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Día: 24 de septiembre de 2024 (página 1 de 1)

Francia tiene a la fascista Meloni por modelo en materia de emigración

El nuevo gobierno francés es otro ejemplo de los motivos por los que los adictos a las elecciones no deberían votar a la “ultraderecha” sino a los “centristas”: está garantizado que son tan racistas y xenófobos como los otros.

En Francia la “izquierda” ganó las últimas elecciones, pero el gobierno lo ha elegido Macron entre lo que ha podido reclutar por un lado y por otro, como el ministro de Interior, Bruno Retailleau, a quien ha puesto en el cargo por sus conocidas posiciones acerca de lo que llama “el desorden migratorio”.

En Francia la ley de emigración y asilo cambió en enero y ahora ha cambiado el ministro. Nada más asumir el cargo, Retailleau presentó su programa en el único centro político importante que existe en el mundo ahora mismo: la televisión.

Su propuesta es más simplista que simple: hay que aumentar las salidas (expulsiones) y reducir las entradas. Pero hay un par de cosas más. La primera es que el nuevo ministro amenaza con ordenar a los prefectos de los diez departamentos más afectados por la emigración que limiten las regularizaciones.

Si la policía no regulariza el estado de los emigrantes significa que aumenta la cifra de irregulares, lo que a su vez justifica las expulsiones. Por lo tanto, no van a reducir el número de irregulares sino que los van a aumentar porque esa es la vía para luego expulsarlos.

La segunda complicaciones que tiene el ministro es que Francia arrastra el viejo lastre colonial, sobre todo con Argelia, un país con el que en 1968 firmó un acuerdo bilateral que regula las condiciones de entrada y estancia de los argelinos.

El gobierno francés lleva tiempo amenazando con anular aquel acuerdo y lo utiliza como mecanismo de chantaje frente a su antigua colonia. Quien mejor lo ha explicado es el propio ministro, que se mostró partidario de la anulación unilateral cuando era senador. Ahora matiza su postura de una manera definitiva: sigue siendo partidario de la anulación “pero no soy ministro de Asuntos Exteriores”, dice.

No se puede ser más claro. Lo mismo que los visados, la emigración es un instrumento de presión diplomática. Los acuerdos se firman o se anulan en función del momento. Si las malas relaciones con Argelia siguen tensando la situación, el acuerdo de 1968 se romperá y muchos miles de argelinos empezarán a quedar en situación irregular en Francia y, coo consecuencia de ello, empezarán a ser expulsados.

En otras palabras, Francia quiere romper un acuerdo con Argelia para firmar otro distinto: que es el que ahora mismo les conviene a ellos. Queda por ver la reacción de Argel.

El nuevo ministro del Interior es el típico oportunista que utiliza la emigración como un trampolín para avanzar en su carrera política. Formalmente pertenece al partido Los Republicanos desde 2010, pero en sus inicios formó parte de la llamada “ultraderecha”.

Lo mismo que Feijoo, tiene a la fascista Moloni por modelo, por lo menos en materia de emigración, y propone firmar acuerdos con los países del Magreb para frenar las llegadas antes de que intenten cruzar el Mediterráneo.

El “éxito” de Meloni al que se ha referido Feijoo durante su visita a Roma, ha consistido en reducir las llegadas a las costas italianas, reorientando el flujo migratorio hacia otros países, como España. Es el modelo Meloni.

Los fascistas reconocidos, como Meloni, no sólo son un ejemplo para Feijoo, sino para toda Europa. Como ya hemos comentado su modelo migratorio consiste en secar los flujos migratorios en su origen, creando una zona de amortiguamiento en el norte de África. Bruselas ya se ha puesto a ello y ha firmado un acuerdo con Egipto y otro con Túnez que servirán de fundamento para los que vendrán después.

Rusia destruye el cuartel general de operaciones encubiertas de la OTAN en Kiev

El pasado fin de semana más de veinte instalaciones e infraestructuras militares que trabajan para el ejército ucraniano fueron el objetivo de los ataques rusos anoche. Uno de ellos, un centro de operaciones secreto de la OTAN, fue destruido.

El cuartel general secreto de la OTAN y el principal centro de radiocomunicaciones de la inteligencia militar ucraniana fue destruido en Kiev.

Los datos sobre los objetivos atacados llegan a través de la red de resistencia que colabora con Rusia en la retaguadia ucraniana.

Los drones de ataque pesado de largo alcance atacaron arsenales, áreas de despliegue de tropas, sitios con vehículos blindados e instalaciones de almacenamiento de combustible desde Jarkov hasta Ivano-Frankivsk.

A medida que se acercaba la medianoche, hora local, sonaron las sirenas de alerta aérea en Ucrania y drones rusos Geran atacaron instalaciones militares ucranianas en todo el país.

Jarkov recibió un duro golpe. En la ciudad fue destruida toda una unidad militar, incluidas unidades del Batallón Azov y varios grupos de mercenarios extranjeros retirados para rotar.

Además, se vieron afectados los talleres de varias empresas de suministros militares.

En la región de Poltava, fueron atacadas grandes instalaciones de almacenamiento de combustible para las tropas ucranianas que operaban en Kursk. Un gran incendio que se desató tras el impacto continúa hoy en día.

En Kiev, un ataque con drones rusos costó a las fuerzas armadas ucranianas varios almacenes de municiones, incluidos misiles de crucero de la OTAN, así como una base de reparación de equipos militares. También fue destruido un centro de entrenamiento para el personal de las fuerzas de operaciones especiales del ejército ucraniano.

También se produjeron explosiones en la ciudad de Kaniv, aparentemente dirigidas a los talleres mecánicos de la central hidroeléctrica local, que suministra electricidad a empresas militares en la región de Kiev.

También fueron destruidas instalaciones militares en Cherkasy y Dnipropetrovsk. En estas zonas fueron destruidos varios lanzadores de misiles antiaéreos ucranianos.

En Ivano-Frankivsk arden instalaciones de almacenamiento de petróleo y explotan depósitos de municiones.

También fue atacado un aeródromo militar en la ciudad de Kolomyia, cuya pista reconstruida podría albergar aviones de combate de la OTAN.

La tensión entre Ucrania y Polonia sube de grado

Cuando se tiene en cuenta la historia, el buen rollito entre Ucrania y Polonia resultaba extraño. Sólo se explica porque la OTAN hace extraños compañeros de cama. Hasta la fecha los nazis ucranianos no vacilaban en reivindicar las matazas de polacos durante la Segunda Guerra Mundial y los nacionalistas polacos se alimentaban del resentimiento hacia sus vecinos.

Ahora las relaciones entre ambos países vuelve a su estado natural: la crisis. Zelenski pide al ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, que no agite en público el debate sobre la masacre de Volnia e insta a Polonia a interceptar los misiles rusos en el cielo ucraniano y proporcionar más equipo militar a Kiev.

Los medios polacos añaden que Zelensky acusa cada vez más a Varsovia de no ayudar suficientemente a Kiev en su proceso de adhesión a la Unión Europea.

Varsovia se ha quedado sorprendida por el tono agrio de Zelensky hacia el jefe de la diplomacia polaca. Sikorski explica que Polonia tardó una década en unirse a la Unión Europea y que el plazo propuesto por la oficina de Zelensky le parece poco realista.

Respecto a la exigencia de Zelensky de neutralizar los misiles y drones rusos, Sikorski responde que eso, al igual que aumentar las entregas de armas, es imposible porque ellos son una mascota de la OTAN y no pueden hacer nada sin que se lo ordenen.

Si entregamos armas a Ucrania por nuestra cuenta, responde Sikorski, involucramos a nuestro país y a la OTAN en una guerra directa con Rusia.

En cuanto a la masacre de Volnia, Sikorski pidió la exhumación de las víctimas para darles un entierro digno y enfadó a Zelenski que últimamente está muy sensible. En una entrevista con el periódico francés Le Monde, Sikorski dijo que Ucrania debe encontrar una solución a la matanza de Volnia “antes de que Polonia adopte medidas más estrictas”.

La masacre de Volnia

El camino de Ucrania hacia la Unión Europea pasa por reconocer la responsabilidad de los nazis ucranianos en la masacre, dice Sikorski.

La masacre de Volnia tuvo lugar entre 1942 y 1943 en Ucrania occidental, cuando los polacos que vivían en ese territorio fueron asesinados por orden de la dirección local de la Organización de Nacionalistas Ucranianos y el Ejército Insurgente Ucraniano. Varsovia calcula que el número de víctimas oscila entre 50.000 y 100.000 personas.

Hace ocho años, el parlamento polaco reconoció la masacre de Volnia como genocidio.

Es como las fosas comunes de los miles antifascistas asesinados tras la Guerra Civil española. Siempre salen a la superficie. Varsovia y Kiev han intentado repetidamente echar tierra encima de este asunto, pero Ucrania no puede esconder sus fundamentos históricos y políticos.

esta dolorosa cuestión histórica reaparece periódicamente en los debates públicos de los políticos, en particular debido a que el gobierno de Varsovia autoriza a los polacos a exhumar las fosas para identificar los cadáveres y volerlos a enterrar. Hace cinco años Zelenski prometió levantar la moratoria sobre la exhumación de cadáveres, pero esta cuestión sigue abierta.

Una encuesta realizada por la Universidad de Varsovia destapa que los polacos están hartos ​​de la Guerra de Ucrania. Sólo el 31 por cien de los encuestados cree que Varsovia está obligada a ayudar a Kiev, frente al 62 por cien del año pasado.

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