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Día: 18 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

El chantaje del FMI a Egipto: o abre la frontera o se queda sin el dinero

La semana pasada el ejército israelí amenazó con lanzar un ataque contra Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, cerca de la frontera con Egipto, donde más de un millón de palestinos desplazados han buscado refugio.

El Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y la Estrategia Sionista entiende que la Guerra de Gaza es una “oportunidad única y rara para evacuar toda la Franja de Gaza”, mientras las organizaciones internacionales de derechos humanos han calificado la deportación forzosa de “crimen de guerra”.

Inicialmente el gobierno egipcio rechazó el plan, temiendo que a los palestinos que abandonen el territorio nunca se les permita regresar. Sin embargo, ha empezado a levantar un campamento de refugiados junto a la frontera por una buena razón: el FMI tiene que aprobar si concede un préstamo adicional -entre 6.000 y 12.000 millones de dólares para pagar el déficit y la deuda del país.

Un artículo reciente en un periódico libanés preguntaba: “¿Es un chantaje?” Estados Unidos y Europa están presionando al FMI en para que cancele la deuda exterior de Egipto si el gobierno acoge a los palestinos deportados.

Según el Financial Times, los israelíes presionan a Egipto a través de la Unión Europea para que abra sus fronteras. Incluso hay un precedente: en 1991 Estados Unidos perdonó a Egipto una deuda de aproximadamente 10.000 millones de dólares porque aceptó apoyar una coalición encabezada por Estados Unidos para luchar contra Irak.

El gobierno de El Cairo está al borde de la ruina a causa de la inflación, la deuda, la disminución del turismo en la región y el bloqueo del Canal de Suez. Además, camina en la cuerda floja entre los acuerdos de seguridad con Israel y un extendida corriente popular de apoyo a la resistencia palestina.

El país podría abandonar el tratado de paz de Camp David que firmó con Israel a fines de la década de los setenta, aunque el Ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Shukry, ha negado esta información. El tratado no sólo implica una cooperación con Israel, sino que también garantiza la ayuda de la Estados Unidos.

En plena negociación con el FMI y la Unión Europea para conseguir más dinero, Egipto no puede suspender la vigencia del tratado de Camp David. Pero puede hacer aspavientos simbólicos, como suspender las relaciones diplomáticas o retirar al embajador en Tel Aviv.

Mientras, el gobierno de El Cairo prepara alojamientos de emergencia y ayuda médica junto a la frontera. El Wall Street Journal ha afirmado que Egipto podría albergar hasta 100.000 personas en zonas fronterizas, si fuera necesario, como solución de compromiso. Se podría presentar muy bien publicitariamente, especialmente a los propios egipcios, bajo ropajes humanitarios y de solidaridad con los palestinos.

Hamas amenaza con abandonar la mesa de negociaciones

Anoche Hamas amenazó con abandonar las conversaciones de tregua si no se entregaba rápidamente ayuda adicional a la Franja de Gaza, incluido el norte del enclave, amenazado por una hambruna.

“Las negociaciones no pueden tener lugar mientras el hambre consuma al pueblo palestino. El movimiento pretende suspender las negociaciones hasta que llegue la ayuda al norte de Gaza”, afirmó Hamas en un comunicado difundido por Al Aqsa, el canal del movimiento.

Un dirigente del movimiento palestino confirmó “que los mediadores egipcios y qataríes habían sido informados de la intención de suspender las negociaciones hasta que se proporcionara ayuda en la Franja de Gaza, incluido el norte”.

Las complejas negociaciones sobre una tregua en los combates, la liberación de los rehenes retenidos en Gaza y de los prisioneros palestinos encarcelados por Israel, continúan a través de los países mediadores: Estados Unidos, Egipto, Qatar.

Hamas insiste, entre otras cosas, en un “alto el fuego total” y la retirada de las tropas israelíes de la Franja de Gaza. Netanyahu, cuya guerra pretende “aniquilar” el movimiento palestino de Gaza, rechaza en esta etapa las exigencias de Hamas y habla de una pausa en los combates en lugar de un fin de las hostilidades.

Las declaraciones se producen mientras el ejército israelí se prepara para lanzar una ofensiva sobre la localidad de Rafah, en el extremo sur de la Franja, donde se hacinan 1,4 millones de palestinos, la gran mayoría de personas desplazadas por los combates.

También llegan en un momento en que la población de Gaza está cada día más cerca de la hambruna, especialmente en el norte del territorio, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Las grandes superficies exigen acabar con el bloqueo del Canal de Suez

El viernes las grandes cadenas europeas de distribución al por menor pidieron a la Unión Europea que adopte medidas urgentes para detener los ataques huthíes contra el transporte marítimo comercial en el Mar Rojo, que están perturbando el comercio internacional.

Desde mediados de noviembre los ataques han obligado a las empresas navieras a desviar sus portacontenedores, interrumpiendo las cadenas de suministro de las empresas que dependen del Canal de Suez para transportar sus productos desde Asia a Europa y Estados Unidos.

Los huthíes dispararon misiles contra el petrolero británico Pollux en el Mar Rojo. El Departamento de Estado de Estados Unidos reconoció que el Pollux, un petrolero con bandera de Panamá que transportaba petróleo crudo con destino a India, fue alcanzado en el lado de babor por un misil.

Las cadenas minoristas, que obtienen sus productos de fábricas en China, India y el sudeste asiático, padecen retrasos y aumentos de costos a medida que la ruta de envío alternativa, alrededor del extremo sur de África, se retrasa hasta tres semanas más, lo que genera mayores costos de combustible y mano de obra.

La organización que agrupa a la patronal minorista, Eurocommerce, dijo al ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica que los ataques habían tenido un enorme impacto en las empresas.

“Cuantos más navieras se vean obligadas a desviarse, más sufrirán los consumidores costos adicionales, además del ya alto costo de vida en Europa”, dijo Eurocommerce.

“Dada la magnitud del impacto en las empresas y la cadena de suministro internacional, pedimos esfuerzos continuos, mayores y coordinados por parte de las instituciones de la Unión Europea y los Estados miembros para abordar esta situación”.

Los miembros de Eurocommerce incluyen a los gigantes de los supermercados Carrefour, Lidl, Ahold Delhaize, M&S y Tesco, así como a los minoristas de moda H&M, Inditex y Primark.

La alarma también ha sonado en India. “La semana pasada perdí un pedido importante frente a un competidor polaco que no necesita pagar fletes más altos”, dijo Atul Jhunjhunwala, director de una empresa de ingeniería en Calcuta, que envía alrededor de 700 contenedores al año.

“Nadie puede permitirse el lujo de perder compradores con los que hemos trabajado durante décadas”, afirmó.

Los embustes del New York Times sobre la Guerra de Gaza le dejan con el culo al aire

Desde que el 7 de octubre comenzaron en Gaza las grandes matanzas, Israel exigió demasiado a quienes estaban dispuestos a ponerse de su lado. Los sionistas piden lo que muchos no pueden darles, mientras asesina, mata de hambre y deporta a millones de palestinos, al tiempo que convierte su tierra en inhabitable.

Los israelíes asumieron el riesgo y perdieron. Ahora vemos vídeos de soldados israelíes festejando sus crímenes en vivo y en directo. Cantan y bailan mientras asesinan a ancianos y niños, detonan edificios enteros y se burlan de sus víctimas en un carnaval de depravación grabado para la posteridad. El ejército sionista patrocina encubiertamente un canal de redes sociales que difunde esos contenidos con el fin de provocar el espanto. Israel nunca recuperará el lugar de honor que disfrutaba en el mundo periodístico. Se ha pasado al bando de los parias.

Los medios de intoxicación también han apostado y perdido. Su cobertura de la Guerra de Gaza ha sido tan manipuladora que su credibilidad se ha hundido. Es especialmente evidente en el New York Times. Su redacción ha estallado en mil pedazos. Los que aún conservan una pizca de dignidad abandonan y denuncian públicamente la manipulación. Es posible que el periódico nunca restablezca plenamente su reputación anterior.

Alguno creerá que es uno de los mayores escándalos mediáticos de nuestro tiempo. Pero no es así. No hay nada nuevo. En los años cincuenta Aurthur Hays Sulzberger, editor del periódico, firmó un acuerdo con la CIA para que sus periodistas pudieran tener dos empleos: podían trabajar para el periódico y para el espionaje imperialista al mismo tiempo (*).

El New York Times no es más que propaganda sionista. Su punto de partida es que en Gaza ha estallado una guerra contra Hamas, no contra los palestinos, que Israel lucha en “defensa propia” y que Hamas es una organización terrorista, por lo que no es necesario explicar nada más.

El 22 de enero publicó un artículo de David Leonhardt, uno de esos reporteros que escriben al dictado. El plumífero aseguraba que desde principios de diciembre las muertes palestinas habían disminuido casi a la mitad. Los lectores debían celebrar que el número de palestinos muertos sea de 150 diarios en lugar de 300. Pero no encontraron otra forma de suavizar la masacre de Gaza…

Los manuales de manipulación siempre proponen humanizar al amigo y deshumanizar al adversario. La mejor manera de hacerlo es personalizar al amigo, con su nombre, su foto, su familia, mientras el adversario es anónimo. El ataque del 7 de octubre es un ejemplo de lo primero. Los israelíes sufren y lloran ante las cámaras. Los palestinos son cifras, un recuento anónimo y una estadística.

Si no hay pruebas, se inventan

Casi todos los reportajes que salen de Israel se basan en pruebas que los corresponsales del New York Times han obtenido del ejército sionista, de funcionarios del gobierno sionista, de la policía sionista o de aquellos que representan a algún tramo de la estructura de poder sionista. En ocasiones, los reporteros siguen una pista que le proporcionan los administradores israelíes de la información y luego hacen su propio reportaje para disfrazar el artículo como si fuera una obra independiente.

Desde el principio los israelíes han manipulado las imágenes de la guerra y han tratado de controlar lo que califican como “pruebas”, para concluir que su relato está demostrado, mientras que el de los palestinos es la consabida “teoría de la conspiracion”. Los corresponsales no la han podido corroborar por otras vías.

Los israelíes proporcionan los relatos y los corresponsales las convierten en noticias. Son reportajes de una sola fuente, un viejo truco del New York Times y de otros medios de comunicación convencionales que los convierte en lo que son: propagandistas de una causa.

Jeffrey GettlemanSecuestradas y violadas

Es el caso del corresponsal Jeffrey Gettleman que el 7 de octubre viajó aceleradamente de Ucrania a Israel para relatar historias inverosímiles, como las violaciones cometidas por los miembros de Hamas contra los hombres y mujeres isralíes que fueron capturados. Al plumífero no le bastó hablar de “secuestro” sino que era necesario añadirle una carga sexual.

Naturalmente, la responsabilidad no es sólo suya, ni tampoco de la maquinaria de propaganda sionista, sino también del periódico, que fue quien difundió el embuste con conciencia plena de que estaban propagando una noticia falsa a los cuatro vientos, es decir, al mundo entero.

El 4 de diciembre Gettleman aseguró a los lectores que había “pruebas considerables” de las violaciones, procedentes de testigos, fotografías y equipos médicos de emergencia, y citaba a un policía diciendo que docenas de hombres y mujeres habían sido violados el 7 de octubre. Los defensores de los derechos de las mujeres reunidos en la ONU en aquel momento añadieron algo de su propia cosecha para inflar la historia: las violaciones formaban parte de un patrón, son el “modus operandi” típico de los terroristas, o sea, de los palestinos.

El fraude fue cayendo en cuanto algún curioso empezó a mirar debajo del felpudo. No hubo autopsias, fue difícil localizar a los testigos, las personas en el lugar de los incidentes no vieron ninguna violación y, finalmente, las víctimas no eran tales. No fueron violados.

Entonces Gettleman deció subir un peldaño más: las acusaciones estaban respaldadas por “amplios testimonios de testigos y pruebas documentales de asesinatos, incluidos vídeos publicados por los propios combatientes de Hamas”, escribió con desparpajo y se metió de cabeza en el peor de los berenjenales.

El intoxicador no volvió a aparecer en el periódico hasta el 28 de diciembre, cuando su fraude apareció bajo un titular sensacional: “Gritos sin palabras: El 7 de octubre Hamas convirtió la violencia sexual en un arma”. El engaño giraba en torno a una mujer vestida de negro. Era un cadáver encontrado y filmado en vídeo el 8 de octubre en la cuneta de una carretera. La mujer, escribía Gettleman, aparecía acostada boca arriba, “con el vestido roto, las piernas abiertas y la vagina expuesta. Su rostro está quemado hasta quedar irreconocible y su mano derecha cubre sus ojos”.

Se llamaba Gal Abdush, tenía 34 años, era madre de dos hijos y el 7 de octubre estaba de fiesta con su marido en la frontera con Gaza. Fue asesinada junto con su marido. “Basándose en gran medida en la evidencia en vídeo, que fue verificada por el New York Times, los funcionarios de la policía israelí dijeron que creían que la Sra. Abdush fue violada y que se ha convertido en un símbolo de los horrores sufridos por las mujeres y niñas israelíes durante los ataques del 7 de octubre”, escribió Gettleman.

Un lector atento se quedaría pasmado: finalmente lo único cierto de la historia es lo que la policía israelí creía, o sospechaba, o suponía, o imaginaba… En cuanto al vídeo, naturalmente, no mostraba absolutamente nada. Aunque Gettleman dice que “se volvió viral”, ha desaparecido de internet.

En Israel nadie recuerda a Abdush como “la mujer del vestido negro” y la policía israelí afirma que no ha encontrado testigos oculares de las violaciones del 7 de octubre. Por su parte, la propia familia de Abdush acusa al periodista de distorsionar las pruebas en sus reportajes. “Ella no fue violada”, escribió Mira Alter, hermana de Gal Abdush, en las redes sociales unos días después de la publicación de Gettleman. “No había pruebas de que hubiera habido violación. Fue sólo un vídeo”.

Los desmentidos nunca sirven para nada

Desde entonces, en público el periódico guarda silencio, aunque internamente hay una gran marejada porque han quedado con el culo al aire para siempre. Sin embargo, desde el 7 de octubre la redacción es un hervidero de protestas por la cobertura de la guerra.

El editor ejecutivo del periódico, Joe Kahn, promocionó el artículo “Gritos sin palabras” en un informe interno, en el que lo calificaba como un reportaje “sensible y detallado” y lo ponía como “ejemplo emblemático de la guerra entre Israel y Hamas”.

Quisieron seguir difundiendo el fraude. El periódico tiene una sección de audio, The Daily, que programó relanzar el reportaje para el 9 de enero. No se llegó a editar porque los productores se dieron cuenta inmediatamente del embuste. Lo revisaron por completo y, hasta la fecha, aún no han acabado de retirarlo de la programación. Está en espera porque la revisión amenaza con desacreditar el artículo, y con él al propio periódico.

Pero ya es muy tarde; cualquier periodista sabe que los desmentidos nunca sirven para nada. La CNN, el Guardian, MSNBC y todas las grandes cadenas de intoxicación han repetido hasta la saciedad la historia de las violaciones que escribió Gettleman.

La conclusión que se deriva de la intoxicación es que Hamas y los palestinos, además de terroristas, son violadores y, en consecuencia, no tienen nada que decir; no se puede prestar atención a sus palabras porque, en caso contrario, sería “apología del terrorismo”, es decir, un delito.

Hay que tomar nota de intoxicadores del estilo Gettleman: si en Gaza fue capaz de inventarse historias tan rocambolescas, excusamos entrar a detallar sus crónicas sobre la Guerra de Ucrania.

(*) https://www.carlbernstein.com/the-cia-and-the-media-rolling-stone-10-20-1977

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