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Mes: julio 2022 (página 4 de 10)

La industria aeronáutica no puede prescindir del titanio ruso

La aeronáutica mundial está en manos de dos grandes monopolios, Boeing y Airbus, aunque las cadenas de suministro se extienden por varios continentes, sobre todo en lo que respecta a las materias primas.

Desde la pandemia, el sector está en crisis a causa de los confinamientos, con cierres y despidos masivos de trabajadores. A la crisis se han sumado las sanciones contra Rusia, que afectan a una materia prima capital de la aeronáutica, el titanio, y a la mayor empresa exportadora, la rusa Vsmpo-Avisma.

“Sancionar el titanio de Rusia sería sancionarnos a nosotros mismos, a los países que sancionan a Rusia. Y si Rusia sanciona a Occidente o al resto del mundo deteniendo el suministro de titanio, podría simplemente acabar con Vsmpo-Avisma a largo plazo. Este es uno de los pocos ámbitos empresariales en los que no interesa a ninguna de las partes alterar la situación actual. Sin embargo, queremos poder salir de la cadena de suministro rusa en algún momento”, dice el presidente ejecutivo de Airbus, Guillaume Faury.

Si el titanio quedara afectado por las sanciones, sería otro boomerang para la industria aeronáutica mundial, que quedaría paralizada. La mitad del titanio que utiliza Airbús procede de Rusia. A partir de aquí, vuelven las cábalas de Bruselas sobre la “excesiva dependencia” y la necesidad de buscar alternativas al titanio ruso.

Pero eso no es posible y el titanio y Vsmpo-Avisma han quedado fuera de las sanciones (*). “Sería una pena ver desaparecer [a la empresa rusa Vsmpo-Avisma]del mapa del titanio en el mundo”, sobre todo por la calidad y los precios a los que vende la materia prima, añadió el presidente de Airbus.

No obstante, las cábalas siguen para escapar de la “excesiva dependencia” de Rusia, porque Europa puede depender de muchos países, pero en ningún caso de Rusia. Lo mismo ocurre con Boeing, que tiene empresas conjuntas con Vsmpo-Avisma. Unos meses después de firmar un acuerdo para que VSMPO-Avisma siga siendo el principal proveedor de sus aviones actuales y futuros, Boeing ha anunciado la suspensión de sus compras a su socio ruso.

La industria aeronáutica no tiene muchas alternativas al titanio ruso. Estados Unidos abandonó la producción en 2020 y China es un país productor pero de mala calidad para la aeronáutica. Fuera de Rusia sólo hay empresas en Japón y Kazajistán, que no producen en cantidad suficiente como para sustitutuir a Vsmpo-Avisma.

En 2008 una empresa francesa y otra kazaja crearon Ukad y luego apareció EcoTitanium, basado en el reciclaje de residuos de titanio procedentes de la producción. Pero este tipo aventuras tienen un porvenir muy incierto a causa de la crisis del sector, causado por los confinamientos, que hundieron el sector aeronáutico.

Hay muchos planes y tentativas, pero a fecha de hoy en el mundo no se construye ningún avión sin contar antes con Rusia.

(*) https://financialpost.com/pmn/business-pmn/eu-blocks-proposal-to-sanction-russian-titanium-maker-vsmpo-avisma-wsj

Los narcos del cartel de Guadalajara son uno de los tentáculos de la CIA

El lunes la Marina mexicana anunció la detención del narco Rafael Caro Quintero, dirigente del cártel de Guadalajara. Los medios de comunicación presentaron la noticia a la manera habitual, como uno de esos “golpes” al tráfico de drogas.

La CNN recuerda que ordenó el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985 y que tiene un orden de extradición a Estados Unidos (1). En fin, parece un capítulo más de la “guerra contra las drogas” que, como todas las demás, encabeza Estados Unidos.

En 1985 el asesinato de Camarena creó una grand tensión entre México y Estados Unidos porque, según Reagan, el gobierno mexicano encubría a los asesinos, lo que llevó al cierre de la frontera.

Ante las presiones, México detuvo a Caro Quintero y le condenó a 40 años de prisión por el asesinato, aunque le liberó en 2013. En aquel momento la cadena estadounidense Fox y la revista mexicana Proceso destaparon el asunto: Caro Quintero era un pistolero a sueldo de la CIA, además de narco, y asesinó a Camarena por encargo de sus jefes. En otras palabras, fue la CIA quien mató al agente de la DEA.

En 1985 Camarena fue uno de los primeros en descubrir el plan de la CIA para financiar a los contras nicaragüenses con dinero procedente del narcotráfico, es decir, la conexión Irán-Contra. Es más, según cuenta un antiguo agente de la DEA, Héctor Berrellez, “la CIA ordenó la captura y tortura de Kiki Camarena, y cuando lo mataron nos hicieron creer que había sido Caro Quintero para encubrir sus actividades ilegales [de la CIA] en México”.

Berrellez también afirma que agentes de la CIA estuvieron presentes durante la tortura de Camarena, que duró más de 30 horas (2).

Phil Jordan, que dirigió del Centro de Inteligencia de El Paso, aseguró a los medios que “la CIA estaba involucrada en el movimiento de drogas desde Sudamérica a México y a Estados Unidos”.

En el secuestro, tortura y asesinato de Camarena participó el narcotraficante hondureño Ramón Matta Ballesteros y su empresa SETCO, que trabajaba para la CIA y el Departamento de Estado, según un informe del Congreso de 1988. El informe afirma que las agencias de inteligencia estadounidenses tenían conocimiento del papel de SETCO en el tráfico de drogas.

Un año después del asesinato de Camarena y de que Matta Ballesteros fuese procesado por intervenir en el crimen, el Departamento de Estado pagó 185.924 dólares a SETCO. Los pagos se hicieron entre enero y agosto de 1986.

Tosh Plumlee, uno de los pilotos que utilizaba la CIA, afirmó públicamente que las operaciones de tráfico de drogas y armas “fueron aprobadas por el gobierno federal, controladas desde el Pentágono. La CIA actuó en algunos casos como nuestro equipo de apoyo logístico”.

Por su parte, Berrellez sostuvo que “el piloto que llevó a Caro Quintero a Costa Rica [para ayudarle a escapar tras el asesinato de Camarena] era un empleado contratado” por la CIA.

En el mundo no se mueve ni un gramo de cualquier droga sin el aval de la CIA.

(1) https://cnnespanol.cnn.com/2022/07/18/quien-es-rafael-caro-quintero-orix/
(2) http://internacional.elpais.com/internacional/2013/10/15/actualidad/1381793663_393256.html

La peor pesadilla de Estados Unidos vuelve a Pakistán: Imran Khan

Contra todo pronóstico y contra poderosos rivales, la victoria del ex primer ministro Khan en las elecciones del Punjab del domingo es una victoria para la democracia y para la soberanía de Pakistán.

Siempre es una propuesta desagradable, ya sea en la India o en Pakistán, que el poder político sea usurpado por operadores encubiertos que organizan deserciones de un partido gobernante y que un gobierno establecido sea derrocado a pesar del mandato que ha recibido en las urnas.

En la India -al menos hasta ahora- las potencias extranjeras no han organizado todavía tales planes que conduzcan a un cambio de régimen a escala federal o estatal, excepto, quizás, en la destitución del primer gobierno comunista en el estado sureño de Kerala en 1959.

En la política del sur de Asia, Nepal, Afganistán, Sri Lanka y las Maldivas son casos crónicos en los que la injerencia extranjera en la política nacional se ha convertido en algo endémico. Pero se trata de Estados pequeños o débiles, vulnerables a la presión exterior.

Un golpe de estado por otros medios

Era la primera vez que la maldición de la injerencia extranjera aparecía en un país importante del sur de Asia, como Pakistán, cuando Estados Unidos destituyó abiertamente al primer ministro en funciones, Imran Khan, y en poco tiempo se produjo un cambio de régimen.

No sabemos hasta qué punto las fuerzas políticas que formaron el siguiente gobierno en Islamabad fueron dirigidas por Washington, usurpando el poder, y puede que nunca lo sepamos. Sin embargo, dado el historial de esa élite política en términos de mentalidad rentista, tal posibilidad no puede ser realmente descartada.

Aunque existen grandes similitudes entre las élites de India y Pakistán, la élite pakistaní (civil) tiene desde hace tiempo la tradición de mirar por encima del hombro para pedir la aprobación de Estados Unidos.

El propio Imran Khan insiste en que eso es precisamente lo que ha ocurrido, y por eso ha calificado su movimiento de protesta de “yihad”. De hecho, el repentino calentamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán -que estaban en su punto más bajo bajo el mandato de Khan- inmediatamente después de su destitución, fue un claro indicio de la alegría y el alivio del gobierno de Biden por el cambio de gobierno en Pakistán.

En cuanto al Secretario de Estado Antony Blinken, que antes no tenía tiempo para Pakistán, el repentino cambio de tono -optimista- en su diplomacia personal hacia la nueva élite gobernante de Islamabad, también procedente de poderosas dinastías políticas íntimamente conocidas por el establishment estadounidense, dio la clara impresión de que en su tablero de la Guerra Fría ahora sabía que tenía un nuevo peón con el que jugar contra China (y Rusia).

Khan no estaba fuera de juego

Sin embargo, esta euforia duró poco. En contra de las estimaciones, incluso en la India, de que la carrera política de Imran Khan había terminado, los acontecimientos han demostrado que sigue formando parte de la historia de Pakistán y que son más bien los usurpadores de Islamabad los que son reliquias del pasado.

Ciertamente, la “yihad” de Khan ha tomado la forma de un tsunami que ahora amenaza con ahogar a los usurpadores. El modo en que irrumpió en el corazón del Punjab en las elecciones parciales debe hacer saltar las alarmas en los pasillos del poder, no sólo en Lahore sino también en Islamabad.

