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Mes: mayo 2025 (página 7 de 11)

Denuncian ante los tribunales la venta clandestina de armas británicas a Israel

El colectivo Al Haq de solidaridad con Palestina ha emprendido acciones legales contra el gobierno británico por la exportación de piezas de aviones de combate al ejército israelí, acusando a Reino Unido de incumplir su obligación de prevenir el genocidio.

La querella está dirigida contra el Departamento de Comercio británico, al que acusan de suministrar a Israel piezas esenciales para los F-35 utilizados en los mortíferos ataques israelíes en la Franja de Gaza.

El inicio del examen judicial del caso está previsto para esta mañana.

El gobierno británico aduce que hay una razón válida para no excluir los componentes del F-35 de las licencias de exportación, enfatizando que suspender estas exportaciones tendría un impacto negativo en la seguridad internacional, incluida la OTAN.

En septiembre, el gobierno laborista suspendió 29 licencias de exportación de armas para uso ofensivo en Gaza, dejando otras 200 licencias en vigor. También se concedió una excepción para el equipo relacionado con el programa F-35, citando imperativos de seguridad nacional.

Según The Guardian, un estudio de datos comerciales muestra que las empresas británicas han exportado municiones y otros equipos desde la suspensión de las licencias clave. Desde octubre de 2023 se han realizado catorce entregas de artículos militares desde Reino Unido a Israel, incluidas 13 por aire al aeropuerto Ben Gurion y una sola entrega por mar con 160.000 artículos al puerto de Haifa.

Desde septiembre del año pasado se han exportado 8.630 artículos bajo la categoría “bombas, granadas, torpedos, minas, misiles y municiones de guerra”.

Además de las armas, desde septiembre se han realizado cuatro entregas con 146 artículos, bajo el capítulo aduanero que designa “tanques y otros vehículos blindados de combate motorizados, armados o no, y sus componentes”. La mayoría de las entregas, con un valor total de poco más de 500.000 libras esterlinas, tuvieron lugar después de que se suspendieran las licencias en septiembre, reconoce The Guardian.

El dirigente laborista John McDonnell ha pedido una investigación exhaustiva. Acusa al ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, de haber engañado al Parlamento en septiembre, al decir que la mayoría de los suministros británicos a Israel eran “de naturaleza defensiva”.

El gobierno ha mantenido en secreto sus envíos de armas a Israel. “Debe finalmente aclarar estos acontecimientos extremadamente preocupantes y suspender todas las exportaciones de armas a Israel para que no se utilicen armas de fabricación británica en los aterradores nuevos planes de Netanyahu de anexionarse la Franja de Gaza y llevar a cabo una limpieza étnica del territorio”, declaró McDonnell.

De la carrera espacial a la industria espacial

El acceso al espacio ha sufrido una profunda transformación en los últimos años, a medida que se han desarrollado las fuerzas productivas y la técnica aerospacial. Ha aparecido una nueva industria, con nuevas empresas y nuevos mercados. Se trata de un sector económico emergente, estrechamente ligado a los ejércitos porque la posibilidad de desplegar infraestructura en el espacio es una cuestión estratégica para muchos países y empresas.

La nueva carrera espacial es dual, tanto militar como civil, con un intercambio de tecnologías y recursos entre ambas esferas. Junto a la militarización forzada del espacio se está desarrollando una intensa competencia económica, tanto en la puesta en órbita de los satélites como en su lanzamiento. Se necesitan muchos más satélites y, en consecuencia, más lanzaderas.

Con el cambio de siglo, el espacio se ha convertido en un mercado en el que compiten Estados y empresas. El peso del sector aerospacial en la economía mundial se ha decuplicado. Sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la cartografía y las ayudas a la navegación, así como la observación meteorológica y el seguimiento de desastres naturales, dependen de los satélites. Estos últimos desempeñan cada vez más funciones y de forma cada vez más precisa.

Los satélites son cada vez más necesarios. Un número cada vez mayor de Estados buscan adquirir sus propios satélites, mientras que los que ya los tienen continúan poniendo en órbita otros nuevos y mejores. Detrás de esta carrera, Estados y empresas privadas libran una feroz competencia para obtener pedidos de lanzamiento y puesta en órbita de satélites.

Los lanzamientos de satélites han dejado de ser ocasionales. Las empresas tratan de mantener en el espacio constelaciones de satélites, lo que exige, a su vez, lanzamientos a ritmos acelerados y cada vez más baratos porque una de las funciones que cumplen es la conexión a internet. La pretensión es interconectarlo todo y, por lo tanto, que internet alcance a los lugares más remotos del planeta.

El mercado espacial creció de 423.800 millones de dólares en 2019 a 447.000 millones en 2023 y alcanzará el billón en 2030.

Las nuevas potencias espaciales

Los estadounidenses, rusos y europeos son los dominadores tradicionales de la carrera espacial, que los dos primeros se iniciaron en la posguerra. Pero hoy están surgiendo nuevas potencias espaciales, entre las que destaca China, para no depender de los satélites de terceros países.

El programa espacial chino recibió un nuevo impulso en la década de los noventa. El intento de enviar astronautas al espacio, se llamó Shenzhou y en 2003 logró su objetivo. Desde entonces han enviado un total de 17 y el programa Shenzhou ha evolucionado con el tiempo, incluyendo misiones que han realizado caminatas espaciales y han contribuido a la construcción de la estación espacial Tiangong.

Sólo tres naciones han logrado hasta ahora esta hazaña. China también fue la primera en aterrizar una sonda de exploración en el otro lado de la Luna y ha lanzado su propio competidor del GPS americano: el sistema Beidou.

Es el país que más satélites pone en órbita. En 2023 realizó 67 lanzamientos, por delante de cualquier otro. Por ejemplo, en su conjunto los países europeos sólo lanzan 6 satélites y Rusia 19. Gracias a ello, China está alcanzando rápidamente la paridad con Estados Unidos en el mercado de las telecomunicaciones, en particular el 5G.

Detrás de China avanza el programa espacial indio. Con ayuda de la URSS, en 1975 lanzó su primer satélite y luego desarrolló sus propias lanzaderas, que le permiten colocar numerosos satélites de comunicaciones en órbita. Eso le ha permitido crear el equivalente local del GPS.

Pero la India mira más allá, con un primer vuelo tripulado al espacio el año que viene.

‘New Space’ está cambiando las reglas del juego

“New Space” es el nombre que recibe el complejo formado por empresas privadas estadounidenses que diseñan y utilizan sus propias lanzaderas y pueden operar flotas de satélites. La empresa más conocida es SpaceX, creada en 2002 por Elon Musk.

Esta empresa controla toda la cadena de valor: fabrica sus satélites y luego los pone en órbita utilizando sus propias lanzaderas. Actualmente se encuentra desplegando la red de satélites Starlink, siendo la primera del mundo por el número de lanzamientos con 134 el año pasado y 180 previstos para éste.

Para ello SpaceX tiene cohetes parcialmente reutilizables, que reducen los costes, lo que le ha convertido en un socio de la NASA. Los cohetes transportan carga a la estación internacional así como pasajeros. El ejército estadounidense también confía en él, ya que pone en órbita algunos satélites militares.

Por eso tanto Musk como su empresa tienen un importante apoyo público, ya que muchos de los lanzamientos se realizan para el Estado. Al cobrar más a estas instituciones, SpaceX ofrece precios competitivos en el mercado internacional, lo que atrae a algunas empresas, incluidas las europeas, como Hispasat. El satélite Amazonas Nexus, del que ya hemos hablado, lo llevó a cabo SpaceX en 2023.

En el sector de las lanzaderas, SpaceX compite con Virgin Orbit, que se dedica a los lanzamiento aéreos: en lugar de lanzar cohetes desde el suelo, Virgin Orbit utiliza un avión modificado llamado “Cosmic Girl” para llevar su cohete LauncherOne a altitudes más elevadas. Una vez en el aire, el cohete se libera y se enciende para llevar a los satélites a la órbita prevista.

Virgin Orbit se fundó en 2017. Es una filial del holding Virgin, conocido por la línea aérea del mismo nombre, propiedad de Richard Branson.

