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Día: 26 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

El Tratado de Pandemias de la OMS es el nuevo libro sagrado del imperialismo

La Organización Mundial de la Salud, que desde enero de 2020 ha recibido 782 millones de dólares en subvenciones de la Fundación Bill y Melinda Gates, es una agencia de las Naciones Unidas financiada por corporaciones y presionada por grupos de presión sin jurisdicción legal sobre los territorios de sus 194 estados miembros, sobre los que actúa teóricamente con carácter consultivo, pero eso va a cambiar pronto. Leer más

La victoria en Ucrania coloca a Rusia como interlocutor principal en Asia central

La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania ha aumentado su credibilidad como proveedor de seguridad para Asia central. A los países de la región no se les escapa que, por sí sola, Rusia ha humillado a la OTAN.

Es un momento decisivo, al que se debe sumar el compromiso diplomático que Rusia mantiene con los talibanes.

Ya hemos expuesto que Moscú ha quitado sus ojos de occidente y busca buenas relaciones con otros vecinos que no son los europeos. Además, uno de los mantras de la propaganda occidental ha desaparecido: el de que la influencia de Rusia en Asia central está en declive y que los estados de Asia central están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia de una manera no vista desde el colapso de la URSS en 1991, como dice el Financial Times.

El año pasado la región creció a una tasa del 4,8 por cien y los gobiernos saben que Rusia contribuyó a ello. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6 por cien el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Pero el gran bocado llegó con la Guerra de Ucrania y las sanciones económicas, que provocaron la salida de empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los estados regionales. Al mismo tiempo, las sanciones impulsaron a las empresas rusas a trasladar sus negocios a la región.

Los estados regionales adoptaron una postura oficial de neutralidad en la guerra, pero los empresarios de Asia central han permitido a Rusia sortear las sanciones y se han lucrado abasteciendo de bienes y tecnología occidentales al mercado ruso. El 9 de mayo del año pasado se produjo en Moscú un acontecimiento ilustrador: todos los presidentes de Asia central se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja por el Día de la Victoria. Fue un gesto masivo de apoyo.

A lo largo del año pasado los diplomáticos de las potencias occidente viajaron a Asia central para que los gobiernos locales sostuvieran las sanciones contra Rusia. Biden y Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato C5+1 en Washington y Berlín respectivamente. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente Macron, estuvieron presionando en la región.

Fracasaron estrepitosamente. Los países de Asia central no son como los bálticos, o Polonia, o Alemania. No padecen el síndrome del Hermano Mayor. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que el gobierno de Astana “no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa”. Las declaraciones conjuntas emitidas después de las dos cumbres ni siquiera mencionaron a Ucrania.

El miércoles se celebró en Kazán una cumbre de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán con Rusia. El presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, le deseó éxito a Putin “en todo lo que haga” y le pidió “nervios de acero”. El presidente kazajo, Kassym Jomart Tokayev, subrayó que “bajo su distinguida dirección [la de Putin], Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están dando forma a la agenda mundial”.

Fue una ducha de agua fría, ya que los imperialistas tenían puestas todas sus esperanzas en que Tokayev jugaría el papel de Zelensky en Asia central.

Los esfuerzos de Rusia para forjar buenos vínculos con los talibanes han acabado por conquistar el ánimo de los gobiernos de Asia central, al reducir la sensación de amenaza por parte de Moscú.

En el Kremlin han cambiado de táctica. Hasta ahora en Asia central la clave consistía en aislar a los países de la región de Afganistán, lo cual iba seguido automáticamente del rearme y la intimidación. La diplomacia rusa adoptó un enfoque diferente al colaborar constructivamente con los talibanes, a pesar de que siguen siendo una organización proscrita en Rusia.

Moscú estima que el gobierno talibán ha estabilizado la situación en su país y que les conviene contribuir a ello, logrando que los países de Asia central cierren las puertas al Califato Islámico y otros grupos respaldados por occidente para que no obtengan ningún tipo de refugio.

Por su parte, los talibanes han agredecido el apoyo de Rusia destinado a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, boicotearon una conferencia patrocinada por la ONU sobre Afganistán los días 18 y 19 de febrero en Qatar que, en realidad, era un intento por parte de Estados Unidos de volver a involucrar a los talibanes en un supuesto “diálogo interafgano” que, esencialmente, significaba el regreso a Kabul de los lacayos afganos de occidente que viven en el exilio en Europa y Estados Unidos. Dicho regreso favorecía los planes imperialistas para reconstruir sus redes de inteligencia y sabotaje en Afganistán.

Los talibanes pusieron como condición para participar en la conferencia de Doha el reconocimiento de su estatuto como únicos representantes de Afganistán en la reunión. También se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU, cuya principal tarea sería la de promover el “diálogo interafgano”.

En un comunicado previo a la reunión de Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los talibanes acusó a las potencias occidentales de “imposiciones, acusaciones y presiones unilaterales”. Lo más interesante de la pantomima que se desarrolló en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa se negó a reunirse con los llamados “representantes de la sociedad civil afgana”. Rusia había comenzado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

Los Estados de Asia central están entusiasmados por la iniciativa diplomática de Rusia para fortalecer la estabilidad regional. El nivel de confianza de la región frente a los gobernantes talibanes ha llegado a tal punto que en la reunión de Kazán, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la “importante cuestión” de si Uzbekistán y Rusia seguirán adelante con la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán conectando Asia central con el mercado mundial.

—https://www.indianpunchline.com/russias-victory-in-ukraine-resonates-in-central-asia

Mongolia padece la mayor nevada desde 1975

Este invierno Mongolia se ha visto cubierta por una alfombra de nieve sin precedentes. Por primera vez en casi medio siglo, el país, conocido por sus extensiones escarpadas y su cultura nómada, ha quedado cubierto por una nevada promedio de 9,6 milímetros, que es la mayor desde 1975.

Supone un 60 por cien más de nieve que el promedio de años anteriores. El invierno de 2009-2010 fue el último en el que Mongolia experimentó una gran nevada, con 8,5 milímetros en todo el país, lo que suponía un 40 por ciento más que la media.

El impacto de este extraordinario fenómeno meteorológico se ha dejado sentir en casi todas las provincias, con más del 80 por cien del territorio bajo una espesa capa blanca.

Hay que tener en cuenta que Mongolia tiene una superficie de 1,56 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale al tamaño de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia juntos.

El 19 de febrero el gobierno mongol anunció que el temporal había causado una víctima mortal. Al mismo tiempo puso en marcha medidas de socorro, proporcionando ayuda esencial, como alimentos, combustible y piensos para el ganado, a las zonas rurales.

A medida que la nieve continúa acumulándose, las consecuencias son terribles. En un país nómada, los desplazamientos han quedado interrumpidos. La nevada extrema ha provocado la pérdida de 667.841 cabezas de ganado, un recurso vital para muchos de los habitantes de Mongolia. No sólo es un golpe directo al suministro de alimentos y la estabilidad económica de numerosas familias, sino que también plantea dudas sobre la seguridad alimentaria a largo plazo y el tejido socioeconómico de las comunidades rurales.

La nevada récord en Mongolia no es un evento aislado sino un hito significativo en la historia climática del país. Las nevadas récord de este invierno han afectado a varios sectores, incluidos la agricultura y el transporte, alterando gravemente la vida cotidiana.

Este invierno ha quedado grabado en los anales de la historia de Mongolia no sólo como un fenómeno meteorológico sin precedentes, sino también como un crudo recordatorio del formidable poder de la naturaleza, que ha captado la atención de los meteorólogos.

Integrar en el ejército alemán a los ciudadanos de segunda que no tienen la nacionalidad

El 12 de octubre el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, concedió una entrevista al semanario Die Zeit, que parecía dirigida a los alemanes que se muestran reacios a apoyar la guerra de la OTAN contra Rusia. Frente al tirano Putin, los alemanes irán “con todo”. Para ello constituirán todo un cuerpo de ejército (Heeresdivision) de 35.000 soldados de aquí a 2025 como parte de una estrategia de disuasión de la OTAN.

Las tropas estarán bajo el mando superior de la OTAN en Europa (Saceur), o sea, que el gobierno alemán pondrá sus fuerzas al servicio de la OTAN. Serán el “flanco oriental de la OTAN” y con esa cobertura podrán establecerse en cualquier país de la región: Polonia, países bálticos, Rumanía, Moldavia…

En los días siguientes, los altos mandos le bajaron los humos al ministro. El inspector del ejército Alfons Mais informó a sus superiores de que, a pesar de todos los esfuerzos del mundo, la Bundeswehr nunca podría constituir una unidad de ese tamaño antes de 2027.

Además, declaró que Alemania no tiene actualmente líneas de producción capaces de equipar y armar a un contingente militar de esas dimensiones. Los almacenes del ejército están vacíos porque todo los han enviado a Ucrania.

En enero Pistorius concedió otra entrevista, esta vez al diario Tagesspiegel, y se desmiente a sí mismo: “No podemos ir con todo, como algunos quisieran que hiciéramos, porque nos encontraríamos indefensos”.

Es lo que tiene ser un ministro, como el alemán, sin ejército ni armas. Su única tarea es hablar con los medios de comunicación. Lo de decir una cosa y luego la contraris tiene otra explicación: Pistorius no es nadie por sí mismo, es la voz de su amo. Son incoherentes porque hablan en funión de lo que les dicta la embajada de Estados Unidos. Un día recibe unas instrucciones y al siguiente le llegan otras nuevas.

Es la historia misma de Alemania desde 1945, cuando los aliados les prohibieron reconstituir su ejército. La columna vertebral de Alemania es la base aérea de Ramstein, donde Estados Unidos planifica cada una de las agresiones dirigidas hacia el este de Europa (Drang nach Osten).

La situación del ejército alemán cambió en los años sesenta, cuando el general De Gaulle sacó a Francia de la OTAN. Hacía falta un recambio y a cambio de tener un ejército de verdad, al gobierno de Berlín no le importó ceder el mando a la OTAN, o sea, a Estados Unidos.

Pero el ejército alemán no es nada absolutamente. Si alguien se pasea por una ciudad alemana verá publidad en las paradas del tranvía pidiendo reclutas. Como en los demás ejército occidentales, los alemanes están dispuestos a llevar a cualquiera a filas porque nadie quiere ir… si no es con abultados incentivos económicos y de otro tipo.

Por ejemplo, buscan mujeres y visten el reclutamiento con las señas más características de la posmodernidad de género. Buscan refugiados y emigrantes para darles papeles, e incluso la nacionalidad, a cambio de que vayan a los cuarteles una temporada. “No seríamos la primera fuerza militar en Europa en hacer esto […] En nuestro país hay personas de segunda o tercera generación que viven en Alemania, pero que todavía no tienen la nacionalidad alemana”, dice Pistorius.

No cabe duda de que la segunda y tercera generación de emigrantes a los que nunca concedieron la nacionalidad, es decir, los ciudadanos de segunda, lucharían ardorosamente por defender a su patria… si supieran cuál es realmente su patria.

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