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Día: 23 de febrero de 2023 (página 1 de 1)

El tratado de reducción de armas nucleares ya se suspendió durante la pandemia

La retirada de Rusia del tratado Start III de reducción de armas nucleares ha desatado una catarata de comentarios de los más variados colores entre políticos, redactores y comentaristas.

La síntesis de esas declaraciones redundan en la petición de que Rusia debe respetar el tratado, incluido el acceso de los inspectores estadounidenses a los emplazamientos nucleares rusos.

Por lo tanto, es necesario un recordatorio previo: la URSS realizó su última prueba nuclear en 1990 y Rusia nunca ha probado armas nucleares. Firmó el tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) en 1996 y lo ratificó en 2000. Estados Unidos lo ha firmado pero nunca lo ha ratificado, aunque hasta la fecha ha respetado la moratoria sobre pruebas nucleares.

En consecuencia, ese tipo de peticiones y buenas intenciones son unilaterales. Podían haberse dirigido también a Estados Unidos para que ratificara el tratado. En román paladino se llama “predicar con el ejemplo”.

Hay una segunda aclaración que hacer: Rusia no está autorizada a realizar inspecciones en territorio estadounidense en virtud del tratado.

Finalmente, una tercera: cuando recientemente un globo chino intentó realizar -por su cuenta- una inspección en las instalaciones de misiles estratégicos del Pentágono, fue derribado sin ningún tipo de contemplaciones.

Resulta tragicómico pretender -en plena guerra- inspeccionar las instaciones militares del adversario, mientras esconden las propias.

Los problemas no son de ahora. El 8 de agosto del año pasado Rusia anunció la suspensión de las inspecciones de sus instalaciones, acusando a Estados Unidos de intentar reanudar las verificaciones in situ sin contar con la aprobación de Rusia.

Estados Unidos insistió en que el brote de coronavirus, por el que se suspendieron las inspecciones durante más de un año de mutuo acuerdo, ya había finalizado y que, por tanto, tenía derecho a acudir a realizar una inspección. Moscú replicó que el brote seguía activo y que los inspectores rusos no podían viajar a Estados Unidos debido a las restricciones logísticas, bancarias y de visados que pesan sobre Rusia.

El tratado prevé que cada parte restrinja sus armas estratégicas ofensivas de modo que su suma no supere las 700 unidades para misiles balísticos intercontinentales (ICBM) desplegados, misiles balísticos submarinos (SSBM) y bombarderos pesados; 1.550 unidades de ojivas para ellos; 800 unidades para sistemas vectores desplegados y no desplegados de ICBM y SSBM, así como bombarderos pesados.

También prevé la notificación previa de los lanzamientos de misiles balísticos que entren en el ámbito de aplicación del tratado, pero eso también está en consonancia con los compromisos de las partes en virtud del Acuerdo de Notificación de Lanzamientos de ICBM y SSBM de 1988.

Tras el discurso de Putin, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso difundió una declaración sobre el tratado en la que se comprometía a “respetar, mientras dure el tratado, las restricciones cualitativas en materia de armas estratégicas ofensivas”.

La declaración del Ministerio esboza las condiciones bajo las cuales Moscú podría revisar su decisión sobre tratado. “Para que eso ocurra, Washington debe demostrar voluntad política, emprender esfuerzos de buena fe para la desescalada general y la creación de condiciones para restaurar el pleno funcionamiento del tratado y, por tanto, la garantía general de su viabilidad”. Mientras Washington no cumpla estos requisitos, cualquier movimiento de Moscú en dirección a Washington en el contexto del tratado queda “absolutamente excluido”.

Un ministro qatarí dirigía la red de espionaje del Parlamento Europeo

Los tribunales belgas han identificado a Ali bin Samikh Al Marri, ministro de Trabajo de Qatar, como el cerebro de la trama de espionaje y corrupción en el Parlamento Europeo. Era el encargado de supervisar el trabajo del jefe de la red en Bruselas: el ex eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri.

A mediados de enero Panzeri llegó a un acuerdo con la fiscalía y firmó un documento de cooperación con la investigación. Un informe de los tribunales describen la red establecida en Bruselas en la que Panzeri era el hombre de Qatar en Europa, controlado todavía por el ministro qatarí.

Otros personajes clave de la trama eran la ex vicepresidenta de la Cámara, la griega Eva Kaili, Maria Arena, Alessandra Moretti, Andrea Cozzolino y Marc Tarabella.