Una victoria aplastante de Khan

Las enormes multitudes que siguen a Imran Khan en todas partes se están convirtiendo en votos. No hay duda: hace mucho tiempo que no aparece un político verdaderamente carismático en el panorama político pakistaní.

Khan acaba de sorprender a sus críticos y adversarios políticos al tomar el control de la crucial asamblea provincial de Punjab. Su partido ganó 15 de los 20 escaños en juego en las elecciones parciales, venciendo a su archirrival, la Liga Musulmana de Pakistán-N (que dirige el gobierno federal en Islamabad desde abril, tras la destitución de Imran Khan), en su propio terreno.

El resultado no sólo es un golpe para el actual Primer Ministro Shehbaz Sharif, sino que también se considera un anticipo de lo que podría ocurrir en unas elecciones generales. Imran Khan ha convocado elecciones generales anticipadas, que normalmente están previstas para octubre de 2023.

Los poderes fácticos de Pakistán

La opinión generalizada de que el estamento militar pakistaní se sentiría desafiado por un espectro de este tipo acaba de demostrarse errónea (lo que es un buen augurio para el futuro político del país). Básicamente, el axioma de que un político civil pakistaní que desarrolle diferencias con la cúpula militar sería un ángel caído condenado al olvido para siempre también acaba de desaparecer.

De hecho, la rapidez con la que Imran Khan ha vuelto a la palestra es impresionante, como si nunca hubiera dejado de estar en el candelero y los usurpadores fueran sólo intrusos momentáneos.

Imran Khan ha reescrito la historia política de Pakistán llamando a las puertas del poder político inmediatamente después de su destitución por parte de una alianza de impíos servidores de un amo extranjero.

Si los resultados de las elecciones en el Punjab han revelado algo, es que los habitantes de ese país han comprendido lo que es el poder democrático y están decididos a hacer oír sus opiniones.

Y esa opinión es, inequívocamente, que el cambio de gobierno en Lahore tras la expulsión del poder del partido de Imran Khan fue un episodio repugnante y debe ser revertido. Es probable que también se convierta en una señal para los que están en el poder en Islamabad.

Dados los graves problemas económicos de Pakistán, la estabilidad política es una necesidad imperiosa, y lo último que merece el país es cargar con un gobierno nacional que carece de legitimidad. Cuando un país se enfrenta a una situación así, la única salida es la celebración de nuevas elecciones que puedan, con suerte, poner en marcha un nuevo gobierno estable con un verdadero mandato para gobernar.

Por supuesto, el mandato sólo da legitimidad al poder elegido y no garantiza necesariamente que vaya a gobernar bien -Bangladesh es quizá una rara excepción en la región del sur de Asia-, pero es algo con lo que podemos aprender a vivir en nuestra parte del mundo.

Para comprender la ‘yihad’ de Khan

La “yihad” de Imran Khan no es un llamamiento a la anarquía. Tampoco pretende llevar a cabo una “revolución de colores”. Por el contrario, es un factor de estabilidad para Pakistán, con una estricta adhesión al Estado de Derecho y al orden constitucional. En resumen, simplemente exige un nuevo gobierno con un mandato legítimo para gobernar, una causa que ha estado abrazando desde que empezaron a cristalizar los indicios de un golpe político contra él patrocinado por Estados Unidos.

El peligro real es que si hay una brecha entre los gobernantes y los gobernados, no sólo debilita al gobierno de turno y afecta a su toma de decisiones, especialmente cuando hay que tomar decisiones difíciles, sino que la deriva política puede llevar a condiciones anárquicas. Y esta es una eventualidad que Pakistán no puede permitirse en las circunstancias actuales.

Es posible que Khan vuelva al poder en nuevas elecciones. Es igualmente posible que su partido no obtenga la mayoría y tenga que formar una coalición o, por el contrario, tenga que conformarse con el papel de oposición. Pero, en cualquier caso, hay que romper el actual estancamiento. Y esto sólo puede lograrse mediante nuevas elecciones.

La inestabilidad política en Pakistán será perjudicial para los intereses del país a largo plazo en la situación actual de los asuntos mundiales, en la que tiene un importante papel que desempeñar como gran potencia regional.

Pakistán tiene mucho que ofrecer en el emergente orden mundial multipolar. Depende de la élite política de Pakistán no cometer errores irreparables en su loca carrera por el poder. Por ello, es absolutamente necesario celebrar nuevas elecciones lo antes posible.

MK Bhadrakumar https://thecradle.co/Article/Columns/13176

El Banco Central Europeo va a dejar de publicar sus previsiones económicas

Para no sembrar el pesimismo, el Banco Central Europeo (BCE) va a dejar de publicar sus previsiones económicas. Por lo demás, en los últimos meses ha modificado tantas veces sus estimaciones a la baja que ya no resultan fiables para nadie.

