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Mes: marzo 2025 (página 11 de 12)

El gasoducto Nord Stream 2 podría resucitar gracias a los especuladores estadounidenses

Rusia está animando a Estados Unidos a resucitar el gasoducto NordStream 2, dice el diario Bild. Por su parte, el Financial Times anuncia lo mismo: un plan audaz para reabrirlo gracias a los especuladores estadounidenses (*).

En el fondo del Mar Báltico hay 11.000 millones de dólares abandonados. Un total de 1.230 kilómetros de tuberías que nadie aprovecha. Un gran negocio desperdiciado que ha encarecido el precio de la energía en Europa.

Estados Unidos presionó para impedir que se abriera el grifo porque quería cortar el cordón umbilical entre Alemania y Rusia. Cuando la obra se acabó, los buzos británicos lo destruyeron antes de que se abriera por primera vez, y se tendió la típica cortina de humo para ocultar lo más evidente: que el gobierno de Londres había empredido una campaña terrorista aprovechando la Guerra de Ucrania.

Sin embargo, el acercamiento entre Washington y Moscú podría dar una segunda oportunidad a las tuberías. Eso es lo que significan las palabras de Putin: a cambio de un acuerdo político, Rusia extiende las manos a las petroleras estadounidenses para reubicarse en Rusia.

Los medios de comunicación intentan a travestir el acuerdo, que es esencialmente político, como si fuera un negocio privado para tapar las heridas de guerra: unos personajes “cercanos a Putin” están en contacto con “inversores estadounidenes” para ejecutar las obras de reparación a cambio de una parte del negocio.

El Financial Times tiende aún más cortinas de humo, metiendo por medio a Matthias Warnig, un viejo oficial de Stasi de Alemania oriental que dirigió Nord Stream 2 hasta 2023. El plan necesita que se levanten las sanciones al gigante ruso Gazprom.

Entre bastidores, la Unión Europea está al tanto del proyecto. Especialmente en Londres, los laboristas rumian su derrota.

Desde el atentado terrorista de 2022, la empresa suiza encargada de las tuberías lucha para evitar la bancarrota. La empresa es medio alemana y medio rusa, y el plan del Kremlin era hacer lo mismo que han hecho con las empresas que abandonaron Rusia a causa de las sanciones económicas: quedarse con la todalidad de las acciones por un precio irrisorio.

En enero, Nord Stream 2 obtuvo una suspensión excepcional de la quiebra durante cuatro meses. Ante el juzgado la empresa matriz argumentó que el nuevo gobierno de Trump, junto con el nuevo gobierno alemán surgido de las elecciones de febrero, podría impactar en el futuro del gasoducto.

Lo que cambian los tiempos, sobre todo si hay una derrota militar por medio: en su primer mandato presidencial, Trump criticó abiertamente el gasoducto. En 2019 incluso firmó una ley que exigía la congelación de activos y la revocación de visados estadounidenses a los contratistas del gasoducto. El pretexto era “evitar la dependencia de Europa del gas ruso”. La realidad es más amplia: Estados Unidos quería vender su propio gas licuado a precios mucho más elevados.

La guerra es un gran negocio, sobre todo para un diario como el Financial Times. Según el diario británico, los miembros del gobierno de Trump ven ahora el gasoducto como un activo estratégico que se puede aprovechar en las negociaciones de paz de Ucrania. El proyecto daría a Estados Unidos un dominio sin precedentes sobre el suministro energético de Europa.

Incluso en público, Putin también ha hablado sin tapujos de los beneficios económicos que Estados Unidos podría obtener en caso de un acuerdo sobre Ucrania, afirmando que varias empresas ya estaban en contacto para hacerse con el botín de guerra.

Como ven, Alemania no pinta prácticamente nada en esta historia ni en ninguna otra. Hará lo que le digan, lo mismo que la Unión Europea.

(*) https://www.ft.com/content/dc9c51ab-03cb-47ba-ad0a-09c4deed9b50

Corea del norte obtiene el máximo botín en los robos de criptomonedas: 1.400 millones de dólares

Bybit, una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más grandes del mundo, ha sido víctima de un asalto de 1.400 millones de dólares, la máxima cantidad recaudada en la historia de los ataques a activos digitales.

El asalto ha sido obra del grupo de piratas informáticos norcoreanos que opera como Lazarus, que están detrás de varios ataques informáticos importantes en los últimos años, incluyendo la expropiación de 620 millones de dólares en el pirateo de 2022 a la red Ronin, del que ya informamos.

La intrusión ocurrió cuando Bybit estaba haciendo una transferencia de dinero de criptomonedas entre una billetera fría y una caliente, destinada a cubrir las transacciones diarias de la plataforma. Un atacante logró explotar un fallo de seguridad y transfirió los fondos a una dirección desconocida.

Ante el asalto, la empresa pide a los expertos que traten de recuperar los fondos y promete una recompensa del 10 por cien de la cantidad que se recupere, es decir, hasta un monto total de 140 millones de dólares.

Bybit tiene más de 60 millones de usuarios y es la segunda plataforma de intercambio de criptomonedas. Ahora tiene que lidiar con una ola masiva de retiradas de fondos de 350.000 usuarios, lo que ha provocado retrasos en la tramitación de las transacciones.

El 26 de febrero el FBI confirmó que Lazarus, también conocido bajo el nombre de APT38, estuvo detrás del asalto. El análisis del operativo informático demuestra que las mismas billeteras utilizadas en el pirateo de Bybit estaban en un ataque anterior contra la plataforma Phemex en enero.

Respaldados por el gobierno de Corea del norte, Lazarus es una unidad conocida por sus ciberataques sofisticados, incluyendo expropiaciones masivas de criptomonedas para financiar importaciones, ya que el bloqueo económico les impide el acceso al dólar y otras divisas.

A pesar de la magnitud del asalto, el cofundador de la plataforma, Ben Zhou, asegura que pueden absorber la pérdida a través de sus préstamos de liquidez y socios financieros. “Bybit es solvente incluso si no recuperamos los fondos. Todos los activos de los clientes están garantizados al 100 por cien”, dijo.

El incidente ha tenido un impacto temporal en el precio de la moneda digital Ethereum, cuya cotización cayó casi un 4 por cien antes de volver a su nivel anterior.

Con esta expropiación, Bybit se une a la larga lista de plataformas de criptomonedas a las que se dirigen los ciberataques.

Lazarus: 3.000 millones en expropiaciones informáticas

Aunque el espionaje estadounidese sigue los pasos de Lazarus desde 2007, adquirieron fama en 2014 con un ataque contra Sony Pictures, en represalia por la película The Interview, una comedia que satirizaba a Kim Jong-un.

Los atacantes filtraron correos internos, datos de sus dirigentes y películas inéditas, además de borrar información de los servidores.

Las pérdidas se estimaron en más de 200 millones de dólares.

Dos años después se produjo la expropiación del Banco Central de Bangladesh. Intentaron robar 1.000 millones de dólares a través de la red Swift, explotando credenciales bancarias obtenidas mediante trucos informáticos. Lograron transferir 81 millones de dólares a cuentas en Filipinas antes de que un error tipográfico sirviera de alerta y frustrara el resto de la captura.

Entonces fue el mayor ciberatraco bancario de la historia y lavaron los fondos obtenidos a través de casinos en Macao y Filipinas.

El asalto WannaCry se conoció en 2017. Infectó a más de 300.000 servidores en 150 países explotando la vulnerabilidad EternalBlue, desarrollada por la NSA y filtrada por Shadow Brokers para cifrar datos y exigir rescates en Bitcoins. Afectó a empresas como Telefónica, FedEx y el NHS británico.

Los piratas no pudieron retirar gran parte del dinero por errores técnicos, aunque recaudaron 140.000 dólares y causaron pérdidas económicas mundiales estimadas en miles de millones de dólares.

En 2018 Lazarus se apoderó de 530 millones de dólares de la plataforma japonesa Coincheck, uno de los mayores robos de criptomonedas hasta ese momento.

El pirateo de la red Ronin en 2022 permitió a Lazarus apoderarse de 620 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor asalto cripto hasta esa fecha, con fondos lavados a través de Tornado Cash.

En la expropiación a Harmony Horizon Bridge aquel mismo año, Lazarus consiguió 100 millones de dólares en criptomonedas explotando las vulnerabilidades de un puente blockchain.

Durante la pandemia Corea del norte atacó a las empresas farmacéuticas AstraZeneca y Pfizer para apoderarse de la información confidencial sobre las vacunas.

Además del pirateo de Bybit, Lazarus ha llevado a cabo otros ataques importantes contra empresas aeroespaciales, DreamJob (2023), Atomic Wallet (100 millones de dólares en 2023), Stake (41 millones en 2023), Alphapo (60 millones en 2023), WazirX (230 millones el año pasado).

Según algunas estimaciones, entre 2017 y 2024 Lazarus habría expropiado más de 3.000 millones de dólares en criptoactivos.

Para orientarse en medio de la jerga informática:
— Lazarus es un nombre de conveniencia que da el espionaje estadounidense a los informáticos norcoreanos encargados de la ciberguerra
— APT es un ataque persistente avanzado
— Blockchain y Ronin son sistemas de cifrado de los mensajes, las transacciones y los archivos

El FBI investiga a la oposición venezolana por malversación de fondos

El FBI ha iniciado una investigacion sobre Juan Guaidó y sus socios de la oposición venezolana por corrupción. Al menos han desaparecido mil millones de dólares que la Usaid les pagó entre 2018 y 2020.

Es posible que la cantidad sea aún mucho mayor y que el dinero se lo hayan repartido entre los fantoches del “gobierno interino”.

Un informe de la Voz de América de febrero destaca que solo una fracción de los fondos asignados por la Usaid ha sido auditada y menciona un 2 por cien en algunos casos. La Usaid pagó el dinero con el pretexto de la “ayuda humanitaria”.

En 2019 el diario PanAm Post ya reveló que los secuaces de Guaidó en Colombia, Rossana Barrera y Kevin Rojas, habían desviado fondos destinados a la “ayuda humanitaria”.

En febrero Maduro afirmó que la oposición robó 8.000 millones de dólares de la Usaid, además de otros activos, como los de Citgo y las reservas de oro.

Asimismo, el fiscal general Tarek William Saab anunció la apertura de una investigación sobre opositores sde la calaña de Guaidó, Leopoldo López y Carlos Vecchio por la malversación de los fondos recibidos de la Usaid, alegando que se usaron para conspirar contra el gobierno en lugar de beneficiar al pueblo venezolano.

Según los registros oficiales de la Usaid, entre 2017 y 2024 se destinaron más de 2.800 millones de dólares a la “asistencia humanitaria” y el desarrollo, incluyendo 211 millones el año pasado.

Esos fondos se canalizaron a través de ONG, agencias de la ONU y socios internacionales. Representantes del “gobierno interino” de Guaidó, como Carlos Vecchio, han negado manejar esos fondos directamente y aseguran que la Usaid se los asignó a ciertos organismos expresamente seleccionados.

Sin embargo, documentos filtrados e informes periodísticos señalan que, en 2019, la Usaid firmó un acuerdo con Guaidó para entregar 98 millones de dólares, y una parte al menos de esos fondos nunca llegaron al destino previsto.

Por su parte, el mercenario Jordan Goudreau, que orquestó la incursión en territorio venezolano el 3 de mayo de 2020 para derribar al gobierno de Maduro, ha revelado que la CIA y el FBI encubrieron a opositores venezolanos como Leopoldo López y Guaidó (*).

En 2020 ya tenían pruebas de la malversación de fondos por parte de la oposición, pero decidieron protegerles para continuar con la desestabilización de Venezuela.

Un atraco perfecto: el caso Citgo

Citgo es una empresa estadounidense subsidiaria de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.), la empresa pública de petróleos de Venezuela, que tiene refinerías y redes de gasolineras en Estados Unidos.

En 2019 Estados Unidos reconoció a Juan Guaidó como “presidente interino”, robó Citgo a Venezuela y la puso en manos de la banda mafiosa de Guaidó para que se lucraran con los millones de dólares de sus beneficios.

El año pasado Venezuela perdió la propiedad de la empresa, tras una subasta ganada por el fondo buitre Elliott Management para pagar deudas de PDVSA. En realidad, la operación era un atraco que la oposición venezolana se dejó cometer para obtener dinero rápido y en efectivo.

En Estados Unidos se siguen varios juicios por corrupción relacionados con Citgo que involucran a varios cabecillas, como Luis De Jongh Atencio, que en 2020 se declaró culpable de haber recibido sobornos entre 2013 y 2019.

‘Ucrania es un lugar de corrupción y lavado de dinero negro’

El director del FBI, Kash Patel, anunció que había iniciado una investigación sobre el destino real de los cientos de miles de millones de dólares enviados al gobierno de Kiev por Estados Unidos, así como sobre los casos de corrupción y abusos.

Patel dijo que Ucrania es un lugar de “corrupción y lavado de dinero negro” y criticó al Congreso que, sin ningún control, había asignado enormes sumas de dinero a Ucrania de forma negligente.

Anteriormente Trump también dijo que era hora de averiguar el destino real del dinero asignado a Ucrania durante los tres últimos años.

(*) https://venezuela-news.com/mercenario-jordan-goudreau-revela-que-la-cia-y-fbi-cubrieron-a-leopoldo-lopez-y-guaido-por-estafar-a-la-usaid-video/

Una ‘coalición de voluntarios’ para instalar tropas en las mismas narices de Rusia

El domingo el primer ministro británico, Keir Starmer, inauguró en Londres otra “cumbre” dedicada al monotema del momento: la formación de una “coalición de voluntarios” para instalar a los ejércitos en las mismas narices de Rusia.

Como viene ocurriendo últimamente, no es posible clasificar esta “cumbre”, ni explicar qué organismo europeo la ha convocado, ni por qué acuden unos países europeos (Ucrania) y otros no (Hungría, Eslovaquia). Hasta donde sabemos, Reino Unido abandonó la Unión Europea en 2017. Canadá, que participó en la “cumbre”, nunca ha estado en Europa, la OTAN no dio señales de vida porque Estados Unidos no quiere saber nada de estos chanchullos…

¿Por qué estuvieron presentes Ursula von del Layen y Antonio Coscta si sólo se podían representar a sí mismos? No hay manera de saber qué criterio han seguido los convocantes del acto. Participaron 18 países para inventar un nuevo vocablo que los medios van a poder de moda, “coalición de voluntarios”, o sea, para situar tropas lo más cerca posible de Rusia, como dijo el polaco Donald Tusk.

La Guerra de Ucrania empezó para alejar a las tropas de las fronteras de Rusia y los participantes quieren repetir el mismo error, o sea, provocar otra guerra.

Reino Unido y Francia han ido más lejos que los demás en la provocación, pero quieren invitar a otros para que hagan lo mismo, dijo Starmer. Ante la jaulla de grillos, no les ha quedado otro remedio porque tienen prisa por poner tropas en Ucrania.

Pero el ejército británico no opina como Starmer y sabe que no puede desplegar 12.000 soldados en Ucrania. Los militares no están preparados para un despliegue de ese tipo en el extranjero. Las fuerzas armadas están en el momento más bajo de su historia.

Según la publicación británica The Independent, ahora mismo el ejército británico no podría desplegar más de 25 tanques para el combate.

Por eso la primera ministra italiana, la fascista Giorgia Meloni, quiere ayudar y se ha sumado al carro. Su homólogo polaco, Donald Tusk, también lo ha hecho, añadiendo que, además de Ucrania, habría que poner tropas también en… Finlandia lo que, como venimos insistiendo, rompe el tratado de paz firmado en 1945 con Rusia.

El jueves el Consejo Europeo celebrará una reunión extraordinaria para reincidir en la chapuuza: una nueva ayuda financiera masiva de varios cientos de miles de millones de euros a Ucrania para que la guerra no pare nunca.

Lo dicho: la Unión Europea se está conviertiendo en un bloque militar.

La Unión Europea destina 60 millones de euros a la defensa de Moldavia

Los países del este de Europa creen que la Unión Europea es la “nave nodriza”, cuya leche puede amamantarles permanentemente, aunque no formen parte de los Veintisiete, como Moldavia.

La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, ha aprovechado muy bien las paranoias que circulan por los frenopáticos de Bruselas para conseguir un pellizco de 60 millones de euros. No es mucho, pero también Moldavia es pequeña.

