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Día: 10 de noviembre de 2021 (página 1 de 1)

Un submarino nuclear estadounidense colisiona en las costas de China

El 2 de octubre el submarino de ataque de propulsión nuclear USS Connecticut se deslizaba sigilosamente por el Mar de China Meridional. Sufrió graves daños en un incidente submarino que la Armada estadounidense ha atribuido a una colisión con otro objeto que no ha querido precisar.

El submarino se averió y tuvo que salir a la superficie cerca de las islas Paracelso, que están a sólo 280 kilómetros de la base de submarinos china de Yulin, en la provincia de Hainan.

El USS Connecticut es uno de los tres únicos submarinos de ataque de la clase Seawolf y, supuestamente, estaba en misión de espionaje. Pueden estar equipados con misiles de crucero Tomahawk de alcance intermedio (1.250-2.500 kilómetros) con ojivas nucleares.

Nos tranaquilizan diciendo que actualmente no los portan porque la Armada ha eliminado su función nuclear.

Que colisione un submarino nuclear estadounidense capaz de aniquilar a su propia tripulación y verter material radiactivo en el Mar de China Meridional, debería ser noticia de primera plana en Estados Unidos, en los países de la OTAN y en el mundo.

No ha sido así porque en el momento actual las noticias están muy controladas, sobre todo cuando se trata de una guerra submarina en las costas de China. Pero conisgnemos que ha habido una excepción: la revista Forbes (*).

La Marina de Estados Unidos tardó cinco días en reconocer el incidente y Tan Kefei, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, lo denunció:

“Este incidente también demuestra que el reciente establecimiento de una asociación de seguridad trilateral entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia (Akus) para llevar a cabo la cooperación en materia de submarinos nucleares ha dado lugar a un enorme riesgo de proliferación nuclear, violando gravemente el espíritu del Tratado de No Proliferación, socavando la construcción de una zona libre de armas nucleares en el sudeste asiático y poniendo la paz y la seguridad regionales bajo una fuerte presión.

“Creemos que las acciones de Estados Unidos afectarán a la seguridad de la navegación en el Mar de China Meridional, causarán grave preocupación y malestar entre los países de la región y supondrán una grave amenaza y riesgo para la paz y la estabilidad regionales”.

Estados Unidos sigue con sus provocaciones en el Mar de China Meridional, amenzando con extenderlas por la región del Extremo Oriente.

(*) https://www.forbes.com/sites/craighooper/2021/10/15/hurt-attack-sub-uss-connecticut-faces-new-perils-investigators-and-a-dithering-navy/

Se crea la primera asociación de víctimas de las vacunas contra el coronavirus en Francia

Los padres de Maxime, Mélanie y Sofia, fallecidos repentinamente tras la vacunación contra el coronavirus, han creado la primera asociación de víctimas: “Verity France”. Otros familiares de víctimas se han unido a ellos, como Marc Doyer, que habló en CNews sobre su esposa, afectada repentinamente por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

Las víctimas de las vacunas no son antivacunas, sino todo lo contrario. Se trata de personas que se prestaron a ser inyectadas de buena fe, porque creían en el mensaje abrumador que les habían lanzado por todos los medios imaginables.

Frédéric Beltra, padre de Maxime, un joven que murió pocas horas después de ser inyectado, confiesa que nunca se había planteado ninguna pregunta sobre la vacunación hasta la muerte de su hijo. “No sabía nada al respecto, no sabía que la gente se estaba manifestando. Trabajaba quince horas al día, pagaba mis impuestos y nunca fui antivacunas. No estoy loco o histérico”.

Reaccionó cuando los medios de comunicación descartaron cualquier relación entre la muerte de su hijo y la vacuna, aunque eso supusiera mentir y, desde luego, antes de realizar la autopsia. El periódico Midi Libre anunció que había muerto de un angioedema. Una autopsia reciente lo descartó y encontró una miocarditis.

“No conozco todos los entresijos de esta inyección experimental masiva, pero quiero saber por qué, cuando se reconoce que otras vacunas causan muertes, nos encontramos con una apisonadora que afirma que no hay ninguna causada por las de covid-19. También quiero entender por qué puede haber tanta diferencia en las estadísticas: por qué, por ejemplo, hay muchos más efectos secundarios en Holanda que en Francia, aunque la población sea mucho menor que aquí. Y quiero entender si había una alergia, y si es así, a qué era alérgico mi hijo, por qué no reaccionó como de costumbre cuando se le administró el tratamiento antialérgico habitual en urgencias. Todo el mundo sabía que era alérgico a los cacahuetes. Él mismo era extremadamente vigilante, y nadie le vio ingerir nada que contuviera cacahuetes”, concluye el padre de Maxime.

El objetivo de la asociación es obtener respuestas a sus preguntas, poner fin al silencio sobre los efectos adversos y evitar que otros pasen por esta dolorosa experiencia. Han abierto una cuenta de Facebook para transmitir los testimonios de las víctimas y de sus familiares. Tras numerosas censuras ya ha alcanzado su quinta versión, con miles de testimonios. También tienen un grupo de Telegram para mantenerse informados.

“No hay ningún caso probado de muerte atribuible a la vacunación en este momento”, dijo Olivier Veran, el ministro francés de Sanidad el 15 de octubre en las mismas narices de la Asamblea Nacional. No obstante, poco a poco la maquinaria de incomunicación se rinde ante a evidencia. Pascal Praud fue el primero en CNews en llevar a Marc Doyer, familiar de una víctima de las vacunas a declarar en directo. Su mujer ha contraido repentinamente la enfermedad de las vacas locas justo después de vacunarse.

El canon oficial lo niega: no se puede demostrar la relación entre la vacuna y ciertas patologías graves o muertes. Pero también este artificio se hunde. Tímidamente el diario Libération ha puesto encima de la mesa una relación causa-efecto a las 1.224 muertes postvacunales indicadas oficialmente el 24 de septiembre. No hay pruebas, pero quizá sí. Es posible que aparezcan algún día y llenen de vergüenza a más de un farsante.

Hasta la fecha el estado de la cuestión oficial ha llegado al siguiente punto: las vacunas de Moderna y Pfizer no han causado “directamente” ninguna muerte, pero no se pude decir lo mismo de las vacunas de AstraZeneca y Janssen. “La ausencia de vínculos es menos clara”, confiesan.

Es un truco muy viejo al que recurren los picapleitos desde hace siglos. Si le damos la vuelta podemos preguntar a los “expertos”: ¿pueden Ustedes demostrar que no hay ningún vínculo entre la vacuna y el efecto adverso?

Pero sobre todo deberíamos exigir que mientras se demuestra o se deja de demostrar, deberían tomar algunas precauciones.

El gobierno italiano va a prohibir las manifestaciones por las calles

Con la pandemia todo se ha vuelto muy previsible. No es posible fallar con los pronósticos porque, cuando se sorprende al mentiroso en su engaño, se ve obligado a encadenar un fraude tras otro. Todo se convierte en una mentira.

Basta volver al escenario del crimen, a marzo de 2020, cuando se impusieron los estados de guerra y advertimos desde aquí que no era por ningún motivo de salud pública, sino por razones económicas y políticas.

Por primera vez en la historia de movimiento obrero, las calles se vaciaron el Primero de Mayo. Las organizaciones seudorrevolucionarias y sindicatos amarillos enmudecieron y desde entonces apenas aciertan a balbucear, cuando no se callan como buenos perritos falderos.

No han cambiado. “Mantenella y no enmendalla”. Seguimos, pues, como al principio, en medio de una reconversión industrial y una liquidació pura y simple de los derechos fundamentales (allá donde aún quedaba algún rescoldo).

Así que la reaccion avanza viento en popa. El gobierno italiano se apresta a prohibir las manifestaciones. Como al principio de la pandemia, en algunas protestas ha sacado al ejército a la calle y ha apostado francotiradores en los tejados de las ciudades.

En todo el mundo los estados de excepción ya son moneda corriente. Las poblaciones que se han acostumbrado a vivir con el miedo pegado a la piel no protestan y la represión gana en insolencia. El alcalde de Trieste ha propuesto volver a los “años de plomo”, cuando se promulgaron leyes antiterroristas invocando las acciones armadas de las Brigadas Rojas.

No hace ser un observador muy avezado para darse cuenta de que las protestas contra el pasaporte de vacunas, como el propio pasaporte, no tienen nada de sanitarias; no se convocan por motivos médicos sino políticos.

Antes los despidos eran por motivos disciplinarios o por una crisis industrial. Ahora también se puede reducir una plantilla con el pretexto de que no tienen el pasaporte de vacunas. Los que fomentan la vacunación no sólo son los gobiernos y las empresas, sino también los sindicatos, y los que no se han vacunado desafían la autoridad de los tres.

Lo ha dicho la empresa Navantia durante la actual huelga del metal en Cádiz: el derecho de huelga viene después del “derecho” de los esquiroles a sabotear a sus compañeros de trabajo.

De golpe y porrazo el derecho de manifestación también viene después del “derecho” a no participar en las protestas y del “derecho” de los comerciantes a mantener abiertos sus negocios durante las compras navideñas.

En Italia las manifestaciones estarán prohibidas en los centros históricos de las ciudades, en las calles comerciales y cerca de los “puntos sensibles”. Dentro de poco llegarán catálogos de “centros históricos”, “calles comerciales” y “puntos sensibles” hasta acabar llevando las manifestaciones a los descampados, que es lo que ha intentado el PP en Madrid.

Sólo se permitirán las sentadas, los paseos, las batucadas y las manifestaciones folklóricas y pactadas de antemano con la policía. El motivo es más que evidente: las protestas sociales y políticas van a comenzar a proliferar. El malestar que se está acumulando va a estallar más pronto que tarde.

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