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Día: 8 de diciembre de 2021 (página 1 de 1)

Con L’Oreal el fascismo se maquilla mejor

Champú, desodorante, gel, laca, jabón, pintalabios, perfume, gomina, bronceador, mascarilla, after shafe, depilación, colonia,… nadie se presenta en la calle de la misma forma que en la intimidad de su casa. En la política burguesa, esa que tanto aburre y aborrece, sucede otro tanto; nada es lo que parece; las cosas no son como las presentan ante las cámaras y los micrófonos. Antes hay que pasar por la peluquería, que en la política burguesa son los gabinetes de imagen, porque una imagen vale más que mil palabras, sobre todo si la imagen no tiene nada que ver con el original.

El fascismo se maquilla porque resulta antiestético hasta para la misma burguesía monopolista: “El fascismo es compatible con una burda falsificación del parlamentarismo”, dijo Dimitrov en 1937. Por eso a veces aparece con la imagen de la democracia burguesa, y a veces incluso con la imagen del socialismo. No es nada fácil observar al fascismo desnudo en su intimidad, sin maquillar.

No se puede entender lo que es el fascismo si no se entiende lo que fue la bancarrota del imperialismo y la agudización de la lucha de clases en los años treinta del pasado siglo, y la manera en que todo ello influyó en la construcción del socialismo en la URSS. La expansión europea del fascismo no se llevó a cabo por la vía militar, al estilo de una invasión desde el exterior, sino que previamente a ella en cada país existían poderosos grupos fascistas internos, estrechamente vinculados al Eje Berlín-Roma. Degrelle en Bélgica, Quisling en Noruega, Seyss-Inquart en Austria y otros parecidos son la quinta columna que, en Francia, con la victoria del Frente Popular, desata una ola de agresiones y atentados dirigidos desde Roma por los fascistas italianos.

El Comité Secreto de Acción Revolucionaria

En enero de 1935 Eugene Deloncle (1890-1944), procedente de las juventudes de Acción Francesa, los Camelots del Rey, funda el Comité Secreto de Acción Revolucionaria, una organización armada clandestina con todo un ceremonial esotérico al estilo del Ku Klux Klan en Estados Unidos. Esos ritos iniciáticos y sectarios son los que le valdrán a su Comité el sobrenombre de La Cagoule (capucha o pasamontañas en francés) con el que ha pasado a la historia. Más tarde, en la época de Vichy, Deloncle fundó y dirigió un partido legal: el Movimiento Social Revolucionario.

Para cometer sus crímenes La Cagoule tuvo, además de Roma, el apoyo financiero de algunos monopolistas franceses, como Louis Renault (el de los coches) y Eugene Schueller (1881-1957), fundador de L’Oreal, la multinacional de los afeites y enjuagues. Schueller era amigo íntimo de Deloncle y durante el gobierno de Petain fue con él uno de los dirigentes del Movimiento Social Revolucionario. Las reuniones secretas de La Cagoule se celebraban en su despacho personal en la misma sede de L’Oreal. Otra de la sedes de La Cagoule era el internado de los maristas en el número 104 de la calle Vaugirard en París. Entre otros pistoleros fascistas, estudiaban allí François Mitterrand y André Bettencourt.

Uno de los encargos de Mussolini que se discutían en las reuniones de La Cagoule era la liquidación física de los comunistas y antifascistas franceses, así como de los refugiados políticos de otros países. Los contactos de los pistoleros cagoulards con los servicios secretos de Mussolini también tenían su glamour: se hacían en la costa azul, en sitios como Niza o Mónaco. Allí el emisario del Duce era el capitán Navale, jefe del contraespionaje italiano en Turín. La Cagoule estaba representada por Joseph Darnand, un antiguo oficial del ejército francés.

En la costa azul Darnand preparaba con el espionaje italiano el transporte de armas a Franco durante nuestra guerra civil y el sabotaje de las que tenían como destino a la República. Una de las primeras visitas que hicieron Deloncle y su adjunto, el general de aviación Duseigneur, fue al cuartel general de Franco durante nuestra guerra civil. Pero Deloncle no sólo estuvo en Salamanca; también visitó en Madrid a la quinta columna, entre ellos al embajador de Chile, que le falsificó un pasaporte diplomático a nombre de Héctor Dávila Soles el 20 de abril de 1937 para que pudiera cometer sus crímenes con plena impunidad.

También Mussolini les recibió en persona. Era un canje: Franco y Mussolini ayudaban a los pistoleros franceses y éstos ayudaban a aquellos. La Cagoule disponía de tres emisoras de radio en Mónaco, Bélgica y en la España franquista.

La participación de los hitlerianos fue menor, pero el embajador del Reich en París, Otto Abetz, y el jefe de la Gestapo, Reinhardt Heydrich, estaban al corriente de todos los movimientos. Deloncle también estuvo en contacto durante la ocupación con el almirante Canaris, el jefe del Abwehr, el contraespionaje alemán. Su relación era tan estrecha que cuando Canaris fue ejecutado por los propios nazis por intentar de sacudirse al fracasado Hitler al final de la guerra mundial, Deloncle fue ejecutado al mismo tiempo en París por la Gestapo: se presentaron en su casa y le acribillaron delante de toda su familia; también murió su hijo. Era ya un 17 de enero de 1944.

El reguero de sangre

El asesinato el 9 junio de 1937 de los hermanos Carlo y Nello Roselli, antifascistas italianos refugiados en Francia, fue uno de aquellos encargos de Mussolini a Pariani (subsecretario de guerra), de éste a Navale y de éste a Darnand. Ésa era la cadena de mando pero el autor material fue Jean Filliol, que lo ejecutó de una manera realmente salvaje, a puñaladas. Carlo Rosselli había sido profesor de economía en Génova; se fugó de la cárcel refugiándose en Francia, donde prosiguió su lucha editando la revista Justicia y Libertad.

Otro encargo para los cagoulards fue el sabotaje en agosto de los aviones preparados en el hangar del aeródromo de Toussus-le-Noble, para reforzar los arsenales de la República española. Vestido de oficial de aviación, Filliol ejecutó un auténtico trabajo de profesionales: era la primera vez que se empleó un explosivo plástico. No faltó la guinda intoxicadora a este trabajo perfecto: la prensa burguesa clama contra un atentado que imputa a los comunistas. La legalidad remataba el trabajo de la ilegalidad; la democracia se complementaba con el fascismo.

13 de febrero de 1936: intento de asesinato de León Blum; 23 de enero de 1937: Filliol asesina en París al economista soviético Dimitri Navachin; 8 febrero: asesinato de Maurice Juif; 16 de setiembre: explosiones en dos sedes de la patronal en las que mueren dos policías para que la prensa pueda seguir acusando a la CGT y a los comunistas; 5 de julio de 1941: asesinato de Marx Dormoy. En Niza las empresas que envían suministros a nuestra República vuelan por los aires. Una bomba destruye el almacén de frutas Arbonna; otra, la sociedad de transportes Pestalacci; otra más, el buque republicano Turia, fondeado en el puerto por orden del gobierno francés… los fascistas tardan en darse cuenta de que, en realidad, el barco es propiedad suya y entonces Franco protesta oficialmente.

A petición de los servicios secretos franquistas, La Cagoule infiltra entre las Brigadas Internacionales a un tal Jean-Baptiste Leon, que coincide en la misma unidad que Ramón Mercader, el que en 1940 ejecutaría a Trotski en México. En plena guerra civil, la Gaceta de Salamanca publicó el 19 de enero de 1937 en primera página la foto del tal Jean-Baptiste Leon, calificándole de voluntario francés muerto en la lucha contra el comunismo. Se trataba de una impresión falsificada; la edición original del periódico no mencionaba nada de eso. El galoso Francisco Paesa hizo lo mismo muchas décadas después. Se trataba de borrar las pistas que conducían hasta él.

Los servicios de inteligencia de las Brigadas Internacionales supieron inmediatamente del intento de infiltración de los cagoulards, la mayor parte de los cuales eran originarios de Niza. Casi todos fueron identificados al cruzar la frontera en Irún. Se trataba de viejos renegados del comunismo que habían seguido a Jacques Doriot al Partido Popular francés.

Para depurar a los infiltrados, André Marty, comisario político de las Brigadas Internacionales, creó un tribunal militar en Albacete. Por eso los fascistas le han llamado siempre, y le siguen llamando, el carnicero de Albacete. Las cosas vueltas del revés.

Con ayuda del SS Theo Dannecker, representante de Adolf Eichmann, se crea una organización dentro de la organización, la Comunidad Francesa, cuyo objetivo es liberar a Francia de judíos y franc-masones. Ésta es la que organiza el expolio de los judíos en Francia, para provecho de sus propios miembros, entre ellos Jacques Correze y Jean Filliol.

Los pistoleros en el gobierno de Vichy

A veces una biografía es la metáfora de todo un país, o al menos de una clase social. La de Mitterrand expresa los avatares de los monopolistas y reaccionarios franceses en la encrucijada del pasado siglo. No sabían en qué cesta poner sus huevos, un síntoma de la debilidad y la decadencia irreversible del imperialismo francés. Después de 1940 la burguesía francesa, lo mismo que Francia, tenía el corazón partido. Petain en Vichy, De Gaulle en Londres y Hitler en París. Entonces Mitterrand era un joven fascista comprometido a fondo con la reacción. No cabe duda de que el socialista empezó como fascista, sumándose a la revolución nacional de Petain. Fue funcionario del comisariado general de prisioneros de guerra. En marzo-abril de 1943 fue condecorado con la cruz gálica por los servicios prestados.

Tras el armisticio de junio de 1940, los criminales de La Cagoule se incorporan al gobierno de Petain. Deloncle fusiona su Movimiento Social Revolucionario con la Agrupación Nacional Popular de Marcel Deat, un tránsfuga de la socialdemocracia al fascismo, el camino inverso de Mitterrand. En aquel partido se juntaron aventureros muy variopintos, entre ellos los dirigentes trotskistas Henri Molinier y Lambert; el primero de ellos toma la palabra en uno de los congresos de los vichystas; el otro no era aún tan conocido como lo fue después como jefe de la OCI, una de las sectas de la IV Internacional.

Miterrand siempre fue un íntimo amigo de René Bousquet (1909-1993), primero prefecto y luego secretario general de la policía vichysta, nombrado por Laval el 18 de abril de 1942. Lo fue hasta que fue relevado por Darnand el 31 de diciembre del año siguiente. Todavía fueron buenos momentos aquellos para los vichystas; aquellos en los que la policía torturó y asesinó a nuestro camarada Conrado Miret Musté y en los que torturaron al destacamento de Manouchian. Bousquet se veía con Heydrich cuando éste viajaba a París y negociaba con el general Oberg de las Waffen SS. Tras la guerra fue nombrado director del Banco de Indochina y recibió la Legión de Honor. Por tanto, también fue condecorado, pero a diferencia de su amigo Mitterrand, lo fue por la democracia (burguesa). En realidad, tanto en España como en Francia, no hay torturador ni asesino en serie que no haya sido condecorado con todos los honores que merecía por los servicios prestados (a la burguesía y a su Estado de Desecho).

A Bousquet le sucedió en el cargo Darnand (1897-1945) que, como ya hemos dicho, había abandonado el ejército en 1921 para crear una empresa de transportes en Niza. Fue una pieza clave de los cagoulards; desde el sur de Francia dirigía la Legión Francesa de Combatientes; después, en 1942, creó en Túnez la Falange Africana, luego creó el SOL, transformado más tarde en la Milicia francesa; en agosto del siguiente año alcanzó el grado de Obersturmführer de la Waffen SS y, finalmente, Laval le nombró director general de la policía del gobierno de Vichy (enero de 1944). Apenas tuvo tiempo de sentarse en su cargo. Huyó a Alemania, luego a Italia, donde combatió a la guerrilla comunista hasta que le detuvieron, le enviaron a Francia, le juzgaron y le ejecutaron el 10 de octubre de 1945.

Por su parte, otro cagoulard, Jean-Marie Bouvyer, cómplice del asesinato de los hermanos Roselli, fue nombrado el 19 de abril 1944 jefe del servicio de investigación del Comisariado de cuestiones judías en el gobierno de Petain. El culebrón y el relato rosa están unidos al glamour. Antes y después de la ocupación de Francia, de 1942 a 1947, la amante de Bouvyer era Marie-Josèphe, marquesa de Corlieu, hermana de Mitterrand.

Al principio todo iba viento en popa, todo era fascismo puro y duro, pero la apuesta de Vichy era muy fuerte para los monopolistas franceses y hacían falta recambios (por si acaso). Quizá todo se viniera abajo, quizá se habían equivocado en sus alianzas. Las victorias disipan las dudas, pero las derrotas las acrecientan y en el siglo XX hay un antes y un después de Stalingrado. Con Hitler lejos de Moscú todos los planes se venían abajo.

Con la medalla en el pecho, como muchos otros fascistas, Mitterrand quiso jugar un doble juego. Por eso sus biógrafos oficiales dicen que en 1942, en plena orgía vichysta, se pasó a la resistencia. Quizá cambió de bando del mismo modo que Rudolf Hess se pasó a los británicos tres años antes. El caso es que los libros de historia dicen lo siguiente: Mitterrand no enviaba a los antifascistas a los campos de concentración sino que los libraba de ese destino fatal.

El álbum de familia de los fascistas franceses

Miterrand estaba en medio de la mierda más pestilente. Todos los hilos de La Cagoule pasaban por él. En 1939 la nieta de Deloncle, Edith Cahier, se casó con Robert Mitterrand, uno de los hermanos del futuro Presidente de la República, que se puso a trabajar tras la guerra de inmediato para que no fusilaran a sus camaradas. Mitterrand fue a la cárcel a visitar al colaboracionista Bouvyer y luego testificó en el juicio a su favor. Eso era posible porque, a su vez, Miterrand nunca fue considerado como el criminal de guerra que había sido. Desde luego no era el testimonio desinteresado que cabe esperar en un juicio. Aunque los boletines oficiales dicen que Bouvyer había sido el comisario de cuestiones judías de Vichy, su juicio cambió las cosas con el estupendo maquillaje de L’Oreal: en realidad Bouvyer, lo mismo que Mitterrand, había sido un resistente que escondía en su casa los instrumentos necesarios para elaborar documentación falsa para el Movimiento de prisioneros de guerra que dirigía Mitterrand. Así quedó la verdad oficial. Las cosas no eran lo que siempre habían parecido, sino justo al revés.

En 1945 los fascistas tenían que sobrevivir porque más allá de los Pirineos sí hubo una pequeña transición: los fascistas fueron juzgados, enviados a la cárcel y a veces fusilados. Por eso los cagoulards no tuvieron empacho en hacerse pasar como resistentes. El maquillaje ayuda. El viejo cagoulard Bouvyer renegó de sus ideas juveniles, dijo estar dispuesto a denunciar a sus camaradas de antaño y trabó amistad íntima con Miterrand. En 1946 la madre de Bouvyer, Antoinette, fue la madrina de Jean-Christophe, el hijo de Mitterrand.

Aquel maldito año de la transición francesa, Schueller y Bettencourt, los de cosméticos L’Oreal, también lo pasaron mal, pero también contaron con el testimonio favorable de Mitterrand en sus juicios respectivos. Por eso a finales de 1945 le devolvieron el favor nombrándole director de Ediciones Rond-Point que publicaba la revista Nueva Belleza. Al año siguiente le financiaron su campaña electoral en Nièvre.

L’Oreal en España

Jacques Correze era el hijo adoptivo de Deloncle. Cuando la Gestapo acribilló a Deloncle en París, él se casó con su viuda. Estuvo combatiendo al bolchevismo en la guerra mundial en las filas de la Legión Francesa, es decir, integrado en la Waffen SS. Salió de la cárcel en 1949 y Schueller le dio trabajo en L’Oreal como director de la multinacional para España y América Latina. Luego siguió su carrera comercial como delegado para Estados Unidos.

Pero el destino capitalista es inescrutable y L’Oreal, que había sostenido el holocausto en Francia, fue comprada en 1988 por la sociedad americana de cosméticos Helena Rubinstein, de innegable raigambre judía. Entonces la Liga Árabe le aplicó las normas de bloqueo internacional contra Israel. Obsequiso hacia los nuevos dueños, Correze fue el encargado de negociar el levantamiento del boicot. Nos lo imaginamos en una jaima diciéndoles cosas como ésta: Yo he enviado más judíos al matadero en Francia que vosotros en Palestina. Son argumentos comerciales convincentes.

Mitterrand no fue el único alumno marista cuya carrera fue lanzada por L’Oreal: está el caso de François Dalle. En 1990 el judío Jean Frydman se querelló en los juzgados contra Dalle por haberle despedido de una filial de L’Oreal por motivos racistas, a causa de las presiones de la Liga Árabe. Pero todo el enojoso asunto (político) se tapó con un acuerdo (comercial) entre ambas partes. No hay nada como el maquillaje para que los pequeños defectillos pasen desapercibidos.

Schueller, Bettencourt y L’Oreal, lo mismo que Mitterrand, podían jugar a todas las barajas: de pistoleros fascistas pasaron a ser considerados resistentes y de matar judíos también podían pasar a formar parte de una de las sucursales del capital judío internacional.

Tras la guerra, Schueller dejó L’Oreal en las manos del marista Bettencourt, que en 1950 se casó con Liliane, su única hija. Hoy Lilianne Bettencourt es la mujer más rica de Francia.

Otro que acabó sus días en España fue el pistolero Filliol, que huyó tras la derrota de los vichystas y logró pasar desapercibido aquí, a pesar de haber sido condenado en rebeldía tres veces a la pena capital. La España de Franco se convertía en el santuario del terrorismo internacional: además de Filliol aquí se refugiaron nazis de la talla de Leon Degrelle y el SS Otto Skorzeny. Filliol acabó plácidamente sus días trabajando para L’Oreal en Madrid, rodeado de falangistas, tomando vermú en el bar de Chicote en la Gran Vía.

En España L’Oreal se impulsa de la mano del Opus Dei, siendo su capataz Henri Deloncle, el hermano del cagoulard. Los fascistas se siguen maquillando; de la Cagoule al Opus Dei, otro signo de los nuevos tiempos. En París, en la calle Saint-Dominique, la oficina de Bettencourt cuando éste dirigía la PropagandaStaffel, se convierte en la sede central del Opus Dei para Francia. El hermano de Mitterrand, Robert, se instala en calle Dufrenoy, en una casa que, dirigida par Jean Ousset, también será sede del Opus Dei.

De asesino a ministro de Justicia

Los tiempos cambiaban pero el capitalismo seguía necesitando su tributo de sangre; además, ya no necesitaban la capucha porque todo era legal, hasta el punto de que en 1956 Mitterrand es el ministro de Justicia del gobierno socialfascista de Guy Mollet. Ya no necesita matar; le basta con firmar las órdenes de ejecución de penas capitales impuestas por los tribunales militares. Firmó más de 30 de esas órdenes entre 1955 y 1956 contra militantes del FLN argelino. Según una investigación de Le Point, de los 45 expedientes que pasaron por las manos de Miterrand cuando era ministro de Justicia, sólo en siete de ellos pidió la conmutación de la pena capital. De 1956 a 1962 los imperialistas franceses fusilaron a 222 militantes argelinos. Naturalmente porque eran terroristas. Nos explicaremos mejor: eran terroristas en Francia y héroes en Argelia (cuando ésta logró su derecho a la independencia).

Ahora bien, Mitterrand ha pasado a la historia (burguesa) por ser ese buen socialista que en 1981, desde la Presidencia de la República, abolió la pena de muerte. ¿Acaso ya no quedaba nadie a quién matar? Sí había, pero tuvo que volver otra vez La Cagoule. Al fin y al cabo, los 30 asesinatos de los GAL entre 1983 y 1987 se cometieron en Francia bajo el visto bueno de Mitterrand y de las policías española y francesa, que siempre aparecieron entremezcladas con mafiosos y gangsters. A los refugiados vascos, Mitterrand les cambió su derecho de asilo por un certificado de defunción, todo ello de conformidad con Felipe González y los cagoulards hispánicos. Así es la dialécica de la historia: de la ilegalidad a la legalidad para acabar de nuevo en la ilegalidad. El caso es matar. En 1999 en París se creó una asociación de víctimas del terrorismo… de Estado, entre las cuales reivindica las de Eizaguirre y Fernández Cario. La lista de asesinatos es espeluznante; supera el centenar: el comunista egipcio Henri Curiel, Ben Barka, refugiados palestinos, resistentes sudafricanos… Los que quieran un listado pueden leer L’Humanité de 1 noviembre de 1999.

Mitterrand dijo una vez que la República no debía ninguna excusa a las víctimas del régimen de Vichy. El Estado de Desecho hace (deshace) siempre lo que tiene que hacer (deshacer) para que la explotación siga su curso. Lo mismo que Mitterand han dicho siempre en España hombres de paja como Eligio Hernández y Rodríguez Ibarra, apologistas de los GAL y el terrorismo de Estado desde sus cargos oficiales. No pasa nada. Aunque tarden o se mueran con las botas puestas, los políticos como Mitterrand, Hernández o Ibarra van y vienen. Pero siempre hay algo que no cambia nunca; más que infraestructura, como la llamaba Marx, habría que llamarla subterránea. Lo otro es el chocolate del loro, ese alpiste electoral que nos despista.

La asociación de víctimas del terrorismo de Estado creada en París se llama Memoria, verdad, justicia. En los años cincuenta Mitterrand y otros como él podían hablar de la guerra de Argelia para justificar sus fusilamientos, pero a partir de los sesenta no cabía excusa para seguir matando. No tenemos que aclarar que jamás hubo ni investigaciones, ni condenas, ni juicios. El Estado de Desecho no puede perder el tiempo en investigarse a sí mismo. Sólo nos queda la historia y Memoria, verdad, justicia ha logrado que se abran los archivos para saber a ciencia cierta lo que sospechamos.

Los fontaneros también necesitan maquillaje

Hubert Vedrine no es un político conocido en España, pero en Francia formó parte durante varios años de los fontaneros del Estado, que es como se denomina a todos aquellos que están fuera de los focos y los micrófonos, haciendo el trabajo sucio de los monopolistas, las tareas ilegales y desagradables que todo Estado de Derecho tiene que llevar a cabo para sostener el régimen burgués de explotación a trancas y barrancas.

Desde que asesinaron a Luxemburgo y Liebknecht, la socialdemocracia es especialista en ese tipo de tareas, como los GAL demostraron en España. Vedrine forma parte de esta socialdemocracia europea que hiede por todos sus costados. Su padre, Jean, fue un dirigente cagoulard condecorado por el gobierno de Petain.

Había sido concejal en su pueblo y militó en Intercambios y proyectos, una asociación presidida por Jacques Delors, también socialdemocrata y durante años presidente de la Comisión Europea. Cuando en 1981 Mitterrand llegó al Elíseo, Vedrine fue su hombre invisible: le nombró secretario general de la Presidencia de la República. Uña y carne. También fue su hombre más visible, su portavoz casi personal. Ocupó el Ministerio de Cultura durante una etapa, pero su verdadera especialidad es la política exterior, es decir, el imperialismo francés. A partir de 1994, a medida que se agravaba la enfermedad del Presidente, Vedrine desempeñó un papel más relevante, por no decir que él era realmente el Presidente.

En 1990 convivía en su misma casa el reverendo padre Nicolas Glencross, un viejo amigo de la familia que atesoraba, allí mismo, el estudio de pornografía infantil más importante jamás descubierto por la policía en Europa. Las fotografías del padre Nicolas Glencross se difundían por medio del también reverendo Joseph Doucé a un editor nazi, Michel Caugnet, que las comercializaba. El nazi Michel Caignet también difundía las fotos de Bernard Alapetite, un viejo mlitante del Frente Nacional próximo al abogado Gabriel Jeantet.

A pesar de la gravedad del crimen, el padre Glencross consiguió su libertad provisional, pero falleció poco tiempo después; el padre Doucé fue asesinado y Vedrine jamás fue interrogado acerca del estudio de pornografía infantil que había en su casa; ni siquiera como testigo. Nada. Son los privilegios del poder.

Había muchos asuntillos de ese tipo, por ejemplo, una venta de terrenos militares poco clara en Var. Pero todo eso son minucias. Como Mitterrand y como todos los imperialistas degenerados, Vedrine es un personaje corrupto hasta la médula, hasta el mismo tuétano de sus huesos, pero eso no le ha impedido nunca levantar la cabeza y hablar con el mayor descaro. Es un columnista habitual de Le Point, es decir, es de esos que crean opinión en Francia. No hace mucho publicaba un libro titulado Los mundos de François Mitterrand en el que justificaba la política imperialista francesa en África, incluido el genocidio en Ruanda.

No podía ser de otra forma porque Vedrine es uno de los responsables directos de ese genocidio. Las asociaciones ruandesas de derechos humanos han exigido su comparecencia ante el tribunal internacional, siempre sin éxito. Vedrine es intocable y cuando el crimen no tiene castigo lo que tiene es recompensa. En 1995 Vedrine fue nombrado miembro del Consejo de Estado, que en Francia no es un florero, como en España. De ahí pasa a lo privado, a la Comisión Trilateral, aunque no de una manera pacífica porque incluso en Francia aún hay quien tiene una pizca de dignidad o le gusta guardar las formas y no mezclarse con indeseables: el embajador Gilles Martinet dimitió de la Trilateral.

Esto merece una explicación breve: Gilles Martinet también es militante de la socialdemocracia y fue uno de los pocos que se opuso a que Mitterrand se apoderara del partido socialista francés (entonces con las siglas SFIO), aduciendo inútilmente el origen vichysta del futuro Presidente de la República. Una cosa es ser un socialfascista y otra es que se note demasiado. Pero no son sólo los socialfascistas. Chirac, un derechista, nombró a Vedrine, un izquierdista, para el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores.

Si lo tuviéramos confirmado deberíamos añadir aquí que Vedrine tiene negocios comunes con la familia real de Marruecos, pero lo dejamos simplemente apuntado. El caso es que pasa temporadas con el rey de Marruecos, que es un puntal del imperialismo francés en el norte de África, y en la etapa del Aznar en La Moncloa, también un foco de problemas por el alineamiento español con Estados Unidos. Recordemos el asunto de la isla de Perejil.

Al tiempo que Vedrine entraba en la Trilateral, entraba también en el despacho de abogados Jeantet y Asociados. Ya hemos dicho que el abogado Gabriel Jeantet es un hombre muy cercano al fascista y pederasta Alapetite, a su vez en relación con el nazi Michel Caignet. Para dejarnos de eufemismos diremos que el abogado Jeantet es un vichysta. Fue uno de los dirigentes de La Cagoule y también padrino en la fulgurante y camaleónica carrera política de Mitterrand. Jeantet aupó a Mitterand en la orden clerical vichysta a la que éste pertenecía en tiempos de Petain: la Francisca. Bajo el vichysmo, Jeantet dirigió la revista de La Cagoule, llamada Nuevo Estado en la que Mitterand publicó en noviembre de 1942 un artículo titulado Peregrinaje a Turingia.

Y así volvemos siempre al principio de todo…

publicado por vez primera en la censurada web ‘Antorcha’

El llamado ‘covid persistente’ es otro producto de la histeria desatada por los medios

Durante meses Cédric Lemogne, jefe del departamento de psiquiatría del Hôtel-Dieu de París, analizó a unas 27.000 personas diagnosticadas de “covid persistente”. De ellas sólo 1.091 dieron positivo en las pruebas de coronavirus. El estudio se publicó el 8 de noviembre en la revista Journal of the American Medical Association (1).

Para entendernos: el 96 por cien de las 27.000 personas nunca tuvieron el coronavirus. El “covid persistente” es una enfermedad siquiátrica, puro histerismo.

Una propaganda obsesiva ha terminado por crear enfermos imaginarios. Si hay “enfermos asintomáticos” y “casos positivos”, es decir, enfermos que no están enfermos, también los hay que han enfermado de la cabeza sin necesidad de ningún virus.

El dato es muy significativo porque a la hora de configurar este tinglado al que llaman “covid”, revistas como EClininal Medicine ha reunido más de 200 síntomas diferentes (2) con el fin de inflar las cifras de enfermos. En la misma línea la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia elaboró un listado parecido con el mismo número de síntomas de “covid persistente” (3). Cuantos más síntomas, mayor número de enfermos. Sin embargo, una enfermedad con 200 síntomas no es una enfermedad sino un gazpacho con demasiados ingrediantes.

La OMS ha incluido al “covid persistente” entre las enfermedades de nueva creación. La jefa de gestión clínica de la OMS, Janet Díaz, afirma que aparece entre los “infectados”, a pesar de que el estudio de Lemogne demuestra que eso es falso.

Uno de los síntomas atribuidos por la televisión al “covid” es la pérdida del olfato y el gusto, una enfermedad muy antigua, anterior a la esta pandemia y que tiene muy diversos orígenes, incluso los sicopatológicos.

Lo mismo ocurre con los demás síntomas del “covid persistente”, de origen mental: fatiga, síntomas respiratorios, neuralgia, problemas de piel, problemas oculares, problemas digestivos, etc.

Al listado se le podrían añadir las demás consecuencias de la histeria, especialmente el aumento de las enfermedades sicológicas, depresiones y suicidios, cuyo origen no están en ningún virus sino en un consumo excesivo de televisión durante el confinamiento.

(1) https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2785832
(2) https://www.thelancet.com/journals/eclinm/article/PIIS2589-5370(21)00299-6/fulltext
(3) https://www.lasexta.com/noticias/nacional/esta-lista-201-sintomas-covid-persistente-registrados-ahora_2021051960a5624402a59100014660fd.html

¿Qué saben los grandes especuladores de las bolsas mundiales que los demás desconocemos?

Las personas con información privilegiada de las grandes empresas, como los consejeros delegados, han vendido acciones por valor de 69.000 millones de dólares en lo que va de año, según la CNBC. Se trata de un nuevo máximo histórico y de un aumento del 30 por cien respecto al año pasado.

La inminente subida de impuestos y la alta cotización de las acciones han animado a los más grandes a hacer caja: 385.000 millones de dólares, muy por encima del récord establecido en 2013. En noviembre se superó por primera vez la marca de 50.000 millones de dólares en ventas mundiales.

Las ventas aumentaron un 79 por cien respecto a la media de los últimos diez años.

Desde Satya Nadella en Microsoft hasta Jeff Bezos y Elon Musk, los consejeros delegados, fundadores y personas con información privilegiada han cobrado sus acciones a un ritmo récord.

Esta fuga está creciendo en un momento de crisis, cuando las cadenas de suministros se han roto y la inflación alcanzado niveles que no se veían desde los setenta del siglo pasado. La crisis de superproducción es evidente: las ventas del Black Friday bajaron un 28 por cien respecto a los niveles de 2019.

Los “expertos” quieren hacernos creer que las ventas al por menor han bajado porque las ventas en línea están en auge, pero no es cierto. En Estados Unidos las ventas del Cyber Monday bajaron por primera vez en la historia. El lunes los consumidores digitales gastaron 10.700 millones de dólares, un 1,4 por cien menos que el año anterior.

Es muy preocupante que los grandes especuladores salgan de la bolsa, ¿Qué saben esos cabecillas de las grandes empresas que los demás desconocemos? Leamos lo que dice Steen Jakobsen, director de inversiones de Saxo Bank:

“Hay mucha energía acumulada en nuestra sociedad, con una economía plagada de desigualdades. Si a esto le añadimos la incapacidad del sistema actual para resolver el problema, tenemos que mirar al futuro con una visión fundamental de que no es cuestión de si tendremos una revolución, sino de cuándo y cómo la tendremos. En toda revolución, unos ganan y otros pierden, pero no se trata de eso: si el sistema actual no puede cambiar, sino que debe hacerlo, la revolución es el único camino.

“La guerra cultural está haciendo estragos en todo el mundo y la división ya no es sólo entre los ricos y los pobres. También son los jóvenes contra los viejos, la clase educada contra la clase trabajadora menos educada, los mercados reales con libre formación de precios contra la intervención gubernamental, las compras en la bolsa contra el gasto en I+D, la inflación contra la deflación, las mujeres contra los hombres, la izquierda progresista contra la izquierda centrista, la señalización de la virtud en las redes sociales frente al cambio social real, la clase rentista frente a la mano de obra, los combustibles fósiles frente a la energía verde, las iniciativas ESG [socialmente responsables] frente a la necesidad de proporcionar al mundo una energía fiable… la lista continúa.

“En todo el mundo hemos colaborado en las vacunas covid en 2020 y 2021. Ahora necesitamos un nuevo Proyecto Manhattan para situar el coste marginal de la energía, ajustado a la productividad, en una senda de niveles mucho más bajos, eliminando al mismo tiempo el impacto medioambiental de nuestra producción energética. Una decisión así desencadenaría el mayor ciclo de productividad de la historia: podríamos desalinizar el agua, hacer viables las granjas verticales en casi cualquier lugar, aumentar la potencia de los ordenadores hasta los estados cuánticos y seguir explorando nuevas fronteras en biología y física”.

Para quienes no lo sepan, el Proyecto Manhattan fue organizado por el ejército de Estados Unidos para fabricar la bomba atómica en 1945, que luego desembocó en lo que Eisenhower calificó como “complejo militar-industrial”.

Las multinacionales destruyen la producción lechera africana

En 2009 el gobierno nigeriano entregó préstamos monetarios y mil hectáreas de tierra por cabeza a agricultores blancos de Zimbabwe para montar granjas lecheras en Shonga, un importante sector agrícola a 400 km de la capital, Lagos. Esto, con la esperanza de que a partir de la instalación de granjas “ultra modernas” con vacas Jersey importadas desde Sudáfrica, se lograra reducir el enorme gasto en importación de lácteos del país.

“Acá vi una oportunidad, y puedo decirte que, sin dudas, me quedo por un buen tiempo”, decía David Higgins, un sudafricano contratado para dirigir una planta de operaciones lecheras y que distribuye leche fresca para la Corporación Holandesa FrieslandCampina, la cual ha dominado el mercado nigeriano de leche por décadas.

Sin embargo, menos de diez años después, el proyecto está a punto de derrumbarse. La mayoría de los granjeros zimbabwenses se han ido y, tal como afirma un investigador nigeriano, aquellos que se quedaron están “pensando su plan de escape”.

Y es que importar granjeros blancos “modernos” y vacas de raza Jersey no solucionó los problemas de importación de lácteos en Nigeria. El problema, como bien saben todos los pastores nigerianos, es competir con la leche en polvo barata que, compañías como FrieslandCampina, importan al país. Al igual que los pastores locales, los granjeros zimbawenses y sus modernos métodos se mostraron indefensos frente a ello.

Alrededor del 98 por cien de los productos lácteos consumidos en Nigeria son importados, con un costo promedio anual de 1.300 millones de dólares. Nigeria es el mayor importador mundial de leche en polvo reconstituida con grasa vegetal desde Europa —un sucedáneo barato de leche que se hace a partir de mezclar leche en polvo con aceite de palma. A su vez, FrieslandCampina, compañía que importa enormes cantidades de leche en polvo producidas en plantas europeas con subsidios estatales, controla un 75 por cien del mercado lácteo en Nigeria, que está controlado en un 99 por cien por tan sólo cinco grandes compañías.

Sin embargo, Nigeria cuenta con uno de los hatos de ganado bovino de mayor tamaño a nivel mundial, y una producción local de lácteos de larga tradición. A partir de esto, uno podría pensar que en Nigeria las cosas debieran ser similares al caso keniano, donde los pequeños pastores y agricultores, con vacas de razas locales, suministran el 90 por cien del consumo total de leche en el país a través de una red de comerciantes a pequeña escala. La diferencia radica en que en Kenia existe una extensa protección a la producción local de lácteos a través de impuestos a las importaciones, mientras que en 1980 Nigeria abrió su mercado lechero como parte de los programas de ajuste estructural, no existiendo desde entonces ningún esfuerzo real por parte del gobierno por controlar las importaciones. FrieslandCampina culpa de esta situación a lo “precario de la cadena local de abastecimiento lechero”, y cada vez que el escenario político se caldea, promete invertir en el “desarrollo” del sector lechero. Esta corporación instaló su primera granja lechera a gran escala en Nigeria (bajo el nombre Lecherías Integradas) en Vom, Estado de Plateau, en 1984, que fue vendida una década más tarde a un político nigeriano.

Más recientemente, con financiamiento del gobierno holandés, y en conjunto con el gobierno nigeriano, la corporación lanzó el Programa de Desarrollo Lechero en el que se compromete (a través de una “integración retrospectiva o ascendente o” que va compactando los encadenamientos productivos y las empresas que los abastecen) a obtener el 10 por cien de su abastecimiento a partir de productores locales. A pesar de esto, y tras cinco años de lanzado el programa (2011-2016), las importaciones nigerianas de leche en polvo se han mantenido intactas, y la FrieslandCampina se abastece apenas en un 3 por cien de leche local.

En 2016, con los precios del petróleo desplomándose y las reservas de divisas mermadas, el gobierno nigeriano se propuso implementar restricciones a la importación de ciertos productos, entre los cuales se encontraba la leche, con el fin de fomentar la producción local. Sin embargo, tras una serie de reuniones con FrieslandCampina, en las que la compañía se comprometió a aumentar su abastecimiento a partir de leche local, el gobierno retrocedió en las medidas de protección.

Tres años después, con las importaciones lecheras en máximos históricos, y acusando a las corporaciones de tratar la “aspiración nacional [de aumentar el suministro local de leche] con desprecio imperial”, finalmente el gobierno incorporó la leche en la lista de productos con restricciones a las importaciones. Frente a estas medidas las corporaciones contraatacaron con fuerza, por lo que el gobierno, una vez más, retrocedió en sus medidas protectoras, concediéndole en febrero del 2020 a FrieslandCampina y a otras cinco corporaciones una excepción, bajo el argumento de que estaban comprometidas con la “integración ascendente”.

Este último episodio de asociación público-privada está estrechamente relacionado con una controvertida prohibición del libre pastoreo acordada por 17 gobernadores estatales de todo el sur de Nigeria en mayo de 2021, y la cual fue calificada de “satánica” por parte de los representantes de los pastores locales. Con el mismo fin, le fueron entregadas 10.000 hectáreas a FrieslandCampina y otras 4.000 hectáreas a Coca-Cola, al interior de la reserva Bobi Grazing en el Estado de Niger, para que monten granjas lecheras, y radiquen a pastores del pueblo fulani mediante producción bajo contrato. Caso similar es el de la asociación entre la multinacional lechera danesa Arla y el estado de Kaduna para construir granjas lecheras en terrenos agrícolas entregados por el gobierno, con la intención de radicar a mil pastores nómadas y contratar su producción. Estos proyectos cuentan con el financiamiento de los gobiernos holandés y danés, que además proporcionan a los pastores ganado “mejorado” y les capacitan en la producción lechera al estilo europeo. Por su parte la Fundación Bill y Melinda Gates también entrega financiamiento a través de un programa llamado Promoción Del Desarrollo Lechero Local en Nigeria.

El programa financiado por la Fundación Gates es un proyecto en cooperación con seis empresas lácteas en Nigeria y es coordinado por Sahel Consulting (anteriormente Sahel Capital). Una de las compañías, L&Z Integrated Farms Limited, es propiedad de un fondo de inversiones privado con sede en la República de Mauricio y que gestiona Sahel Consulting, y cuenta con fondos entregados por los bancos de desarrollo de Alemania, Holanda y Reino Unido, como también del fondo soberano de Nigeria. Otra de las empresas involucradas es Arla, y el resto son empresas lácteas nigerianas, en su mayoría propiedad de políticos locales o de sus familias.

Sahel afirma que están aplicando un enfoque de mercado liderado por el sector privado con el fin de resolver los problemas estructurales del sector lechero, pero ignorando por completo el verdadero problema: las importaciones de leche en polvo barata y subvencionadas. Por tanto, el esfuerzo por trasladar a los pastores a costosas granjas lecheras al estilo europeo está condenado al fracaso, tal como le sucedió los agricultores zimbabwenses en Shonga y tal como pasó con todos los esfuerzos anteriores por “modernizar” el sector lácteo de Nigeria. Después de todo, ésta es la razón principal por la que los pastores de Nigeria y de los países vecinos, que no han tenido problemas para satisfacer el consumo galopante de carne de vacuno de Nigeria durante las últimas décadas, han sido excluidos del mercado lácteo.

La mafia de la (mala) leche

Escenarios similares se multiplican por toda África. Y no es de extrañar. Con su rápido crecimiento, las poblaciones urbanas representan una mina de oro para las empresas lácteas. En 2019 FrieslandCampina obtuvo la extraordinaria suma de 48 millones de dólares en ganancias de sus operaciones en Nigeria. Ahora, expandiéndose a otros países como Costa de Marfil, donde su planta láctea recién adquirida depende exclusivamente de las importaciones, busca duplicar sus ingresos en África. Cuando se le preguntó sobre la falta de abastecimiento local, el director para África Occidental de FrieslandCampina, Roger Adou, afirmó que la compañía estaba en proceso de construir un “ecosistema” de productores locales de leche capacitados en métodos agrícolas holandeses. “No se puede culpar a las corporaciones multinacionales por la mala organización de las cadenas de suministro locales”, sentenció. Otro gran actor en el continente africano es el gigante francés Danone, quien unió fuerzas con el Grupo Abraaj, empresa de capital privado con sede en Dubai, para hacerse cargo de la empresa láctea ghanesa Fan Milk. En 2019, tras la quiebra de Abraaj, Danone tomó el control de toda la empresa, convirtiéndola en su base de expansión por el África Occidental, incluida Nigeria, en donde tiene un proyecto de “integración ascendente” en el estado de Ogun.

Todos estas operaciones llevadas a cabo por corporaciones extranjeras deben ser interpretadas como meras fachadas, proyectos diseñados para disimular las enormes cantidades de dinero que extraen de África por sus ventas de leche en polvo barata. Este sistema descansa sobre una sobreproducción fuertemente subvencionada en Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda, sobreproducción que luego es “derramada” sobre África principalmente en forma de leche en polvo con grasa vegetal añadida, que es procesada y vendida en sectores urbanos a precios tan bajos que destruyen la producción local de leche saludable. En 2019 África importó 100.000 toneladas de productos lácteos por un valor de unos 5.300 millones de dólares, frente al millón 460.000 toneladas de 2009, por un valor de 3.600 millones de dólares.

La crema

En África, la producción de lácteos tiene ribetes políticos, con intereses directos que se extienden hasta los niveles más altos de gobierno. Un ejemplo de esto es Kenia, donde la familia del presidente Uhuru Kenyatta es propietaria de Brookside Dairy, la procesadora de lácteos más grande de África Oriental. Brookside ha atraído a varios socios extranjeros, incluyendo el Grupo Abraaj de Dubai que tenía una participación del 10 por cien a través de un fondo de inversión propiedad de la Fundación Bill y Melinda Gates antes de su colapso en 2018, y el gigante lácteo francés Danone, que actualmente posee un 40 por cien de las acciones.

A partir de la adquisición de otras compañías lácteas con conexiones políticas en países vecinos, Brookside ha logrado expandirse más allá de sus fronteras. En 2016 Brookside se hizo cargo de la principal empresa de procesamiento de alimentos de Ruanda, Inyange, la cual está vinculada con el partido del presidente Paul Kagame. Además, el año anterior a esto, la compañía compró la antigua Ugandan Dairy Corporation, que había sido privatizada y adquirida por una familia cercana al presidente Yoweri Musevenila a través de un escandaloso y corrupto proceso de licitación, y de quien se rumorea que es uno de los principales proveedores de leche de Brookside.

Los donantes insisten en afirmar que la dependencia de África de las importaciones puede resolverse “modernizando” las granjas y las cadenas de suministro. En esta línea, la Fundación Gates respalda una serie de iniciativas para potenciar la producción local de leche en granjas a partir de reemplazar razas locales con razas de alto rendimiento e introduciendo piensos y forrajes comerciales y productos farmacéuticos, como es el caso del Proyecto de Desarrollo Lechero de África Oriental en Kenia, Ruanda y Uganda. El mismo tipo de programas es apoyado por los gobiernos de Holanda, Francia y Dinamarca los países donde se ubican las mayores empresas exportadoras de lácteos a África.

Mientras tanto, y siguiendo con el modelo descrito anteriormente, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental ha lanzado una “ofensiva láctea” a cinco años ¡mientras sus estados miembros avanzan en acuerdos comerciales con Europa para reducir los aranceles sobre la leche en polvo de un insignificante 5 por cien a cero!

Los fondos privados de inversión también se están asentando masivamente en África, y gran parte de sus fondos provienen de bancos de desarrollo y fundaciones convencidas de que es posible ganar dinero a partir de esta estrategia modernizadora. Sin embargo, de las múltiples inversiones en producción local de lácteos realizadas por éstos, pocas están teniendo éxito. Un ejemplo de esto es Midcom, con sede en Dubai, quien en 2013 intentó invertir en la industria láctea de Uganda con el respaldo de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial y The Rise Fund (un fondo privado de inversión con sede en EUA y administrado por TPG). Su subsidiaria, Pearl Dairies, afirmó que no sólo se convertiría en un actor importante en el mercado nacional, sino que además crearía un negocio de exportación a los países africanos vecinos. No obstante, una disputa comercial con Kenia, país donde la industria láctea local está controlada por la familia del presidente, terminó por hundir a la compañía. Como consecuencia de esto, en marzo de 2021, Pearl Dairies anunció que cerraría su planta de productos lácteos en Uganda, girando hacia la producción de miel orgánica para exportar a Europa.

Los bancos de desarrollo, los donantes y los gobiernos están desperdiciando dinero y recursos tratando de industrializar la producción local de lácteos en África, cuando existe un enorme potencial sin explotar en los sistemas tradicionales, pero que no ha podido desarrollarse plenamente debido a las importaciones. Los pastores de Burkina Faso, por ejemplo, alguna vez abastecieron de leche fresca a toda la nación. Pero las importaciones de leche barata con grasa vegetal adicionada de Europa han destruido prácticamente su producción durante la última década. “Intenté vender mi leche, pero la mayoría de las veces se vence y termina siendo botada”, dice Hamidou Bandé, presidente de la Unión Nacional de Pastores de Burkina Faso. Hamidou tiene 300 vacas, pero ahora sólo vende su carne porque no puede encontrar un mercado para su leche. “Duele. La leche que tiramos pudo haber sido para los terneros o para nuestros hijos”.

Comparemos esta situación con la de Uganda, donde un arancel del 60 por cien protege a los pequeños productores de leche de las importaciones de productos lácteos. Hoy en día, los pequeños productores de leche (ganaderos, pastores, vendedores y procesadores de lácteos de pequeña escala), suministran 80 por cien de la leche que se consume en Uganda. Con aranceles regionales que no permiten la entrada de importaciones de leche en polvo a África Oriental, estos pequeños productores de lácteos han podido suplir de manera efectiva un aumento en la demanda durante las últimas dos décadas, y lo han hecho con las razas de ganado autóctonas y sus prácticas agrícolas tradicionales. Si bien las pocas compañías de lácteos en el país han intentado en varias ocasiones utilizar sus conexiones políticas para conseguir la aprobación de leyes que debiliten lo que ellos llaman “sector informal”, los agricultores y los pequeños vendedores se han aliado y han logrado detenerlos. Tanto en 2007 como en 2014 protestas de agricultores y vendedores a nivel nacional obligaron al gobierno a echar marcha atrás a la prohibición de venta de leche cruda.

La rica diversidad ganadera de África

De los 222 millones de cabezas de ganado africano que dotan de productos lácteos y carne a su población, la mayoría está en manos de pequeños agricultores y pastores. Esta población ganadera es muy diversa. Se han identificado al menos 150 razas de ganado autóctonas en el continente africano, y muchas otras permanecen sin clasificar. En diversos países el pastoreo del ganado es realizado por tribus específicas, como los banyankole en Uganda, los masaai en Kenia y Tanzania, y los fulani en todo el Sahel y África occidental. Cada uno tiene sus propias razas locales, como el famoso ganado Ankole de cuernos largos que se encuentra en Uganda y sus alrededores o el ganado jorobado cebú que crían los pastores fulani, de los cuales existen una multiplicidad de variedades según las condiciones geográficas locales en donde pastan.

Muchas de estas tribus pastoras son nómadas, y se desplazan largas distancias y por periodos de tiempo prolongados en busca de alimento y agua para sus animales. Es por esto que sus razas de ganado se adaptan a las condiciones locales, como altas temperaturas, sequía, largas distancias entre fuentes de pasto y agua, diversas enfermedades endémicas, así como también a las necesidades y costumbres de quienes dependen de ellas.

Durante los últimos años los agricultores, e incluso los pastores, se han visto obligados a adoptar vacas de “alto rendimiento”, las cuáles por lo general son el resultado de cruces entre vacas utilizadas en las granjas lecheras industriales en Europa y las razas locales. Estas nuevas razas son ofrecidas a mujeres, particularmente a las viudas y madres solteras en las áreas rurales de los países donde operan organizaciones como Send A Cow y Heifer International. Debido a su naturaleza, estas razas extranjeras son costosas y vienen con costosas instrucciones de cuidado, salud y reproducción, por lo que los pastores tienen que endeudarse para financiar carísimos productos veterinarios, procesos de inseminación artificial y construcción de refugios.

A pesar de que las vacas dominan el sector lácteo en África, las ovejas, los camellos y las cabras también son importantes para su producción lechera, especialmente en determinadas zonas del continente. Es difícil obtener cifras exactas, pero se estima que África alberga el 27 por cien de las ovejas y el 32 por cien de la población mundial de cabras, y un 20 por cien del ganado bovino a nivel mundial.

Muchos pastores y agricultores en África prefieren los pequeños rumiantes ya que tienden a implicar menores costos y a ser más fáciles de manejar que las vacas. Esto es especialmente cierto con las cabras, conocidas como la “vaca de los pobres”, y que han sido criadas durante mucho tiempo en el continente africano.

La leche como elemento central de la independencia alimentaria

No existe justificación para los miles de millones de dólares que salen de África cada año debido a las importaciones de productos lácteos. Los productos lácteos pueden y deben producirse de manera local. Siguiendo el caso de Uganda y Kenia, existe una medida simple y efectiva y que puede ser tomada de manera inmediata: detener las importaciones de leche en polvo.

Si existiese voluntad política por parte de los gobiernos africanos, varias serían las medidas que de inmediato se podrían tomar para frenar las importaciones de leche en polvo. Lamentablemente, muchos gobiernos africanos van en la dirección opuesta. Por ejemplo, negociando con Europa acuerdos de asociación económica e incluso un Tratado de Libre Comercio Continental (AfCFTA), los cuales eliminan las posibilidades de los países para proteger su producción local de lácteos. Los gobiernos de países productores de leche de Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda presionan de manera incesante a los gobiernos africanos para que estos acepten una mayor cantidad de productos lácteos de sus corporaciones, incluso aunque esto sumerja a los productores locales en una crisis.

—https://grain.org/e/6778

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