En Chisinau han sabido explotar el incidente de la Casa Blanca entre Trump y Zelesnky durante una visita a la capital moldava, del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

La “amenaza rusa” obra milagros, sobre todo en países, como Moldavia. Si tienen fronteras con Rusia son un tesoro y si las tienen con Ucrania, como Modavia, también.

Los 60 millones están destinados a financiar los gastos de defensa de este año, aunque la cantidad ni siquiera alcanza esa cifra porque Bruselas ya ha pagado 37 millones en virtud del llamado acuerdo del Mecanismo Europeo para la Paz (FEP) que, a pesar de su nombre, es un mecanismo de guerra.

Después de Ucrania, Moldavia es la segunda beneficiaria de ese tipo de fondos destinados a la “paz”.

La Unión Europea cada vez parece más un bloque militar que una mercadillo. Moldavia quiere unirse a los Veintisiete para 2030 y ha empezado estrechando lazos en el ámbito de las armas y las guerras.

Es un mal comienzo. El pasado mes de mayo, Moldavia firmó una asociación en materia de seguridad y defensa con la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país en celebrar un acuerdo de este tipo con Bruselas.

Una muestra de las paranoias que están promoviendo en Europa son las declaraciones de Macron el domingo en una entrevista con un periódico francés: después de invadir Ucrania, Putin va a por Moldavia y tal vez más allá de Rumanía… si los europeos no logran frenarle.

El problema de Moldavia y de la Unión Europea es que los rusos no necesitan “invadir” nada porque su ejército ya está presente en Transnistria, la parte oriental del país, desde 1992.

El contingente militar ruso opera como “fuerza de mantenimiento de la paz” y su presencia se fundamenta en un acuerdo bilateral firmado con Moldavia tras el colapso de la URSS.

Por lo tanto, la cuestión no es que los rusos lleguen, sino que se vayan, para lo cual es necesario un segundo acuerdo entre Moldavia y Rusia.

En 1999, en la Cumbre de la OSCE en Estambul, Rusia se comprometió a retirar sus tropas y municiones de Transnistria, un proceso que nunca se ha completado.

Para firmar la retirada de tropas, el gobierno moldavo deberá esforzarse por mejorar sus infames relaciones con Moscú (y de rebote con el gobierno de Transnistria), algo que no hace porque todo su empeño va en la dirección contraria, lo cual ocurre por órdenes de Bruselas. Es el precio a pagar por ejercer de pelele.

En 2022 el gobierno de Chisinau condenó la invasión rusa a Ucrania y las relaciones entre Chisinau y Moscú se han deteriorado considerablemente.

El acuerdo entre ambos países de 1992 estableció una fuerza tripartita (Rusia, Moldavia y Transnistria) supervisada por una Comisión Conjunta de Control.

En Transnistria hay entre 1.000 y 1.500 soldados, de los cuales una parte son fuerzas moldavas y transnistrias. Además hay dos contingentes rusos: un grupo de mantenimiento de la paz y el Grupo Operativo de Fuerzas Rusas (OGRF), que custodia, entre otras cosas, el depósito de municiones de Cobasna.

El OGRF es una fuerza heredada del 14 Ejército soviético y no forma parte de la misión de paz.

China despliega la primera estación móvil 5G para uso militar

China ha dado a conocer la primera estación base móvil 5G del mundo. La estación móvil está preparada para ser desplegada en el campo de batalla a nivel táctico.

Desarrollado conjuntamente por la empresa China Mobile Communications Group y el Ejército Popular de Liberación, puede proporcionar servicios de alta velocidad y de intercambio de datos seguros y fiables a por lo menos 10.000 usuarios en un radio de 3 kilómetros.

Incluso cuando las tropas del Ejército Popular de Liberación avanzan a 80 kilómetros por hora en terrenos abruptos, como montañas o ciudades, y son sometidas a interferencias electromagnéticas, el sistema puede mantener un caudal total ininterrumpido de 10 gigabits por segundo y un tiempo de latencia de menos de 15 milisegundos.

La técnica ha aparecido en un artículo publicado en la revista china Telecommunications Science, por un equipo de proyectos encabezado por el ingeniero senior Hou Jie de la Unidad 31567 del Ejército Popular de Liberación.

La innovación confirma la elección decidida de los militares chinos por favorecer a un cuerpo de batalla centrado en redes seguras y descentralizadas, con más capacidad de maniobra que la movilidad mecánica concedida a los ejércitos de principios del siglo XX.

La invasión a gran escala de drones, de todo tipo, en el campo de batalla como ocurrió en la Guerra de Ucrania, demostró una vez más la debilidad intrínseca de la infantería frente a los pequeños sistemas autónomos de baja velocidad, cuya insistente presencia relega a los soldados a carne de cañón muy vulnerable, incluso con sistemas blindados y antiaéreos.

La nueva situación ha cambiado las doctrinas militares en todo el mundo y demuestra que habrá que encontrar soluciones rápidas y eficaces para la proliferación de enjambres de drones conectados a redes y utilizando inteligencia artificial.

El Ejército Popular de Liberación espera tener muchos más drones que soldados. El plan de sustituir robots por infantería requerirá por lo tanto sistemas de comunicación militar altamente fiables, y es uno de los principales desafíos que enfrenta el complejo militar-industrial de China en este momento.

¿Quién va a pagar el rearme europeo?

Esta entrada se podía haber titulado también “¿Cómo se va a pagar el rearme europeo”, pero con cualquier forma de pago, al final alguien debe rebuscar en su bolsillo.

También podíamos haber empezado por obviedades, tales como que el peso del rearme lo van a pagar los trabajadores, no sólo con reducciones de su salario real, sino con recortes de sus derechos.

O podíamos haber dicho que como los países europeos están arruinados, van a recurrir a aumentar la deuda pública, por lo que las generaciones futuras quedarán hipotecadas por los dispendios de las generaciones actuales.

En fin, para acabar con las lamentaciones habría que recordar que los europeos se han enfrentado por las deudas de guerra tanto como por las guerras mismas y que los nazis agitaron la bandera del Tratado de Versalles de 1919 y las reparaciones de guerra para hacerse con el control de Alemania.

Así que un siglo después Europa vuelve al mismo sitio de siempre, porque no basta sólo con que Ursula von der Layen ofrezca unas cifras astronómicas para el rearme, sino que también debería hablar de otros desembolsos fantásticos que están pendientes, como la transición energética o las inversiones en inteligencia artificial.

Pues bien, no hay dinero para nada de eso, ni siquiera eliminando todos los proyectos europeos delirantes para apostarlo todo al rearme, ni tampoco saqueando los fondos rusos depositados en los bancos europeos.

El 2 por cien del PIB que exige la OTAN es una cantidad ridícula, vista la experiencia de una “guerra de desagaste” como la de Ucrania. Europa no se acercaría a sus necesidades ni siquiera con el 8 por cien que ha destinado Rusia en plena guerra por una razón: porque va por dertás y la única manera de reducir la distancia sería gastar mucho más que Rusia.

A todo eso hay que sumar que Trump va a retirar al menos 20.000 soldados de Europa, va a entregar la base aérea de Ramstein y otras instalaciones miltares al ejército alemán. Al mismo tiempo la Armada de Estados Unidos abandonará la nueva base conjunta de la OTAN en Constanza, Rumania.

La actual presencia militar estadounidense en Europa es de 40.000 soldados, que deberían ser sustituidos por otras europeas.

El verdadero objetivo del rearme no es hacer frente a ninguna amenaza rusa. Lo mismo que en la Guerra Fría, el rearme es un fin en sí mismo. Europa quiere abrir una nueva línea de negocio que hasta ahora estaba monopolizada por terceros y el dispendio lo tiene que justificar blandiendo a todas horas la “amenaza rusa”.

En el momento de reducir los salarios y recortar los derechos sociales, el chivo expiatorio será el mismo: la culpa es de Putin.

El Tratado de Versalles

Firmado en 1919, el Tratado de Versalles puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial declarando que Alemania y sus aliados eran responsables de la guerra y, en consecuencia, debían pagar los daños sufridos por los demás países como consecuencia de la guerra.

Los vencedores imponen sus condiciones a los vencidos porque su fuerza les permite redactar la historia. Entre ellas está el pago de indemnizaciones.

Ahora va a ocurrir lo mismo: Europa a tener que devolver el dinero robado a Rusia en 2022 y veremos si trata de imponer reparaciones, porque determinados organismos rusos ya han empezado a hablar de las víctimas civiles causadas por la guerra, remontándose a 2014 y la Guerra del Donbas.

Hace un siglo el Tratado de Versalles no estableció la cuantía exacta de las reparaciones, sino que se creó una comisión para fijarla, así como las formas de pagarla.

En 1921 la comisión determinó la cifra en una suma astronómica para la economía alemana de posguerra: 132.000 millones de marcos de oro, que Alemania debía pagar en cuotas anuales.

Las indemnizaciones no solo incluían dinero, sino también algo consustancial a la guerra, el botín de guerra, en forma de entregas en especie, como carbón, acero, maquinaria y barcos, así como la cesión de territorios y recursos. La región del Sarre y sus minas de carbón fueron puestas bajo control internacional durante 15 años.

Alemania no pudo cumplir con los pagos, lo que llevó a renegociaciones como el Plan Dawes (1924) y el Plan Young (1929).

Durante años las reparaciones generaron un enorme resentimiento social y político, contribuyendo al ascenso del nazismo en 1933.

La Guerra de Ucrania ha terminado aunque algunos europeos todavía no se han enterado

Los países occidentales han necesitado tres años de guerra en Ucrania para darse cuenta de que sus cálculos eran erróneos. Son ellos, y no sólo Ucrania, los que han perdido la guerra, a pesar del armamento, de los miles de millones invertidos y de las sanciones económicas.

Ucrania ha perdido 8 millones de habitantes, tiene un millón de soldados muertos, su territorio se ha reducido y su infraestructura y su economía han quedado arrasados.

En palabras del ministro francés Bruno LeMaire, la guerra pretendía “poner a Rusia de rodillas”, pero ha ocurrido todo lo contrario. Rusia ha ganado y la capitulación del gobierno de Kiev mostrará al mundo lo que quiere conseguir el Kremlin en Europa.

Con el respaldo de China e India, Rusia también ha salvado la ofensiva contra su economía.

En estos momentos Estados Unidos no se puede permitir un segundo Afganistán en el centro de Europa. El 24 de febrero dio la espalda a Europa política, diplomática y militarmente porque necesita cambiar de estrategia.

En Riad los negociadores de Washington y Moscú se reunieron sin la presencia de Ucrania, ni de ningún gobierno europeo, y en los escenarios internacionales cuando alguien no se sienta en la mesa es porque forma parte del menú.

Cuando se ha dado cuenta de que era comestible, Europa se ha empeñado en continuar la guerra y no acepta la negociación entre Rusia y Estados Unidos. Es una postura provisional que no interesa a nadie absolutamente.

Un ejemplo: la semana pasada la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, viajó a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio, que no la recibió. Mientras esperaba el vuelo de regreso, Kallas charló con varios senadores y congresistas para hacer tiempo.

No obstante, cuando algunos hablan de “Europa” es difícil adivinar a qué se refieren. Suena a lo mismo que cuando antes hablaban de la “comunidad internacional”. Si alguien es capaz de apoderarse del mundo, también será capaz de apoderarse de un continente.

En Europa hay casi tantas políticas diferentes como países, aunque hay algunos en Bruselas que tratan de acallar a los otros, que parecen menos europeos.

Los caciques de Bruselas tratan de aparentar que es Rusia quien amenaza a Europa porque no quieren acordarse de las palabras de Victoria Nuland en 2014: “¡Que se joda Europa!”.

Estados Unidos incluye a los buques mercantes chinos en la guerra comercial

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos quiere imponer una tasa de hasta un millón de dólares la escala en puertos estadounidenses de los buques operados por empresas chinas (1).

Peor aún, cualquier barco construido en China, incluso con pabellón extranjero, será sancionado por un monto de hasta 1,5 millones de dólares. El objetivo es reducir la supremacía china en la construcción naval mundial, del 5 por cien del mercado mundial en 1999 a más de la mitad en 2023.