En 2000 Jeff Bezos creó Blue Origin, que empezó a realizar sus primeros lanzamientos en 2015 con la pretensión de pasear turistas por el espacio.

Google podría verse involucrado en los juicios por el genocidio que Israel está cometiendo en Gaza

La responsabilidad por crímenes de guerra es más ambigua cuanto más se aleja del acto de matar. Google no suministra armas a los matarifes de Gaza, pero ofrece servicios informáticos que les permiten hacerlo, siendo su función última el uso letal de esas armas. Según el derecho internacional, sólo los países, no las empresas, tienen obligaciones en materia de crímenes de guerra.

No obstante, si el Proyecto Nimbus se vinculara directamente con un crimen de guerra u otro crimen contra la humanidad, los cabecillas de Google se podrían enfrentar a responsabilidades criminales bajo el derecho internacional, a través de un organismo como el Tribunal Penal Internacional, que tiene jurisdicción tanto en Cisjordania como en Gaza.

Un dictamen de octubre del año pasado emitido por el Tribunal Internacional de Justicia, que arbitra disputas entre estados miembros de la ONU, instó a los países a “tomar todas las medidas razonables” para impedir que las empresas hagan cualquier cosa que pueda contribuir a la ocupación ilegal de Cisjordania. Si bien no son vinculantes, los dictámenes consultivos del Tribunal Internacional de Justicia tienen una enorme autoridad jurídica.

Establecer la responsabilidad criminal de Google en relación con la ocupación de Cisjordania o las matanzas en curso en Gaza implica un cálculo jurídico complejo, que depende de su grado de conocimiento sobre la manera en que se usan sus servicios, la previsibilidad de los crímenes facilitados por esos servicios y la manera en que contribuyen a la perpetración de los crímenes.

Antes de firmar su lucrativo contrato Nimbus con Israel, Google sabía que no podía controlar lo que sus fuerzas armadas harían con la tecnología de computación en la nube. El gigante tecnológico comprendió el riesgo de proporcionar herramientas de aprendizaje automático y de nube de última generación a un país acusado de crímenes de guerra desde siempre.

Google no sólo no puede supervisar ni impedir que Israel utilice sus aplicaciones para asesinar a los palestinos, sino que el contrato le obliga a bloquear las investigaciones criminales de otros países sobre el uso de su tecnología por parte de Israel. Además, la tecnología requería una colaboración estrecha con el aparato de seguridad israelí (incluidos ejercicios conjuntos e intercambio de inteligencia), algo sin precedentes en los acuerdos de Google con otros países.

Un consultor externo contratado por Google para evaluar el acuerdo recomendó que la empresa retuviera herramientas de aprendizaje automático e inteligencia artificial de Israel debido a los factores de riesgo.

El conocimiento de Google sobre los riesgos supone una responsabilidad criminal para la empresa por crímenes de guerra. La cuestión de la culpabilidad, raramente discutida, ha crecido en importancia a medida que Israel entra en el tercer año de lo que ha sido ampliamente reconocido como un genocidio, con los accionistas presionando a la empresa para que analice si su tecnología contribuye a los crímenes de guerra en Gaza.

El New York Times fue el primero en informar sobre partes del documento interno, pero la incapacidad reconocida por Google para supervisar el uso que hace Israel de sus herramientas no había sido revelada previamente.

En enero de 2021, apenas tres meses antes de que Google ganara el contrato Nimbus junto con Amazon, los directivos de computación en la nube de la empresa se enfrentaron a un dilema.

El contrato del Proyecto Nimbus (en aquel entonces llamado “Selenite” en Google) es una jugosa fuente de ingresos. Un centro de datos en la nube a medida para Israel, sujeto a la soberanía y la ley israelíes, le reporta a Google 3.300 millones de dólares entre 2023 y 2027, no solo vendiendo al ejército de Israel, sino también a su sector financiero y a empresas como la farmacéutica Teva.

Pero Google reconoce que los servicios en la nube “podrían usarse o vincularse con las violaciones de derechos humanos, incluida la actividad israelí en Cisjordania”, lo que resultaría en un “daño a la reputación”, advirtió la empresa.

En un informe, Google reconoció la necesidad de mitigar los riesgos para la imagen pública de Google. Pero también deja claro que existe un obstáculo profundo para cualquier intento de supervisión: el contrato del Proyecto Nimbus está redactado de tal manera que Google se vería en gran medida privado de información sobre lo que exactamente estaba haciendo su cliente y, si alguna vez saliera a la luz algún abuso, se le impediría hacer algo al respecto.

A Google sólo se le daría “una visibilidad muy limitada” sobre la manera en que se utilizan sus aplicaciones. A la empresa “no se le permitió restringir los tipos de servicios e información que el gobierno (incluido el Ministerio de Defensa y la Agencia de Seguridad de Israel) decide migrar” a la nube.

Los intentos de impedir que los militares o el espionaje israelí utilicen Google Cloud de forma que perjudiquen a Google “pueden verse limitados por los términos de la licitación, ya que los clientes tienen derecho a utilizar los servicios por cualquier motivo excepto la violación de la ley aplicable al cliente”, dice el documento. Una sección posterior del informe señala que el Proyecto Nimbus estaría bajo la jurisdicción de Israel que, al igual que Estados Unidos, no forma parte del Estatuto de Roma y no reconoce al Tribunal Penal Internacional.

Si el Proyecto Nimbus cae bajo escrutinio legal fuera de Israel, Google debe “rechazar, apelar y resistir las solicitudes de acceso de gobiernos extranjeros”. Google señaló que eso podría poner a la empresa en desacuerdo con gobiernos extranjeros si intentan investigar el Proyecto Nimbus. El contrato requiere que Google “implemente procesos estrictos y personalizados para proteger datos confidenciales del gobierno”, según un informe interno posterior, que fue redactado después de que la empresa ganara su licitación. Esta obligación se mantendría incluso si implicara violar la ley: “Google no debe responder a las solicitudes de divulgación de información de las autoridades policiales sin consultar y, en algunos casos, aprobar por parte de las autoridades israelíes, lo que podría hacer que infrinjamos el ordenamiento jurídico internacional”.

Además de su trabajo para el ejército israelí, Google, a través del Proyecto Nimbus, vende servicios en la nube a Israel Aerospace Industries, el fabricante de armas estatal cuyas municiones han devastado Gaza. Otro cliente confirmado del Proyecto Nimbus es la Autoridad de Tierras de Israel, una institución pública que, entre otras responsabilidades, distribuye parcelas de tierra en Cisjordania ocupada y anexionada ilegalmente.

Rheinmetall se frota las manos gracias al rearme europeo

Piezas, municiones, proyectiles, vehículos militares… El holding alemán Rheinmetall se diversifica y apunta más alto, anunciando la creación de una empresa conjunta para construir satélites militares.

Después de los tanques y los proyectiles, Rheinmetall apunta al firmamento. El fabricante de equipos alemán ha firmado un memorando de entendimiento con el fabricante finlandés Iceye para establecer una empresa conjunta para la producción de satélites de observación militar. La empresa, denominada Rheinmetall Iceye Space Solution, será propiedad en un 60 por cien de Rheinmetall y en un 40 por cien de Iceye.

Para llevar a cabo este proyecto, el fabricante alemán reconvertirá parte de su fábrica de Neuss, cerca de Düsseldorf, que hasta ahora producía piezas de automoción. El inicio de operaciones está previsto para el segundo trimestre de 2026.

La asociación de Rheinmetall con Iceye no es casualidad: fundada en 2014, la empresa finlandesa está especializada en la fabricación de radares de apertura sintética (SAR) para observación y cartografía. Iceye ha lanzado alrededor de cuarenta satélites desde 2018.

La principal ventaja del radar SAR es su capacidad de proporcionar imágenes diurnas de alta resolución, independientemente de las condiciones climáticas o interferencias, como el humo. Una ventaja definitiva para satisfacer las necesidades militares en términos de vigilancia, reconocimiento, inteligencia y adquisición de objetivos.

