La web más censurada en internet

Día: 22 de febrero de 2022 (página 1 de 1)

Una de las lavadoras suizas de dinero negro queda al descubierto

Suiza es un país apacible que se encarga de lavar el dinero negro de los grandes capitales internacionales, gracias al secreto bancario. Pocas cosas más interesantes pueden ocurrir en Suiza que la filtración de las cuentas corrientes de un banco, como ha ocurrido con el Credit Suisse, que es el segundo en la jerarquía del país helvético.

El domingo decenas de medios de comunicación de todo el mundo publicaron información sobre los registros bancarios de 18.000 clientes considerados “sensibles por sus vínculos con funcionarios corruptos, autócratas de Oriente Medio o jefes del espionaje.

La filtración se ha llamado “Swiss Secrets” y ha sido coordinada por la misma organización que está detrás de los Papeles de Panamá y el Proyecto Pegasus: el Organized Crime and Corruption Reporting Project. A diferencia de otras, se trata de un acto de piratería informática aceptada y admitida.

El objetivo de estas filtraciones es sacar el dinero de Suiza para paliar la crisis financiera de Estados Unidos y otras grandes potencias.

Los documentos son principalmente datos financieros, como cuentas bancarias, así como “banderas rojas internas” que eran tan conocidas como ignoradas.

Son 18.000 cuentas con 100.000 millones de dólares en activos. Algunas cuentas se remontan a la década de los cuarenta, por lo que el Credit Suisse asegura que la mayoría de las cuentas ya han sido cerradas.

Las leyes sobre el secreto bancario de Suiza han convertido al país en un refugio para ocultar el saqueo y las operaciones de falsa bandera. En 2014 Credit Suisse llegó a un acuerdo con Estados Unidos para pagar miles de millones de dólares en restitución. Pero el Departamento de Justicia y la Comisión de Finanzas del Senado están investigando si los estadounidenses siguen teniendo activos no registrados en el banco.

Además, el banco fue juzgado recientemente por ayudar a una estrella búlgara de la lucha libre y a un contrabandista de cocaína a blanquear millones.

Entre los clientes identificados en la filtración se encuentran dirigentes fácilmente identificables, como el rey Abdullah II de Jordania, que tenía seis cuentas, incluida una con un saldo de más de 224 millones de dólares.

También aparece el oscuro jefe de la inteligencia pakistaní de los años ochenta, el general Ajtar Abdur Rahman Khan, que ayudó a canalizar armas y dinero de Estados Unidos a los talibanes. En 1985, el mismo año en el que Reagan pidió un mayor control de la ayuda a Afganistán, se abrió una cuenta a nombre de tres de los hijos del general Khan. Años después, la cuenta creció hasta los 3,7 millones de dólares.

Saad Kheir, jefe de la agencia de inteligencia jordana, abrió una cuenta en 2003, el mismo año en que Estados Unidos invadió Irak, que acabó conteniendo 21,6 millones de dólares.

Otra de las cuents pertence a Billy Rautenbach, un magnate de la minería que acabó siendo sancionado por Estados Unidos por su papel en la financiación de la violencia que rodeó las elecciones de 2008 en Zimbabue. Las cuentas se abrieron semanas antes de que un acuerdo minero pagara 100 millones de dólares al gobierno del antiguo dirigente de Zimbabue, Robert Mugabe, y a su gobierno.

En el listado aparece Nervis Villalobos, antiguo viceministro de Energía de Venezuela. El banco suizo abrió una cuenta para Villalobos en 2011 en la que depositó millones a pesar de que el dinero procedía de la corrupción.

Rodoljub Radulović, alias Misha Banana, un mafioso balcánico y narcotraficante, disponía de dos cuentas en Credit Suisse, una de las cuales contenía casi 3,4 millones de francos suizos.

Otras cuentas pertenecen a Alaa y Gamal Mubarak, hijos del antiguo dirigente egipcio Hosni Mubarak. Fueron titulares de seis cuentas, incluida una con casi 200 millones de dólares en 2003.

De las docenas de medios de comunicación que han recibido los documentos de la filtración, ninguno es suizo porque Suiza tiene leyes que prohíben a los periodistas escribir sobre documentos bancarios filtrados.

‘Rusia tiene derecho a tomar represalias y lo haremos’, dice Putin en un discurso televisado

Ayer Putin convocó una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad. Los participantes adoptaron el acuerdo de reconocer la independencia de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk. Inmediatamente después el gobierno ruso firmó un acuerdo de amistad, cooperación y asistencia con ambas repúblicas. Por la noche Putin pronunció un discurso en la televisión.

Es un puñetazo encima de la mesa con el que el Kremlin pretende enmendar 30 años de desastres, consecuencia de la disolución de la URSS y de las continuas concesiones realizadas a los imperialistas, que no han conducido a ninguna parte.

“Todas nuestras propuestas sobre seguridad han sido ignoradas. Rusia tiene derecho a tomar represalias, y lo haremos”, dijo Putin en la televisión.

Es el fin de los Acuerdos de Minsk, que hasta ahora sólo habían sido burlados por el gobierno de Kiev y en cuya defensa no han salido ninguno de los dos países occidentales que se habían comprometido al cumplimiento, a saber Alemania y Francia.

Como suele ocurrir, es interesante analizar el discurso televisado de Putin, sobre todo teniendo en cuenta que mezcla numerosas cuestiones que forman parte de la historia del movimiento comunista internacional.

En 2014 los imperialistas patrocinaron un Golpe de Estado en Kiev que ha arrasado un país entero, como antes arrasaron Irak, Afganistán, Libia o Siria. A Estados Unidos no le intreresa Ucrania para nada, salvo por su vecindad con Rusia. Su interés es convertir el territorio en una gran base militar de avanzada y, eventualmente, en un campo de batalla.

Era de esperar que en medio de esta marejada internacional, Ucrania saliera perdiendo porque, como buenas marionetas, nunca ha sido otra cosa que la moneda de cambio de las negociaciones entre Rusia y Estados Unidos.

En su discurso Putin califica al país vecino como una “colonia”, que no ha vacilado en cometer crímenes como el de la casa sindical en Odesa, donde numerosas personas fueron quemadas vivas por las hordas nazis que partiparon en el golpe de 2014 y que cobraban un millón de dólares al día de la embajada estadounidense.

Putin lanzó claras advertencias hacia Ucrania y utilizó la expresión “Novorossya”, que es característica de los nacionalistas rusos y denota la voluntad de anexionarse las Repúblicas de Donetsk y Lugansk. Hasta ahora no era corriente en los mentideros oficiales rusos, que preferían hablar del Donbas.

Pero el discurso no se queda en el Donbas y deja muy claro que afecta a toda Ucrania. Es una seria advertencia para el futuro.

Un asesor científico del gobierno británico critica ahora el confinamiento

Ahora todo el mundo empieza a dar marcha atrás, incluido un defensor del confinamiento que asesora al gobierno británico, que admite -dos años después- en un libro que se equivocaron y que nunca tuvieron en cuenta los daños que causa.

El profesor Mark Woolhouse es miembro del Sage SPI-M, el plantel de “expertos” que se hizo famoso por predecir escenarios catastróficos que nunca se cumplieron y cuyo objetivo era atemorizar a la población masivamente y justificar las restricciones sanitarias.

El libro se titula “The Year the World Went Mad” (El año en que el mundo se volvió loco). En su obra lamenta la implicación de los “expertos” en la puesta en marcha de las medidas de confinamiento.

“Sabíamos desde febrero [de 2020], y no digamos desde marzo, que el confinamiento no resolvería el problema. Sólo lo retrasaría”, dice ahora Woolhouse, añadiendo que nadie en el gobierno parecía reconocer el fracaso de esta estrategia.

“La primera respuesta mundial a la pandemia fue lamentablemente inadecuada”, dijo Woolhouse, quien añadió que las alabanzas de la OMS al enfoque de “cero covid” preparó el terreno para un desastre de proporciones mundiales.

A Woolhouse le preguntan por qué los gobiernos se lanzaron a imponer restricciones brutales sin tener en cuenta las consecuencias. “En ningún momento, ni siquiera en el año siguiente, hubo ninguna forma de análisis del daño causado por los confinamientos”, dice. “¿Se los ha tenido en cuenta? No he visto ninguna prueba de que lo fueran y eso es muy, muy preocupante”.

Ya en abril de 2020 el Sage recibió información que confirmaba que los confinamientos “costarían tres veces más que la propia enfermedad”, pero prácticamente no se tuvo en cuenta que “las personas mayores de 70 años tenían al menos 10.000 veces más posibilidades de morir que los menores de 15 años”.

El gobierno británico mintió a la población al afirmar que el virus “no discrimina”, cuando es totalmente falso. “He escuchado el argumento [oficial] caricaturizado como que todo el mundo murió, pero al menos nadie se salvó injustamente”, dice el asesor, añadiendo que “la BBC News apoyó esta percepción errónea al informar regularmente de tragedias raras que involucraban a personas de bajo riesgo como si fueran la norma”.

Los que advirtieron correctamente que el confinamiento causaría estragos, fueron demonizados, vilipendiados, tachados y deplorados, pero ¿qué castigo, si es que hay alguno, recibirán los defensores de el confinamiento que se equivocaron?

Los “expertos” del mundo entero no sólo se equivocaron con los confinamientos. El año pasado los asesores de Sage aseguraron que la variante ómicron podría causar 6.000 muertes al día en Reino Unido si no se imponían medidas sanitarias más estrictas.

Ahora han acabado reconociendo que dicha variante no causó ese número de muertes, sin necesidad de imponer restricciones.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2022/02/20/covid-made-world-go-mad-know-now-year-lockdown/

La misma jueza que avaló a los Franco en el expolio de la catedral de Santiago, archiva el asesinato del Caso Jimmy ‘por la obsesión’ de su familia

La jueza Adelaida Aranguren zanja así la investigación del asesinato de Francisco Javier Romero Taboada «Jimmy», asesinado por neonazis del Frente Atlético, y que concluye sin hallar responsables en un increible auto en el que afirma que “Resulta ser ya un tanto obsesiva la reiteración en el deseo [de las acusaciones] de lograr la identificación de las personas que arrojaron al río al fallecido”. Leer más

Concentración sin precedentes de la flota rusa en el Mar Negro

Más acostumbrados a los hielos de los mares de Barents y Ojotsk, los cascos de la flota rusa nunca se han bañado en invierno en aguas tan cálidas como en este mes de febrero de 2022, marcado por un clima geopolítico igual de cálido. Por primera vez, probablemente en la historia de Rusia, la mayoría de los grandes buques de la Flota Voienno-Morskoï (VMF) están desplegados en el Mediterráneo Oriental y el Mar Negro, cerca de Ucrania.

Una ilustración simbólica de esta reorganización sin precedentes es la presencia en la zona de los tres cruceros de la clase Slava, que nunca antes se habían reunido. El Moskva, buque insignia de la Flota del Mar Negro, que salió de Sebastopol el 8 de febrero, se unirá probablemente a sus dos buques hermanos, el Marshal Ustinov, uno de los dos cruceros operativos de la Flota del Norte, que cruzó el Estrecho de Gibraltar a principios de febrero, y el Varyag, buque insignia de la Flota del Pacífico, que cruzó el Canal de Suez al mismo tiempo. Imponentes buques -12.000 toneladas de desplazamiento y 186 metros de eslora- puestos en servicio en la década de 1980, siguen teniendo una respetable fuerza de ataque a pesar de su gran edad. Diseñados como “asesinos de portaaviones”, despliegan en sus dieciséis enormes silos inclinados de misiles antibuque supersónicos P-500 Bazalt -P-1000 Vulkan para el Ustinov y el Varyag, más moderno que el Moskva- cuya carga útil de una tonelada -posiblemente nuclear- fue diseñada para atacar a los “superportaaviones” estadounidenses.

Es cierto que la tecnología es antigua y está mal protegida contra los medios de guerra electrónica más modernos, pero su velocidad -Mach 2,5- todavía puede hacer sudar frío a un grupo aéreo naval. También están equipados con 64 silos giratorios del sistema antiaéreo de largo alcance S-300F ó S-300FM, asociados a potentes radares, que pueden crear una burbuja de protección a su alrededor. Por lo tanto, desde el punto de vista político, su despliegue es muy importante. Irónicamente, el cuarto Slava, nunca terminado, lleva oxidándose desde la caída de la URSS en el puerto ucraniano de Nikolayev y originalmente iba a llamarse… Ukraina. El único buque capital ruso que no está desplegado actualmente en la zona es el crucero de clase Kirov Pedro el Grande, pero su despliegue habría sido sorprendente, ya que este buque de 234 metros y más de 20.000 toneladas de desplazamiento -el mayor buque de combate del mundo, excluyendo los portaaviones- tiene un sistema de propulsión atómica que le prohíbe entrar en el Mar Negro en virtud de la Convención de Montreux.

Igualmente raro, mientras estos tres cruceros rusos estaban juntos, tres portaaviones de la OTAN llevaron a cabo juntos un Passex (ejercicio de paso en lenguaje de la OTAN) en el Mar Mediterráneo los días 7 y 8 de febrero. Se trata del portaaviones francés, el FS Charles-de-Gaulle, desplegado desde el 1 de febrero en el marco de la operación Clemenceau 22, del portaaviones estadounidense USS Harry S. Trumman y del portaaviones italiano ITS Cavour, que ciertamente no está en la misma categoría, ya que no dispone ni de propulsión nuclear, ni de catapultas para el despegue de sus aviones, ni de cabos de detención para su aterrizaje. En el contexto actual, la reunión de tres grupos aeronavales en el Mar Mediterráneo vuelve a ser significativa.

Volviendo a la Armada rusa, los tres cruceros Slava no son los únicos barcos que llevan la Cruz de San Andrés en la zona del Mediterráneo/Mar Negro. También están presentes dos viejos destructores Udaloi -el vicealmirante Kulakov, de la Flota del Norte, y el almirante Tributs, de la Flota del Pacífico-, así como una fragata de la Flota del Norte, el almirante Kasatonov, que pertenece a la clase Gorshkov, los buques de altura más modernos de la flota rusa. Más naturalmente, las tres fragatas Grigorovich que entraron en servicio entre 2016 y 2017, así como las dos últimas -y obsoletas- fragatas Krivak, las cinco pertenecientes a la Flota del Mar Negro. En total, once buques de guerra rusos de 3.000 toneladas o más (tres cruceros, dos destructores y seis fragatas) están así presentes simultáneamente en estos dos mares cálidos. Esta cifra puede parecer relativamente pequeña en comparación con los medios terrestres rusos desplegados en las inmediaciones de Ucrania, pero no deja de ser un gran número en comparación con el modesto número de buques de alta mar de que dispone la VMF.

Las fragatas, destructores y cruceros operativos ausentes en la zona del Mediterráneo/Mar Negro son sólo siete. Se trata del ya mencionado crucero atómico Pierre-le-Grand (Flota del Norte), otros tres destructores Udaloi (uno en la Flota del Norte, dos en la Flota del Pacífico), el destructor Almirante Ushakov (Flota del Norte), el último Sovremenny aún operativo, pero que rara vez sale de su puerto de origen debido a la dudosa fiabilidad de sus calderas, la fragata Almirante Gorshkov (Flota del Norte) y una de las dos fragatas Neustraschimmiy, la otra está en reparación (Flota del Báltico). En otras palabras, once de los dieciocho buques de combate de altura rusos disponibles están desplegados actualmente en las proximidades de Ucrania. Tradicionalmente, sólo hay seis (las cinco fragatas y el crucero de la Flota del Mar Negro). Si se cuentan sólo los “buques de primer rango” (destructores, cruceros y fragatas Gorshkov), se llega a una conclusión bastante similar, con seis de ellos (tres Slava, dos Udaloy, uno Gorshkov) en la zona considerada y seis fuera de ella (uno Kirov, uno Sovremenny, tres Udaloy, uno Gorshkov), dado que, por regla general, sólo uno de estos buques está en el Mar Negro (el Moskva).

Sean cuales sean las verdaderas intenciones de Rusia, la concentración naval rusa en el espacio mediterráneo-póntico es un buen indicador de la gravedad de la crisis geopolítica en el continente europeo. Para la FVM, desplegar la mitad de su flota de altura en esta zona no es en absoluto trivial. Por supuesto, los buques están mostrando su edad (de los once buques mencionados, siete entraron en servicio activo en la década de 1980, con una media de 1996) y su armamento y sensores son, en algunos casos, completamente obsoletos, pero eso no importa en este caso. Una guerra con Ucrania sólo tendría una dimensión naval secundaria y la presencia de grandes unidades como destructores o cruceros en mar abierto sólo jugaría un papel disuasorio de “flota en ciernes”. Por otro lado, la flota ucraniana es casi nula y la única amenaza creíble -las baterías de defensa costera- sería más probablemente el objetivo de la aviación rusa. La veintena de buques pequeños y corbetas de misiles de la flota del Mar Negro también serían suficientes para imponer un bloqueo naval a Kiev. Y esto es tanto más cierto cuanto que algunas de estas unidades de menos de 1.000 toneladas, que están en servicio desde hace diez años, disponen de los más sofisticados sistemas de armas rusos, como los silos verticales UKSK que despliegan misiles Kalibr y Onyx, especialmente formidables y de los que carecen casi todos los destructores y cruceros, demasiado antiguos. También se puede imaginar una invasión que tenga lugar en parte por mar -ya sea en el Mar Negro hacia Odessa, o en el Mar de Azov hacia Mariupol- pero, también en este caso, la dimensión naval sería limitada en comparación con una ofensiva terrestre. Sin embargo, en términos anfibios, la concentración naval rusa en el Mar Negro está en su punto álgido. A los cinco grandes buques de desembarco de la Flota del Mar Negro disponibles (tres Ropucha y dos Alligator) se han unido en los últimos días otros tres de la Flota del Mar Báltico (Ropucha) y otros cuatro de la Flota del Norte (tres Ropucha y un Ivan Gren más reciente).

Así, 12 grandes buques de desembarco se encuentran actualmente en la zona de los 19 actualmente operativos en la VMF, de nuevo más de la mitad de las unidades concentradas en la zona del Mediterráneo/Póntico. Para dar un orden de magnitud, un Ropucha de 4.000 toneladas es capaz de transportar unos diez vehículos blindados y unos 300 hombres. Incluyendo la decena de pequeños buques de desembarco Duygon y Serna, algunos de los cuales proceden de la flotilla del Mar Caspio, los doce grandes buques de desembarco actualmente desplegados podrían así desembarcar unos 150 vehículos blindados y entre 3.000 y 4.000 hombres. Una fuerza importante, pero incomparable con los 100.000 a 150.000 soldados rusos que se concentrarían en las fronteras terrestres de Ucrania.

Por supuesto, esta concentración naval sin precedentes no es un indicio de las intenciones rusas y, desde luego, no predice que vaya a producirse una invasión de Ucrania. Hasta ahora, las casandras de la inteligencia estadounidense no han aportado ninguna prueba de una ofensiva inminente, pero eso no significa que se pueda descartar una. La increíble actividad militar de Rusia en las fronteras de Ucrania es tan compatible con un cruce del Rubicón (o en este caso del Dniéper) como con una partida de póker diplomática. Si los dirigentes rusos han optado por la segunda opción, la de una negociación dura, tienen todo el interés en hacer ver que la primera opción sigue sobre la mesa. En este juego, el despliegue de los tres cruceros Slava en el espacio Mediterráneo-Pontiac vale probablemente más que un simple tres en raya.

Alexis Feertchak https://www.revueconflits.com/alexis-feertchak-flotte-russe-mediterranee-mer-noire/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies