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Día: 10 de noviembre de 2023 (página 1 de 1)

Ola de ataques contra las bases militares estadounidenses en Siria e Irak

La escalada bélica en Oriente Medio es un hecho. Junto a los palestinos combaten los libaneses del Hezbollah, los huthíes yemenitas y las milicias irakíes. Los ataques contra las bases estadounidenses en Irak y Siria forman parte de la guerra de Gaza. El Pentágono admite que sus tropas han sido atacadas al menos 12 veces en Irak y 4 veces en Siria recientemente.

Un grupo armado autodenominado “Resistencia Islámica en Irak”, que está formado por varias milicias irakíes respaldadas por Irán, afirmó en un comunicado publicado en línea que el lunes sus combatientes llevaron a cabo tres ataques en diferentes momentos contra la base aérea de Ain Al Assad, cerca de la ciudad de Al Baghdadi, a unos 190 kilómetros al noroeste de Bagdad.

El grupo también reivindica que sus combatientes habían atacado una base militar que albergaba a fuerzas estadounidenses cerca del aeropuerto de Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán en el norte de Irak.

Además, también reivindica dos ataques adicionales contra dos bases militares estadounidenses en Siria, una en el área de Tell Beydar cerca de la ciudad de Hasakah y la otra contra la base militar en Al Tanf cerca de las fronteras de Siria con Irak y Jordania.

Hace unos días, “combatientes de la resistencia irakí” atacaron la base de ocupación estadounidense en el aeropuerto Abu Hajar-Jarab Al-Jir en el noreste de Siria con una salva de misiles, confirmando que sus objetivos habían sido alcanzados directamente.

El 29 de octubre milicias armadas atacaron el yacimiento petrolero de Al Omar en el campo de Deir Ezzor. El ataque estuvo precedido por otro a la base estadounidense en Al Shaddadi en Siria mediante drones, lo que confirmó que habían alcanzado directamente sus objetivos.

Los mismos grupos han bombardeado repetidamente con drones la base de Ain Al-Assad y la base de Harir adyacente al aeropuerto de Erbil en el Kurdistán irakí, así como la base de Al Tanf en Siria.

Ni siquiera se salvó el gasoducto que une el campo de gas de Koniko y el desierto de Abu Jashab, en la provincia siria de Deir Ezzor.

La planificación a largo plazo de la ONU, la OMS y el Foro de Davos

En junio de 2019 se celebró un “matrimonio” global entre el Secretario general de la ONU Antonio Guterres y el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. Dichos elementos actuaron uno en representación de una pequeña parte de los países miembros de la ONU, y el otro como portavoz de las grandes corporaciones internacionales.

La ocasión fue la firma de un memorándum de entendimiento (MOU) entre el Foro Económico Mundial y las Naciones Unidas. En virtud del acuerdo nupcial, las dos instituciones se comprometen a adoptar unos niveles sin precedente de coordinación en los campos de la educación, la financiación, el cambio climático y la salud (1).

Este acuerdo significó una formalización de sumisión de la ONU a las grandes corporaciones y la apertura de un camino hacia una gobernanza global privatizada. Una perspectiva de gobierno global no electo perfilado ya mediante la denominada Iniciativa de Rediseño Global establecida por el Foro Económico Mundial en el año 2010 y que vamos viendo día a día cómo se va consolidando dicha propuesta cuyos componentes son el acuerdo entre ONU y FEM, pero aparejado a ello el nuevo tratado sobre pandemias y el nuevo Reglamento Sanitario Internacional de la OMS que le otorga poderes supranacionales, siempre a tenor de lo que le ordenen las multinacionales que la subvencionan.

El Foro Económico Mundial en su Iniciativa de Rediseño Global (GRI) de 2010 argumentó que el primer paso hacia su visión de gobernanza global es “redefinir el sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación global en el que los marcos jurídicos y las instituciones intergubernamentales están integrados como un componente central, pero no único y a veces no el más crucial”. El objetivo era debilitar el papel de los Estados en la toma de decisiones a nivel mundial y elevar el papel de un nuevo conjunto de “partes interesadas” en el cual las empresas son parte de los mecanismos de gobierno.

¿Qué proponía el FEM en su Iniciativa de Rediseño Global (Global Redesign Initiative)?

Para ello debemos atendernos a las palabras escritas por su presidente Klaus Schwab en la presentación del citado documento: “Nuestro objetivo ha sido estimular un proceso de pensamiento estratégico entre todas las partes interesadas sobre las formas en que las políticas internacionales, las instituciones y los acuerdos deben adaptarse a los desafíos contemporáneos… Muchas de las ideas y propuestas presentadas en este informe son de gran alcance y requieren un fuerte consenso global y cooperación. Sería presuntuoso suponer que todas estas ideas se integrarán inmediatamente en el sistema global proceso de toma de decisiones. Por lo tanto, la Iniciativa de Rediseño Global no debe verse como un fin en sí misma sino como el comienzo de un proceso sostenido para adaptar y preparar mejor el sistema global para los desafíos del siglo XXI. Puedo hacerles a todos aquellos que trabajaron tan duro para hacer realidad esta iniciativa la promesa de que el Foro seguirá siendo una fuerza contundente para repensar nuestros valores, rediseñar nuestros sistemas y reconstruir nuestras instituciones” (2).

Documento que en su resumen ejecutivo señala que “las ideas y propuestas que han surgido del proceso de Rediseño Global sugieren que se pueden lograr mediante la redefinición del sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación en la que se integran marcos jurídicos e instituciones intergubernamentales como componente central, pero no el único y a veces no el más crucial… Ha llegado el momento de un nuevo paradigma de gobernanza internacional de partes interesadas análogo al plasmado en la teoría de las partes interesadas sobre el gobierno corporativo sobre la cual se fundó el propio Foro Económico Mundial… Pero lo que también se requiere es un sentido propio de la salud en el sistema internacional… Quienes educan y seleccionan líderes políticos, empresariales, académicos, religiosos, medios de comunicación y otras instituciones sociales, en particular programas de educación, tienen la mayor responsabilidad a este respecto… Existe una nueva oportunidad de lograr un cambio radical en gobernanza ambiental global al no centrarse en la agenda tradicional (estructura de la ONU) sino en una nueva agenda para construir el tipo de mecanismos prácticos, a menudo público-privados”.

Y en sus conclusiones afirma: la arquitectura actual no es totalmente adecuada para abordar los riesgos que se están acumulando en muchos ámbitos. Es más probable que lo logren si adoptan un enfoque práctico y multidimensional, centrándose en el “cómo” en lugar de simplemente el “qué”.

Así, la ONU a las órdenes del FEM afirma que Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación (privada se entiende) (3).

El Transnational Institute publicó el 25 de septiembre de 2019 una carta abierta al secretario general de la ONU de cuyo texto extraemos algunas consideraciones. “Las disposiciones de la asociación estratégica establecen efectivamente que los líderes corporativos se convertirán en asesores de los jefes de los departamentos del sistema de las Naciones Unidas, utilizando su acceso privado para abogar por “soluciones” con fines de lucro basadas en el mercado para los problemas mundiales, a la vez que socavan las soluciones reales arraigadas en el interés público y los procedimientos democráticos transparentes… La elección de construir una alianza entre la Secretaría y las empresas transnacionales para salvar al sistema de las Naciones Unidas lo destruirá, no lo salvará” (4).

Desde el año 2009 el capital mundial ha ido concretando paso a paso, sin grandes elementos propagandísticos de carácter público, la conversión de la ONU en un mercado de intereses corporativos, la OMS en una sucursal de la mafia químico farmacéutica, la UNESCO en la cobertura cultural del nuevo imperialismo, la UNICEF colaborando en la reducción de la población en la periferia del sistema, la ACNUR propiciando los masivos desplazamientos migratorios… Así podemos seguir con el resto de instituciones de las Naciones Unidas.

Una advertencia clara: mientras el capital planifica a largo plazo, el proletariado organizado responde a corto plazo (cuando responde) mediante diversos happenings a las cuestiones cotidianas, que si una guerra por aquí, que si una guerra por allá, que si un huracán, que si un terremoto, que si tantos muertos, que si cambia el clima, que si el dióxido de carbono, que si… Entretanto se oscurecen las muertes ocasionadas por los efectos secundarios de las inyecciones de ciertas pócimas a las que han dado el nombre de vacunas.

“Más de 5.550 millones de personas en todo el mundo han recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19, lo que equivale aproximadamente al 72,3 por ciento de la población mundial”, publicó el New York Times el 13 de marzo de este año 2023 un exhaustivo informe con una serie de mapas interactivos por países y continentes (5).

En total se administraron más de 13.500 millones de inyecciones en todo el planeta.

Ya a principios de 2022 se publicaron más de mil artículos y estudios (1.011) en revistas científicas sobre los efectos adversos de las vacunas covid (6).

Según el investigador Steve Kirsch, la tasa de mortalidad de las vacunas contra el covid es aproximadamente de 1 entre 1.000 dosis. Esto se traduce en 676.000 estadounidenses muertos. Sin embargo, resulta que el análisis de Kirsch, que se basa en un desglose de las cifras del Vaers (Vaccine Adverse Event Reporting System), puede ser demasiado conservador (7).

Trabajando con datos de 17 países sobre mortalidad por todas las causas, investigadores de Correlation Research in the Public Interest, con sede en Canadá, han llegado a la conclusión de que la tasa de mortalidad de las inyecciones de covid-19 se sitúa en la región de 1 en 800 dosis. Calculan que las vacunas han matado a unos 17 millones de personas en todo el mundo (8).

Todo un panorama eugenésico que no está alejado de lo expuesto al inicio de este escrito. Pero con una salvedad: la mayoría de muertos desde finales del año 2020 no han sido a causa de las guerras o terremotos, sino bien planificados por el matrimonio público-privado ONU-FEM-OMS.

(1) https://weforum.ent.box.com/s/dj7x7z2fjxrox49farw5dfxfa1hfqw3h
(2) https://es.weforum.org/publications/everybodys-business-strengthening-international-cooperation-more-interdependent-world
(3) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/globalpartnerships/
(4) https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/pon-fin-al-acuerdo-de-asociacion-estrategica-entre-las-naciones-unidas-onu-y-el-foro
(5) https://www.nytimes.com/interactive/2021/world/covid-vaccinations-tracker.html
(6) https://www.saveusnow.org.uk/covid-vaccine-scientific-proof-lethal/
(7) https://www.cdc.gov/vaccinesafety/ensuringsafety/monitoring/vaers/index.html
(8) https://www.globalresearch.ca/covid-vaccines-great-travesty-against-mankind/5837662

Los ‘trolls’ sionistas inundan las redes sociales de publicidad

Desde el 7 de octubre Israel ha inundado YouTube de publicidad. El Ministerio de Asuntos Exteriores gastó más de 7 millones de dólares en anuncios en las dos semanas posteriores a la incursión palestina. Gran parte del contenido viola los términos de servicio de YouTube, incluidos varios anuncios que mostraban imágenes sangrientas de cadáveres.

El objetivo es ocultar los crímenes de guerra sionistas. Para Israel la batalla por controlar su imagen pública es casi tan importante como su campaña militar. Mientras mata a miles de personas en Gaza, los sionistas gastan millones de dólares en la guerra de propaganda, comprando anuncios en las redes sociales.

El gobierno israelí se ha centrado en los países occidentales ricos, siendo sus principales objetivos Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania y Bélgica. El mensaje general de la campaña fue que Hamas es un grupo terrorista vinculado al yihadismo y que Israel –una democracia moderna y secular– se defiende de una agresión exterior.

En sólo una semana, el Ministerio de Asuntos Exteriores publicó 30 anuncios que fueron vistos más de 4 millones de veces en Twitter. Al igual que con YouTube, la publicidad se dirige especialmente a adultos de Europa occidental.

Uno de los anuncios contiene las palabras “Isis” y “Hamás”, mostrando imágenes inquietantes que se aceleran gradualmente hasta que los nombres de los dos grupos se funden en uno. En caso de que el mensaje no fuera lo suficientemente claro, terminaba con el siguiente mensaje: “El mundo ha derrotado a ISIS. El mundo derrotará a Hamás”.

