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Día: 3 de mayo de 2022 (página 1 de 1)

El Batallón Azov derriba la estatua del mariscal soviético Zhukov en Jarkov

El 17 de abril los nazis del Batallón Azov, apoyados por el gobierno ucraniano, derribaron la estatua del legendario mariscal soviético Gueorgui Zhukov en Jarkov.

Koatiantyn Nemichev, antiguo miembro del Batallón Azov y jefe de la sección de Jarkov del Cuerpo Nacional, publicó un vídeo de la demolición del monumento, afirmando que fue desmantelado por las fuerzas especiales Kraken. El vídeo muestra el transporte de la estatua a un vertedero.

En los últimos años los fascistas han intentado en repetidas ocasiones retirar el monumento a Zhukov en Jarkov, pero el Ayuntamiento siempre lo volvió a colocar en el pedestal.

Zhukov desempeñó un papel destacado en la victoria del Ejército Rojo sobre el III Reich en la Segunda Guerra Mundial. Sus soldados solían decir que “donde está Zhukov, está la victoria”.

Comenzó su carrera militar en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, en la que alcanzó el rango de comandante de escuadrón y fue condecorado dos veces con la Cruz de San Jorge. Se unió a los bolcheviques después de la Revolución de 1917 y luego participó en la Guerra Civil.

En 1939 derrotó al ejército japonés en el río Jaljin Gol, en Mongolia, y dos años después frenó a la Wehrmacht a las puertas de Leningrado. Dirigió la defensa de Moscú, así como en Stalingrado y luego en la batalla de Kursk, la mayor batalla de tanques de la historia militar.

Finalmente, Zhukov entró en Berlín al frente del Ejército Rojo y en Moscú presidió el desfile de la victoria.

—http://www.idcommunism.com/2022/04/azov-neo-nazis-demolish-zhukov-statue.html

El mariscal Zhukov preside el desfile de la victoria en Moscú

Guerra, imperialismo, fascismo y capital monopolista: hoy como en 1933

Las guerras se han definido de muchas maneras porque, en efecto, tienen muchos rostros diferentes. En 1936 el general del Cuerpo de Marines Smedley J. Butler dio una que no es muy conocida en un libro titulado “La guerra es un pelotazo” (The War Is a Racket). Quizá si no hubiera negocios no habría tantas guerras y por ello los pacifistas deberían oponerse un poco más a los beneficios económicos que algunos obtienen con ellas.

Las armas y las guerras son hoy un sector económico con una parte pública, los presupuestos del Estado, y otra privada, las empresas armamentistas, es decir, que son un modelo de capitalismo monopolista de Estado, consolidado tras la Segunda Guerra Mundial en lo que Eisenhower llamó en 1960 “complejo militar industrial”.

La hegemonía mundial del imperialismo estadounidense se logró -entre otras cosas- gracias a dicho “complejo” y a la “ayuda” prestada para la reconstrucción de una Europa que en 1945 había quedado devastada por la guerra.

El formato legislativo de aquella “ayuda” fue el préstamo y arriendo, que permitía un doble negocio: alquilar mercancías a Estados Unidos con préstamos concedidos por Estados Unidos. Durante décadas fue un mecanismo de sumisión comercial y financiera que ahora se traslada a Ucrania. Por ejemplo, la URSS, que se acogió a los préstamos y arriendos de Estados Unidos, nunca pudo devolver el dinero prestado; Rusia heredó las deudas y no las acabó de pagar hasta 2006. Estados Unidos no perdonó ni un céntimo a nadie.

Si Ucrania, que es un Estado paria desde hace muchos años, sobrevive total o parcialmente a esta guerra, jamás podrá pagar sus deudas a Estados Unidos. Ni en otros 61 años que transcurran. Siempre dependerá de la “ayuda internacional”, de los préstamos del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sanguijuelas parecidas. Si no quiere que sus amos le cierren el grifo del dinero, siempre tendrá que hacer lo que le digan sus amos de Washington.

La ley de préstamo y arriendo no es, pues, otra cosa que un pelotazo a gran escala cuyos beneficios irán a parar a las grandes empresas armamentistas de Estados Unidos. El libro de Butler (1) se inspiró en un intento de Golpe de Estado que ensayaron esas grandes empresas y otras contra el Presidente Roosvelt en 1933. Los grandes capitalistas fracasaron entonces, pero su modelo de negocio se impuso definitivamente después de Pearl Harbour.

Es un modelo que Eisenhower calificó de “influencia total”, tanto económica, como política y espiritual que dejó su impronta con la Guerra Fría y el terror subyacente a la mera exhibición de armas nucleares, de fuerza y capacidad de destrucción. La estructura misma de nuestra sociedad, dijo Eisenhower, está configurada por el armamento, el militarismo y la amenaza de guerra.

El cuadro social y político del militarismo no quedaría completo sin tener en cuenta al fascismo, y no porque Ucrania lo haya puesto encima de la mesa ahora, sino porque en los años treinta el fascismo ya estaba en el candelero en Italia, en Alemania y… en Estados Unidos. El Golpe de Estado que intentó Wall Street contra Roosvelt trató de imponer un régimen fascista. En cualquier lugar del mundo, el imperialismo y la guerra no se pueden entender sin el fascismo.

Los grandes capitalistas nunca se ensucian las manos por sí mismos. En el golpe de 1933 (llamado “complot de los negocios” y también “de Wall Street”), la carne de cañón que utilizaron fue una organización fascista de veteranos que había combatido en la Primera Guerra Mundial, un modelo exactamente igual al de Italia y Alemania. Los golpistas ofrecieron al general Butler encabezar el derrocamiento de Roosvelt, a lo que él se opuso.

El Congreso creó una comisión de investigación, que tapó el asunto, y lo mismo hizo la prensa, encabezada por el New York Times, que se burló de Butler, calificando su denuncia como un “gigantesco engaño”. Nunca hubo nada de lo que denunció. Los nombres de los millonarios implicados en la intentona se borraron del informe final del Congreso. No puede haber fascismo, ni en Estados Unidos ni en Ucrania, porque sus cómplices siempre mantienen la boca cerrada. La versión oficial no puede digerir que los tiburones de Wall Street organizaran y financiaran un Golpe de Estado fascista en la Meca de la democracia.

“Los Camisas Grises de Nueva York se organizaron para eliminar a los ‘profesores universitarios comunistas’ del sistema educativo de la nación, y los Camisas Blancas, con sede en Tennessee, llevaban una cruz cruzada y agitaban la toma de Washington. JP Morgan Jr, uno de los hombres más ricos del país, había conseguido un préstamo de 100 millones de dólares para el gobierno de Mussolini. Se negó desafiantemente a pagar el impuesto sobre la renta e imploró a sus compañeros que se unieran a él para socavar a FDR”, o sea, a Roosvelt, recordaba recientemente The Guardian (2).

Las historietas con la que nos entretienen los farsantes que lloriquean con el fantoche de la “extrema derecha” tampoco pueden digerir el hilo conductor del Golpe de Estado de 1933 con la crisis capitalista de 1929. La guerra, el imperialismo, el fascismo y el capital monopolista son los términos de la misma ecuación, tanto si hablamos de Alemania en 1933, como de Ucrania en 2022.

(1) https://books.google.es/books?id=trl4DwAAQBAJ
(2) https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/jan/11/trump-fdr-roosevelt-coup-attempt-1930s

China compensa con creces la reducción de las ventas de gas ruso a Europa

Desde principios de año Pekín ha aumentado sus compras de gas ruso en un 60 por cien, un volumen suficiente para amortiguar el impacto del corte gradual de suministro de gas hacia Europa.

Los europeos se esfuerzan por lograr un embargo coordinado sobre el gas ruso que podría entrar en vigor la semana que viene, mientras Gazprom, una empresa de propiedad pública, ha visto caer sus ventas un 27 por cien en los cuatro primeros meses del año, en comparación con el año pasado.

“Las exportaciones a países no pertenecientes a la CEI [Unión Europea y Turquía] ascendieron a 50.100 millones de metros cúbicos”, según un comunicado de la empresa rusa.

En el mismo periodo, el gigante del gas indicó que su producción había descendido un 2,5 por cien interanual, hasta los 175.400 millones de metros cúbicos. Para alcanzar el objetivo de la Unión Europea de llenar las instalaciones de almacenamiento al 90 por cien, tendrán que bombear 56.000 millones de metros cúbicos adicionales de gas.

Para organizar el llenado de los tanques europeos para el invierno en los próximos meses, Gazprom está presionando condicionando estas entregas a las necesidades de Asia: “La reposición de las reservas de gas en las instalaciones subterráneas en Europa es un reto muy serio”, asegura Gazprom. “La cantidad total de gas disponible en el mercado europeo depende en gran medida de la demanda del creciente mercado asiático”.

China es un gran apoyo eeconómico para Rusia. Ofrece una salida a las empresas rusas que luchan contra las sanciones europeas. Pekín ha aumentado sus entregas de gas en un 60 por cien en un año gracias al gasoducto Power of Siberia.

En marzo Rusia y China acordaron el diseño del gasoducto Soyuz Vostok, que atravesará Mongolia hasta China y podrá transportar hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año, tras firmar un acuerdo bilateral.

Aparte de este giro estratégico, Moscú está consiguiendo compensar con creces en exceso la caída de sus ventas de gas. Pero si de las ventas físicas pasamos a la recaudación, el negocio no puede ser más redondo para Rusia. La subida del precio del metro cúbico de gas le beneficia claramente.

El precio del gas natural ha subido un 85 por cien desde principios de año, mientras que el petróleo aumentó su precio un 30 por cien entre enero y abril. Como resultado, mientras que Rusia solía vender una media de 12.000 millones de euros de hidrocarburos al mes a los países de la Unión Europea, esta media ha aumentado a 22.000 millones desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

Rusia vende menos gas y gana un 80 por ciento más.

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