El 1 de noviembre el embajador de la Unión Europea en Qatar, Cristian Tudor, compartió en las redes sociales unas imágenes que, a raíz de la investigación de la trama, han cobrado un nuevo significado.

En una reunión con el ministro Al Marri, Eva Kaili le felicitó por el compromiso de Qatar de continuar las reformas laborales después del Mundial y le deseó un buen torneo de fútbol.

Un mes después, en diciembre, el nombre de Eva Kaili apareció en los medios de comunicación en relación con la trama. A pesar de la relación entre el ex vicepresidente y la ministra, los tribunales belgas afirman que ambos no interactuaban, sino que Francesco Giorgi era el encargado de servir de enlace.

Giorgi había sido asesor de Panzeri y, en el momento de la investigación, era pareja de Kaili y padre de su hija, a la que había conocido mientras trabajaba en Bruselas. El documento indica que las órdenes qataríes fueron dadas por Panzeri a Giorgi, quien se las transmitió a su pareja.

El 16 de febrero los tribunales belgas implicaron a otros eurodiputados del grupo socialista en su investigación sobre Marruecos y Qatar. La belga Marie Arena y la italiana Alessandra Moretti figuran en la orden de detención contra el eurodiputado italiano Andrea Cozzolino por corrupción y blanqueo de dinero, y habrían actuado bajo las órdenes de Panzeri durante una reunión sobre una posible resolución del Parlamento Europeo sobre la red.

Panzeri, que ya no era eurodiputado, intentó influir en el resultado de la resolución a favor del Estado de Oriente Medio a través de los dos representantes.

Unos días antes el eurodiputado socialista belga Marc Tarabella había sido detenido y acusado de corrupción por la fiscalía. La detención fue posible gracias al levantamiento de la inmunidad del Parlamento Europeo en el caso de Tarabella unas semanas antes. Además de perder su inmunidad, Tarabella fue expulsado del grupo parlamentario socialista por su vinculación con el escándalo.

Además de los tribunales belgas, la policía italiana de finanzas ha abierto una investigación paralela, ha detenido a otro eurodiputado y ha practicado varios registros, el último de ellos en las oficinas en Roma de la ONG “No hay Paz sin Justicia”, que dirigía Nicolo Figa-Talamanca.

La policía busca documentación relacionada con la contabilidad de la ONG en un operativo en el que también han participado un grupo de investigadores de Bruselas y el fiscal federal adjunto Raphael Malagnini.

En Milán la policía ha registrado también el domicilio de la gestora de la ONG, Antonella Casu, que ha sido interrogada sobre Figa-Talamanca, quien permanece en arresto domiciliario con un brazalete electrónico.

Irán enriquece uranio hasta un grado casi armamentístico

La Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el organismo de control nuclear de la ONU, ha encontrado uranio enriquecido al 84 por cien en Irán, muy cerca de la calidad apta para armamento nuclear.

Irán denuncia que el informe de la OIEA está amañado.

“La cuestión es si se trató de un accidente en las cascadas de centrifugadoras reconfiguradas o de un acto deliberado. La agencia ha pedido explicaciones a Irán”, declaró uno de los miembros de la OIEA.

A principios de febrero, la OIEA lamentó no haber sido informado de un cambio sustancial en las interconexiones entre dos cascadas, o grupos, de centrifugadoras que enriquecen uranio al 60 por cien en el emplazamiento subterráneo de Fordow.

Estas cascadas de centrifugadoras reorganizadas son innovaciones técnicas iraníes para acelerar el enriquecimiento de uranio a grados mlilitares.

“La OIEA está discutiendo con Irán los resultados de las recientes actividades de verificación del Organismo e informará a la Junta de Gobernadores del OIEA según proceda”, según el portavoz del OIEA.

El terremoto baraja de nuevo las cartas en Oriente Medio

Indecencia… 44.000 muertos. Apenas unos días después del desastroso terremoto que ha sacudido Turquía y Siria, a su vez ya sumida en doce años de guerra, algunos periodistas, impulsados sin duda por sus finas almas occidentales de “derechos humanos”, se atreven a soplar sobre las brasas de una polémica chocante contra los regímenes turco y sirio.

Mientras Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Rusia, Irán, Irak, Argelia, Omán, China y, más recientemente, Arabia Saudí, enviaban rápidamente suministros de socorro sin tener en cuenta la situación política de la región, la ONU no pudo convocar al Consejo de Seguridad con la suficiente antelación para enviar a Martin Griffith, el Representante Especial, al lugar de los hechos, mientras menguaba la esperanza de encontrar supervivientes bajo los escombros. Algunos países europeos dieron largas al asunto, presas del pánico ante la idea de verse obligados a negociar con Bashar Al Assad, el enemigo, tratado del mismo modo que el Califato Islámico.

Italia se atrevió a romper el bloqueo y enviar un carguero al puerto de Beirut para hacer llegar lo antes posible la ayuda necesaria para las urgencias de los socorristas sobre el terreno. Francia contribuiría más tarde enviando un hospital de campaña a Turquía.

¿Qué tiene de chocante la petición del presidente Assad de coordinar la ayuda internacional? Es fácil imaginar que no confía ciegamente en los “Cascos Blancos”, una organización humanitaria que trabaja en la provincia de Idleb, para ayudar a los “rebeldes”, es decir, a las milicias de Hayat Tarhir Al Sham, el Frente Al Nosra y otros grupos yihadistas, cercanos a Al Qaeda y al Califato Islámico, que fueron el arma de los occidentales para intentar acabar con el gobierno de Damasco, y que, además, actualmente intentan impedir que los camiones de la ONU lleven ayuda desde Damasco a la región.

Mientras, 65 civiles sirios y 7 soldados acaban de ser asesinados por estos miembros de Califato Islámico, sumando así desgracia a desgracia. Es cierto que 10 de ellos habían logrado milagrosamente escapar de su prisión. Según el periodista Simon Hersh, acusado de conspiración por todos aquellos a quienes molesta esta versión, los “Cascos Blancos” estaban sin duda detrás de la operación de falsa bandera sobre las armas químicas en Gutha, para acusar al gobierno sirio.

Y como si esta desgracia no fuera suficiente, Israel envió algunos misiles sobre Damasco, causando aún más víctimas.

Después de semejante catástrofe, un poco de humanidad, un poco de realismo político, habrían sugerido que París intentara reanudar los contactos con Damasco; según las palabras del periodista Georges Malbrunot, un acercamiento habría sido considerado por el presidente Macron, entonces desmentido, aunque había reconocido en 2017 “que aún no se le había presentado un sucesor de Bashar Al-Assad”.

¿Qué decir de la polémica en torno a las imágenes del presidente sirio y su esposa, Asma, en los hospitales de Alepo, acusados de recuperación política?

Aunque podría pensarse que el levantamiento de las sanciones impuestas a Siria en virtud de la “Ley César” parece evidente, algunos siguen prefiriendo explicar que no afectan a la labor humanitaria, sin dudar en hacer juegos de palabras. China ha aprovechado obviamente para pedir su levantamiento inmediato. En cuanto a la solidaridad de los países árabes, ha sido ejemplar y podría compensar los efectos devastadores de su implicación en la guerra.

Erdogan, cuyo país vive el apocalipsis, tampoco ha escapado a las críticas de los medios occidentales sobre la mala construcción de los edificios derrumbados.

Esta tragedia podría haber empujado a Occidente a un poco de humildad, de decencia; podría haber sido la ocasión para hacer un “mea culpa” sobre nuestra política en Oriente Próximo, donde sólo hemos sembrado desesperación, miseria y atizado conflictos étnicos.

Pero no. El campo del mal se ha convertido así en el campo del bien.

El acercamiento entre Erdogan y Assad, ya iniciado por los servicios de ambos países, se acelerará sin duda, para gran disgusto de Estados Unidos y de la OTAN, que tratarán de hacer todo lo posible por impedirlo.

El presidente turco, enfrentado al problema de los refugiados y de los kurdos del PKK, tras una década de derramamiento de sangre en Siria a cambio de nada, también podría tratar de hacer salir un “bien” de un “mal”.

En su deseo de seguir siendo el “pivote” entre Occidente y Oriente, y de mantener un pie en la OTAN, habrá conseguido mantenerse neutral en el conflicto ucraniano, manteniendo buenas relaciones con ambas partes, después de haber intentado mediar para ponerle fin.

Europa, y especialmente Francia, en su persistencia en negar sus errores, sumida ya en sus contradicciones en la Guerra de Ucrania, por miedo a correr el riesgo de enfadar a Washington, corre así el riesgo de quedar marginada y pagarlo caro.

Patricia Lalonde https://geopragma.fr/turquie-syrie-un-seisme-qui-rebat-les-cartes-au-moyen-orient/

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