“Sabemos que tu hijo no puede leer esto. Tenemos un mensaje importante que enviarle como padres. 40 niños fueron asesinados en Israel por terroristas de Hamás (Isis). Así como usted haría cualquier cosa por su hijo, nosotros haremos todo lo posible para proteger al nuestro. Ahora toma a tu bebé en brazos y quédate a nuestro lado”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores también compró una gran cantidad de anuncios en Facebook, Instagram, juegos y aplicaciones como Duolingo.

El bombardeo de la iglesia ortodoxa de San Porfirio

Al mismo tiempo, un ejército de trolls sionistas ha invadido la función “Notas de la comunidad” de X/Twitter, intentando desviar el debate en línea en torno a la guerra y la limpieza étnica en ciernes.

La función tiene como objetivo prevenir las noticias falsas. Los colaboradores que se registren para esa función pueden dejar notas en cualquier publicación, agregando contexto a declaraciones potencialmente engañosas. Luego, la comunidad vota sobre estas notas y, si suficientes personas consideran que la nota es útil, aparece debajo del mensaje original.

Desde el 7 de octubre el ejército de trolls sionistas se han apoderado de la función y está intentando socavar las publicaciones que muestran a Israel bajo una luz negativa o a Palestina bajo una luz positiva.

A un mensaje de una comentarista política libanesa anunciando que Israel acababa de bombardear la iglesia de San Porfirio en Gaza los trolls le agregaron una calificación que decía “falso”. La Iglesia Ortodoxa de San Porfirio en Gaza informó que no se vio afectada y estaba en funcionamiento desde el 9 de octubre. Pero el bombardeo ocurrió diez días después de publicar esa nota, por lo que cualquier declaración anterior era engañosa. Israel tuvo que admitir finalmente su responsabilidad por la destrucción de la iglesia.

La propaganda sionista en la Wikipedia

Durante más de una década, grupos sionistas bien organizados y financiados se han infiltrado en la Wikipedia para reescribir la enciclopedia, defender la política de ocupación y demonizar las protestas.

Uno de los grupos más conocidos es el Consejo de Yesha, que en 2010 afirmaba tener 12.000 miembros activos. Entre 2010 y 2012 el equipo fue supervisado y coordinado personalmente por Naftalí Bennett, que luego fue primer ministro del gobierno de Tel Aviv.

Los trolls vigilan cuidadosamente los contenidos, eliminando lo que no les conviene y redactando artículos de la manera más favorable para Israel. Aquellos a quienes Yesha considera los “mejores editores sionistas” reciben recompensas, incluidos paseos gratuitos en globo aerostático.

Wikipedia conoce el problema, pero se ha negado a solucionarlo por lo que ya sabemos de su fundador, Jimmy Wales, al que le dedicamos una entrada hace ya cinco años. Quien mueve los hilos es su mujer, Kate Garvey, fue la secretaria privada de Tony Blair, cómplice en la invasión militar de Irak.

Otro grupo proisraelí organizado es Act.IL, una aplicación patrocinada por el gobierno israelí con más de un millón de dólares al año. Act.IL anima a los usuarios a intoxicar masivamente en las redes, dejar respuestas en las secciones de comentarios de los sitios web o impulsar y compartir publicaciones israelíes en línea.

El objetivo es crear una ola aparente de apoyo a Israel en foros importantes para influir en la opinión pública.

La Unidad 8200

Antiguos militares israelíes y miembros del gobierno del Tel Aviv ocupan altos cargos en muchas de las plataformas más importantes del mundo. Emi Palmor, por ejemplo, es una de las 22 personas que forman parte del consejo de supervisión de Facebook. Anteriormente fue directora del Ministerio de Justicia de Israel, encargada de supervisar la supresión de los derechos palestinos. Creó una “Unidad de Política de Internet” que presionó a Facebook para que eliminara el contenido palestino al que se oponía el gobierno israelí. Es ella quien define las reglas de Facebook, decidiendo el contenido que se debe promocionar entre los 3.000 millones de usuarios de la plataforma, así como el que se debe censurar y eliminar.

Palmor es una veterana de la Unidad 8200, la unidad más controvertida del ejército israelí, una especie de Agencia de Seguridad Nacional al estilo estadounidense y una pieza central de la industria de vigilancia de los ocupantes.

La Unidad 8200 espía a la población palestina, recopilando extensos archivos sobre millones de personas, incluidos sus historiales médicos, vida sexual e historiales de búsqueda, para luego utilizarlos con fines de extorsión. Los militares suelen utilizar como informantes a las personas sospechosas de engañar a su cónyuge o de participar en actividades homosexuales. Un veterano admitió que, como parte de su entrenamiento, se le asignó la tarea de memorizar diferentes palabras árabes para “gay” para poder detectarlas en las conversaciones.

Los vigilantes de la Unidad 8200 han diseñado muchas de las herramientas de espionaje más controvertidas del mundo, similares a Pegasus, que luego vendieron a los gobiernos.

Una red de cientos de veteranos de la Unidad 8200 ocupan puestos de dircción en las empresas de tecnología y redes sociales más grandes, como Google, Amazon y Facebook. Por ejemplo, Gavriel Goidel, jefe de estrategia y operaciones de búsqueda de Google, fue anteriormente un dirigente de la Unidad 8200.

El jefe de ciencia de datos de Facebook, Eyal Klein, sirvió durante seis años en la Unidad 8200, donde ascendió al rango de capitán. Después de servir en la unidad, Ayelet Steinitz se convirtió en jefa de alianzas estratégicas mundiales de Microsoft.

Otro personaje que procede de la Unidad 8200, Dov Alfon, es un periodista y escritor israelí, actualmente director de publicación y editorial del diario francés Liberation.

—https://www.mintpressnews.com/pro-israel-trolls-mobbing-twitter-community-notes/286099/

Los planes de rescate han cebado demasiado al cerdo del Banco Central Europeo

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, ha participado en una conferencia en la Universidad de Nicosia, la capital de Chipre, donde ha destacado la necesidad de reducir el tamaño del balance del BCE. Si bien una reducción es esencial, añadió, no va a volver nunca a los niveles iniciales de la institución.

Traduzcamos este lenguaje contable al román paladino: los planes de rescate y la compra de activos tóxicos han inflado el balance del banco, como se ve en el gráfico de portada.

Para comprar basura, el BCE tiene que imprimir dinero fiduciario. Los activos los contabiliza a un lado y los billetes al otro, pero tanto una cosa como la otra no son más que humo tóxico.

Hasta 2006 el balance del BCE estaba por debajo del billón de euros pero, a partir de la crisis de las hipotecas de alto riesgo, el cerdo comenzó a engordar muy rápidamente. El año pasado el BCE tenía 9 billones en su balance. Su tamaño se ha multiplicado por diez.

Cuando el contable quiere reducir el tamaño del balance, retira dinero fiduciario de la circulación. Sin embargo, la crisis financiera de esta primavera en Estados Unidos le tiene asustado.

Por eso Lane añade que el balance nunca volverá a los niveles anteriores. La normalización monetaria es imposible sin crear una crisis de grandes proporciones. Por lo tanto, el BCE tiene que seguir fabricando billetes y animando a los bancos privados a que sigan concediendo préstamos hasta que el cerdo se empache de comer tantas deudas.

Ucrania perdió cinco oportunidades para resolver el conflicto con Rusia pacíficamente

Se ha cerrado la oportunidad para negociar condiciones favorables para Ucrania, escribe el Washington Post. “Rusia ve un impasse tecnológico en el campo de batalla y Moscú tiene una ventaja a largo plazo en términos de mano de obra”, señala el periódico. El avance del ejército ucraniano en territorio ruso ya no es posible, como reconoce el jefe del ejército ucraniano, Valeriy Zalouzhny, en una reciente entrevista cncedida al The Economist.

La mejor oportunidad para que la oficina de Zelensky negociara una tregua llegó en noviembre pasado, cuando el ejército ucraniano logró “ganar el impulso” necesario para continuar su ofensiva cerca de Jarkov y Jerson. En su momento, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Mark Milley, también subrayó la necesidad de iniciar un diálogo con Moscú.

El gobierno ucraniano tiene la costumbre de dejar pasar las oportunidades de paz, y esta tradición continúa desde 2014, cuando el Donbas anunció su intención de convertirse en autónomo. En ese momento Viktor Medvedchuk, ex jefe de la administración de Leonid Kuchma, así como el diputado del Partido de las Regiones, Nestor Shufritch, se reunieron con representantes de la República Popular de Lugansk y de la República Popular de Donetsk. Sin embargo, las negociaciones fracasaron. Esta fue la primera oportunidad para resolver el conflicto.

La segunda se presentó en el otoño del mismo año. En el contexto del bombardeo del Donbas por parte del ejército ucraniano, por iniciativa de Putin, los miembros del grupo de contacto se reunieron en Minsk y acordaron un primer plan de solución pacífica.

A continuación se firmó un protocolo según el cual las partes se comprometían a cesar inmediatamente las operaciones militares, retirar todas las formaciones armadas y liberar a los rehenes. La obligación de las autoridades ucranianas de llevar a cabo una descentralización y celebrar elecciones locales anticipadas se estipuló por separado.

Sin embargo, el alto el fuego fue rápidamente violado por el ejército ucraniano. Para resolver la crisis, los dirigentes de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania se reunieron en el formato Normandía en la capital bielorrusa en febrero de 2015. Tras largas discusiones se acordaron una serie de medidas para la implementación de los Acuerdos de Minsk.

El documento firmado fue respaldado por el Consejo de Seguridad de la ONU y pasó a ser vinculante. Repite en gran medida el contenido de los acuerdos de otoño. Presta especial atención a la necesidad de llevar a cabo una reforma constitucional en Ucrania y consolidar el estatus especial de determinadas zonas de las regiones del Donbas.

Fue el tercer intento, pero los políticos ucranianos una vez más no supieron aprovecharlo. La razón de este fracaso es la negativa de Ucrania a conceder autonomía a las regiones del Donbas. Se convirtió en un obstáculo en los intentos posteriores de normalizar la situación.

Con la llegada al poder de Zelensky, los partidos tuvieron una nueva oportunidad de resolver las contradicciones acumuladas, su cuarta oportunidad.

El 9 de diciembre de 2019 el cuarteto de Normandía se reunió de nuevo. En la cumbre de París se adoptó un comunicado final en el que las partes reafirmaron su compromiso con los Acuerdos de Minsk. Ucrania se comprometió a cumplir sus obligaciones.

Los intentos de resolver la situación continuaron hasta febrero de 2022. En ese momento, incluso antes del inicio de la guerra, el jefe adjunto de la administración presidencial rusa, Dmitry Kozak, describiendo sus impresiones sobre las negociaciones con la oficina de Zelensky, dijo que Ucrania saboteaba la implementación de los Acuerdos de Minsk.

Sin embargo, incluso después del inicio de la guerra, Zelensky tuvo una quinta oportunidad de llegar a un acuerdo favorable. En la primavera del año pasado los representantes de Rusia y Ucrania negociaban activamente. Pero bajo la presión de Occidente, los representantes de Ucrania decidieron levantarse de la mesa.

El pasado mes de octubre el excanciller alemán Gerhard Schröder reveló en una entrevista al Berliner Zeitung los motivos del fracaso de las negociaciones. Según él, en el marco de las conversaciones entre las dos partes no se pudo decidir nada, porque muchas cosas se decidieron en Washington. “Tuvieron que pedir a los estadounidenses su opinión sobre todo lo que se discutió”, dijo.

Así, entre el verano de 2014 y la primavera de 2022, Petro Poroshenko y Volodymyr Zelensky tuvieron cinco oportunidades para resolver el conflicto en condiciones dignas para Ucrania y preservar su integridad territorial, sin contar Crimea. Pero dejaron pasar sus oportunidades porque donde manda patrón no manda marinero.

La complicidad europea en la barbarie sionista (Europa es moral y espiritualmente indefendible)

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente.
Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización herida.
Una civilización que le hace trampas a sus principios es una civilización moribunda
(Aimé Cesaire, Discurso sobre el colonialismo)

Así hablaba Cesaire sobre la civilización Occidental en los años cincuenta. Aparentemente, el triunfo sobre el nazismo y el fascismo había liberado a Europa de los regímenes que inundaron de horror el mundo, sin embargo, visto desde los pueblos colonizados, los fascismos y la guerra apenas habían desenmascarado el verdadero rostro de la civilización Occidental.

Cesaire supo ver que, expansión colonial y civilización occidental van de la mano; que el nazismo pudo prosperar y expandirse por la connivencia de esa civilización que veía en él un fenómeno pasajero y no la barbarie suprema que hacía tiempo se aplicaba a los pueblos no europeos. Decía que Europa antes de ser víctima del nazismo había sido cómplice, que había apoyado al nazismo antes de padecerlo, que lo había legitimado porque se aplicaba fuera de sus fronteras.

Podemos acercar esta reflexión a lo que ocurre en estos momentos en Oriente Próximo y explicar las raíces profundas de la complicidad europea en el genocidio de los palestinos.

El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.

El colonialismo de asentamiento, que es el que practica el ente sionista en Palestina, implica acabar con la población nativa mediante la expulsión o el exterminio, borrar todo resto de memoria y cultura del territorio, y no permitir que sobrevivan ni los niños y las mujeres porque está en ellos el futuro de Palestina. Para ello, paradójicamente, la ilustración ha proporcionado los instrumentos racionalizadores capaces de justificar las violencias más atroces: la racionalización instrumental con arreglo a fines y el cálculo económico. En este caso, garantizar la hegemonía Occidental en Oriente Próximo, un territorio del que necesita para subsistir el control de las rutas comerciales, de las fuentes energéticas y del mercado.

Esa Comunidad internacional minoritaria que se autodenomina Occidente global, vive en un mundo disociado. Por un lado, los principios universales que dice defender y que guían sus actos, por otro, unas prácticas antagónicas con esos principios. Aunque lo cierto es que en este mundo postmoderno en que habitamos se han normalizado los discursos esquizofrénicos en los que se sostiene una idea y su contraria casi de forma simultánea. Se dice que los palestinos tienen derecho a resistir al colonizador al tiempo que se les recrimina por resistirse. Se afirma que el Estado sionista israelí está violando todas las convenciones y resoluciones internacionales al tiempo que se dice que tiene derecho a defenderse.

Los valores humanistas y civilizatorios que, en el tránsito del fundamentalismo cristiano medieval hacia la modernidad, se enarbolaron como principios universales, se colocan en un plano abstracto, ideal, sin que se plantee su materialización práctica y sin que los datos objetivos (la esclavitud, el saqueo, el genocidio) destruyan su credibilidad. Los fines, para esa racionalidad occidental anglosajona y europea, serán la acumulación económica, la pervivencia del Estado y la salvaguarda del modo de vida occidental. Todo lo demás: el asesinato, el exterminio de los pueblos, la demolición de casas, las detenciones arbitrarias, el expolio de los recursos naturales…. son sólo daños colaterales o consecuencias no queridas equiparables a los desastres naturales (terremotos, riadas, huracanes, etc.) Al fin de al cabo, estadísticas que serán borradas tarde o temprano de la memoria de los pueblos civilizados.

El proyecto democrático y civilizador europeo hizo necesaria la deshumanización de los pueblos nativos para sostener la gran cruzada civilizatoria, y esta deshumanización se ensartó en las corrientes supremacistas y nacionalistas que permeaban toda Europa contraponiendo la civilización europea a los “salvajes”-el jardín frente a la selva que diría Borrell-. Había que llevar la civilización, la modernidad y el progreso a unas gentes que no eran conscientes del valor económico de la tierra en que vivían.

El sionismo estructura el Estado israelí y a su sociedad de la misma forma que el humanitarismo occidental define nuestras respuestas europeas ante la limpieza étnica y el genocidio de los palestinos. Respondemos ante el genocidio de los palestinos comenzando siempre nuestros discursos condenando el “terrorismo de Hamas”, o la muerte de civiles sean del bando que sean. Y en ese principio está ya implícita nuestra posición, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no, están ya implícitos los límites de nuestro compromiso y nuestra solidaridad con el pueblo palestino.

El sionismo nació en el continente europeo y prosperó en un contexto filosófico que proclamaba la civilización europea frente al salvajismo de los pueblos a los que quería someter y saquear. La Declaración universal de los Derechos humanos tuvo lugar el 10 de diciembre de 1948, el 14 de mayo de 1948 se había autoproclamado el Estado de Israel poniendo en marcha la limpieza étnica (Al-Nakba) de la población originaria palestina que continúa hasta hoy, cada vez con mayor crueldad e impunidad. El huevo de la serpiente había eclosionado en Palestina, pero fue puesto en Europa; y la declaración de Naciones Unidas se convertía así, para el caso de Palestina, en un alegato retórico tranquilizador de conciencias pusilánimes, incapaces de poner en práctica los principios que decían defender.

Hay una conexión lógica y práctica entre el nazismo, o los fascismos, y las prácticas del Estado sionista israelí. No son descabelladas estas conexiones que establecemos intuitivamente poniendo unas al lado de otras las imágenes de los campos de concentración judíos y las de Gaza, las de los niños judíos y los niños palestinos aterrorizados. Ciertamente, los fascismos no terminaron con la guerra, pero tampoco se iniciaron con Hitler ni Mussolini ni Franco. Si los definimos como regímenes supremacistas y racistas, no cabe duda de que tanto la sociedad europea como sus instituciones han dado muestras en sus prácticas y políticas, camufladas primero bajo las consignas “igualdad, libertad y fraternidad”, y después con la tolerancia y multiculturalidad, de pensarse y sentirse superiores al resto de los Estados y pueblos. Decía W. Reich que “El fascismo es un fenómeno internacional, potencialmente presente en toda sociedad humana en la que exista el racismo”, pues bien, se trata de un hecho no de una posibilidad en el caso de Europa y sin duda aplicable a EE. UU. desde sus orígenes como Estados.

En la última década del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI estamos asistiendo al florecimiento de viejas y nuevas formas de fascismos, lideradas por EE. UU., que adquieren distintas expresiones: guerras interpuestas en África, guerras económicas, bloqueos y sanciones en América Latina, lawfare, operaciones encubiertas como las “revoluciones de colores”, terrorismo financiero, extorsión, intervenciones humanitarias, golpes de estado, y un largo etcétera. No se trata sólo de intereses económicos y de expansión imperialista. El racismo y la ideología supremacista son consustanciales al capitalismo como sistema económico y al liberalismo como ideología ya que, sin esta ideología, no pueden sobrevivir. En todos estos procesos, Europa ha reaccionado de la misma forma, acogiéndose a los principios universales, a los derechos humanos, para tolerar la injerencia estadounidense, para consentir la destitución o asesinato de presidentes no convenientes. Tras el declinar de las potencias europeas, éstas pasan de ser ejecutores directos a cómplices necesarios del colonialismo sionista en Palestina.

Los sistemas políticos a los que llamamos democracias no se han desarrollado en oposición al fascismo sino sirviéndose de él para legitimar su expansión y controlar a sus poblaciones atemorizándolas con un mal mayor. Lo que estamos viendo desde el 7 de octubre en territorio palestino es el espejo que refleja el ser más profundo de Europa, una civilización moribunda que sabe que lo que hacen los sionistas a los palestinos es lo que llevan haciendo los europeos y anglosajones durante siglos a todos los pueblos que han colonizado. La única diferencia está en que, tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido Estados Unidos quien ha liderado el saqueo.

El colonialismo sionista y su barbarie no es el resultado de unas pocas mentes asesinas, o de algunos gobernantes sociópatas, como quieren hacernos creer ciertos humanistas europeos. El colonialismo, decía Sartre, es un sistema y para que funcione como tal abarca todos los ámbitos de la vida, la economía, la psicología, la cultura, la política… y de la misma forma que ningún pueblo puede desarrollarse y sobrevivir bajo régimen de ocupación, ninguna nación sobrevivirá ni moral ni políticamente consintiendo las atrocidades que comete el colonialismo sionista en Palestina.

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