La web más censurada en internet

Día: 10 de junio de 2024 (página 1 de 1)

La burbuja especulativa en las nuevas tecnologías

Desde el principio de internet, las empresas de nuevas tecnologías fueron una burbuja, un puro movimiento especulativo ligado a grandes campañas de prensa, a cada cual más sensacionalista. La especulación es una forma de financiación, de atraer capitales hacia las empresas emergentes.

De aquellas empresas ya no queda nada. La empresa destinada a convertirse en la más importante de la nueva era digital, Global Crossing, se fundó en 1997. Debía controlar el centro neurálgico de internet, la transmisión de datos. Quebró en 2002.

La “nueva economía” es idéntica a la antigua. Con el cambio de siglo, las empresas digitales, las “punto com” que llegaron a formar auténticos imperios económicos de la noche a la mañana, empezaron a anunciar pérdidas con la misma celeridad que antes proclamaban beneficios: portales de noticias, buscadores, servidores de correo electrónico…

Ahora dicen lo mismo de Nvidia, que ocupa el primer lugar en la carrera de la inteligencia artificial. Sus ventas han aumentado un 600 por cien en el primer trimestre de este año en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Hace apenas cuatro años, Nvidia estaba valorada 150.000 millones de dólares. Hoy vale veinte veces más. Junto con Apple y Microsoft, es una de las tres empresas más grandes del mundo. Juntas, estas tres empresas valen más que el PIB anual de Alemania, Japón o cualquier país del mundo, excepto dos: China y Estados Unidos.

En lo que va del año, los inversores de Nvidia han obtenido unos beneficios del 132 por cien.

Es un crecimiento meteórico y muchos esperan que continúe indefinidamente (*).

Nvidia fabrica tarjetas gráficas para ordenadores, que son las más utilizadas en los videojuegos. Pero la clave no está ahí: las tarjetas gráficas son capaces de realizar cálculos simultáneos que las CPU tradicionales no pueden, lo que las hace más capaces de manejar operaciones informáticas sofisticadas.

Por novedosa y prometedora que sea la inteligencia artificial, Nvidia no se puede valorar en tres billones de dólares, es decir, estamos en presencia de una de tantas especulaciones bursátiles ligadas a las nuevas tecnologías.

Para mantener la cotización, esta mañana ha dividido el valor de sus acciones por 10 en las bolsas estadounidenses. Por cada acción, los especuladores recibirán diez títulos, cuyo valor se dividirá por diez.

Cuando un medio de comunicación habla de tal o cual revolución tecnológica, hay que sospechar que hay un especulador detrás.

(*) https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/acciones-nvidia-burbuja-041000415.html

La fuerza naval de Estados Unidos necesita de sus aliados en el Pacífico

Estados Unidos enfrenta un dilema con respecto a su construcción naval. Por un lado, China tiene hoy el mayor número de buques de combate del mundo, con más de 370 buques frente a los 291 de Estados Unidos. Por otro lado, se espera que la flota china alcance los 435 barcos a finales de la década, mientras que no se espera que cambie el tamaño de la flota estadounidense. China disfruta así de una ventaja militar asimétrica en el Pacífico occidental, donde se concentra la mayoría de sus barcos, mientras que la marina estadounidense está sobreexplotada, defendiendo todos los mares del mundo.

Por otro lado, Estados Unidos no parece dispuesto a adoptar un enfoque colectivo en materia de construcción naval y mantenimiento operativo con sus aliados y socios para competir con China. La legislación proteccionista de décadas de antigüedad, las cuotas de “compra estadounidense” y las restricciones a la transferencia de tecnología continúan limitando una cooperación industrial significativa con los aliados. La forma en que Estados Unidos resuelva este dilema determinará el resultado de la competencia naval entre Estados Unidos y China y, por lo tanto, el futuro de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico.

La construcción naval ha sido una de las piedras angulares del poder desde el comienzo de la era industrial, si no antes. Las potencias imperiales europeas midieron el equilibrio de fuerzas por el número y la calidad de los buques de superficie y submarinos. Además, las materias primas industriales, como la producción de hierro y acero, la infraestructura portuaria, la mano de obra industrial y las patentes tecnológicas estaban estrechamente vinculados a esa potencia. Estados Unidos ganó la Segunda Guerra Mundial y derrotó a la Alemania nazi y al Japón imperial superando a las potencias del Eje y construyendo lo que F. Roosevelt llamó “el arsenal de la democracia” en todo el mundo. Durante toda la Guerra Fría, Estados Unidos garantizó la libertad de navegación y tránsito marítimo. La proyección de poder y el equilibrio en el mar siguen siendo características distintivas de la primacía estratégica de Estados Unidos, gracias a una flota superior.

Sin embargo, hoy China sigue los pasos de grandes potencias navales anteriores en la explotación de su base industrial comercial y de defensa. La construcción naval sólo es posible si el sector de la construcción naval comercial es dinámico. El plan del Departamento de Defensa de Estados Unidos para una Armada de 355 buques debe “depender de una industria marítima, tanto naval como comercial, cuya capacidad es significativamente menor que la de otros países importantes del mundo en materia de construcción naval en el mundo: Corea del Sur, Japón y, preocupantemente, China”. El noreste de Asia representa el 95 por cien de la cartera mundial de pedidos de construcción naval comercial. En 2022, la cartera de pedidos de China se situó en 1.794 grandes buques oceánicos (50,3 por cien), la de Corea del Sur en 734 (29 por cien), Japón en 587 (15,1 por cien) y Europa con 319 barcos. Mientras tanto, en 2022 Estados Unidos solo construyó cinco barcos.

Este dominio del mercado por parte de Asia tiene consecuencias para la seguridad nacional estadounidense. Por ejemplo, 3 de los 10 buques cisterna comerciales de los que depende el ejército estadounidense para sus operaciones y 7 de sus 12 buques de carga seca se construyen en China. La mano de obra calificada necesaria para la construcción naval avanzada es escasa debido a la ausencia de un sector de construcción naval comercial sólido. A diferencia de Estados Unidos, donde un solo gran astillero construye embarcaciones militares y comerciales, muchos astilleros chinos están agrupados geográficamente para garantizar sinergias en la fuerza laboral. En menos de 20 años China ha logrado utilizar este rápido crecimiento de su capacidad de construcción naval comercial para convertirse en la armada más grande del mundo.

La construcción naval china es un desafío

Durante las últimas dos décadas, Pekín ha socavado gradualmente la posición naval de Estados Unidos en el Pacífico Occidental. Los estrategas chinos aplicaron efectivamente una estrategia de denegación de acceso y área (A2/AD) para mantener alejadas a las fuerzas estadounidenses, ampliaron el alcance de la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) mediante la construcción de elementos marítimos artificiales en el Mar de China Meridional y obligaron a los países vecinos a adoptar tácticas de zona gris. China lo hizo porque Estados Unidos estaba distraído por la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio, lo que llevó a Washington a reducir el papel de su Marina en su estrategia general de defensa.

Estados Unidos está tratando de afrontar el desafío de la construcción naval china. El Congreso ha aprobado una serie de leyes destinadas a modernizar los astilleros, ampliar la fuerza laboral y autorizar compras a granel y compras plurianuales de barcos. Las empresas marítimas comerciales y de defensa están mostrando nuevas tecnologías que podrían ayudar a superar la superioridad digital de China, como los barcos y la navegación autónomos, la inteligencia artificial y la robótica. La Armada estadounidense participa así en esta transición tecnológica. Ha lanzado el “Ghost Fleet Overlord”, compuesto por barcos de superficie autónomos, y planea utilizar para 2045 más de 150 barcos de este tipo, de diferentes tonelajes, como parte de una “arquitectura de flota distribuida”. Pero es poco probable que estos esfuerzos sean suficientes para cerrar la brecha entre Washington y China.

La colaboración con los aliados es fundamental para compensar la insuficiente capacidad de Estados Unidos en construcción naval. Sin embargo, cuando se trata de algunos de sus aliados industrialmente más avanzados, Estados Unidos se resiste obstinadamente al cambio. Tomemos el ejemplo de la Ley de Transporte Marítimo de 1920, más conocida como Ley Jones. Introducida hace más de 100 años para garantizar la capacidad de transporte marítimo después de la Primera Guerra Mundial, la ley hizo casi imposible que Estados Unidos adquiriera barcos construidos en el extranjero. Sólo los barcos construidos en Estados Unidos, más del 75 por ciento de propiedad estadounidense y más del 75 por ciento tripulados por ciudadanos estadounidenses pueden navegar por las principales rutas marítimas y utilizar los puertos del país. A pesar de las restricciones, los astilleros comerciales estadounidenses han recurrido desde hace tiempo a socios extranjeros para ayudar a construir barcos elegibles para la Ley Jones en áreas como diseño, chapa, motores, hélices e incluso trabajadores subcontratados.

Las restricciones legislativas que rigen la construcción naval estadounidense son aún más onerosas. La Ley Buy American de 1933 fue una medida de la era de la Depresión que exigía que el gobierno federal comprara bienes nacionales, pero continúa regulando el moderno sistema de adquisiciones de defensa de Estados Unidos. La Orden Ejecutiva 14005 “Hecho en Estados Unidos” de Biden, firmada en su primera semana en el cargo, aumenta el “umbral de contenido nacional” del 55 por cien al ​​75 por cien para 2029. Las recientes enmiendas del Senado al proyecto de ley anual de gastos de defensa aumentarían aún más exigir que el 100 por cien de los buques de la Armada de Estados Unidos se produzcan en el país para 2033. El régimen de control de exportaciones de defensa de Estados Unidos, incluidas las regulaciones sobre el comercio internacional de armas de defensa, impide cualquier interacción con la investigación de defensa de vanguardia en los países aliados.

Sin embargo, estas regulaciones americanas no se aplican de la misma manera. La jerarquía entre los aliados de Estados Unidos comienza con el círculo interno de los socios más fiables que pertenecen a la base industrial y tecnológica nacional de Estados Unidos: entre ellos Canadá, Reino Unido y Australia. Los siguientes son los 25 aliados que tienen acuerdos recíprocos de adquisiciones de defensa con Estados Unidos, la mayoría de los cuales son miembros de la OTAN, Japón, Egipto e Israel. También está Corea del Sur, así como la mayoría de los aliados asiáticos y de Oriente Medio, que en muchos sentidos no reciben un trato diferente al de los no aliados.

Los aliados asiáticos son imprescindibles para Estados Unidos

Es poco probable que Estados Unidos pueda resolver por sí solo el dilema de la construcción naval de China. Así como China ha explotado sus industrias de construcción naval comercial y militar, Estados Unidos también debería aprovechar plenamente el potencial sin explotar de sus aliados en la región del Indo-Pacífico. Corea del Sur, el segundo mayor constructor naval del mundo, está notablemente ausente de estas discusiones. En los últimos años, Seúl se ha consolidado como un proveedor naval clave para los aliados de Washington en todo el mundo. Por ejemplo, las empresas surcoreanas construyen fragatas y corbetas para Filipinas, submarinos para Indonesia y están a la vanguardia del suministro de futuros submarinos a Canadá.

Corea del Sur también puede satisfacer en parte las necesidades de Washington. Seúl ya está demostrando su potencial en áreas donde la base industrial estadounidense no puede satisfacer sus propias necesidades, desde proyectiles de artillería de 155 milímetros hasta vehículos terrestres no tripulados. Las recientes visitas de la Marina estadounidense a Corea del Sur y de ejecutivos de la industria surcoreana a astilleros estadounidenses sugieren que existe un creciente interés recíproco en la cooperación en la construcción naval.

Por lo tanto, vale la pena considerar tres perspectivas para aprovechar la fuerza industrial de los aliados de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico.

En primer lugar, los aliados deberían explorar nuevas ideas ambiciosas para la construcción naval colectiva. Los expertos navales estadounidenses han propuesto que Corea del Sur, Japón y Estados Unidos trabajen en un programa de construcción de destructores con misiles guiados. Los aliados de Estados Unidos también podrían agilizar la construcción de buques de guerra, lanchas patrulleras y aviones de vigilancia y patrulla marítima para los países del sudeste asiático y las islas del Pacífico, así como municiones como misiles antibuque y capacidades de guerra submarina.

En segundo lugar, se podrían realizar más trabajos de mantenimiento, incluidos servicios, reparaciones y reacondicionamiento, en los astilleros aliados en la región del Indo-Pacífico. Así, se espera que Estados Unidos realice trabajos de mantenimiento en un submarino de clase Virginia en Australia en el marco de la asociación Aukus en 2024. Asimismo, Estados Unidos ya tiene previsto realizar trabajos de mantenimiento en buques de guerra en astilleros japoneses, teniendo en cuenta cuenta la presencia duradera de la Séptima Flota estadounidense en Yokosuka. Estos esfuerzos permitirían a los astilleros estadounidenses centrarse en lograr sus propios y ambiciosos objetivos de construcción. Corea del Sur también está explorando la posibilidad de realizar trabajos de mantenimiento en los barcos que ha vendido a países del Sudeste Asiático en Filipinas, en lugar de en sus propios astilleros. Esto demuestra que un enfoque transnacional del apoyo naval aliado tiene beneficios potenciales para todos.

Por último, Washington debería adoptar una perspectiva de futuro sobre la cooperación en materia de construcción naval con sus aliados, haciendo hincapié en las nuevas tecnologías y la fabricación avanzada. Por ejemplo, Corea del Sur y Estados Unidos están realizando esfuerzos similares de navegación autónoma bajo los programas Ghost Fleet de Estados Unidos y Sea Ghost de la Armada de Corea. La iniciativa Replicador del Departamento de Defensa de Estados Unidos, así como las tecnologías de defensa avanzadas del segundo pilar de Aukus, se beneficiarían de la participación del sector privado en Corea del Sur y Japón.

Ninguno de esos esfuerzos es posible sin cambios significativos en la forma en que Estados Unidos y sus aliados abordan la cooperación. Washington, por su parte, debería modernizar sus limitaciones burocráticas y regulatorias, de acuerdo con el espíritu de sus alianzas. Derogar o modificar la Ley Jones y otras leyes similares no será fácil. Los aliados también deben estar preparados para abordar las preocupaciones de las partes interesadas estadounidenses, incluidos el gobierno, la industria y especialmente el Congreso. Tendrán que demostrar su credibilidad y voluntad de adherirse a estándares más altos en la cooperación industrial de defensa. Pero la asociación Aukus demuestra que una dirección audaz puede superar las ortodoxias más establecidas. La construcción naval es un área en la que aliados como Corea del Sur pueden contribuir a defender la seguridad marítima de la región del Indo-Pacífico. Estados Unidos debería agradecer esa ayuda.

Choi Kang y Peter K. Lee, Why U.S. Naval Power Needs Asian Allies, War on the Rocks, 12 de enero de 2024

Los servicios de inteligencia libran la guerra de propaganda en línea de Israel

El pasado mes de mayo el Telegraph publicó un artículo afirmando que Rusia, China e Irán estaban impulsando las publicaciones del rapero Lowkey en las redes sociales “en un intento de avivar la división y manipular la opinión pública en todo el país”.

Las afirmaciones del Telegraph se basaban en un informe de la empresa de tecnología Cyabra, que dice que el 11 por cien de los perfiles que interactúan con él en X/Twitter eran falsos, lo que implica que una red de bots organizada estaba amplificando artificialmente sus mensajes.

Lo que el Telegraph ocultó es que Cyabra no es sólo “una empresa de tecnología especializada en combatir la desinformación en línea”, sino una empresa israelí fundada por oficiales de la inteligencia militar, la mitad de cuyos empleados se fueron para unirse al ejército israelí para luchar en Gaza. Hasta el día de hoy Cyabra continúa trabajando abiertamente con la inteligencia militar israelí.

Para intoxicar el Telegraph se apoyaba en la inteligencia israelí porque el rapero es uno de los opositores británicos más destacados del ataque de Israel contra la población de Gaza. A través del periódico el gobierno israelí afirmaba que Reino Unido estaba bajo la amenaza de las organizaciones pro-Hamas que operan en todas las islas con el objetivo de imponer la sharia y hacer del país “una isla musulmana”.

Los intoxicadores advertían al gobierno de Londres que debía ser “mucho más agresivo” contra esos “enemigos” que amenazan el estupendo estilo de vida británico.

Cyabra aprendió censura en la Inquisición española del siglo XVI y no ha avanzado más. El reportaje era muy cutre. No logró mostrar si las botnets realmente amplificaron los mensajes de Lowkey u otros propalestinos de alguna manera significativa.

Que el 11 por cien de los perfiles que interactuaban con Lowkey fueran falsos no indicaba ninguna interferencia de ningún tipo, ni extranjera ni autóctona. Una proporción considerable de cuentas en las redes sociales son falsas y siempre lo han sido. Las estimaciones del número real de cuentas falsas en X/Twitter varían entre el 5 y más del 80 por cien.

El propietario de la red, Elon Musk, ha admitido que uno de cada cinco usuarios de su plataforma es falso. La diferencia es que los famosos crean más cuentas falsas que los demás. Los propios análisis de Cyabra afirman que el 13 por cien de todas las cuentas de X/Twitter que hablan de las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos son bots, y que el 20 por cien de las que hablan de Jeffrey Epstein no son auténticas.

Por lo tanto, la afirmación de Cyabra de que el 11 por cien de los perfiles que interactúan con Lowkey son falsos no dice nada. Más bien refuerza el hecho de que Lowkey y sus puntos de vista gozan de un amplio apoyo internacional.

Los guardianes de la verdad dan miedo

“Somos el guardián de la verdad y la fiabilidad en las redes sociales”, afirmó Dan Brahmy, director de Cyabra. La empresa no tiene ningún seguimiento en las redes sociales. Tiene 221 suscriptores en YouTube y 1.145 y 120 suscriptores en X/Twitter e Instagram, respectivamente. Sin embargo, medios como The Telegraph la han convertido en un tinglado influyente. Los medios de comunicación (New York Times, The Washington Post, CNN, Fox News, Wall Street Journal y USA Today) lo mecionan como fuente de autorizada, siempre silenciado sus vínculos con la inteligencia israelí.

Brahmy, por ejemplo, fue instructor de tiro y combate en el ejército israelí antes de fundar Cyabra. Sus otros dos cofundadores fueron miembros clave de la inteligencia israelí. “Afortunadamente, encontré a dos personas en el planeta que tenían la audacia y el conocimiento para poder decir que estaban entre los comandantes de guerra de información del ejército israelí. Y después de un servicio militar muy largo, sintieron que tenían que hacer algo”, confesó Brahmy en una entrevista.

Brahmy se refiere a Ido Shraga y Yossef Daar. Shraga fue anteriormente ingeniero de sistemas cibernéticos en el ejército israelí antes de cofundar la empresa. Daar es un veterano de la Unidad 8200, pieza central del aparato de vigilancia de alta tecnología de Israel. La Unidad 8200 ha creado una vasta red digital mundial para espiar a los palestinos, utilizando sus datos personales para el chantaje y la extorsión.

También están detrás de Pegasus, que se vendió para piratear teléfonos y controlar objetivos de alto valor. De 2004 a 2014 Daar fue uno de los cabecillas de la Unidad 8200, hasta convertirse en su jefe de departamento. Sin embargo, los estrechos vínculos con la inteligencia militar israelí no terminan ahí. Es probable que Cyabra esté reclutando activamente de la Unidad 8200 y otros departamentos del ejército israelí. Por ejemplo, Roni Fridfertig dejó su puesto de analista de la Unidad 8200 para unirse a Cyabra, donde actualmente es responsable de información estratégica. Junto a Fridfertig está Lali Bar, cabecilla del equipo de analistas de ciberinteligencia en la Unidad 8200 hasta marzo, cuando comenzó a trabajar en Cyabra como analista de datos estratégicos.

Vigilar y castigar: la Unidad 8200

Entre 2017 y 2020 Daniel Elya fue decodificador de fotografía aérea y gerente técnico de productos para la Unidad 8200. En 2022 se convirtió en gerente de productos y operaciones de Cyabra. Tanya Barkatz, dirigente del equipo de éxito del cliente, fue hasta 2021 sargento mayor analista de inteligencia en Lahav 433, el equivalente israelí del FBI. Hasta 2019 el jefe de ventas del sector privado de Cyabra, David Bar-Aharon, era oficial de inteligencia de campo del ejército israelí.

Según la ley israelí, revelar cualquier afiliación con la Unidad 8200 es un delito, lo que significa que las pocas personas que lo han anunciado abiertamente probablemente sean sólo la punta del iceberg. En una entrevista reciente, Brahmy reveló que la mitad de sus 40 empleados han sido llamados al servicio militar activo y actualmente están involucrados en la ocupación de Gaza y el desplazamiento de millones de personas de sus hogares. La otra mitad está luchando en el campo de batalla digital por Israel, señaló el medio Israel 21c.

Brahmy reveló que esto implica un estrecho vínculo con sus antiguos colegas en la inteligencia militar activa: “Tranmitimos información a organizaciones de seguridad en Israel y más allá porque pueden ejercer presión, ayudar a identificar y devolver información de inteligencia”.

A principios de este año, Cyabra también informó al parlamento israelí y enseñó al Comité de Inteligencia Artificial y Tecnologías Avanzadas sobre las tácticas que utiliza Hamas en línea. En resumen, los profundos vínculos de Cyabra con el Estado israelí –en particular con la Unidad 8200– hacen difícil determinar dónde termina uno y comienza el otro.

La Unidad 8200 es la unidad más elitista y quizás la más infame de Israel. Descrita como la Harvard de Israel, las mentes jóvenes más brillantes del país compiten por la aceptación, sabiendo que el tipo de formación que reciben las preparará para lucrativas carreras tecnológicas. Los árabes israelíes no tienen derecho a unirse; de hecho, se encuentran entre los principales objetivos de la unidad. El Financial Times llamó a la Unidad 8200 “Israel en su mejor y peor momento”, la pieza central tanto de su floreciente industria de alta tecnología como de su aparato estatal represivo. Los veteranos de la Unidad 8200 han producido muchas de las aplicaciones más descargadas del mundo, incluido el servicio de mapas Waze y la plataforma de comunicaciones Viber.

43 reservistas, incluidos varios oficiales, enviaron una carta a Netanyahu en 2014 informándole que ya no servirían en sus filas debido a la celosa persecución de los palestinos. Esto implicó el uso de grandes bases de datos para compilar registros sobre un gran número de miembros de la población autóctona, incluidos sus historiales médicos, vidas sexuales e historiales de investigación, para luego utilizarlos con fines de extorsión. Si una persona en particular tuviera que pasar por puntos de control para recibir un tratamiento médico crucial, se podría suspender el permiso hasta que aceptara espiar a otros. Información como, por ejemplo, si una persona engaña a su cónyuge o si es homosexual, también se utiliza como cebo para el chantaje. Un agente de la Unidad 8200 dijo que fue entrenado para memorizar diferentes palabras árabes que significan “gay” para poder escucharlas durante las conversaciones monitoreadas. Todos los palestinos, dicen los veteranos de la Unidad 8200, han sido tratados como enemigos del Estado. “No hay distinción entre los palestinos que están y los que no están involucrados en la violencia”, dice la carta.

Del espionaje israelí a Silicon Valley

Lo más preocupante es la influencia de la Unidad 8200 dentro de las plataformas tecnológicas internacionales a las que confiamos nuestros datos. Una investigación de 2022 encontró que cientos de antigos agentes de la Unidad 8200 trabajan en Silicon Valley y ocupan puestos de influencia en empresas como Google, Microsoft, Amazon y Meta.

Un ejemplo de ello es Emi Palmor, que forma parte del consejo de supervisión de Meta, la empresa matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram. El grupo sirve como tribunal supremo de las plataformas digitales, decidiendo qué contenido debe promocionarse y cuál debe eliminarse.

Gavriel Goidel, por su parte, es el jefe de estrategia de Google. Sin embargo, hasta 2016 fue responsable de aprendizaje en la Unidad 8200, dirigiendo un equipo de inteligencia encargado de contrarrestar las actividades de los que llamó “activistas hostiles”. Con personas como Palmor y Goidel ocupando roles tan influyentes dentro de los gigantes de las redes sociales, tal vez no sorprenda que el contenido favorable a la causa palestina sea tan despiadadamente suprimido en línea.

‘Mentimos, engañamos, robamos’

Sin duda, Cyabra tiene la ambición de convertirse en una empresa verdaderamente mundial. La apertura de una oficina en Nueva York y el nombramiento del exsecretario de Estado y director de la CIA, Mike Pompeo, como miembro de su junta directiva tienen ese objetivo. “Estamos encantados de darle la bienvenida a Mike Pompeo”, dijo Brahmy.

A lo largo de su distinguida carrera, el Secretario Pompeo ha demostrado una profunda comprensión del impacto de las campañas de desinformación en la seguridad nacional. Sus conocimientos serán inestimables a medida que Cyabra continúe desarrollando soluciones innovadoras para establecer un sistema inmunológico digital.

A lo largo de su carrera en el Departamento de Estado y la CIA, Pompeo ha estado detrás de campañas de desinformación que desestabilizan la seguridad nacional de otros países. “Yo era el director de la CIA. Mentimos, engañamos, robamos. Hemos tenido extensos cursos de capacitación sobre este tema”, bromeó una vez Pompeo.

La CIA ha estado detrás de innumerables escándalos de noticias falsas, ha alentado cambios de régimen en todo el mundo y ha establecido una red mediática mundial. El nombramiento de un antiguo director de la CIA en el consejo de administración de una empresa que pretende ofrecer un servicio basado en hechos reales debería socavar inmediatamente la credibilidad del grupo. Pero en el mundo actual, la verificación de datos suele estar financiada directamente por el gobierno de Estados Unidos. Al menos cinco grupos de verificación de datos en los que Facebook se basa para filtrar y juzgar información sobre Ucrania, por ejemplo, están financiados por Washington.

Mientras Israel lanzaba su ataque contra Gaza, Cyabra llamó la atención sobre el campo de batalla en línea, apresurándose a publicar informes que afirmaban que el 25 por cien de todas las cuentas que hablaban del ataque del 7 de octubre eran falsas. Rusia, China, Irán, Líbano, Siria e Irak estaban involucrados en una vasta conspiración antiisraelí en línea destinada a avivar la ira visceral al compartir contenido engañoso o falso.

Un ejemplo que el propio Cyabra eligió para ilustrar esto es el del canal de televisión estatal ruso RT en Español, que informó que el presidente iraní, Ebrahim Raisi, calificó el ataque al hospital Al Ahli en Gaza de “crimen de guerra” israelí. Era falso porque fuentes israelíes y occidentales insistieron en que probablemente los palestinos habían volado su propio hospital.

Israel está llevando a cabo un colosal esfuerzo de propaganda en línea. Investigadores como el profesor Marc Owen Jones han descubierto ejércitos de cuentas títeres pro-israelíes que difunden desinformación contra la UNRWA e intentan socavar la solidaridad entre los afroamericanos y los palestinos. Sin embargo, Cyabra parece mucho menos interesado en examinar las campañas proisraelíes, tal vez porque son una parte crucial de ellas.

Las campañas de propaganda israelíes en internet

Israel ha emprendido una campaña de propaganda sostenida y coordinada que rivaliza con la complejidad de su ataque militar. En las dos semanas transcurridas desde el 7 de octubre, el Ministerio de Asuntos Exteriores gastó más de 7 millones de dólares en anuncios sólo en YouTube. Estos anuncios estaban dirigidos principalmente a países occidentales, siendo Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos los principales destinatarios. En sólo 14 días, una campaña en una plataforma de un departamento del gobierno israelí alcanzó mil millones de pares de ojos, cifras que hacen que todo lo que supuestamente descubrió Cyabra parezca insignificante en comparación. Muchos de estos anuncios de YouTube violaron descaradamente los términos de servicio de la plataforma, mostrando imágenes gráficas de cadáveres y mensajes falsos, como “Hamas = Isis”.

El Departamento de Asuntos Exteriores también lanzó una campaña encubierta para acosar e intimidar a los estudiantes estadounidenses, creando un “grupo de trabajo” para llevar a cabo operaciones psicológicas destinadas, en sus propias palabras, a “infligir consecuencias económicas y profesionales” a los estudiantes pro palestinos. Si bien el ministro de Asuntos Exteriores, Eli Cohen, encabeza el grupo de trabajo, subraya que sus acciones “no deben llevar la firma del Estado de Israel”.

Las campañas de propaganda israelíes se remontan a mucho más atrás. Wikipedia ha sido durante mucho tiempo el objetivo de la infiltración israelí. Un proyecto supervisado por Naftali Bennett, quien luego se convirtió en primer ministro, desplegó a miles de jóvenes israelíes para vigilar la enciclopedia en línea, eliminando hechos preocupantes y presentando artículos más favorablemente a Israel. Aquellos que hicieran la mayor cantidad de cambios recibirían recompensas, incluidos paseos gratuitos en globo aerostático.

Los palestinos –o quienes los apoyan– siempre han tenido sus voces silenciadas en línea. Sin embargo, desde el 7 de octubre, la represión digital del sentimiento pro palestino se ha intensificado. Cientos de personalidades han afirmado que las plataformas de redes sociales limitan artificialmente su alcance debido a su postura sobre Israel-Palestina.

Instagram suspendió las cuentas de Eye on Palestina y Motaz Azaiza, dos fuentes críticas para informar sobre el terreno en Gaza. La plataforma también añadió inexplicablemente la palabra “terrorista” a las biografías de cientos de personas que se identifican como palestinas. Más tarde afirmó que se trataba de un error. Sin embargo, los estrechos vínculos de la plataforma con la Unidad 8200 sugieren que esto puede ser el resultado del entorno general de la empresa con respecto a la liberación palestina.

La propia MintPress News se enfrenta a una represión constante en línea. No hay un solo empleado, incluido este autor, cuyas cuentas de redes sociales no estén restringidas, suspendidas o eliminadas, algo que rara vez, o nunca, sucede con las fuentes de noticias proisraelíes.

El rapero Lowkey no es una excepción. La semana pasada, Instagram lo prohibió en su cuenta. Grupos proisraelíes lograron perturbar sus eventos públicos e incluso intentaron eliminar su música del servicio de transmisión Spotify. Ha sido el blanco favorito del cabildo israelí durante muchos años. Artista de hip-hop ampliamente reconocido como uno de los mejores letristas de su generación, ha utilizado su talento para resaltar el sufrimiento de los palestinos, lo que le valió una base de seguidores en todo el mundo. Canciones como “Larga vida a Palestina” se han convertido en himnos de resistencia en todo el mundo y se tocan con frecuencia en protestas de solidaridad. Ya en 2011, el Jewish Chronicle escribió que su mera existencia era una “potencial pesadilla” para Israel.

Cyabra afirma ser una empresa de tecnología que ayuda a personas y organizaciones a distinguir entre realidad y ficción en línea mediante la promoción de la alfabetización mediática. Un análisis exhaustivo de la historia, las figuras clave y actividades de Cyabra sugiere que intenta manipular la opinión pública en beneficio del Estado de Israel. La verdadera educación crítica sobre los medios comenzaría arrojando luz sobre los grupos de verificación de datos vinculados al Estado y enseñando a las personas a ser muy escépticas ante cualquier empresa de gran presupuesto que se ofrezca a pensar por ellos, especialmente aquellas que en sus juntas directivas tienen a antiguos jefes de la inteligencia israelí y directores de la CIA.

Alan MacLeod https://www.mintpressnews.com/gaza-to-google-cyabra-war-pro-palestine-advocacy/287487/

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