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Mes: abril 2022 (página 2 de 10)

Los imperialistas quieren prolongar la Guerra de Ucrania el mayor tiempo posible

En el día 57 de la guerra ruso-ucraniana, el Ministerio de Defensa ruso anunció la conquista de la ciudad de Mariupol. Es hora de analizar cómo ha evolucionado la campaña militar en los últimos dos meses, cómo podría evolucionar en un futuro próximo y, sobre todo, cuáles serán sus repercusiones internacionales: cada vez está más claro que las potencias anglosajonas quieren utilizar el conflicto para debilitar a Rusia y, al mismo tiempo, desestabilizar a Alemania e Italia.

Poco menos de dos meses después del inicio de las hostilidades ruso-ucranianas, el Ministerio de Defensa ruso anunció la conquista de la ciudad de Mariupol, de unos 400.000 habitantes y situada en la costa del mar de Azov: sólo el gran complejo siderúrgico, parte del kombinat de acero construido en el Donbass en los años 30, sigue en manos de las ahora escasas tropas ucranianas, pero su caída es cuestión de tiempo. Rusia ha conseguido así un primer resultado estratégico tangible: ha recreado un puente terrestre con la península de Crimea (anexionada en 2014) y ha convertido el mar de Azov en un lago interior. Las fronteras de Rusia han vuelto así, en el frente sur, a la conformación de la primera mitad del siglo XVIII, cuando el Imperio zarista logró arrebatar el Mar de Azov a los turcos y entrar en los mares cálidos.

Resulta especialmente útil reconstruir cómo lo ha conseguido Rusia en el espacio de dos meses. En nuestro análisis del “día 1”, habíamos supuesto una campaña militar a gran escala que duraría entre 30 y 40 días y que llevaría a los rusos hasta el Dniéper y desde Odesa hasta el Dniester. Sin embargo, los hechos demuestran que esta opción, una campaña militar a gran escala en territorio ucraniano, nunca fue prevista por los estrategas rusos, que pensaron erróneamente que podían limitarse a una “operación militar especial” con fines eminentemente políticos, a saber, el derrocamiento del gobierno de Zelensky y el advenimiento de una junta militar que restaurara la cooperación tradicional entre Rusia y Ucrania.

Llamar a las operaciones que duraron del 25 de febrero al 31 de marzo la “Batalla de Kiev” es un error: a lo sumo, se puede hablar de una “intimidación de Kiev”, porque los rusos nunca se plantearon conquistar la ciudad en esta fase de la guerra. La “primera fase” de la campaña militar puede resumirse en el llamamiento de Putin a los militares ucranianos el 26 de febrero de 2022 para que tomen el poder y se deshagan de la “panda de drogadictos y neonazis”, facilitando así el inicio de las negociaciones.

Estos cálculos resultaron ser erróneos, ya que Moscú subestimó el grado de penetración de las potencias anglosajonas en el aparato ucraniano: en ocho años (el tiempo transcurrido entre la revolución de colores de 2014 y la actualidad), Londres y Washington dispusieron de medios para insinuarse hasta en el rincón más oculto del Estado y el ejército ucranianos, eliminando los elementos que podrían haber aceptado la llamada de Putin y derrocar a Zelensky.

En ese momento, los rusos se encontraron en una posición militar tan incómoda como improductiva: una cabeza de puente alrededor de Kiev, abastecida con grandes dificultades logísticas por Bielorrusia y expuesta a la guerra de guerrillas de los nacionalistas ucranianos. Mientras existió la posibilidad de una solución política al conflicto (las negociaciones celebradas en Bielorrusia y luego en Turquía), los rusos permanecieron a las puertas de Kiev.

Una vez descartado este escenario, se retiraron en buen orden del norte de Ucrania para perseguir objetivos militares más concretos en el sureste de Ucrania: es la “fase dos”, anunciada en los últimos días de marzo. El nombramiento del general Aleksandr Dvornikov, ya encargado de las operaciones militares en Siria, como comandante único del frente ucraniano, anunciado el 9 de abril, puede considerarse el punto de inflexión de la campaña, que cada vez adquiere menos connotaciones políticas y más militares. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a los dos meses de iniciado el conflicto, Rusia aún no se había embarcado en la destrucción sistemática de la infraestructura ucraniana, que, de haberse seguido un enfoque puramente militar, debería haber tenido lugar en las primeras horas de la campaña.

La conquista de Mariupol (con sus fábricas de acero) anunciada el 21 de abril, con el consiguiente despliegue de tropas en la ciudad, debería ser el pródromo de la ya famosa “Batalla del Donbass”, para la que los rusos sentaron las bases al conquistar el saliente de Izyum el 24 de marzo: sobre el papel, se prefigura así una gran tenaza que, partiendo del norte y del sur, debería acercarse a la ciudad de Kramatosk. Los beneficios para los rusos serían múltiples: la destrucción del ejército ucraniano concentrado desde el inicio de las hostilidades en el Donbass (estimado en unas 40.000-60.000 unidades) y el perfeccionamiento de las futuras fronteras, para que la región a anexionar a Rusia sea compacta. En cualquier caso, aunque el ejército ucraniano sea severamente derrotado, es poco probable que la “Batalla del Donbass” marque el fin de las hostilidades.

Las potencias anglosajonas tienen interés en prolongar el conflicto el mayor tiempo posible y, para ello, se disponen a verter más y más armas en Ucrania para alimentar la “resistencia”. Reino Unido, en particular, que está desempeñando un papel destacado en Ucrania, como lo demuestra el viaje de Johnson a Kiev el 9 de abril, ha prometido enviar entrenadores, artillería, misiles antibuque Harpoon e incluso vehículos blindados para transportar sistemas antiaéreos Starstreak. La razón de esta actividad británica es que, en la “Tercera Guerra Mundial” que libran las potencias anglosajonas contra las continentales por el control de la Rimland, el cuadrante europeo de Eurasia ha quedado en manos de Londres, mientras que Washington y Canberra tienen que concentrarse en el Pacífico y China.

¿Qué esperan ganar las potencias anglosajonas prolongando la guerra en Ucrania hasta el final, creando una nueva “Siria” en el corazón de Europa? Cualquier comprensión geopolítica de los acontecimientos actuales debe abarcar Eurasia en su conjunto y, por tanto, el eje horizontal China-Rusia-Alemania (con sus numerosas ramificaciones verticales en Birmania, Pakistán, Irán, Italia, etc.). Prolongando el conflicto al menos durante todo el año 2022, lanzando más y más armas letales en el teatro de operaciones ucraniano, las potencias marítimas anglosajonas esperan :

— debilitar aún más a Rusia, a fin de hacer posible la caída de Putin y la reubicación estratégica del país en una función antichina (o al menos la desaparición de Rusia como factor de poder, tras la crisis política y el colapso socioeconómico);

— llevar a cabo la desestabilización de Europa, con especial énfasis en Alemania e Italia.

Los objetivos anglosajones de la guerra en Ucrania están en dos frentes: el ruso y el alemán. Las invectivas cada vez más violentas de Zelensky contra los dirigentes alemanes por no suministrar suficientes armas y obstruir el embargo total a Rusia ilustran este fenómeno. Exacerbando el conflicto en Ucrania y alargándolo hasta el próximo otoño, los angloamericanos esperan imponer el codiciado bloqueo de los suministros energéticos procedentes de Rusia, sumiendo así a Alemania e Italia, que son los más dependientes del gas ruso, en una grave y prolongada recesión económica.

En ese momento, el “eje medio” de Europa, que tiene su extensión natural en Argelia y tiende naturalmente a converger con Rusia y China, se vería sumido en el caos o, al menos, seriamente debilitado, también porque los anglosajones están trabajando activamente en tierra quemada allí donde los italianos y los alemanes pueden abastecerse, tanto en Libia como en Angola. Cada misil Starstreak enviado por los británicos a Ucrania es un misil para dejar sin energía a Alemania e Italia: todo indica que el otoño de 2022 será uno de los más difíciles que se recuerdan.

Federico Dezzani https://www.ariannaeditrice.it/articoli/dopo-la-conquista-del-mare-di-azov%20&%20Federico%20Dezzani

La calle es de la policía

En 1976, cuando la transición balbuceaba torpemente, el ministro de Interior, Fraga Iribarne, dijo “La calle es mía”. Se refería a la policía que operaba bajo sus órdenes. Nadie se podía mover en la vía pública sin pedir permiso a la policía y, al final, las manifestaciones debieron “comunicarse” previamente a “la autoridad competente”.

Ahora HBO estrena una serie de televisión titulada “La ciudad es nuestra”, o sea, de la policía de Baltimore, que sigue el guión de los autores de “The wire”, una de las mejores que se han podido ver en ese formato.

En aquella serie, el periodista David Simon rompió los tópicos de las películas policiacas estadounidenses. No debería ser una sorpresa llevar a la televisión un relato de hechos que son cotidianos en las tareas represivas de cualquier policía, pero “The wire” logró asombrar al espectador con la mayor naturalidad.

20 años después vuelven Baltimore y sus policías, que podía ser cualquier otra ciudad y cualquier otra policía.

En 2015 estallaron en Baltimore graves disturbios a raíz del caso de Freddie Gray, un negro que murió mientras estaba detenido por la policía. Aquel año la tasa de homicidios alcanzó su cifra más alta en dos décadas. En una ciudad de apenas 600.000 habitantes, cada día es asesinada una persona.

En “La ciudad es nuestra” la crítica a la policía es implacable porque la represión no tiene remedio y la corrupción tampoco. Es lo que ocurre cuando otorgas carta blanca a un cuerpo de funcionarios y le das una pistola.

Entonces los medios hablan de “corrupción policial” y a veces de “abusos” o “excesos” de la policía, y para ello es necesario que los atropellos y crímenes salten a los noticiarios. Entonces hay que rebajar la tensión: son los “garbanzos negros” que aparecen en toda colectividad, son la excepción, etc.

Si en lo cotidiano la represión policial es aniquiladora, resulta aún peor cuando se crean esas “unidades especiales”, que acaban llenándose de corsarios ávidos de medallas, ascensos y recompensas. A los policías no les preocupa el delito para nada, sino la opinión de los jefes, que exigen “resultados”. El fin justifica los medios. Las pruebas del delito las fabrica la policía y las afinan luego los jueces.

En la serie, la “unidad especial” de rastreo de armas de la policía de Baltimore revende las drogas confiscadas, extorsiona y se emplea de forma brutal hacia la población. Lo que nació para acabar con el delito, se convierte en delincuente. Las unidades de élite de la policía acaban siendo la élite de la delincuencia, parte integrante del crimen organizado.

La policía jamás ha acabado con ningún delito. No hay buenos ni malos. No hay policías y delincuentes. Ambos forman parte del mismo ecosistema social.

