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Mes: marzo 2025 (página 10 de 12)

Trump deja la reconstrucción de Gaza en manos de Arabia saudí

Un mes después del alto el fuego, Gaza ha quedado fuera del foco mediático, salvo para anunciar el goteo de liberaciones de presos. Parece que la Franja no va a tener ningún futuro, o que el futuro no es de sus habitantes sino de los países con intereses en Oriente Medio.

Netanyahu se había empeñado en el desplazamiento interno de los palestinos dentro del enclave para facilitar la ubicación y destrucción de los túneles y acabar con cualquier forma de resistencia organizada.

Para eliminar a la resistencia palestina, personificada en Hamas, los planes más ambiciosos pretenden deportar a la población fuera de Gaza e instalarla en Egipto y Jordania.

Aparentemente Trump se acogió a esta última propuesta, acompañada de una provocación y un hilarante vídeo que ha logrado su objetivo: desviar la atención de la estrategia de posguerra.

La primera llamada telefónica que hizo Trump después de su investidura fue al príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman. El plan de Estados Unidos consiste en presionar a los países del Golfo -y especialmente a Arabia saudí- para financiar la reconstrucción de Gaza y normalizar sus lazos con Israel.

En 2020 Netanyahu ya hizo una maniobra similar de distracción: amagar con anexionarse partes de Cisjordania para obligar a los países del Golfo a negociar. A cambio de suspender la anexión, Emiratos Árabes Unidos aceptó normalizar sus relaciones con Israel.

Ahora el plan es el mismo: Trump amenaza con la deportación en masa de los palestinos fuera de Gaza, para obligar a Arabia saudí a financiar la reconstrucción del enclave, es decir, para que los palestinos se queden “en paz”.

La situación es mucho más peligrosa de lo que algunos suponen porque ahora mismo, como muestran las imágenes de Gaza, los palestinos no tienen nada que perder porque ya lo han perdido todo; no sólo las viviendas sino, sobre todo, a sus propios familiares. Para ellos la continuación de los bombardeos y las matanzas israelíes no añade ningún sufrimiento adicional.

Permitir que la miseria y la destrucción se agraven en Gaza es un grave error, incluso para Israel. Muchos israelíes comparten la opinión de que, en efecto, no hay nada que perder y que la guerra es la única manera de salir adelante… para el que venza.

A los países árabes también les espera una prueba dura, que ya vivieron en épocas anteriores con los refugiados palestinos. Algunos deportados de Gaza se han radicalizado a causa de la guerra y buscan venganza en los países vecinos. Egipto ha tenido este problema durante casi 20 años, perdiendo a un presidente asesinado. Jordania sufrió en 1970-1971 y Líbano a su vez a mediados de la década de los setenta.

En la cumbre árabe celebrada el martes, Egipto ya presentó un plan de reconstrucción. Es algo imprescindible para que los palestinos tengan algo que perder, como casi todo el mundo. Es una inversión esencial en la estabilidad política y social de los países vecinos, sobre todo los del Golfo Pérsico.

El plan 2030 del príncipe saudí necesita convertir a una región tradicionalmente convulsa, como Oriente Medio, en un oasis de paz y tranquilidad. De lo contrario, la próxima Supercopa de España no se podrá jugar en Riad, ni los Mundiales de fútbol en Qatar.

Estados Unidos tiene un segudo instrumento de presión sobre los saudíes: la reconstrucción de Gaza es necesaria para que Israel se comprometa en la creación de un Estado palestino, que es la política que siguen en Riad. Para normalizar las relaciones con Israel, Mohamed Bin Salman exige la creación de un Estado palestino, que no es posible con los palestinos deportados fuera de Gaza.

Pero no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Para reconstruir Gaza primero Israel debe respetar el alto el fuego y sacar a las tropas de la Franja.

El príncipe de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed Bin Sayed Al Nahyan, le ha dicho al Secretario de Estado, Marco Rubio, que Abu Dhabi rechaza cualquier intento de expulsar a los palestinos de su tierra.