La medida procede de una denuncia de los sindicatos estadounidenses, que acusan a China de prácticas desleales. El pretexto es siempre el mismo: el gobierno de Pekín subvenciona a las empresas chinas. En tiempos de Biden el gobierno inició una investigación y el 21 de febrero ocurrió lo esperado: otra guerra comercial.

La nueva política económica de Trump constata que, también en los sectores marítimo, logístico y naval, China domina el mercado mundial.

La propuesta de Trump tendrá consecuencias para el comercio internacional y para el mercado interior estadounidense. Los impuestos aumentarán significativamente los costos de envío, reducirán el tráfico en los puertos de Estados Unidos y subirán los precios (2).

La Federación Estadounidense de Comercio Minorista ya se ha opuesto a la medida.

Trump dice actuar en defensa de la economía estadounidense, pero los ganadores podrían ser los astilleros japoneses o surcoreanos, y ciertamente no las empresas estadounidenses, que son incapaces de competir a gran escala en el comercio marítimo (3).

Lejos de fortalecer la industria naval estadounidense, la propuesta de Trump podría trasladar el negocio a los puertos canadienses o mexicanos.

(1) https://ustr.gov/about-us/policy-offices/press-office/press-releases/2025/february/ustr-seeks-public-comment-proposed-actions-section-301-investigation-chinas-targeting-maritime
(2) https://www.voanews.com/a/trump-administration-proposes-steep-fees-on-chinese-cargo-ships/7987079.html
(3) https://ti-insight.com/briefs/trump-proposes-radical-tariffs-on-chinese-built-ships/

Trump cierra la puerta a los planes de Israel contra Irán

Trump y Netanyahu hablaron los días 4 y 5 de febrero en Washington sobre la situación en Oriente Medio. Al margen de las discusiones se abordó la manera de acabar con el programa nuclear de Irán.

Hay diferencias entre ambas partes en cuanto a la estrategia a seguir con Irán. Trump quiere un acuerdo, mientras Israel cree que el gobierno de Teherán está débil y, por lo tanto, que se le abre una oportunidad única para neutralizar, o al menos retrasar, el programa nuclear iraní.

En Tel Aviv consideran que Irán atraviesa un período particularmente delicado. Desde el 7 de octubre ha sufrido fuertes reveses estratégicas: la guerra en la Franja de Gaza, la ofensiva israelí contra Hezbollah y la caída del gobierno de Bashar Al Assad en Siria.

Israel da por perdidos a los que consideraba como meros pivotes de Irán, lo que habría socavado su capacidad disuasoria.

Aunque desde la Revolución de 1979 las relaciones entre Israel e Irán siempre han sido pésimas, el año pasado se produjo una escalada sin precedentes, con los primeros choques directos entre ambos Estados. Los sucesivos ataques y represalias culminaron en octubre con ataques israelíes contra emplazamientos iraníes de misiles y defensa aérea. Israel cree que esos ataques también han reducido la fuerza militar de Teherán.

Además, a diferencia de Biden, Trump ha autorizado la entrega de bombas MK-84, reforzando así la ventaja militar de Israel. Sin embargo, al mismo tiempo, Trump quiere evitar una guerra regional en Oriente Medio. Necesita apagar los fuegos en el exterior para concentrarse en sus problemas internos, que son muchos y muy graves.

El contexto político no se presta a una escalada militar en Oriente Medio. Trump negocia sobre Ucrania con Moscú, que el mes pasado firmó una alianza estratégica con Irán.

Esas negociaciones se llevan a cabo bajo la batuta de Arabia saudí, que necesita estabilidad en el Golfo Pérsico para garantizar sus exportaciones de hidrocarburos, especialmente a China, así como para llevar a cabo sus ambiciosos proyectos económicos y turísticos.

Además, Trump necesita el apoyo saudí para reconstruir Gaza.

Pero el acuerdo sobre la energía nuclear con Irán sigue estando encima de la mesa, como una pesada losa. Como es natural, el presidente iraní Massoud Pezeshkian afirma que Irán no está tratando de adquirir armas nucleares.

Pero la experiencia al respecto es muy negativa. Claudicar ante Estados Unidos nunca es un buen consejo. En 2003 también Gadafi renunció al desarrollo de su programa nuclear a cambio de la normalización de relaciones con Occidente. Ocho años después fue derrocado por esos mismos occodentales.

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