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Día: 28 de noviembre de 2025 (página 1 de 1)

Un crimen sionista: el hundimiento del transatlántico Patria

El 25 de noviembre de 1940 el transatlántico Patria se hundió en el puerto de Haifa después de que un explosivo de la Haganá, la organización terrorista sionista, rompiera su casco, asesinando a más de 260 personas, en su mayoría judíos que huían del III Reich.

Los británicos habían convertido el barco en una prisión prisión. Casi 1.900 refugiados judíos fueron embarcados a la fuerza. El gobierno de Londres planeaba deportarlos a Mauricio y Trinidad y Tobago. El barco estaba abarrotado, en malas condiciones y no era apto para semejante viaje.

Los dirigentes sionistas se opusieron al desembarco porque no cumplía con sus objetivos demográficos. Querían colonos jóvenes, aptos para el servicio militar. Los refugiados del Patria no encajaban en el perfil.

Decidieron sabotear el barco para evitar el desembarco y colocaron una carga explosiva a bordo. La explosión rompió el casco y el barco se hundió en dieciséis minutos, arrastrando a cientos de refugiados al fondo antes de que los botes salvavidas pudieran rescatarlos. Una investigación británica confirmó posteriormente que la bomba había sido colocada por la Haganá sionista.

Los primeros en intentar salvar a los refugiados de ahogarse fueron los palestinos. La explosión se produjo cerca de la orilla, y los testigos oyeron que el casco se partía y lo vieron zozobrar casi al instante. Pescadores palestinos se dirigieron al lugar antes de que los británicos pudieran reaccionar. Sacaron a los supervivientes del agua por sus propios medios. Los subieron a sus botes y, sin perder un segundo, partieron de nuevo para rescatar a los demás supervivientes. Los registros de rescate del Mandato Británico indican que los barcos palestinos realizaron numerosos viajes de ida y vuelta entre el naufragio y la orilla.

En tierra, estibadores palestinos transportaron a los supervivientes a donde pudieran recibir atención médica. Les dieron mantas, agua… todo lo que tenían. Las tropas británicas finalmente tomaron el control, pero los minutos cruciales que salvaron vidas fueron obra de civiles palestinos que actuaron espontáneamente.

A los supervivientes del Patria solo se les permitió permanecer en Palestina porque su barco se había hundido.

La Wikipedia manipula la historia para lavar la cara al sionismo

La página de Wikipedia dedicada al hundimiento Patria ilustra la estrategia de los editores para reescribir la historia, hasta que la culpa se desvanece, el papel de los palestinos se oscurece y la violencia se presenta como un mero accidente.

Primero, el lenguaje. Los palestinos son reducidos a “barcos árabes”, una vaga categoría utilizada para ocultar su identidad y sus acciones. Se convierten en parte del escenario. La Haganá, los sionistas que colocaron la bomba, recibe nombres, rangos, relatos y párrafos enteros. Se enfatiza la identidad de los perpetradores. Los rescatadores, en cambio, son olvidados.

La Wikipedia se basa casi exclusivamente en fuentes sionistas. Reitera la afirmación de la Haganá de que “juzgaron mal” la explosión, como si se tratara de una evaluación neutral. También se hace eco de su posterior intento de atribuir el hundimiento al “mal estado” del buque, un argumento tomado directamente de una investigación interna de la Haganá que busca minimizar su responsabilidad. El propósito es restar importancia a un bombardeo deliberado presentándolo como un accidente técnico.

Sin embargo, en aquel momento la investigación británica confirmó el atentado terrorista. El barco se hundió porque una bomba de la Haganá perforó su casco.

La estructura del artículo de la Wikipedia es reveladora. Dedica largos párrafos a la política de emigración nazi, los debates dentro de la Agencia Judía y las disputas internas sionistas. Contiene solo una alusión muy vaga a los palestinos. Se trata de una ideología disfrazada de supuesta imparcialidad. El artículo lo menciona todo excepto la identidad de quienes realmente salvaron vidas.

Los judíos “fueron rescatados por barcos británicos y árabes”, una voz pasiva que sugiere distancia. Los de la Haganá no son terroristas, ni colocan bombas. Sólo quieren “impedir que el barco salga del puerto”. La bomba “explota demasiado pronto y con demasiada fuerza”.

La Wikipedia tampoco menciona que los pescadores palestinos fueron los primeros en llegar al barco. No se reconoce la contribución de los estibadores palestinos que cuidaron a los judíos supervivientes, dándoles agua y cubriéndolos con mantas durante esos primeros minutos cruciales.

La violencia británica también se pasa por alto. Los refugiados fueron encarcelados, obligados a subir a un barco y destinados a ser deportados a Mauricio y Trinidad y Tobago. La Wikipedia presenta los hechos como un mero trámite administrativo, cuando en realidad fueron un acto de represión. Los supervivientes del naufragio fueron internados por los británicos en el campo de concentración Atlit, cerca de Haifa.

Finalmente, no se menciona la parte más contundente de la historia. A los supervivientes del Patria solo se les permitió permanecer en Palestina porque su barco se hundió. Wikipedia omite esta información porque revela tanto la crueldad británica como la estrategia sionista.

