Los fertilizantes en la nueva economía de guerra

Algunos países han decidido limitar el uso de fertilizantes y pesticidas en la agricultura por su impacto ecológico. Siguiendo un programa de la ONU para la protección del medio ambiente, el año pasado Sri Lanka prohibió los fertilizantes sintéticos. La producción agraria colapsó y los campesinos salieron a la calle a protestar.

Lo mismo ha ocurrido en la Unión Europea con el programa “Del campo a la mesa”, que prevé una reducción del 20 por cien de los fertilizantes para 2030. Los agricultores holandeses también se han puesto en pie de guerra, ante el cierre eventual de muchas explotaciones agrícolas.

La situación no es muy diferente en Polonia y Alemania, donde los agricultores se unieron rápidamente al movimiento holandés por razones similares.

El rendimiento de los cultivos podría reducirse a la mitad sin fertilizantes.

A las consideraciones ecológicas se añade el precio de los fertilizantes, directamente ligados al precio de la energía, que actualmente se han disparado. Además, los fertilizantes están sometidos a las sanciones contra Rusia, que es uno de los mayores exportadores mundiales. Rusia produce aproximadamente 50 millones de toneladas de fertilizantes por año, lo que equivale al 13 por cien de la producción mundial. Entre los principales ingredientes se encuentran la potasa, los fosfatos y los derivados del nitrógeno, que son claves para el cultivo de cereales.

Uno de los rusos sancionados es Andrey Guryev, presidente de Phos­Agro, el mayor productor europeo de fertilizantes a base de fosfatos.

No obstante, el problema es anterior a la guerra. A finales de 2021 los fabricantes de urea redujeron la producción al dispararse los costes de su principal ingrediente: el gas natural.

También el año pasado China redujo las exportaciones de nutrientes para los cultivos en respuesta a los altos precios de los cereales.

Los agricultores tailandeses advierten de que podrían tener que cerrar sus negocios si se mantienen los precios de los fertilizantes.

En Sri Lanka, la drástica caída de los rendimientos de las cosechas llevó al gobierno a anular la prohibición de los fertilizantes, antes incluso de las movilizaciones populares que lo derribaron este verano.

Al principio de la guerra el periódico Los Angeles Times decía que Estados Unidos y sus aliados habían utilizado la economía mundial como arma de guerra contra Rusia. Ahora todos dicen lo contrario: es Rusia quien está utilizando la economía como arma de guerra.

No se aclaran.

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