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Mes: septiembre 2023 (página 6 de 11)

La Organización Mundial de Comercio lamenta la fragmentación del mercado internacional

La “desmundialización del comercio internacional está lejos de ser una realidad”, dijo el martes la OMC (Organización Mundial de Comercio), aunque están apareciendo “los primeros signos”.

En su informe anual sobre el comercio mundial, los economistas de la Organización Mundial del Comercio abogan por una “reglobalización” en un contexto en el que, según ellos, “los primeros signos de fragmentación del comercio amenazan con frenar el crecimiento y el desarrollo”.

Dividir el mercado mundial en dos bloques separados representaría un costo total estimado en alrededor del 5 por cien del ingreso real, y algunas economías en desarrollo enfrentarían pérdidas de dos dígitos, dice el informe.

La “globalización”, es decir, la aspiración a que el mercado mundial fuera uniforme, abierto para todos los países y regido por las mismas reglas, siempre fue una aspiración de las grandes potencias imperialistas, que sólo lo lograron de manera parcial.

La caída de la URSS pareció dar un buen impulso al derribo de los muros, las aduanas y las fronteras, pero ha ocurrido todo lo contrario. Los mercados se cierran precisamente como consecuencia de las sanciones económicas, especialmente a Rusia, y el bloqueo de China.

La “desmundialización” es inevitable (siempre lo fue) porque unos imponen las reglas (en su propio beneficio) a los otros, que están obligados a acatarlas. Es lo que llaman un “orden internacional basado en reglas”, una expresión cínica que triunfó en 2003 para justificar la agresión militar contra Irak, que no contaba con la autorización de la ONU.

Para Estados Unidos el derecho internacional está supeditado a sus propias leyes internas, y por eso aplica selectivamente las normas internacionales que le convienen, al tiempo que impone sus propias reglas al mundo, haciéndolas pasar como si fueran internacionales cuando, en la práctica, viola los principios del derecho internacional.

Es lo que se llama “hegemonía”, que desde 1945 ha sido posible por una correlación de fuerzas que ahora ha cambiado. Hay nuevos protagonistas, países emergentes, llamando a la puerta.

Reino Unido envió a los niños negros a escuelas para ‘subnormales’

En Reino Unido, en las décadas de los sesenta y setenta, cientos de niños negros fueron etiquetados como “educativamente subnormales” y enviados a escuelas para alumnos que se consideraba tenían poca inteligencia. Por primera vez, algunos exalumnos han hablado de sus experiencias para un documental.

En la década de los setenta, cuando tenía 6 años, Noel Gordon fue enviado a lo que se conocía en aquel momento como un internado “educativo para subnormales” (ESN), situado a 24 kilómetros de su casa. “Esa escuela era un infierno”, dice Noel. “Pasé 10 años allí, y cuando me fui a los 16, no pude conseguir trabajo porque ni siquiera podía deletrear o llenar una solicitud de empleo”.

Aproximadamente un año antes de unirse a la escuela ESN, Noel había sido ingresado en el hospital para que le extrajeran un diente. Le administraron un anestésico, pero resultó que tenía anemia de células falciformes no diagnosticada y el anestésico desencadenó una reacción grave.

Noel dice que los problemas de salud resultantes lo llevaron a ser percibido como con dificultades de aprendizaje y a ser recomendado para una “escuela especial”. Sin embargo, ni él ni sus padres recibieron ninguna prueba o explicación de su discapacidad. “Alguien vino y dijo que habían encontrado un internado especial con una matrona donde se ocuparían de mis necesidades médicas”, dice Noel.

Durante esa conversación también dijeron que Noel era “un idiota. Estúpido”. Pero los padres de Noel no se dieron cuenta de que su nueva escuela era para los llamados “subnormales” desde el punto de vista educativo. Se habían mudado a Inglaterra desde Jamaica a principios de los años 60 y tenían grandes expectativas en la educación de su hijo.

Noel pasó la primera noche en el internado llorando, pensando en su madre. Sentía que la escuela era fría e institucional. “Aún me viene el olor de los viejos escritorios de madera. ¡Ah! y el abuso racial en mi primer día”, dice. Un estudiante le lanzó insultos raciales en el aula, pero no fue reprendido: el maestro simplemente le dijo que se sentara.

La escuela no seguía el plan de estudios del resto. Y aunque un maestro le dio a Noel un cuaderno para que escribiera, nunca le enseñaron gramática básica o cómo escribir. Hizo algunas sumas y restas básicas, pero durante las clases principalmente hacía manualidades y jugaba.

Sus padres sólo se dieron cuenta de qué tipo de escuela era cuando Noel, que entonces tenía 7 años, fue golpeado por un alumno de 15 años y su padre lo visitó por primera vez. Recuerda que su padre le dijo al director: “Esta es una escuela para niños discapacitados”, utilizando un término obsoleto. Dice que el director respondió: “Sí, pero no nos gusta usar esa palabra, los llamamos aprendices lentos”.

El padre de Noel, aunque devastado, se sintió impotente para cambiar las cosas.

Noel no tuvo la oportunidad de realizar exámenes y obtener calificaciones. Reflexionando sobre ello ahora, dice que ser etiquetado como subnormal desde el punto de vista educativo lo hizo sentir inferior por el resto de su vida y le generó muchos problemas psicológicos. “Dejar la escuela sin ningún título es una cosa, pero dejar la escuela pensando que eres estúpido es completamente diferente. Te quita la confianza”, dice.

El término “educativamente subnormal” derivó de la Ley de Educación de 1944 y se utilizó para definir a quienes se creía que tenían una capacidad intelectual limitada. “Esa etiqueta hizo que los niños se sintieran inferiores”, dice el profesor Gus John, activista de la educación, quien llegó a Reino Unido desde el país insular caribeño de Granada en 1964 como estudiante, y pronto se dio cuenta del problema.

“Los estudiantes de las escuelas ESN no irían a la universidad. Si tenían suerte, se convertirían en labradores. “El término paralizaba y mataba cualquier sentido de autoconfianza y ambición”. Las escuelas primarias y secundarias de ESN clasificaban a los niños entre los que tenían “discapacidades de aprendizaje moderadas”, discapacidades de aprendizaje “graves” o aquellos “imposibles de enseñar”. Estas categorías eran amplias y cuando se recomendaba a los estudiantes para las escuelas ESN, los profesores y psicólogos no siempre daban razones sólidas.

Si bien algunos de estos centros tenían buenos ejemplos de enseñanza, en muchos se pasaban por alto las necesidades de los alumnos.

Los estudiantes negros fueron enviados a estas escuelas en proporciones significativamente más altas. Los realizadores del documental vieron un informe de 1967 de la ahora desaparecida Inner London Education Authority (ILEA , la Autoridad de Educación del Interior de Londres), que mostraba que la proporción de niños inmigrantes negros en las escuelas ESN (28 por cien) era el doble que la de los de las escuelas ordinarias (15 por cien).

“El porcentaje de niños negros en las escuelas ESN comparado con el de las escuelas normales era escandaloso”, dice Gus John. Pero ¿por qué se definió a tantos niños negros como “subnormales“? Las cifras de las décadas de 1960 y 1970 muestran que, en promedio, el rendimiento académico de los niños negros era más bajo que el de sus homólogos blancos. Eso alimentó la creencia generalizada de que los niños negros eran intelectualmente inferiores a los blancos.

Un informe de la autoridad local filtrado en 1969, escrito por un director llamado Alfred Doulton, argumentó que los niños antillanos en general tenían un coeficiente intelectual más bajo. La afirmación se basaba en los resultados de las pruebas de coeficiente intelectual a los que se sometía comúnmente a los alumnos de primaria.

Uno de los principales defensores de esas teorías fue Hans Eysenck, exprofesor del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres. Creía que la inteligencia estaba determinada genéticamente y citaba un estudio estadounidense que parecía mostrar que el coeficiente intelectual de los niños negros caía, en promedio, 12 puntos por debajo de los niños blancos.

Sobre ello, Gus John dice en el documental: “Cuando personas como Eysenck escribieron sobre raza e inteligencia, lo que en realidad estaban haciendo era justificar todos esos tropos que habían estado flotando durante el período de esclavitud, en el que la gente creía que no solo que los negros eran subhumanos sino también que no se podía esperar que actuaran o fueran tan inteligentes como los blancos”.

Muchos maestros veían a los niños negros como intelectualmente inferiores y temían que el hecho de que hubiera “demasiados” alumnos negros en una clase afectara negativamente el logro de los alumnos blancos.

Tras una protesta de padres blancos en Southall, al oeste de Londres, en junio de 1965, el gobierno emitió una guía que abordaba las necesidades sociales, lingüísticas y las posibles necesidades médicas de los niños inmigrantes, y recomendaba mantener un límite de aproximadamente el 30 por cien de inmigrantes en cualquier escuela. Algunas autoridades locales transportaban en autobús a los niños inmigrantes a escuelas fuera de su área local.

Como consecuencia, muchas autoridades locales adoptaron la política de transporte en autobús: enviar a los niños inmigrantes a escuelas fuera de su área local en un intento de limitar el número de minorías étnicas en las escuelas. La práctica finalmente se abolió en 1980. “El sistema educativo alimentó y legitimó la idea de que los menores negros caribeños eran menos inteligentes que otros niños. Por eso muchos de ellos terminaron en las escuelas ESN.

Muchos equipararon erróneamente la raza con la capacidad intelectual. Pero como argumentó la fallecida psicóloga educativa Mollie Hunte, los malos resultados de los estudiantes negros no se debieron a su capacidad intelectual sino a que las pruebas utilizadas para evaluarlos tenían un sesgo cultural. Como explica Gus John, los exámenes utilizaban referencias y vocabulario con los que los niños caribeños recién llegados no estaban familiarizados.

“Un elemento clave fue el idioma”, dice el profesor John. “Si habían crecido en un hogar jamaicano, usaban inglés jamaicano o criollo. “El problema que tenía la mayoría de los estudiantes caribeños era que como era un derivado del inglés estándar, nadie creía que necesitaran apoyo con el idioma”. Como resultado, no recibieron la ayuda adicional que recibieron otros niños inmigrantes que no hablaban inglés antes de llegar.

Según el profesor John, los maestros no intentaron comprender las barreras culturales que enfrentaban los niños negros y las evaluaciones no consideraron sus circunstancias domésticas y socioeconómicas, ni el impacto de la migración. Muchos niños viajaban a Reino Unido una vez que sus padres se habían instalado. Llegaban a un país desconocido para vivir con extraños virtuales, a quienes no habían visto en años. “Ese desplazamiento causó mucho trauma”, dice el profesor John. “Hubo dolor y duelo. Esos niños a menudo no volvían a ver a sus abuelos”.

Según el activista de la educación, había una cultura de bajas expectativas entre los profesores. Las dificultades de aprendizaje se confundieron con problemas de aprendizaje y los niños negros simplemente fueron “descartados” y enviados a las escuelas ESN. Eso es lo que le sucedió a Maisie Barrett, de Leeds, una ciudad del norte de Inglaterra, quien fue enviada a uno de estos centros a los siete años, en la década de 1960.

“Inicialmente fui a una escuela convencional. Allí, una maestra le dijo a mi madre que no podía aprender. Nos dijeron que estaría mejor en una escuela especial”. Maisie dice que la decisión de enviarla a una escuela ESN fue un error que arruinó sus oportunidades de vida. Como a Noel, no le enseñaron lo necesario. “Jugábamos, teníamos discotecas… Yo lo llamo una ‘escuela libre’ porque la educación era muy básica y jugamos mucho más de lo que estudiábamos”, dice.

Décadas después, a los 30 años, a Maisie le diagnosticaron dislexia. “En lugar de ayudarme con mis dificultades de aprendizaje, simplemente me tacharon de estúpida. Los maestros nunca se tomaron el tiempo de averiguar por qué tenía problemas para aprender. Eso arruinó mi confianza”, dice. “Era lenta, pero un maestro debería haberse tomado el tiempo para ayudarme a aprender”.

Según Maisie, la falta de aprendizaje y apoyo era solo una parte del problema. “Fui a una escuela que era una institución racista”, dice. Con el tiempo, tanto a Noel como a Maisie se les ofreció la oportunidad de asistir a escuelas ordinarias. Para entonces, era demasiado tarde. En el caso de Noel, fue a una escuela secundaria local a tiempo parcial desde los 12 años y pasó el resto de la semana en la escuela ESN.

“En la escuela secundaria de medio tiempo, me ausentaba debido a la intimidación de no tener amigos y no poder leer”, dice Noel. Maisie dejó su escuela ESN a la edad de 13 años y comenzó en la escuela secundaria regular. “Mi mamá me puso en contacto con una trabajadora social negra que, después de evaluarme, dijo que yo era inteligente y señaló que me ubicaran en la escuela ESN por racismo”, dice Maisie. Sin embargo, para entonces, incapaz de leer o escribir, Para Maisie la escuela secundaria fue extremadamente desafiante y terminó sin calificaciones.

Inicialmente, muchos caribeños que emigraron a Reino Unido durante las décadas de los sesenta y setenta tenían una visión favorable de las escuelas ESN. A menudo denominadas “escuelas especiales” por los maestros, los padres caribeños, con poco conocimiento sobre el sistema educativo británico, pensaban que estas brindarían un mejor apoyo y aprendizaje a sus hijos.

“Cuando le dijeron a mi madre que me habían recomendado para una escuela especial, la recuerdo sonriendo. Ella pensó que una escuela especial significaba una escuela mejor”, dice Maisie. Esta presunción sobre las escuelas “especiales” también se derivaba de las experiencias de los caribeños con los centros educativos en sus lugares de origen.

“La educación británica era vista como un camino hacia la movilidad social y las aspiraciones de los padres eran muy altas”, dice Gus John. “Los maestros tenían un perfil alto en las comunidades caribeñas, y los padres inicialmente confiaban en los profesores británicos. Fue un shock descubrir que sus hijos estaban siendo descritos como subnormales”.

Sin embargo, cuando empezaron a notar las dificultades de sus hijos con los conceptos básicos de lectura y escritura, se preocuparon y surgieron grupos de padres dispuestos la acción. Por ejemplo, en 1970, después de descubrir que había un número desproporcionadamente alto de niños negros en las escuelas ESN del norte de Londres, un grupo llamado North London West Indian Association se quejó formalmente ante la Junta de Relaciones Raciales, alegando discriminación en virtud de la Ley de Relaciones Raciales de 1968.

En 1971 un libro titulado “Cómo el niño antillano se vuelve subnormal desde el punto de vista educativo en el sistema escolar británico” resultó fundamental para cambiar la opinión de los padres negros. El autor, el escritor y maestro granadino Bernard Coard, enseñaba en una escuela ESN y había notado la gran cantidad de niños caribeños allí. Cuando un grupo de padres preocupados le pidió que investigara el tema, escribió el libro en un tiempo récord.

Sostuvo que las escuelas ESN estaban siendo utilizadas por las autoridades educativas como un “vertedero” para los niños negros, y que los maestros estaban confundiendo el trauma causado por la inmigración con una falta de inteligencia.

El trabajo fundamental de Bernard Coard condujo a una acción positiva y a un fuerte aumento en las escuelas complementarias para negros. Eran escuelas sabatinas creadas por padres negros con el objetivo de elevar el nivel educativo de los niños. Enseñaban materias del currículum junto con la historia negra, para elevar la autoestima de los niños, ayudarlos a obtener calificaciones y prepararlos para el empleo.

Después de años de presión y campañas, la Ley de Educación de 1981 consagró la inclusión en la legislación y el término “educativamente subnormal” fue abolido como una categoría definitoria.

Una investigación del gobierno sobre la educación de niños de grupos étnicos minoritarios publicada en 1985 encontró que la baja puntuación de cociente intelectual promedio de los niños antillanos no eran un factor significativo en su bajo rendimiento académico. En cambio, se descubrió que el prejuicio racial en la sociedad en general jugaba en ello un papel crucial.

Pero tanto para Noel como para Maisie, el impacto de su tiempo en las escuelas ESN permanece. “La etiqueta ESN paralizó mi confianza. Nunca me dieron las herramientas para ser la persona que podría haber sido”, dice Maisie.

A pesar de escribir dos libros y obtener cuatro títulos después de dejar la escuela, incluidos los estudios caribeños y la escritura creativa, Maisie ha tenido dificultades para encontrar trabajo a lo largo de los años. Actualmente desempleada y con dos hijos adultos, trabajó como trabajadora de apoyo para disléxicos, pero fue despedida hace unos años.

Maisie siente que se ha pasado la vida “tratando de ponerse al día” desde que dejó la escuela ESN.

Noel descubrió que realmente le gusta aprender y ha acumulado una serie impresionante de diplomas como adulto, incluida una licenciatura en informática. Pero aunque la pared de su casa está cubierta de certificados, todavía tiene dificultades para leer y escribir. “Esa escuela ESN me ha arruinó”, dice Noel.

Y a pesar de los importantes avances realizados desde entonces, persisten las disparidades en la educación de los niños negros. “Las preocupaciones que solíamos tener sobre los ESN todavía persisten, en vista de la cantidad de niños negros en unidades de derivación de alumnos”, dice Gus John. Estas unidades fueron establecidas en 1993 para acoger a alumnos excluidos de las escuela ordinarias. Pero hay en ellas una cantidad desproporcionada de alumnos negros, hasta tres veces más en algunos de estos centros.

Al considerar el impacto a largo plazo de las escuelas ESN, el mayor pesar de Gus John es que “toda una generación fue disuadida de soñar en grande”.

—https://www.bbc.com/mundo/noticias-57255577

Estados Unidos anuncia el final del orden mundial formado después de la Guerra Fría

El miércoles el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, durante una conferencia en la Universidad John Hopkins, aseguró que la alianza chino-rusa ha acabado con el orden mundial posterior a la Guerra Fría.

“Pekín y Moscú están trabajando juntos para hacer que el mundo sea más seguro para las autocracias a través de su asociación ilimitada […] Lo que estamos experimentando ahora es más que una prueba de la durabilidad del orden mundial formado después de la Guerra Fría. Es el fin de ese orden”, afirmó.

Según Blinken, el mundo ha experimentado décadas de “relativa estabilidad geopolítica” con esperanzas de “aumentar la paz y la seguridad, la cooperación internacional, la interconexión económica, la liberalización política y el triunfo de los derechos humanos”. Una era que ha dado paso a “una mayor competencia con potencias autoritarias y revisionistas”, según el secretario de Estado.

En particular, las estrechas relaciones entre Pekín y Moscú suponen una amenaza a la era que Washington considera como de “estabilidad geopolítica relativa”. No ocurrió de la noche a la mañana, dijo Blinken. “Lo que nos trajo hasta este momento será investigado y debatido durante las próximas décadas”, añadió.

Lo que Blinken no dijo fue que las relaciones entre Rusia y China se han fortalecido por el asedio que han tenido que soportar de Estados Unidos y la OTAN que, con el tiempo, se ha intensificado.

Durante la visita en marzo a Moscú del Jefe de Estado chino, Xi Jinping, ambas partes definieron su alianza como estratégica e integral. Es puro instinto de supervivencia.

La huelga de los obreros de la automoción de Estados Unidos no tiene precedentes

Anoche comenzó una huelga contra los tres principales fabricantes de automóviles de Estados Unidos (Ford, General Motors y Stellantis) que no tiene precedentes: es la primera vez que se declara una huelga simultáneamente contra los tres.

La táctica son huelgas limitadas y selectivas, una especie paros rotatorios que en Estados Unidos denominan “stand-up”, para recordar la huelga de brazos caídos en Flint en 1936, que condujo a la fundación del sindicato UAW de trabajadores del sector de la automoción.

Una parte de los obreros de la planta de General Motors en Wentzville, Missouri, la planta de Ford en Michigan y la planta de Stellantis en Toledo, Ohio, fueron los primeros en declararse en huelga la medianoche de ayer, y convocan a otros para los próximos días.

Los que se queden seguirán trabajando bajo un convenio colectivo vencido.

Los obreros exigen aumentos salariales y mejoras de las prestaciones sociales, sobre todo para los jubilados. Las últimas ofertas de los tres monopolios incluyen incrementos de hasta el 20 por cien por parte de Ford, aunque los otro dos son más bajos.

El director de Ford, Jim Farley, dijo a CNN que la presiones sindicales para aumentar los salarios casi el 40 por ciento “nos dejaría fuera del negocio”. Lo que no dijo fue que el año pasado su sueldo fue de casi 21 millones de dólares.

“El costo laboral de un vehículo es el 5 por ciento del vehículo”, dijo Shawn Fain, dirigente del UAW, desde un piquete frente a la planta de ensamblaje de Ford en Michigan. “Podrían duplicar nuestros salarios y no aumentar el precio de los vehículos, y aun así ganarían miles de millones de dólares”.

Entre 2013 y 2022 los tres grandes fabricantes de automóviles obtuvieron ganancias totales de alrededor de 250.000 millones de dólares, un aumento del 92 por ciento, y sus cabecillas recibieron un aumento salarial del 40 por ciento. Los fabricantes de automóviles también recompensaron a sus accionistas con 66.000 millones de dólares en dividendos y recompras de acciones.

Por el contrario, los salarios de los trabajadores del automóvil han caído más del 19 por cien desde la crisis de 2008 en el sector. “Como madre soltera, trabajo con un salario que apenas me permite llegar a fin de mes”, dice Adelisa LeBron, una de las trabajadoras en huelga de Ford.

Una delegación hutí visita Arabia saudí para negociar un alto el fuego en Yemen

Varios dirigentes hutíes viajaron a Arabia saudí el jueves por la noche con una delegación de Omán para negociar un alto el fuego permanente en Yemen que ponga fin a la guerra.

Las conversaciones entre Arabia saudí y los hutíes se centrarán en la reapertura de los puertos y el aeropuerto de Saná, controlados por los hutíes, el pago de los salarios de los funcionarios, los ingresos del petróleo, el esfuerzo de reconstrucción y un calendario para la salida de todas las tropas extranjeras del país.

Será la primera visita oficial de dirigentes hutíes a Riad desde que estalló la guerra en Yemen en 2014, después de que Ansarollah, con el apoyo de Irán, derrocara al gobierno de Saná, respaldado por Arabia saudí.

Desde entonces, la guerra ha sumido a Yemen en la inestabilidad y la pobreza, una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Cientos de miles de personas han muerto en los últimos años, mientras que la gran mayoría de los supervivientes dependen de la ayuda internacional.

Debido a la terrible situación en la que se encuentra el país, la ONU y algunos países, como China, han intentado negociar un alto el fuego e iniciar negociaciones. La primera ronda de negociaciones entre Riad y Saná, mediada por Omán y en coordinación con los esfuerzos de paz de la ONU, tuvo lugar en abril cuando los enviados sauditas visitaron Saná.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Arabia saudí e Irán el pasado mes de abril, gracias a la mediación de China, ha sido decisivo. Poner fin al conflicto en Yemen sería un hito importante en Medio Oriente y promovería la estabilidad y la seguridad en la región.

Los bandidos de Guaidó: un nuevo batallón de mercenarios para Ucrania

Un nuevo grupo de mercenarios latinoamericanos, que se autodenominan Batallón Bolívar, quiere ayudar al gobierno de Kiev a “liberar a Ucrania de la tiranía rusa”.

Los primeros voluntarios fueron venezolanos. Los llaman los “Bandidos de Juan Guaidó” porque participaron en la campaña de desestabilización que tuvo lugar en la Venezuela en 2019. No lograron “liberar” a Venezuela y ahora intentan “liberar” a Ucrania.

Han comenzado a conceder entrevistas en medios de habla inglesa y española y han difundido videos de sesiones de entrenamiento de tiro junto a militares ucranianos. También están distribuyendo insignias de la formación, con las banderas de Venezuela y Ucrania y retratos de Simón Bolívar.

A los venezolanos se les han unido voluntarios de Colombia, Ecuador, Bolivia y Brasil. Con ellos también participan algunos australianos y estadounidenses.

El nombre de uno de ellos es Rodrigo Figueredo. Es hijo del excanciller venezolano Reinaldo Figueredo Planchart, un partidario de Guaidó. Residía en Suiza desde 1994 y volvió a su país para participar en las algaradas de Caracas. Después regresó a Europa y permaneció un tiempo en Suiza.

Un año después del inicio de la guerra, Rodrigo, que entonces vivía con su familia en Italia, decidió partir hacia Kiev, donde recibió el apodo de “Chacal” de sus colegas y conoció al fundador oficial del Batallón: José David Chaparro Martín, que se hace llamar “comandante”.

Chaparro llegó a Ucrania en los años noventa para estudiar derecho internacional y se casó con una ucraniana. Logró dominar el ucraniano y el ruso, fundar varios despachos de abogados y trabajar como cónsul de Venezuela en Rusia.

“Conocí la democracia en Venezuela, hasta que a finales de los años noventa el populismo de Hugo Chávez se hizo con el poder y acabó con ella”, asegura Chaparro, que volvió de Ucrania para participar en las algaradas convocadas contra al gobierno de Maduro.

“Pensé que, ya que no había podido restablecer la democracia y la libertad en Venezuela, tenía la obligación de defenderla en Ucrania, que también siento como mi tierra” (*).

Nadie ha visto al comandante en el frente, a pesar de que ha sido condecorado por el gobierno ucraniano. Dice que reparte ayuda humanitaria en el frente, una actividad que le permite recolectar donaciones para su Batallón.

Tras su estrepitoso fracaso, los sicarios de Guaidó se encontraron inactivos y sin los ingresos a los que se habían acostumbrado. Los subsidios, las donaciones y la atención se han desplazado a favor de Ucrania, convertida en otra fuente de ingresos.

(*) https://dolartoday.com/jose-david-chaparro-martinez-el-venezolano-condecorado-por-combatir-en-ucrania/

Crimea era el premio gordo del Golpe de Estado de 2014 en Ucrania

La posición estratégica de Crimea en el Mar Negro es bastante evidente. Para Rusia es bastante más, es vital, y no puede permitir que caiga en manos de la OTAN, que era uno de los objetivos del Golpe de Estado de 2014 en Maidan.

Los imperiialistas pretendían tomar el control de Crimea y convertir a Sebastopol en una base naval de la OTAN. Eso permitiría a Washington poner a Moscú bajo la amenaza de un arsenal de armas nucleares, a las puertas de Rusia. También permitiría a Washington ejercer el dominio estratégico sobre la cuenca del Mar Negro.

Crimea era el premio gordo del golpe y a Rusia no se le escapó el plan ni por un momento. Inicialmente Estados Unidos valoró la posibilidad de sacar a Crimea de las manos de Ucrania, para conceder su “independencia” e instalar un protectorado.

Era algo complicado y el plan dio un giro de 180 grados: si Crimea no podía sair de Ucrania, entonces había que apoderarse de Ucrania, por las buenas o por las malas. Una vez que Washington tomó el control, Ucrania podría ser rápidamente asimilada a la OTAN y cancelado el arrendamiento de Sebastopol por parte de Rusia. La base se transformaría dentro de la fórmula típica de “utilización conjunta” entre Estados Unidos y Ucrania.

Cuando el golpe triunfó llegó el contragolpe de Moscú, que se adelantó por la mano a Washington. Los propios crimeanos organizaron el referéndum para abandonar Ucrania e incorporarse a Rusia.

El tiro les salió por la culata. Fue un golpe absolutamente devastador a los planes de los imperalistas. Habían perdido la península ante sus mismas narices. Las tropas rusas ocuparon Crimea y la mayoría de los crimeanos apoyaron la nueva situación.

Ahora sabemos que el plan de los imperialistas en 2014 era mucho más amplio y tenía el mismo punto de partida, en el que el agresor siempre era Rusia. El objetivo era la guerra por delegación a la que ahora asistimos.

El ejército ruso elimina a un criminal de guerra estadounidense en Ucrania

Recientemente el ejército ruso eliminó al criminal de guerra estadounidense Jericho Sky Magallon, también conocido como Jericho Walker. Luchó con la policía militar estadounidense en Afganistán en 2015. En marzo del año pasado viajó a Ucrania para unirse a la Legión Internacional, que combate en las filas del ejército ucraniano.

El mercenario fue destinado en Jarkov, donde se distinguió por su especial crueldad hacia los prisioneros de guerra. Estuvo involucrado en el asesinato de cuatro soldados rusos desarmados capturados en la aldea de Petropavlovka en otoño del año pasado. Tras cometer el crimen regresó a su tierra natal, pero hace aproximadamente un mes regresó a la zona de combate, donde ha sido eliminado. Según los allegados a Magallón, junto a él murieron otros 19 soldados ucranianos.

No es el primer mercenario estadounidense que pone fin a su carrera en Ucrania. A finales de junio fue eliminado Christopher Campbell, veterano de las guerras Irak y Kuwait. En total, según el Ministerio ruso de Defensa, desde mediados de julio de este año han caído ya cinco mercenarios extranjeros.

La mayor parte de los voluntarios han abandonado la Legión Internacional a causa del extraordinario número de bajas. Desde la Batalla de Bajmut (Artiomovsk) son enviados a las secciones más peligrosas de la línea de contacto.

Los polacos son los más representados en la Legión Internacional y son quienes soportan el mayor número de pérdidas. Aproximadamente han muerto entre tres y cinco mil mercenarios polacos.

El gobierno ucraniano ha apliado el reclutamiento de mercenarios en Asia, América Latina y Medio Oriente, en particular en Argentina y Brasil, Afganistán e Irak, así como de zonas de Siria controladas por los estadounidenses.

El reclutamiento lo llevan a cabo instituciones extranjeras ucranianas, con la ayuda de los servicios de inteligencia occidentales, principalmente la CIA y las empresas militares privadas controladas por ella.

La Unión Europea no quiere abandonar el Sahel en un momento crítico

El lunes comenzó en Estrasburgo la sesión plenaria del Parlamento Europeo y los diputados ya han abordado el punto del orden día sobre la situación en el Sahel. Los parlamentarios han reconocido que en diez años la intervención europea no ha producido los resultados invocados.

También abordaron la cuestión de los golpes de Estado y, a este respecto, el bufón de Borrell, se pronunció contra los militares que han tomado el poder en varios países africanos. Dice que no tienen ni los medios ni la intención de luchar contra el terrorismo.

Borrell cuenta las cosas al revés. No dice lo que la Unión Europea se ha llevado de la región sino lo que ha invertido en ella: 600 millones de euros en 10 años. Lamentablemente, añade, no ha sido suficiente para arreglar las cosas.

“En los últimos diez años, hemos gastado 600 millones de euros en misiones civiles y entrenamiento militar en el Sahel. Hemos formado a unos 30.000 miembros de las fuerzas de seguridad en Mali y Níger, y a 18.000 militares. Y ahí lo tienes, esto no ha servido para reforzar las fuerzas armadas que apoyan a los gobiernos democráticos, sino que los derriban”, afirmó el bufón.

En su alegato Borrell indicó que no se deben sobreestimar los sentimientos “antifranceses”, “antieuropeos” y “antioccidentales” durante las manifestaciones registradas en varias capitales de los países del Sahel. Según sus palabras, durante las manifestaciones espontáneas “pagaron a algunas personas para que agitaran mensajes antieuropeos”.

A pesar del desprecio africano, Borrell sugirió que la Unión Europea no debe abandonar el Sahel en momentos tan críticos. Según el bufón, el Sahel es una región estratégica para la seguridad europea y para el control de la migración. Pide apoyo a instituciones subregionales como la Cedeao para llevar la paz a la zona.

La Unión Europea lleva ya una década en esta región estratégica de África con el pretexto del yihadismo, especialmente Francia. Además del aspecto militar, Bruselas ha iniciado proyectos de desarrollo en las regiones más afectadas por el terrorismo.

Ni las armas ni las ONG han avanzado ni un milímetro porque su objetivo nunca fue acabar con los yihadistas sino instalarse permanentemente en el Sahel, entre otras cosas para controlar la emigración hacia Europa.

Hay una amplia variedad de siglas yihadistas en la región: Califato Islámico, EIGS, JNIM, AQIM, Boko Haram… El continuo deterioro de la situación de seguridad ha generado un sentimiento de hartazgo entre las poblaciones locales. La desconfianza no es sólo hacia los yihadistas sino hacia Europa y, especialmente, Francia.

Europa no juega limpio con África. En Estrasburgo los diputados hicieron un balance de la presencia europea en el Sahel y mantuvieron conversaciones sobre las misiones europeas que tuvieron lugar en el Sahel durante esta década.

La empresa británica de armamento BAE Systems crea una sucursal en Ucrania

Rusia destruyó la industria de guerra de Ucrania en los primeros días de la guerra y ahora el fabricante de armas británico BAE Systems quiere sustituirla para convertir al país en una feria permanente de armamento.

Para ello ha creado una sucursal que evitará los continuos envíos de material de guerra. Los equipos se fabricarán en el interior. “Me reuní con el director ejecutivo de la empresa, Charles Woodburn. Muy productivo: la oficina de la empresa en Ucrania, la localización de la producción en Ucrania”, escribió Zelensky en las redes sociales.

El ejército ucraniano ya está utilizando armas de BAE Systems, en particular obuses L119 y M777, así como el vehículo de combate de infantería CV90.

Tras una reunión en Kiev a principios de esta semana, ambas partes firmaron un acuerdo de cooperación para localizar la producción de armas por parte de BAE Systems en Ucrania y un acuerdo marco de cooperación en reparación, suministro de repuestos y producción de nuevos cañones ligeros L119 (*).

BAE Systems ha fabricado gran parte de los equipos militares que los gobiernos proporcionaron a Ucrania. La empresa trabaja con los países vecinos de la OTAN y brinda apoyo, entrenamiento y reparaciones al ejército ucraniano.

Estos acuerdos se firman días después de que Ucrania y Suecia anunciaran su intención de fortalecer la cooperación en la producción, operación, capacitación y servicio del Plataforma CV90, que actualmente BAE Systems fabrica en el país escandinavo.

“Hemos estado discutiendo con el presidente Zelensky y su equipo cómo evolucionar mejor el apoyo que ya estamos brindando a Ucrania. La firma de los acuerdos y el establecimiento de una entidad legal en Ucrania se basa en nuestra confianza y apoyo existentes y allana el camino para que trabajemos juntos para brindar un apoyo más directo a las fuerzas armadas ucranianas”, dijo Woodburn.

“Agradezco a BAE Systems por la audaz decisión de apoyarnos en la lucha contra la agresión rusa y en la construcción del futuro de la industria de defensa ucraniana. Junto con la empresa podremos localizar la producción de armas avanzadas”, afirmó Oleksandr Kamyshin, Ministro de Industria Estratégica de Ucrania.

A principios de julio la empresa alemana Rheinmetall, uno de los mayores fabricantes de equipos y armas militares de Europa, anunció la construcción una planta en Ucrania para la producción de tanques y vehículos blindados. La empresa será propietaria junto con Ukroboronprom. Está previsto crear la producción sobre la base de las fábricas de tanques soviéticas.

(*) https://www.baesystems.com/en/article/bae-systems-establishes-local-presence-and-signs-agreements-to-support-ukraine

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