5 años de represión política brutal en Francia

En los últimos años, hemos visto en nuestras pantallas la agonía de Cedric, un padre de familia, bajo el peso de los policías (1). El chaleco amarillo Jerome Rodríguez fue mutilado en directo en Facebook (2). También está el vídeo de Manu, otro chaleco amarillo, con el ojo destrozado por una granada mientras hablaba. Las imágenes de Olivier, en Burdeos, tendido en un charco de sangre tras recibir un disparo en la espalda, o las de Geneviève, en Niza, una jubilada pisoteada por la policía, son espantosas. Y las de Sébastien y Antoine, cuya mano acababa de ser volada por una granada, dejando sólo una herida abierta en el extremo del brazo. Vimos las filas de LBD en los Campos Elíseos, acribillando cuerpos, rompiendo rostros, destrozando vidas. Estas imágenes fueron vistas por millones de personas. Causando un daño psicológico masivo.

En diciembre de 2018 vimos en Mantes la Jolie a 151 adolescentes acorralados, con las manos en la cabeza, contra las paredes, humillados por policías armados que se reían y filmaban sus hazañas. Un recuerdo imborrable del quinquenio [del gobierno de Macron]. La misma semana vimos, en los suburbios de Orleans, a Oumar, de 16 años, con el cráneo fracturado por un disparo de la policía frente a su instituto. Ramy, 15 años, herido en el ojo en Vénissieux. Jean-Philippe, 16 años, estudiante de secundaria en Bézier, perdió un ojo. A Doriana, de 16 años, le volaron la mandíbula el 3 de diciembre. La misma suerte corrió Issam, de 17 años, en Garges-lès-Gonesse dos días después. Durante la primera semana de diciembre de 2018, alrededor de cincuenta adolescentes se ven gravemente afectados cada día por los disparos de la policía.

Vimos las miles de detenciones, por una pancarta, un rojo o por llevar un chaleco fluorescente. Una experiencia de confinamiento masivo, en custodia policial. Detenciones preventivas. Miles de juicios rápidos, y el uso de leyes de emergencia. Hemos visto cómo miles de los nuestros han sido encarcelados, puestos bajo control judicial, privados de sus derechos por una justicia que recibe órdenes.

Hemos visto a Zineb Redouane, un octogenario, asesinado por una granada disparada en la cabeza el 1 de diciembre de 2018 en Marsella, por un CRS [antidisturbios], mientras miraba a la calle desde la ventana de una vivienda. “Hay un policía que ha disparado, me ha apuntado”, dijo a sus familiares en su último suspiro. En Nantes vimos ahogarse a un joven en la noche de la Fiesta de la Música, por culpa de una carga policial. Vimos cómo la violencia estatal golpeaba incluso en los bailes y las fiestas libres.

Vimos cómo nos disparaban decenas de miles de balas. Granadas explosivas que vuelan los pies y las manos. Los campos de Notre-Dame-des-Landes arados por los impactos. Las balas de goma arrasan las calles hacia nuestros cuerpos. Hemos visto al gobierno lanzar compras masivas de armas represivas por valor de millones de euros. Vimos el regreso de los tanques a las calles de Nantes, Burdeos o París, y el despliegue del ejército para sofocar la ira. Vimos cómo la burguesía pedía que se disparara munición real contra la población. Vimos un estado de emergencia permanente, y un consejo de defensa compuesto por militares que gobernaba en total opacidad.

Hemos visto cómo se apalea y gasea a profesores, cuidadores, bomberos, estudiantes, abogados, fotógrafos y periodistas de campo. Vimos, a pesar de los ríos de sangre y los gritos de dolor, a un presidente y a unos ministros afirmando con desprecio que la violencia policial no existe.

Vimos a la mano derecha del Elíseo disfrazada de policía para golpear a los opositores en la calle. Hemos visto a este estrecho colaborador de Macron posar con una pistola, mentir, esconder una caja fuerte y salir a ganar dinero a los empresarios rusos. Hemos visto a un presidente defender a su secuaz diciendo, exultante: “Que vengan a por mí”.

Hemos visto a un gobierno retomar metódicamente las palabras de la extrema derecha y aplicar sus ideas. Hemos visto a Gérald Darmanin [ministro de Interior] considerar a Le Pen “demasiado blanda” con los musulmanes. Los políticos hablaron de “salvajismo”. Un presidente rinde homenaje al mariscal Pétain y a Charles Maurras. O llamar por teléfono durante una hora a un columnista fascista condenado por “provocación al odio racial” para “darle su apoyo”. Hemos visto a este presidente concertar una entrevista “exclusiva” con un periódico de extrema derecha y a sus asesores almorzar con dirigentes neofascistas.

Hemos visto a los ministros organizar una caza de brujas en el mundo de las ideas, contra los antirracistas, apaleando el concepto de extrema derecha de “islamoizquierdismo”, denunciando la investigación académica sobre el colonialismo. Vimos que la ley sobre el “separatismo”, dictada por la extrema derecha, se utilizó inmediatamente para disolver asociaciones musulmanas y antirracistas. Hemos visto al canal de Bolloré [BFM TV] imponer su agenda informativa e imprimir su lenguaje a la clase dirigente. Vimos una fuerza policial que vota masivamente por el fascismo, sobrearmada, protegida, obteniendo más y más poder.

Vimos a un ministro patrocinando a un sindicato de secundaria, dándole dinero público para organizar actos sociales. Hemos visto al mismo ministro presentar una denuncia contra otro sindicato, esta vez de lucha, que simplemente luchaba contra el racismo. Hemos visto que todas las organizaciones políticas tienen una opción: alinearse con el gobierno o ser difamadas, demandadas, disueltas.

Vimos el infierno en la tierra en Calais. Tiendas rajadas con cuchillos en pleno invierno, obligando a las familias a dormir en el frío. Hemos visto agua envenenada con gases lacrimógenos y el uso de armas represivas contra los campamentos. Hemos visto ahogados en el Canal de la Mancha y en el Mediterráneo. Hemos visto desalojos sistemáticos. Hemos visto a los macronistas y a la extrema derecha votar juntos en la Asamblea las leyes antiinmigración más duras aprobadas desde la guerra.

Hemos visto una crisis sanitaria gestionada desde el punto de vista de la seguridad, y un gobierno que recorta miles de camas de hospital durante una pandemia. Les hemos visto mentir, una y otra vez. Hemos visto que la policía, sus drones y helicópteros imponen cierres y toques de queda, y se ensañan con los habitantes de los barrios obreros. Hemos asistido a la rápida introducción de tecnologías distópicas: la exigencia de un pasaporte digital escaneable para viajar. Hemos visto que la riqueza de los ricos ha explotado durante la crisis. Hemos visto a la empresa estadounidense McKinsey organizar la campaña de vacunación de Pfizer. Hemos visto un poder que habla de “deberes” antes de tener “derechos”, formalizando así un cambio de régimen. Hemos visto una batería de leyes autoritarias, que prohíben la filmación de la policía y refuerzan el estado policial.

Hemos visto una campaña militar, si no política. Un presidente-candidato que rechaza cualquier debate, no organiza reuniones y selecciona a los periodistas autorizados a hablar con él. Vimos a un fascista designado de antemano por los medios de comunicación para “enfrentar” al presidente y permitirle una cómoda reelección. Hemos visto cómo cientos de miles de personas han sido eliminadas del censo electoral “por error”. Hemos visto, una vez que el escenario escrito para los últimos 5 años se ha hecho realidad de forma definitiva, a los medios de comunicación y a los políticos que han elevado deliberadamente a la extrema derecha y han golpeado implacablemente todas las formas de antifascismo, llamando a un “bombardeo”. No hemos visto una campaña electoral, sino una toma de poder maquiavélica, a la manera del Antiguo Régimen.

Vimos la guerra social que se está acelerando. La desregulación total de las normas medioambientales mientras el ecosistema se derrumba, y la destrucción de los últimos derechos sociales. Hemos visto colas de estudiantes para conseguir comida y a un joven prendiéndose fuego en la puerta de su universidad. Hemos visto promesas de ir mucho más allá en las próximas semanas.

Esto es sólo una pequeña muestra de lo que hemos visto en este quinquenio. Esta noche, sea cual sea el resultado de las urnas, uno de los matices de la extrema derecha gobernará Francia durante otros cinco años. En contra de lo que repiten los chiflados del poder, el fascismo no es un fenómeno instantáneo y repentino. Es un proceso. Se instala gradualmente, mediante toques sucesivos, hasta que ya no podemos movernos, resistirnos o respirar. El mandato de Macron es, en este sentido, un mandato prefascista. Todas las palancas están listas, ya estamos al borde del precipicio. Para salir de este abismo, no bastarán los “controles de carretera” de los títeres ni la buena conciencia de los republicanos. Organicemos el contraataque.

—https://nantes-revoltee.com/ce-que-nous-avons-vu-ce-que-nous-allons-voir/

(1) En enero de 2020 Cedric Chouviat fue asfixiado por la policía francesa tras ser detenido en París, a pesar de que les repitió siete veces que le estaban ahogando, un caso similar al de George Flyd en Estados Unidos
(2) Jerome Rodrigues, uno de los dirigentes de los chalecos amarillos, fue detenido cerca del Palacio del Elíseo durante una movilización contra las restricciones sanitarias impuestas por el gobierno de Macron

Ucrania ha lanzado armas químicas contra las tropas rusas

El 21 de abril las posiciones rusas fueron atacadas desde un dron utilizando sustancias tóxicas, asegura el general Igor Kirillov, jefe de las Fuerzas de Defensa Radiológica, Química y Biológica del Ministerio de Defensa de Rusia. El general subrayó que el gobierno de Kiev, tratando de desacreditar a Rusia, está dispuesto a llevar a cabo una provocación que podría provocar la muerte de decenas de miles de ciudadanos ucranianos o causar un desastre humanitario.

En una sesión informativa difundida por el canal de televisión Rossiya 24 y la plataforma mediática Look, Kirillov señaló que los ucranianos lanzaron un contenedor de ampollas desde un dron sobre las posiciones de las unidades rusas. Los organizadores de la provocación planearon que cuando se destruyeran las ampollas se produjera una explosión y un incendio, durante los cuales se liberarían sustancias tóxicas que no figuran en las listas de prohibición de armas químicas. Pero eso no ocurrió.

El análisis químico del contenido de las ampollas lo realizan especialistas del laboratorio del Centro Científico del Ministerio de Defensa de Rusia. Está acreditada por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Los resultados del estudio se enviarán a la secretaría técnica de la OPAQ en la forma prevista, dijo Kirillov.

Previamente Kiev envió una solicitud a la empresa turca que produce los drones Bayraktar (Banner Bearer), por si es posible equiparlos con equipos de aerosol adjuntos. El 9 de marzo, en la región de Jerson, la inteligencia rusa encontró tres drones con equipos de fumigación y contenedores de 30 litros. En enero de este año Ucrania adquirió más de 50 dispositivos de este tipo a través de intermediarios.

“Pueden utilizarse para aplicar fórmulas biológicas y productos químicos tóxicos”, añadió Kirilov, quien añadió que hoy en día Estados Unidos es el único Estado del mundo que ha utilizado los tres tipos de armas de destrucción masiva.

Estados Unidos lanzó productos químicos tóxicos en Vietnam e Irak y lanzaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.

—https://www.vesti.ru/article/2711587

Fue el ejército ucraniano quien cometió la matanza de Bucha

Repentinamente los medios se han callado sobre la matanza de Bucha. El silencio es consecuencia del inicio de la investigación, en la que interviene la Gendarmería francesa y en la que han aparecido dardos metálicos en los cadáveres.

La campaña publicitaria contra Rusia se ha frenado en seco porque los muertos de Bucha tienen diminutos dardos metálicos de un tipo de proyectil de artillería, según los patólogos y médicos forenses. Los primeros resultados muestran que fue el ejército ucraniano quien asesinó a los civiles.

“Encontramos varios objetos realmente delgados, parecidos a clavos, en los cuerpos de hombres y mujeres, al igual que otros de mis colegas en la zona”, dijo Vladyslav Pirovskyi, un forense ucraniano. “Es muy difícil encontrarlos en el cuerpo, son demasiado finos. La mayoría de estos cuerpos son de la región de Bucha-Irpin”.

Los dardos metálicos fueron muy utilizados desde 2014 por el ejército ucraniano contra la población del Donbas. Se hallaron entre los proyectiles D-30 de calibre 122 milímetros encontrados en las posiciones de la artillería ucraniana abandonada por los militares en la República Popular de Lugansk

También encontraron dardos en la ciudad de Slaviansk, en la República Popular de Donetsk, tras un ataque de la artillería ucraniana en 2015, lo que fue ampliamente documentado en su momento (*), y que los medios silenciaron como acostumbran.

En las guerras modernas apenas se utilizan. Son una especie de metralla contenida en proyectiles de tanques o cañones de campaña. Cada cartucho puede contener hasta 8.000 dardos. Una vez disparados, los proyectiles estallan cuando una espoleta temporizada detona y explota por encima del suelo.

Suelen tener de 3 a 4 centímetros de longitud, se desprenden del caparazón y se dispersan en un arco cónico de unos 300 metros de ancho y 100 metros de largo. Al impactar con el cuerpo de la víctima, el dardo puede perder su rigidez y doblarse en forma de gancho, mientras que la parte posterior del dardo, formada por cuatro aletas, suele romperse, causando una segunda lesión.

Desde los primeros días de la guerra, la artillería ucraniana disparó fuego de artillería contra una columna rusa en la calle Vokzalnaya. El bombardeo destruyó varios barrios de la ciudad a la vez. A finales de marzo, días antes de que las tropas rusas se retiraran de la zona, volvieron a disparar, y repitieron el ataque en cuanto los rusos abandonaron las regiones de Kiev y Chernihiv.

Las investigaciones confirman que los civiles murieron como consecuencia del fuego de artillería y, como parece obvio, los proyectiles ucranianos cayeron sobre las posiciones rusas. Las tropas rusas desplegadas en Bucha no dispararon contra sus propias posiciones, como es obvio. Por lo tanto, los civiles murieron en los disparos llevados a cabo por las tropas ucranianas.

Los dardos están en los arsenales, tanto por la artillería rusa como de la ucraniana, pero el ejército ruso no ha usado obuses D-30 en esta guerra, y menos las fuerzas aerotransportadas que operaron en Bucha, que carecen de dicha munición.

Los muertos no fueron ejecutados a corta distancia, sino como consecuencia de fuego de artillería, lo cual descarta la calificación de los sucesos como un “genocidio premeditado de ucranianos pacíficos”. Numerosas pruebas, como la posición dispersa de los cadáveres, lo desmienten.

Las pruebas recogidas por los expertos durante una visita a Bucha, Hostomel y Borodianka, y revisadas por expertos independientes en armamento, demuestran que en la zona se utilizaron municiones de racimo y potentes bombas no guiadas. Mataron a un gran número de civiles y destruyeron al menos ocho edificios. Este tipo de armas están prohibidas en la mayoría de los países del mundo.

Ucrania eleva a casi 900 los civiles muertos en Bucha, mientras que la ONU habla de 50. Un equipo de 18 expertos del departamento forense de la Gendarmería francesa, junto con un equipo de investigadores forenses de Kiev, está documentando las muertes tras la retirada de las tropas rusas de la localidad.

“Vemos muchos cuerpos mutilados (desfigurados)”, dijo Pirovsky. “Muchos de ellos tenían las manos atadas a la espalda y balas en la nuca. También hubo casos de disparos de armas automáticas, como seis u ocho agujeros en la espalda de las víctimas. Y tenemos varios casos de partes de bombas de racimo incrustadas en los cuerpos de las víctimas”.

Según Neil Gibson, experto en armas del grupo británico Fenix Insight, que examinó las fotos de los dardos encontrados en Bucha, son de un proyectil de artillería ZSh1 de 122 milímetros. “Otro proyectil inusual y raramente visto”, dice Gibson. “Esta vez se trata del equivalente a la serie de proyectiles antipersonas de Estados Unidos… Funciona como un proyectil de metralla real, pero está lleno de dardos y un aglutinante de cera”.

No obstante, queda una pregunta inquietante: ¿por qué algunos cadáveres aparecieron con las manos atadas?

Los dardos fueron un arma muy utilizada durante la Primera Guerra Mundial. Lanzados por los aviones de la época para atacar a la infantería, eran capaces de atravesar los cascos. No se utilizaron ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial.

Reaparecieron durante la Guerra de Vietnam, cuando Estados Unidos empleó una versión de las cargas de dardos, empaquetadas en vasos de plástico. Es una munición habitual en las guerras en las que ha estado implicado Israel, tanto en Gaza como en territorio libanés, ya que es particularmente eficaz en zonas en las que los adversarios se ocultan entre la vegetación.

Varias organizaciones humanitarias ha pedido la prohibición de los dardos pero, hasta la fecha, no lo han sido. Sin embargo, el uso de armas letales indiscriminadas en zonas civiles densamente pobladas constituye una violación del derecho de guerra. “Los dardos son un arma antipersonas diseñada para penetrar en la vegetación densa y golpear a un gran número de soldados enemigos”, dijo Amnistía Internacional. “Nunca deben utilizarse en zonas civiles residenciales”.

(*) https://codename-it.livejournal.com/953562.html

El mismo tipo de dardos metálicos ha seguido apareciendo en otros bombardeos de la artillería ucraniana, como el de Popasnaya, tras caer en poder del ejército ruso. En la imagen el corresponsal de guerra ruso Serguei Zenin muestra los dardos recuperados en esta última localidad.

Con las tropas rusas vuelven a Ucrania las banderas rojas y los monumentos a Lenin

Así lo dice un reportaje del diario británico The Guardian: las tropas rusas llevan a Ucrania las banderas rojas y los monumentos a Lenin, lo cual es lo peor que cabía esperar de la guerra. Lo de Rusia es más que imperialismo y expansionismo: es un colonialismo que ha suplantado a la desnazificación que se había propuesto Putin.

Por aquí nuestros “expertos” dicen que la guerra ha fortalecido a la OTAN, y da la impresión de que en el otro lado de la trinchera lo que se fortalece es… la Unión Soviética. Es posible que veamos renacer el Pacto de Varsovia y el muro de Berlín. Según los entendidos, la historia da marcha atrás.

Ya ocurrió en 2015 tras la anexión de Crimea. La población se puso a custodiar los monumentos a Lenin día y noche para que nadie pudiera derribarlos. Lo mismo que ahora, no se trataba de los alcaldes, ni del ejército, ni de la policía, ni de ningún funcionario público, sino de los vecinos de los barrios, apegados a los símbolos que consideran como suyos propios. Hay pueblos que sí tienen memoria histórica, y muy fresca, por cierto.

El reportaje del Guardian se refiere a la ciudad costera de Henichesk, donde Lenin volvía a su pedestal con su calva y su perilla característica frente al edificio principal del Ayuntamiento. Las banderas soviéticas y rusas ondeaban en el techo. Fue el 22 de abril, el cumpleaños de Lenin, que se celebra como el de uno más de la familia.

Por lo demás, el reportaje se llena de las típicas falsedades, históricas y políticas, a cada cual más rocambolesca. El nudo de la crónica del periódico no puede ser más simple: Rusia invade a un país vecino para apoderarse de sus territorios porque es expansionista, lo mismo que la URSS y aquel brazo llamado Tercera Internacional.

A través del sur de Ucrania, Rusia quiere llegar a Moldavia, donde tiene un caballo de Troya, que es Transnistria otro territorio “separatista” parecido al Donbas, “prorruso”, etc.

Con el regreso de la hoz y el martillo, dice The Guardian, la policía militar rusa ha destruido la literatura y los libros de texto ucranianos, como hicieron los nazis en su tiempo, una comparación que nunca falla, por más ridícula que resulte.

La prensa imperialista es así de zafia y no le hace ascos a dar un giro completo a cualquier relato. En 2014 los nazis ucranianos derribaron los munumentos a Lenin, y ahora reaparecen. Reescribieron la historia de Ucrania a su manera y ahora tienen que restituir los hechos en su sitio. Prohibieron la lengua y la literatura rusas, que ahora regresan otra vez a donde siempre estuvieron, porque nadie debería admitir que los nazis se salgan con la suya, ni en el siglo pasado ni en éste.

Esta guerra no va de ucranianos y rusos sino de fascistas y antifascistas.

(*) https://www.theguardian.com/world/2022/apr/23/back-in-the-ussr-lenin-statues-and-soviet-flags-reappear-in-russian-controlled-cities

Han aumentado las emergencias médicas relacionadas con los ataques cardiacos en Berlín

En Berlín se ha producido un aumento del 31,2 por cien en los ataques cardíacos y del 27,4 por cien en los accidentes cerebrovasculares en comparación con la media de los años 2018 y 2019. Es más del doble del aumento registrado en 2020, antes de que se iniciara la campaña de vacunación en todo el mundo, asegura el periódico Berliner Zeitung (*).

El número de operaciones de rescate de los bomberos de Berlín con las palabras clave “problemas cardíacos” e “infarto” aumentó considerablemente el año pasado, según una respuesta del Senado a una pregunta del parlamentario del SPD Robert Schaddach.

Schaddach ha solicitado la apertura de una investigación para determinar el número de intervenciones del cuerpo de bomberos de Berlín en relación con ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares en los últimos cuatro años.

En las palabras clave “problemas cardíacos / desfibrilador implantado” y “dolor torácico / otras afecciones torácicas”, el número de salidas de emergencia registrados por los bomberos en 2021 aumentó un 31 por cien en comparación con los valores medios de 2018/2019, hasta un total de 43.806 salidas. El número de salidas registradas bajo las palabras clave “ictus/ataque isquémico transitorio (AIT)” ha aumentado un 27 por cien en comparación con los valores medios de 2018/2019 hasta alcanzar un total de 13.096 salidas.

Las vacunas contra el coronavirus provocan reacciones adversas a largo plazo en el sistema circulatorio que pueden provocar infartos, derrames cerebrales, miocarditis y pericarditis, entre otros. Estas afecciones parecen ser más comunes en los adultos jóvenes e incluso en los niños, lo que hace sospechar que las vacunas provocan microcoágulos en todo el cuerpo.

Esto ayudaría a explicar por qué los atletas jóvenes y sanos han estado enfermando e incluso muriendo a un ritmo alarmante desde que las vacunas se pusieron en marcha.

(*) https://www.berliner-zeitung.de/news/berlin-feuerwehr-herzprobleme-und-schlaganfaelle-zahl-der-rettungseinsaetze-steigt-stark-an-li.222431

Ola de protestas y disturbios en Francia contra las elecciones presidenciales

Antes de que acabara el escrutinio electoral, las protestas, manifestaciones y enfrentamientos se sucedieron anoche en varias ciudades francesas, como Lyon y Rennes. En otras, como París, las manifestaciones no alcanzaron el mismo grado de violencia.

Los dos candidatos finalistas, Macron y Le Pen, repugnan a una gran parte de los votantes, algunos de los cuales ni siquiera acudieron a la segunda vuelta. La tasa de abstención récord del 38 por cien es el síntoma más claro de estas manifestaciones.

En Lyon estalló la violencia, de las que los medios ofrecen dos versiones opuestas. Una de ellas asegura que antifascistas y chalecos amarillos dispararon fuego de mortero contra la policía municipal. La otra dice lo contrario: fue la policía municipal la que disparó fuego de mortero contra los manifestantes.

Una oficina bancaria también resultó dañada por el fuego de mortero y la policía nacional tuvo que intervenir en apoyo de la municipal. Los enfrentamientos se prolongaron durante media hora.

En Rennes varios centenares de manifestantes -250 según la prefectura- se reunieron en el centro de la ciudad, a pesar del gran despliegue policial. Una pancarta de cabecera decía “Abajo el Estado, los policías y los fascistas”.

Algunos manifestantes prendieron fuego a varios contenedores, lo que obligó a los bomberos a intervenir tres veces, según la prefectura, que había prohibido la manifestación. La policía disparó gases lacrimógenos en las inmediaciones del canal que atraviesa la ciudad.

Siete manifestantes fueron detenidos y a uno de ellos le enviaron a prisión.

En París los antifascistas se reunieron en la Plaza de la República por la tarde, con una fuerte presencia policial. Entre 250 y 300 manifestantes marcharon al grito de “Macron repugnante” y “Le Pen repugnante”, enfrentándose a las cargas de la policía.

En el transcurso del recorrido los manifestantes volcaron bicicletas, patinetes y cubos de basura y lanzaron proyectiles contra los camiones de la policía. La estatua de la República llevaba la pintada de “El mundo arde”.

En Caen, unas 200 personas, según la prefectura, la mayoría pertenecientes a movimientos antifascistas y autónomos, se manifestaron contra las elecciones. Quemaron algunos contenedores y la policía detuvo a un manifestante.

En Estrasburgo, un centenar de personas marcharon sin incidentes por las calles casi desiertas de la ciudad, tras una pancarta en la que se leía: “Trabajadores, parados, jóvenes, pensionistas, nos merecemos algo mejor que esto, con o sin papeles”.

En el centro de Nantes, una manifestación de unas 400 ó 500 personas marchó detrás de una pancarta que proclamaba la “Necesidad de una revolución”.

La prefectura también consigna una manifestación similar en las calles de Marsella, en la que participaron unas 400 personas y que se desarrolló sin incidentes.

En Toulouse, unas 500 personas también participaron en una manifestación con el lema “Ni Macron, ni Le Pen, revolución”, “Basta de una sociedad que persigue a los indocumentados y pone a Zemmour en la televisión”, gritaban.

Es 25 de abril, aniversario de la Revolución de los Claveles

Con motivo del aniversario del 25 de abril, recordamos a Fausto, uno de los cantautores portugueses que mejor expresaron la explosión musical de la Revolución de los Claveles

El barrendero (1977)

Trabaja noches enteras
el barrendero Almeida,
envuelto en su abrigo verde
por las gélidas calles.

¡Oye! -le pregunté- ¿Qué tal la vida?
-y dijo- recojo trapos, latas, ropas…
Aires tranquilos en esta vejez,
y bailo cuando escucho cantar.

Que afine la cuerda el que toca
que me voy a poner a contar
la vida de un barrendero

¡Oye! Todo se pasa y resume
entre una alcantarilla que eructa
¡Allí! Y el hedor y la acidez insípida
de esta vida que se nos escapa.

Y barre, barre así,
barrendero,
pues con tu barrer
así haces otro mundo.

Portugal tiene la costumbre
de vivir con dos extremos:
Aquellos que se benefician del estiércol
de la basura en la que los otros vivimos.

¡Oye! También en los cubos de basura
Tiene el país su retrato.
A la basura tiran los ricos, y mucho más
lo que les ofende a la nariz.

Lo que los ricos tiran a la basura,
lo que ofende a su nariz,
para los pobres es como la matanza
porque sobra el hambre.

Pero haz de las sobras de los ricos
el animal de la matanza.

¡Oye! No tiene la cara lavada
quien vive de esta manera,
de tener gente gobernada así
de que otra viva en el basurero.

Y siendo Almeida sin nada más
Y barre, barre así barrendero
pues con tu barrer así
haces otro mundo.

Voy entonces a despedirme,
que hay mucho que barrer
-me respondió-, una de las cosas es
a quién nos hace pudrir.

¡Oye! En este trabajo manual
el barredor barre de todo,
un gato muerto y un aborto espontáneo semanal.

Lo que nos falta en rigor, sí señor,
es barrer el capital

Y barre, barre así, barrendero,
pues con tu barrer así
haces otro mundo.


O varredor (1977)

Trabalha noites inteiras
O Almeida varredor
Enxotando a varejeira
Pelas ruas, ao rigor

Ei! Perguntei-lhe, a começar
Pela vida, e ele disse:
– Levo trapa, latas, cacosturas
Ar-inda nesta velhice
Eu danço quando ouço cantar

Eu danço quando ouço cantar
Afina a corda ó tocador
Que eu vou-me pôr a contar
A vida de um varrredor
Ei! Tudo se passa e resume
Entre um esgoto que arrota

Ai! O cheirete e o azedume
Sem sabor
Desta vida que se enxota
E Portugal tem o costume
E Portugal tem o costume

E varre, varre assim
Ó varredor
Pois que o teu varrer assim
Faz outro mundo

E varre, varre assim
Ó varredor
Pois que o teu varrer assim
Faz outro mundo

Portugal tem o costume
De viver com dois extremos
Os que lucram com o estrume
Do lixo em que nós vivemos

Ei! Também nos caixotes do lixo
Tem o país o seu retrato
Ao lixo atira o rico, e muito mais
O que lhe ofende o olfato
Para o pobre é mata-bicho

Para o pobre é mata-bicho
O que à fome vai sobrando
Mas faz das sobras do rico
O bicho que vai matando

Ei! Não tem a cara lavada
Quem vive desta sujeira
De haver gente governada assim
Por outra viver da lixeira
E ser Almeida sem mais nada
E ser Almeida sem mais nada

E varre, varre assim
Ó varredor
Pois que o teu varrer assim
Faz outro mundo

E varre, varre assim
Ó varredor
Pois que o teu varrer assim
Faz outro mundo

Disse então a despedir-me
Muita coisa há p’ra varrer
Respondeu-me, uma das coisas é
Quem nos faz apodrecer

Ei! Neste trabalho braçal
De tudo varre o varredor
Gato morto e um aborto semanal
O que nos falta em rigor, sim senhor
É varrer o capital
E é varrer o capital

E varre, varre assim
Ó varredor
Pois que o teu varrer assim
Faz outro mundo

Se disparan los efectos adversos de las vacunas en Estados Unidos

Los efectos adversos relacionados con las vacunas se están disparando en Estados Unidos. La miocarditis y la pericarditis son los más frecuentes, según la base de datos Vaers.

Desde hace meses los organismos reguladores (CDC, FDA) aseguran que se trata de pocos casos, o que no son graves, lo que es muy preocupante tratándose de medicina, en donde prima el principio de precausión: “más vale prevenir”.

Las miocarditis no pueden considerarse leves, sobre todo porque el 90 por cien de los casos registrados en el Vaers se produjeron en un centro sanitario con apoyo cardíaco.

Desde el inicio de la vacunación en la población, el número de casos se ha disparado. Según los datos del Vaers, podría haber casi 25.000 casos de miocarditis o pericarditis en 2021. El 25 de febrero de este año ya se habían registrado más de 10.000 informes en la base de datos.

Si el aumento continúa al mismo ritmo, el número de casos relacionados con las vacunas podría triplicarse, mientras que las redes de vigilancia sanitaria, como el Vaers, no notifican sistemáticamente los efectos adversos. El porcentaje de notificación varía mucho de una vacuna a otra y depende de muchos factores que a veces son difíciles de analizar.

El problema se preocupante porque afecta a una población de adolescentes y adultos jóvenes, la mayoría de los cuales desarrollan miocarditis o pericarditis después de la segunda dosis.

Además de la miocarditis y la pericarditis, el Vaers registra 28.000 muertes y más de un millón de efectos adversos desde que el año pasado comenzó la campaña de vacunación masiva.

En 1976 la gripe porcina hizo temer a los estadounidenses una réplica de la epidemia de 1918. Se desarrolló una vacuna y se emitió una autorización de comercialización con carácter de urgencia. Se inició un programa de vacunación masiva, pero se canceló dos meses más tarde después de que se registraran 450 casos de síndrome de Guillain-Barré y 25 muertes.

Pocos países han tenido una política transparente en materia de vacunación. Reino Unido es uno de los pocos países que ha transmitido sus resultados tras haber registrado los porcentajes de “casos de covid”, hospitalización o muerte en relación con el estado de vacunación.

Los CDC están empeñados en encubrir los malos resultados de una vacunación que se suponía iba a acabar con la epidemia. A pesar de las afirmaciones -repetidas hasta la saciedad- de que la vacuna protegería contra el contagio y luego contra las formas graves, los CDC y la FDA se han negado sistemáticamente a publicar datos sobre los resultados de las vacunas.

Una política de vacunación se basa tanto en la búsqueda de un beneficio individual para la persona vacunada, que debe obtener la protección de la vacuna, como en un beneficio colectivo a largo plazo.

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que no puede haber ningún beneficio colectivo, ya que las vacunas no evitan la propagación de ningún virus.

—https://www.francesoir.fr/societe-sante/explosion-des-effets-secondaires-lies-aux-vaccins-contre-le-covid-aux-etats-unis

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