La web más censurada en internet

Día: 9 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

Las tácticas de represión política: el cordón policial

En España la policía habla de los “cordones policiales” o de “embolsar” a los manifestantes para reprimir el ejercicio de un derecho fundamental, como es el de protestar en la vía pública.

Por extensión, sus altavoces mediáticos utilizan el mismo lenguaje y casi parece un delito romper el “cordón” que la policía impone sobre una calle.

No es más que una demostración de fuerza: la policía es capaz de rodear a los manifestantes, en lugar de que sean los manifestantes los que rodean a la policía.

Fue inventada por la policía británica en los años setenta, donde se llama “kettling” o “bubbling”. Pero su aplicación ganó fama en 1984 durante la llamada “Batalla de Orgreave”, un brutal enfrentamiento de la policía contra los mineros en huelga.

La táctica represiva tiene por objetivo separar a unos grupos de manifestantes de otros. Normalmente unos son los “buenos”, los que sólo van a pasear y gritar, mientras que los demás son “malos” porque quieren levantar barricadas o romper las cristaleras de los bancos.

La labor represiva la facilitan los propios manifestantes que se reparten disciplinadamente en cohortes en función de las siglas, las pancartas y las consignas.

En Francia lo llaman “nasas”, que es un lenguaje muy gráfico: igual que los cangrejos, los manifestantes acaban cayendo en trampas o jaulas, cuya característica más importante es que no son herméticas. Se puede entrar y salir, siempre dejando claro que es la policía la que controla la zona y, por derivación, a la multitud.

El poder político es dominación y el Estado necesita hacer ostentación de su fuerza, precisamente cuando la multitud critica sus acciones. Las técnicas para reforzar el control no han hecho más que reforzarse desde hace décadas. Por ejemplo, en 2021 se convocó en Madrid una manifestación contra el encarcelamiento de Pablo Hasel en la Plaza de Atocha, un lugar en el que es muy difícil imponer un cerco, por sus numerosas posibilidades de entrada y salida.

Como es habitual, los primeros en llegar al punto de reunión fueron los policías, que dejaron abierta una única puerta de entrada desde la que pudieron controlar la llegada de la multitud. Lo mismo ocurrió durante el acto, en el que los manifestantes permanecieron cercados, sin poder moverse, y al finalizar, donde dejaron una única vía de salida, en la que identificaron a los participantes, uno por uno, fotografiando los documentos personales.

En ocasiones los cordones policiales se imponen para proceder a detenciones selectivas, e incluso para reventar la manifestación. En medio de un movimiento de masas, las detenciones no son otra cosa que una provocación dirigida a provocar cargas y disturbios, lo que ayuda a pintar una mala imagen de los que protestan, que en España son siempre los “alborotadores”.

En otros lugares, como Estados Unidos no ocurre así. Por ejemplo, en 2020 el Ayuntamiento de Nueva York tuvo que indemnizar a unos 300 manifestantes que fueron acorralados violentamente por la policía durante las protestas contra el racismo. Los manifestantes fueron detenidos en masa, esposados y golpeados con porras. Cada uno de ellos cobró más de 20.000 dólares.

En 2012 el Tribunal de Estrasburgo legalizó por primera vez el cerco porque la policía no quiere privar a los manifestantes de sus libertades, sino todo lo contrario: lo hace para protegerles a ellos, así como la propiedad privada.

Sin embargo, el Tribunal precisa que estas “restricciones temporales de la circulación” deben ser excepcionales. Están justificadas si no se convierten en una rutina. Deben ser necesarias para prevenir un riesgo real de daños graves a personas o bienes y que “no se limitan al mínimo requerido para este fin”.

En 2021 el Consejo de Estado francés fue mucho más contundente. Tras la ola represiva desatada contra los chalecos amarillos, concluyó que es ilegal rodear a los manifestantes.

El Consejo de Estado declaró que la táctica policial afecta significativamente al derecho de manifestación y a la libertad de desplazamiento. Los jueces también dictaminaron que el manual de la policía para el mantenimiento del orden público no garantiza que su uso sea “adecuado, necesario y proporcionado a las circunstancias”.

Rusia tiene problemas con China para pagar su comercio exterior

Rusia tiene problemas con China para pagar su comercio exterior. Uno de los principales bancos chinos para las empresas exportadoras rusas, el Zhejiang Chouzhou Commercial Bank, ha decidido suspender las transacciones con Rusia.

La situación ha sorprendido incluso al Kremlin, que ha reconocido que, en efecto, actualmente hay problemas entre determinadas empresas rusas y el Zhejiang Chouzhou Commercial Bank.

El Kremlin ha iniciado conversaciones con Pekín para resolver el problema lo más rápido posible.

Como nadie ha explicado los motivos, todo son suposiciones. Una de ellas destaca la amenaza estadounidense de aprobar nuevas sanciones económicas contra China por su apoyo para que Rusia sorteara las sanciones económicas. En un momento en que la economía china se frena, la amenaza podría pesar mucho.

Las relaciones entre Moscú y Pekín no son tan sólidas como a veces se dice. A pesar del auge de los Brics y de que los dos países se han convertido en importantes socios comerciales, hay muchas fisuras.