Con esta nueva actividad, el conglomerado alemán se consolida aún más en el sector de defensa. Rheinmetall, fabricante de municiones y proyectiles, proveedor del gigante estadounidense Lockheed Martin e implicado en programas de armamento como el Future Combat Air System, también busca crear vínculos fuertes con socios extranjeros.

El holding se benefició de las consecuencias de la guerra en Ucrania, pero también del aumento del presupuesto de defensa de Alemania. Los resultados anuales indican un aumento del 36 por cien en las ventas en 2024, alcanzando los 9.800 millones de euros.

En febrero del año pasado anunció que había llegado a un acuerdo con un socio ucraniano para crear una fábrica de municiones de artillería en Ucrania, seis meses después de firmar otro acuerdo para la reparación de vehículos militares. Más recientemente, Rheinmetall y Lockheed Martin acordaron construir una planta de producción de misiles y cohetes en suelo alemán.

Históricamente el origen de Rheinmetall está en los Porsche, una familia de raigambre nazi, por lo que algunos consideran a Rheinmetall como un competidor estratégico de Estados Unidos. Sin embargo, la mayor parte de las acciones están en manos de fondos buitre de Estados Unidos, como BlackRock o Vanguard.

Cualquier acuerdo con Ucrania que no sea una capitulación es un regalo de Rusia

Durante una reunión anterior en la Casa Blanca, Trump, entonces en su primer mandato, recibió a Zelensky en una posición bastante desequilibrada. El recién elegido ucraniano, que buscaba reconocimiento en la escena internacional, se encontró frente a un presidente estadounidense reacio a ofrecer una solidaridad clara y multiplicando demandas encubiertas en asuntos internos en lugar de reafirmar su apoyo incondicional a Ucrania. Este momento marcó el inicio de una política compleja entre ambos países, donde los cálculos políticos parecían primar sobre las alianzas tradicionales.

Hoy, mientras la guerra en Ucrania continúa, ese recuerdo resuena en la decisión de Trump de apoyar públicamente una propuesta de Putin. El presidente estadounidense pidió la aceptación inmediata de la oferta rusa de conversaciones directas, contradiciendo la línea común planteada por los dirigentes europeos. Esta postura inesperada vuelve a trastornar el equilibrio diplomático establecido en los últimos meses.

Menos de 24 horas antes de esta declaración, Trump había mostrado una postura de coordinación con los europeos, apoyando la solicitud conjunta de un alto el fuego de treinta días antes de cualquier negociación. Este planteamiento fue expuesto por Francia, Alemania, Gran Bretaña, Polonia y Ucrania, unidos en torno a un objetivo: congelar temporalmente los combates para abrir la puerta al diálogo. El plan europeo se hizo añicos rápidamente cuando Trump cambió su tono y emitió un mensaje instando a Kiev a entablar inmediatamente un diálogo directo con Moscú.

Este giro diplomático ha socavado la estrategia de Macron y el canciller alemán Friedrich Merz, quienes volvían sonrientes de Kiev, rodeados de papelinas de coca en un convoy del tren en compañía del británico Keir Starmer.

Los europeos pretendían lograr un cese previo de las hostilidades para evitar que las conversaciones se conviertan en una simple maniobra táctica rusa. Por su parte, Zelensky indicó que está abierto a reunirse con Putin, pero sólo después de obtener un acuerdo de alto el fuego, condición que considera esencial para dar credibilidad a cualquier iniciativa diplomática.

Es un error creer que en esta guerra hay algo que negociar. Cualquier acuerdo que no sea una capitulación es un regalo por parte de Rusia y su única ventaja es acelerar el fin inevitable de las hostilidades.

Por lo demás, el empeño de los europeos por el cese de las hostilidades intenta empañar el ridículo del agotamiento de los arsenales, no sólo de los ucranianos, sino también de los europeos. La Guerra de Ucrania podría ser la primera que se acabe porque una de las partes se ha quedado sin munición.

La urgencia de Trump es diferente. Se pasa a la postura de Putin, una vez más, aunque eso signifique aislarse de sus “socios” de siempre porque ya no ayudan: se han convertido en un lastre. La posición de la Casa Blanca ahora mismo es acabar con la guerra a toda costa, cuanto antes mejor y le importa un bledo lo que propongan los europeos. A su vez, esa posición es consecuencia, entre otras cosas, de la misma situación: si Europa no puede enviar más armamento a Ucrania, a Estados Unidos le ocurre lo mismo: ni puede ni quiere.

Luego están las famosas “garantías de seguridad” que en los medios de intoxicación siempre hacen referencia a Ucrania: hay que ofrecer “garantías de seguridad” al gobierno de Kiev, no al de Moscú. Así se repite exactamente el planteamiento de los Acuerdos de Minsk, de los que los europeos se burlaron, lo cual costó la vida a 14.000 personas en el Donbas.

Las “garantías de seguridad” son las que exige Rusia y las va a obtener, por las buenas o por las malas. Lo demás es un intento de salvar la cara por parte de los europeos y sus marionetas de Kiev.

Apoyo ‘low cost’ a Ucrania: Reino Unido envía armas ficticias para engañar a los rusos

El gobierno de Londres ha enviado tanques y sistemas de defensa de prueba a Ucrania para ser ensamblados en el frente en cuestión de horas, según The Times. El objetivo es incitar a Rusia a desperdiciar sus municiones contra blancos ficticios, una estrategia ‘low cost’ que combina el apoyo publicitario a Ucrania con armas ilusorias.

Tanques inflables, radares de cartón reforzado, armas de juguete… todo para crear una falsa impresión y apoyar a Ucrania, pero… sin poner en peligro las finanzas del Tesoro. Son señuelos militares “listos para usar”, diseñados para emular a tanques y sistemas de defensa aérea para engañar a los rusos.

Los señuelos, entregados en kits planos, se pueden ensamblar rápidamente en el campo de batalla y están destinados a alentar a Rusia a desperdiciar su munición contra blancos ficticios.

Según el Times, por cada cinco tanques reales enviados, Reino Unido proporciona alrededor de 30 señuelos, lo que aumenta la probabilidad de que las fuerzas rusas tengan como objetivo armas ficticias. Esta estrategia –señala el medio británico– forma parte de una larga tradición de engaños militares, utilizada para proteger equipamiento real y desorientar al enemigo.

El envío de estos señuelos demuestra un enfoque supuestamente “innovador” y “barato” de Reino Unido para apoyar a Ucrania, maximizando la eficacia de los recursos e interrumpiendo las operaciones rusas.

Esta estrategia minimalista tendría así una doble ventaja: permitiría al gobierno británico mostrar su compromiso inquebrantable sin entregar equipamiento costoso y, al mismo tiempo, empujar a Moscú a desperdiciar sus misiles contra espejismos.

En tiempos de recortes presupuestarios e imperativos de imagen, crear una ilusión puede resultar más rentable.

El Pentágono reduce la financiación de los misiles hipersónicos debido a sus repetidos fracasos

En abril el Pentágono interrumpió el programa de fabricación de un misil hipersónico destinado a la Marina estadounidense. Un mes después los medios estadounidenses informaron de que Estados Unidos había sufrido otro revés en su intento de crear su propio misil hipersónico (*). Entre ellos se encuentra el misil Halo, un misil ofensivo antisuperficie hipersónico lanzado desde el aire. En Estados Unidos, este misil fue presentado como el futuro análogo del misil hipersónico ruso Zircon.

El Pentágono no oculta el fracaso. Un representante de la Armada de Estados Unidos, el contralmirante Stephen Tedford, comentó la situación del misil hipersónico estadounidense. Los ingenieros encontraron importantes dificultades técnicas a la hora de crear el misil y la reducción de la financiación acabó poniendo fin al proyecto.

Al mismo tiempo, Tedford admitió que los ingenieros no habían logrado crear un material especial resistente a altas temperaturas capaz de soportar velocidades de vuelo hipersónicas superiores a 6 Mach. Tampoco habían logrado crear un sistema de guía estable capaz de alcanzar objetivos que maniobraran a velocidades hipersónicas. Según Tedford, el Pentágono ha reducido la financiación del programa hipersónico debido a los constantes fracasos en las pruebas.

Los fracasos no impiden que Trump cuente otro de sus chistes, acusando a Rusia de robar la tecnología hipersónica a Estados Unidos. El hecho es que el ejército estadounidense aún no ha fabricado ni un solo misil hipersónico, a diferencia de los rusos, que actualmente tiene ya tres modelos diferentes: Avangard, Kinjal y Zircon.

Como hemos señalado en otras entradas, Estados Unidos está décadas por detrás de Rusia en tecnología hipersónica, lo cual es un auténtico desastre militar: el Pentágono sabe que el misil hipersónico ruso Zircon marca el fin del dominio de los portaaviones nucleares estadounidenses.

El Zircon es la principal pesadilla de la Armada estadounidense. Alcanza objetivos a más de mil kilómetros de distancia, a una velocidad de 9 Mach, y los portaaviones no tienen capacidad de reacción. Son blancos fáciles y chatarra inútil. Al equipar sus barcos y submarinos con este tipo de misiles hipersónicos, Rusia ha cambiado la balanza de fuerzas en los océanos, particularmente en los mares Báltico y Negro, incluida la región del Ártico. Si Estados Unidos y sus aliados no encuentran pronto una manera de contrarrestar el misil hipersónico Zircon, Rusia será la potencia dominante en los océanos del mundo.

Los progresos de Rusia en el campo de las armas hipersónicas no tienen parangón. Son tan rápidos que ni siquiera los sistemas de defensa aérea más modernos pueden interceptarlos, y su compleja trayectoria de vuelo complica aún más cualquier respuesta. Pueden equipar tanto barcos como submarinos convencionales.

Pero la mayor amenaza para la Armada de Estados Unidos la representan los misiles rusos Zircon desplegados en submarinos nucleares como el Kazan, que pueden sumergirse a profundidades de cientos de metros y alcanzar velocidades comparables a las de un portaaviones. Son muy difíciles de detectar y su aparición inesperada frente a los grupos de portaaviones, priva a la Marina estadounidense de cualquier posibilidad de éxito.

Putin ha anunciado que, además de los misiles Zircon, Rusia está desarrollando misiles hipersónicos aún más potentes. A principios de abril Rusia confirmó que, además de los misiles de superficie y submarinos, los misiles hipersónicos Zircon también se podrán disparar desde portaaviones terrestres y aéreos. El Zircon se convertirá así en el primer misil hipersónico del mundo capaz de ser utilizado desde cuatro plataformas de lanzamiento simultáneamente.

Todas las fragatas rusas del Proyecto 22350 y los submarinos del Proyecto 885 Yasen están equipados con estos mortíferos misiles. Los nuevos buques de guerra y submarinos actualmente en construcción también estarán equipados con estos misiles hipersónicos. Rusia ha completado la construcción de bases especiales en las regiones del Ártico y del Báltico y los informes indican que están destinadas al almacenamiento y mantenimiento de los misiles Zircon.

Una de estas bases está situada en el corazón de Europa, en Kaliningrado, donde hay decenas de misiles Zircon. El general estadounidense Philip Breedlove ha reconocido que, en caso de una guerra directo entre Rusia y la OTAN, los misiles hipersónicos desplegados en Kaliningrado destruirían por completo toda la logística de la OTAN en Europa occidental, central y oriental. La OTAN se vería obligada a ocupar Kaliningrado, a pesar del riesgo de sufrir grandes pérdidas de hombres y equipos. Especialmente el ejército polaco sufrirá pérdidas catastróficas en hombres y equipos.

(*) https://www.navalnews.com/event-news/sea-air-space-2025/2025/04/u-s-navy-cancels-critical-halo-hypersonic-missile-citing-cost-concerns/

Trump visita a los países del Golfo para que saquen a Estados Unidos de la quiebra

El 21 de mayo de 2017, durante su primer mandato, Trump visitó los países del Golfo, de donde nacieron los Acuerdos Abraham que, en síntesis, suponían el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel a cambio del reconocimiento de Estado palestino.

De la visita nació también un suculento trueque para sacar a Estados Unidos de la quiebra. Emiratos Árabes Unidos anunció inversiones en Estados Unidos por valor de más de un billón de dólares, mientras Arabia Saudí se comprometió a enviar más de 600.000 millones de dólares.

“Quid pro quo”. Una cosa (el reconocimiento de Palestina) iba ligada a la otra (las gigantescas inversiones), aunque los Acuerdos no han cuajado por lo mismo de siempre: el reconocimiento diplomático de Israel no ha traído el de Palestina.

Ahora Trump vuelve a Riad para una segunda cumbre, cuyo objetivo es el mismo: sacar a Estados Unidos de la quiebra, donde se esperan nuevos contratos, desde el mercado del armamento hasta la tecnología y la inteligencia artificial.

En 2010 Arabia Saudí anunció un ambicioso programa nuclear que se ha debatido en varias ocasiones. Empresas internacionales trabajan actualmente en la implementación del proyectos para construir el primer reactor.

Mientras tanto, el vecino país del Golfo, Emiratos Árabes Unidos, ya posee el reactor de Barakah y es el único país árabe con una central nuclear de cuatro reactores, en colaboración con una empresa coreana.

El martes, durante una reunión con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en la Casa Blanca, Trump aludió a un “anuncio muy importante” y los medios están sobre ascuas. No puede tratarse de los contratos económicos, sino de algo diferente.

Según The Media Line, que recoge las declaraciones de una fuente diplomática del Golfo, “Trump hará una declaración sobre el Estado de Palestina y su reconocimiento por parte de Estados Unidos, y se creará un Estado palestino sin la presencia de Hamas” (*).

“Si Estados Unidos anuncia el reconocimiento del Estado de Palestina, será la declaración más importante que cambiará el equilibrio de poder en Oriente Medio, y otros países se sumarán a los Acuerdos de Abraham”, añade The Media Line.

Los países del Golfo quieren convertir Oriente Medio en un parque de atracciones. Llevar las finales de la copa española de fútbol ha sido el primer paso. Ante la imposibilidad de lograr la paz, el objetivo es comprarla. Creen que imponiendo un Estado palestino, los problemas se podrán resolver. Todos los países del mundo harán lo mismo que haga Estados Unidos. Por eso hay que empezar por el principio.

(*) https://themedialine.org/top-stories/gulf-analysts-debate-if-trump-will-recognize-a-palestinian-state/

Estados Unidos y China van camino de una ruptura ‘monumental’

Este fin de semana Estados Unidos y China han negociado en Suiza una rebaja mutua de aranceles, pero las perspectivas son negras. Ambos países van camino de una ruptura “monumental” que pone en vilo a la economía mundial, dice el New York Times (*). Si la guerra comercial entre ambas partes sigue, podría acabar de hundir los mercados internacionales.

China no le besa el culo a Trump. Por mucho que haya presionado, dice el New York Times, en Pekín no retroceden. En el “nuevo orden mundial” el centro lo ocupa China, no Estados Unidos

El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, salió frustrado de las reuniones: “No hay ninguna posibilidad de que Estados Unidos elimine por completo los aranceles a China”, dijo a la cadena Fox.

“Es imposible”, añadió cuando le preguntaron por la posibilidad de levantar los aranceles a China. Agregó que Washington y Pekín necesitan celebrar decenas de reuniones y primero lograr la desescalada.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, comentó que Trump mantiene su posición de que no levantará unilateralmente los aranceles a China.

Trump escribió en su red social que un arancel del 80 por cien sobre China le parece justo, pero que depende del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.

Antes comentó en una entrevista con Fox que Washington debería reducir los aranceles sobre los productos procedentes de China, ya que de lo contrario sería imposible desarrollar las relaciones comerciales entre ambos países.

En 2018 y 2019, durante su anterior mandato, Trump elevó los aranceles a China, pero sólo durante 14 meses. La segunda guerra arancelaria no les ha pillado por sorpresa a los chinos. Lo tenían todo previsto de antemano.

(*) https://www.nytimes.com/es/2025/04/10/espanol/negocios/china-aranceles-trump-economia-mundo.html

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