El 16 de diciembre del año pasado la Presidenta del Banco, Christine Lagarde, dijo que “es muy poco probable que subamos los tipos de interés en 2022”. Sin embargo, el 3 de febrero abrió la puerta a la subida y el 9 de junio prácticamente anunció subidas de tipos en julio y septiembre.

Esta misma mañana ha notificado la de julio: un 0,5 por cien de subida, la primera subida de tipos desde hace 11 años.

Las estimaciones económicas son como las de la pandemia o los sondeos electorales. Apenas tienen carácter científico porque son un instrumento de política económica. Se trata de estimular la actividad económica o, su caso, de impedir la depresión.

La teoría económica que explican en los institutos universitarios sólo habla de crecimiento, desarrollo y expansión. Las crisis económicas no tienen cabida y los “expertos” jamás han sido capaces de anticiparse a ninguna de ellas, por evidentes que sean.

Por eso es mejor que el BCE tenga la boca cerrada, y sería aún mejor que despidiera a esas legiones de analistas que no son capaces de analizar nada.

Desde luego, es obvio que el Banco deja de publicar previsiones porque las que elabora traen muy malos augurios.

Bruselas asume el control del mercado energético europeo

Ayer la Comisión Europea pidió a los Estados miembros que para el 1 de agosto reduzcan su consumo de gas en un 15 por cien. En caso de dificultades, el objetivo pasaría a ser vinculante. Los titulares de los medios de comunicaciónn no dejan lugar a dudas sobre el verdadero alcance de la medida. El periódico francés Le Figaro lo explica así:

“El miércoles 20 de julio, Europa pasó a una economía de guerra. La Comisión presentó su plan de batalla destinado a preparar a la UE para el peor de los escenarios, es decir, una ruptura total del suministro de gas ruso. Para que conste, Rusia suministró unos 150.000 millones de m3 de gas en 2021, es decir, el 40 por cien de las importaciones de la UE. Mientras Vladimir Putin lleva varios meses jugando con los nervios de Europa en represalia por las sanciones impuestas en respuesta a la guerra de Ucrania, y mientras hay preocupación por la reanudación del gasoducto Nord Stream 1 -y con qué volumen- se espera el anuncio del jueves, la Comisión toma la delantera. ‘El objetivo es limitar los riesgos, mostrar a Putin y a los mercados que Europa podría superar una crisis así’, dice un diplomático” (*).

Para que no queden ambigüedades: Bruselas está a punto de tomar el control del mercado energético europeo y de la combinación energética de los Estados miembros. La Comisión cree que puede lograr algo que los países miembros no podrían por sí mismos y, desde luego, tratará de manera igual a países con infraestructuras energéticas muy diferentes. Algo más, por descontado: la Comisión Europea salta por encima de las empresas, públicas, pero también privadas, que tienen en sus manos la industria energética en Europa.

Ahora bien, reducir un 15 por cien el consumo de gas en Europa sirve para muy poco porque van a tener que recurrir a las reservas almacenadas. En consecuecia, si logran salvar este invierno, no lo van a lograr en el siguiente, como reconoce la propia Comisión Europea, si Rusia no mantiene el grifo abierto.

De momento, las noticias no son malas y esta mañana Rusia ha reanudado el suministro después de reparar la turbina del gasoducto Nord Stream 1.

Queda por ver hasta dónde llega esa solidaridad entre los diferentes Estados europeos o si, más bien, Bruselas ha tomado las riendas precisamente porque, por sí mismos, los Estados europeos no son nada solidarios entre sí. ¿Van a aceptar cortes de suministro unos países para que el gas vaya a los vecinos?

Esta mañana España ya ha dejado caer que no.

Bruselas se apoya en el artículo 122 del Tratado de la Unión Europea para adaptarse al peor escenario posible. Dicho artículo establece que “el Consejo, a propuesta de la Comisión, podrá decidir, con un espíritu de solidaridad entre los Estados miembros, medidas adecuadas a la situación económica, en particular si surgen dificultades graves en el suministro de determinados productos, especialmente de energía”.

Lo mismo que en la pandemia, la Comisión divide a los sectores económicos en “esenciales” y “no esenciales” y publica una lista de industrias cuya actividad deberá ser protegida en caso de crisis. En ellos están incluidos la defensa y la seguridad, la salud, la alimentación, los fertilizantes y el medio ambiente.

Los hospitales y las escuelas no se verán afectados, pero se les pide que reduzcan la calefacción y pongan el aire acondicionado a cierta temperatura. Las industrias en las que es muy complicado o imposible detener las líneas de producción también se salvarán.

Los demás sectores deberán estar preparados para parar la producción en las próximas semanas y meses, lo que nos devuelve a los cierres de empresas “no esenciales” durante el confinamiento, seguidos de los ERTE y las reducciones de jornada.

Es el manual más básico de la economía de guerra: inflación y carestía de la vida, racionamiento, recortes…

(*) https://www.lefigaro.fr/international/gaz-l-europe-bascule-dans-une-economie-de-guerre-20220720

Los fertilizantes en la nueva economía de guerra

Algunos países han decidido limitar el uso de fertilizantes y pesticidas en la agricultura por su impacto ecológico. Siguiendo un programa de la ONU para la protección del medio ambiente, el año pasado Sri Lanka prohibió los fertilizantes sintéticos. La producción agraria colapsó y los campesinos salieron a la calle a protestar.

Lo mismo ha ocurrido en la Unión Europea con el programa “Del campo a la mesa”, que prevé una reducción del 20 por cien de los fertilizantes para 2030. Los agricultores holandeses también se han puesto en pie de guerra, ante el cierre eventual de muchas explotaciones agrícolas.

La situación no es muy diferente en Polonia y Alemania, donde los agricultores se unieron rápidamente al movimiento holandés por razones similares.

El rendimiento de los cultivos podría reducirse a la mitad sin fertilizantes.

A las consideraciones ecológicas se añade el precio de los fertilizantes, directamente ligados al precio de la energía, que actualmente se han disparado. Además, los fertilizantes están sometidos a las sanciones contra Rusia, que es uno de los mayores exportadores mundiales. Rusia produce aproximadamente 50 millones de toneladas de fertilizantes por año, lo que equivale al 13 por cien de la producción mundial. Entre los principales ingredientes se encuentran la potasa, los fosfatos y los derivados del nitrógeno, que son claves para el cultivo de cereales.

Uno de los rusos sancionados es Andrey Guryev, presidente de Phos­Agro, el mayor productor europeo de fertilizantes a base de fosfatos.

No obstante, el problema es anterior a la guerra. A finales de 2021 los fabricantes de urea redujeron la producción al dispararse los costes de su principal ingrediente: el gas natural.

También el año pasado China redujo las exportaciones de nutrientes para los cultivos en respuesta a los altos precios de los cereales.

Los agricultores tailandeses advierten de que podrían tener que cerrar sus negocios si se mantienen los precios de los fertilizantes.

En Sri Lanka, la drástica caída de los rendimientos de las cosechas llevó al gobierno a anular la prohibición de los fertilizantes, antes incluso de las movilizaciones populares que lo derribaron este verano.

Al principio de la guerra el periódico Los Angeles Times decía que Estados Unidos y sus aliados habían utilizado la economía mundial como arma de guerra contra Rusia. Ahora todos dicen lo contrario: es Rusia quien está utilizando la economía como arma de guerra.

No se aclaran.

China se desprende de la deuda estadounidense

La cartera china de títulos del Tesoro estadounidense cayó por debajo del billón de dólares en mayo por primera vez en más de una década.

China, el segundo mayor tenedor extranjero de deuda pública estadounidense, ha reducido su cartera durante seis meses consecutivos, desde los 1,08 billones de dólares del pasado noviembre hasta los 980.800 millones de mayo. Supone un descenso del 9 por cien, casi 100.000 millones de dólares en términos absolutos.

La última vez que China tuvo menos de un billón de dólares en bonos del Tesoro estadounidense fue en mayo de 2010 (843.700 millones de dólares).

Japón, el mayor tenedor extranjero de deuda pública estadounidense, también ha reducido recientemente su cartera. En los seis meses que van de noviembre a mayo, se redujo en casi 116.000 millones de dólares, hasta los 1.212.000 millones de dólares.

El mes pasado, la deuda de Estados Unidos era de algo más de 30,4 billones de dólares. Washington se esfuerza por contener la inflación desbocada, que en junio alcanzó un máximo de 41 años, el 9,1 por cien. La Reserva Federal de Estados Unidos subió su tipo de interés de referencia en 0,75 puntos porcentuales en junio, desatando las advertencias de una posible recesión. Podría introducirse un nuevo aumento en una próxima reunión la semana que viene.

La subida de los tipos de interés ha hecho que los bonos del Tesoro de Estados Unidos sean potencialmente menos atractivos, pero la caída de la cuota de China también podría atribuirse a los esfuerzos de Pekín por diversificar su cartera de deuda externa.

La nueva política de bloques

Hace tiempo que el mundo se ha llenado de muros, vallas e incluso de nuevos telones de acero, desmintiendo las promesas de felicidad que propalaron en 1990. Los muros no sólo son físicos, sino también virtuales, que no se ven a simple vista. Es la política de bloques, característica del imperalismo.

Quien ha construido los bloques no son “unos y otros” sino las grandes potencias occidentales, creyendo que esa era la única manera de frenar su decadencia. En 1945 impusieron los acuerdos de Bretton Woods, luego desvincularon al dólar del oro y ahora ya no les interesa nada de aquello. Ellos lo edificaron y ellos lo están destruyendo.

Vuelven las aduanas, las zonas monetarias y los acuerdos preferenciales. Los países se protegen y se asocian con otros países, formando bloques que empiezan siendo económicos y luego diplomáticos y militares. Es la nueva autarquía y la subordinación de la economía a la guerra.

Cada vez será más difícil comunicarse entre determinadas zonas económicas y monetarias. El mercado mundial languidece. Los bancos centrales van a emitir su propias monedas virtuales, lo que va a reforzar la fragmentación del sistema monetario mundial, construido en los años setenta.

Unos países marcan la pauta y otros (China, Rusia, pero también otros) juegan al contraataque y buscan métodos de pago alternativos para salir del pozo al que quieren destinarles.

Las sanciones conducirán a una fragmentación de los sistemas de pago mundiales, tanto para las transferencias al por mayor como para los pagos al por menor, lo que dará paso a zonas comerciales concéntricas, y a veces competidoras.

En la 14 cumbre de los países Brics, celebrada el pasado mes de junio, Putin hizo un llamamiento a crear un sistema de pago para construir “un sistema mundial verdaderamente multipolar”.

Rusia lleva trabajando en ello desde 2014, tras el Golpe de Estado en Ucrania. Ahora cuenta, además, con el apoyo oficial de China.

“Para un grupo que sólo representa una décima parte de la población mundial, el G7 no tiene ninguna cualificación para hablar en nombre de todo el mundo, y mucho menos para adoptar sus propios valores y normas como los valores y normas internacionales universales”, recalcó Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, el 29 de junio tras la reunión del G7.

En los treinta años transcurridos desde la caída de la Unión Soviética, China y Rusia han mejorado mucho sus relaciones y el comercio se ha multiplicado por 14 en veinte años. El enfrentamiento paralelo entre China y Estados Unidos ha reforzado aún más estos lazos.

En 2014 Rusia se comprometió a crear un sistema equivalente a Swift para la transferencia interbancaria de mensajes, llamado SPFS. La idea es, en efecto, replicar la mensajería Swift, y las autoridades rusas han animado encarecidamente a los bancos del país a sumarse a este sistema, que ya cuenta con unas 400 entidades, casi todas rusas.

Ningún banco europeo o estadounidense, ni siquiera el banco ruso Tinkoff, antes de ser nacionalizado, ha aceptado unirse al sistema SPFS, que está muy lejos de los cerca de 11.000 bancos que utilizan la red Swift las 24 horas del día.

La misma política se ha aplicado al sistema de tarjetas bancarias en un intento de romper la dependencia de las redes americanas Visa y Mastercard. Propiedad del banco central ruso, e impuesta de hecho al público por el gobierno, la red Mir compensa las transacciones con tarjetas bancarias realizadas en Rusia.

Sin embargo, Mir se utiliza casi exclusivamente para las transacciones nacionales. En el extranjero, debe ser de marca compartida con un socio extranjero, como Mastercard o la china UnionPay.

Las iniciativas rusas se topan con un obstáculo importante: el de su no aceptación por parte de los grandes bancos internacionales y los grandes sitios comerciales. De ahí las promesas de una alianza entre Rusia y China en el ámbito de los pagos.

Se trata del proyecto ruso de convergencia de la red del SPFS con el sistema chino de mensajería interbancaria CIPS para crear una alternativa más creíble a la red Swift. Pero también aquí queda mucho camino por recorrer, ya que la cuota del yuan en el comercio internacional sigue siendo marginal (entre el 2 y el 3 por cien) y el CIPS sigue teniendo poco peso en comparación con los volúmenes procesados por Swift. No se puede construir una infraestructura con protocolos aceptados por todo el mundo de la noche a la mañana, por no hablar del principal criterio de los intercambios interbancarios, la confianza.

Europa también quiere su propia alternativa a Swift

Pero China y Rusia no son los únicos que reclaman la soberanía sobre los pagos. El pasado mes de mayo el director del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, defendió la idea de “un sistema financiero multilateral cooperativo” para reducir la “excesiva” dependencia de una moneda, el dólar.

En un contexto de desacuerdo con la política de Estados Unidos hacia Irán, la Unión Europea lanzó INSTEX, una especie de alternativa a Swift pero limitada al comercio humanitario. El proyecto europeo IXB es más ambicioso: pretende crear un sistema de pago internacional casi instantáneo, al menos entre los dos lados del Atlántico. Está siendo lanzado por las cámaras de compensación EBA Clearing y The Clearing House y la red Swift, con 24 bancos en su fase piloto.

Europa está obligada a construir, ladrillo a ladrillo, su soberanía y a crear, por encima de la zona euro, una nueva zona financiera de intercambios con Estados Unidos y los países occidentales.

Esto requiere una fuerte consolidación europea de las infraestructuras, especialmente en el ámbito de la compensación. El proyecto europeo EPI, que por el momento se ha puesto a medio dormir sólo para el componente de las tarjetas bancarias, aunque pretendía crear un sistema europeo para hacer frente a los gigantes Visa y Mastercard, deberá retomarse más adelante, pero con nuevos planteamientos.

Estos diferentes sistemas de pago (por zona monetaria, o por zona de influencia entre aliados o, finalmente, a nivel mundial) necesariamente erosionarán gradualmente la posición de cuasi monopolio de Swift para los intercambios internacionales.

Sin embargo, el movimiento llevará años y Swift no desaparecerá de la noche a la mañana: el sistema de mensajería sigue teniendo capacidad para aceptar a todos los bancos y, sobre todo, conserva su condición de tercero de confianza entre los bancos, especialmente en caso de litigio. Será difícil que los nuevos sistemas sustituyan por completo a Swift, especialmente para los bancos pequeños.

Las monedas digitales

El hecho es que Swift es un sistema de mensajería electrónica que aún no ha sufrido una transformación digital. Sin embargo, a la nueva política de bloques que se está poniendo en marcha se suma otro reto más tecnológico, el de las monedas digitales, donde también hay una gran competencia.

La Bolsa de Londres quiere tomar la delantera en las stablecoins, Estados Unidos se centra en las plataformas de intercambio y China parece haber tomado la delantera en la moneda digital del banco central. Ha realizado pruebas piloto durante los Juegos Olímpicos de Pekín, en las que han participado incluso grandes empresas estadounidenses como McDonald’s.

China también está desarrollando un proyecto de moneda del banco central para pagos transfronterizos, llamado M-CBDC Bridge, en el que participan 22 instituciones financieras, entre ellas los seis bancos públicos chinos, pero también bancos de Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos. Este proyecto, aún en una fase muy temprana, podría en teoría sustituir a Swift en los intercambios entre los países interesados. Los bancos rusos también podrían sumarse a esta iniciativa.

Rusia también pretende actuar con rapidez en este ámbito para sortear las sanciones. Su banco central multiplica los anuncios de pruebas exitosas sobre la moneda digital e incluso promete la puesta en marcha de un piloto a gran escala del rublo electrónico ya en 2023, es decir, un año antes de lo previsto. Por último, el conglomerado Rostec, muy vinculado al sector de la defensa ruso, acaba de anunciar un proyecto de blockchain para que los países extranjeros puedan pagar sus importaciones rusas.

Pero el rublo electrónico, al igual que el rublo, no puede ser aceptado fuera de Rusia. En cualquier caso, es probable que la aparición de la economía digital desafíe la actual hegemonía del dólar en los pagos internacionales.

Rusia también ha ganado la guerra del gas

El 13 de julio Gazprom declaró que, tras una suspensión de diez días por trabajos de mantenimiento programados desde hace tiempo, el flujo de gas a través del Nord Stream podría no reanudarse. La decisión causó pánico entre los operadores, pero no fue una sorpresa. Es otro caso de profecía autocumplida en las relaciones ruso-europeas desde el inicio de la guerra en Ucrania.

La trama es siempre la misma: los Estados miembros de la Unión Europea se ponen duros con Rusia, la sancionan, entregan armas a Ucrania y pretenden golpear su economía. Sin embargo, a cada paso la cuestión del gas vuelve a salir a la palestra, ya que Europa se da cuenta de que es imposible sustituir por completo el gas de Moscú a corto plazo sin enfrentarse a un verdadero terremoto energético. Esto hace que las sanciones sean nulas y ofrece un arma de presión que Rusia puede utilizar sin coste alguno.

Los gestos simbólicos y demostrativos, las interrupciones o cortes de suministro y las declaraciones son calibrados cada vez por Moscú en un hábil juego de guerra psicológica contra Occidente. Sabiendo, como entiende Rusia, que los mercados, en los que se delega en gran medida la necesidad de fijar el precio de la energía en Europa, sufrirán tensiones e incertidumbres.

Los ganadores son los rusos. Europa trata de diversificar sus suministros con cautela, alejándose de la excesiva dependencia actual de Moscú. Pero no puede prescindir por el momento de algunas de las importaciones restantes del este. Gracias a la estrategia de presión de Moscú, los precios se disparan y Rusia puede armarse aumentando su caja energética incluso en un contexto de disminución de los suministros de Europa: al menos 530 millones de euros diarios han sido garantizados por la Unión Europea a Rusia para las compras de energía desde el 24 de febrero. En unos 140 días de guerra, eso supone 74.200 millones de euros.

Las importaciones europeas encabezan los ingresos rusos. Rusia obtuvo 93.000 millones de euros en ingresos por exportaciones de combustibles fósiles, incluido el carbón, en los primeros 100 días de la guerra (del 24 de febrero al 3 de junio). Estamos hablando de un superávit comercial sin precedentes. La Unión Europea importó el 61 por cien, por valor de unos 57.000 millones de euros.

La dependencia es declarada explícitamente por Europa, que no ha entendido la estrategia de guerra sicológica ensayada por Moscú desde el verano del año pasado. La crisis de precios del pasado invierno puso de manifiesto que Rusia suministraba al noroeste de Europa volúmenes de gas inferiores a los de los años anteriores a la pandemia. En concreto, entre septiembre y octubre del año pasado, cayeron alrededor de un 17 por cien. Mientras tanto, la curva de precios ha mostrado una impresionante subida. El 6 de octubre, las noticias sobre posibles problemas en la certificación del Nord Stream 2 hicieron subir los precios un 30 por cien en pocas horas, hasta los 116,83 euros por MWh.

El 21 de diciembre los envíos rusos a Alemania a través del oleoducto Yamal-Europa cayeron sin explicación alguna, provocando el pánico. El precio, que un mes antes era de 87 euros por MWh, se disparó a 179,18 euros. La guerra en Ucrania no hizo más que prolongar lo que ya estaba en marcha desde hace tiempo: en tiempos de tensión política, a Moscú le conviene tirar de la cuerda y desatar el caos.

El 3 de marzo Rusia cortó el suministro tras la decisión de Alemania de no certificar el Nord Stream 2, lo que hizo que el precio del gas europeo superara por primera vez los 200 euros. La misma dinámica se produjo el 26 de abril siguiente, cuando se cortó el suministro de gas a Polonia y Bulgaria: el precio subió más de un 25 por cien en cuestión de horas, después de haber bajado a los niveles anteriores a la guerra, lo que llevó a muchos países a hacer tratos con Rusia para pagar los contratos en rublos. Después de que en mayo se produjera un nuevo parón, bajando el gas a 80 euros por MWh tras las políticas iniciales de diversificación, a mediados de junio se produjo un nuevo repunte cuando, con motivo del viaje de Mario Draghi, Olaf Scholz y Emmanuel Macron a Kiev, Rusia cortó el suministro a Italia y Alemania.

Desde entonces, la victoria de Rusia ha sido definitiva, lo que ya se podía adivinar por las palabras sobre el “desempleo y la pobreza masivos” a los que se arriesgaba Alemania sin el gas ruso, según el ministro de Economía Robert Habeck, pronunciadas el 15 de marzo. ¿El resultado? Los precios subieron de 81 a 181 euros entre el 13 de junio y el 13 de julio.

Cada vez que el precio se estabiliza o baja, Rusia lanza tácticas de presión y una guerra económica híbrida a la que Europa reacciona desordenadamente, poniéndose entre la espada y la pared y haciendo explícita su dependencia de Rusia.

Con las sanciones, el arma energética se ha convertido en un instrumento legítimo (y previsible) de presión para Rusia, y Europa hará bien preparándose para evitar que Moscú lo explote cuando se acerque el invierno. Los países europeos han estado enviado arsenales de armas a Ucrania y no pueden esperar otra cosa que pasar frío, e incluso hambre.

Rusia pone en marcha una fase más agresiva de la guerra en Ucrania

Rusia anuncia un cambio hacia una fase más agresiva en la Guerra de Ucrania. El ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, ha ordenado intensificar los ataques “en todas las direcciones operativas”, asegura el New York Times (*).

El sábado Shoigu llegó a Ucrania para inspeccionar a los militares rusos desplegados en el país vecino. El jefe del departamento militar ruso dio las instrucciones necesarias para aumentar aún más las acciones de los militares rusos en todas las áreas operativas con el fin de excluir la posibilidad de que el gobierno de Kiev inflija ataques masivos de misiles y artillería a la infraestructura civil y a la población civil del Donbas y otras regiones.

En el puesto de mando, el General de Ejército Shoigu escuchó los informes de los generales Serguei Surovikin, Comandante del Grupo Sur, y Alexander Lapin, Comandante del Grupo Central, y de otros comandantes sobre la situación actual, la naturaleza de las acciones del enemigo y el progreso de las misiones de combate de las fuerzas armadas rusas.

La orden del ministro de Defensa ruso podría marcar el inicio de una gran ofensiva de las fuerzas dirigidas por Rusia en la región de la ciudad de Donetsk. Es una de las zonas más fortificadas, donde el avance ruso ha sido más lento. Las fuerzas armadas ucranianas desplegadas cerca de la ciudad de Donetsk bombardean a diario a los civiles que viven en la zona, lo que aumenta el número de víctimas.

Moscú ha advertido que su ejército aún no ha puesto toda la carne en el asador, sino que estaba llevando a cabo una operación especial con medios y fuerzas limitadas. Al mismo tiempo, el Kremlin subrayó que estaba dispuesto a negociar desde el principio de la intervención rusa.

“Hoy escuchamos que quieren derrotarnos en el campo de batalla. Bueno, qué puedo decir aquí, que lo están intentando”, dijo Putin el 7 de julio. El Presidente ruso añadió que “todavía no hemos empezado nada”.

Putin dijo que Moscú no abandonaba las conversaciones de paz, “pero los que se niegan deben saber que cuanto más se prolongue, más difícil será negociar con nosotros”, advirtió.

Al mismo tiempo, Putin aseguró que el ejército ruso no movilizará fuerzas adicionales. Rusia no ha declarado la guerra a Ucrania. Si las unidades rusas estacionados en el Donbas y otras regiones de Ucrania no son reforzadas con tropas adicionales de refresco, es difícil que el ejército ruso pueda llevar a cabo la orden de Shoigu.

(*) https://www.nytimes.com/2022/07/16/world/europe/russia-ukraine-donbas-shoigu-pause.html

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