Crisis sin precedentes del Banco Central Europeo

Como informamos hace unos días, el Bundesbank ha anunciado pérdidas históricas y ahora hay que añadir que el Banco Central Europeo no le va a la zaga. La crisis tampoco tiene precedentes desde la creación del euro. Años de política monetaria expansiva, la subida de los tipos de interés y el despilfarro (“gastos de personal”) han multiplicado el agujero, que alcanzó casi 8.000 millones de euros el año pasado.

Como resultado de las tasas de interés más altas de los bancos centrales, está aumentando el temor a las quiebras financieras. Cuando se agote la confianza, el castillo de naipes se va a derrumbar abruptamente.

Hace poco más de dos años, el Banco Central Europeo emprendió una nueva política de restricciones monetarias. No sólo ha reducido sus compras de activos, sino que ha aumentado drásticamente sus tipos de interés.

El pasado otoño, el tipo de los depósitos subió al 4 por cien, mientras que el de refinanciación fue del 4,5 por cien. Eso obligó al Banco a pagar los depósitos colocados por los bancos a niveles sin precedentes, mientras que había aplicado una política de tipos de remuneración negativas desde 2014.

Los depósitos bancarios no sólo se convirtieron en una partida de gastos, mientras que entre 2014 y 2022 fueron una fuente de beneficios, sino que aumentaron.

Las masivas recompras de bonos, llevadas a cabo desde 2015 para contener la inflación, han permitido a los bancos aumentar sus reservas. Esta política monetaria improductiva, esterilizada lentamente en tiempos de tipos de interés negativos, ha sellado el balance del Banco Central Europeo una vez que el tipo de depósito ha vuelto a ser positivo.

Los gastos son diez veces mayores que los ingresos

El año pasado el Banco anunció 800 millones de euros en ingresos. La suma incluye la diferencia entre el coste de producción de la moneda y su valor nominal a lo largo del año, las transacciones cambiarias positivas, así como los escasos intereses devengados por los bonos del Banco.

Al mismo tiempo, la remuneración de los depósitos alcanzó los 74.000 millones de euros, casi diez veces los recursos recibidos.

En un momento en que los políticos europeos manipulan las cifras reales de gasto y decenas de miles de millones de amenazas fiscales, esta cifra puede parecer insignificante. Pero debe pagarse al capital del Banco , que era de sólo 5.000 millones de euros en su creación antes de ser elevado a lo largo de los años a 11.000 millones de euros, de los cuales sólo se habían liberado 8.900 millones de euros a comienzos de año.

Así que en el último año, el Banco perdió el equivalente al 73 por cien de su capital. Es el segundo año consecutivo que el Banco avisa de que sus cuentas están en números rojos. En 2023 sufrió unas pérdidas de casi 8.000 millones, que compensaron por la utilización de las disposiciones sobre el riesgo. Gracias a una recuperación de 6.600 millones de provisiones, la pérdida final se redujo a 1.260 millones de euros.

Pero este año, después de utilizar todas sus disposiciones, no han podido compensar las pérdidas. Así, en dos años, han tenido que consignar en el balance más de 9.200 millones de euros a la espera de compensarlos con los beneficios futuros.

En los próximos años las pérdidas van a continuar, aunque su ritmo se va a reducir después de los preocupantes niveles alcanzados en 2023 y 2024.

A pesar de las pérdidas, el Banco es muy generoso con el personal que tiene enchufado en las oficinas. Sus cuentas muestran un importante aumento de los “gastos de personal”, que pasaron de 676 millones de euros en 2023 a 844 millones en 2024. El aumento es del 25 por cien, muy por encima de la inflación europea y no relacionado con el aumento de sus funciones.

Macron prepara a Francia para una economía de guerra

Francia nunca había caído tan bajo. Los índices de popularidad de Macron están por los suelos y fuera de sus fronteras sus simpatías no son superiores. El miércoles se dirigió a los franceses en un discurso televisado que atrajo a 15 millones de espectadores.

Macron es especialmente beligerante hacia Rusia desde la humillación que sufrió en su última reunión en el Kremlin con Putin en torno a aquella mesa gigantesca.

En su infinita torpeza, en una situación como la actual, al Presidente francés no se le ocurrió otra cosa que mentar las armas nucleares. Prometió iniciar conversaciones para “proteger a los países europeos con las fuerzas de disuasión nuclear francesas”. En Moscú se han tomado las palabras como lo que son: un chantaje.

Actualmente Francia se opone a un alto el fuego y encabeza el “partido de la guerra”. Pero si alguien cree que eso es consecuencia de la Guerra de Ucrania se equivoca. En 2017 el gobierno de París aprobó dos leyes de programación militar para duplicar el presupuesto de los ejércitos en 2030.

A Macron eso no le parece suficiente. Quiere más armas y más dinero para fabricarlas, a costa de lo que sea. En su discurso Macron anunció una inversión adicional para el rearme y ha llamado al gobierno a ponerse a trabajar “lo antes posible” para buscar financiación.

Puso el ejemplo de Dinamarca que, para rearmar a su ejército, ha elevado la edad de jubilación a los 70 años. Francia necesita aprobar “nuevas opciones presupuestarias” por la “evolución de las amenazas” y Macron ha anunciado “inversiones adicionales […] que se han vuelto indispensables” para el ejército.

No se trata sólo de gastar más dinero. Además de reforzar el ejército, el aumento de los gastos militares debería “acelerar la reindustrialización de todas nuestras regiones”, dijo Macron.

El gobierno francés enfrenta, pues, dos programas paralelos: la reforma de la administración y la eficiencia del dinero gastado. La militarización exige una reforma a fondo de los aparatos del Estado. “Serán nuevas inversiones que requieren financiación privada, pero también pública […] Requieren reformas, opciones, coraje”, añadió.

Macron ha pedido al gobierno que trabaje lo antes posible en unas nuevas fuentes de financiación, con una condición que no tardará en desaparecer: “Sin aumentar los impuestos”. Macron tiene previsto convocar una reunión con los ministerios responsables de la guerra para tratar esta cuestión.

“Desde la toma de posesión de Donald Trump hemos sabido que debemos prepararnos para una economía de guerra”, dicen los asesores del gobierno francés. Eso exige, entre otras medidas, recortes en la administracón pública, en los salarios y en las jubilaciones.

“Uno puede encontrar una mayoría en la Asamblea una vez que todas las misiones de los servicios públicos han sido analizadas”, dicen los asesores.

El gobierno ha hecho un llamamiento a la movilización del ahorro francés, que podría implicar la creación de un nuevo fondo para la guerra. “El hecho de que esto [el aumento de los gastos miitares] no se pueda hacer mediante subidas de impuestos es importante”, señala uno de los consejero del gobierno.

Estados Unidos desconecta los sistemas Himars del ejército ucraniano

A Zelensky se le acaba el tiempo. Estados Unidos ha dejado de operar los equipos Himars que funcionaban para el ejército ucraniano. Eso supone desactivar los sistemas de alerta de ataque aéreo de Ucrania, así como la designación de objetivos para los lanzamisiles Himars.

Ucrania tampoco recibe información en tiempo real de los ataques a larga distancia.

La cadena CNN asegura tambien que los sistemas de defensa Patriot de fabricación estadounidense se podrían quedar sin municiones pronto (*).

El arsenal de misiles de los sistemas antiaéreos (AMS) de fabricación estadounidense podría agotarse en cuestión de unas semanas, dice la CNN.

No obstante, lo peor es que ningún país europeo puede suplir el armamento que Estados Unidos ha suministrado a Ucrania durante los tres años de guerra, dice CNN.

Por si eso no fuera suficiente, Estados Unidos ha prohibido al gobierno británico compartir información de Washington con Kiev como parte de la retirada de su apoyo al ejército ucraniano.

La capitulación de Ucrania es cuestión de días. Zelensky no va a tener tiempo de negociar nada.

(*) https://edition.cnn.com/2025/03/05/world/trump-cut-ukrainian-aid-patriot-missiles-intl/index.html

Trump negocia la liberación de los rehenes directamente con Hamas

Trump negocia directamente con Hamas la liberación de los rehenes estadounidenses. Las conversaciones tienen lugar en Qatar y Trump ha amenazado abiertamente a la resistencia palestina con la reanudación de las masacres.

La Casa Blanca ha confirmado las discusiones, que están dirigidas por Adam Boehler, enviado especial de Trump. Su objetivo es asegurar la liberación de rehenes estadounidenses. Aunque no se han dado avances importantes, las partes han dejado la puerta abierta a continuar las reuniones.

Oficialmente, la Casa Blanca dice haber consultado a Israel antes de iniciar las discusiones. Sin embargo, el New York Times asegura que Netanyahu no ha sido informado directamente, sino por otros canales. Una fuente israelí indica que fue el general de reserva Nitzan Alon, que estuvo involucrado en las negociaciones, quien supuestamente advirtió de la existencia de los intercambios.

En respuesta, la oficina de Netanyahu dijo que “Israel ha expresado su opinión sobre las conversaciones directas con Hamás”, sugiriendo la oposición a esta iniciativa. Una fuente citada por Ynet confirma que desde el principio, Israel dudó de la eficacia de la negociación.

Según el Wall Street Journal, el primer contacto entre Washington y Hamas fue hace un mes y se refería a la liberación de los rehenes estadounidenses. Poco después, el 15 de febrero, Sagi Dekel Chen, ciudadano de Estados Unidos, fue liberado por Hamas. En principio, la legislación estadounidense prohíbe las negociaciones con organizaciones terroristas, pero prevé una excepción para la liberación de rehenes estadounidenses.

Los representantes de Hamas han propuesto liberar al resto de ciudadanos estadounidenses como parte de un acuerdo más amplio para poner fin a la guerra en Gaza. Aunque los negociadores estadounidenses acogieron con interés esta propuesta, no se comprometieron formalmente.

Presiones, amenazas y más presiones

Al mismo tiempo, Trump se reunió con varios de los rehenes liberados en la Casa Blanca antes de difundir ayer otra amenaza contra los palestinos: “Es la última advertencia […] Libera a todos los rehenes ahora […] o será un infierno”.

Trump también exigió a los dirigentes de Hamas que abandonen Gaza mientras puedan. En respuesta, Hamas denunció estas amenazas como una prueba más de la participación directa del gobierno de Estados Unidos en la matanza del pueblo palestino.

El domingo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció la decisión de bloquear la entrada de todos los alimentos y suministros en Gaza para presionar a Hamas a extender la primera fase del alto el fuego.

Desde el comienzo del nuevo bloqueo, las organizaciones humanitarias han advertido que pronto se agotarán los suministros de alimentos en Gaza, reavivando así la hambruna.

Hamas no se desvía de su posición

Es normal que haya presiones contra Hamas. Hace unos días Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Oriente Medio, canceló un viaje a Qatar porque no claudican en las negociaciones de alto el fuego.

Aunque dirigentes de la Casa Blanca han afirmado que la cancelación del viaje “no tiene nada que ver con el bloqueo de las negociaciones”, los dirigentes israelíes han reconocido que el enviado estadounidense sólo viajaría para firmar un acuerdo. Por el momento, no es así. No hay ningún progreso y Hamas no se ha desviado de su posición.

”Las violaciones del acuerdo en la primera fase resultan en una sombra de duda de que el gobierno de ocupación ha hecho todo lo posible para asegurar que el acuerdo fracase”, dijo Osama Hamdan, un alto dirigente de Hamas, en un comunicado difundido el lunes.

Hamdan describió las presiones ejercidas por Israel para obtener una prórroga del acuerdo como un “grosero intento de evitar el inicio de la segunda fase de las negociaciones”.

Israel “presiona para volver a la casilla uno y frustrar el acuerdo con los requisitos que establece”, añadió el dirigente palestino.

Cumbre del Consejo Europeo para debatir la continuación de la Guerra de Ucrania

Esta mañana el Consejo Europeo ha convocado una cumbre de urgencia para debatir la continuación de la Guerra de Ucrania y el apoyo al ejército de Kiev. A eso lo llaman la “defensa de Europa” y el enemigo es Rusia, como no podía ser de otra forma.

La anterior cumbre de Londres del 2 de marzo demostró que muchos países europeos apoyan la continuación de la guerra y que Ursula von der Leyen y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, secundan los planes militaristas.

Ambos aprovechan su cargo para actuar en nombre propio y en contra de sus respectivas organizaciones, lo cual resulta especialmente insólito.

Como nadie sabe tampoco a quién representan este tipo de cumbres, la agencia de noticias Bloomberg habla de crear una Europa+, que incluiría a estados fuera de Europa, pero dispuestos a enviar tropas para mantener a Ucrania en guerra. Es la “coalición de voluntarios”.

