Las autoridades estadounidenses creen que casi 24 millones de aves de corral, en su mayoría pollos y pavos, han muerto de gripe desde que se «identificó» la cepa del virus en febrero, pero la noticia tiene truco. Leer más
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En Grecia han sido suspendidos de empleo y sueldo 7.500 trabajadores de la sanidad por no vacunarse. Desde hace 17 días han organizado protestas continuas en lo que constituye la oposición más consistente y sostenida a las restricciones impuestas por el gobierno griego. Cinco de ellos se han declarado en huelga de hambre.
“No necesitamos pasaportes de vacunas para ser libres”, dijo ayer Zoe Vagiopulu, uno de los suspendidos ante una multitud de manifestantes en Atenas. Vagiopoulou pronunció un discurso ante el Parlamento que ha conmocionado a las redes sociales griegas.
“Llevamos 17 días en huelga de hambre por el derecho al trabajo. El trabajo es un derecho que nadie nos puede negar. Somos 7.500 familias [refiriéndose al número de sanitarios que permanecen despedidos] fuera del sistema sanitario público, al que contribuyeron nuestros padres y abuelos pero del que estamos excluidos por decisiones permanentes que vulneran la ley y el orden constitucional” (*).
Vagiopulu es uno de los cinco trabajadores de sanidad griegos que se pusieron en huelga de hambre el 21 de marzo para protestar contra su suspensión y las restricciones relacionadas con la pandemia. El Ministerio de Sanidad griego ha suspendido a todos los trabajadores que no recibieron una dosis de refuerzo antes del 31 de marzo.
En una entrevista, Argyri Kagia, un radiólogo despedido de su hospital en Atenas desde el 1 de setiembre del año pasado por negarse a vacunar, habló sobre la huelga de hambre y las protestas. Desde el inicio de la huelga de hambre, dijo Kagia, los trabajadores suspendidos han establecido una presencia permanente frente al Ministerio de Sanidad griego “todos los días y todas las noches por turnos”. También se están organizando protestas y marchas “hacia varios ministerios y organismos públicos”.
La huelga de hambre representa una fase nueva y sin precedentes de las protestas contra las imposiciones y restricciones relacionadas con la pandemia. Tal vez el equivalente más cercano sea la huelga de hambre iniciada en septiembre del año pasado en Niza (Francia) por dos trabajadores del hospital -Christophe Nait, celador de la sala de urgencias, y Thierry Paysant, oficial de seguridad contra incendios- para protestar contra la vacunación obligatoria en Francia.
Nait y Paysant pusieron fin a su huelga en octubre de 2021.
El 30 de marzo, durante una marcha hacia el Parlamento griego, los antidisturbios dispararon gases lacrimógenos contra los manifestantes, incluidos los cinco huelguistas de hambre en silla de ruedas, uno de los cuales resultó herido.
El incidente fue filmado y difundido en las redes sociales griegas.
A diferencia de los trabajadores de la sanidad, en Grecia los policías están exentos de la vacunación obligatoria.
Los antidisturbios escoltaron al ministro de Sanidad griego, Thanos Plevris, conocido por sus vínculos con los fascistas, durante una visita el 4 de abril al hospital de Thriasio, cerca de Atenas.
Los principales medios de comunicación de Grecia no han informado de la huelga de hambre de los trabajadores. Desde el inicio de la pandemia en 2020 han recibido 40 millones de euros en subvenciones públicas para sostener el discurso y las restricciones impuestas por el gobierno con el pretexto de la pandemia.
El gobierno griego se ha abstenido de despedir a los trabajadores formalmente, aunque les ha amenazado con ello. El 30 de marzo se prorrogó la suspensión laboral de los trabajadores sanitarios no vacunados hasta el 31 de diciembre, gracias a las protestas y movilizaciones.
Sin embargo, los trabajadores no cobran salario, ni seguro de desempleo, ni cotizan para su pensión. La mayoría sobrevive gracias a la solidaridad y la ayuda de familiares y amigos.
Después de Austria, Grecia ha sido el segundo país europeo en imponer la vacunación obligatoriamente a determinados segmentos de la población, exigiendo a cualquier persona de 60 años o más que se vacune antes del 15 de enero o se enfrente a una multa mensual de 100 euros, una suma importante en Grecia, donde la pensión media mensual es de 722 euros.
Sin embargo, el Ministerio de Sanidad griego reveló que la imposición de la multa se suspendería a partir del 15 de abril y que la medida se volvería a revisar en septiembre.
El gobierno griego también anunció que las segundas dosis de refuerzo, utilizando únicamente vacunas de ARNm (Pfizer y Moderna), estarían disponibles para los ancianos a partir del 7 de abril.
La disponibilidad de la segunda dosis de la vacuna de refuerzo se extenderá a la población general en septiembre.
La multa mensual no ha convencido a la mayoría de los ancianos no vacunados para que se vacunen, ni siquiera para que paguen la multa. De hecho, se calcula que unos 500.000 ancianos siguen sin vacunarse o no han recibido un refuerzo, y sólo el 14 por cien de los multados han pagado la multa.
Los pasaportes de vacunación, junto con las mascarillas, siguen siendo necesarios en Grecia para acceder a muchos lugares públicos y privados, como restaurantes y la mayoría de los comercios, a pesar de que la fecha de caducidad inicial de los pasaportes es el 31 de marzo.
La mayoría de los demás países europeos han levantado estas medidas.
Aunque el gobierno ha insinuado que la exigencia del pasaporte podría levantarse después de la Pascua griega ortodoxa (24 de abril), los funcionarios del gobierno no han especificado una fecha exacta.
Grecia fue el primer país que propuso oficialmente la introducción de pasaportes digitales para vacunas en toda la Unión Europea, y la ampliación de estos pasaportes para incluir la dosis de refuerzo.
Hasta hace poco, Grecia era el único miembro de la Unión Europea que aplicaba un periodo de validez más corto para sus pasaportes vacunales: siete meses para los vacunados y tres meses para los ya infectados con “covid”, en lugar de nueve y seis meses, respectivamente, en el resto de la Unión Europea.
La presión de la Unión Europea llevó al gobierno griego a equiparar la validez de sus pasaportes con la de la Unión Europea a partir del 2 de abril.
A pesar de las restricciones, Grecia ocupa el primer lugar en número de “casos” y muertes atribuidas al “covid”, y el gobierno acusa del exceso de mortalidad al “segmento de personas no vacunadas en los grupos de edad más avanzada”. Otros, sin embargo, tienen una explicación más solvente. Destacan el mal estado de los hospitales públicos griegos como un factor importante. El hacinamiento en los hospitales no se debe al “covid”. Hay un periodo de espera para la cirugía rutinaria y las citas médicas de rutina, las pruebas y la quimioterapia.
Cada invierno, la congestión hospitalaria debida a la gripe estacional se convierte en un tema candente en los medios de comunicación griegos. El sistema sanitario griego se desarrolló con los hospitales en el centro. El médico de familia apenas existe como institución, mientras que las clínicas médicas regionales y locales carecen de personal y están mal equipadas.
Como consecuencia, la gente va al hospital por cualquier motivo, incluso por un simple resfriado, y los hospitales de guardia están saturados. No tienen suficientes instalaciones para tratar a tantos pacientes, y falta personal formado y competente que pueda tomar medidas para mitigar la propagación de las infecciones hospitalarias.
En muchos casos, los equipos médicos de los hospitales públicos no se han sustituido desde que se compraron en 2004, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Atenas de ese año. La mayoría de estos equipos ya no son fiables y muchos están obsoletos.
Las medidas de austeridad, que han llevado a profundos recortes en el gasto de la sanidad pública durante la última década, son las culpables. No ha habido nuevas contrataciones en el sistema de salud pública desde 2016 -la primera contratación de este tipo en nueve años-, mientras que el personal médico que se ha jubilado en los últimos años no ha sido sustituido.
Los hospitales griegos no pueden satisfacer las necesidades de la población del país. No tienen suficiente personal y el existente está sobrecargado de trabajo.
Kagia dijo que, aunque un “porcentaje relativamente pequeño” de trabajadores sanitarios no vacunados inicialmente había “sucumbido” y regresado al trabajo, la mayoría no lo había hecho.
También señaló que los trabajadores sanitarios no vacunados que han sido suspendidos de sus funciones no han sido sustituidos, a pesar de las promesas del gobierno en sentido contrario, lo que supone una presión adicional para el sistema sanitario.
Esta presión se achaca a los no vacunados y se utiliza para justificar la continuación de las restricciones.
Según Kagia, los trabajadores no vacunados no sólo luchan por recuperar sus puestos de trabajo. También exigen el fin de la vacunación obligatoria y la preservación de la libertad de expresión.
Un número creciente de trabajadores médicos no vacunados se ha dado cuenta de que, aparte de su situación personal, hay una razón adicional para protestar: la preservación del derecho de todo individuo a conservar su integridad corporal y a hacer lo que crea que es mejor para sí mismo.
(*) https://www.pronews.gr/ygeia/ygeionomikos-se-apergia-peinas-eimaste-kai-tha-eimaste-eleytheroi-den-ypoxoroume-akomi-kai-ean-pethanoume/
Una lectora nos envía el siguiente comentario a nuestras informaciones sobre la intervención de los colonialistas franceses en el genocidio de Ruanda:
Gracias por tu aportación, sobre todo porque los asuntos africanos, que es donde el imperialismo realmente se desnuda, interesan muy poco y es difícil atraer la atención de los lectores. En el caso de Ruanda es todavía peor porque en aquel momento, 1994, los ojos estaban puestos en la Guerra de los Balcanes.
En relación con tu comentario tenemos que decir que nuestras informaciones sobre la matanza de Ruanda en 1994 no se basan en los informes de Survie, ni directa ni indirectamente. A diferencia de otros, a nosotros las fuentes nos preocupan lo imprescindible; lo que realmente nos interesa es la información.
En el caso de Ruanda lo que afirmamos es que Francia participó en la matanza de 800.000 personas, según cifras de la ONU, a pesar de lo cual perdió el control del país. La llegada de Kagame, en efecto, relevó a los viejos colonialistas por los nuevos: Estados Unidos y Reino Unido, fundamentalmente.
Pero las responsabilidades de los nuevos no aminora la de los antiguos, que empiezan por François Mitterand, entonces Presidente de la República, y acaban en los escalones inferiores. Es cierto que las investigaciones judiciales que llevaron a cabo los jueces Bruguiere y Trevidic no son fiables porque aquí los conocemos bien en su faceta “antiterrorista”, en la que se cebaron con los refugiados antifascistas españoles.
Como hemos explicado en otra entrada, lo mismo hizo la Audiencia Nacional, darle la vuelta al asunto. “Se equivocó de genocidio”, lo que no es ninguna casualidad en tribunales de represión política bien conocidos.
Lo mismo cabe decir de otro tipo de investigaciones seudocientíficas, como la que se publicó el año pasado, diseñadas para lavar la mala conciencia: “Francia no es cómplice del genocidio”. Es una conclusión más jurídica que política. No hubo genocidio y, en consecuencia, no hubo complicidad. Pero más allá de la jerga jurídica, de lo que no cabe ninguna duda es que murieron 800.000 ruandeses y el mundo pregunta -o debería- por la responsabilidad francesa en esas muertes.
Un antiguo coronel dijo al periódico Le Monde: “Los militares [franceses] ayudaron y entrenaron a los que luego dirigieron el genocidio, aunque nadie podía imaginarlo entonces. ¿Eramos conscientes de lo que se avecinaba? No nos hicimos esa pregunta [entonces]. Por lo tanto, no tenemos nada que oponer a las acusaciones del Presidente Kagame contra Francia. Sólo podemos alegar nuestra buena fe” (1).
¿Fue sin querer?, ¿es posible matar a 800.000 personas sin mala intención?
Desde el punto de vista historiográfico, con el paso del tiempo las evidencias contra Francia se acumulan, a medida que los responsables militares comienzan a hablar y a escribir libros sobre el asunto (2). Las tropas francesas estaban en Ruanda con una única misión explícita: impedir lo que finalmente ocurrió.
Por lo tanto, a nosotros la responsabilidad de Francia nos parece bastante clara y el hecho de denunciarla no nos impide denunciar que, en efecto, los anglosajones crearon y armaron al Frente Patriótico Ruandés de Paul Kagame, que inició una guerra contra los franceses y los hutus, y que la misma culminó con el asesinato del Presidente Juvenal Habyarimana en 1994, que fue el detonante de las grandes matanzas posteriores.
Lo uno no quita lo otro.
(1) https://www.lemonde.fr/international/article/2014/04/03/l-armee-francaise-hantee-par-le-genocide-rwandais_4394681_3210.html
(2) http://editions-sydney-laurent.fr/livre/general-jen-ai-pris-pour-mon-grade/
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) advirtió a la Unión Europea que las sanciones presentes y futuras impuestas a Rusia podrían generar una de las peores crisis de suministros energeticos de la historia.
Los miembros de la OPEP se reunieron en Viena con representantes de Bruselas para analizar el suministro de hidrocarburos ante las medidas tomadas contra Rusia por la guerra en Ucrania.
La Unión Europea propuso que la OPEP aumente su producción para compensar el embargo al petróleo ruso, pero el secretario general de la OPEP, Mohammed Barkindo, comentó que es imposible para la organización bombear semejantes cantidades de combustible.
Los países del bloque europeo dependen del gas y el petróleo rusos y, a pesar de ello, estudian imponer severas sanciones a las exportaciones energéticas procedentes de Rusia. No obstante, la medida podría ser contraproducente.
Barkindo adelantó que se esperan más de siete millones de barriles de pérdidas diarias de crudo ruso y otras exportaciones de combustible debido a las restricciones existentes y probablemente nuevas contra Moscú.
El secretario general de la OPEP puntualizó que el actual mercado altamente volátil no era el resultado de factores fundamentales, fuera del control de la OPEP, lo que fue interpretado como una señal de que el grupo no bombearía más.
Rusia exportó cinco millones de barriles diarios de petróleo en 2020, la mitad hacia países europeos, en especial Alemania, Países Bajos, Polonia.
Estados Unidos decidió imponer un embargo, pero Europa solo lo contempla de momento para el carbón, aunque estudia reducir sus compras de gas en dos tercios este año.
La OPEP rebajó en 500.000 barriles diarios su pronóstico del crecimiento de la demanda mundial de petróleo para este año debido a la situación de crisis internacional y los confinamientos en China.
“El crecimiento de la demanda petrolera en 2022 se ha revisado a la baja en 0,5 millones de barriles diarios hasta un promedio de 3,7 millones de barriles diarios, teniendo en cuenta el empeoramiento (de la proyección del crecimiento) del PIB mundial debido a los eventos geopolíticos y el impacto en la demanda global de una nueva ola de la variante ómicron en China”, dice un informe de la OPEP.
—https://telesurtv.net/news/opep-ue-rusia-suministro-petroleo-sanciones-20220412-0014.html
El confinamiento de Shanghai no ha sido tan publicitado como la Guerra de Ucrania, pero sus consecuencias negativas para la economía mundial son más importantes. Cuando la economía china estornuda, los mercados mundiales se resfrían.
La absurda política china de “cero covid” es la mayor sacudida económica del año. El gobierno de Pekín ha fijado un objetivo de crecimiento del PIB del 5,5 por cien para este año, un objetivo de imposible cumplimiento, a pesar de que es el menor desde los años noventa.
En el primer trimestre la economía china sólo creció un 4,8 por cien, pero el dato es anterior a los últimos confinamientos, que afectaron a varios centros económicos de China, entre ellos Shenzhen y Shanghai.
El crecimiento del PIB puede ser mucho menor de lo que indican los datos oficiales del primer trimestre. Las cadenas de suministro se han vuelto a romper, obligando a las fábricas a cerrar al no poder ser abastecidas por sus proveedores y no poder suministrar a sus clientes.
La tasa de paro se acerca al 6 por cien y en marzo las ventas minoristas, principal indicador del gasto en consumo, cayeron un 3,5 por cien, su mayor descenso desde abril de 2020, cuando China empezaba a salir de la primera racha de confinamientos.
Las importaciones cayeron en marzo por primera vez en más de un año, las exportaciones se ralentizaron y la producción industrial se está frenando.
El sector inmobiliario, un pilar de la economía china, continúa su caída. Tras estabilizarse a principios de año, las ventas de viviendas nuevas cayeron el mes pasado a su nivel más bajo en dos años. La promoción de viviendas cayó un 20 por cien más en el primer trimestre.
Esta primavera hay que esperar una desaceleración de la economía china que, muy posiblemente, acabará en recesión en el segundo trimestre de este año, lo que será un acontecimiento histórico.
El gobierno empezará a poner en marcha una política económica expansiva cuyo impacto será limitado si no se acaban los confinamientos. El viernes el banco central anunció que reduciría el coeficiente de reservas obligatorias de los bancos en 25 puntos básicos por primera vez este año. La medida es decepcionante, una señal de que Pekín aún no está preparado para sacar la artillería pesada para rescatar su economía.
Cuando no hay tuberías para transportarlo, el gas se licúa para trasladarlo en buques cisterna porque ocupa menos espacio. Una vez llegado a su destino, debe volver a gasificarse, lo cual encarece el precio considerablemente.
Alemania siempre ha acarreado el gas directamente a través de conductos que tienen su origen en Rusia, por lo que carece de plantas de gasificación. Si se quiere liberar del gas ruso, debe construirlas.
A principios de marzo el gobierno de Berlín anunció la construcción de su primera terminal de gas licuado en tierra, que no estará terminada hasta dentro de varios años.
Pero Estados Unidos no permite esperar, por lo que una alternativa consiste en alquilar buques capaces de gasificar en alta mar. Es lo que va a hacer Alemania al precio de 3.000 millones de euros por tres o cuatro terminales flotantes. Una auténtica locura, sobre todo para un gobierno que quiere llevar a cabo una “transición ecológica”.
Los buques gasificadores se situarán en puertos del Mar del Norte o del Báltico, y algunas de estas instalaciones podrían entrar en funcionamiento el próximo invierno.
Pero hace falta que logren alquilarlos porque no abundan y hay muchos países presionados por Estados Unidos para hacer lo propio.
Los buques deberían permitir a Alemania aumentar su capacidad de importación de gas licuado y reducir su dependencia del gas ruso lo antes posible, a la espera de la construcción de su primera terminal en tierra.
Mientras tanto, el gobierno ha aprobado un presupuesto de casi 3.000 millones de euros para alquilar tres, o incluso cuatro, terminales flotantes para importar gas licuado. Los enormes buques desempeñarán el mismo papel que la terminal terrestre, procesando el gas licuado importado por barco. Sin ellas, Alemania tiene que depender actualmente de las terminales terrestres de otros países de la Unión Europea, lo que limita su capacidad de importación.
En total hay unos 20 países que exportan gas licuado, que se transporta por barco y cuyos tres mayores proveedores son Australia, Qatar y Estados Unidos.
En los últimos años, Alemania ha importado más de la mitad de su gas de Rusia a través de gasoductos terrestres. Esta cuota se ha reducido al 40 por cien a finales del primer trimestre de este año, en favor de mayores importaciones de Holanda y Noruega.
En marzo la inflación alcanzó el 7 por cien interanual en Reino Unido, el nivel más alto desde 1992 y la carestía de la vida aplaca la preocupación por la ofensiva militar de Rusia en Ucrania entre la población británica.
El número de británicos que apoyan las sanciones económicas contra Rusia en respuesta a su campaña militar en Ucrania ha descendido en el último mes, según un sondeo del Sunday Telegraph.
Esta semana sólo el 36 por cien de los encuestados está dispuesto a aceptar una subida de los precios del combustible para perjudicar más a Rusia, lo que supone un descenso de 14 puntos porcentuales respecto al 50 por cien de marzo.
Un tercio de los británicos encuestados dijo que no cuando se les preguntó si pagarían más por los alimentos para ayudar a Ucrania a resistir la ofensiva rusa. Otro tercio, sin embargo, dijo que era un sacrificio que valía la pena hacer.
Alrededor del 54 por cien de los encuestados declararon un deterioro de su situación financiera en el último año, frente al 42 por cien de hace dos meses, y el 62 por cien dijo que esperaba que el futuro fuera aún peor.
Más de dos tercios de los británicos dijeron que no habían recibido un aumento de sueldo a pesar del aumento del coste de la vida, y la mayoría de los que habían recibido un aumento dijeron que no era suficiente para compensar la inflación.
Con el inicio de la ofensiva militar rusa en Ucrania, el 24 de febrero, los precios del petróleo alcanzaron niveles no vistos desde 2008. Y aunque han bajado en las últimas semanas, sigue siendo mucho más caro que antes de que comenzara la guerra, ya que el barril cotiza a más de 111 dólares el jueves.
Los precios del gas también han seguido la tendencia al alza, lo que ha provocado un aumento de la factura energética y de los precios del gas para los consumidores y las empresas en Europa y América. El aumento de los costes de transporte ha repercutido en el aumento de los precios de los alimentos y otros productos.
Reino Unido, que anunció a principios de marzo que eliminaría todas las importaciones de petróleo ruso para finales de año, no es una excepción a la subida de los precios del combustible.
El portavoz de combustibles de la empresa británica de servicios de automoción RAC, Simon Williams, declaró a los medios de comunicación que “marzo de 2022 pasará a los libros de historia como uno de los peores meses registrados en cuanto a precios en los surtidores”. También dijo que “describir la situación actual de los automovilistas en la explanada como ‘sombría’ sería un eufemismo”.
Desde el comienzo de la Guerra de Ucrania los economistas británicos reconocieron que las sanciones contra Moscú tendrían repercusiones económicas y perjudicarían a Reino Unido. No obstante, Londres ha aplicado medidas punitivas, y la ministra de Asuntos Exteriores, Liz Truss, ha argumentado que los precios serían mucho más altos si Rusia consiguiera hacerse con el control de Ucrania.
El 27 de febrero Truss subrayó que “el dolor al que nos enfrentaremos en Reino Unido no se parece en nada al dolor al que se enfrentan ahora los ucranianos”.
Por cuarta noche consecutiva se han producido disturbios en Suecia tras un llamamiento de signo islamófobo, en el que los fascistas convocaron a “quemar el Corán” y que dejó tres heridos por disparos de fogueo de la policía.
Ayer los incidentes se reprodujeron en la ciudad de Norrköping, donde un partido racista había convocado una concentración, lo que provocó a su vez un llamamiento de protesta paralelo de manifestantes antifascistas.
Ya la noche anterior se habían producido disturbios similares en Malmö, a raíz de la convocatoria de una “quema del Corán” supuestamente simbólica y que había sido autorizada.
Un autobús fue incendiado y otros vehículos resultaron dañados en el punto donde iba a celebrarse la concentración, donde aparecieron contramanifestantes en protesta por la acción fascista.
Los pasajeros del autobús tuvieron que ser evacuados del lugar, mientras la policía se vieron atacada a pedradas y por el lanzamiento de cócteles molotov.
El viernes se produjeron incidentes parecidos entre fascistas y contramanifestantes en la ciudad de Örebro, en el sur de la país, mientras que el sábado hubo disturbios en la capital, Estocolmo.
El partido fascista Stram Kurs es un colectivo xenófobo e islamófobo marginal que hace campaña con la prohibición del Islam y la expulsión de los inmigrantes no europeos.
Los llamamientos a “quemar el Corán” han provocado reacciones tanto en Irán como en Irak.
El gobierno irakí convocó ayer al encargado de negocios sueco en Bagdad, Hakan Rooth, ante la autorización de un acto que consideró una “ofensa grave” y una “provocación” hacia los musulmanes, que además se produce durante el Ramadán.
El embajador en funciones de Suecia en Teherán fue asimismo convocado por el gobierno iraní para trasladarle su condena por esas concentraciones, convocadas “bajo el pretexto de la libertad de expresión con el apoyo de la policía sueca”.
El espionaje estadounidense dispondrá pronto de un nuevo dispositivo en el espacio para escudriñar lo que ocurre en todo el mundo. Un nuevo satélite espía despegará el fin de semana del 16 y 17 de abril desde la base aérea de Vandenberg (California).
SpaceX transportará el dispositivo mediante un cohete Falcon 9. La empresa de Elon Musk, no sólo lanza satélites al espacio para conectarse internet, sino que también trabaja secreto para el Pentágono.
Esta misión de espionaje, cuyo nombre en clave es NROL-85 (National Reconnaissance Office Launch), será la cuarta que lleve a cabo la empresa de Musk por cuenta de Estados Unidos. Los otros tres tuvieron lugar en 2017 (NROL-76), 2020 (NROL-108) y a principios de este año (NROL-87). Hasta la fecha, todos los lanzamientos han sido un éxito.
La Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) es una de las muchas instituciones que pertenecen a la inteligencia estadounidense, junto a estructuras tan conocidas como el FBI, la CIA, la NSA y la DEA. Adscrita al Pentágono, la NRO fabrica y gestiona la flota de satélites espía y proporciona análisis basados en la información recogida por estos aparatos.
El contrato entre SpaceX y la Fuerza Aérea se anunció a principios de 2019: tres misiones (AFSPC-44, NROL-85 y NROL-87) se confían a SpaceX y otras tres (SBIRS GEO-5, SBIRS GEO-6 y Silent Barker) a su competidor, United Launch Alliance (ULA).
Dependiendo de las características del satélite, son posibles usos muy diferentes: puede utilizarse para el reconocimiento óptico, las telecomunicaciones seguras, la vigilancia electromagnética y la escucha o el control por radar. Estas son las misiones más comunes que se pueden asignar a los satélites militares de espionaje.
La misión es secreta para no dar indicaciones sobre la función del satélite. La altitud daría una idea de sus características, al igual que el peso, que también es secreto, ya que puede indicar el número de satélites a bordo.
La hipótesis que subyace a la misión NROL-85 es el envío de dos satélites de reconocimiento e inteligencia espacial en el marco del programa Intruder, nombre que recibe una constelación de satélites que operan en la órbita baja de la Tierra, a una altura de entre 1.000 y 1.100 kilómetros. Este lanzamiento llevaría al Intruder 13A y 13B.
El programa Intruder forma parte del Sistema de Vigilancia Oceánica Naval (NOSS), que se encarga de seguir la actividad de las flotas militares de otras potencias, como China, Rusia e Irán. Este rastreo se realiza mediante la captación de las señales de radio que emiten los buques de guerra cuando se comunican o utilizan sus radares.
La inteligencia electromagnética para la Armada de Estados Unidos se lleva a cabo mediante la triangulación de los buques con satélites que operan en tríos o parejas, por lo que el vuelo NROL-85 sólo cuenta con dos naves. La tercera generación, lanzada en 2001, cuenta ya con 16 satélites.
El próximo lanzamiento de SpaceX para el Pentágono está previsto para el tercer trimestre de 2023. Esta será la misión NROL-69.
Estados Unidos sospecha que Corea del norte llevó a cabo el ciberataque en el que expropiaron más de 500 millones de euros en criptomonedas.
Fue a finales de marzo. La plataforma Ronin, que presta servicios en el mundo de las criptomonedas, anunció que había sido víctima de un ataque informático. El objetivo no era inutilizar la red, sino apoderarse de las criptomonedas. La operación fue un éxito, ya que el botín se ha valorado en 540 millones de euros. Casi un récord.
Dos semanas después, apareció un retrato robot de los atacantes. Según Estados Unidos, el grupo de piratas informáticos Lazarus fue el responsable del ataque. Es la conclusión a la que ha llegado el FBI, según la plataforma Ronin.
Por su parte, el Departamento del Tesoro ha incluido en la lista negra las direcciones que se utilizaron para transferir los fondos expropiados.
La declaración del Tesoro de Estados Unidos asegura que Lazarus es un equipo vinculado al gobierno norcoreano, lo que no es nada nuevo para quienes siguen la actividad del mundo cibernético. Lazarus es un nombre que aparece regularmente en las noticias, como durante el caso del ransomware WannaCry en 2017 o el pirateo de Sony en 2014.
La piratería informática permite al gobierno de Pyongyang sostener el comercio exterior. El ataque a la plataforma Ronin se utilizó para apoderarse de “ethers”, un tipo de criptomoneda cuyo valor se ha disparado en los últimos años.
El modus operandi de Lazarus sugiere que el grupo ayuda a romper el bloqueo económico impuesto sobre Corea del norte y a obtener divisas. El equipo de piratas informáticos muestra una inclinación por obtener dinero mediante la captura de criptomonedas, el ataque a los fondos buitre, los casinos de juego y la infiltración en redes bancarias.