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Día: 18 de octubre de 2023 (página 1 de 1)

Las consecuencias económicas de la guerra en Palestina: recesión, hiperinflación y colapso bancario

Para intimidar, Estados Unidos ha trasladado a dos portaviones al Mediterráneo oriental, pero su intervención en la guerra podría ser otro tiro que le salga por la culata, lo mismo que en Ucrania. Algunos de los miembros de la OPEP, los países árabes, y desde luego Irán, podrían imponer un embargo petrolero en su contra, que se extendería también a Europa.

El embargo se sumaría al de Rusia y los precios mundiales del petróleo y el gas licuado se dispararían hasta alcanzar niveles sin precedentes históricos.

Después del cierre de la mayoría de los gasoductos que transportan gas ruso a Europa, el continente dependió del mercado mundial de gas licuado para llenar el vacío. Europa depende de fuentes estadounidenses y de Oriente Medio para sus suministros de gas.

Alemania acaba de firmar un contrato con Oman LNG para el suministro de gas a través del Estrecho de Ormuz. También firmó un acuerdo con la empresa estadounidense Venture Global para el suministro de gas licuado, lo que la convierte en el mayor proveedor de Alemania. Sin embargo, VG ni siquiera ha comenzado a construir la instalación desde la que va a suministrar el gas.

Estados Unidos envió poco más de la mitad de la demanda de gas licuado de Europa durante el año pasado, y Rusia y Oriente Medio suministraron alrededor del 30 por cien. Si se cortaran las dos últimas fuentes o se redujera su suministro, es poco probable que Estados Unidos u otras fuentes pudieran llenar el vacío, ya que el mercado mundial de gas licuado está desabastecido.

La combinación de un corte de gas en Oriente Medio (y en Rusia) podría crear condiciones devastadoras para el mercado europeo del gas. La guerra palestino-israelí puede descarrilar todos los planes de seguridad energética que se aprobaron el año pasado en Europa.

Las economías europeas, y la alemana en particular, ya están hundidas en la recesión. El regreso de una crisis energética asestaría un golpe fatal y sacudiría su sector bancario.

El resurgimiento de las presiones inflacionarias obligaría a los bancos centrales a realizar otra ronda de aumentos de los tipos de interés. Los rendimientos de la deuda soberana se dispararían y el resultado sería un colapso total de los mercados de activos y crédito, similar al de 2020.

Al tiempo que aumentan los tipos de interés para frenar la inflación, los bancos centrales tendrán que comprar activos para respaldar la deuda soberana, el crédito y los mercados de activos. El rescate de los mercados financieros puede alcanzar varios billones de dólares, como en 2020, lo que inyectaría enormes cantidades de dinero, especialmente dólares estadounidenses, en la economía mundial. Naturalmente, eso aumentaría la presión inflacionaria.

La OPEP también podría dejar de utilizar el dólar en el comercio de petróleo por completo. Eso significaría que la demanda de dólares colapsaría repentinamente y los dólares excedentes, utilizados anteriormente para comprar petróleo, regresarían a su origen, creando un aumento sin precedentes de la oferta monetaria.

La perspectiva es de una hiperinflación con una profunda recesión, altos tipos de interés y crisis bancaria. El caos sería apocalíptico.

El 40 por cien de los datos de temperatura son inventados

El número de estaciones que miden las temperaturas de la USHCN, la red de climatología histórica de Estados Unidos, ha cambiado con el tiempo. Algunas son nuevas y las antiguas desaparecen.

Desde finales de la década de los noventa el número de estaciones meteorológicas comenzó a caer en picado. De unas 1.200 entre 1930 y 1996 se redujeron a solo 830 a partir de 2020. Más del 40 por cien de las estaciones que formaban parte de la red USHCN ya no existen.

En una época de “ebullición climática”, cuando necesitaríamos más y mejores estaciones de medición, su número desciende.

Pero lo más sorprendente es que la NOAA, la central encargada de procesar las mediciones para emitir sus informes oficiales, sigue mostrando los datos de temperatura de las estaciones desmanteladas.

Un ejemplo es la estación de Belle Glade, en Florida (*). No existe desde 2005 pero, como en los demás casos, la NOAA ha sustituido los datos reales de temperatura por sus propias “estimaciones”, o sea, que el 40 por cien de los datos son inventados.

La NOAA admite abiertamente la manipulación, pero recurre a un eufemismo para suavizar el truco: es necesario hacerlo así para “mejorar la calidad de los datos”.

Al comparar los datos reales de temperatura desde hace más de un siglo, con los datos “mejorados” por las instituciones seudocientíficas, lo que aparece es que en la primera serie (azul) el mundo se va enfriando, mientras que en la segunda (rojo) el mundo se calienta, como se ve en el cuadro adjunto.

La paradoja es consecuencia de ese empeño por “mejorar” la realidad.

(*) https://twitter.com/_ClimateCraze/status/1713596440411271333

Todas las guerras tienen que terminar… aunque no se sepa el día

Hace veinte años el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley para autorizar el uso de la fuerza militar en el extranjero, llamada AUMF. Era la epoca de la Guerra de Irak y la “guerra contra el terrorismo” que se han convertido en situaciones permanentes.

Por eso quieren reformar la ley y consolidar la presencia de tropas en los cinco continentes. El gobierno de Biden necesita una autorización amplia e ilimitada para llevar la guerra a cualquier país, aunque con el paso del tiempo los pretextos están un poco desacreditados. La Casa Blanca habla de la “lucha” contra Al Qaeda, el Califato Islámico y los “grupos terroristas” del continente africano.

El plan es reducir la nómina de “grupos terroristas”, de los que hay que excluir a los talibanes, que ahora son el gobierno de Afganistán. Los talibanes no son terroristas como Al Qaeda y el Califato Islámico, según el Pentágono. “Tampoco creemos que sea necesario incluir a los talibanes en el AUMF nuevo o actualizado. Estados Unidos no participa actualmente en la lucha contra los talibanes”, dice una declaración presentada al Congreso.

Por arte de magia del Pentágono, los talibanes ya no son terroristas sino que luchan contra el terrorismo. “Los dirigentes talibanes están comprometidos a tomar medidas contra los terroristas que operan en Afganistán -de conformidad con sus compromisos de Doha- y, de hecho, vemos su mayor capacidad en este sentido”, añade la declaración.

El reciente debate en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes se centró, entre otras cosas, en la validez de la ley, calificada desde hace varios años de “autorización para una guerra sin fin”. El diputado Ken Buck, que dirige un grupo de trabajo sobre la reforma de la ley, insistió en que el nuevo texto debería especificar explícitamente un límite de tiempo, lo que le permitiría evaluar continuamente la necesidad de la fuerza militar.

También suscita polémica la cuestión de si, en lugar de reducirse, la AUMF debería ampliarse a las milicias chiítas en Siria e Irak, que según la retórica de los medios estadounidenses, cuentan con el apoyo de Irán.

Naturalmente, en medio de las actuales tensiones en Gaza, a la Casa Blanca le preguntan cada vez más si movimientos como Hamas, que lucha contra la ocupación sionista, o Hezbolah, deberían ser incluidos en el listado de “terroristas”. Hasta ahora la respuesta sigue el guión previamente establecido hace veinte años: Estados Unidos sólo apunta a las organizaciones herederas de Al-Qaeda.

Pero algo ha cambiado desde los tiempos de Obama que, en un discurso de 2013, prometió que no ampliaría la vigencia temporal de la AUMF porque todas las guerras tienen que terminar… aunque no se sepa el día.

Rusia ayudará a África a incrementar sus exportaciones de gas licuado

África está al borde de una gran transformación en el sector energético, gracias al auge del gas licuado. Con inmensas reservas de gas a su disposición, África se está preparando para un aumento significativo de sus exportaciones de gas en las próximas décadas. Un informe de la Cámara Africana de la Energía predice que estas exportaciones podrían crecer un 51 por cien de aquí a 2035, alcanzando un volumen colosal de 100.000 millones de metros cúbicos.

Para ello Rusia creará la infraestructura para la exportación de gas licuado en Sudáfrica, Tanzania, Nigeria y Mozambique, según N.J. Ayuk, presidente de la Cámara Africana de Energía. Del mismo modo, países como Senegal, Mauritania y Tanzania están en una trayectoria similar, listas para capitalizar sus recursos gasísticos.

Las infraestructuras, respaldadas por inversiones por valor de millones de dólares, incluyen la construcción de almacenes y otras instalaciones esenciales.

Mozambique destaca particularmente, con pronósticos que sugieren un aumento masivo de su capacidad exportadora, de 3,4 millones de toneladas este año a 31,5 millones de toneladas en 2035.

Las empresas rusas planean unirse a consorcios en países como el Congo, Senegal y Kenia. Estas colaboraciones fortalecerán los lazos entre África y Rusia en el sector energético.

La Unión Europea está lejos de haber puesto fin a sus compras de gas ruso. A pesar de la Guerra de Ucrania, Europa no puede prescindir del gas procedente de Moscú. Pero los gasoductos Nord Stream fueron saboteados, por lo que los envíos desde Rusia a la Unión Europea por esa vía se han reducido considerablemente.

Por el contrario, las compras por parte de la Unión Europea de gas licuado ruso, transportado por barco, han aumentado un 40 por cien en los siete primeros meses de este año, en comparación con el mismo período de 2021, es decir, antes de la guerra.

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