Desde luego que quienes tanto hablan de “Europa” son sólo unos pocos. El húngaro Orban ha pedido que no aprueben ningún acuerdo porque los desacuerdos son insuperables. Por su parte, el eslovaco Robert Fico ha criticado la celebración de una cumbre ya que “no puede tomar decisiones si los dirigentes europeos respetan diferentes puntos de vista”.

Eslovaquia no apoyará a Ucrania financiera ni militarmente para continuar la guerra, ha dicho Fico, que ha amenazado con bloquear la cumbre debido al corte del tránsito de gas por parte de Ucrania a la Unión Europea. Según él, Ucrania ha perjudicado al país al tomar medidas que han llevado a precios más altos del gas. El jefe del gobierno eslovaco critica que los miembros de la Unión Europea estén a favor de la guerra.

Falsificar la contabilidad para financiar el rearme europeo

Atendiendo a la cuantía de los gastos militares, la Unión Europea es una potencia militar mundial. Los presupuestos militares europeos son muy elevados. Sumados, en 2023 los 27 Estados miembros gastaron casi 300.000 millones de dólares. Es el tercer mayor presupuesto militar del mundo después de Estados Unidos (900.000 millones de dólares) y China (algo más de 300.000 millones de dólares). Los tres marchan muy por delante de Rusia, que gasta 126.000 millones de dólares en sus ejércitos.

Los gigantescos gastos militares que consumen los países europeos no sirven para nada y aumentarlos supone aumentar el despilfarro actual. Un ejército necesita un mando militar unificado y una dirección política coherente que Europa no tiene. Hasta ahora los intentos de lograrlo, que datan de los años cincuenta del siglo pasado, siempre han fracasado y nada hace pensar que ahora vayan a tener éxito.

En 1992 el Tratado de Maastricht inició una política común de defensa, reforzada por la Declaración de Saint Malo en 1998 y la creación de la PESD (Política Europea de Seguridad y Defensa) en 1999.

En 2004 el Tratado de Lisboa crea la AED (la Agencia Europea de Defensa) y la PESD se transforma en PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa).

En 2017 el discurso de Jean Claude Juncker, durante su presidencia de la Comisión Europea, insistió en la importancia de mejorar la eficacia del gasto en defensa en Europa.

Las iniciativas europeas, como la brújula estratégica, y la Revisión Estratégica de la OTAN de 2021 trataron de delimitar las funciones de la OTAN y de la Unión Europea ante el rearme y la guerra.

Las triquiñuelas contables de Ursula

Ursula von der Layen quiere elevar el gasto militar de la Unión Europea a 800.000 millones de dólares, lo cual es imposible. Ni siquiera puede alcanzar la mitad de esa cifra.

El rearme ha puesto a la Unión Europea ante sus propias contradicciones internas. Como se vio durante la crisis económica de Grecia de 2009, durante décadas Bruselas ha impuesto una montaña de reglas muy estrictas que llaman de “consolidación fiscal”. Su objetivo es aflorar los déficits ocultos de los países miembros para reducirlos.

Ahora todo eso lo quieren tirar por la borda para financiar el rearme con deuda pública y ocultar el déficit. Se trataría de lograr dos cosas a la vez: gastar en armas sin límites de ningún tipo y, a la vez, disimular el despilfarro real y que el déficit no se note demasiado.

Von der Leyen ha propuesto una primera triquiñuela propia de contables poco escrupulosos, que en las oficinas de Bruselas llaman “cláusula general de salvaguardia”. Pero como muy bien sabe la Presidenta de la Comisión Europea, es una solución puramente temporal y ella quiere algo definitivo que les permita gastar en armas sin ningún tipo de cortapisas contables.

Otra triquiñuela es una malversación de fondos apenas disimulada: financiar una parte del gasto militar desviando los fondos Next Generation, aunque el importe es pequeño y se extiende sólo hasta el año que viene.

Tampoco es una solución definitiva, pero serviría para acostumbrar a los europeos al déficit y al despilfarro poco a poco.

La Unión Europea también podría establecer un nuevo programa europeo destinado a la financiación del militarismo y la guerra. Sin embargo, la emisión de deuda de la Unión Europea en el marco de un nuevo programa exige que los Estados miembros aporten más dinero a la hucha de Bruselas para evitar que la deuda europea se degrade.

Es muy complicado y en una campaña electoral cualquier aumento del gasto suena muy mal, sobre todo si está destinado a Bruselas. Además, algunos países indigentes, como España, no están acostumbrados a poner dinero en Europa, sino a llevárselo.

El Bundesbank también quiere falsificar la deuda para impulsar el rearme

En Alemania la “consolidación fiscal” es una norma consagrada en la Constitución para poner freno al endeudamiento público. De ahí pasó luego a la contabilidad europea. La norma limita el déficit presupuestario al 0,35 por cien del Producto Interior Bruto (PIB).

Pues bien, el martes el Bundesbank propuso una reforma de la norma que podría proporcionar al gobierno hasta 220.000 millones de euros en liquidez adicional para la guerra durante la próxima década.

Al igual que otros países de la Unión Europea, Alemania quiere aumentar los gastos militares, sobre todo después de que Estados Unidos haya suspendido la ayuda militar a Ucrania. Para ello el nuevo gobierno tendrá que “relajar las normas fiscales”, un eufemismo que hace referencia al endeudamiento y a la falsificación contable de la misma.

El Bundesbank propone aumentar el margen de maniobra del Estado para endeudarse hasta un máximo del 1,4 por cien del PIB, siempre que la deuda sea inferior al 60 por cien del PIB, con 0,9 puntos porcentuales de la inversión total gastada.

Si la deuda supera el 60 por cien del PIB, la capacidad de endeudamiento se limitaría al 0,9 por cien, que se gastaría íntegramente en inversiones. Si la proporción de deuda es inferior al 60 por cien, la capacidad de deuda aumenta para 2030 en un monto acumulado de 220.000 millones de euros en comparación con las normas actuales.

Si las previsiones de deuda superan el 60 por cien del PIB, la cifra alcanzaría 100.000 millones de euros en 2030.

La deuda bruta de Alemania se sitúa actualmente en torno al 62 por cien del PIB y ahora tiende a bajar. Es un porcentaje relativamente bajo en comparación con las economías más grandes del mundo.

Las cifras del Bundesbank indican que su pronóstico es que la deuda siga cayendo por debajo del 60 por cien, lo cual es un delirio total. En una época de recesión y rearme militar llegarán los grandes déficits, los aumentos de impuestos, las reducciones de salarios, las rebajas de las pensiones, los recortes de plantillas, los aumentos de impuestos… Lo mismo de siempre.

Palantir ha convertido a Ucrania en un laboratorio de guerra para la inteligencia artificial

No es ninguna novedad porque Palantir está en todas las guerras, como la de Gaza. Pero ahora Time descubre que en junio de 2022 el gigante tecnológico integró sus aplicaciones de análisis de última generación en las operaciones del ejército ucraniano.

Más de media docena de organismos ucranianos, incluyendo los Ministerios de Defensa, Transformación Digital, Economía y Educación, dependen de Palantir. La empresa tiene acceso a todos los datos de Ucrania, desde imágenes satelitales y de drones en tiempo real hasta archivos económicos.

Más allá de sus soluciones militares de inteligencia artificial, Palantir también se encarga de desarraigar la corrupción en Ucrania, convirtiéndolo en el vigilante invisible del régimen de Zelensky.

Fundada en 2003, Palantir fue creada por la empresa de capital riesgo de la CIA, In-Q-Tel, y trabajó en las guerras de Estados Unidos y la OTAN contra Afganistán e Irak.

El cofundador de Palantir, Peter Thiel, es un fiel aliado de Trump desde 2016. También ha sido el mentor de JD Vance desde 2011. Apoyó su empresa Narya Capital y donó 10 millones de dólares para su campaña al Senado de 2021.

Gracias al acceso privilegiado a Palantir, Trump tiene información detallada sobre la corrupción, malversación, reclutamiento forzado de Ucrania y toda la información que necesita sobre Ucrania.

El equipo de Musk y Gleason está utilizando la inteligencia artificial de Palantir para la depuración política, sugiriendo que las estratagemas de Kiev ya pueden estar expuestas, como lo han sido los oscuros fondos de la Usaid.

Después de Ucrania: la continuación de la guerra por otros medios

Una de las consecuencias de la derrota de los países occidentales en la Guerra de Ucrania ha sido la ruptura de eso que hasta ahora llamaban “vínculos transatlánticos”, cuyo objetivo era -precisamente- marginar a Rusia. Las contradicciones internas han salido a relucir muy rápidamente y en Europa culpan a Trump de ello, aunque no explican las propias contradicciones entre los países europeos.

Hay división y, además, confusión, pero no es posible decir ahora si esas contradicciones son permanentes, ni tampoco si se van a atenuar. Al menos los países occidentales van a intentar que así sea porque la presión a Rusia (y a China) debe ser coordinada si quiere ser eficaz.

La correlación de fuerzas ha cambiado considerablemente, por lo que en cualquier caso, las potencias occidentales deberán intensificar su presión sobre Rusia, por ejemplo reforzando los atentados terroristas.

Para ello no les bastará con recurrir a las redes ucranianas, sino que deberán revitalizar las que le quedan en el Cáucaso y en Asia central, que son de naturaleza yihadista.

Por su parte, si hay negociaciones de paz, Rusia incluirá una cláusula para obligar a los países occidentales, y especialmente a Reino Unido, a demantelar las redes terroristas que han organizado en la retaguardia.

En caso contrario, Rusia puede tener problemas porque, como Alemania y otros países de Europa occidental, padece un serio déficit demográfico y necesita mano de obra procedente de Asia central, que puede convertirse en un caballo de Troya.

El cambio en la correlación de fuerzas incluye una superioridad manifiesta del ejército ruso, que los occidentales deberían tener en cuenta antes de seguir actuando como acostumbran. Los rusos tienen más y mejores armas y, además, han adquirido una experiencia de combate de la que sus adversarios carecen. Ningún ejercicio o maniobra puede reemplazar esa experiencia de combate; ningún ejército en el mundo puede ganar sin tal experiencia.

No habrá acciones militares importantes a gran escala en un futuro próximo. La energía del éxito militar se tiene que aprovechar en la mesa de negociaciones y las inicitivas más importantes se trasladarán a los frentes políticos.

Si la situación no revienta en el Pacífico, algunos creerán que la paz ha vuelto. Se equivocan. Hoy la guerra es permanente y solo se desplaza de un lugar a otro. Si la historia no puede salir por la puerta, se escapa por la ventana.

BlackRock se apodera de los dos puertos del Canal de Panamá que gestionaban los chinos

A Estados Unidos las presiones le funcionan bien. Trump había amagado con volver a apoderarse del Canal de Panmamá porque -según decía- había acabado en manos de China y ahora un consorcio de inversores encabezado por BlackRock ha comprado la mayoría de las acciones en los dos puertos del Canal pertenecientes a Hutchison, una empresa domiciliada en Hong Kong.

El precio para recuperar la arteria oceánica ha sido de 22.800 millones de dólares.

La gestión de los 89 kilómetros del Canal de Panamá es propiedad de Panamá, pero hay dos puertos a la entrada y a la salida, los de Balboa (en el Océano Pacífico) y Cristóbal (en el Atlántico), que hasta ahora estaban gestionados por Hutchison.

En tiempos de guerra, los puertos podrían ser utilizados por los chinos, se había lamentado Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense. En los tiempos que corren hay que pensar más en la guerra que en los mercados, los negocios y los contratos.

El gobierno de Panamá, que es poco más que una sucursal de Estados Unidos ha quedado aliviado por la venta, porque aún recuerdan la invasión militar de 1989, que es un tabú en el país centroamericano.

El fondo buitre Global Infrastructure Partners, ahora propiedad de BlackRock y Terminal Investment, el grupo MSC, adquiere el 90 por cien de Panamá Ports, la empresa que opera los puertos de Balboa y Cristóbal.

Además, la empresa china ha vendido otros 43 puertos en 23 países distintos del mundo, por lo que ha ganado una fortuna (19.000 millones de dólares) y esta mañana sus acciones en la bolsa de Hong Kong se dispararon un 23 por cien.

Con Trump los asuntos estratégicos, militares y políticos, como el Canal de Panamá, se van a reconvertir en suculentos negocios para unos y para otros. Meros contratos privados.

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