Así es como los imperialismo se protegen a sí mismos. Borran y transforman discretamente el rescate palestino en una nota a pie de página.

Robin Qureshi https://substack.com/@robinaqureshi

El plan del ejército alemán para la guerra con Rusia

Las guerras ya no se basan en el “factor sorpresa”. El Wall Street Journal publica el plan del ejército alemán para la guerra con Rusia (*), que lleva el nombre de Oplan Deu (Operationsplan Deutschland, Plan de Operaciones de Alemania).

No ocultan nada. El documento tiene 1.200 páginas y se ha elaborado en el cuartel Julius Leber, una instalación militar ubicada en Berlín.

“Hace unos dos años y medio, doce altos oficiales alemanes se reunieron en un complejo militar triangular en Berlín para elaborar un plan secreto en caso de guerra con Rusia. Ahora, se apresuran a implementarlo”, asegura el periódico estadounidense.

“El plan detalla el transporte de hasta 800.000 soldados alemanas, estadounidenses y de otros países de la OTAN hacia el este, al frente”. Concreta los puertos, ríos, ferrocarriles y carreteras que utilizarán, así como los mecanismos para su reabastecimiento y protección durante el trayecto.

Hasta la fecha es la manifestación más clara de lo que sus autores denominan un enfoque bélico integral. “La difuminación de las fronteras entre las esferas civil y militar marca un retorno a la mentalidad de la Guerra Fría, pero actualizada para tener en cuenta las nuevas amenazas y obstáculos —desde la deteriorada infraestructura alemana hasta una legislación inadecuada y un ejército más reducido— que no existían en aquel momento”, señala el diario.

“Las autoridades alemanas han afirmado que esperan que Rusia esté lista para atacar a la OTAN en 2029. Sin embargo, una serie de incidentes de espionaje, sabotajes e incursiones en el espacio aéreo europeo —muchos de los cuales las agencias de inteligencia occidentales atribuyen a Moscú— sugieren que podría estar preparándose para un ataque antes”, afirma la publicación.

Los militares alemanes también creen que “un posible alto el fuego en Ucrania, que Estados Unidos está intentando negociar esta semana, podría dar a Rusia el tiempo y los recursos necesarios para preparar acciones contra los miembros de la OTAN en Europa”. Sin embargo, si los aliados de Ucrania logran fortalecer la resistencia de Europa, calculan que no solo garantizará la victoria, sino que también reducirá la probabilidad de una guerra.

“El objetivo es prevenir la guerra dejando claro a nuestros enemigos que si nos atacan, no tendrán éxito”, declaró un alto oficial militar y uno de los principales autores del plan.

“En caso de guerra con Rusia, Alemania ya no será un estado de primera línea, sino una base de retaguardia. Además del deterioro de la infraestructura, tendrá que enfrentarse a una reducción de las fuerzas militares y a nuevas amenazas como los drones”, concluye el Wall Street Journal.

(*) https://www.wsj.com/world/europe/germany-russia-war-nato-secret-plan-8ce43a8d

La Agencia Espacial Europea se suma a la ‘guerra de las galaxias’

La Agencia Espacial Europea (ESA) es el típìco organismo que periódicamente tiene que recorrerse cada una de las oficinas de Bruselas para que le financien sus presupuestos. Nunca le dan todo lo que pide… hasta este año. Las razones son obvias: el espacio es un teatro de guerra y los 23 estados miembros se han rascado los bolsillos.

El organismo celebra su 50 cumpleaños y quería 22.000 millones de euros para el programa de tres años de 2026 a 2028 y le han entregado más de lo que pedía: 22.100 millones, algo nunca se ha visto en la historia de esta institución.

Es fácil de entender: Ucrania no sería nada sin sus padrinos. Depende de la inteligencia espacial estadounidense y lo mismo ocurriría con Europa si se embarcara en una aventura militar para la que carece de la preparación adecuada.

La ESA podrá continuar impulsando la tecnología de los satélites de observación, que a cada momento toman el pulso de este planeta, apoyando las lanzaderas, especialmente la Ariane 6, y la modernización de la base de Kourou.

Las telecomunicaciones seguras Iris2 de órbita baja también dependen de la ESA, que se embarcará en la preparación de la cuarta constelación más grande de la Unión Europea. Es un servicio de inteligencia óptica militar, al que llaman “Servicio Europeo de Resiliencia”, que cumple la función de unir los satélites de observación ya existentes en una nube común y añadir varios cientos más para tener un flujo de imágenes de la superficie terrestre.

Tres países europeos desembolsan más de la mitad del presupuesto de la ESA: Alemania (5.100 millones de euros), Francia (3.700 millones) e Italia (3.500 millones). España va en cuarto lugar y duplica su participación hasta llegar a los 1.800 millones, mientras Reino Unido rebaja la suya de 1.900 a 1.700 millones.

Canadá es el país no europeo que más aumenta sus aportaciones: un 400 por cien, hasta llegar a los 500 millones de euros.

Pero la suma de las contribuciones no es suficiente para cumplir con una estrategia europea, que aún está por definir, es decir, que los socios están poniendo mucho dinero, pero aún no saben en qué lo van a gastar exactamente.

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