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Día: 17 de septiembre de 2022 (página 1 de 1)

Los clientes atracan los bancos libaneses para recuperar su dinero

Una oleada de atracos a bancos por parte de clientes desesperados ha sacudido Líbano durante los últimos días. Ayer se produjeron al menos cinco atracos en Beirut y sus alrededores, así como en el sur del país. Empuñando un arma falsa, uno de los asaltantes consiguió recuperar 19.200 dólares, de un total de 20.000 bloqueados en por el banco desde el inicio de la bancarrota que afecta al país, agravada por la pandemia.

Ante la falta de liquidez, los bancos han impuesto unilateralmente un corralito: los clientes no pueden acceder a sus depósitos. Las retiradas de las cuentas en libras libanesas están limitadas, al igual que los retiradas de las cuentas en dólares colocadas en los bancos antes de la crisis. Las retiradas en moneda extranjera sólo se permiten si los depositantes renuncian al 80 por cien del valor de los fondos retirados.

Muchos depositantes han emprendido acciones legales para hacer valer sus derechos. Pero son pocos los que pueden iniciar costosos procedimientos en el extranjero, mientras que los que están en el Líbano están empantanados. Para muchos los asaltos a los bancos son el último recurso.

El miércoles se produjeron dos atracos en Beirut y Aley, al sureste de la capital. La primera acción, coordinada por el colectivo de defensa de los clientes de bancos “El Grito de los Depositantes” y un colectivo de abogados, permitió que el asaltante se fuera con una suma de 13.000 dólares y unos 30 millones de libras libanesas, casi 800 dólares al cambio del mercado negro. El dinero estaba destinado a pagar el tratamiento contra el cáncer de su hermana, dijo en un vídeo en directo en Facebook, que fue aplaudido por un gran número de internautas.

Los riesgos jurídicos de estos actos son mínimos, según un abogado de la Unión de Depositantes. Desde el punto de vista de la legislación libanesa, no se trata de robos, sino de actos destinados a tomarse la justicia por su mano, para que los asaltantes se queden con el dinero recuperado. Los delitos conllevan una pequeña multa de 200.000 dólares (5 dólares al cambio del mercado negro) y, si se utiliza la fuerza, una pena de prisión de hasta seis meses.

El Banco Federal ha decidido no perseguir a un cliente armado que el 11 de agosto logró salir con 35.000 dólares tras tomar como rehenes a otros clientes y empleados del banco. El caso de otro cliente por hechos similares en otro banco del valle de la Bekaa en enero ha sido trasladado al juez, que ha decidido dejarlo en libertad bajo fianza.

Los libaneses necesitan recuperar su dinero, pero a falta de una solución colectiva por parte del gobierno, se ha impuesto la ley de la jungla. La Asociación de Bancos del Líbano anunció ayer que las sucursales cerrarían a partir del lunes durante tres días.

Zelensky ha vendido Ucrania en Wall Street

El 6 de septiembre Zelensky abrió la Bolsa de Nueva York diciendo a Wall Street que su país está abierto para que las empresas extranjeras lo exploten. Luego hizo sonar simbólicamente la campana en una transmisión en línea.

Ucrania está “abierta a los negocios”. Las empresas extranjeras son libres de ir a explotar sus abundantes recursos y su mano de obra mal pagada. El gobierno de Kiev quiere vender patrimonio público por 400.000 millones de dólares.

En un discurso de lanzamiento del programa de privatizaciones, llamado Advantage Ukraine, Zelensky ofreció a Wall Street “la oportunidad de invertir en proyectos por valor de cientos de miles de millones de dólares”.

La agencia de noticias Business Wire publicó un comunicado de prensa del gobierno ucraniano en el que Zelensky se jactaba: “Los más de 400.000 millones de dólares en opciones de inversión que aparecen en Advantage Ukraine abarcan las asociaciones público-privadas, la privatización y las empresas privadas. Un equipo de banqueros de inversión e investigadores nombrado por el Ministerio de Economía de Ucrania, apoyado por la Usaid, trabajará con las empresas interesadas en invertir”.

Zelensky citó al presidente de la bolsa, Lynn Martin, quien dijo que la mayor bolsa del mundo, defiende la libertad, la protección del inversor y el acceso sin restricciones al capital. “Nos complace dar la bienvenida al presidente Zelensky virtualmente al podio de la campana de la Nyse [bolsa de Nueva York], un símbolo de la libertad y la oportunidad que nuestros mercados de capitales estadounidenses han permitido en todo el mundo. Nos sentimos honrados de que el Presidente haya elegido la Bolsa de Nueva York para marcar el inicio de Advantage Ukraine y comprometerse con la comunidad empresarial mundial”.

El comunicado de prensa citaba a los grandes monopolios tecnológicos estadounidenses Google, Alphabet y Microsoft, que salivaron ante las posibilidades económicas que ofrece Ucrania.

El gobierno ucraniano ha contratado a la empresa británica de relaciones públicas WPP para dirigir la operación publicitaria de Advantage Ukraine. Zelensky coordinó su campaña publicitaria en la Bolsa de Nueva York con un editorial en el Wall Street Journal en el que instaba a los capitalistas estadounidenses a que invirtieran en el futuro de Ucrania.

“Me comprometí con mi gobierno a crear un entorno favorable a la inversión que hiciera de Ucrania la mayor oportunidad de crecimiento en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, escribió Zelensky.

“Para crear un entorno seguro y transparente para la actividad empresarial, Ucrania está tratando de obtener garantías de inversión tanto del Grupo de los Siete como de la Unión Europea, reformando el sistema fiscal del país y estableciendo un nuevo y sólido marco jurídico. Nuestro país ya ha adoptado normas y leyes que permiten a las empresas crear estructuras corporativas transparentes, atraer inversiones extranjeras con mayor facilidad y utilizar mecanismos adicionales para proteger los activos intangibles. Las condiciones favorables nos permitirán establecer a Ucrania como un potente centro de TI [tecnologías de la información] y aplicar ideas empresariales innovadoras de forma rápida y eficaz. Ucrania es una tierra de oportunidades sorprendentes. Les invito personalmente a dejarse sorprender por nuestro potencial y a invertir en el futuro de Ucrania”, concluyó Zelensky

En julio se convocó una reunión de gobiernos y empresas privadas en Suiza en la que se planearon las políticas económicas privatizadoras a imponer en Ucrania al finalizar la guerra. Los participantes publicaron propuestas para recortar los derechos laborales, abrir los mercados, bajar los aranceles, desregular las industrias y vender las empresas públicas a los especuladores privados.

El economista Michael Hudson compara las nuevas leyes de emergencia impuestas por el gobierno ucraniano con las brutales políticas aplicadas por la dictadura de Pinochet en Chile tras un golpe de estado respaldado por la CIA en 1973.

—https://multipolarista.com/2022/09/09/zelensky-selling-ukraine-wall-street/

Recesión y desindustrialización: Europa regresa a la Edad Media

Los partidarios del decrecimiento están de enhorabuena. La revista Forbes dice que Europa se encamina a una “profunda recesión” y a una desindustrialización que devolverá al Viejo Continente a una “edad oscura”.

La revolución industrial surgió, precisamente en Europa, con la máquina de vapor y el carbón que la puso en funcionamiento. El mundo moderno nació de una energía abundante, lo que no es posible con los precios actuales de la luz.

Forbes asegura que no estamos ante una crisis a corto plazo. Europa va a padecer en sus propias carnes situaciones dramáticas que hasta ahora sólo conocía por los periódicos, cuando se referían a países lejanos. El Presidente francés Macron ha dicho que la época de la opulencia es el pasado. Nos esperan la inflación y el racionamiento.

Los informes del banco Barclays hacen las mismas previsiones: “Ahora esperamos una recesión más profunda y prolongada y una inflación elevada más persistente debido al impacto de los precios más altos de la energía, un ciclo de endurecimiento más decisivo del Banco Central Europeo y una demanda más débil”.

El Barclays prevé una recesión en la eurozona en el cuarto trimestre que persistirá hasta el segundo trimestre de 2023, con una contracción del 1,7 por cien del PIB real. El de España retrocederá un 1,6 por cien.

Unos países estarán peor que otros. Alemania será el más perjudicado debido a su fuerte dependencia del gas ruso y a los cuellos de botella en el transporte de gas en Europa.

Por su parte, la agencia de calificación Fitch habla de una “tormenta perfecta para la economía mundial”. En su informe coincide en que la eurozona y Reino Unido entrarán en recesión a finales de este año.

“Hemos vivido una especie de tormenta perfecta para la economía mundial en los últimos meses, con la crisis del gas en Europa, una fuerte aceleración de las subidas de los tipos de interés y la profundización del desplome inmobiliario en China”, señala.

Se avecinan revueltas populares, según todos los pronósticos. Las protestas no han hecho más que empezar, lo mismo que los despidos y los cierres de empresas.

Estados Unidos quiere eliminar a China del mercado mundial

La estrategia de contención de Estados Unidos con China pasa al siguiente nivel. En la actualidad, Washington está tratando de imponer una red de acuerdos comerciales y económicos en la región de Asia-Pacífico, vinculando a sus actores con compromisos para restringir la interacción con China en las cadenas de suministro regionales de mercancías clave, empujando así a Pekín a la periferia del mercado mundial.

Estados Unidos ha asignado a los países del sudeste asiático el papel de ariete contra la economía china. El objetivo final del gobierno de Biden es claramente el debilitamiento económico de Pekín.

Como parte de esa política, Estados Unidos inició en mayo la creación del Marco Económico Indo-Pacífico (IPEF). La reunión ministerial de sus participantes se celebró la semana pasada en Los Ángeles. Esta estructura debería incluir a 14 países de la región, con la excepción de China.

Esta iniciativa estadounidense no tiene nada que ver con la economía. Sirve como instrumento de facto de la competencia estratégica con China en el Indo-Pacífico disfrazada de cooperación económica internacional.

Washington ha desarrollado cuatro líneas de trabajo principales en el marco del IPEF: comercio, trabajo y economía digital; energía limpia y descarbonización; cadenas de suministro; e impuestos y anticorrupción. El plan no incluye la reducción de los impuestos sobre los bienes importados a Estados Unidos desde los países de la región. Al final, el acceso al mercado estadounidense seguirá siendo difícil para varios miembros de la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) del IPEF, que llevan tiempo buscando. Es dudoso que la iniciativa estadounidense aporte beneficios económicos considerables a sus participantes.

Estados Unidos impone sus normas de condiciones laborales y la llamada “descarbonización” sin tener en cuenta las peculiaridades tecnológicas de la industria, lo que impide un desarrollo económico normal.

Otro objetivo del IPEF es frenar la integración económica real en la región en el formato de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), donde China está presente como miembro de pleno derecho. Se basa en un acuerdo regional de libre comercio que ha establecido un equilibrio de intereses para todos los países de la RCEP.

Como resultado, la composición de las dos estructuras es casi idéntica. De los 15 países miembros del RCEP, 11 estados participaron en la iniciativa estadounidense IPEF. Y de los miembros del IPEF, además de Estados Unidos, India y Fiyi, los otros 11 países se han unido al RCEP. El objetivo del gobierno de Biden es claro: persuadir u obligar a otros países a abandonar la cadena industrial china y crear rutas logísticas cerradas con un círculo limitado de países sometidos a Estados Unidos.

Estados Unidos está prestando especial atención en la agenda del IPEF a expulsar a China de las cadenas de suministro mundiales en la producción de semiconductores y establecer su propio control sobre ellas. Bajo el pretexto de la demagogia de “garantizar altos niveles de seguridad”, Estados Unidos está formando activamente una alianza llamada Chip 4. Además de Estados Unidos, se supone que incluye a Japón, Corea del Sur y Taiwán.

El objetivo de esta alianza es la Ley Chips y Ciencia firmada por Biden a principios de agosto para aumentar la producción de semiconductores en Estados Unidos. Uno de los objetivos de la ley es hacer frente a la fuerte dependencia de Estados Unidos de los semiconductores importados para la industria electrónica, que se puso de manifiesto durante la pandemia.

El problema se resolverá obligando a los principales fabricantes de circuitos integrados del mundo a romper la cooperación con China. La ley prohíbe a las empresas (no sólo a las estadounidenses) ampliar la producción de semiconductores en China de acuerdo con tecnologías avanzadas durante 10 años después de haber obtenido subvenciones y exenciones fiscales para establecer sus centros de producción en Estados Unidos.

Esta es una situación muy controvertida para Washington. La ley es criticada tanto por las empresas estadounidenses como por los productores asiáticos, ya que sufrirán un daño importante y difícil de reparar si se rompen las relaciones con China. Los principales productores de chips, como Apple, Intel, Samsung y la taiwanesa TSMC, no podrán mejorar su producción en China continental, lo que significa que, a pesar de sus enormes inversiones, no podrán fabricar productos baratos y, por tanto, sufrirán enormes pérdidas.

Por ejemplo, unas 30 empresas que participan en la cadena de suministro de Apple tienen fábricas en Shanghai, incluida Foxconn, uno de los principales centros de montaje de la empresa estadounidense. Además, las fábricas situadas en China importan semiconductores de otros países y regiones y los convierten en productos acabados, que se exportan a distintas partes del mundo. El ejemplo de la surcoreana Samsung Electronics ilustra el grado de interdependencia de las empresas asiáticas en este sector. El beneficio neto de sus empresas chinas para 2021 es de 7.980 millones de dólares, el 13 por cien de la cifra total.

En general, los planes de Washington son tan grandiosos como difíciles de realizar. Pero llevarán al colapso de la división del trabajo establecida en el sudeste asiático, exacerbando la subida de los precios mundiales y pudiendo desencadenar una crisis en sectores económicos enteros del mundo desarrollado, incluido Estados Unidos.

Alexandre Lemoine http://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=4245

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