mariposa.

Suiza era el refugio de la fortuna de los Botín. El presidente del primer banco del país, que le dicen, y su familia, han defraudado a Hacienda, que somos todos, que también le dicen, durante muchos años, 34, eso dicen, al esconder 2. 000 millones de euros en un banco suizo. Nadie, ni dirigentes políticos ni tertulianos ganapanes, han dicho nada. Mutismo absoluto.

Y es que Botín iba a ver al Presidente de Gobierno de turno cuando se le antojaba para hablar «de los intereses nacionales».

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