Da la impresión de que Rusia y China forman una alianza por el bloqueo de China, el amago de Estados Unidos con Taiwán y la Guerra de Ucrania. Pero lo que acerca a un país hacia el otro es una presión caótica procedente del exterior, de Estados Unidos.

En la medida en que esa presión se va a acrecentar en el futuro, la alianza tenderá a reforzarse y tanto a Rusia como a China no les quedará otro remedio que solucionar sus diferencias mutuas.

La Marina británica no puede disparar en el Mar Rojo porque no tiene misiles

El único país que acompaña a la Marina de Estados Unidos en el Mar Rojo es Reino Unido, aunque su presencia es simbólica. El portaaviones Queen Elizabeth no pudo zarpar para unirse a los bombardeos contra los huthíes porque se averió horas antes de la salida.

El buque había costado 3.500 millones de libras esterlinas y se botó sólo unas pocas semanas antes.

Las crónicas dicen que se disponía a participar en “el mayor juego de guerra de la OTAN desde la Guerra Fría” (1). También dicen que lo van a sustituir por otro partaviones, el Príncipe de Gales, que no ha vuelto a entrar en servicio desde julio del año pasado, después de someterse a reparaciones que duraron casi un año.

No es un caso aislado. La Marina británica se ha quedado para los actos oficiales y los ejercicios de tiro al plato. No puede disparar contra los huthíes porque no tiene misiles Tomahawk. La situación es tan desastrosa que los arsenales militares los han reconvertido en pabellones de deportes.

Ahora, tras el ridículo en la Guerra de Ucrania, todo son planes y promesas. Para 2026 anuncian una modernización de la flota. El equipamiento deportivo será sustituido por misiles SEA Ceptor de corto alcance.

Pero entonces, ¿qué hace la Marina británica en el Mar Rojo? Nada, salvo una presencia testimonial detrás de sus jefes del Pantágono. Los ataques los lleva a cabo la fuerza aérea.

De hecho, fueron los aviones Typhoon los que les permitieron llegar a Yemen. Sin embargo, a diferencia de la fuerza aérea estadounidense, que cuenta con un portaaviones, los pilotos británicos tuvieron que recorrer 4.000 kilómetros para alcanzar sus objetivos.

La culpa es de uno de sus buques de abastecimiento, que actualmente se encuentra en pleno dique seco. No es la única espina clavada en el costado de la Marina.

Es significativo en un país isleño cuyo imperio dependió de la Marina desde la Batalla de Trafalgar, por lo menos. La flota de submarinos tampoco tiene personal suficiente y están intentando incorporar nuevos reclutas aceleradamente por medio la red social LinkedIn (2).

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-13042325/UKs-3-5bn-aircraft-carrier-HMS-Queen-Elizabeth-suffers-mechanical-fault-hours-setting-sail-Nato-exercise-latest-embarrassing-blow-Royal-Navy-months-fix.html
(2) https://www.businessinsider.com/britain-royal-navy-forced-recruit-linkedin-rear-admiral-nuclear-2024-1

Una lenta muerte fiscal

El mundo enfrenta una crisis de deuda que no va a terminar bien, advirtió Arthur Laffer, presidente de la consultora de inversiones y patrimonio Laffer Tengler Investments.

El endeudamiento mundial alcanzó un récord de más de 300 billones de dólares en septiembre pasado.

Tanto los países de altos ingresos como los mercados emergentes han experimentado aumentos significativos de la deuda, 100 billones de dólares más que hace una década, impulsados ​​en parte por un entorno de bajas tasas de interés.

“Los próximos diez años serán la década de la deuda. La deuda mundial está en su punto máximo. Esto no va a terminar bien”, dijo Laffer a la cadena CNBC. Como proporción del producto interno bruto mundial, la deuda ha alcanzado el 336 por cien. En 2012 la proporción deuda-PIB era del 110 por cien en las economías centrales y el 35 por cien en las emergentes.

Para hacer frente al impago de su deuda, alrededor de un centenar de países tendrán que reducir su gasto en infraestructura social esencial, incluida la salud, la educación y la protección social, anunció Laffer.

Los países que logren mejorar sus posiciones fiscales podrían beneficiarse al atraer mano de obra, capital e inversión extranjera, mientras que aquellos que fracasen podrían perder ingresos, añadió.

“Yo esperaría que algunos de los países más grandes que no están abordando sus problemas de deuda experimenten una lenta muerte fiscal”, dijo Laffer, añadiendo que algunas economías emergentes “muy bien podrían ir a la quiebra”.

Los mercados maduros como Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Francia son responsables de más del 80 por cien de la acumulación de deuda en el primer semestre del año pasado.

En el caso de los paises emergentes, China, India y Brasil registraron los aumentos más pronunciados.

El impago de la deuda será cada vez más problemático a medida que la población de los países desarrollados siga envejeciendo y los trabajadores activos escaseen. “Hay dos formas principales de resolver este problema: aumentar los impuestos o hacer crecer la economía más rápido de lo que se acumula la deuda”, dijo.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies