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Día: 27 de septiembre de 2022 (página 1 de 1)

Ataque en Odesa al Comando Operativo Sur del ejército ucraniano

El domingo, el centro de toma de decisiones del Comando Operativo Sur del ejército ucraniano, ubicado en el territorio de Odesa, donde se iba a celebrar una reunión de altos oficiales recibió un fuerte golpe por medio de drones suicidas cargados de explosivos.

Al mismo tiempo, hay información de que una gran cantidad de oficiales de alto rango del Comando Operativo Sur resultaron muertos y, según informes no confirmados, también podrían haber sido liquidados oficiales de los países de la OTAN y Estados Unidos.

Al lugar llegaron al menos 8 ambulancias inmediatamente después del ataque. Además, según los residentes de Odesa, posteriormente llegaron otros vehículos que transportaban heridos y muertos.

Por el momento, se sabe que un grupo de al menos 12 oficiales ucranianos de alto rango fueron liquidados como resultado del ataque. La información sobre la presencia de oficiales extranjeros en la sede del Comando Operativo Sur aún no ha recibido ninguna confirmación. Sin embargo, hace unos días, tres helicópteros militares del ejército de Estados Unidos y un avión de transporte militar de la Fuerza Aérea estadounidense fueron vistos volando en dirección a Odesa, lo que no excluye la posibilidad de que también estuvieran presentes allí.

En las imágenes de vídeo, que están a disposición de los periodistas, se pueden ver las consecuencias del impacto de varios drones suicidas contra la sede del Comando Operativo Sur, donde se iba a realizar la reunión. Los intentos del ejército ucraniano de derribar los drones no tuvieron éxito y estos últimos se estrellaron contra el objetivo.

Las explosiones fueron tan fuertes que el incendio en la instalación utilizada como sede del Comando Operativo Sur continúa hasta el día de hoy.

—https://spanish.almanar.com.lb/664281

La Guerra de Ucrania tensa el balance militar en Siria

En octubre de 2015, poco después del inicio de su intervención militar en Siria, el ejército ruso llegó a un acuerdo con Estados Unidos y sus secuaces sobre el terreno para evitar incidentes, especialmente en el espacio aéreo. Ambas partes establecieron una línea de comunicación entre los dos mandos.

En abril de 2017, tras los ataques estadounidenses contra la base siria de Al-Shayrat, Rusia suspendió el acuerdo. Sin embargo, dada la complejidad del teatro de operaciones, especialmente en lo que respecta a los actores implicados (Siria, Turquía, Israel, Estados Unidos, Rusia], la comunicación se restableció.

No obstante, incluso mientras la comunicación estaba abierta, se registraron varios incidentes militares.

“Los aviones de la coalición operan ahora a diario muy cerca de los Sukhoi rusos y de los aviones Mig sirios, todo ello en medio de los sistemas de defensa tierra-aire de las fuerzas armadas rusas y sirias. Esto ilustra la complejidad de la situación […] Varios incidentes recientes que podrían haber tenido graves consecuencias y haber cambiado la cara de esta crisis lo ilustran”, señaló el general André Lanada, jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, durante una audiencia en el Senado en 2017.

Estados Unidos continúa sus misiones aéreas en el este de Siria y mantiene tropas en la provincia de Deir Ezzor para saquear los pozos de petróleo. También mantiene tropas en la provincia de Homs, en el sector estratégico de Al-Tanf, cuyo control bloquea el eje Damasco-Bagdad.

En Al-Tanf el ejército estadounidense entrena al grupo yihadista Maghaweir Al-Thowra (“Comandos de la Revolución”).

En los últimos meses, tras la Guerra de Ucrania, la coexistencia con la fuerza aérea rusa se ha vuelto cada vez más complicada, según ha declarado a la revista Air & Space Forces el general Alexus G. Grynkewich, comandante de la Afcent, la fuerza aérea del Centcom, el mando americano para Oriente Medio y Asia Central (*).

Según Grynkewich, las fuerzas rusas están enviando aviones a las dos zonas donde Estados Unidos mantiene tropas en Siria sin previo aviso, en contra de los acuerdos. “Antes, nos llamaban. Ahora han dejado de hacerlo”, dice.

“Cuando entramos en el espacio aéreo [que los rusos controlan], les avisamos”, añade. El general también detecta una “postura más agresiva” del ejército ruso.

“Esto parece ser el resultado de la llegada [a Siria] de los comandantes rusos que participaron en la invasión de Ucrania […] Para mí, es muy preocupante”, dice Grynkewich.

La intención de Estados Unidos no es echar leña al fuego, “pero tenemos la obligación de estar atentos al comportamiento ruso. Nos aseguramos de que no supongan una amenaza para nuestras fuerzas”, concluye.

(*) https://www.airandspaceforces.com/russia-increasing-very-concerning-behavior-in-syria-afcent-commander-says/

Las energías ‘sucias’ y ‘limpias’ dividen a Europa

Hace unos meses Europa decidió incluir a la energía nuclear entre las energías “verdes”, pero el debate interno no ha acabado ahí. Ahora lo que se discute es el papel que desempeñará en la producción de otra energía: el hidrógeno.

Bruselas debate sobre el sexo de los ángeles. Lo que determina si la fabricación de hidrógeno puede calificarse de “limpia” o no es el origen de la energía consumida. Si procede de centrales eléctricas de carbón o gas, el hidrógeno será “gris”. Pero si proviene de instalaciones eólicas, solares o hidráulicas, será “verde”.

Queda por resolver la cuestión del hidrógeno procedente de la energía nuclear. Alemania se niega a poner la etiqueta “verde” al hidrógeno generado a partir de energía nuclear. Francia opina lo contrario. Es la misma división que existe en torno a la construcción del gasoducto MidCat a través de los Pirineos.

En una carta enviada hace unos días al comisario europeo de Energía, Kadri Simson, la ministra francesa de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, pedía que se pusieran en pie de igualdad la hidroeléctrica, la eólica, la fotovoltaica y la nuclear.

Alemania se opone. Hace más de diez años decidió retirarse de la energía nuclear, prometiendo alcanzar el 100 por cien de energía renovable para 2030, frente al 40 por cien actual.

Con sus 56 reactores nucleares, Francia podría producir hidrógeno a una escala mucho mayor, para “construir la soberanía energética del país”, declaró Macron a finales del año pasado. “Nunca tendremos suficiente energía renovable [en Francia] para producir hidrógeno verde”, dijo.

De momento hay una solución salomónica, que permite considerar que lo “gris” es “verde”. Es una manera de acostumbrar a que cuele la etiqueta del hidrógeno como energía “sostenible”.

Otra falsa solución al dilema metafísico es más sencilla, pero igualmente fraudulenta. Consiste en importar el hidrógeno fabricado en terceros países, cerrando los ojos a la manera en que se fabrica.

A finales del año pasado Bélgica y Namibia acordaron producir e importar hidrógeno “verde”. En cuanto a Alemania, el gobierno ha puesto sobre la mesa 2.000 millones de euros de fondos públicos para firmar acuerdos parecidos con Marruecos, Namibia, la República Democrática del Congo y Sudáfrica.

Estos acuerdos con terceros países son como el chocolate del loro. En primer lugar, habría que llevar energía a esos países para fabricar más energía. En segundo lugar, son países en los que no hay suficiente agua como para fabricar hidrógenos por electrólisis. En tercer lugar, la técnica necesaria para transportar el hidrógeno no está disponible, al menos de momento. Finalmente, la cesión de técnicas avanzadas a terceros países puede dar lugar a muchas complicaciones.

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