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Día: 6 de marzo de 2023 (página 1 de 1)

Para paliar el hambre, Alemania quiere despenalizar el robo de comida en la basura

En Alemania, recuperar alimentos caducados de los contenedores de los supermercados tiene un nombre, “containern”, y se considera un robo, a pesar de que los alimentos hayan sido desechados -en su mayoría- por haber caducado sus fechas de consumo. Cada año se tiran en Alemania 11 millones de toneladas de alimentos.

El gobierno de Olaf Scholz estudia poner fin a esta forma de represión para paliar el hambre de una manera discreta. Un estudio empírico estadounidense realizado por Nicole Eikenberry y Chery Smith descubrió en 2005 que casi el 20 por cien de las 396 personas a las que les preguntaron por sus hábitos alimentarios ya había comido alimentos del cubo de la basura en algún momento de su vida. El motivo más común en las zonas urbanas era el hambre.

Antiguamente en España algunas de estas prácticas se calificaban como “hurto famélico” y eran delito, como su propio nombre indica.

Pero hay quien convierte la necesidad en virtud y doctrina política. Consideran la rebusca en los basureros como una forma de “luchar” contra el despilfarro alimentario. Lo llaman “freeganismo” y lo hacen pasar como un rechazo del consumismo y un boicot a la llamada sociedad de usar y tirar.

Los centros comerciales alemanes se oponen a despenalizar la rebusca que, en caso de que el contenedor esté protegido por alguna valla, se transforma en un robo con fuerza en las cosas, que está penalizado con penas graves.

El motivo de la oposición es que reduciría las ventas. Los más pobres sustituirían algunas compras por los hallazgos en los contenedores.

En todos los países capitalistas, la rebusca va en aumento, en paralelo al hambre y la pobreza. Se ha convertido en un espectáculo cotidiano ver a las personas hurgando en las papeleras, contenedores y basureros.

Sólo en Madrid hay 3.000 personas viviendo en la calle, los bancos de alimentos ofrecen comida a 170.000 personas y hay más de un millón de “pobres de solemnidad”, como se decía antes. Además, acudir a un comedor público es un acto vergonzante, mientras que la rebusca es más discreta: espera a que caiga la noche para recorrer las calles para encontrar alguna basura apetecible.

En Alemania, la penalización de la apropiación de objetos sin valor es un signo característico del capitalismo: la propiedad privada no desaparece porque el objeto no tenga precio ni valor económico alguno, ni tampoco porque haya sido abandonado. Un objeto siempre tiene que tener un propietario.

Comer basura es un delito y a medida que aumente el número de “delincuentes” aparecerán alergias y toda clase de enfermedades y epidemias que los “expertos” atribuirán a algún virus de nombre extraño.

La prensa destapa más de 100.000 mensajes internos del gobierno británico sobre la pandemia

El miércoles de la semana pasada el diario británico Daily Telegraph reveló que tiene en su poder más de 100.000 mensajes intercambiados entre el antiguo ministro de Sanidad Matt Hancock, y otros miembros del gobierno, incluido el ex primer ministro Boris Johnson. Lo han llamado “Archivo Confinamiento” (*).
Muchas restricciones se impusieron contra la opinión de los asesosores científicos del gobierno. En otras ocasiones es evidente que quienes daban las órdenes eran los asesores de imagen y comunicación
Los detalles entre bastidores de las decisiones clave tomadas por el gobierno de Londres durante la pandemia, como la vacunación, las mascarillas, el cierre de escuelas y el confinamiento, estarán pronto a la vista pública.

La periodista Isabel Oakeshott ha explicado su decisión de publicar los más de dos millones de palabras analizadas por ella y sus colegas. “Decidí publicar esta sensacional masa de intercambios privados porque es absolutamente imposible seguir esperando respuestas”, ha escrito.

La investigación sobre la gestión de la pandemia por parte de Reino Unido avanza muy lentamente. “Anunciada en mayo de 2021, nuestra investigación pública -que ya ha costado hasta 85 millones de libras- ni siquiera ha comenzado sus audiencias formales”, recuerda. A falta de los resultados de la investigación, el diario promete primicias diarias sobre la política sanitaria británica que han permanecido secretas hasta ahora.

La fuente de la filtración no es otra que el propio Hancock que, sin embargo, ha enviado mensajes amenazadores a la periodista para que no los publique.

Los intercambios ponen de manifiesto que varias decisiones relativas a distintos aspectos de la lucha contra la pandemia se tomaron sin motivo suficiente, a veces de forma contradictoria, aunque Boris Johnson y su gobierno siempre afirmaron que se guiaban por la ciencia. Pero no era así. Muchas restricciones se impusieron contra la opinión de los asesosores científicos del gobierno. En otras ocasiones es evidente que quienes daban las órdenes eran los asesores de imagen y comunicación.

Una de las primeras revelaciones se refiere al uso de mascarillas, sobre todo en las escuelas. Los intercambios entre Boris Johnson, el jefe médico Chris Whitty, Matt Hancock y Lee Cain, antiguo director de comunicación del Primer Ministro, muestran que la imposición de mascarillas obligatorias respondía a una recomendación de la Organización Mundial de la Salud, pero sobre todo a una decisión de Nicola Sturgeon, la Primera Ministra de Escocia.

En respuesta a una pregunta de Boris Johnson sobre la necesidad de utilizar mascarillas, Lee Cain escribió que sería difícil para el gobierno “mantener el rumbo” en su intención de no imponer las mascarillas con la decisión de la dirigente escocesa. Sin embargo, el director médico, Chris Whitty, respondió en la misma conversación confesando que no había “ninguna razón de peso” para llevar mascarillas.

No es la única decisión que Boris Johnson tomó en contra de sus asesores científicos. El antiguo primer ministro expresó su arrepentimiento por haber decidido introducir un segundo confinamiento rápidamente, basándose en datos que, según los científicos, eran erróneos. A pesar de sus temores, el confinamiento siguió adelante y duró un mes.

Cuando expresó su deseo de levantar el confinamiento antes de lo previsto, fueron sus asesores de comunicación, en particular Lee Cain, quienes le disuadieron alegando que tal medida iría “demasiado por delante” de la opinión pública.

En uno de los mensajes Boris Johnson propuso reabrir las escuelas antes del verano de 2020, pero el ministro de Sanidad, Hancock, le disuadió. “Todo el mundo ha aceptado que no habrá escuelas hasta septiembre”, le respondió.

El gobierno presionó a la policía para que fuera más agresiva a la hora de imponer por la fuerza las restricciones sanitarias. Luego, la influencia de los dos asesores de comunicación de Boris Johnson “cambiaron la vida” de los británicos, pero no por razones de salud, como es obvio.

Otros mensaje revelan la aplicación entre bastidores de la “regla del 6”, impuesta a los niños, que prohibía a familias y amigos reunirse con más de 6 personas al aire libre. También hablan de los esfuerzos de Hancock por cerrar escuelas o alcanzar su objetivo de 100.000 pruebas de coronavirus al día.

Seguiremos destapando estos mensajes internos del gobierno británico, que confirman, punto por punto, los temores sobre la pandemia que venimos exponiendo desde hace tres años.

(*) https://www.telegraph.co.uk/news/lockdown-files/

Camerún aprueba el visado biométrico

Los países africanos siguen siendo el campo de experimentación de las grandes potencias. Camerún ha aprobado el visado biométrico entre las nuevas condiciones de entrada, estancia y salida de extranjeros en su territorio, según un decreto firmado el jueves por el presidente camerunés, Paul Biya.

El nuevo visado incluye un chip electrónico que, de momento, contiene una fotografía digital del titular, sus huellas dactilares y el iris de los ojos.

Es un documento de alta seguridad, materializado por una etiqueta autoadhesiva que se aplicará al pasaporte del titular que haya realizado los trámites previos de inscripción para viajar a Camerún.

A partir de ahora la solicitud de visado para Camerún y el pago de las tasas correspondientes se realizan exclusivamente en línea desde una plataforma digital especializada. La respuesta a la solicitud se debe realizar en un plazo de tres días, a partir de la fecha de preinscripción en línea.

Sin embargo, por vía de urgencia, el plazo se puede reducir a 24 horas.

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