La web más censurada en internet

Día: 20 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

Israel reconoce que su batalla contra Hamas ha fracasado

Netanyahu aseguró que el objetivo militar del ejército israelí en Gaza era acabar con Hamas, pero lo más probable es que sea Hamas quien acabe con Netanyahu y, por lo tanto, que la guerra sea un fracaso sin paliativos.

Según un informe del Canal 12 de Israel, la inteligencia militar ya ha advertido al gobierno y a los dirigentes políticos que Hamas sobrevivirá a la ofensiva. Incluso en el caso de que Hamas fuera desmantelado como fuerza militar, el movimiento sobrevivirá como “grupo terrorista” y guerrillero.

Elaborado por la división de investigación del ejército israelí, el informe reconoce que Hamas “mantiene un apoyo pleno” entre los residentes de Gaza y advierte que “Gaza se convertirá en una zona en profunda crisis”, debido a la falta de un plan para el “día después” de la guerra.

El documento fue presentado la semana pasada a los dirigentes políticos israelíes, después de una semana de discusiones entre altos funcionarios militares y de inteligencia.

La conclusión del documento es que Hamas sobrevivirá inevitablemente a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

El informe contradice directamente el objetivo declarado de Netanyahu de erradicar a la organización palestina en todos los niveles, algo que muchos países han denunciado como “poco realista”.

En noviembre el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, dijo que Israel nunca podría eliminar a la organización palestina. “Lo que hemos aprendido a través de nuestra propia experiencia es que a través de medios militares y de otro tipo es posible tener un impacto significativo en la capacidad de un grupo terrorista para obtener recursos, entrenar combatientes, reclutar combatientes, planificar y ejecutar ataques”, dijo Kirby durante una conferencia de prensa.

“Eso no significa que la ideología se marchite y muera”, añadió, algo que reiteró en enero.

El informe llega mientras Israel prepara una ofensiva terrestre contra Rafah, la ciudad más meridional de Gaza, donde más de la mitad de los 2,3 millones de residentes de Gaza han buscado refugio.

Netanyahu dijo que es sólo cuestión de tiempo que Israel inicie una invasión terrestre de la ciudad fronteriza.

Las tropas israelíes han violado y ejecutado a las mujeres de Gaza

Ayer varios grupos de trabajo de la ONU expresaron su preocupación por “acusaciones creíbles de graves violaciones de derechos humanos” contra mujeres y niñas palestinas en la Franja de Gaza y Cisjordania.

La denuncia ha sido realizada por el equipo de trabajo sobre discriminación contra mujeres y niñas, la relatora especial sobre la violencia contra mujeres y niñas, Reem Alsalem, y la relatora especial sobre la situación de los derechos del hombre en los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese.

Las mujeres palestinas son detenidas arbitrariamente, ejecutadas, violadas o amenazadas con agresiones sexual, precisan los denuciantes, quienes añaden que estos actos pueden constituir “violaciones graves de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y constituir delitos graves según el derecho penal internacional que podrían ser procesados bajo el Estatuto de Roma”.

Los denuciantes expresaron su consternación por los informes de múltiples formas de agresión sexual contra detenidas palestinas, que supuestamente fueron desnudadas y registradas por oficiales israelíes varones.

“Al menos dos detenidos palestinos fueron presuntamente violados y otros fueron amenazados con violación y violencia sexual”, dicen los miembros, añadiendo que fotos de detenidos en “circunstancias degradantes” supuestamente fueron tomadas por soldados israelíes y publicadas en línea.

Los miembros citaron casos en los que mujeres y niñas palestinas fueron ejecutadas arbitrariamente en Gaza, a menudo junto con miembros de su familia, incluidos sus hijos.

“Estamos conmocionados por los informes sobre ataques deliberados y ejecuciones extrajudiciales de mujeres y niños palestinos en lugares donde se han refugiado o mientras huían”, dijeron. “Algunos de ellos aparentemente sostenían trozos de tela blanca cuando fueron asesinados por el ejército israelí o sus fuerzas afiliadas”.

Los denunciantes expresaron preocupación por la detención arbitraria de “cientos de mujeres y niñas palestinas, incluidos defensores de los derechos humanos, periodistas y trabajadores humanitarios, en Gaza y Cisjordania desde el 7 de octubre”.

Los israelíes sometieron a las mujeres palestinas a “tratos inhumanos y degradantes, privados de toallas sanitarias, alimentos y medicinas, y brutalmente golpeados”, afirman los miembros de la ONU, añadiendo que al menos en una ocasión los detenidos fueron colocados en una jaula y dejados sin comida bajo la lluvia y frío.

También expresaron preocupación por la desaparición de “un número desconocido de mujeres y niños palestinos, en particular niñas” tras haber estado en contacto con el ejército israelí en la Franja de Gaza. “Según informes inquietantes, al menos una bebé fue trasladada por la fuerza a Israel por el ejército israelí, y los niños fueron separados de sus padres, cuyo paradero sigue siendo desconocido”, lamentan los denunciantes.

“Recordamos al gobierno de Israel que está obligado a respetar los derechos a la vida, la seguridad, la salud y la dignidad de las mujeres y niñas palestinas y a garantizar que nadie sea sometido a violencia, tortura, malos tratos o tratos degradantes, incluidos violencia sexual”.

Los miembros de la ONU exigieron que se lleve a cabo una investigación independiente, imparcial, rápida, exhaustiva y efectiva sobre estas acusaciones y que Israel coopere. Los israelíes deben rendir cuentas y las familias de las víctimas deben recibir “completa reparación y justicia”.

Europa quiere deshacerse de 6 millones de refugiados ucranianos

A medida que Ucrania se derrumba, los países europeos se derrumban también. Los planes de la OTAN, que sólo pronosticaban una derrota de Rusia, se han venido abajo estrepitosamente y, con ellos, la acogida dispensada hace dos años a seis millones de refugiados ucranianos.

Ya los utilizaron; los sacaron por la televisión y ahora no son necesarios. Suponen un gasto. Es mejor pasar página y devolverlos a su país de origen, aunque esté devastado por la guerra.

Estonia es uno de los países que más presiona para despedir a sus ucranianos y propone algún tipo de acuerdo de repatriación, pero en Bruselas al gobierno de Tallin le han recomendado que no se impaciente.

En septiembre la Unión Europea prorrogó un año su directiva sobre protección temporal de los refugiados ucranianos, hasta el 4 de marzo de 2025. La normativa impone un régimen privilegiado, que no tiene nada que ver con el trato vejatorio que se dispensa a los demás refugiados.

Los ucranianos tienen permisos de estancia y trabajo, y acceden a educación, vivienda y asistencia médica. El inconveniente es que es una espada de Damocles. Bruselas puede cerrar el grifo igual que lo abrió hace dos años por una razón básica: los refugiados son mercancías de usar y tirar.

Los programas de protección temporal sólo sirven a los intereses de los Estados anfitriones, no a los de las personas que huyen de una guerra o de cualquier otro drama. Ningún país europeo se ha comprometido a acoger o integrar a los ucranianos de forma permanente.

El estatuto de protección temporal lo inventó Alemania en 1997. Tras la Guerra de los Balcanes repatrió a 300.000 personas a Bosnia, a pesar de que el ACNUR, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, dijo que no se cumplían las condiciones para el regreso.

Después otros países europeos hicieron lo mismo, lo que provocó el regreso de un total de 700.000 personas a Bosnia.

Las políticas tuitivas exigen un florecimiento económico, que ya no existe en Europa. Los países europeos marchan rumbo a los planes de austeridad y recortes, que siempre empiezan por los foráneos.

Por lo demás, la OTAN necesita carne de cañón y algunos de los refugiados ucranianos están en edad de ir a los mataderos del frente de guerra.

Buenos y malos cristianos

El 19 de octubre el ejército israelí bombardeó la iglesia ortodoxa griega de San Porfirio en la ciudad de Gaza, la iglesia más antigua de Gaza, construida en el siglo XII. Quinientos palestinos, de todas las religiones, se habían refugiado en la iglesia. Al menos 18 personas murieron en el ataque. Dos semanas después, Israel bombardeó y destruyó el Centro Cultural Ortodoxo, también en la ciudad de Gaza.

En diciembre el ejército israelí asedió la Iglesia Católica de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza, donde aproximadamente seiscientos cincuenta palestinos buscaban refugio. Francotiradores israelíes mataron a tiros a una madre y a su hija cuando se refugiaban en la iglesia. Las fuerzas israelíes también bombardearon y dañaron la Iglesia Bautista de Gaza, el Consejo de Iglesias del Cercano Oriente, el convento de las Misioneras de la Caridad y el Hospital Anglicano Al-Ahli en Gaza, donde murieron casi 500 palestinos.

En cuatro meses de bombardeos, el tres por ciento de los aproximadamente 1.000 cristianos palestinos que viven en Gaza han muerto, y muchos más han resultado heridos y desplazados, lo que ha llevado a los dirigentes comunitarios a preocuparse por la posible supresión de toda la comunidad cristiana palestina en Gaza y a pedir apoyo a la comunidad cristiana internacional.

La actual guerra israelí contra Gaza es parte de una larga historia de ataques y eliminación de la comunidad cristiana palestina en Gaza, Jerusalén y Cisjordania. Desde 2007 la pequeña pero antigua comunidad cristiana de Gaza se ha reducido de tres mil a alrededor de mil personas que viven hoy en el enclave. En Cisjordania y Jerusalén, la comunidad cristiana palestina más grande, de alrededor de 50.000 personas, ha experimentado una disminución similar en las últimas décadas.

En gran medida, esta disminución de la población se debe a la tensión de la ocupación israelí, el apartheid y el bloqueo de Palestina, y se ha beneficiado de la recepción más favorable brindada por muchos países occidentales a los emigrantes palestinos cristianos, en contraposición a los emigrantes palestinos musulmanes.

Sin embargo, como señala Ramzy Baroud, la eliminación de la comunidad cristiana palestina también conviene a Israel, que “está interesado en presentar el ‘conflicto’ en Palestina como religioso, para poder […] presentarse como un Estado judío bajo asedio de una masa de población musulmana en Oriente Medio”.

“La supervivencia de los cristianos palestinos”, señala Baroud, “no forma parte de la agenda israelí”.

Los dirigentes israelíes combinan regularmente las identidades palestina y musulmana, borrando así a los cristianos palestinos tanto en el discurso como en la práctica. En diciembre del año pasado, por ejemplo, el presidente israelí Isaac Herzog afirmó que la guerra de Israel contra Gaza “tiene como objetivo […] salvar la civilización occidental”, con Israel siendo “atacado por una red yihadista” y “si no estuviéramos allí, seguiría Europa y luego Estados Unidos”.

También en diciembre, Fleur Hassan-Nahoum, teniente de alcalde de Jerusalén, respondió a los informes de ataques de francotiradores israelíes contra la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza diciendo que “no había cristianos” ni “iglesias” en Gaza.

A pesar de sus llamamientos de apoyo, la difícil situación de los cristianos palestinos ha encontrado un notable silencio en Occidente. “¿Por qué el Occidente cristiano ignora el destino de los cristianos palestinos?”, pregunta Daoud Kuttab, quien señala que Biden, “un católico ferviente”, no ha dicho ni hecho nada para proteger a sus compatriotas católicos en Gaza.

El pastor palestino Munther Isaac, pastor luterano en Belén, condenó el silencio de los cristianos en Occidente ante la guerra israelí en Gaza: “Ustedes, nuestros amigos europeos, no quiero volver a oírles sermonearnos sobre derechos humanos o derecho internacional”.

En octubre del año pasado, un grupo de doce organizaciones cristianas palestinas envió una carta colectiva a los dirigentes de la iglesia occidental, afirmando que “vemos con horror cuántos cristianos occidentales ofrecen un apoyo inquebrantable a la guerra de Israel contra el pueblo de Palestina” y “mantenemos a los dirigentes de la iglesia occidental y los teólogos que apoyan las guerras de Israel son responsables de su complicidad teológica y política en los crímenes israelíes contra los palestinos”.

El silencio occidental sobre la difícil situación de los cristianos palestinos contrasta marcadamente con la indignación expresada unos años antes por los ataques a comunidades cristianas minoritarias en Irak y Siria. Entre 2014 y 2015, el Califato Islámico de Irak y Siria lanzó una campaña de acoso, bombardeos, desplazamientos y asesinatos contra comunidades cristianas de la región, incluido el secuestro y asesinato de clérigos cristianos, bombardeó iglesias y monasterios y se apoderó de hogares y propiedades de los cristianos.

Los ataques del Califato Islámico contra los cristianos fueron ampliamente cubiertos en ese momento por los principales medios de comunicación occidentales, y grupos que iban desde Amnistía Internacional y Human Rights Watch hasta el Instituto Cato y los Caballeros de Colón publicaron informes que condenaban los ataques. El Papa Francisco condenó públicamente los ataques del Califato Islámico como genocidio contra cristianos en 2015, y en 2016 la Unión Europea, la Cámara de Representantes de Estados Unidos y el Parlamento británico hicieron lo mismo, condenando todos el genocidio del Califato Islámico cometido contra cristianos en Oriente Medio.

¿Cómo podemos entender este sorprendente doble rasero? Leer el libro de Mahmood Mamdani, “Good Muslim, Bad Muslim”, publicado en 2004, puede resultar útil. En su obra, Mamdani señala la distinción ampliamente establecida en Occidente entre buenos musulmanes, que son “modernos, seculares y occidentalizados”, y malos musulmanes, que son “doctrinarios, antimodernos y virulentos”. Al asociar a los palestinos con la identidad musulmana, y a los musulmanes palestinos con Hamas, los cristianos palestinos quedan parcialmente oscurecidos y tratados como parte de la amenaza terrorista general a la civilización occidental que representan los malos musulmanes. El cristiano palestino se convierte entonces en un mal musulmán (terrorista): “No hay cristianos” en Gaza.

Sin embargo, Mamdani afirma que la principal distinción entre musulmanes buenos y malos no radica en las características culturales o religiosas internas, sino más bien en su postura hacia Estados Unidos y Occidente. Los juicios sobre lo “bueno” y lo “malo” se refieren a identidades políticas, escribe Mamdani, no a identidades culturales o religiosas. “En otras palabras”, como dice sin rodeos Mamdani en otro artículo sobre el tema, “un buen musulmán es un musulmán proestadounidense y un mal musulmán es un musulmán antiestadounidense”.

Para extender el argumento de Mamdani a todas las religiones, los cristianos en Irak y Siria son buenos cristianos que deben ser defendidos, no por ninguna identidad o cultura cristiana inherente, sino porque están siendo atacados por el Califato Islámico (los malos musulmanes), el enemigo de Estados Unidos. Pero los cristianos de Palestina no deben ser defendidos porque tienen la desgracia de ser atacados por Israel, que resulta ser un aliado incondicional de Estados Unidos. De hecho, el cristiano palestino se convierte en un mal cristiano (indescriptible), que se niega a comportarse como si perteneciera a una minoría.

Para ser un buen musulmán o un buen cristiano en Medio Oriente, uno debe asegurarse de que su existencia sea consistente con los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, Occidente e Israel. “Si hay musulmanes buenos y malos”, escribe Mamdani, “entonces se debe tener en cuenta la posibilidad simple pero radical de que también haya occidentales buenos y malos”.

En diciembre del año pasado, el reverendo Munther Isaac, pronunciando su sermón de Navidad en la Iglesia Evangélica Luterana de Belén, hizo la “sugerencia simple pero radical” de revertir la narrativa dominante de cristianos buenos y malos que ha dominado la respuesta occidental a la guerra de Gaza hasta el momento. “La guerra nos confirmó que el mundo no nos reconoce como iguales”, señaló Isaac. “Ni siquiera nuestro parentesco con Cristo nos ha protegido. A sus ojos no somos humanos”.

La Iglesia sudafricana nos enseñó el concepto de “teología de Estado”, definida como la “justificación teológica del status quo basada en el racismo, el capitalismo y el totalitarismo”.

En Estados Unidos, los cristianos americanos “nos envían bombas mientras celebran la Navidad en casa”, señaló Isaac, prueba de que muchos cristianos occidentales han “garantizado que el Imperio tenga la teología necesaria”.

El Sr. Isaac respondió invocando una versión diferente y mejor del cristianismo. “Si Jesús naciera hoy, nacería bajo los escombros de Gaza”, dijo Isaac. “Si nosotros, como cristianos, no estamos indignados por este genocidio”, dijo, “por el uso de la Biblia como arma para justificarlo, entonces hay algo mal en nuestro testimonio cristiano y la credibilidad del Evangelio está amenazada.

Mayssoun Sukarieh https://mondoweiss.net/2024/02/good-christians-bad-christians/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies