La web más censurada en internet

Mes: junio 2022 (página 10 de 10)

Los capitalistas alemanes no quieren participar en la guerra económica contra China

Una importante asociación empresarial alemana ha advertido explícitamente contra las nuevas sanciones a China. Quien pida tales sanciones debe ser consciente de la extrema importancia del mercado chino para la industria alemana, dijo Siegfried Russwurm, presidente de la Federación de la Industria Alemana (BDI). La intensificación de la guerra económica contra la República Popular podría infligir graves daños adicionales a la economía alemana, que -directa o indirectamente- ya se ha visto gravemente afectada por las sanciones contra Rusia. Los políticos y los medios de comunicación alemanes piden ahora sistemáticamente nuevas sanciones, como reacción a la reciente publicación de documentos que denuncian violaciones de los derechos humanos en la región china de Xianjiang. Además, por primera vez, el gobierno alemán ha tomado medidas para dificultar las nuevas inversiones en China, rechazando las medidas respaldadas por las antiguas normas.

El debate sobre las nuevas sanciones se inició cuando la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, obtuvo los primeros resultados positivos en las negociaciones con la República Popular China. Durante el fin de semana, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, presentó los principales objetivos y resultados de su misión de seis días en China, que también la llevó a la región noroccidental de Xianjiang. Bachelet subrayó que el propósito de su visita no era una investigación detallada de la situación de los derechos humanos allí, sino mantener “conversaciones directas” no sólo con el Presidente Xi Jinping, el Ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi y representantes de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (XUAR), sino también con representantes del poder judicial y de las fuerzas del orden. También se reunió con activistas de ONG: “China tiene una tradición de compromiso con las bases”, señaló Bachelet.

El Alto Comisionado de la ONU acogió con satisfacción los cambios en las leyes que protegen los derechos de las mujeres, imponiendo penas más duras para el acoso sexual y condenando la violencia doméstica. También destacó los notables logros en la erradicación de la pobreza. Bachelet criticó que, aunque la reciente ratificación de dos convenios internacionales sobre el trabajo forzoso es un punto de partida importante, ahora hay que vigilar su aplicación y prevenir la violencia.

En cuanto a la situación en Xinjiang, Bachelet subrayó que aunque el terrorismo está teniendo un impacto terrible en la sociedad -Xinjiang ha sido durante mucho tiempo la cuna del terror yihadista mortal- las respuestas antiterroristas del gobierno “no deben, sin embargo, dar lugar a violaciones de los derechos humanos”. Planteó “preguntas y preocupaciones” sobre las medidas oficiales de lucha contra el terrorismo y de desradicalización y “su amplia aplicación” contra las minorías musulmanas.

En este contexto, también se habló de la falta de supervisión judicial independiente de estas medidas. Bachelet también dijo que el gobierno de Pekín le había asegurado que el sistema de centros de formación profesional (VETC) -el nombre oficial de los campos que han sido muy criticados en Occidente- había sido “desmantelado”. Animó al Gobierno a realizar una inspección de todas las medidas antiterroristas. Acordaron establecer un compromiso regular entre la Oficina de Derechos Humanos de la ONU y el gobierno chino y crear un grupo de trabajo para facilitar “intercambios y cooperación sustantivos” en el futuro. Pekín aceptó invitar a altos funcionarios de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.

Aunque el informe de Bachelet -su visita fue la primera de un comisionado de derechos humanos de la ONU en 17 años- promete al menos algunos avances en las conversaciones entre ambas partes, su visita ha sido sistemáticamente torpedeada por Occidente. El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos dijo el martes que la visita de Bachelet a la República Popular China fue “un error”. Ese mismo día se hicieron públicos documentos e imágenes que parecen dar cierta credibilidad -al menos en parte- a la tortura en los campos de Xinjiang, mientras que otras imágenes difundidas se limitan a mostrar medidas de entrenamiento policial.

Además, la autenticidad de algunos documentos plantea, como mínimo, dudas. La ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, en reacción a la publicación de estos documentos, aumentó la presión de Berlín sobre Pekín exigiendo en una videoconferencia a su homólogo chino, Wang Yi, que el gobierno chino expresara públicamente su posición. El Secretario de Estado Antony Blinken volvió a cuestionar la visita de Bachelet durante el fin de semana, diciendo que le “preocupaba” que hubiera sido “manipulada”. Así, por segunda vez en poco tiempo, las potencias occidentales han saboteado los esfuerzos de la ONU por desescalar y mediar en un conflicto agudo mediante negociaciones.

Y eso no es todo. En Alemania, los políticos y los medios de comunicación han empezado a agravar aún más las ya crecientes tensiones entre Occidente y China pidiendo nuevas sanciones. Ya el miércoles, Reinhard Butikofer (Verdes), jefe de la delegación del Parlamento Europeo para China, dijo que las sanciones de la Unión Europea impuestas a la República Popular China en marzo de 2021 habían sido “sanciones de crucero”, y que era el momento de “dar un paso adelante”. Los altos cargos deben ser el objetivo”. Además, hay que instar a las empresas alemanas a “retirarse de Xinjiang“; esto no debería ser un problema; después de todo, desde la invasión rusa de Ucrania, “muchas empresas europeas se han retirado de Rusia”. El Ministro de Economía alemán, Robert Habeck, confirmó poco después que, aunque la República Popular China es un importante socio comercial, el gobierno alemán sigue intentando reducir su dependencia comercial de China. El sábado pasado, Spiegel Online, uno de los mayores portales en línea de Alemania, pidió un punto de inflexión en la política de Alemania y Europa hacia China: “¡Sanciones contra los criminales de China!”

El gobierno alemán ha comenzado a dar los primeros pasos concretos -aún por debajo del nivel de sanciones- con el objetivo de dificultar aún más las inversiones alemanas en China. Como se supo a finales de la semana pasada, el Ministro de Economía alemán se negó a aprobar “cuatro solicitudes” presentadas por una empresa alemana para una “ampliación de la garantía de inversión” rutinaria para proyectos costosos en China. Según los informes, el Grupo Volklwagen es la empresa en cuestión. Según ha confirmado el Ministerio, la denegación se mantendrá “por motivos de derechos humanos”. Las acusaciones se centran en la fábrica de Volkswagen en Xinjiang. El grupo alemán no tiene intención de invertir en la planta de Xinjiang, sino en otras zonas. Sin embargo, no se puede excluir una relación con esta planta, según el Ministro de Economía, lo que es suficiente para rechazar la solicitud de garantía de inversión.

Según se ha informado, Volkswagen mantendrá su plan de inversiones.

En cuanto a las posibles peticiones de sanciones más amplias contra China, la Federación de la Industria Alemana (BDI) se pronuncia ahora públicamente: “Si sólo hacemos negocios con democracias liberales”, advierte el presidente de la BDI, Siegfried Russwurm, “el mundo será un lugar bastante pequeño para la nación exportadora alemana”.

De hecho, las sanciones contra Rusia, con sus efectos directos e indirectos, ya están perjudicando los beneficios de la industria alemana. Los expertos no descartan que se produzcan daños estructurales e incluso la pérdida total de industrias clave. Cómo, en estas condiciones, podrían evitarse nuevos colapsos en caso de renovarse las sanciones a China, sigue siendo una incógnita. El sector del automóvil, por ejemplo, un sector clave de la industria alemana, vende una media de un tercio de sus coches a la República Popular. Cualquiera que se tome en serio la imposición de nuevas sanciones a China debe ser consciente de la extrema importancia del mercado chino para la industria alemana, advierte Russwurms: “Las consecuencias serían dramáticas”.

Rusia podría ser expulsada de la OPEP

La OPEP+ podría excluir a Rusia de los acuerdos de producción, lo que tendría importantes consecuencias sobre la oferta de petróleo en el mercado mundial, según el Wall Street Journal.

Eso significa que las presiones de Estados Unidos están presentes en todo tipo de organismos internacionales, tanto políticos como económicos.

La posición de la OPEP+ respecto a Rusia está cambiando, a pesar de que el Kremlin es la punta de lanza de los aliados de la OPEP. Por encargo de Estados Unidos, algunos países productores están presionando para que Rusia sea excluida de los acuerdos de producción. El plan es aumentar las exportaciones y bajar los precios rápidamente.

Los acuerdos de la OPEP exigen tener en cuenta todos los intereses económicos de los países miembros de la organización y de sus aliados. Al excluir a Rusia, los intereses se modificarían a favor de los demás países productores, que podrían aumentar su producción no para modificar la oferta total del mercado, sino para cumplir las promesas de extracción diarias anunciadas por el cártel.

De cualquier manera la oferta en el mercado mundial aumentaría. Algunos países no han anunciado un embargo sobre el petróleo ruso que, además, se vende a un precio que es casi un 30 por cien menor que el Brent.

Por lo tanto, a los países que siguen haciendo negocios con Rusia les interesa dirigirse primero al Kremlin, mientras que la producción de la OPEP+ aumentaría para satisfacer la demanda de los países que han optado por las sanciones económicas.

Esta expectativa explica el importante cambio en el precio de mercado del crudo el martes. Una vez que se anunció el acuerdo europeo sobre el embargo del petróleo ruso, el precio del crudo Brent se disparó hasta los 124 dólares por barril. El WTI, el petróleo estadounidense, hizo lo propio, acercándose a los 120 dólares, el máximo desde 2008.

Pero tras la publicación del artículo del Wall Street Journal, el mercado entró en pánico y se produjo un desplome de los precios del crudo. En la sesión del martes el crudo Brent bajó de 124 a algo menos de 116 dólares el barril, y el WTI cayó al mismo nivel.

Al día siguiente, antes de la apertura de los mercados europeos, el WTI y el Brent cotizaban a un precio muy cercano, con una diferencia de menos de un dólar por barril entre ambos productos. Se trata de una situación poco frecuente, ya que el Brent suele ser varios dólares más caro que su homólogo estadounidense.

La intervención militar de Rusia en Ucrania está amparada por el derecho internacional

Durante muchos años he estudiado y reflexionado mucho sobre la prohibición de la guerra de agresión formulada en la Carta de la ONU. Nadie puede dudar seriamente de que el objetivo principal de este documento -redactado y aprobado tras las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial- era y es prevenir la guerra y “mantener la paz y la seguridad internacionales”, una frase que se repite a lo largo del documento.

Como concluyeron acertadamente los jueces de Nuremberg (1), “librar una guerra de agresión […] no es sólo un crimen internacional; es el crimen internacional supremo que sólo se diferencia de otros crímenes de guerra en que contiene en sí mismo el mal acumulado del conjunto. En otras palabras, la guerra es el crimen supremo porque todos los males que tanto aborrecemos -el genocidio, los crímenes contra la humanidad, etc.- son los terribles frutos del árbol de la guerra”.

En vista de ello, he pasado toda mi vida adulta oponiéndome a la guerra y a la intervención extranjera. Por supuesto, como estadounidense, he tenido muchas oportunidades de hacerlo, ya que Estados Unidos es, como dijo Martin Luther King, “el mayor proveedor de violencia del mundo”. Del mismo modo, Jimmy Carter dijo recientemente (2) que Estados Unidos es “la nación más belicosa de la historia del mundo”. Esto es obviamente cierto, por supuesto. Sólo durante mi vida, Estados Unidos ha librado guerras de agresión no provocadas contra países como Vietnam, Granada, Panamá, la antigua Yugoslavia, Irak (dos veces), Afganistán, Libia y Somalia. Y eso sin contar las numerosas guerras por delegación que ha emprendido Estados Unidos (por ejemplo, a través de los contras en Nicaragua, de varios grupos yihadistas en Siria y de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos en la actual guerra contra Yemen).

De hecho, a través de estas guerras, Estados Unidos ha hecho más, intencionadamente, que cualquier otra nación del mundo para socavar los pilares legales que prohíben la guerra. Como reacción a esto, y con el deseo voluntario de intentar salvar lo que queda de las prohibiciones legales de la Carta de la ONU contra la guerra agresiva, varias naciones, entre ellas Rusia y China, han fundado el “Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU” (3).

En resumen, que Estados Unidos se queje de la invasión rusa de Ucrania como una violación del derecho internacional es, en el mejor de los casos, la sartén por el mango. Sin embargo, el hecho de que Estados Unidos sea tan descaradamente hipócrita en este sentido no significa necesariamente que Washington se equivoque automáticamente. En última instancia, debemos analizar la conducta de Rusia por sus propios méritos.

Debemos comenzar esta discusión aceptando el hecho de que ya había una guerra en Ucrania durante ocho años antes de la incursión militar rusa en febrero de 2022. Y esa guerra emprendida por el gobierno de Kiev contra las poblaciones rusoparlantes del Donbas -una guerra que se cobró la vida de unas 14.000 personas, muchas de ellas niños, y desplazó a otros 1,5 millones incluso antes de la operación militar rusa- fue posiblemente un genocidio. De hecho, el gobierno de Kiev, y en particular sus batallones neonazis, llevaron a cabo ataques contra estas poblaciones con la intención de destruir, al menos en parte, a los rusos étnicos precisamente por su etnia.

Aunque el gobierno y los medios de comunicación estadounidenses tratan de ocultar estos hechos, son innegables y fueron reportados por la prensa occidental dominante antes de que fuera embarazoso hacerlo. Por ejemplo, un comentario publicado por Reuters (4) en 2018 expone claramente cómo los batallones neonazis se han integrado en las fuerzas militares y policiales oficiales ucranianas y, por lo tanto, son actores estatales, o al menos cuasi-estatales, sobre los que el gobierno ucraniano tiene responsabilidad legal. Según el artículo, en Ucrania operan una treintena de grupos de extrema derecha, que “se han integrado oficialmente en las fuerzas armadas ucranianas”, y “los más extremos de estos grupos promueven una ideología intolerante y antiliberal”.

En otras palabras, poseen y promueven el odio hacia los rusos étnicos, los gitanos y los miembros de la comunidad LGBT, y expresan este odio atacando, matando y desplazando a estas poblaciones. El artículo cita al grupo occidental de derechos humanos Freedom House, que afirma que “el aumento de la retórica patriótica de apoyo a Ucrania en su conflicto con Rusia ha coincidido con un aparente aumento del discurso público de odio, a veces por parte de funcionarios públicos y amplificado por los medios de comunicación, y de la violencia contra grupos vulnerables como la comunidad LGBT”. Y esto ha ido acompañado de violencia real. Por ejemplo, “Azov y otras milicias han atacado manifestaciones antifascistas, reuniones del ayuntamiento, medios de comunicación, exposiciones de arte, estudiantes extranjeros y gitanos”.

Como informa Newsweek (5), Amnistía Internacional ya había informado sobre estos mismos grupos de odio extremista y las actividades violentas que los acompañan en 2014.

Es este mismo tipo de pruebas -discurso de odio público combinado con ataques sistémicos a gran escala contra los objetivos del discurso- el que se ha utilizado para condenar a individuos por genocidio, por ejemplo en el caso de genocidio ruandés contra Jean Paul Akayesu.

Además, más de 500.000 residentes de la región ucraniana de Donbass (6) son también ciudadanos rusos. Aunque esta estimación se realizó en abril de 2021, después de que el decreto de Vladimir Putin de 2019 simplificara el proceso de obtención de la ciudadanía rusa para los residentes de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, significa que los ciudadanos rusos fueron objeto de ataques racializados por parte de grupos neonazis incrustados en el gobierno de Ucrania, y justo en la frontera de Rusia.

Y mientras Rusia no estaba segura de las intenciones del gobierno ucraniano hacia los rusos étnicos del Donbas, el gobierno de Kiev aprobó en 2019 nuevas leyes lingüísticas que dejaban claro que los rusoparlantes eran ciudadanos de segunda clase en el mejor de los casos.

De hecho, la organización Human Rights Watch (HRW), habitualmente prooccidental, se mostró alarmada por estas leyes. Como explicó HRW en un informe (7) de principios de 2022, que prácticamente no recibió cobertura en los medios de comunicación occidentales, el gobierno de Kiev aprobó una ley que “obliga a los medios de comunicación impresos registrados en Ucrania a publicar en ucraniano”. Las publicaciones en otras lenguas también deben ir acompañadas de una versión en ucraniano, equivalente en contenido, volumen y método de impresión. Además, los puntos de distribución, como los quioscos, deben tener al menos la mitad de su contenido en ucraniano”.

Y, según HRW, “el artículo 25, relativo a los medios de comunicación impresos, prevé excepciones para ciertas lenguas minoritarias”, el inglés y las lenguas oficiales de la Unión Europea, pero no para el ruso, con la justificación de “la opresión durante un siglo del ucraniano en favor del ruso”. Tal y como explica HRW, “preocupa si las garantías para las lenguas minoritarias son suficientes”. La Comisión de Venecia, principal órgano consultivo del Consejo de Europa en cuestiones constitucionales, afirmó que varios artículos de la ley, entre ellos el artículo 25, “no logran el equilibrio adecuado entre la promoción de la lengua ucraniana y la salvaguarda de los derechos lingüísticos de las minorías”. Esta legislación no hace más que subrayar el deseo del gobierno ucraniano de destruir la cultura, si no la propia existencia, de los rusos étnicos en Ucrania.

Además, tal y como informó la Organización Mundial de la Paz en 2021 (8), “según el Decreto 117/2021 del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, este país se compromete a poner sobre la mesa todas las opciones para recuperar el control de la región de Crimea anexionada por Rusia”. Firmado el 24 de marzo de 2021, el Presidente Zelensky se comprometió a llevar a cabo estrategias que preparen y apliquen medidas para garantizar la “desocupación y reintegración de la península”.

Dado que los habitantes de Crimea, la mayoría de los cuales son de etnia rusa, están bastante contentos con el estado actual de las cosas bajo el gobierno ruso -esto, según un informe del Washington Post (9) de 2020-, la amenaza de Zelensky a este respecto no sólo era una amenaza contra la propia Rusia, sino también una amenaza de derramamiento de sangre potencialmente masivo contra un pueblo que no quiere volver a Ucrania.

Esto proporciona un argumento mucho más convincente para justificar la intervención rusa bajo la doctrina de la Responsabilidad de Proteger (R2P), defendida por “humanistas” occidentales como Hillary Clinton, Samantha Power y Susan Rice, y utilizada para justificar las intervenciones de la OTAN en países como la antigua Yugoslavia y Libia. Además, ninguno de los Estados implicados en estas intervenciones pudo alegar defensa propia. Esto es particularmente cierto en el caso de Estados Unidos, que envió fuerzas a miles de kilómetros de distancia para lanzar bombas en tierras lejanas.

De hecho, me recuerda las palabras del gran intelectual palestino Edward Said, que hace años dijo en su influyente libro “Cultura e imperialismo” que es sencillamente injusto tratar de comparar la construcción del imperio ruso con la de Occidente. Como explica Said, “Rusia […] adquirió sus territorios imperiales casi exclusivamente por contigüidad. A diferencia de Gran Bretaña y Francia, que cruzaron miles de kilómetros más allá de sus propias fronteras para alcanzar otros continentes, Rusia se propuso engullir cualquier tierra o pueblo dentro de sus fronteras […] pero en el caso de Gran Bretaña y Francia, la propia distancia de los territorios atractivos exigía la proyección de intereses lejanos”. Esta observación se aplica doblemente a Estados Unidos.

Sin embargo, hay más cosas que considerar en cuanto a las justificaciones que Rusia alega para su intervención. Por ejemplo, no sólo hay grupos radicales que atacan a los rusos étnicos, incluidos los ciudadanos rusos, en su frontera, sino que estos grupos fueron supuestamente financiados y entrenados por Estados Unidos con la intención de desestabilizar y socavar la integridad territorial de la propia Rusia.

Como explica Yahoo News en un artículo (10) publicado en enero de 2022, “la CIA está supervisando un programa secreto de entrenamiento intensivo en Estados Unidos para las fuerzas de élite de operaciones especiales ucranianas y otro personal de inteligencia, según cinco ex funcionarios de inteligencia y seguridad nacional familiarizados con la iniciativa. El programa, que comenzó en 2015, tiene su sede en una instalación no revelada en el sur de Estados Unidos, según algunos de estos funcionarios”.

El programa incluía “un entrenamiento muy específico sobre habilidades que mejorarían la capacidad de los ucranianos para repeler a los rusos”, dijo el ex alto funcionario de inteligencia. El entrenamiento, que “incluía material táctico, empezará a tener un aspecto muy ofensivo si los rusos invaden Ucrania”, dijo el ex funcionario. Una persona familiarizada con el programa lo dijo más claramente: “Estados Unidos está entrenando a una insurgencia”, dijo un ex funcionario de la CIA, y añadió que el programa enseñaba a los ucranianos a matar a los rusos”.

Para despejar cualquier duda de que la desestabilización de la propia Rusia era el objetivo de Estados Unidos en estos esfuerzos, vale la pena examinar el muy revelador informe de 2019 (11) de la Rand Corporation, un contratista de defensa de larga data llamado a asesorar a Estados Unidos sobre cómo lograr sus objetivos políticos. En este informe, titulado “Overextending and Unbalancing Russia, Assessing the Impact of Cost-Imposing Options”, una de las muchas tácticas enumeradas es la de “proporcionar ayuda letal a Ucrania” para “explotar el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia”.

En resumen, no cabe duda de que Rusia se ha visto amenazada, y muy profundamente, por los esfuerzos concretos de desestabilización de Estados Unidos, la OTAN y sus sustitutos extremistas en Ucrania. Rusia ha sido amenazada de esta manera durante ocho años completos. Y Rusia ha sido testigo de lo que tales esfuerzos de desestabilización han supuesto para otros países, desde Irak hasta Afganistán, pasando por Siria y Libia, es decir, la aniquilación casi total del país como estado nacional en funcionamiento.

Es difícil concebir un caso más urgente para actuar en defensa de la nación. Aunque la Carta de la ONU prohíbe los actos de guerra unilaterales, también establece, en su artículo 51, que “ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva”. Y este derecho de legítima defensa se ha interpretado (12) para permitir a los países responder no sólo a los ataques armados reales, sino también a la amenaza de un ataque inminente.

A la luz de lo anterior, creo que este derecho se desencadenó en este caso, y que Rusia tenía derecho a actuar en su propia defensa al intervenir en Ucrania, que se había convertido en una representación de Estados Unidos y la OTAN para atacar -no sólo a las etnias rusas de Ucrania- sino a la propia Rusia. Una conclusión contraria simplemente ignoraría las terribles realidades a las que se enfrenta Rusia.

(1) https://harvardilj.org/2017/04/continued-debate-over-the-crime-of-aggression-a-supreme-international-irony/
(2) https://www.npr.org/2019/04/15/713495558/president-trump-called-former-president-jimmy-carter-to-talk-about-china
(3) https://media.un.org/en/asset/k1w/k1w1qatav5
(4) https://www.reuters.com/article/us-cohen-ukraine-commentary-idUSKBN1GV2TY
(5) https://www.newsweek.com/evidence-war-crimes-committed-ukrainian-nationalist-volunteers-grows-269604
(6) https://tass.com/society/1282593
(7) https://www.hrw.org/news/2022/01/19/new-language-requirement-raises-concerns-ukraine
(8) https://theowp.org/ukraine-declares-all-options-possible-even-war-to-retake-crimea-from-russia/
(9) https://www.washingtonpost.com/politics/2020/03/18/six-years-20-billion-russian-investment-later-crimeans-are-happy-with-russian-annexation/
(10) https://news.yahoo.com/cia-trained-ukrainian-paramilitaries-may-take-central-role-if-russia-invades-185258008.html
(11) https://www.rand.org/pubs/research_briefs/RB10014.html
(12) https://fdocuments.net/document/bethlehem-self-defense-article.html

Daniel Kovalik, autor de este artículo, es profesor de derecho internacional en la Universidad de Pittsburgh

Otro bulo al descubierto: las violaciones de mujeres ucranianas por los soldados rusos

En el mundo moderno, donde casi todo es imagen y apariencia, ocurre como en los regalos de cumpleaños. No importa tanto el contenido como el continente. El regalo puede ser malo, pero la envoltura no puede fallar. En esta sociedad tan importante como la realidad misma es lo que se dice y se escribe sobre ella. La mayor parte de las personas no forjan su opinión en los hechos sino en las noticias, tanto da si son verídicas como falsas.

Hace unas semanas los medios llenaron sus portadas con acusaciones de violación de hombres, mujeres y niños por parte de los soldados rusos. Un periódico de referencia como The Times tituló: “Las mujeres ucranianas violadas por las tropas rusas se niegan a guardar silencio” (1). Lo mismo dijeron los demás: CNN, El País, RTVE, Tele 5… No hubo excepciones.

La Defensora del Pueblo ucraniana, Lyudmyla Denisova, que aparece en la foto de portada, declaró que 25 adolescentes fueron encerradas en un sótano de Bucha y violadas en grupo: “Nueve de ellas están ahora embarazadas. Las ancianas contaron a las cámaras que habían sido violadas por soldados rusos. Los cuerpos de los niños fueron encontrados desnudos, con las manos atadas a la espalda y los genitales mutilados. Estas víctimas eran tanto niñas como niños, y hombres y niños ucranianos fueron agredidos sexualmente en otros incidentes. A un grupo de prisioneras de guerra ucranianas les afeitaron la cabeza en su cautiverio en Rusia, donde también las desnudaron y las obligaron a ponerse en cuclillas”, decía la noticia.

Las redes sociales comenzaron a reproducir la información, que ya se utilizó en Libia y en Siria. Al cabo del tiempo se descubre su falsedad (2), pero los desmentidos de segunda mano no le interesan a nadie.

Lo mismo ha ocurrido en Ucrania, donde el propio Parlamento tuvo que destituir a Denisova, la defensora de los derechos humanos, porque su denuncia pública de las violaciones “no pudo ser confirmada con pruebas […] Sólo ha perjudicado a Ucrania y ha distraído a los medios de comunicación mundiales de las necesidades reales de Ucrania”.

238 diputados votaron en contra. Otras quejas contra Denisova incluían la incapacidad para organizar corredores humanitarios e intercambios de prisioneros de guerra, y que había huido a la “cálida Europa Occidental” durante la guerra, en lugar de permanecer en su puesto “donde su estatus y poderes podrían ayudar a los prisioneros” (3). Pero esta guerra se caracteriza precisamente por eso: su teatro de operaciones no está en Mariupol sino en los estudios de televisión de Los Ángeles, Londres o París.

Denisova hizo numerosas acusaciones de violencia sexual contra los soldados rusos. Habló de 400 casos de agresiones sexuales en dos semanas y señaló directamente a Putin: los soldados rusos eran jóvenes de entre 20 y 25 años, por lo que habían crecido “bajo el gobierno de Putin, bajo su propaganda”.

El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, repitió las acusaciones en Londres. Los “expertos” comenzaron a decir que era necesario aumentar los presupuestos de las ONG para que pudieran atender a las víctimas. Algunas de ellas viajaron a Ucrania, pero no encontraron pruebas de que se hubiera producido ninguna violación (4). Fue una enorme decepción porque este tipo de montajes vende más que nada.

Las falsas violaciones acapararon las primeras planas, pero del desmentido ucraniano nadie ha publicado una línea y nadie ha rectificado.

(1) https://time.com/6168330/rape-war-crime-russia-ukraine/
(2) https://en.wikipedia.org/wiki/2011_Libyan_rape_allegations
(3) https://ua.interfax.com.ua/news/political/836038.html
(4) https://hromadske.ua/posts/deputati-zibrali-pidpisi-za-vidstavku-ombudsmenki-denisovoyi-vona-nazivaye-mozhlive-zvilnennya-nezakonnim

El racionamiento de combustible atenaza el futuro de Europa

La actual crisis energética podría ser una de las peores y más largas de la historia, y Europa podría verse especialmente afectada, declaró ayer el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol en una entrevista concedida a la revista alemana Der Spiegel.

Las consecuencias de la Guerra de Ucrania pueden hacer que la actual crisis energética sea peor que las crisis de los años setenta, añadió Birol.

“En aquel entonces todo era cuestión de petróleo. Ahora tenemos una crisis del petróleo, una crisis del gas y una crisis de la electricidad al mismo tiempo», declaró Birol a la publicación, añadiendo que antes de los actuales acontecimientos en Ucrania, Rusia era «una piedra angular del sistema energético mundial: el mayor exportador de petróleo del mundo, el mayor exportador de gas del mundo, un proveedor líder de carbón”, dijo.

Como parte de sus sanciones relacionadas con Ucrania, la Unión Europea ha introducido restricciones a los combustibles fósiles rusos y se ha comprometido a eliminarlos gradualmente. Birol advirtió que los países europeos más dependientes del gas podrían enfrentarse a un invierno difícil, ya que “es posible que haya que racionar el gas”, incluso en Alemania.

Los comentarios se producen en un momento en el que Gazprom ha cortado el suministro a algunas empresas energéticas de Alemania, Dinamarca, Holanda y otros países después de que no pagaran el combustible en rublos de acuerdo con las nuevas condiciones rusas.

Para intentar mitigar el impacto, Europa necesita abastecerse de todo el gas adicional posible, por ejemplo, el procedente de Noruega o Azerbaiyán. Según Birol, las centrales eléctricas de carbón también podrían sustituir en parte a las de gas.

El verano será difícil en Europa y Estados Unidos debido a la escasez de los mercados de crudo. Cuando comience la temporada de vacaciones, aumentará la demanda de combustible, lo que provocará “cuellos de botella, por ejemplo con el gasóleo, la gasolina o la parafina, especialmente en Europa”.

En marzo de este año, la Agencia Internacional de la Energía elaboró un plan que incluye la introducción de la circulación sin coches en las ciudades los domingos, la reducción de los precios del transporte público y, en Alemania, importantes límites de velocidad en las autopistas.

Por su parte, Bloomberg pronostica que el mercado mundial de gas natural licuado podría enfrentarse a una escasez histórica este invierno, ya que el mundo se apresura a comprar este combustible superfrío.

El plan de la Unión Europea de reducir las importaciones de gas por gasoducto ruso en dos tercios para finales de año y sustituirlas por gas licuado procedente de Estados Unidos y África está aumentando considerablemente la competencia por el combustible para las centrales eléctricas y la calefacción.

En un año normal, los importadores de gas licuado se abastecen durante el verano para preparar la temporada alta de invierno. Las empresas empezaron a reponer sus existencias a principios de este año y la inminente escasez de suministro probablemente hará subir las facturas de electricidad y la inflación.

“La llegada del invierno pone en vilo a todo el mundo”, declaró James Whistler, responsable mundial de derivados energéticos de Simpson Spence Young. “Todo indica que la oferta será escasa en condiciones normales, pero también hay riesgos adicionales”, añadió.

Rystad Energy estima que la demanda mundial alcanzará los 436 millones de toneladas este año, superando la oferta disponible de 410 millones de toneladas. Los intermediarios están desviando los cargamentos de gas licuado de Asia y optando por vender a Europa, donde los precios son más atractivos.

“No hay exceso de capacidad en el complejo gasístico mundial, lo que deja a Europa y Asia en un tira y afloja por la oferta disponible”, dijo Michael Stoppard, jefe de estrategia global de gas y asesor especial de S&P Global Commodity Insights.

Los precios del gas en Europa han bajado desde su máximo a principios de marzo, pero siguen estando muy por encima de los niveles medios para esta época del año. Los descensos podrían dar a los compradores de la región más margen para reponer las existencias en los próximos meses, aunque señalan que mucho dependerá de la rapidez con que vuelva la demanda china.

El consumo en la mayor economía de Asia, que está comenzando a salir de los confinamientos, sigue siendo bajo, pero hay que esperar un fuerte repunte de las compras a finales de año.

“La fuerte demanda de GNL [gas licuado] en Europa es segura, pero el comodín es China, donde la demanda actual sigue siendo débil debido a los continuos cierres por el covid-19 y a la ralentización del crecimiento económico”, dijo Valery Chow, jefe de investigación de gas en Asia-Pacífico de Wood Mackenzie. “El mercado se estrechará a medida que se acerque el invierno, ya que los compradores europeos y del norte de Asia compiten por los volúmenes”, añadió.

Reino Unido prepara una nueva ley para dar la puntilla a la libertad de prensa

La libertad de prensa es una especie en vías de extinción, y no sólo por el caso Assange, o el de Pablo Hassel, o el cierre de los medios de comunicación rusos en Europa. A medida que no hay una respuesta popular contra tamañas agresiones, la insolencia de los Estados europeos se hace cada vez mayor. Unas veces el pretexto es la pandemia, otras es Rusia, y a veces las noticias falsas.

En Reino Unido los principales partidos parlamentarios piden la aprobación inmediata de nuevas medidas represivas para hacer frente a las “amenazas contra el Estado”, que anulan la libertad de prensa y amenazan las libertades civiles. El 11 de mayo se presentó un primer proyecto de ley.

Los partidos parlamentarios afirman que son necesarias para evitar la influencia de Rusia y China, cuyos tentáculos aparecen en sus peores pesadillas. En enero de este año el MI5 envió una alerta a todos los miembros del Parlamento acusando a Christine Lee, una abogada que trabaja en Birmingham, de hacer donaciones a los parlamentarios en nombre del gobierno chino, es decir, de hacer lo mismo que hacen todos los grupos de presión todos los días.

Ese mismo día el nombre de Lee se difundió en todos los canales de televisión y los periódicos, que no cuestionaron nada, a pesar de la absoluta falta de pruebas. Cuando los agentes no son chinos o rusos, no hacen falta pruebas de nada; basta con que lo digan oscuros aparatos políticos, como el MI5.

Sin embargo, gran parte del proyecto de ley no tiene nada que ver con la injerencia extranjera. En 2015 el gobierno pidió una revisión de la Ley de Secretos Oficiales de 1911, que se aplica a la divulgación no autorizada de información clasificada. El Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ) expresó su preocupación, señalando el historial de persecución de periodistas por parte del gobierno.

No se puede matar al mensajero; el manejo de información clasificada no se puede criminalizar. “El NUJ cree firmemente que los denunciantes y los periodistas que actúan en interés público no deben ser sometidos a penas de prisión más duras por delitos de divulgación no autorizada”, dijo el sindicato. “Nos preocupa especialmente que el Ministerio del Interior parezca recomendar reformas que facilitan la persecución de los periodistas”.

En 2020 una comisión parlamentaria publicó un delirante “informe sobre Rusia” que analizaba las acusaciones de injerencia extranjera en Reino Unido. Recomendó al gobierno la creación de un “registro de influencias extranjeras” del que formarían parte los individuos que realizan determinadas acciones en favor de una potencia extranjera. La policía puede encarcelar a una persona que actúa como “agente” y no ha pasado por la ventanilla del gobierno.

No es necesario aclarar que cuando hablan de “extranjeros”, se refieren a Rusia y China y a ningún otro país, como Tanzania, Honduras o Andorra. Sin embargo, la posibilidad de detener a los “agentes rusos” se propuso a pesar de que el informe sobre Rusia no encontró ninguna interferencia significativa. De hecho, se limitó a decir que el MI5 no había investigado el asunto.

El proyecto de ley crea una especie de catálogo oficial de “agentes extranjeros” de tal manera que cualquiera que no se registre pueda ser detenido, si su “actividad” en las redes sociales, por ejemplo, no gusta al MI5. El castigo puede llegar a la cadena perpetua para los periodistas y las fuentes que les suministran información clasificada, si se descubre que trabajan para una potencia extranjera.

El proyecto de ley establece que la policía no necesita demostrar que una persona trabaja para una determinada potencia extranjera. Alguien que habla bien de Rusia está al servicio de Rusia. Las medidas también pueden aplicarse extraterritorialmente a personas fuera de Reino Unido.

El caso de Julian Assange creó el patrón de este tipo de montajes judiciales. Le detuvieron y le acusaron falsamente de colaborar con el gobierno ruso y en Estados Unidos le aplican la Ley de Espionaje.

En 2018 hubo una campaña de intoxicación parecida en Australia. Los medios de comunicación y los políticos advirtieron contra los diputados que reciben donaciones de personas afiliadas al Partido Comunista Chino. Una legislación similar fue aprobada en su parlamento. Se vendió como una medida contra la injerencia extranjera, pero contenía las mismas amenazas contra los periodistas.

En una nota informativa preparada para los diputados se reconoce que la vigente Ley de Secretos Oficiales de 1911, que ilegaliza la publicación de documentos gubernamentales por parte de cualquier persona, fue aprobada por la Cámara de los Comunes en un solo día, cuando la mayoría de los diputados se habían marchado de vacaciones.

Hace un siglo los pretextos eran los mismos, pero hay que cambiar Alemania por Rusia. Hoy los historiadores reconocen que el MI5 exageró la injerencia alemana, lo mismo que hacen hoy con la rusa.

La competencia en el espacio es militar y económica a la vez

La competencia en el espacio no es nueva. Fue un elemento definitorio de la Guerra Fría. Durante décadas, la Unión Soviética y Estados Unidos compitieron en sus programas espaciales y de satélites, confrontando sus respectivos avances tecnológicos. El primer paso lo dio la URSS con el lanzamiento del satélite Sputnik 1 en octubre de 1957.

Varias empresas privadas han entrado en la carrera espacial, como Microsoft, Virgin y SpaceX. Tras su despegue, la empresa de Elon Musk fue elegida por la NASA para desarrollar el sistema de aterrizaje lunar para su próxima misión lunar. Las empresas estadounidenses no son las únicas que invierten: en abril de 2019, la israelí SpaceIL lanzó la primera operación lunar con financiación privada en colaboración con SpaceX.

Si las empresas privadas y las instituciones públicas se apresuran a poner programas en marcha es porque el espacio está lleno de materias primas y recursos minerales. Los asteroides son ricos en oro, rodio, hierro, níquel, platino, tungsteno o cobalto, y la concentración de metales raros es hasta 100 veces mayor que en la corteza terrestre. El mercado podría valer más de 100.000 millones de dólares para la industria en 2050. Asteroid Mining Corporation, Planetary Resources y Deep Space Industries ya se han embarcado en programas de recogida de material astral.

Sin embargo, desde 1967 está prohibida cualquier apropiación del espacio exterior. El espacio exterior se considera un patrimonio común de la humanidad y se rige por el Tratado del Espacio, que prohíbe cualquier reivindicación de soberanía “mediante el uso o la apropiación” y deja el espacio abierto a todos para “la exploración y el descubrimiento pacíficos”. Pero en 2015 Obama firmó la Ley del Espacio, que permite a las empresas estadounidenses saquear los recursos extraídos en el espacio.

Si la Luna vuelve a ser una cuestión estratégica, las tierras raras que contiene podrían no ser ajenas a ella. En diciembre de 2020 China eligió una zona con alta concentración de tierras raras como lugar de aterrizaje de la sonda Chang’e 5. Las muestras traídas por la cápsula habrán permitido a los científicos chinos determinar el nivel exacto. Además, en el polvo de la superficie lunar podría haber grandes cantidades de helio-3, un gas ligero y no radiactivo que se está considerando como combustible para futuras centrales de fusión nuclear.

Las tecnologías espaciales y de gran altitud son elementos esenciales de la guerra moderna. El 20 de diciembre de 2019 Washington creó la Fuerza Espacial de Estados Unidos, una rama de las fuerzas armadas destinada a realizar operaciones militares en el espacio.

China es un actor clave. En septiembre de 2011 lanzó Tiangong 1, su primera estación espacial. En enero de 2019 los astronautas chinos realizaron el primer alunizaje en la cara más lejana de la Tierra y el primer experimento biológico extraterrestre con el módulo Chang’e 4.

En abril del año pasado China envió el primer módulo de su futura gran estación espacial. Con 32 lanzamientos orbitales en 2019, la mayor cantidad de cualquier potencia espacial, Pekín se ha consolidado como un actor importante en el acceso al espacio. Aunque oficialmente China no tiene ningún programa espacial militar en desarrollo, se está vengando de Estados Unidos en la carrera por el dominio del espacio.

El 9 de marzo del año pasado los responsables de las agencias espaciales china y rusa firmaron un acuerdo de cooperación para crear la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), una base lunar para la investigación científica multidisciplinar. Los dos países han estrechado sus lazos en muchos sectores estratégicos desde 2014, cuando el Golpe de Estado en Ucrania provocó un aumento de las tensiones con las potencias occidentales, y después, a partir de 2017, con la guerra comercial desatada por Trump contra Pekín.

Por su parte, Estados Unidos se rodea de sus socios históricos. El programa Artemis, cuyo objetivo es llevar una tripulación a la Luna en 2024, se lleva a cabo en colaboración con europeos, canadienses y japoneses.

Japón ha aumentado su presupuesto. Ha destinado 4.140 millones de dólares a programas espaciales el año pasado, lo que supone un aumento del 23 por cien respecto a 2020.

En la 13 Conferencia Espacial Europea, celebrada en enero del año pasado, Europa confirmó que llevaría a cabo una ambiciosa estrategia autónoma, con un presupuesto de 13.200 millones de euros, pero aún está muy lejos de los 23.300 millones de la NASA.

Rusia investiga las actividades sospechosas de la Cruz Roja ucraniana

El Comité de Investigación ruso dijo el domingo que estudiaría las acusaciones de que la Cruz Roja ucraniana estaba implicada en actividades sospechosas, como el mantenimiento de registros de niños con “órganos sanos” en la ciudad de Mariupol.

La acusación fue hecha por Vladimir Taranenko, dirigente de la organización Peoples Retinue, con sede en Donetsk, un movimiento solidario que tiene como uno de sus objetivos ayudar a la República Popular de Donetsk.

Taranenko publicó en sus redes sociales un vídeo de lo que llamó un registro de la oficina de la Cruz Roja en Mariupol y afirmó que algunas de las pruebas encontradas allí la sitúan bajo una luz muy sospechosa.

La oficina tenía expedientes médicos de más de 1.000 niños, pero que estaban marcados como “órganos sanos” en lugar de cualquier condición o procedimiento médico.

Taranenko también afirmó que parte del material de lectura encontrado en la oficina eran instrucciones sobre “cómo utilizar las armas, incluso en un formato destinado a los niños”.

El vídeo muestra al menos un manual de carácter militar. Era una copia impresa de “Practical Military Ordnance Identification” de Thomas Gersbeck, un técnico retirado del Cuerpo de Marines especializado en desactivación de explosivos (EOD). El libro es un manual de campo sobre cómo identificar la munición sin explotar y manejarla de forma segura.

Taranenko dijo que la investigación de la República Popular de Donetsk “arrojaría luz” sobre las actividades de la institución. El comité ruso dijo que añadiría el vídeo a una lista de pruebas que ya tiene sobre los crímenes cometidos por Kiev.

Mariupol es una gran ciudad portuaria en lo que la República Popular de Donetsk reclama como su territorio soberano. Fue capturada por las fuerzas rusas y de la República Popular durante la ofensiva militar en curso contra Ucrania.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies